domingo, 4 de mayo de 2014

¿ EL ASOCIACIONISMO ES UNA ALTERNATIVA REAL A LOS PARTIDOS ?./ 6 cosas que no volverán a ser iguales tras el vuelo MH370,./ PRIMER PLANO, El hombre que ha hecho temblar a los lobos

TÍTULO:  ¿ EL ASOCIACIONISMO ES UNA ALTERNATIVA REAL A LOS PARTIDOS ?.

 Excusas para no pensar” es el artículo que Eduard Punset publica cada semana en la revista XLSemanal y en el que responde a preguntas de los lectores. Destacado: La principal reivindicación en los próximos años será el adelgazamiento del Estado en favor de las redes privadas. Los historiadores siempre se han preguntado, con razón o sin ella, por qué los comunistas nunca supieron explicar a los demás el verdadero atractivo del socialismo científico.

Las incógnitas sobre lo que realmente pasó con el vuelo MH370 de Malaysia Airlines y la frustrante búsqueda de la aeronave han puesto en ...
 
A fondo

6 cosas que no volverán a ser iguales tras el vuelo MH370

Las incógnitas sobre lo que realmente pasó con el vuelo MH370 de Malaysia Airlines y la frustrante búsqueda de la aeronave han puesto en evidencia graves lagunas en la seguridad aérea mundial. Estas son las lecciones que debemos aprender de uno de los mayores misterios de la historia de la aviación.
Hay tantas incógnitas sobre el extraño vuelo 370 de Malaysia Airlines y, sobre todo, es tanta la angustia que están viviendo los familiares de los pasajeros que las cuestiones de seguridad aeronáutica que ha puesto en evidencia la desaparición del aparato han quedado en un segundo lugar para los medios de comunicación. Y, sin embargo, los expertos en aviación no dudan que habrá un antes y un después de este suceso. Si hay un incidente aéreo que ha afectado a nuestras vidas ha sido el ataque a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001. Ese atentado cambió para siempre la experiencia de coger un vuelo: las medidas de seguridad se volvieron intrusivas, los aviones se dotaron de puertas blindadas y los envases para líquido de más de 100 mililitros quedaron prohibidos. El MH370 también supondrá cambios, aunque quizá no tan visibles. Le contamos alguno de ellos.

