domingo, 15 de febrero de 2015

SILENCIO POR FAVOR, JOSE SACRISTAN ACTOR,./ Rompetechos, BALONCESTO, El Plasencia cae en Andújar y se descuelga / DOMINGO CINE, UN CIUDANO EJEMPLAR,.

Seductor. «Yo he ligado sobre todo con la risa, que es fundamental». :: hoyTÍTULO: SILENCIO POR FAVOR, JOSE SACRISTAN ACTOR,.

«Antes que bailar claqué en los Goya me meto monja» .

«La izquierda convencional se está suicidando, pero en este país algo se está moviendo y creo que para bien»,.

 JOSE SACRISTAN ACTOR,.foto,.

El otro día, en Málaga, puso al teatro Cervantes en pie. Sacristán está a sus hiperactivos 77 'Caminando con Machado' por un territorio poético «y también moral». Cuenta que de joven tenía tesitura de tenor ligero y bordaba el repertorio de Antonio Molina. Hoy, con ese vozarrón profundo curtido por el tabaco y el orujo, no canta pero sentencia: «¡Hay que ver cómo está el patio!».
¿Se está suicidando la izquierda?
Sí, y seguramente es lo mejor que puede hacer porque se ha descompuesto, ha dilapidado el depósito moral que tenía.
¿Habla de toda la izquierda, incluido Podemos?
No. Hablo solo de la parte corrupta que hay dentro de IU y el PSOE. De los chicos de Podemos sé poco, pero lo que intuyo no me desagrada.
¿Otro votante de Pablo Iglesias?
Estoy esperando a ver. Necesito más datos.
Un dato: han cobrado del chavismo.
Lo que veo es que están yendo a por ellos. Solo lo que está pasando con su aparición, que se haya revuelto el patio y que los cinismos se hayan puesto patas arriba ya me parece formidable. Pero que conste que tengo dudas. No soy un jaleador sin más. Dudo de su programa para el mundo de la cultura y el espectáculo. Ahí veo serias grietas. De lo que no tengo duda es del descalabro de la izquierda convencional.
¿Ha hecho mal Sánchez derrocando a Gómez?
No lo sé, pero me ha divertido ver cómo una y otra prensa lo han interpretado de forma diametralmente opuesta.
¿Qué diría Machado si levantara la cabeza?
Ya lo dijo: «La malherida España de carnaval vestida...». No acabamos de aprender, de madurar. Pero no olvidemos el grado de responsabilidad que nos corresponde a todos. Que la clase política no viene en naves espaciales. Los hemos puesto ahí nosotros.
¿Estaremos aún a tiempo de rectificar y salvarnos?
Yo ya soy muy mayor y tengo el culo chamuscado de muchas sillas eléctricas, como decía el castizo aquel. Pero hablando el otro día con mi amigo Juan Diego, él me decía que no volveremos a lo de antes. Pienso igual. Algo se está moviendo y yo creo que para bien.
Estuvo en los Goya. ¿Aguantó toda la gala?
Sí. La presentó muy bien Dani Rovira. Pero me pregunto por qué siempre tiene que alargarse tanto.
¿Tuvo que levantarse para ir al baño?
No tuve que ir al baño y eso que tengo la próstata hecha una mierda, pero se me hizo interminable aquello. Lamenté que el Goya al mejor guion no fuera para 'Magical Girl'.
Y el de mejor actor secundario para José Sacristán.
¡Eso no! Karra ha hecho un trabajo estupendo. El resto de los nominados fuimos allí de forillo.
¿Los actores ensayan también la cara de perdedor?
Hay actores y actores. Yo creo tener una relación con los premios bastante saludable. Pero el ejemplo de Nerea Barros... Hay que advertirle a esta criatura que no es sano sentir una emoción semejante ante un premio, porque el día que no te lo den vas a sufrir tanto que mejor te dedicas a otra cosa. Yo llevo en esto 60 años y aquí sigo. Ese es el premio: estoy rodando la película 'Toro', haciendo una serie, teatro...
¿Usted habría bailado claqué en los Goya?
¿Yo? Antes, monja. Para bailar soy el más torpe del mundo.
¿Estuvo cerca del ministro Wert?
No, pero le vi en la pantalla. Está claro que es un hombre ajeno, no simpatiza con nosotros ni nosotros con él.
Le veo en 'Velvet' enamorado platónicamente de Ángela Molina. ¿Cómo se lleva el amor platónico a su edad?
Hombre, el amor tiene que ser con todas sus consecuencias. Naturalmente con el paso del tiempo hay una aceptación de unas manifestaciones que se producen ya con cierta periodicidad... Por decirlo en términos amables.
¿Qué les ha dado usted a las mujeres?
Lo que la gente de Chinchón suele dar. Los de Chinchón hemos sido elegidos por la divina providencia para satisfacción del género femenino... En serio, creo que les doy humor.
¿Ha ligado más con la voz o con su portentosa... nariz?
Pu... pues no le sé decir. Creí que iba a decir portentosa otra cosa, je, je... He ligado con la risa, que es fundamental.
¿Le han cambiado alguna vez la cerradura como a Tomás Gómez?
Cuando yo he sospechado que eso podía darse lo que he hecho es irme de casa. Ahora ya con Amparín (Amparo Pascual, su mujer) no caben sospechas que valgan.
¿Le indigna la lista Falciani, Jordi Pujol Ferrusola incluido?
¿Y la comparecencia del señor Mas del otro día? Esto confirma que están todos pringados. La derecha y la izquierda.
Ha contado que, siendo niño cuando iba a visitar a su padre a la cárcel, vaciaban sobre usted los orinales. Por rojo.
Sí. Y sin embargo, cuando mi padre sale de la cárcel, como no había un duro en casa, yo soy educado en colegios de curas. Le puedo cantar el himno de Domingo Savio, San Juan Bosco y María Auxiliadora. Y cuando empiezo mi carrera cinematográfica los primeros que me dan trabajo, los únicos, son la gente cercana al régimen.
¿No tuvo un conflicto moral?
No. Mi padre seguía militando en la clandestinidad, y yo le seguía los pasos. Pero no quería ser político sino actor.
La escena ganó un gran actor. ¿Perdió la industria un gran mecánico tornero?
El más inútil de la historia de la mecánica universal.
¿Le queda alguna otra 'Asignatura pendiente', Sacristán?
Sí, pero no pienso presentarme al examen.

 TÍTULO:Rompetechos,  BALONCESTO, El Plasencia cae en Andújar y se descuelga ,.

Rompetechos,  BALONCESTO,  El Plasencia cae en Andújar y se descuelga -fotos,.


Resultado de imagen de el plasencia cae en andujar y se descuelgaEl Plasencia Extremadura se descuelga del grupo de cabeza tras caer derrotado en la pista del Andújar por 70-62. Los placentinos sucumbieron ante el mayor acierto local a pesar de la valiosa aportación de Sam Seck, espléndido en el poder ofensivo con 13 puntos y 18 rebotes para firmar 27 de valoración. El pívot senegalés compartió el MVP con Ángel Vázquez, que con 19 puntos fue el máximo anotador del encuentro.
El Plasencia se dejó sus aspiraciones de engancharse a la parte alta de la tabla en un mal arranque y peor tercer cuarto, aunque supo reaccionar en el último no fue suficiente para recortar los 11 de ventaja del Andújar. El equipo de Jesús Porras dominó ambos tableros y fue mejor en porcentaje de tiros de tres. Su poder intimidador se hizo patente con los 43 rebotes totales que capturó por los 37 de su rival. El Plasencia le ganó el pulso en rebotes ofensivos (12 por 11) y en los defensivos (31 por 26), pero de nada le sirvió para frenar el acierto local desde media distancia.
Vázquez y García abrieron brecha y los placentinos no supieron cómo frenarles. El equipo de la capital del Jerte se resistía a tirar la toalla y se sostenía por la inspiración de Seck, Greven y Herman. Pero su tímido empuje en el último acto se quedó a medias.
El Plasencia es quinto a cuatro victorias del líder Coín, que por otra parte le hizo un favor al derrotar por la mínima al Córdoba (77-78), cuarto con un triunfo más que los extremeños.
El Badajoz, en Huelva
Tras las derrota sufrida de manera agónica la semana pasada, el equipo de Méndez necesita resarcirse con un buen partido en tierras onubenses. Aunque la situación deportiva no es del todo cómoda, la corta plantilla y las molestias musculares del base norteamericano Shamir Davis, el Baloncesto Badajoz tendrá que luchar ante un equipo reforzado (sobre todo con el ruso Volodymyr Orlov) y con buenas credenciales de cara a esta segunda fase de liga, donde la semana pasada ganó de manera solvente a uno de los equipos fuertes de la competición, el Plasencia. Hoy domingo a las 13.00 horas, tendrá lugar el partido ante el Huelva en el Polideportivo Andrés Estrada en un encuentro complicado y donde la derrota puede descolgar al cuadro extremeño.

 TÍTULO: DOMINGO CINE, UN CIUDADANO EJEMPLAR,

Reparto
Un ciudadano ejemplar Gerard Butler, Jamie Foxx, Colm Meaney, Leslie Bibb, Josh Stewart, Viola Davis, Bruce McGill, Regina Hall, Annie Corley,.
 
 Clyde Shelton (Gerard Butler) es un hombre que lo ha perdido todo: hace diez años que su mujer y su hija fueron brutalmente asesinadas, y, sin embargo, los criminales no han sido condenados. El responsable de esta injusticia es Nick Rice (Jamie Foxx), el ambicioso ayudante del fiscal del distrito, que hizo un pacto con el abogado de uno de los asesinos. Cuando Clyde descubra ese acuerdo, su venganza será implacable.

EL BLOC DEL CARTERO, ¿ QUE PUEDO HACER YO ? / LA CARTA DE LA SEMANA, EL TEMA DE LARA,.

