A los 72 años Plácido Domingo continúa con una carrera artística imparable
Mostramos los secretos que le han permitido prolongar su carrera artística
Los ensayos del tenor con la Orquesta de la Comunitat Valenciana con
motivo del bicentenario de Verdi y Wagner son el hilo conductor del
programa
Maestro Plácido Domingo, el próximo lunes, 27 de noviembre, a las 21h, en La 2,.
Después de cantar tantos años, tienes que caminar, porque no te
lo crees, con la cabeza en las nubes, y los pies a tierra, porque hay
que pensar que si sigues es porque puedes darle algo más al público” nos dice el gran tenor Plácido Domingo.
Una carrera artística imparable
“Después de cantar tantos años, tienes que
caminar, porque no te lo crees, con la cabeza en las nubes, y los pies a
tierra, porque hay que pensar que si sigues es porque puedes darle algo
más al público“
A los 72 años, cuando muchos cantantes de ópera viven un
confortable retiro, Plácido Domingo continúa con una carrera artística
imparable: cada temporada añade nuevos roles como cantante a su
repertorio operístico, dirige orquestas, se ocupa de la gerencia
artística del teatro de ópera de Los Ángeles, y apoya a los nuevos
talentos del mundo de la lírica, mediante el concurso anual “Operalia”.
Lo hace todo con una energía envidiable para la gente de su edad y también para los más jóvenes.
Los secretos de Plácido
“Imprescindibles:
Maestro Plácido Domingo”, muestra los secretos que han permitido a
Plácido prolongar su carrera artística, y no abandonar los escenarios, “mientras todavía tenga algo que dar al público”, como él mismo manifiesta.
Además
del propio Plácido Domingo, en el programa participan otros artistas
con los que Plácido ha compartido los escenarios recientemente:
“La voz es un misterio como la vida misma y
nunca sabes cuando algo va mal. La voz es la mujer más celosa que te
puedas imaginar, es tremenda, o la tratas bien, o no te hace caso“
Plácido Domingo Arnelas, hijo de Plácido, además de cantante, productor y compositor.
Zubin Mehta, director de orquesta
Helga Schmidt, directora artística e intendente del Palau de Les Arts de Valencia
Ainhoa Arteta, soprano
Joyce Didonato, mezzosoprano
Pedro Halffter, director de orquesta
Ivan Magri, tenor
Omar Meir Wellber, director de orquesta
El bicentenario de Verdi y de Wagner
Los
ensayos de Plácido Domingo con la Orquesta de la Comunitat Valenciana
para la celebración del bicentenario Verdi-Wagner son el hilo conductor
del programa.
La orquesta interpretó oberturas y piezas de distintas óperas de ambos compositores.
Cada tema musical sirve como introducción a los distintos capítulos que definen a Plácido como artista en la actualidad. “La
voz es un misterio como la vida misma y nunca sabes cuando algo va mal.
La voz es la mujer más celosa que te puedas imaginar, es tremenda, o la
tratas bien, o no te hace caso” (Plácido Domingo),.
TITULO: EN PORTADA CRONICAS MUJERES VIAJERAS -Ecocidio- LUNES -27- NOVIEMBRE ,.
El lunes -27- noviembre a las 23:45 por La 2, foto.
Ecocidio,.
En Indonesia, sobre todo en las islas de Borneo y Sumatra, en las
últimas décadas han proliferado los incendios, en su mayoría
provocados, para el posterior cultivo de palmas aceiteras, de las que se
extrae el aceite vegetal más consumido en el mundo. En 2015 las llamas
devoraron 1,7 millones de hectáreas de bosque, una superficie
equivalente a la provincia de Zaragoza. La mitad de los incendios se
produjo en turberas, que, al arder, desprenden diez veces más CO2 que
los incendios forestales. La niebla tóxica afectó a varios países del
Sudeste Asiático y causó decenas de muertes directas y unas 100.000
muertes prematuras.
La isla de Borneo alberga casi la mitad de las plantaciones de palma
aceitera que hay en todo el mundo y tiene el mayor índice de
deforestación del planeta. La rápida desaparición de bosques y turberas
está poniendo en peligro crítico de extinción a especies protegidas,
como el orangután. También está afectando a la forma de vida de la
población local, incluidos algunos grupos indígenas, con desplazamientos
forzados y expropiaciones. Algunas organizaciones de derechos humanos
también han denunciado las condiciones abusivas en las que están
trabajando los empleados de plantaciones de palma aceitera.