¿Por qué Los aviones no transmiten sus datos en tiempo real a tierra?
Hoy vivimos constantemente conectados. Los datos viajan incesantemente de un lado a otro. Sin embargo, la caja negra de un avión es un compartimento estanco cuyos secretos solo se pueden conocer una vez que se encuentra. ¿Tiene sentido en la era de la hiperconectividad? Esta dependencia podría evitarse si los aviones utilizaran los satélites para transmitir los datos en tiempo real a un archivo de seguridad en Tierra. Ya hay aviones que lo hacen, especialmente los que cubren las rutas polares, que escapan al alcance de los radares. La compañía canadiense Flyht Aerospace Solutions comercializa sistemas que emplean esta tecnología: el avión envía datos actualizados cada cinco o diez minutos y, en caso de detectar una anomalía desde un cambio de ruta hasta un fallo mecánico o un vuelo a una altitud fuera de lo normal, procede a enviar datos cada segundo.
Si la tecnología existe, ¿por qué no se utiliza? Entre otras cosas, por el ancho de banda de la transmisión vía satélite, que es limitado y no permite enviar toda la información del avión. Sin embargo, por escasos que sean estos datos, podrían ser fundamentales para saber dónde se encuentra la nave o incluso qué recorrido ha hecho, a qué altitud volaba, si se ha producido algún movimiento inesperado... Con todo, el mayor inconveniente de esta tecnología, el que ha frenado hasta ahora a las compañías, es su elevado precio: costaría en torno a 100.000 dólares (unos 72.000 euros) por avión. Teniendo en cuenta que hay unos 20.000 aviones comerciales en el mundo, las cifras son, en efecto, elevadas. Aunque también permitiría ahorrar costes en consumo de combustible o podría detectar posibles averías antes incluso de que se produjesen, ya que cualquier anomalía quedaría registrada.
¿Por qué los aviones no llevan un duplicado de la caja negra?
La caja negra es una pieza clave del puzle que los investigadores deben montar en caso de accidente aéreo. Les sirve para conocer con certeza qué ocurrió y cómo evitar que se repita. Sin embargo, si la aeronave se precipita en el océano puede ser extremadamente difícil recuperarla, como ha puesto en evidencia el caso del avión malasio. Y no es la primera vez que ocurre: el 1 de junio de 2009, el vuelo AF447 de AirFrance se precipitó en el Atlántico cuando realizaba la ruta Río de Janeiro-París. Y permaneció varado a 3900 metros de profundidad durante casi dos años antes de que la nave pudiera ser rescatada.Una opción que se baraja ahora es dotar a los aviones de un duplicado de las cajas negras. Este nuevo set recogería los mismos datos que las cajas negras originales, pero en caso de accidente saldría automáticamente despedido y contaría con flotadores para evitar que se hundiera en las profundidades del océano.
Por otro lado, las actuales cajas negras están provistas de baterías que les confieren una autonomía de un mes. Pasado este tiempo no se pierden los datos grabados en ellas, pero dejan de emitir la señal que facilita su búsqueda a los equipos de rescate. En las actuales circunstancias, la localización de los restos de un avión siniestrado se convierte en una carrera contrarreloj para hallarlos antes de que las cajas negras se suman en un silencio perenne, como ha ocurrido ahora con el Boeing 777 malasio. Ya se está hablando de multiplicar al menos por tres la capacidad de la batería, otorgándole una autonomía de tres meses.
¿Por qué no se instalan cámaras en las cabinas para saber qué pasa?
Implantar una especie de Gran hermano en la cabina de los aviones es una de las reivindicaciones de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB). Este órgano, que se encarga de la investigación de accidentes de aviación en los Estados Unidos, asegura que así se sabría qué ocurrió en el centro de mando en caso de accidente. Quién estaba, qué se dijeron, qué hacían... Todos estos datos son cruciales para esclarecer los hechos, dicen los defensores de este Gran hermano del aire. Y ponen como ejemplo el vuelo 990 de EgyptAir que se precipitó en el mar el 31 de octubre de 1999 mientras viajaba de Nueva York a El Cairo. Al principio, los investigadores egipcios concluyeron que habían fallado los elevadores del avión; sin embargo, tras recuperar las grabaciones de voz de la cabina, la misma NTSB que ahora aboga por la instalación de cámaras de vídeo concluyó que había sido un acto deliberado de uno de los pilotos, a quien le habían notificado que ese sería su último vuelo con la compañía.
La investigación se cerró hace ya tiempo, pero sigue habiendo múltiples versiones acerca de lo ocurrido. Está claro que, si dispusiéramos de una grabación de vídeo de la cabina, tendríamos más certezas, pero los pilotos nunca se han mostrado muy entusiasmados con este sistema que, aseguran, es una clara interferencia en su privacidad.
¿Cómo se puede evitar que un extraño acceda a la cabina del avión?
La seguridad en la cabina de los aviones es un aspecto que se ha visto reforzado a partir del ataque a las Torres Gemelas: puertas reforzadas y constantemente cerradas, personal de seguridad a bordo... Pero hay quien pide más. De momento, la compañía malasia ha adoptado ya nuevas medidas: por ejemplo, no permitirá que un piloto permanezca en solitario en la cabina de mando. En cualquier caso, en vuelos largos es inevitable que la puerta de la cabina se abra en algún momento. Para evitar riesgos, hay compañías que han instalado ya una doble puerta de seguridad, como es el caso de la israelí El Al. De este modo, una de las dos permanece siempre cerrada.
¿Por qué ciertos vuelos no pueden ser detectados por los radares?
El control del tráfico aéreo depende en gran medida de los radares. Sin embargo, esta tecnología ha cambiado muy poco desde la Segunda Guerra Mundial. Sigue siendo de enorme utilidad, pero tiene notables carencias: por ejemplo, su limitado alcance. El radar tiene un radio de acción de unos 250 kilómetros solamente. Este campo de acción limitado impide que puedan seguir a un avión cuando este sobrevuela el océano muy lejos de la costa. Una vez que quedan fuera del alcance del radar, los pilotos se conectan periódicamente con el centro de control por radio o teléfono satelital. Es un sistema que se conoce como Acars. Sin embargo, este sistema fue intencionadamente inhabilitado en el Boeing 777 de Malaysia Airlines. Después se ha sabido que una actualización del sistema, cuyo precio era de tan solo 10 dólares, habría permitido que el avión continuara enviando datos sobre el consumo de la aeronave, su velocidad, altura, dirección de vuelo...