TÍTULO: EL BLOC DEL CARTERO, ¿ QUE PUEDO HACER YO ?,.
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Mi secretaria y amiga Visi, que sabe que estoy siempre a la caza de temas para estas Pequeñas infamias que me gusta compartir con ustedes, me comentó el otro día: «No sé qué estamos haciendo mal, pero para alguien como yo, con hijos adolescentes, resulta increíble ver que de un día para otro se tuercen las cosas con los niños». Le pregunté si se refería a las rebeldías y cambios propios de la adolescencia, y ella continuó: «Me refiero a algo más inquietante. ¿En qué momento la inocencia deja paso a la malicia? ¿Cuándo se desdibuja todo lo que les hemos enseñado a nuestros hijos y se instauran actitudes adultas y crueles?». Me explicó entonces lo mucho que le sorprendía ver cómo un niño de quince años al que conocía desde el parvulario, educado exactamente igual que los suyos, un día empezó a tener actitudes machistas y a maltratar a su novia.
Como ocurre tantas veces en la vida, al día siguiente de esta conversación, apareció en prensa un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) destinado a averiguar cómo perciben la violencia de género los adolescentes y que corrobora la inquietud de Visi. Las cifras posiblemente las conozcan ustedes, porque han tenido amplio eco. El 33 por ciento de los chicos de entre 15 y 29 años consideran «inevitable» controlar los horarios de sus parejas, impedir que vean a sus familias y amistades, no permitirles que trabajen o estudien y decirles hasta cómo deben vestirse. Quizá lo más sorprendente, por no decir aterrador del estudio, es que el porcentaje de chicas que acepta este tipo de conductas resulta superior al de mujeres adultas que las toleran: un 32 por ciento frente a un 29. Aun así, y siempre según el estudio, ni ellas ni ellos identifican estas actitudes con la violencia machista. Al contrario, el 73 por ciento cree que los celos y por tanto el control son solo «una expresión de amor». Hasta ahora, se pensaba que la culpa de todo la tenía la retrógrada educación que recibimos las generaciones anteriores y que, por tanto, conductas de esta clase desaparecerían como por ensalmo gracias a una mayor cultura o una mayor igualdad entre los sexos. Ahora sabemos que no es así.
¿Por qué niños que han crecido con la igualdad por bandera, en colegios mixtos y con mayor acceso a la educación que ninguna otra generación en nuestra historia reproducen comportamientos que debían estar más que erradicados? ¿En qué momento, tal como dice mi amiga Visi, ese niño encantador de siete, nueve u once años cambia y se convierte en un adolescente que controla a su chica o le dice con quién tiene o no tiene que hablar? Y en cuanto a ellas, ¿en quién se miran para adoptar roles tan sumisos y pretéritos? Y luego está lo más inexplicable de todo. ¿Cómo es posible que tanto unos y otras no identifiquen estas actitudes como la antesala de la violencia machista? ¿Qué estamos haciendo mal? Se trata de un problema complejo que no tiene una única explicación, sino varias. Padres ausentes que se sienten culpables y, por tanto, se vuelven permisivos; maestros que ven mermada su autoridad por progenitores que sobreactúan por un malentendido sentido de protección; imitación por parte de los jóvenes de actitudes que ven en casa, en la tele, en el cine y, por fin, nuevas tecnologías que incrementan y propician actitudes como el mobbing, el voyeurismo o el control.
Diagnósticos hay muchos, pero de nada sirven si no se pregunta uno qué puede hacer para cambiar la tendencia. En el colegio del hijo de Visi se produjo un movimiento espontáneo que me parece esperanzador. Uno de los chicos con capacidad de liderazgo consiguió que el resto de los amigos hiciera el vacío al chulito que iba por ahí presumiendo de su gran hazaña de controlar a su novia de forma violenta. Es así. Basta con que alguien del grupo marque una senda positiva para que el resto del grupo vaya detrás. Somos gregarios para todo. Para el mal pero por fortuna también para el bien. Quizá, por tanto, en vez de calcular qué estamos haciendo mal y quién tiene la culpa, si galgos o podencos, cabría preguntarse: ¿qué puedo hacer yo para cambiar mi pequeño mundito de alrededor?

TÍTULO: LA CARTA DE LA SEMANA, EL TEMA DE LARA,.
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Yo sabía, como casi todo el mundo, de la salud de José Manuel Lara merced a una elemental capacidad deductiva derivada de la simple contemplación. No me era necesaria la carrera de Medicina para saber que aquel hombretón cordial y franco estaba tocado, muy tocado, como consecuencia de un proceso cancerígeno de pronóstico inequívoco. Todos quienes le conocíamos, queríamos y admirábamos guardábamos un prudente silencio, pero sabíamos que era una lucha desproporcionada: antes o después vencería el Mal, de la misma forma que a todos, antes o después, nos habrá de vencer la muerte. Pero me asombraba su fortaleza de espíritu, su tozudez irredenta, su resuelta voluntad de sobrevivir a cualquier adversidad. Así transcurrieron tres años largos desde el diagnóstico y posterior intervención del proceso que aquejaba a alguno de sus órganos vitales de singular trascendencia. Tres años de lucha sin cuartel, de ejemplo de resistencia, de bárbara pelea con la adversidad.
Ya está casi todo dicho de él. Los medios han sido generosos con su figura trascendental, plenipotenciaria. Todos los perfiles posibles han sido dibujados por los lápices de justicia de quienes le conocían. Pasadas dos semanas de su despedida multitudinaria, yo me atrevo a añadir alguno más. Lara bajaba mucho a Sevilla, y casi siempre que lo hacía -si no siempre- procuraba la compañía de Enrique de Miguel, mi hermano mayor, al que tanto acudo cuando preciso consejo prudente y sabio. Enrique es el más adecuado introductor de embajadores que conozco: elegante, sereno, mundano y tan señorial como un senador romano o un viceministro de la URSS, siempre sabe cómo hay que tratar a cada cual, qué palabra le corresponde a cada uno y dónde acudir en busca de lo que se precie, sea tranquilidad o jaleo. Lara le buscaba, como digo, y Consuelo, su esposa, de la misma manera; y en alguna ocasión era yo llamado a compartir risas y tabaco, ese tabaco que él empalmaba de cigarro en cigarro y que yo creí imposible que pudiera dejar algún día, como efectivamente hizo. Reconozco que lo pasaba bien con aquel hombretón de doble cuerpo, altura cercana a los dos metros y otro metro más de hombro a hombro. Era incapaz de matar a una mosca, supongo, pero si alguna vez hubiera querido arrancarle a alguien la cabeza de un guantazo le hubiese bastado con soltar su mano y volcar tras ella toda su inmensa humanidad. 
Gustaba de Andalucía más allá del aprecio folclórico que se tiene por una tierra española naturalmente dada al agrado: siempre le apetecía recibir en sus tierras de los Alcores a diversos actores del día a día, a creadores diversos, a inquietos activos de esa Sevilla por la que sentía veneración. Siempre le escuchaba en Sevilla defendiendo las virtudes de Cataluña y en Barcelona haciendo lo mismo con las de Andalucía. Y batiéndose el cobre en ello: era un buen polemista, pasional, entregado, dispuesto a pelear un argumento hasta la última palabra. Recuerdo bien la última vez que le vi: en su despacho barcelonés poco después del verano, en el que seguía trabajando como si nada, como si su salud no estuviera seriamente tocada. Hacía planes para los próximos diez años y, en lugar de recogerse al abrigo de sus paredes, tomaba decisiones estratégicas, decisivas y debo decir que atinadas. Dos días antes de fallecer quiso levantarse y, como siempre, mandar a la porra al enfermero que le atendía. Tomada su tensión, se le advirtió que era tan baja que al solo levantarse podía caer al suelo y no volver a levantarse. Fueron al hospital, en el que, por supuesto, mandó al carajo a todos los sanitarios advirtiéndoles que tenía que ir a trabajar y que le dejaran salir inmediatamente. Incluso le dijo al chófer que fuera preparando el coche, cosa que el chófer no hizo. Eran sus últimas horas, pero solo tenía en su cabeza seguir creciendo, atendiendo el negocio que inició su padre y él multiplicó por mil. Estaba convencido, creo, de que la muerte no le iba a secuestrar para siempre, ya que con él no podía la adversidad tan fácilmente. Inteligente como era, no supo entreverla en el quicio de la puerta, en el que aguardaba impaciente por cobrarse una buena pieza.
Un español que no disimulaba ser catalán y amar Andalucía anda ahora por las alturas arreglándole a Dios, a buen seguro, la debida expansión del universo, el tema en el que era experto. El tema de Lara.

REVISTA XL SEMANAL,EN PORTADA, El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi./ Entrevista---La cantante Joan Baez.

 TÍTULO:REVISTA XL SEMANAL,EN PORTADA,El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi.


El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. En portada

Mario Draghi: "Si ser cabeza de turco es el precio que debo pagar por un trabajo bien hecho, lo pago con gusto"



No suele conceder entrevistas y poco se sabe de su vida privada. Sin embargo, este economista italiano pone a los mercados en pie. Y solo con abrir la boca. Lo demostró en 2012. Entonces, con un simple «haré todo lo que haga falta para salvar el euro» logró que la prima de riesgo española cayera como por ensalmo. Este 2015 lo ha vuelto a hacer. Ha dado aliento a nuestra maltrecha economía anunciando la compra de bonos soberanos. Odiado por Alemania y temido por el resto, el presidente del Banco Central Europeo asegura que solo hace su trabajo. Hablamos con él.



Mario Draghi (Roma, 1947) presidente del Banco Central Europeo (BCE) tiene grabada en su memoria esta lección de su padre, un caballero del siglo XIX que entró a trabajar en un banco, desde abajo, y que casi no tuvo tiempo de enseñarle nada más porque murió cuando Draghi tenía solo 15 años. Su madre murió poco después. Y el adolescente Draghi se convirtió en el cabeza de familia con dos hermanos menores a su cargo. «Hijo, ante la adversidad, valor».
Casi toda una vida más tarde, en 2012, en las circunstancias más adversas que ha vivido la Unión Europea desde su nacimiento, Draghi llegó al BCE. Y le echó valor. «Haré todo lo que haga falta para salvar el euro», anunció. «Créanme, lo que haga falta». Y los mercados lo creyeron. Las primas de riesgo bajaron. A finales del pasado enero, el guardián del euro salió de nuevo a la arena y anunció que inyectará 60.000 millones de euros mensuales para reactivar las economías de la zona euro. Esta vez, la pregunta no es si lo creerán de nuevo los mercados, sino la desmoralizada ciudadanía.
Draghi es un enigma. Se sabe poco de su vida. A los 19 años conoció a la que sería su mujer, Serena. El noviazgo duró siete años. Se fueron a Boston, donde Draghi sería el primer italiano en doctorarse por el MIT. Tienen dos hijos y un nieto. Tiene fama de austero, se ha bajado el sueldo un diez por ciento y en su etapa como vicepresidente de Goldman Sachs iba en metro. Por cierto que es el capítulo más oscuro de su biografía, pues ese banco de inversión diseñó el plan de ingeniería financiera que permitió a Grecia maquillar sus cuentas y entrar en el euro en 2002. Antes pasó por el Tesoro italiano. Fue entonces cuando se granjeó el mote de Super Mario. También lo llamaban Míster Dónde Está... Porque es rápido. Puede pasarse una hora sin mover un músculo en una reunión. Pero, cuando la da por terminada, no pierde un segundo. 
En 2011, cuando se conoció que era uno de los candidatos a la presidencia del BCE, el diario sensacionalista alemán Bild tituló: «Mamma mia!». Y dijo que «para un italiano la inflación es algo tan normal como el tomate sobre los espaguetis». A pesar de las reticencias germanas, la credibilidad de Draghi sigue intacta.