A su vez, la industria del aceite de palma se ha convertido en uno de
los pilares de la economía de Indonesia, el primer productor mundial,
que, bajo la presidencia de Joko Widodo, está intentando regular las
concesiones a las grandes corporaciones, para evitar quemas
indiscriminadas y proteger el medio ambiente,.
TITULO: DOCUMENTOS TV - Voces contra el silencio - MARTES -28- NOVIEMBRE,.
En España se denuncian tres violaciones al día y una agresión sexual cada hora,.
La violencia sexual que denuncian las mujeres es la punta del iceberg de un probema que sufren a diario miles de ellas,.
Muchas mujeres se rebelan contra el silencio que mantiene oculta, en demasiadas ocasiones, esta clase de violencia,.
Casos como la violación de una joven en Pamplona durante los
sanfermines de 2016 provocan una gran alarma social, pero es sólo la
parte visible de la violencia sexual cotidiana, que padecen miles de
mujeres y que no se denuncia. En el mundo, una de cada tres mujeres
sufre una agresión física o sexual. Una de cada cinco en España, donde
se denuncian tres violaciones al día y una agresión sexual cada hora.
Pero se estima que el 80% de la violencia sexual no sale a la luz. Y la
mayoría de las veces, el agresor es un conocido.
DOCUMENTOS TV
Un grupo de mujeres que han sufrido acoso, abuso o agresión sexual han
querido romper ese silencio para visibilizar un problema y denunciar en
“Documentos TV” la falta de sensibilización social sobre las distintas
formas de violencia sexual que sufren a diario.
DOCUMENTOS TV
“Voces contra el silencio” gira en torno al relato de Rebeca (“¿Cómo
puede ser que esa persona, un profesional de la salud pueda estar
abusando de mí?”), Ana (“El agresor en la universidad no es un agresor
en la sociedad, es un agresor que lo hace porque le protege la
universidad”) y una joven agredida sexualmente por su padrastro y que
prefiere permanecer en el anonimato (“Me da la impresión de que tienes
que estar magullada, que tienes que estar fatal psicológicamente muchas
veces para que te crean, para poder demostrarlo).
DOCUMENTOS TV
Las tres han logrado salir adelante gracias a denunciarlo, a la
terapia y al apoyo familiar. Animan a todas las víctimas a denunciarlo, a
no callarse. El documental incluye también los testimonios de un
grupo de mujeres de diferentes edades que han sufrido diferentes formas
de violencia sexual. Desde el acoso callejero a la violación.
DOCUMENTOS TV
“La violencia sexual es una violencia que tiene como aliada el
secreto, el silencio, el tabú, la vergüenza, el estigma” afirma Sonia
Cruz Coronado, psicóloga de la Fundación ASPACIA y coordinadora del
Centro de atención integral a las víctimas de violencia sexual en la
Comunidad de Madrid (CIMASCAM). “Es un problema de salud pública, por
las estadísticas, prevalencia y frecuencia que están recogiendo los
estudios y es un tipo de violencia machista”.
DOCUMENTOS TV
“Para mí son más graves las agresiones sexuales que no se ven que las
que se ven” afirma, por su parte, Erick Pescador, especialista en
igualdad y prevención en violencias machistas. El documental “Voces
contra el silencio” de Documentos TV nos acerca a un grave problema que
se ha acabado normalizando, afecta a la mitad de la población, se
silencia y suele permanecer invisible. “VOCES CONTRA EL SILENCIO” está producido íntegramente por
TVE, con guión de Curro Aguilera y realización de Enrique Pérez Cabezas.
Se emite en Documentos TV la noche del martes 28 de noviembre a las
23:45h, por La 2 de TVE.
TITULO: 7 DIAS CITAS, SI TIENES MINUTOS Y DESCANSO - MI CASA ES LA NUESTRA,.
fotos - MI CASA ES LA NUESTRA,.
Pisos compartidos: Mi casa es la nuestra,.
Por dinero, por afinidad, para no
sentirse solos... Compartir piso ha dejado de ser un experiencia
transitoria para acabar siendo una opción de vida. ¿La familia nuclear
se nos ha quedado pequeña o ha sido el sueldo?,.
Almudena, Mayra, Manuel, María,
David y Natalia, que viven y trabajan juntos.