Para evitar casos de este tipo, las compañías estadounidenses están incorporando progresivamente una tecnología de nombre altisonante, NextGen, que comenzó a instalarse en 2012 y se estima que estará integrada en todos sus aviones en 2025. Resumiendo, se trata de sustituir los radares, basados en centros de control terrestres, por GPS, que emplean los satélites y tienen un radio de alcance mayor.
¿Cómo es posible que alguien suba a un avión con un pasaporte robado?
Ni el austriaco Christian Kozel ni el italiano Luigi Maraldi viajaban en el avión malasio desaparecido. Sin embargo, sus nombres figuraban entre la lista de pasajeros. ¿Cómo es posible? Alguien utilizó sus pasaportes, robados en 2012 y 2013, para subirse al avión. La sustracción de ambos documentos había sido denunciada y figuraban en la lista de pasaportes robados que la Interpol pone a disposición de las autoridades de todo el mundo. Sin embargo, nadie lo controló. La opción de un ataque terrorista ha sido en este caso descartada [los dos pasajeros que utilizaron los pasaportes robados eran iraníes en busca de asilo político], pero el episodio ha puesto en evidencia la laxitud en el control de pasaportes de los vuelos internacionales.Interpol tiene en su base de datos 40 millones de pasaportes sustraídos.
Sin embargo, la organización se queja de que muy pocos países lo comprueban sistemáticamente en los vuelos internacionales: más de mil millones de pasajeros viajaron el año pasado sin que sus datos fueran cotejados con la lista de Interpol. Ronald Noble, secretario general de Interpol, se preguntaba en un comunicado posterior a la desaparición del vuelo malasio, por qué tantos países «deben esperar a que ocurra una tragedia para poner en marcha medidas de seguridad prudentes en sus fronteras». Y no es la primera vez que hace un llamamiento similar. Quizá vaya siendo hora de prestarle atención.
Una búsqueda contra viento y marea
Zona cero. Para localizar el avión se ha intentado de todo, incluso rituales de chamanismo. Más efectivos debieran resultar los esfuerzos de los equipos de búsqueda, inicialmente solo aéreos (con diez aviones militares y cuatro civiles), a los que se añadieron navíos y el submarino autónomo estadounidense Bluefin-21, capaz de sumergirse por debajo de 3000 metros. A todo eso hay que sumar el esfuerzo de millones de internautas que han analizado las imágenes satélites. Es como buscar una aguja en un pajar, solo que la aguja es un Boeing 777 de 60 metros de envergadura; y el pajar, un área tan grande como Extremadura. Todo ello con un coste de 50 millones de euros.
Preguntas sin respuesta
-¿Estaba deprimido el piloto? Durante la investigación se ha sabido que la mujer y los tres hijos del capitán Zaharie Ahmad Shah abandonaron el hogar conyugal el 7 de marzo, el día antes del vuelo, y también que el capitán del vuelo MH370 era un ferviente seguidor del líder opositor Anwar Ibrahim, encarcelado por un delito de homosexualidad horas antes de que el avión desapareciera sin dejar rastro. ¿Casualidad? Quizá. Pero lo que es seguro es que un amigo asegura que Shah no estaba en las condiciones emocionales óptimas para volar.
-¿Por qué voló en dirección contraria? El extraño cambio de rumbo del avión es uno de los aspectos más intrigantes. Si no fue una acción suicida del piloto y el copiloto, pudo deberse a un incidente que los obligara a buscar un lugar donde aterrizar. Un equipo de investigación de la radio pública de Nueva York ha elaborado una amplia lista con 634 posibles pistas de aterrizaje en 26 países a los que pudo haber intentado llegar. Pero si es así, ¿por qué los radares no aportan datos?
-¿Por qué no llamó ningún pasajero? En situaciones similares se han registrado llamadas o intentos de llamadas de los pasajeros. ¿Por qué no se realizó ninguna desde el MH370? Hay quien apunta a que no hubiera cobertura a 30.000 pies sobre el océano. Otra opción es que se produjese una explosión o una despresurización de la cabina. Lo más inquietante es que los teléfonos de algunos pasajeros chinos seguían dando tono después de la catástrofe, como si tuvieran señal y sonasen. Pero ya han explicado que eso no implica que el teléfono estuviera conectado a una red y operativo.
Otros tres vuelos de los que nunca más se supo
El adiós de la pionera de la aviación (1937)
La extraña desaparición del avión de la americana Amelia Earhart, la primera mujer que había sobrevolado en solitario el Atlántico, aún fascina a los aficionados. Intentó dar la vuelta al mundo con el navegante Fred Noonan en 1937. La pareja y el Lockheed 10 Electra en el que volaban desaparecieron sobre el Pacífico. Ni sus cuerpos ni el avión fueron recuperados, a pesar de una costosa búsqueda. Los expertos creen que se quedó sin combustible y se estrelló en el mar, pero hay otras hipótesis: unos dicen que hicieron un aterrizaje forzoso en la isla Gardner y murieron allí; otros, que ella era una espía de los Estados Unidos y que fue capturada y asesinada por los japoneses; y hay quien asegura incluso que fueron abducidos por extraterrestres.
El enigma de la patrulla 19 (1945)
Cinco aviones bombaderos estadounidenses partieron de Florida en una misión de entrenamiento conocida como Patrulla 19. Era el 5 de diciembre de 1945 y los aviones y sus 19 tripulantes desaparecieron sin dejar rastro. Un avión de rescate enviado en su búsqueda, en el que iban 13 tripulantes, también se extravió. La Patrulla 19 fue una de las primeras tragedias con las que se empezó a hablar del Triángulo de las Bermudas. De acuerdo con los informes de la Marina, el instructor de la patrulla se vio perdido porque las brújulas dejaron de funcionar y, cuando el combustible cayó por debajo del nivel de seguridad, pidió a sus tripulantes que saltasen de sus aviones. Pero nunca se encontraron cuerpos o restos. Para la Marina, la Patrulla 19 se perdió por «causas desconocidas».
El extraño vuelo del tigre (1962)
El vuelo 739 de la línea Tigre, fletado por el Ejército de los Estados Unidos, transportaba a 96 soldados estadounidenses a Vietnam cuando desapareció después de repostar en Guam el 16 de marzo de 1962. Sus 107 ocupantes fueron dados por muertos. A pesar de una intensa búsqueda en el océano Pacífico, en la que estuvieron implicadas más de 1300 personas, el avión nunca fue encontrado. Las autoridades estadounidenses asumieron que el avión explotó en el aire. De hecho, encontraron testigos que hablaban de una explosión en el cielo en esa zona y a esa hora. Pero las especulaciones acerca de un sabotaje siempre han estado ahí, entre otras cosas porque los pilotos nunca emitieron una llamada de socorro.