XLSemanal. Goza usted de una reputación unánime. Luca di Montezemolo, antiguo presidente de FIAT y Ferrari y que estudió en la misma escuela de Roma que usted, aseguró que usted siempre era el más serio y competente de todos... Mario, el alumno modelo.
Mario Draghi. Exagera. Nunca me he considerado el mejor, en absoluto. Iba al colegio porque me mandaban al colegio.
XL. Quizá usted haya sentido el peso de la responsabilidad antes que otras personas: perdió a su padre cuando tenía 15 años, su madre falleció poco después. Se vio convertido de repente en un joven cabeza de familia.
M.D. Me acuerdo de una vez, con 16 años, que volvía de pasar las vacaciones en el mar con un amigo. Él se fue a su casa, era libre, podía hacer lo que le apeteciera. Yo, por el contrario, me encontré al llegar con un montón de cartas de las que había que encargarse, con facturas que había que pagar. Pero los jóvenes no se paran a pensar sobre lo que tienen que hacer ni cómo hacerlo. Simplemente se ponen manos a la obra. Es un aspecto importante, te protege de caer en la depresión incluso en las peores circunstancias.
XL. Usted entendió muy pronto lo que hay que hacer para salir adelante en la vida. Trabajar, por ejemplo.
M.D. La fe en el trabajo duro es algo que nos enseñaron mis padres. Mi padre solía decir que el trabajo es el elemento más importante en la vida de una persona.
XL. ¿Qué más le transmitió su padre?
M.D. La importancia de atenerse siempre a las propias convicciones... y con coraje si es necesario. Una vez, me contó que en una plaza de una ciudad alemana había un monumento con una inscripción que decía más o menos lo siguiente: «Si has perdido dinero, no has perdido nada, puedes recuperarlo con un buen negocio. Si has perdido el honor, has perdido mucho, pero puedes recuperarlo mediante un acto heroico. Si has perdido el coraje, lo has perdido todo».
XL. Usted nació en 1947. ¿Se sintió tentado alguna vez de unirse a los movimientos de protesta del 68?
M.D. Sentía simpatía por algunas cosas que planteaban, como su crítica hacia una cultura que considerábamos obsoleta, pero solo me involucré de forma marginal. En aquella generación era típica esa mezcla de actitud crítica y confianza en uno mismo debida a que el mundo estaba...
XL. ... que se le abrían muchas opciones...
M.D. Efectivamente. Recuerdo que mis amigos y yo recibíamos muchas ofertas de trabajo tras la graduación. Al mismo tiempo nos sentíamos indignados de que nuestras instituciones, nuestras universidades y nuestro país fuesen incapaces de funcionar mejor, de enfrentarse al reparto desigual de la riqueza...
XL. ¿Se sentía próximo a algún grupo político?
M.D. No. Mis convicciones eran equiparables a lo que hoy se consideraría el ideario del socialismo liberal, es decir, no extremista.
XL. ¿Nada de rebelión abierta, nada de llevar el pelo largo?
M.D. El pelo sí lo llevaba largo, pero no muy largo. Además, no tenía padres contra los que poder rebelarme.
XL. Personas cercanas a usted dicen que la época que más le marcó fueron los cinco años que pasó en los Estados Unidos a partir de 1971. ¿Es cierto?
M.D. Lo es. Antes, me ha preguntado usted si hubo un momento en el que entendí lo que significa el trabajo. Pues bueno, fue en los Estados Unidos donde aprendí lo que es el trabajo duro y lo mucho que hay que trabajar.
XL. ¿En concreto?
M.D. Al principio, solo me admitieron en el MIT como 'estudiante especial', es decir, por un periodo de tiempo limitado. Para convertirme en un estudiante normal, tenía que convencer a mis profesores de que merecía la pena que me quedara allí. Mi beca cubría los gastos de alquiler y matrícula solo de los dos primeros años. Para pagarme todo lo demás, tenía que trabajar. Afortunadamente, el MIT ayudaba a los estudiantes ofreciéndoles la oportunidad de dar clases pagadas. Más tarde, cuando nació mi hija, conseguí un empleo en una empresa de ordenadores a unas 40 millas de Boston. Un día normal consistía en ir a la facultad, estudiar para los exámenes y más tarde escribir la tesis, impartir las clases que me encargaban y luego ir a trabajar a la empresa de ordenadores. No era imposible, pero sí que era un día muy largo, a veces de 18 horas. Aquello le habría enseñado lo que es el trabajo duro a cualquiera.
XL. ¿Era consciente de que formaba parte de una élite?
M.D. Por supuesto que sí. El MIT solo aceptaba a unos pocos estudiantes, de 20 a 25 al año. Pero era una élite muy especial, una élite en la que tenías que ganarte tu sitio cada día.
XL. ¿Cómo eran las cosas en aquellos años?
M.D. Bueno, sentía que iba madurando en un entorno profesional muy abierto, en el que se te valora por lo que sabes hacer: un lugar en el que eres lo que haces.
XL. ¿Sentía nostalgia de Italia?
M.D. Un poco de nostalgia sí tenía. Pero en la Italia de los años setenta las cosas no iban muy bien. Había terrorismo, una tasa de inflación que llegaba al 20 por ciento...