álex rivera
'Padre divorciado con una hija busca
habitación en piso compartido'. 'Somos tres profesionales del sector de
las finanzas y buscamos nuevo compañero de piso'. 'Familia alquila
buhardilla muy coqueta…'. Los anuncios que invaden las redes sociales y
los portales especializados dejan constancia de que compartir piso ya no es algo exclusivo de estudiantes universitarios.
Profesionales entrados en años, familias que quieren ensanchar los
bordes de su estructura, parejas que necesitan una ayuda con su
hipoteca, divorciados que emprenden una nueva vida, padres y madres
solos que unen fuerzas en la crianza de sus hijos… conforman algunos de
los nuevos grupos domésticos: superados los prejuicios y derribadas las fronteras de la familia nuclear, las posibilidades no tienen límites.
Compartir
vivienda una vez acabados los estudios es una práctica muy extendida en
los países anglosajones; en Nueva York y Londres, por ejemplo,
representa el 40% del mercado del alquiler. ¿Y qué sucede en España?
Las cifras dicen que vamos por el mismo camino. La fuerte subida de los
precios de los alquileres y los salarios bajos están empujando a
inquilinos de todo tipo, edad y condición a vivir bajo el mismo techo.
Tanto, que la demanda de habitaciones en alquiler se ha disparado un 80%
en el último año, según los datos del portal inmobiliario Idealista.
Casi la mitad de los españoles que comparte vivienda (46%) tiene entre
30 y 50 años (el porcentaje ha crecido un 31% desde 2014) y un 8% supera
esa edad.
Vivir en cooperativa: Esto funciona porque nunca hablamos dos a la vez y sabemos que todos es de todos.
Natalia Fernández, David de Ugarte, María Rodríguez, Mayra Rodríguez, Manuel Ortega y Almudena Fernández componen La Sociedad de las Indias Electrónicas.
En
1999 crearon una empresa, La Sociedad de las Indias Electrónicas, y
desde entonces trabajan y viven juntos. 'Al principio no teníamos un
duro y compartir techo era la mejor opción. Si sobraba algo, lo poníamos
en un fondo común. Y un buen día pasamos de ganar los 500 € justos para
pagar el alquiler a tener facturaciones serias. Entonces sí nos
planteamos cambiar, pero ya estábamos acostumbrados a estar juntos. Nos
echamos tanto de menos cuando los otros no están...', dice David. Su hogar está donde están los otros.
Por eso juntos han hecho maletas y mudanzas y se han instalado en
diferentes lugares (Argentina, Uruguay, Brasil…) por perspectiva de
negocio o por motivos personales, como cuando Natalia pasó un cáncer y
buscaba un entorno más tranquilo para cuidarse e instalaron vivienda y
oficina en Bilbao.
Para que esta cooperativa laboral y
vital funcione las decisiones se alcanzan por consenso y tienen tres
votos, que renuevan cada mes de octubre en el aniversario de su
fundación. 'El primero es escuchar –cuenta David–: nunca hablamos dos al
mismo tiempo. El segundo: todo es de todos. Y el tercero es que, si por
alguna desgracia solo quedara uno, ese volvería a empezar desde el
principio y trataría de levantar un proyecto igual'. Manuel y Mayra
están casados, María y David son pareja desde hace 12 años, y entre
todos forman un gran clan en el que cada uno siente como propia la familia de origen de los demás.
La situación económica han
sido el desencadenante más inmediato del boom que han experimentado
estas nuevas fórmulas de convivencia, pero también hay otros factores
que ayudan a explicar este nuevo paradigma. Julio A. del Pino,
sociólogo de la UNED y experto en Sociología de la Vivienda, alude al
'reblandecimiento del vínculo que ha existido entre relaciones
familiares y las casas'.
Tradicionalmente, recuerda el
experto, los hogares estaban formados por familias más o menos extensas y
a veces incluso incorporaban miembros extra sin vínculos de sangre
(alguien del servicio, un allegado muy próximo)… 'Lo que les distinguía
es que comían todos del mismo guiso al menos una vez al día', señala.
Con el desarrollo y la modernización, se impuso el
modelo nuclear (padres e hijos). 'Esta relación tan estrecha entre
vivienda, familia y hogar se ha ido descomponiendo con el tiempo. Las
familias se rompen y recomponen, tienen a veces más de una vivienda, se
atomiza su tiempo de convivencia (es difícil comer juntos, se viaja
mucho y se pasa mucho tiempo navegando por internet)… Las trayectorias vitales se hacen más individualizadas.
Esta descomposición hace posible que formas de convivencia que antes se
tomaban como raras o de transición vayan adquiriendo más peso, sobre
todo si las circunstancias económicas empujan', dice el sociólogo.