TÍTULO:  PRIMER PLANO, El hombre que ha hecho temblar a los lobos

En primer plano

El hombre que ha hecho temblar a los lobos

Son los nuevos lobos de Wall Street, brókeres que usan la tecnología para embolsarse en fracciones de segundo miles de millones al día. Utilizan las llamadas 'operaciones de alta frecuencia'. Compraventa de acciones a velocidad vertiginosa al margen de los reguladores. Este hombre con aspecto de no haber roto un plato los ha puesto estos especuladores en el punto de mira del FBI.
¿Cómo es posible que el mercado bursátil sea tan hermético? Eso es lo que quería averiguar. cuánto dinero ganan, dónde están las acciones... Resulta grotesco tanto secretismo"! Quien habla así es el escritor Michael Lewis, acostumbrado a poner patas arriba sectores profesionales enteros con sus best sellers. Esta vez ha apuntado su recortada a los nuevos peces gordos de Wall Street, los agentes de Bolsa especializados en operaciones de alta frecuencia: brókeres que se valen de códigos informáticos y redes por cable de alta velocidad para infiltrarse en los mercados millones de veces al día, esquivando a los reguladores, y comprar y vender acciones en una fracción de segundo.
Nos encontramos en Washington con el escritor cuyo libro Flash boys: a Wall Street revolt, crónica de una práctica bursátil sumamente especializada y poco transparente, se ha convertido en la comidilla en los Estados Unidos. El propio Lewis fue en su día corredor de Bolsa en Salomon Brothers, un banco de inversión de Wall Street, hasta que lo dejó cuando alguien le ofreció un anticipo editorial. La novela resultante, El póker del mentiroso [Alienta Editorial], se convirtió en texto de referencia sobre los excesos de Wall Street en los ochenta. Más tarde publicó otros títulos como Moneyball, The new big thing: la historia de Silicon Valley o The big short, sobre la burbuja inmobiliaria, hasta que escribir lo convirtió en multimillonario.
Lewis afirma sentirse asombrado por el ruido y la furia despertados con su última obra. «Nunca había vivido algo así», dice. El fiscal general de los Estados Unidos acaba de anunciar que estudia las operaciones de alta frecuencia e «investiga dicha práctica para determinar si quebranta las leyes». Días antes, el FBI y la Securities and Exchange Commission regulador de la Bolsa y los mercados financieros también hicieron público que estaban mirando con lupa a los denominados 'chicos de oro' y sus operaciones de alta frecuencia.
Estamos hablando de unos tipos (en su mayoría son varones) que ganan fortunas en milisegundos. El asunto funciona así: un corredor de Bolsa llamémoslo Ted hace una petición de compra de acciones en un ordenador neoyorquino; dicho pedido necesita fracciones de segundo para llegar a las terminales de los distintos parqués bursátiles emplazados en el norte de Nueva Jersey. La petición puede tardar un par de milésimas hasta que llega al parqué más cercano el BATS Global Market y unos cuantos milisegundos más para llegar a los demás.
Los ordenadores de los brókeres de alta frecuencia funcionan con tal rapidez que pueden detectar el pedido de Ted en el momento en que llega al primer parqué, antes de que sea conocido por los restantes mercados de valores. Antes de que uno pueda decir 'amén', incluso antes de que haya tenido tiempo de pronunciar la 'a', los muchachos de la alta frecuencia se han hecho con las acciones que Ted pretendía comprar y las han vendido a un precio marginalmente más elevado. Al inmiscuirse en la operación y convertirse en el intermediario entre comprador y vendedor, el operador de alta frecuencia se lleva un par de centavos aquí y allá que, mutiplicados por millones de operaciones a lo largo de la jornada, terminan convirtiéndose en millones de dólares. Y solo por ser unos milisegundos más rápidos.
Lewis empezó a interesarse por este tipo de brókeres mientras investigaba la historia del programador informático ruso Sergey Aleynikov, detenido por el FBI poco después de dejar su empleo en Goldman Sachs. Lo acusaban de haber robado un código informático que estaba desarrollando y que podía ser utilizado «para manipular los mercados de forma injusta». A Lewis le extrañó que nadie se preguntara por qué Goldman Sachs tenía un código así. También le resultó raro que el ruso fuera descrito como «un programador de operaciones de alta frecuencia» y que nadie pareciera saber qué demonios era eso. A finales de 2012, Lewis conoció al canadiense Bradley Katsuyama. Según recuerda: «Katsuyama, me dijo: 'Voy a enseñarte cuál es el truco'. Después de una hora de conversación, me quedé con la boca abierta. '¿Cómo? ¿Ese es el truco?'. No podía creer lo que oía».
Katsuyama se había pasado cinco años investigando ese tipo de operaciones bursátiles. En el verano de 2007, le chocó que las acciones que pretendía comprar se volatilizaran de la pantalla de su ordenador en el momento justo en que pulsaba la tecla para ejecutar la operación. Katsuyama se puso a investigar el caso a instancias del banco para el que trabajaba, el Royal Bank of Canada. Y entró en contacto con Ronan Ryan, un irlandés que había instalado cableado de fibra óptica para las firmas especializadas en operaciones de alta frecuencia.
Los impulsos se desplazan por un cable de este tipo a unas dos terceras partes de la velocidad de la luz; las largas distancias provocan la pérdida de millonésimas de segundo, y otro tanto sucede cuando el cableado gira por esquinas y recovecos. En consecuencia, los operadores de alta frecuencia gastan dinerales en cableado y pagan las tarifas necesarias para que sus servidores se instalen en el interior de los propios edificios de Bolsa, lo más cerca posible del procesador que registra las operaciones de compra y venta. Tan solo la compañía de Ryan había facturado a varias firmas 80 millones de dólares entre 2005 y 2008 por el cableado destinado a ordenadores situados en los interiores de edificios de Bolsa.
Lewis habla de una empresa que estaba haciendo excavaciones en lugares «que pondrían los pelos de punta a Tony Soprano» y de otro extraordinario operativo, llevado a cabo de forma muy secreta, destinado a tender un cable en la línea más recta posible entre Nueva Jersey y el mercado de futuros de Chicago, por medio de túneles situados bajo las montañas de Pensilvania. Todo, con tal de evitar las enrevesadas rutas de las redes ya existentes y con el objetivo nada disimulado de ganar unas fracciones de segundo. Katsuyama formó un equipo con brillantes programadores procedentes de Wall Street. Poco a poco, él y los demás fueron comprendiendo a qué se enfrentaban: la mayoría de los grandes bancos, de una forma u otra, estaban involucrados en operaciones de alta frecuencia y dicha implicación llegaba hasta lo más alto.