XL. ¿La inflación le devoró la herencia de su padre?
M.D. La herencia no era muy grande, pero suficiente para pagarnos los estudios a los tres hermanos. La primera vez que volví a Italia en 1976 me encontré con que todo lo que quedaba de nuestra herencia era apenas el equivalente a unos pocos cientos de euros. El motivo es que el juez del Juzgado de Familia había ordenado al tutor de mis dos hermanos pequeños que invirtiera el dinero en bonos del Tesoro a plazo fijo. Aquello hizo que el dinero se volatilizara.
XL. Así que, en ese punto, entiende perfectamente a los alemanes y su miedo a la inflación. 
M.D. Eso es clave: en Alemania, algunos dicen: «¡Ah, ese italiano, ya verás como al final va a hacer que la economía alemana entre en inflación!». Y yo les explico que la inflación alemana fue en los años veinte del siglo pasado. Mi experiencia con la inflación está mucho más cercana. Aquellos fueron años difíciles. Cuando volvimos a Italia, nos fuimos a Trento porque me concedieron allí mi primera plaza de profesor universitario.
XL. En aquellos años, Trento era un punto caliente en el plano político, un baluarte de la extrema izquierda.
M.D. Sí, era una universidad muy de izquierdas, hasta el punto de que algunos estudiantes acabaron convirtiéndose en terroristas. Y mi trabajo consistía precisamente en enseñarles a los estudiantes cómo funciona la economía capitalista, lo que había aprendido en el MIT.
XL. ¿Cómo lo hizo?
M.D. No fue fácil, pero sí gratificante.
XL. ¿Aquellos estudiantes de Sociología no protestaron nunca contra usted?
M.D. No, pero sí tengo una anécdota curiosa. Tuve que impartir un seminario sobre un texto escrito creo que por Paul Samuelson, un texto sobre el capitalismo en el que se explicaban algunas de las diferencias con la economía marxista. Cuando ya se iba acercando la fecha del examen, los estudiantes vinieron a verme con una sugerencia: «Señor profesor, queremos hacer un examen de grupo». Me quedé mirándolos un instante y les dije: «Vale, lo haremos así: si ese estudiante contesta la pregunta correctamente, todo el grupo aprueba el examen. Pero, si no lo hace, todo el grupo suspende». El estudiante al que le hice la pregunta no contestó bien, así que todo el grupo suspendió. Pasó lo mismo unas cuantas veces, y cada vez iban siendo menos los que querían hacer el examen en grupo, hasta que al final los estudiantes decidieron que era mejor examinarse individualmente.
XL. ¿Su convicción sobre las bondades del sistema capitalista se han ido debilitando con el paso de los años?
M.D. Comparto la visión de una sociedad en la cual los incentivos individuales sean importantes e indispensables para el correcto funcionamiento de los mercados. Eso nunca ha variado.
XL. ¿Qué es lo que más le ha decepcionado del sistema capitalista desde sus años de estudiante?
M.D. Bueno, sí, hay algunas cuestiones. La reciente crisis financiera ha sido una de esas decepciones.
XL. ¿La crisis de 2008?
M.D. Exactamente. Y luego está, cómo lo diría, esa inestabilidad depredadora...
XL. ¿Qué quiere decir con 'depredadora'?
M.D. Ya conoce ese dicho inglés: «El ganador se lo lleva todo». No creo que eso sea siempre lo justo y lo adecuado, especialmente en entornos donde la movilidad social es limitada: ¡los ganadores que se lo llevan todo suelen ser siempre los mismos! Pero no es solo una cuestión ética, es que además acaba generando inestabilidad.
XL. Y sobre la crisis de 2008, ¿qué tiene que decir el antiguo alto directivo de Goldman Sachs? ¿Los expertos no pudieron preverla?
M.D. Sí, en buena medida sí, aunque evidentemente ni con mucha precisión ni en sus terribles dimensiones. Se la podía haber visto venir algunos años antes de que tuviera lugar, de hecho fue prevista por algunos economistas. Los propios protagonistas sabían que las cosas no podían seguir como iban. El sector financiero había invadido los mercados. Se había producido una reducción de la calidad de los créditos piense en las hipotecas subprime de los Estados Unidos y también de los controles, de la vigilancia en la concesión de los préstamos... En fin, había indicios más que suficientes. Además, a comienzos del siglo se derogaron leyes que habrían ayudado a aliviar la crisis. Desde entonces se ha hecho mucho para reforzar esas reglas y normativas.
XL. ¿Se siente incomprendido por los alemanes?
M.D. Sí, creo que es así...
XL. ¿De quién es la culpa de esta falta de entendimiento, de Alemania o de Mario Draghi?
M.D. Mi posición es bastante sencilla: tenemos el mandato de garantizar la estabilidad de los precios. El Banco Central Europeo se creó siguiendo la tradición del Bundesbank alemán. Pero hay una gran diferencia, y es que el BCE no es solo responsable de un único país, sino de 19. Diría que ese es el mensaje que algunos tendrían que entender en Alemania. Y sí, hay algunas personas que no quieren entenderme.
XL. Bueno, los alemanes esgrimen que por qué hay que recompensar con créditos e intereses bajos a países que no han cuadrado bien sus presupuestos y que durante décadas no han sabido implantar reformas, haciendo pagar así a los países que sí han hecho sacrificios. 
M.D. Es que eso no es cierto. Gracias a la estricta supervisión llevada a cabo precisamente por los gobiernos de esos países trabajadores, en realidad no han tenido que pagar mucho, en el caso de que hayan tenido que pagar algo. Pero las instituciones europeas también han desempeñado un papel importante. El BCE no ha registrado pérdidas hasta la fecha, y todos los años reparte miles de millones de beneficios entre sus miembros, incluido el Bundesbank, que a su vez se los transfiere al Ministerio de Finanzas, es decir, al ciudadano alemán.
XL. Esta explicación...
M.D. Permítame que le diga algo con toda claridad: la política del Banco Central Europeo no consiste en castigar al ahorrador alemán ni en recompensar a los países más débiles. Es mantener un índice de inflación algo por debajo del dos por ciento en toda la eurozona. Para alcanzar ese nivel en la actual fase económica, tiene que mantener los tipos de interés bajos y avanzar hacia una política monetaria expansiva que acompañe al crecimiento. Esa es la clave; no castigar o premiar a nadie. Pero a veces resulta complicado explicar esto a los alemanes, incluyendo conversaciones con algunos políticos.
XL. Sí, ¿qué le dicen?
M.D. Dicen: lo que consigues así es eliminar los incentivos para que esos países lleven a cabo las reformas.
XL. ¿Y usted qué contesta?
M.D. Nuestra tarea no es, ni puede ser, hacernos cargo de las reformas que tienen que aplicar los distintos gobiernos, entre otros motivos porque carecemos de la legitimidad democrática para hacerlo. ¿De verdad cree alguien que al ahorrador alemán le iría mejor si intentásemos subir los tipos de interés? ¡La respuesta es no!
XL. ¿Por qué?
M.D. Porque provocaríamos inflación y recesión. Cualquiera puede ver que, en la situación económica actual, lo que hay que impulsar es una política monetaria expansiva. Si la política económica fuese restrictiva, cada vez más empresas irían a la quiebra. Y los tipos de interés a corto plazo caerían aún más.
XL. ¿Y por qué necesitamos tener inflación, aunque sea muy baja?
M.D. Sí, ¿por qué? Esa lección la hemos aprendido de Japón. Allí no existía este objetivo del dos por ciento, y los precios empezaron a caer en los años noventa. Pero el problema no era que los precios cayesen, sino que la gente pensaba que no volverían a subir nunca, que seguirían cayendo cada vez más. Así que dejaron de comprar cosas porque pensaban que podrían conseguirlas a menor precio más adelante. La producción cayó, así que los precios cayeron aún más, y la economía se fue ralentizando. No estamos en esa situación, no todavía.
XL. Eso que usted describe es lo que se llama 'deflación'.
M.D. Sí. Y lo único que la contrarresta es la credibilidad de nuestro objetivo de inflación, cuyo cumplimiento exige que continuemos con nuestra política monetaria expansiva.Nuestra política monetaria expansiva ha contribuido a que vuelva a fluir el crédito a las empresas. Pero eso no basta. Si las empresas no aumentan su productividad, no serán competitivas.
XL. Eso significa que los países y las empresas tenemos que acometer más reformas. 
M.D. Exactamente. La productividad debe aumentar en los países del sur de Europa. Llevo años diciéndolo: nosotros nos estamos encargando de nuestra parte, pero los gobiernos también tienen que hacer la suya.
XL. La bajada del precio del petróleo está beneficiando a muchos países; pero, incluso con ella, los países en crisis, como España, progresan con lentitud. ¿No le asalta la duda de si sus medidas están sirviendo de algo?
M.D. Mire, en sí, los precios del petróleo a la baja son algo bueno, pero en tanto que tienen un impacto negativo sobre las expectativas inflacionarias de la gente dejan de serlo. El peligro es que la gente pueda empezar a creer que no se volverá a una tasa de inflación del dos por ciento a corto plazo, ni siquiera en cinco años. Y bastaría con que se diera ese factor para incrementar el riesgo de recesión. ¿Puedo mostrarle la curva de previsión de inflación? Es sorprendente.
XL. Sí, enséñemela, por favor.
M.D. Mire esto [tiende un papel]: la tasa anual de inflación prevista para el año siguiente solía situarse en torno al 1,77 por ciento; y ahora es solo del 0,37 por ciento.
XL. ¿Y qué significa eso?
M.D. Significa que el riesgo de deflación sigue siendo bajo, pero que con toda seguridad es mayor que hace solo un año.
XL. ¿Teme más a la deflación que a la inflación?
M.D. Ninguna es deseable. Pero, para un banco central, la inflación es más fácil de combatir que la deflación. ¿Por qué? Cuando hay inflación, subes los tipos de interés. De esa manera, el precio del dinero aumenta, el volumen de dinero en circulación disminuye y la presión sobre los precios y los salarios se reduce. Con la deflación, la cosa es más complicada.
XL. Si algún país deudor es incapaz de devolver sus préstamos, el escenario es inquietante, pero ¿qué ley estipula que todos los países tengan que permanecer en la eurozona a cualquier precio? 
M.D. Nuestros países quisieron adoptar el euro como paso fundamental en un proceso que debía conducir a una unidad mayor y más profunda de Europa. El euro es irreversible.
XL. ¿Qué habría de malo en que Grecia saliera de la unión monetaria? ¿La UE no podría encajarlo bien?
M.D. Le ruego que comprenda que preferiría no comentar nada a este respecto, cualquier declaración mía podría usarse políticamente. Especular sobre una posible salida de la moneda única carece de sentido.
XL. Bueno, se trata de una reflexión económica, pero sobre todo política.
M.D. Es tanto política como económica. ¿Me está preguntando que por qué creo que el euro es irreversible? Pues porque es parte del Tratado. Pero imagínese qué pasaría si el euro desapareciera. Si todos los países empezaran a devaluar, los precios dejarían de ser estables. ¿Les iría mejor a esos países donde las protestas por las reformas y la consolidación presupuestaria son mayores si se salieran de la zona euro? Tendrían que continuar con las reformas en cualquier caso. No puedes devaluar indefinidamente, hacerlo llevaría a una subida de los precios.
XL. En Alemania, lo consideran una persona con una especial comprensión hacia el sur de Europa. ¿Se ha encontrado alguna vez teniendo que defender a Alemania delante de españoles o italianos?
M.D. Hay un prejuicio igual de grande e igual de irracional hacia Alemania que el que hay en Alemania hacia el sur. Es tarea de todos combatir esos prejuicios y comportarnos de manera que no los reforcemos.
XL. ¿El prejuicio es que Alemania quiere someter a Europa?
M.D. En Italia, pero también en otros muchos países de la eurozona, no se comprende suficientemente bien que, en el marco de una unidad monetaria, nuestras decisiones políticas tienen efectos sobre los demás miembros. No podemos seguir actuando como si estuviéramos solos en el mundo.
XL. ¿Le ofende que se lo acuse de ser un agente de los países del sur?
M.D. Sí.
XL. ¿Se ha resignado a llevar esa etiqueta? ¿Qué está haciendo para contrarrestarla?
M.D. No acepto ninguna etiqueta, lo que hago es argumentar con hechos. En el BCE somos responsables de la estabilidad de los precios. No estamos ahí para beneficiar a tal o cual país ni para castigar a los ahorradores alemanes. Lo repito constantemente, pero...
XL. ... ¿pero es un mensaje difícil de transmitir?
M.D. Lo único que puedo hacer es citar a Paul Krugman: «Cuando la fe choca contra las evidencias, las evidencias no tienen ninguna posibilidad». La simplificación del debate lleva a conclusiones erróneas. Un gran economista alemán, Rudi Dornbusch, solía decir: «Las cuestiones complicadas tienen respuestas simples y equivocadas».
XL. ¿A veces tiene la sensación de que se le está usando como cabeza de turco... por ambos bandos?
M.D. Si ese es el precio que hay que pagar por un trabajo bien hecho, lo pago con gusto. Pero, si hay una cosa clara, esa es que nadie ha ganado todavía unas elecciones en Europa invocando mi nombre...

TÍTULO:Entrevista---La cantante Joan Baez.


Entrevista

Joan Baez: "No soy ingenua. Nunca pensé que vería la paz mundial. Por eso aprecio cada cosa decente que sucede"



Es toda una leyenda. No solo puede presumir de ser la mejor cantautora del siglo XX, también de haber tenido una vida extraordinaria. Luchó contra la guerra de Vietnam, acompañó a Martin Luther King en su marcha a Washington, fue una de las estrellas de Woodstock, vivió un idilio con Bob Dylan... A sus 74 años, Joan Baez que vendrá de gira a España en marzo sigue cantando y hablando alto y claro.