Un gran árbol familiar
La
mayoría de las veces es por necesidad, pero también hay quien opta
voluntariamente por este modelo. Hay personas que añoran aquellas vastas
familias y esas mesas 'a la italiana', donde bullían
varias conversaciones a la vez y siempre había un plato para uno más, y
precisamente han desbaratado los límites de la familia convencional para
conseguir una. Judith Casariego siempre soñó con una
gran familia y una casa ruidosa y llena de gente. Se casó con Fernando
(que procede de una prole de ocho hermanos) y juntos tuvieron cuatro
hijos. Pero eso no les pareció suficiente, así que desde hace años,
alojan a cinco universitarias norteamericanas. En una de las paredes de
su casa hay un vinilo que reproduce la silueta de un árbol.
En sus ramas van pegando las fotos de cada una de las 23 chicas que ya
han formado parte, aunque fuera temporalmente, de su familia.
'Las narrativas de la convivencia desfamiliarizada descansan bien sobre una idea de fracaso –vivo con otros porque no puedo vivir solo,
porque no he podido cumplir con el modelo estándar de familia (me he
divorciado), o porque no gano lo suficiente (no he tenido éxito
laboral)– o bien sobre una idea de voluntarismo y elección', explica el sociólogo Julio A. del Pino. Fue sobre esta segunda premisa sobre la que Fernando y Judith hicieron florecer su gran árbol familiar.
Hay padres que se unen para criar y mayores que quieren compartir su jubilación.
Para otros es una cuestión de necesidad y de prioridades. Rosa Martí, Nana Míguez y Jorge Yumar son actores.
Los tres tratan de abrirse camino en su profesión y, para tener alguna
oportunidad, hay que vivir en Madrid. 'Nuestro mundillo no te da para mantenerte solo en un piso,
es mucho gasto y todo lo que puedas ahorrar puedes invertirlo en
mejorar tu formación, hacer cursos, ir al cine…', explica Rosa, sentada
en el salón de su casa, bastante anticuado, pero con una buena terraza y
bonitas vistas. Otras particularidades del
mercado de la vivienda actual fomentan los nuevos modelos. Y ahí es
donde tropezamos con esa palabreja que hace unos años nadie entendía y
hoy manejamos con soltura: la gentrificación. Ese
proceso social, desencadenado por la llegada de artistas, profesionales
liberales y turistas, que acaba expulsando a los habitantes de siempre
del centro de las ciudades. Una diáspora que alimenta la población de
las zonas periféricas y las ciudades dormitorio, con precios más
asequibles que permiten sostener cierta calidad de vida.
En ese contexto, encontrar compañeros para vivir bajo el mismo techo
es para muchos la única opción de permanecer en su barrio de siempre,
de residir en la zona deseada o en un piso más amplio, bonito y mejor
acondicionado en lugar de fundirse todo el presupuesto en 35 m2 de un
quinto sin ascensor. Y, puestos a compartir techo, despensa, sobremesa y
mando a distancia, mejor hacerlo con alguien afín. Por eso los portales han perfeccionado sus motores de búsqueda,
con nuevos filtros que permitan encontrar compañeros en función de sus
aficiones, sus hábitos alimentarios, su orientación sexual, su opinión
sobre las mascotas y hasta sus convicciones ecológicas...
Por culpa de la gentrificación, compartir es casi la única opción para vivir en el centro.
'El motivo más común
para compartir piso es la rentabilidad y optimización de gastos, pero
también lo asociamos a un cambio en el estilo de vida de las nuevas
generaciones', explica Carlos Pierre, CEo y fundador de
Badi, una app especializada en encontrar compañeros de piso. Y algunos
pueden llegar a ser muy exigentes. Por ejemplo, este anuncio en
Milanuncios.com: 'Somos una pareja y buscamos dos personas para
compartir casa. Queremos gente comprometida con el medio ambiente;
veganas/ vegetarianas, feministas'.
Rosa, Jorge y Nana en su piso compartido.
Puro teatro: 'Sólo hay que tocar en la puerta de al lado para ensayar'
Rosa Martí, Nana Míguez y Jorge Yumar son actores y comparten piso en Madrid.