Katsuyama dejó su empleo y se llevó consigo a la mayor parte de su equipo. Lo que hicieron fue establecer un nuevo mercado bursátil, IEX, diseñado para combatir a los operadores de alta frecuencia mediante la introducción de un retraso de 350 microsegundos en cada operación para nivelar las reglas del juego entre todos los usuarios del Mercado de Valores. Todo el que compre o venda a través de IEX lo hace por medio de un motor de intercambio de acciones que, mediante un clabe de fibra óptica de 61 kilómetros de largo metido en un cuadro del tamaño de una caja de zapatos, crea la distancia necesaria al servidor de Wall Street, ubicado en Mahwah, Nueva Jersey, para eliminar cualquier ventaja por muy rápido que uno sea.
Las operaciones bursátiles de alta frecuencia son legales y llevan desarrollándose desde hace años, pero huelen a chamusquina. La línea ultrarrápida a Chicago tan solo estaba disponible para los que podían pagar más y deseaban que su acceso privilegiado siguiese siendo exclusivo. Un nuevo cliente al que ofrecieron acceso a cambio de 25 millones de euros llegó a pedir que duplicaran dicha tarifa de entrada a los siguientes. En el libro de Lewis se habla de que estas firmas de alta frecuencia obtienen información privilegiada sobre operaciones financieras en ciernes. Por ejemplo, a través de las agencias de valores y de bancos que tratan con los particulares conocen las compras de inversores individuales usted y yo a través de Internet. Como esas operaciones llegan al mercado con hasta un segundo de retraso, los brókeres tienen tiempo suficiente para que sus firmas se adelanten y se beneficien de esa información.
También conocen, gracias a filtraciones de intermediarios, qué acuerdos privados se cierran entre agentes financieros, ajenos al parqué, denominados 'charcas oscuras'. E incluso obtienen información privilegiada de los propios mercados bursátiles sobre las ofertas públicas de adquisición (OPA).Bajo la superficie de este nuevo mundo ultrarrápido hay sombras al estilo de Hollywood: amos del mundo, disfunciones informáticas que trastocan los mercados... Los sistemas informáticos los crean programadores rusos que, en muchos casos, no saben en qué están trabajando o el valor que sus desarrollos puedan tener. Aleynikov fue condenado porque casi nadie ni la Fiscalía ni, desde luego, el jurado entendía bien qué había hecho. Su condena con el tiempo fue revocada, pero mientras estuvo encarcelado se mantuvo con buen ánimo, porque su celda no era muy diferente al sombrío cuchitril en el que había estado escribiendo programas.
El lector de Lewis descubre la existencia de algoritmos bursátiles con nombres como Ambush ('emboscada') o Nighthawk ('halcón nocturno'). Credit Suisse comercializa uno llamado Guerrilla, cuyo gráfico desplegable incluye una imagen del Che con expresión de disgusto, como si alguien le hubiera explicado para qué está siendo utilizada su efigie. La descripción que Lewis hace de Wall Street lleva a pensar en un reino de fantasía. Las 'charcas oscuras' suenan como lugares en los que Gollum retozaría a gusto, y los 'chicos de oro', los nuevos amos del universo de los milisegundos, como un grupo de alquimistas en el secreto de la conversión del metal común en oro puro. Todo parece salido de Juego de tronos. De hecho, sus críticos argumentan que Lewis estereotipa a sus protagonistas, estableciendo un enfrentamiento entre buenos y malos, para desarrollar una entretenida narrativa sobre algo que en realidad no es nada. «Me han acusado de todo eso responde. Pero no creo que lo que describo se aparte un milímetro de la vida real».
Con la publicación del libro, la vida de Katsuyama ha dado un vuelco. Nunca antes había aparecido en televisión y ese mismo día hizo su debut en el programa estelar de la cadena CBS. Después apareció en directo en el canal de economía CNBC. Este canal tiene un plató enclavado en el mismo centro de la Bolsa de Nueva York. Allí, Brad Katsuyama tuvo que vérselas con William O'Brien, presidente de BATS Global Markets, uno de los operadores bursátiles más grandes del mundo. Frodo contra el señor de Mordor.
William O'Brien acusó a Lewis de haberle escrito a Katsuyama un folleto publicitario de 300 páginas y se mostró más que enojado por el hecho de que se sugiriese que los mercados estadounidenses estaban trucados. Katsuyama se las arregló para mantener la calma y no perder la sonrisa. Para Lewis, ese cara a cara fue muy interesante. «Aunque quienes lo encontraron interesantísimo fueron los tipos de Wall Street agrega. En las salas de transacciones pararon de trabajar. Un millar de fulanos lo dejaron todo para ver el espectáculo. Un hombre que trabaja en una de las grandes firmas de Wall Street luego me contó algo divertido. Estaban viendo la discusión, y un colega de repente le preguntó: '¿Nuestra firma trabaja en el Mercado de Valores que dirige ese que está tan cabreado [O'Brien]?' Mi fuente le respondió: 'Pues sí'. '¿Y nuestra firma no opera en el mercado que lleva el más canijo [Katsuyama]?'. Mi fuente contestó: 'Pues no'. Y su colega entonces aseveró: 'Pues estamos jodidos'». Lewis se ríe al narrar la anécdota. «Todos aquellos fulanos de la Bolsa ovacionaron a Katsuyama. Un hombre corpulento lo levantó en brazos como si fuera un héroe». A esas alturas, el libro era la comidilla de la ciudad.
La principal crítica dirigida a Lewis es que, lejos de ser malas para los mercados, las operaciones de alta frecuencia contribuyen a hacerlos más eficientes y favorecen a los pequeños inversores. Algunos llegan a decir que Lewis se ha alineado junto con los hedge funds en contra del pequeño ahorrador. «No sé de dónde se sacan eso. Los grandes hedge funds se encuentran en el mismo lado del mercado, el lado perdedor, como sucede con los inversores individuales. Pero incluso si hacemos abstracción del tipo que está en su casa en calzoncillos jugando a la Bolsa por Internet, el grueso de los ahorros de la clase media se encuentra en las grandes instituciones». Michael Lewis agrega que los brókeres de alta frecuencia se benefician de la volatilidad de los mercados. «La volatilidad crea inestabilidad en el mercado y resulta vergonzosa. Estamos hablando de individuos ricos que directamente están robando dinero a las clases medias».