Su cristalina voz de soprano se escuchó sobre el escenario de Woodstock, en las protestas contra la guerra de Vietnam, en la marcha a Washington que Martin Luther King encabezó en 1963, en las manifestaciones de San Francisco tras el asesinato de Harvey Milk... Joan Baez fue la voz femenina de los sesenta y setenta. Estuvo presente en cada momento clave, fue arrestada, pasó una temporada en la cárcel e irremediablemente se convirtió en un mito de la época. Puso de moda la canción protesta, combinación de aquella música folk de la que fue proclamada reina y el activismo pacifista que reivindicaba los derechos civiles. Pero Baez no vive anclada en la nostalgia y ha seguido luchando contra guerras modernas, como la de Irak, y causas contemporáneas, como los derechos de los homosexuales o la oposición a la pena de muerte.
«Nací con un don», ha dicho de su privilegiada voz. Su interés por la música despertó el día que su tía la llevó a un concierto del músico folk Pete Seeger. Fue el inicio de una carrera de más de medio siglo y 30 discos, en la que, además de interpretar sus canciones, ha versionado a los Beatles, Bob Dylan, Violeta Parra, los Rolling Stones o el propio Seeger. Pero Baez es mucho más que una cantante contestataria. También fue la mujer apasionada que descubrió a Bob Dylan y que vivió un convulso romance con él a principios de los sesenta. Dylan, del que no le gusta hablar, no fue su único amor célebre. En los ochenta, Baez tuvo una relación de varios años con Steve Jobs, del que siguió siendo íntima amiga hasta su muerte. A sus 74 años, Baez vive en Woodside (California), donde pinta, medita y trata de desacelerar una existencia que siempre ha vivido a toda velocidad. Hablamos con ella como anticipo de su gira española que arranca en Pamplona el 15 de marzo e incluye Bilbao, Barcelona, Madrid, Gijón y Santiago.
XLSemanal. Durante los sesenta y setenta, usted era una cantante muy popular en España, pero no actuó aquí hasta 1977, después de la muerte de Franco. ¿Qué país se encontró? 
Joan Baez. Siempre es fascinante llegar a un país que acaba de salir de una dictadura. Y 40 años son muchos. La gente vivía aún en un estado de incredulidad, era muy escéptica sobre el futuro. Todavía había nerviosismo al hablar de política en público. Recuerdo que canté No nos moverán en televisión [en 1977, en el programa Fiesta] y se la dediqué a la Pasionaria. Aquello tuvo una respuesta enorme. Algunos dijeron que ayudó a romper el muro del miedo. Fue un momento grande. O al menos para mí lo fue. 
XL. Acaba de reeditarse Diamonds and rust in the bullring, el disco de su actuación en la plaza de toros de Bilbao en 1988. ¿Qué recuerda de aquel concierto? 
J.B. Recuerdo que fue la primera y única vez en mi carrera que, al empezar a tocar Swing low, el público comenzó a cantar conmigo. Nunca me ha vuelto a pasar. Por supuesto, canté también No nos moverán y una canción en euskera [Txoria Txori, de Mikel Laboa]. Siempre canto algo en el idioma del lugar al que voy. Suele ser una canción de algún disidente o perteneciente a una época en la que quizá estaba prohibido cantar. Siempre tiene un significado político. 
XL. ¿Por qué cree que los 60 despiertan tanta nostalgia? 
J.B. Creo que fue una década en la que se produjo una explosión de talento extraordinaria. Eso no ocurre a menudo. Y, desde entonces, la gente espera que se vuelva a repetir, aunque no sé si ocurrirá, la verdad. Pero esa nostalgia es lógica: la música era extraordinaria, los tiempos eran extraordinarios, Woodstock fue extraordinario... 
XL. ¿Y usted? ¿También mira atrás con añoranza? 
J.B. Yo también soy algo nostálgica y trato de no pensar demasiado en ello. Pero si alguien me habla de aquella época, empiezo: «Oh, sí. Ya me acuerdo». Aunque procuro no rodearme de gente que vive en el pasado. No es sano. 
XL. Mencionaba Woodstock y su impacto en la cultura de la época. Sin embargo, también ha dicho en alguna ocasión que fue un evento algo sobrevalorado. ¿Por qué?
J.B. Sí, es cierto. No es que piense que esté sobrevalorado, porque Woodstock saca un diez sobre diez, por haber sido un acontecimiento extraordinario, irrepetible, salvaje, loco, lleno de amor... Hubo de todo: drogas, sexo, rock and roll... Fue un símbolo de la maravillosa locura musical de aquellos años, del cambio y de lo buenas que pueden ser las personas las unas con las otras. ¡Los policías ni siquiera podían arrestar a nadie porque no había dónde meterlos! No llegaron a quitarse la ropa, pero desde luego se divirtieron más que nunca en su vida [ríe]. Lo que quiero decir es que Woodstock no fue la revolución, fue un símbolo.
XL. Bob Dylan fue muy importante en su vida. Dice que la diferencia entre ambos era que usted creía que las cosas se podían cambiar y él no. Resulta extraño viniendo del cantautor más influyente de aquella generación, ¿no cree?
J.B. Yo nunca lo entendí y no voy a pretender que lo entiendo ahora; lo que tengo claro es que aquellas canciones que él escribió, vinieran de donde vinieran, eran sin duda nuestro arsenal más poderoso. Eran el arma más valiosa de nuestra caja de herramientas.
XL. Por cierto, ¿qué le parece la industria musical actual? 
J.B. Me recuerda mucho a cuando empecé a cantar folk. Es lo que llamábamos «música chicle»: canciones realmente estúpidas y sin ningún significado. Pero, de pronto, todo cambió y se empezó a cantar sobre la gente, la gente pobre... Aquel fue un momento increíble para empezar mi carrera. Supongo que la historia se está repitiendo un poco: tanto las cosas buenas como las malas. Al final, todo es cíclico. 
XL. Su activismo político y social comenzó en la adolescencia. Cuando piensa en sí misma en aquella época, ¿siente que quizá era demasiado naif? 
J.B. No, nunca fui ingenua. Mi madre me contaba que, cuando tenía 14 años, había estado leyendo Historia de la decadencia y caída del Imperio romano. Un día fui a la cocina, donde ella estaba planchando uno de mis vestidos, y le dije: «¿Sabes qué, mamá? Lo mismo que pasó en el Imperio romano pasará en los Estados Unidos». Lo que quiero decir es que mis expectativas siempre han sido modestas. No pensaba que, a lo largo de mi vida, vería la paz mundial ni creía que las cosas fueran a ser maravillosas. Eso me hace apreciar cada cosa decente que sucede, pero nunca espero demasiado. La raza humana tiene un historial terrible.
XL. Conoció y acompañó a Martin Luther King en su marcha por los derechos civiles hasta Washington en 1963. ¿Qué hacía de él un líder único?
J.B. Era un hombre extraordinario. Ni siquiera sé si él quería ser el líder de aquel movimiento, pero está claro que tenía las cualidades para serlo. Una de ellas era su carisma. También era un cristiano serio. Quería hacer el bien. 
XL. ¿Y cómo era en las distancias cortas?
J.B. Muy divertido. Desafortunadamente, esa faceta suya se conoce muy poco. Le encantaba reírse y, sobre todo, le gustaba comer. 
XL. Obama fue el primer candidato a la Presidencia al que usted apoyó públicamente. ¿Le ha decepcionado su gestión? 
J.B. En cierta forma, sí... Pero no debería sentirme decepcionada. En mi cerebro inteligente sabía que nadie podía estar a la altura de aquellas ideas una vez que llegase a la Presidencia. Pero en mi cerebro emocional, cuando Obama hablaba, me recordaba mucho a Martin Luther King. Y sigo pensando que, si hubiera llevado la lucha a la calle, podría haber creado un movimiento muy parecido al de King.
XL. En 2010 actuó por primera vez en la Casa Blanca. ¿Se sintió incómoda?
J.B. Siempre me siento incómoda cuando voy a Washington. Siempre. Acepté la invitación porque se celebraba el movimiento por los derechos civiles, pero la única forma de hacerlo y poder vivir conmigo misma era introducir un mensaje en mitad de la canción. Así que, cuando se supone que tenía que cantar, el coro siguió cantando y yo recordé a King y su decisión de alzar la voz contra la guerra. El presidente y su familia estaban allí y yo lo miré fijamente a los ojos y solté mi pequeño speech. Sentí que había hecho mi trabajo. Washington está tan corrompido y tan lleno de mentiras... Tienes que ser un poco falso para vivir en ese mundo.
XL. ¿Qué es lo que más le cabrea de lo que lee en los periódicos últimamente?
J.B. Lo que más me cabrea es que parece que no hemos aprendido a hablar entre nosotros. Los conservadores saben cómo dirigirse a la gente y supongo que los progresistas no hemos encontrado una forma inteligente de responder a eso. Me cabrea que los bandos sigan peleándose y que ninguno haga ningún movimiento hacia algún tipo de reconciliación. 
XL. Da la sensación de que la crisis económica ha despertado muchas conciencias en los últimos años. ¿Cómo es el activismo de hoy comparado con el que usted encabezó en los años sesenta y setenta?
J.B. Creo que hay algunas similitudes, pero en los sesenta había más sentimientos implicados, más música, era más dramático, creo que tenía más sentido que ahora... Además, con la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles, había un solo objetivo. Y eso lo hacía todo mucho más fácil. Ahora, el activismo tiene 500 objetivos diferentes. 
XL. ¿Los líderes también eran más líderes?
J.B. Puede ser. Ahora no existe el sentimiento que entonces había alrededor de King. Mucha gente lo experimentó por primera vez cuando Obama se presentó a la Presidencia. Pero, obviamente, la ilusión que generó no pudo mantenerse cuando llegó al Despacho Oval. Más que nada por aquella enorme riada de odio que se generó por tratarse de un hombre negro y que parecía surgir de las profundidades de la Tierra. Después de responder a la pregunta de si América era capaz de elegir a un presidente negro, la siguiente pregunta era: ¿podemos mantenerlo ahí? 
XL. Es usted una leyenda del folk, un mito de los sesenta, una comprometida activista... ¿Cuál de todas esas etiquetas cree que la define mejor?
J.B. En realidad, escogería la etiqueta de madre. Durante muchos años no pasé el tiempo suficiente con mi hijo, pero ahora sí lo estoy haciendo. Y para mí, por encima de la música e incluso del activismo, intentar ser una buena madre es lo más importante.
XL. Ha cumplido 74 años. ¿A qué dedica ahora su tiempo?
J.B. Ahora me estoy dedicando a pintar. Se ha convertido en algo muy importante para mí. También paso mucho tiempo con mi familia: con mi hijo, Gabe, mi nieta y mi nuera. Y estoy intentando aprender a dejar de hacer tantas cosas...
XL. ¿Y qué tal se le da eso?
J.B. Es difícil, pero es importante porque no me estoy haciendo precisamente más joven y en este país la vejez y la muerte siguen siendo un tabú. Por eso, mi asociación con los budistas me ayuda mucho. En el mundo occidental, cuando alguien empieza a peinar canas, se suele decir: «Oh, pobrecito, está envejeciendo...». En la cultura budista, en cambio, dicen con entusiasmo: «¡Está envejeciendo!» [ríe]. Hay una gran diferencia.