Las cifras del sector lo dejan todo muy claro: solo el 8% de los actores españoles consigue
vivir de su profesión. 'La industria está en Madrid, donde los precios
del alquiler son alucinantes, pero si quieres trabajar de esto tienes
que estar aquí y hacer un sacrificio enorme', explica Jorge. Es actor,
forma parte de la Joven Compañía y comparte vivienda al
sur de la capital con Rosa, miembro de la misma troupe (en enero ambos
saldrán de gira por España con la función La edad de la ira) y con Nana,
también actriz. Ninguno niega que la necesidad les ha reunido y
que, en sus sueños, se ven viviendo solos, pero también tienen claras
las ventajas de compartir: 'Siempre estamos buscando un hueco para ir al
cine juntos, comemos viendo series y analizamos cómo lo ha hecho tal o
cual actor. La interpretación es un monotema porque
esto más que un trabajo. Es nuestra vida', cuenta Nana. Ahora están
haciendo un maratón de clásicos y Jorge lleva todo el día cantando
Sonrisas y lágrimas'.
Aseguran que, aunque el sector es competitivo,
entre ellos no hay rivalidades. 'Si a alguien le sale un casting nos
ayudamos, nos animamos y estamos nerviosos', aclara Rosa. Jorge lo
confirma: 'Yo me voy grabando el videobook como puedo y ellas me ayudan
con la cámara, me dirigen un poco, me echan una mano… Solo hay que
llamar a la puerta y decir: “Ven, que tengo que ensayar'.
Por ideología
Precisamente, su postura ante el mundo fue lo que unió a los miembros de la Sociedad de las Indias Electrónicas,
que profesionalmente se dedican al análisis de información y el
desarrollo de software libre. Pero definir su relación no es tan
sencillo, porque desborda los límites de lo convencional: son compañeros
de trabajo, socios, amigos y se consideran familia. Proceden de
entornos tradicionales, escucharon muchas veces aquello de 'búscate un
trabajo como Dios manda, ahorra y cómprate un piso'. Pero ellos, que se conocieron a finales de los 90, encontraron, sin buscarla, su propia fórmula.
Fundaron
su empresa a la que le dieron la forma de cooperativa porque se ceñía a
sus valores y a su filosofía (todos iguales en una estructura horizontal, sin jerarquías y con muy pocas normas)
y de manera natural, por los mismos motivos, se pusieron a vivir
también en cooperativa. Todo lo que hay en su empresa y en su casa es de
todos: desde el dinero, a los proyectos, la despensa o los invitados.
Aunque viven en una casa grande, siempre hay alguien durmiendo en el
sofá y se les juntan dos o tres visitas a la vez.
Familia y amigos, pero también desconocidos que llegan de cualquier
lugar del mundo porque quieren formar una comunidad como la suya.
Este año han pasado por su salón griegos, franceses, noruegos, americanos… 'Somos un caso raro en el mundo del
comunitarismo: las comunidades rurales son más frecuentes, pero
nosotros siempre vivimos en ciudades, no tenemos nada que ver con el
mundo agrícola, somos un equipo profesional con habilidades más
sofisticadas: tecnología, innovación, economía, software… Hay muy pocas
comunidades así y en España no hay ninguna –explica Natalia Fernández,
cofundadora de Las Indias–. Somos un modelo para personas que les gusta este tipo de vida, pero que no nacieron para la jardinería ni para conducir un tractor'.
En el sofá, Fernando y
Judith, con sus hijas Diana, en el medio, y Sara, en el brazo del sofá.
En el suelo, los mellizos Miguel y Claudia. Las estudiantes detrás (de
izda. a dcha.): Katherine, Amanda, Katherine Tang, Emily y Sidney.
La familia... y cinco más: 'Nos encanta el jaleo y tener la casa siempre llena'
Judith Casariego y Fernando Fernández viven con sus cuatro hijos y cinco estudiantes universitarias.
En casa de Judith y Fernando dentro de unos días se celebrará Acción de Gracias.
Es una de las costumbres que han adquirido (junto con la de adelantar
la hora de la cena e incluir mantequilla de cacahuete en la lista de la
compra) desde que decidieron 'ampliar' su familia alojando en su casa a cinco estudiantes universitarias de EE.UU. Se suman a su propia prole de cuatro hijos, dos parejas de mellizos: Claudia y Miguel, de 13 años, y Diana y Sara, de 10.
'Somos una familia extrovertida y hospitalaria. En broma decimos que
nuestra casa es como una pensión. Nos gusta el jaleito y tener la casa
siempre llena. Una vecina nos habló del departamento de housing de la
Universidad de Saint Louis, decidimos probar un cuatrimestre y ver qué
tal nos organizábamos...', cuenta Judith.