COCINA DE DOMINGO, POLLO SALTEADO CON SALSA DE MOSTAZA,. / CONOCER CONSUMO,. LA NUEVAS DIETAS, ¿ MI TELEFONO ME AYUDA A ADELGAZAR?

TÍTULO: COCINA DE DOMINGO, POLLO SALTEADO CON SALSA DE MOSTAZA,.

 
Ingredientes: 1 kg de muslos de pollo deshuesados y sin piel, 100 g de cebolleta picada, 150 g de chacolí u otro vino blanco, 30 g de ,.
Ingredientes: 1 kg de muslos de pollo deshuesados y sin piel, 100 g de cebolleta picada, 150 g de chacolí u otro vino blanco, 30 g de mantequilla, 1 l de caldo de carne, 150 g de nata, 30 g de mostaza de Dijon, 10 g de zumo de limón, 1 cucharada sopera de cebollino picado, sal y pimienta. Para rematar la salsa: 10 g de mostaza en grano y 40 g de mantequilla fría en dados.
Elaboración: se coloca el litro de caldo de carne en un cazo y se deja cocer a fuego lento hasta que haya reducido a unos 300 g. Entretanto se cortan los muslos de pollo en tiras de unos 6 cm de largo por 2 de ancho. Se salpimenta la carne y, en una cazuela baja antiadherente, se saltea a fuego vivo con 2 cucharadas soperas de aceite de oliva. Cuando las tiras de pollo estén hechas, se retiran del fuego y se reservan. En la misma cazuela se deja sudar la cebolleta con la mantequilla durante 6 minutos más o menos o hasta que quede bien pochada. Se agrega el chacolí o el vino blanco que hayamos elegido y se deja hasta que reduzca a seco. Se echa en la cazuela el caldo de carne que hemos reducido previamente y se deja cocer todo hasta que se quede en un tercio del volumen original. Se añaden la nata, los 30 g de mostaza de Dijon y el zumo de limón y se deja cocer el conjunto otros 3 minutos a fuego medio. Cuando haya pasado ese tiempo, se agregan al guiso la mostaza en grano y las tiras pollo que tenemos reservadas y se deja que se guise todo a fuego medio durante 5 minutos más.
Acabado y presentación: cuando haya terminado la cocción, se retira la cazuela del fuego y se procede a ligar la salsa con los 40 g de mantequilla fría, removiendo e integrando bien hasta que quede untuosa y brillante. Se rectifica de sal y pimienta, se espolvorea con cebollino picado y se sirve.
Paso a paso
1. Se cortan los muslos de pollo en tiras y se saltean con un poco de aceite de oliva.
2. Se pocha la cebolleta en una cazuela, se agrega el chacolí hasta que se evapore y se incorpora el caldo de carne.
3. Se ponen la nata, la mostaza y el zumo de limón y se deja cocer a fuego medio.
4. Se añade el pollo y se monta la salsa con la mostaza en grano y la mantequilla.
Mis trucos
El pollo se estropea con facilidad. Si no lo vamos a cocinar en unos días, lo mejor es congelarlo crudo; y si nos hemos descuidado y está 'tocado', debemos lavarlo con agua fría y cocinarlo bien aderezado para disimularlo.

TÍTULO:  CONOCER CONSUMO,. LA NUEVAS DIETAS, ¿ MI TELEFONO ME AYUDA A ADELGAZAR?,.

Consumo

¿Mi teléfono me ayuda a adelgazar?