Hotel Teatro Oporto (Portugal). Un hotel escénico / PRIMER PLANO, A FONDO, La píldora para no engordar... ... más cerca de lo que cree [La batalla millonaria por conseguirla}

TÍTULO:Hotel Teatro Oporto (Portugal). Un hotel escénico,.

Hotel & Vistas

Hotel Teatro Oporto (Portugal). Un hotel escénico

En el centro histórico de Oporto, un hotel evocador se inspira en un teatro legendario. El refugio perfecto y sofisticado para descubrir una ciudad Patrimonio de la Humanidad.
En la puerta de entrada al edificio, unos versos del gran poeta portugués Almeida Garrett dan la bienvenida al huésped. Y, una vez en el interior, la recepción se convierte en una taquilla donde recoger la llave de la habitación a modo de entrada para la función. Esta es una de las muchas secuencias que rememoran el Teatro Baquet, destruido por un incendio en 1888 y que resurgió de sus cenizas gracias al empeño de los habitantes de esta ciudad, cada vez más creativa y dinámica. Este fue el punto de partida que inspiró a la arquitecta e interiorista, reconocida internacionalmente, Nini Andrade Silva. 

Con su arquitectura provocadora y atrevido diseño ha recreado la antigua atmósfera del teatro desde un punto de vista contemporáneo. Con un juego de claroscuros y cierta tensión dramática crea diversos escenarios y piezas sorprendentes, como el sofá que representa una antigua bovina de película, una exposición de trajes que formaron parte del atrezo de grandes funciones teatrales o los cortinajes que oscurecen los pasillos. El hotel cuenta con 74 habitaciones y suites distribuidas a lo largo de seis plantas, todas ellas confortables y sofisticadas, con las amenities más modernas y baños de última generación.
En la planta de entrada, una alfombra elegante conduce al restaurante, donde una gran pared exhibe imágenes del público de un antiguo teatro. Pero en esta especie de mural la interiorista ha cambiado sus rostros por los de aquellos que han intervenido en la construcción y decoración de este hotel. En un ambiente informal, El Palco que así se llama el restaurante ofrece comida portuguesa e internacional y buenos vinos de Portugal. 

El bar Plateia, con clientela cosmopolita, evoca, en tanto, la ópera con sus sofás inspirados en los años sesenta y la encimera de la barra de cristal reciclado. Ambos espacios se abren a un patio muy agradable para desayunar, comer o cenar al aire libre o tomar unas copas y fumar. Las instalaciones se completan con un gimnasio ubicado en la última planta, que además es como un mirador con vistas al corazón de la histórica ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad. Este hotel apuesta por la arquitectura sostenible, con materiales reciclados en todas las instalaciones, sistemas de iluminación ecológica y energéticamente eficientes. Señas de modernidad en un refugio bien ubicado para desde allí irradiar a los hot spots de esta urbe y disfrutar de la marcha nocturna en las calles cercanas.

Dónde y cómo
-DIRECCIÓN. Rua Sá da Bandeira, 84. Oporto. Teléfono: + 351 22 0409 620, www.hotelteatro.pt.
-CIERRA. Nunca.
-TARJETAS. AMEX, VISA y Mastercard.
-PRECIOS. Doble: desde 125 euros, IVA y desayuno incluidos.

Un lugar para...
-Recorrer la ciudad. En segway, bici o a pie con o sin guía.
-Descubrir las artes. Desde el casco medieval o la estación de San Bento hasta el Museo Serralves y Casa da Música.
-Comer. En Cantinho de Avillez, el nuevo bistró del chef José Avillez. Adega S. Nicolau, cocina regional. DOP, cocina de autor del chef Rui Paula. Marisqueira Antiga y Os Lusíadas, ambos en Matosinhos. 
-Visitar bodegas de vino de Oporto. Como Graham's en Vilanova de Gaia, con visitas guiadas y un restaurante con vistas al río y a la vida agrícola que aún queda por allí.
-Remontar el río. Hasta el alto Douro o dar un paseo en rabelo (barco tradicional) por el estuario.

TÍTULO: PRIMER PLANO, A FONDO, La píldora para no engordar... ... más cerca de lo que cree [La batalla millonaria por conseguirla}

La píldora para no engordar... ... más cerca de lo que cree [La batalla millonaria por conseguirla}

Adiós a los cinturones gástricos, a las dietas sin resultados, a los remordimientos de conciencia... Los científicos creen que una píldora 'milagrosa' inhibidora del apetito es posible. Laboratorios y universidades compiten en una carrera contrarreloj por una patente. Están en juego millones de vidas y, por supuesto, millones de dólares. Se lo contamos.
Por increíble que parezca, en el mundo actualmente hay más personas sobrealimentadas que desnutridas. El 25 por ciento de los ciudadanos en la mayoría de los países occidentales son obesos, y cerca de la mitad de la población tiene sobrepeso. El mundo occidental está angustiado por la obesidad... y con razón. El problema es tan serio que la esperanza de vida de la población puede empezar a disminuir por primera vez en la historia. Pero aún más inquietante que la posible duración de la vida es la incidencia del sobrepeso en la calidad de la existencia. El hecho de ser obesos implica que somos más propensos a sufrir problemas en las articulaciones, dolor crónico, diabetes del tipo 2, enfermedades coronarias y ciertos tipos de cáncer, por no hablar de la estigmatización social y los problemas de salud mental.
El impacto de la obesidad en la economía mundial es descomunal. Según un informe reciente de la consultora Mackinsey, los costes de la obesidad ascienden a 1,7 billones (con be, sí) de euros, casi el 3 por ciento del PIB del planeta, y se sitúa casi al mismo nivel que tabaquismo, guerras y terrorismo. Los gastos engloban costes sanitarios, absentismo laboral, intervenciones y dietas. Un dato: solo los tratamientos que se comercializan por Internet rondan los 17.000 millones de euros. En España, el 37 por ciento de la población sufre sobrepeso. Uno de cada doce fallecimientos está ligado a la obesidad, casi 30.000 muertes al año. Cada español que quiere perder peso gasta unos 60 euros mensuales en dietas. Y si recurre a tratamientos que no cubre la Seguridad Social, lo que pasa en el 80 por ciento de los casos, el coste es de mil euros al año, según la Fundación Jiménez Díaz.
LA PÍLDORA CONTRA LAS GRASAS 
Para afrontar este problema tan complicado, un equipo de científicos trabaja en el Wellcome Trust-Medical Research Council Institute of Metabolic Science, con sede en Cambridge, y creado por el profesor Sir Stephen O'Rahilly. No es exagerado decir que están en juego millones de vidas y también, por supuesto, miles de millones de dólares. Hoy tiene lugar una secreta carrera para encontrar la 'cura' de la obesidad, carrera en la que O'Rahilly participa. Cuanto mayor es el problema, mayor será la gloria y la riqueza para la persona o la compañía que encuentre la tan debatida 'píldora milagrosa'. 
La importancia de encontrar una píldora se explica por la complejidad de los métodos manejados hasta ahora. La cirugía más efectiva es la que logra que el individuo se sienta saciado. Pero el bypass gástrico es peligroso y costoso. Todo cambiaría si apareciese una pastilla que engañara al cerebro y lo llevara a sentirse lleno mediante el incremento en las hormonas de la saciedad, esto es: a través del envío de falsos mensajes del estómago al cerebro. O'Rahilly no da muchos detalles sobre su investigación, incluso prefiere no mencionar los laboratorios que están detrás, pero transmite la impresión de que esta posibilidad no está lejana. En todo caso, él no es el único sumergido en esta investigación. La competencia más cercana está en el hospital de Saint Bartholomew, que, junto con la London School of Medicine, ya ha anunciado que en cinco años podrá tener la píldora en el mercado.
DESCOMPONIENDO LA OBESIDAD
 Al otro lado del océano, los científicos del Stem Cell Institute de Harvard y el Hospital General de Massachusetts aseguraban en diciembre haber dado un paso de gigante en su investigación. La noticia dio la vuelta al mundo. Su equipo, afirmaron, había identificado dos elementos capaces de transformar la grasa blanca mala en grasa marrón buena. Es decir, sabían cómo reprogramar los adipocitos para que hicieran el trabajo sucio y se convirtieran en unos auténticos comegrasa. Ante las expectativas creadas por su descubrimiento, el equipo norteamericano tuvo que salir al paso y reconocer que aún les queda un largo camino.
El problema, explicaron, es que los dos elementos en cuestión podrían dañar el sistema inmunológico. Otro grupo de investigación del Imperial College londinense ha identificado una enzima llamada glucoquinasa, encargada de regular las ansias de azúcar en el cerebro. «Es la primera vez que alguien identifica un elemento en el cerebro que responde a un nutriente específico, y no al consumo energético en general», dice James Gardiner, del Imperial College. Los experimentos hechos con ratas han mostrado que el incremento en la actividad de la glucoquinasa provoca que los roedores prefieran consumir glucosa en lugar del alimento normal. Si existiera una pastilla capaz de revertir estas ansias, el consumo de azúcar sería menor.
Pero los avances no acaban aquí. A principios de enero, un estudio publicado en Nature Medicine por investigadores del Salk Institute, de La Jolla (California), anunció el desarrollo de un medicamento que funciona como «una comida imaginaria» y que ha provocado la reducción de la obesidad entre los ratones de laboratorio. O'Rahilly matiza: «Son unas observaciones interesantes, pero el hecho es que muy pocos de los productos que parecen resultar efectivos entre los ratones terminan por ser aprobados para su administración al ser humano».
LA PREDISPOSICIÓN GENÉTICA
 El doctor Giles Yeo, uno de los investigadores que trabaja con O'Rahilly, emplea una aproximación diferente al problema. Según él, en lugar de condenar a quienes comen en exceso, haríamos mejor en preguntarnos por qué ciertos individuos comen demasiado y otros no. El entorno desempeña un papel importante, por supuesto, pero también la genética. «Todos hemos sido programados para sobrevivir el tiempo suficiente para reproducirnos argumenta Giles Yeo. A fin de sobrevivir tanto tiempo, uno tiene que comer. Durante toda nuestra existencia como seres vivos hemos tenido que hacerle frente a la escasez alimentaria, hasta hace 50 años. Estábamos programados para comer cuando pudiéramos, en previsión de las hambrunas inevitables. En otras palabras, nuestros genes nos dicen que tenemos que comer siempre que podamos».
En el contexto de la genética, explica Yeo, 50 años no son más que un simple suspiro; nuestros organismos todavía no se han adaptado al nuevo entorno repentinamente abundante en alimentos. La explicación genética, sin embargo, tiene muchos detractores. Yeo cuenta que durante una cena universitaria en Cambridge uno de los comensales le espetó: «Lo que estáis haciendo es dar una excusa a los que no saben cuidar de sí mismos». La opinión pública considera, de forma generalizada, que la obesidad constituye una muestra de debilidad moral.
La profesora Sadaf Farooqi incide en este aspecto. Está especializada en el estudio de los niños gravemente obesos. Farooqi ha visto a niños del medio rural pakistaní o de la Liberia devastada por la guerra que sufrían obesidad mórbida cuando lo lógico sería que sufrieran malnutrición. Por eso no entiende casos como el arresto de los padres de un niño de 11 años que pesaba más de 100 kilos. Según ella, cuanto más obeso sea el menor, más probable es que los genes desempeñen un papel decisivo. «En estos casos es absurdo culpar a los padres: ¿quién puede ser responsable de que un niño de tres años pese 36 kilos?».
Farooqi considera que el componente genético está entre el 40 y el 70 por ciento. Y cada vez se identifican más factores genéticos.Farooqi estudia «fenotipos metabólicos extremos», individuos con problemas genéticos raros. Así ha logrado descubrir que ciertos niños sufren una falta congénita de leptina. La leptina es la hormona que hace que nos sintamos llenos después de comer. Después de tratar a estos niños dándoles la hormona que les faltaba, incluso los que estaban poco menos que confinados a una silla de ruedas, empezaron a tener un peso normal. Un éxito. Sin embargo, y de forma frustrante, la leptina tan solo es efectiva en los casos de deficiencia crónica muy extrema. No es la cura milagrosa.
LA CURA MÚLTIPLE
 La cura será, muy probablemente, multifacética, como ha sucedido en el caso de la tensión arterial alta. O'Rahilly explica que la hipertensión hoy resulta manejable porque somos conscientes de los peligros de la sal, lo que ha llevado a la reducción del consumo y a la existencia de medicamentos como las estatinas, que ayudan a su control. El objetivo de la investigación de O'Rahilly es conseguir que el exceso de peso corporal se convierta, como la hipertensión, «en una dolencia tratable de forma barata, que ya no sea un peligro para la vida del paciente». La combinación de medidas farmacológicas, la famosa y ansiada píldora, y ambientales puede lograr, en un tiempo razonable, que la obesidad se convierta en un problema del pasado.
LA CARRERA POR LA PATENTE
-Hormonas alteradas. Susan Jebb, profesora en Oxford, y su equipo estudian carencias hormonales que favorecen el sobrepeso. Ese déficit da lugar a «cerebros hambrientos», con los que las dietas no son útiles. Sí lo sería una alteración de las hormonas.