En su casa,
las puertas de las habitaciones están abiertas, el salón tiene tres
enormes sofás para acogerlos a todos y no perdonan cada tarde una
partida al Monopoly Cards. 'Charlamos y nos preguntan acerca de las noticias o sobre la cultura de nuestro país, o nos contamos cosas de nuestra vida.
La experiencia de convivir durante unos meses con personas diferentes
creo que para los niños y nosotros mismos es muy valiosa. Seguimos
manteniendo contacto por Facebook y nos enorgullece ver que pasa el
tiempo y siguen teniendo un bonito recuerdo'.
Nuevas fórmulas
La crisis hizo aflorar de manera espontánea la economía colaborativa y la vida comunal: familias extensas reagrupadas o redes comunitarias en las que los ingresos se ponen al servicio de todos para la subsistencia. En algunos países surgieron proyectos como CoAbode,
una asociación norteamericana que se dedica a poner en contacto a
madres solteras que buscan compartir vivienda y la crianza de los hijos
y, en España, empezamos a oír hablar de conceptos como coworking y
cohousing. Esta fórmula de vivienda colaborativa, en la que una
comunidad funciona como una gigantesca casa compartida en la que cada
vecino tiene espacio privado y servicios comunes (lavandería, cocinas, ocio…) comienza a arraigar como alternativa a las residencias de ancianos.
Estos proyectos no pueden ser un pretexto para que se dejen de hacer políticas de vivienda."
Julio a. del pino
'Se empiezan a ver modelos de convivencia diferentes:
padres que se unen para compartir la crianza, personas mayores que
quieren organizarse de manera autónoma... pero asistimos a ello también
con cierto temor, porque parte del crecimiento de esta tendencia viene
empujada, más que por una fi losofía de vida, por la precarización',
apunta Natalia Fernández. Y el sociólogo está de acuerdo: 'Es importante
subrayar el carácter ambivalente de estos procesos: por un lado, son proyectos de vida liberadores y voluntaristas.
Por otro, entrañan el peligro de que las instituciones se inhiban de
cumplir con sus responsabilidades. Por ejemplo, puede convertirse en
coartada para no realizar políticas de vivienda'. El proceso, en todo caso, no ha hecho más que empezar. Y parece irreversible.
TITULO: LA NOCHE LARGA, MUJERES EN PRIMERA LINEA - TANIA LLASERA,.
fotos - Tania Llasera - Lo mas importante de cuidarse es quererse,.
Tania Llasera: “Lo más importante a la hora de cuidarse es quererse”
Con menos de 30 años, la cara de la
presentadora Tania Llasera empezó a ser conocida para mucha gente.
Compañía habitual de muchísimos programas inolvidables, esta bilbaína
universal -su madre es británica- ha sufrido los pros de la fama, sobre
todo reflejados en el cariño de la gente, pero también los contras, ya
que ha sido criticada por aspectos tan personales como su estado físico o
su figura en ocasiones alejada del canon convencional.
Pero
si algo tiene claro Llasera es que lo importante es cuidarse y no tanto
ajustarse a la imagen que en ocasiones se asocia incorrectamente a la
perfección. Para la presentadora, hay una regla de tres que no falla:
“Si una se quiere, se cuida”. Y como ella da importancia al amor,
también se la da a cuidarse; de ahí su compromiso con la App ‘Quiero
cuidarme”, la herramienta digital que es capaz de expresar con un número
-el correspondiente al Índice de vida saludable (IVS)- el estado de
salud de cualquier persona que se la haya descargado.
Eso sí, fiel a su sencillez, Llasera no contesta con ninguna cifra
cuando se le pregunta “¿cómo estás?”. De hecho, suele responder con un
bien, aunque no sea ése del todo su estado. “Creo que es una forma de no
descargar en la otra persona los problemas a la primera de cambio. La
pregunta suele ser de cortesía y la respuesta también”, confiesa. Eso
sí, en la mayoría de las ocasiones, Tania ni siquiera ejerce una media
mentira: “Muchas veces hasta esa verdad será estar bien. Creo que tengo
suerte de tener lo que tengo en la vida”. Llasera es una firme apóstol del cuidado personal, pero huye de los
tópicos. “Ya sabéis como pienso, realmente la talla o la belleza
‘perfecta’ no importan tanto como a veces nos hacen creer. Una persona
es bella si se siente bella, porque eso es lo que transmite a los
demás”, explica y añade que, eso sí, una parte de esa belleza será
cuidarse y sentirse a gusto en su propia piel.