Las aplicaciones digitales están revolucionando el mundo de las dietas. Adelgazar ya no es solo una cuestión de fuerza de voluntad, sino de tecnología, tal y como intenta vendernos la industria. Y, según parece, nos está convenciendo. Cada mes aparecen mil aplicaciones nuevas relacionadas con la alimentación. Pero, ¿funcionan? por e. font / fotografía: carlos luján
Adelgazar en la era digital funciona así: por la noche, me subo a mi báscula Wi-Fi, que le comunica a mi 'smartphone' mi peso y mi porcentaje de grasa corporal. En la muñeca llevo una pulsera que cuenta mis pasos y esfuerzo muscular y que también está sincronizada con mi móvil.
A la hora de comer vuelvo a echar mano del smartphone. Escaneo el código de barras de todo lo que vaya a consumir. En cuestión de segundos, una aplicación dietética calcula el menú adecuado. Mi peso (el de ayer, el de hoy y también el pronóstico del de mañana) aparece en la pantalla en forma de vistosas curvas multicolores». «Adelgazar nunca fue tan sencillo», explicaba la experta en temas nutricionales Silke Gronwald en la revista Stern, tras seguir un programa digital para perder peso. «Al menos eso es lo que nos promete una industria que vive de los michelines y de la eterna lucha del ser humano con la autodisciplina». El último grito en este mercado lo constituyen los podómetros electrónicos, las básculas inteligentes y las apps para mejorar la salud. Estos asistentes nos animan con estruendosas fanfarrias cuando hemos conseguido estar más activos y nos avisan cuando corremos el riesgo de no alcanzar nuestro objetivo diario. Azuzan nuestra competitividad comparando los valores que hemos conseguido con los de nuestros rivales en la Red, nos motivan con recompensas y premios virtuales y, al final, colocan nuestros progresos en el lugar que les corresponde dentro de los rankings de puntuación.
Estamos hablando de un negocio enorme. En 2012, la industria del adelgazamiento registró un volumen de negocio de cien mil millones de euros solo en Europa. Vive de sacarles el dinero a los consumidores mediante unas promesas que se renuevan constantemente. Estas empresas han entendido que incluso el fracaso que representa el típico efecto yoyó puede convertirse en la razón que nos convenza de volver a intentarlo con el último método lanzado al mercado. Primero vinieron las dietas disociadas, que aseguraban que no hay que tomar juntos hidratos de carbono y proteínas, una tesis que fue refutada. Las siguió la dieta de Atkins, que permitía comer toda la carne y grasas que uno quisiera, pero nada de hidratos de carbono. En los años ochenta se produjo un giro radical: se descubrió que la grasa era perjudicial y fue demonizada. Y a principios del siglo XXI, los hidratos volvieron de repente a estar en la picota.
La digitalización está catapultando a la industria dietética hacia una nueva dimensión. Para este sector se trata de una verdadera revolución. Adelgazar se presenta como una cuestión de recursos tecnológicos y ya no solo como una cuestión de fuerza de voluntad. Solo el número de apps basadas en la salud ha aumentado hasta superar las cien mil, y cada mes se suman mil más. La nueva concepción del adelgazamiento está haciendo tambalearse a clásicos como el gigante Weight Watchers. La mayor empresa del mundo dedicada a las dietas, con sede en Nueva York y que se hizo conocida con su principio de adelgazar mediante la presión del grupo y la obtención de puntos, reconoció recientemente que sus resultados económicos son pésimos. Los antiguos Weight Watchers se están pasando a Internet y apuestan por unos programas de adelgazamiento que resultan más ágiles y más baratos.
La cuota de acceso a la versión on-line de Weight Watchers es de 50 euros por tres meses, mientras que una aplicación similar se puede conseguir de forma gratuita y un coaching en línea por ese mismo tiempo cuesta 30 euros. Y gracias a la interconexión con otros usuarios ahora están sometidos a la presión del grupo de una forma constante, o al menos esa es la impresión que reciben.Reunir la mayor cantidad posible de datos sobre el cuerpo y el estilo de vida nos hace ser más conscientes de nuestros hábitos, lo que no está mal, siempre y cuando lo hagamos con moderación. De no ser así, podríamos alterar de forma negativa la percepción de nuestro propio cuerpo. Las personas que vigilan obsesivamente el funcionamiento de su cuerpo, que anotan sus datos sin tregua y que pretenden optimizar su rendimiento como si fuesen máquinas corren el riesgo de hacer depender su bienestar personal de un puñado de números. Y no se trata de eso. Precisamente ese es el problema de los dispositivos digitales, que no tienen en cuenta la situación personal ni el estado emocional del usuario, tal y como alertan los expertos. Una app es insensible, no tiene piedad porque solo ve los números.
Otro elemento no desdeñable es el coste. La pulsera de fitness, la báscula Wi-Fi y las aplicaciones para el smartphone cuestan en torno a los 500 euros. Y otro problema es que las pulseras de control no son aún demasiado precisas. O, dicho de otra manera, resulta fácil engañarlas. El aparato no puede diferenciar si se suben las escaleras de dos en dos y a la carrera. Si se sienta tranquilamente en una silla pero se pone a bracear, lo interpreta como que se está haciendo footing. Y si se apoya la mano en el manillar de la bicicleta estática mientras se pedalea, deja de contar. Además, si bien es cierto que los asistentes digitales sirven para motivar y mantienen al cliente informado y controlado las 24 horas, demandan bastante tiempo. El simple proceso de introducción de datos lleva un buen rato. Y es un hecho incuestionable que, al final, bajar peso sigue requiriendo sudor, sacrificio y comer mucha verdura.
6 errores de peso
-Lo 'light' adelgaza. Con todo su sabor y sin calorías... es lo que aseguran los fabricantes. Pero un estudio de la Johns Hopkins School ha demostrado que este tipo de bebidas no sirven para perder peso. En dicho estudio, los participantes que las ingirieron incluso llegaron a consumir más calorías que los que tomaban la bebida original con azúcar. Los expertos sospechan que los edulcorantes alteran el mecanismo de control del apetito.
-Las pastillas adelgazan. La industria farmacéutica 'sueña' con la píldora quemagrasas. Pero hasta la fecha no ha encontrado ninguna sustancia que haga adelgazar sin problemas. Los supresores del apetito han presentado efectos secundarios importantes, y parte de ellos han sido retirados del mercado. Los 'productos bloqueagrasas' apenas tienen eficacia o producen efectos secundarios como trastornos digestivos y náuseas.
-El deporte adelgaza. El deporte estiliza la figura, acelera el metabolismo y es muy importante para el sistema cardiovascular y la salud. Sin embargo, sus efectos sobre el peso están sobredimensionados. Una carrera de unos 20 minutos hace quemar las mismas calorías que aporta una chocolatina. Y para compensar las calorías de un vaso de zumo de manzana hay que dar pedales durante al menos 15 minutos.
-Quitar toxinas adelgaza. En los años veinte, el médico Otto Buchinger extendió la idea de que de vez en cuando había que limpiar el cuerpo, especialmente el intestino, como las tuberías de una casa. Pero desde un punto de vista médico, no existe la desintoxicación, pues el organismo se descontamina solo constantemente. Que nos sintamos mejor después de unos días de ayuno se debe a un aumento en los niveles de endorfinas.
-Lo bajo en grasa adelgaza. Los supermercados están llenos de productos que aseguran tener poca grasa. El problema es que muchos, como los yogures, las suplen por azúcares. En otros alimentos, como salchichas o carne picada, se compensa la reducción de grasas con agua. Y como la grasa también aporta parte del sabor se la sustituye por potenciadores del sabor, sal y aromas artificiales. Las bombas de grasa se convierten en bombas químicas.
-Masticar adelgaza. Los chicles sin azúcar, que muchos emplean como disuasorios para no acercarse a la comida, incorporan a menudo la urea entre sus ingredientes. La urea, una sustancia de desecho del metabolismo, tiene un efecto refrescante y mejora las propiedades masticables. La producción sintética de esta sustancia es higiénicamente cuestionable. Se esconde bajo la denominación E927b y solo está permitida en los chicles.
Antes y después
La mayoría de las dietas se venden con imágenes 'estimulantes'. Pero ¿son de verdad?
El mito del antes y el después.¿Quién no se ha sorprendido al ver las fotografías del antes y el después de personas con un importante sobrepeso que aparecen ante las cámaras esbeltas, atractivas y felices? A los fabricantes de productos dietéticos les encanta usar este tipo de imágenes. Pero ¿de dónde salen esas fotos? El canal norteamericano de televisión NBC comprobó recientemente que algunas de esas sorprendentes historias eran verdaderas. En ciertos casos, las imágenes empleadas habían sido robadas de páginas web privadas, y muchos de los protagonistas involuntarios habían adelgazado de verdad, aunque haciendo deporte y llevando una alimentación sana.
En la mayoría de los casos, nunca habían probado los productos que estaban promocionando; muchos de ellos ni siquiera los conocían. El mito del vientre plano y el pecho abundante.Quizá sea cierto en su caso, pero no es lo habitual. La creencia general de que se puede actuar de forma específica sobre la acumulación de grasa en partes concretas del cuerpo mediante el ejercicio o una alimentación especial es una mera ilusión. Que la grasa acumulada desaparezca antes de unas zonas u otras es sobre todo una cuestión de predisposición natural. Por eso, muchas mujeres que logran bajar de peso siguen conservando esos poco favorecedores michelines en torno al abdomen mientras que ven cómo su pecho se reduce. Él mito de la faja masajeadora. La barriga no desaparece con masajes. La grasa no se va cepillando, frotando o sudando. Pero esta creencia parece imposible de erradicar: las fajas para eliminar la barriga son un éxito de ventas en las teletiendas desde hace años, igual que la ropa para adelgazar mediante infrarrojos. En los años cuarenta ya existía un personaje de Hollywood, Sylvia, que prometía que «la grasa sale a través de los poros como cuando aplastas una patata». Hoy, la industria sigue dándole vueltas a la forma de vendernos todo tipo de masajes como si de verdad fueran remedios adelgazantes.
5 aplicaciones 'appdelgazantes' gratuitas
-Nutrino. Muchas aplicaciones personalizadas para adelgazar son de pago, pero otras son gratuitas y sirven para hacerse una idea de su funcionamiento. Entre ellas, es especialmente popular Nutrino, que marca un plan personalizado semanal según edad, peso y actividad física
-Noom Weight LOss. Este coach virtual se centra en alentar los cambios en los hábitos y estilos de vida. Ofrece alertas para que no se te olvide ir a correr, por ejemplo. El concepto de disponer de un asistente personal que te estimule es el que más se está extendiendo.
-Diet point. La mayoría de este tipo de aplicaciones están en inglés, aunque muchas, como Diet Point, tienen versión en castellano. Esta recoge más de cien dietas clasificadas en distintas categorías: vegetarianas, celiacas, detox... y con lista para hacer la compra
-Fat secret. Un eficaz contador de calorías. Proporciona toda la información nutricional de los alimentos y hace también un seguimiento de las comidas y el peso. Como muchas de las aplicaciones de este tipo, dispone de un escáner de códigos de barra
-Weight what matters. Está más enfocada a la salud que a la estética. Ofrece dietas para combatir enfermedades cardiovasculares y diabetes e incluso dietas con propiedades anticancerígenas. Está avalada por la Asociación Médica Americana.