-La comida imaginaria. Investigadores del Salk Institute (California), con Ronald Evans al frente, trabajan con un fármaco el fexaramine que funciona como «comida imaginaria». Hace que el cuerpo reaccione como cuando va a ingerir comida y desencadena la quema de grasa. De momento funciona en ratas.

-Genes 'del hambre'. El doctor Giles Yeo se centra en el enfoque genético. Durante miles de años estuvimos programados para 'devorar' hasta saciarnos porque no sabíamos cuándo comeríamos de nuevo. «Ahora hay una desastrosa incompatibilidad entre nuestros genes y nuestro entorno».
-Inducir la saciedad. El profesor Stephan O'Rahilly, al frente de un equipo de 19 investigadores en Cambridge, busca la fórmula para inducir la sensación de saciedad de forma farmacológica y, además, hacerlo de un modo personalizado.

BREVE HISTORIA DE LA OBESIDAD
-'La Venus de Willendorf' 
En todas las sociedades han existido individuos obesos. La Venus de Willendorf, la estatuilla de una figura femenina muy pródiga en curvas encontrada en un campo de Austria, es 25.000 años anterior al nacimiento de Cristo. Hipócrates ya escribió sobre la obesidad en el siglo IV antes de Cristo.

-La corpulencia victoriana 
En 1700, cuando Europa estaba tornándose más próspera y mejor alimentada, Thomas Short escribió el Discurso sobre las causas y efectos de la corpulencia, que ya analizaba científicamente el tema de la obesidad. Sin embargo, el sobrepeso por entonces seguía siendo un fenómeno poco frecuente.
-Después de la guerra 
La expansión de las grasas se aceleró tras la Segunda Guerra Mundial. Al mismo tiempo que se abandonaban las labores agrícolas por los empleos sedentarios de oficina, los productos alimenticios se convirtieron en más abundantes, más baratos y más ricos en grasas y azúcares. Nuestro gasto calórico se redujo de forma drástica y el consumo aumentó de igual forma.
-El encanto de la comida basura 
El problema se agravó en las décadas siguientes por factores adicionales. A partir de los años setenta empieza a estar al acceso de cualquiera la comida rápida, barata, rebosante de calorías y deliberadamente adictiva. A lo que hay que unir las cada vez más sofisticadas técnicas de marketing empleadas por la industria alimentaria.
-Miedo y tecnología
La masificación de la tecnología a partir de los noventa es el factor más reciente. El creciente interés por los juegos informáticos, el temor a que los niños salgan a jugar a la calle y la disminución de las actividades deportivas en las escuelas han llevado a unos índices de obesidad inéditos.
-La calefacción engorda
La generalización de la calefacción también tiene que ver con el aumento de la obesidad: como ya no pasamos frío, no tenemos la necesidad de movernos para entrar en calor. Unas temperaturas más bajas incrementan la actividad de la grasa marrón, que asume la labor de quemar mayor número de calorías.
-Cambiar el entorno
Un estudio publicado en el British Medical Journal analiza la incidencia de la exposición a la comida rápida. A mayor número de establecimientos de este tipo de comida, mayor es el peso corporal del vecindario. Lo que puede sonar a verdad de Perogrullo, pero ratifica que el entorno es importante. Es decir, quizá habría que cambiar el entorno en lugar de decirle a la gente que tiene que cambiar de hábitos.
-El remedio o la enfermedad
Varios estudios más inciden en la importancia de la infraestructura en la regulación de la obesidad. Algunos concluyen que, si se facilita la práctica de ejercicio físico en un entorno, baja el sobrepeso. Y el carril-bici siempre será más barato que el coste de que la sanidad pública asuma las enfermedades derivadas de la obesidad.

DESAYUNO--CENA--DOMINGO,.La escritora Milena Busquets Tusquets./ LA COCINA DOMINGO,Pimientos con chipirones./ Belleza La obsesión por un buen trasero,.

TÍTULO: DESAYUNO--CENA--DOMINGO,.La escritora Milena Busquets Tusquets,.

DESAYUNO--CENA--DOMINGO,.

Milena Busquets Tusquets: "Solo me interesan los grandes amores, y esos tienen fecha de caducidad"

Mi segunda novela, 'Todo esto pasará', sale a la venta en 30 países. Es un duelo tras la muerte de mi madre, la editora Esther Tusquets: una carta de amor y un canto a la vida.
XLSemanal. ¿No le preocupa su intensa relación de amor-odio con ella? 
Milena Busquets Tusquets. Ahora que está muerta, me preocupa menos [ríe]. Un psiquiatra me aconsejó alejarme porque veía que Esther, por lo que yo le contaba, era de armas tomar.
XL. Su duelo está cargado de amantes, sexo, seducción, drogas... 
M.B.T. Sí, es lo del sexo como salvación. Cuando estás jodido, utilizas lo que tienes más a mano. En mí, la búsqueda del amor, del sexo y de la seducción hacía que la muerte se acallase un poco.
XL. Tiene aspecto de gorrión desvalido, de comer solo yogur y fruta y, sin embargo, es un volcán impúdico.
M.B.T. [Ríe]. ¡Qué graciosa! Por un lado, soy la niña bien educada en el Liceo Francés, de la burguesía catalana; y, por otro, una persona muy animal e intuitiva. Pero el aspecto de niña buena o de femme fatale no sirve para gran cosa, lo importante es que te quieran.
XL. Se ha desnudado en esta novela...
M.B.T. Es que el pudor no sirve para el arte [ríe]. Hay mucho de mí, pero también de mi madre, de mis amigas...
XL. Dice que su madre le enseñó a hacer siempre lo que le diera la gana, ¿esto no suena a pija burguesa?
M.B.T. Sí, pero también se paga un precio alto; no se disfruta la libertad impunemente. Renunciar a estructuras más fáciles se paga con la soledad.
XL. Los hombres, dice, la han tratado bien, pero sus relaciones duran poco.
M.B.T. Solo me interesan los grandes amores, y tienen fecha de caducidad. Las grandes pasiones se mueren, pero estoy dispuesta a pagar el precio de vivirlas.
XL. Vivir entre la alegría máxima y la depresión desgasta. ¿Un año sabático?
M.B.T. Es un gran desgaste de energía, sí; podía haberla dedicado a descubrir una vacuna contra el sida, pero he preferido dedicarla a los hombres, a mis amigas... Me divierte la ligereza y su elegancia, me aburre la gente pesada.
XL. Peter Pan, pero con glamour.
M.B.T. Totalmente, yo no quería ser Alicia en el País de las Maravillas ni Wendy, que me parece una loca. Yo quería ser Peter Pan... y en eso sigo.
XL. ¿Esto es realista con 42 años?
M.B.T. Lo de mi madre era una frustración perpetua: quería que le regalaran la luna y nadie podría nunca. Yo no quiero la luna, me conformo con poco, con vivir mis pasiones y entusiasmos. El día que me deje de hacer gracia este juego, tendré recursos para que me divierta otro. Si no, cogeré un cáncer y me moriré en dos días.

Su desayuno: «Nada más levantarme, desayuno solo dos tés con leche. Después, cuando dejo a los niños en el colegio, a lo mejor metomo un bocata de jamón o de queso». 

La cena unos filetes con patatas fritas, un trozo de queso, beber agua, postre una manzana,.

 TÍTULO: LA COCINA DOMINGO, Pimientos con chipirones,.