La
presentadora es consciente de que puede ser un ejemplo para las muchas
personas que la ven a diario en la pequeña pantalla y es un reto que no
le asusta, más bien al contrario. “Si exponer lo que considero saludable
hace que alguien, una mínima parte de la gente que me conoce o me sigue
en redes sociales o me lee en algún sitio pierda un poco de miedo a la
báscula y a los cánones de belleza de las top models de pasarela, el
ejemplo será bienvenido”, enfatiza.
Porque Tania no quiere que una mujer – o un hombre- le vea en su
programa o en su Instagram y se deprima por no tener el peso perfecto o
las medidas que le dice la revista de moda de turno. “Las medidas de las
modelos son muy respetables, pero la naturaleza nos ha dado infinitas
posibilidades de belleza, interior y exterior”. Llasera sufrió esa presión en sus propias carnes al adquirir algo de
sobrepeso con el embarazo, pero recuperó su figura normal. Lo hizo con
su receta fetiche: quererse. “La receta vuelve a ser la misma. Querer tu
propio cuerpo, escucharlo, cuidarlo, alimentarlo correctamente, hacer
un poco de ejercicio físico para mantenerlo fuerte y sano y, para ello,
hace falta también una mente en forma, hacer lo que te gusta todas las
veces que puedas, hablar, leer, cocinar, escribir, pensar, debatir,
saber identificar qué es lo bueno para ti, qué es lo que te hace feliz y
perseguirlo”, resume como quién responde a una pregunta obvia. Y
enfatiza: “Estoy muy feliz con mi nuevo cuerpo, que quede claro”. El hábito saludable más importante para la presentadora es comer
sano, aunque confiesa que cualquier aspecto del cuidado hace que se
sientan cosas fantásticas. Sin embargo, a Llasera le cuesta algo más “lo
del deporte convencional”, aunque bromea con la idea de “acabar
adorando el surf” cuando tenga tiempo.
Aunque
Tania sufrió sobrepeso durante el primero de sus embarazos, tiene claro
que nadie debe evitar ser madre por miedo a los cambios en su cuerpo.
“Puede ser que en esos meses una se deje llevar por lo que pide el
cuerpo con más libertad, pero cada embarazo es diferente”, recuerda. De
hecho, mientras la presentadora estaba embarazada de su segunda hija,
Lucía, pudo controlar un poco más las cosas que le perjudicaban, “como
atiborrarse de bollo o no caminar lo suficiente”. Eso sí, tiene claro
que nunca le ha puesto a su cuerpo “unos límites brutales”.
Aunque sus raíces británicas le empujan hacia los dulces, los
pasteles, las tartas y el chocolate, Llasera controla su consumo, al que
recurre sólo esporádicamente porque, como ella misma dice, ¿quién ha
dicho que no sea sano darse ese placer de vez en cuando? Porque Tania Llasera se cuida pero, sobre todo, se quiere. Y es el
amor, precisamente, uno de los mayores motores para ese cuidado.
“Siempre hay que preocuparse por el estado de salud, con voluntad
propia, con ayuda profesional, con apoyo familiar… siempre. Mucha gente
te quiere y quiere que te quedes en este mundo lo más san@ posible”,
concluye con su eterna sonrisa.
TITULO: SALVADOS LA SEXTA - Zapatero vs Mas,.
Zapatero vs Mas, cara a cara sobre el desafío catalán; mañana en Salvados,.
TITULO: REVISTA MUJER HOY DE CERCA PORTADA - Leonora Carrington, entre la realidad y la locura ,.
foto - Leonora Carrington, entre la realidad y la locura ,.
foto - Leonora Carrington, entre la realidad y la locura
La pintora Leonora Carrington, con sus hijos Gabriel y Pablo. :: chiki weisz
,.
Una biografía recupera la figura de la pintora surrealista, tratada con electroshocks en un psiquiátrico de Santander,.
madrid.
Pudo tener todas las ventajas de pertenecer a la aristocracia británica
de principios del siglo pasado, pero Leonora Carrington (Lancashire,
1917-Ciudad de México, 2011) eligió el lado salvaje de la vida. Rompió
con sus padres, no quiso un marido rico, renunció a la satisfacción de
las necesidades materiales. Solo quiso seguir un instinto artístico que
la llevó a formar parte del movimiento surrealista y a codearse, en las
galerías y en las camas, con algunos de los mayores genios de su tiempo,
aunque precisamente en España conoció la otra cara de la moneda: fue
tomada por loca y encerrada en un manicomio en Santander, donde la
sometieron a un terrible tratamiento de shock.
La editorial Turner publica 'Leonora Carrington. Una
vida surrealista', una biografía escrita por la periodista Joanna
Moorhead, que en una feliz coincidencia, supo de la existencia, al otro
lado del Atlántico, de una excéntrica tía suya que había intimado con
Diego Ribera y Frida Kahlo. Era el año 2006 y Moorhead, intrigada por
las leyendas y los silencios que envolvían en su familia a la pintora,
decidió viajar a México y sumergirse en su existencia.
Carrington fue una rebelde que consiguió entrar en el
mundo del arte y conocer a Max Ernst, con quien vivió el romance más
apasionado de su vida. Se hicieron amantes cuando ella tenía apenas 20
años, 26 menos que el reputado (y casado) pintor. Pese al escándalo de
los biempensantes de la época, la pareja se convirtió en el núcleo de un
grupo en el que gravitaban Marcel Duchamp, André Breton, Paul Éluard,
Salvador Dalí o Pablo Picasso. Fueron años de alegría personal y
expansión de una corriente, el surrealismo, que prometía revolucionar el
arte y también el mundo.
Pero empezaban a sonar tambores de guerra en la convulsa
Europa y la felicidad de Carrington y Ernst pronto se vio trastocada.
La pintora dejó a su amante en Francia y huyendo de la persecución a
distancia de su padre, que había puesto a Ernst en la diana, llegó a
Madrid. Víctima de una crisis nerviosa después de las vicisitudes de los
anteriores meses, Carrington comenzó a convertirse en un elemento
incómodo por sus opiniones políticas antifranquistas, y «presumiblemente
por orden de su familia», acabó en el psiquiátrico de Santander Villa
Covadonga, a donde la llevaron en coche y «drogada con Liminal». Allí
empezó su calvario, que ella misma relató años después en su libro
'Memorias de abajo' y que Moorhead detalla en 'Una vida surrealista'.
Carrington recuerda que sus primeros días en Covadonga
fueron «confusos y humillantes». El doctor Mariano Morales practicaba un
tratamiento experimental y despiadado. Precursor de los electroshock,
administró a la pintora, atada en la cama, un fármaco llamado Cardiazol,
que inducía un ataque de epilepsia. «Estaba tumbada en mis propios
excrementos, orina y sudor, torturada por mosquitos cuyas picaduras me
deformaron el cuerpo», contaba Carrington.
«Lo que Leonora padeció en el manicomio de Santander
resultaría una experiencia central en su vida», cuenta Moorhead. «En
Santander, Leonora se debatió entre la cordura y la locura (...) Ese
periodo de su vida, el tramo más cruel de su viaje, es el que la define
quizá como la más auténtica de todos los surrealistas», escribe la
autora de la biografía.
Un primo lejano consiguió rescatar a Carrington del
manicomio santanderino. Volvió a Madrid, donde conoció al poeta mexicano
Renato Leduc, y decidió que tenía que abandonar el continente. Tras una
breve etapa en la Lisboa de la Segunda Guerra Mundial, capital de los
espías y de los artistas que trataban de huir de Europa, el destino era
Nueva York, donde pasó diez años. Pero tras este periodo, en el que
exploró las nuevas tendencias artísticas, como las performances, decidió
seguir su instinto nada acomodaticio y acabó en México.
En la Colonia Roma de la capital mexicana vivió una
nueva etapa de desarrollo personal y profesional. Conoció al fotógrafo
húngaro Emerico Weisz, 'Chiki', y se convirtieron en padres de dos
hijos. Acompañada por otras dos pintoras, la española Remedios Varo y la
húngara Kati Horna, fue capaz de afrontar los momentos más difíciles
hasta encontrar la estabilidad en los últimos años de su vida. Cuadros
como 'Té verde', 'La giganta', 'Retrato de Max Ernst', 'La cocina
aromática de la abuela Moorhead' o 'La casa de enfrente' son el legado
de una mujer que fue a la vez hija y víctima de su tiempo.
TITULO: EL OBJETIVO LA SEXTA - ¿Tiene Miquel Iceta la salida para el laberinto catalán?,.
¿Tiene Miquel Iceta la salida para el laberinto catalán? Este domingo responde a Ana Pastor en El Objetivo, foto.