Pimientos con chipirones

Ingredientes: 1 kg de chipirones, 10 cebolletas picadas, 4 pimientos verdes picados, 6 dientes de ajo picados, 1 pedazo de tocino de jamón ibérico picado, 1 pizca de chacolí, 3 dl de salsa de tomate, 1 punta de pan sopako o pistola, 1 punta de perejil, tintas frescas de chipirón, 1,5 l de caldo de pescado, 1 pizca de Armagnac, 20 pimientos del piquillo verdes, harina, 4 huevos, cebollino picado, aceite de oliva y sal.
Elaboración: en una olla se salan y sofríen las cebolletas, el pimiento verde, el ajo y el tocino. Aparte, se trocean los chipirones en dados de 1 cm. Se saca la mitad de la verdura pochada a un sauté. Sobre el resto de la verdura se añade chacolí, salsa de tomate, pan, perejil, tintas, el caldo y se guisa a fuego suave 35-40 minutos. En una sartén se saltea el chipirón con aceite y sal, desglasando con el Armagnac. Ya dorado, se añade el chipirón a la verdura del sauté. Se cubre y se guisa hasta que reduzca el jugo del chipirón (25 minutos).
Acabado y presentación: se rellenan los pimientos del piquillo con la farsa de chipirones. Se pasan por harina y huevo, se fríen y se escurren. Se meten en la salsa de chipirón y se les da un ligero hervor. Se sirven espolvoreados de cebollino picado.
Mis trucos
Si no hay chipirón fresco, tiramos de congelado: también quedan ricos. Eso sí, es conveniente descongelarlos poco a poco, suavemente, en el frigorífico. Si no, en un recipiente con agua helada. Pero nunca dejándolos a temperatura ambiente.
Reinos de humo, por Benjamín Lana
La hamburguesa en el diván
La cosa se ha puesto seria para el tío Sam. El siglo empezó con las dudas sobre la solidez del liderazgo económico americano. Después se cuestionó su vocación y eficacia como policía militar en el orbe y ahora flaquea la hamburguesa. Las ventas de McDonald's han caído por primera vez un 3,3 por ciento en el mundo ante la presión y novedad de los competidores que abanderan los conceptos 'saludable' y 'sabroso' en sus cartas y menús. 'Orgánico' y 'gourmet', como se dice ahora. Los gringos siguen fieles a su modo de servir y comer rápido, pero triunfan las cadenas que venden comida tex-mex, como Chipottle Mexican Grill, o bocadillos, como Subway.
Tacos, pizzas y tapas se han levantado contra el imperio y triunfan no solo en sus entornos culturales originarios, sino también en Times Square. ¿Se acuerdan del simbolismo del primer McDonald's en Moscú? El restaurante que entonces representaba modernidad y libertad ahora se asocia con otras palabras mucho menos evocadoras. En esta era tan vertiginosa, todo concepto genera su antítesis en poco tiempo y enseguida deja paso al siguiente. La globalización nos trae la atomización. Gastronómicamente hablando, no hay mal que por bien no venga. Si el interés que las cosas del comer están suscitando por todo el mundo sirve para que conozcamos mejor otras culturas, manduquemos más sano, variado y divertido, nuestros anhelos tendrán sentido. Incluso esta columna.

TÍTULO: Belleza La obsesión por un buen trasero,.

Belleza / foto

La obsesión por un buen trasero

Redondos, respingones o en forma de corazón. El trasero es el nuevo pecho. 'Celebrities' de medio mundo han convertido su retaguardia en el principal foco de atención. Te contamos cómo mantenerlo firme.
Rihanna y Jennifer Lopez fueron de las primeras en lucir unas nalgas rotundas, firmes y sin complejos. Sus curvas rompían con la era de las modelos y actrices extremadamente delgadas, casi andróginas, que inundaban las pasarelas y los photocalls de todos los rincones hace apenas un par de años. Desde entonces, las opciones de 'trasero a la carta' se han multiplicado y el culo XXL le ha ganado la partida incluso a la obsesión por el pecho. Mientras que los grandes escotes marcaron la década de los años noventa con figuras como la de Pamela Anderson, ahora todas las miradas se centran allá donde la espalda pierde su nombre.
Una moda que tuvo su origen en 2012 cuando la cantante Jennifer Lopez aseguró sus posaderas por valor de 4,5 millones de euros y que ha alcanzado su máxima representación en la celebrity estadounidense Kim Kardashian. Sus fotos frente al espejo presumiendo de retaguardia en Instagram que ya tienen nombre propio, los belfies; o la incursión de otras divas del pop más jóvenes como Miley Cirus y su famoso twerking, aquel baile provocativo que consistía en mover caderas hasta la extenuación, han conseguido que el trasero se convierta en objeto de culto con identidad propia. Pero ¿cómo conseguir estar a la altura? ¿Puede un 'culo carpeta' alcanzar el estatus de respingón? Descubre cómo conseguirlo.

Efecto óptico
Con los años parece que los glúteos van perdiendo la solidez y da la impresión de que se desploman. Lo que ocurre, según explica el doctor Rubén García Guilarte, es que «perdemos proyección y relleno en esta zona», no tanto porque haya menos tejido adiposo, sino porque «hay una atrofia muscular, ya que a medida que envejecemos disminuye la curvatura de la espalda. Además, al tener unos músculos más pequeños o menos cantidad de grasa, la piel que rodea esta zona no tiene nada con qué rellenarse, pierde tensión y se cae. Es un efecto óptico». Una solución para reafirmar los tejidos son las ondas eléctricas del tratamiento Firming Electrovit, de Maribel Yébenes (91 411 74 04), que contraen los músculos, para devolverles la fuerza perdida (740 euros por cinco sesiones). Para las que buscan un mayor tamaño, otra opción son las infiltraciones de ácido hialurónico como las que realiza el doctor Moisés Amselen (91 521 17 71), que no son dolorosas ni interrumpen la actividad normal (a partir de 3500 euros).
La grasa justa
Un exceso de adiposidad puede ser un factor decisivo en la forma del trasero. Cuando hay demasiada, debido a una mala alimentación o por la influencia de las hormonas, se suele acumular en la zona de las cartucheras. Una de las tecnologías más innovadoras es el Vanquish, un equipo de radiofrecuencia que solo actúa en zonas de grasa de un grosor determinado. De esta manera es capaz de destruir los adipocitos de forma selectiva sin alterar los tejidos de alrededor. Lo realizan en Slow Life House (91 277 20 04) y cuesta 195 euros por sesión. En el caso de la celulitis blanda, la más difícil de tratar, se puede recurrir a Alidya, del Centro Médico Lajo Plaza (91 360 08 53). Esta nueva mesoterapia neutraliza la acción del hierro, un mineral relacionado con la degeneración de los tejidos ligada a la celulitis. Después se aplica carboxiterapia para mejorar la circulación y aumentar la formación de colágeno (a partir de 800 euros). Quienes prefieran protocolos más relajantes pueden optar por el tratamiento reafirmante del Instituto Javier de Benito: un masaje manual drenante y reafirmante y una mascarilla de colágeno y calcio hidrolizado. Se recomiendan diez sesiones (85 euros por sesión).
Como un guante 
Por último, no debemos olvidar que la ropa es clave para centrar la atención en el trasero y existen prendas especialmente diseñadas para darle forma y acentuar sus curvas. Las fajas de sujeción están alcanzando nuevas dimensiones con costuras inteligentes y rellenos estratégicamente situados. Lo mismo ocurre con los pantalones denim, que juegan con los volúmenes; o los leggings como los de Nivea Q10, que tienen un tejido impregnado de coenzima Q10 microencapsulada reafirmante, que va liberando con el movimiento.
-Mueve las caderas
En casa
El ejercicio y una buena alimentación son dos grandes aliados para un culo 10. En concreto, como describe Daniel Rodríguez, entrenador de Personal Running (personalrunning.com), «cualquier actividad deportiva que implique la flexión y extensión de la cadera, complementada con algún ejercicio dinámico, como subir escaleras, montar en bicicleta o correr» puede ayudarnos, especialmente si además de endurecer los glúteos queremos quitarnos algo de celulitis. Estos son algunos ejercicios que podemos hacer en casa:
1. Aperturas de cadera en cuadrupedia: de rodillas en el suelo, apoyando las manos y las rodillas sobre una esterilla, levantamos la pierna izquierda en sentido lateral, manteniendo la rodilla flexionada. La llevamos de nuevo al suelo y repetimos el ejercicio con la otra pierna.
2. Flexo-extensión de pierna en cuadrupedia: también de rodillas en el suelo, pero apoyándonos sobre los antebrazos, levantamos una pierna estirada hasta la altura de la cadera, y doblamos y estiramos la rodilla, llevando el talón hacia el glúteo.
3. Sentadillas: son las más conocidas, pero también las más eficaces. De pie, con las piernas ligeramente separadas, nos agachamos bajando todo lo posible y manteniendo siempre la espalda recta.
En el gimnasio
La actividad física se puede reforzar con un aliado de última generación: la electroestimulación. Mariano Aicardi, entrenador personal de Caroli Madrid (carolihealthclub.es), aconseja el tratamiento Miha BodyTec 2.0 (entre 40 y 65 euros por sesión): «Tonifica y eleva esta zona y ayuda a combatir la flacidez, ya que activa la musculación de manera directa, mejora la fuerza, la resistencia y la velocidad, y potencia el equilibrio muscular». Además, Aicardi aconseja «realizar estiramientos para ganar flexibilidad, ya que, si no, podemos tener a largo plazo dolores en la cadera y en la zona lumbar».

También para ellos
Los hombres tampoco se salvan de caer en la tentación. De hecho, según los datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, en 2013 se realizaron más de un millar de intervenciones estéticas de aumento de glúteos en nuestro país. De ellas, 230 fueron de hombres. Se trata de una intervención con la que se consigue potenciar la silueta del glúteo mayor para que la nalga parezca más musculosa. Para ello se utiliza la llamada 'técnica brasileña', con la que se coloca una prótesis de silicona dentro de este músculo (desde 5500 euros, en Instimed, instimed.es). Otra opción es la lipotransferencia, que consiste en extraer el exceso de grasa de zonas en las que sobra, mediante una liposucción, e inyectarla a nivel intramuscular con unas cánulas muy finas (desde 4000 euros).
Los básicos
1. Faja modeladora que ayuda a levantar los glúteos y reducir centímetros en la cintura. De Ann Chery.
2. Las fajas de Spanx son uno de los secretos mejor guardados de las celebrities y están disponibles en varios niveles de compresión.
3. Pantalones Mistery, de Salsa. Tienen un relleno de quita y pon ideal para las chicas con poco trasero. 109 euros.
4. Leggins Q10 con efecto reafirmante y remodelador, de Nivea. Consigue reafirmar glúteos, piernas y vientre. 24,90 euros.