RECORDAMOS A Audrey Hepburn,./ DESAYUNO DE DOMINGO CON MONICA CARRILLO--PERIODISTA,/ UN TANGO DEL 82,.

TÍTULO: RECORDAMOS A Audrey Hepburn,.

Audrey Hepburn-foto
Audrey Hepburn black and white.jpg
Hepburn en 1954
Nombre de nacimiento Audrey Kathleen Ruston
Nacimiento Flag of Belgium (civil).svg Ixelles, Bruselas, Bélgica
4 de mayo de 1929
Fallecimiento Flag of Switzerland (Pantone).svg Tolochenaz, Suiza
20 de enero de 1993 (63 años)
Nacionalidad Bandera del Reino Unido Británica
Apodo(s) Edda van Heemstra
Audrey Kathleen Hepburn-Ruston
Ocupación Actriz, humanitaria
Años activo/a 1948-1993
Características físicas
Estatura 1,70 m
Familia
Cónyuge Mel Ferrer (1954-1968)
Andrea Dotti (1969-1982)
Pareja Robert Wolders (1980-1993)
Hijo/s Sean Hepburn Ferrer (1960)
Luca Dotti (1970)
Premios
Premios Óscar Mejor actriz
1953 Roman Holiday
Premio Humanitario Jean Hersholt 1992
Globos de Oro Mejor actriz - Drama
1954 Roman Holiday
Premio Henrietta por la película favorita mundial 1955
Premio Cecil B. DeMille 1990
Premios BAFTA Mejor actriz
1953 Roman Holiday
1959 Historia de una monja
1964 Charada
Premios Emmy Logro individual sobresaliente - Programación informativa
1993 Gardens of the World with Audrey Hepburn
Premios SAG Premio de Honor 1993
Premios Tony Mejor actriz principal en una obra de teatro
1954 Ondina
Premio especial 1968
Premios Grammy Mejor álbum hablado para niños
1994 Audrey Hepburn's Enchanted Tales
Sitio oficial
Ficha en IMDb
Audrey Hepburn (Ixelles, 4 de mayo de 1929Tolochenaz, 20 de enero de 1993) fue el nombre artístico de Audrey Kathleen Ruston, una actriz y humanitaria británica. Reconocida como icono de la moda y el cine, Hepburn estuvo activa durante la época dorada de Hollywood. Está considerada por la American Film Institute como la tercera mayor leyenda femenina del cine estadounidense.
Nacida en Ixelles, un distrito de Bruselas, Hepburn pasó su infancia entre Bélgica, Inglaterra y los Países Bajos, incluyendo a Arnhem que estuvo ocupada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. En Ámsterdam, estudió ballet con Sonia Gaskell antes de trasladarse a Londres en 1948 para seguir sus estudios de ballet con Marie Rambert y trabajar como corista en las producciones musicales de West End.
Después de aparecer en varias películas británicas y protagonizar la obra de Broadway de 1951, Gigi, Hepburn interpretó el papel principal de Roman Holiday (1953), el cual le valió un Óscar a la mejor actriz. Más tarde actuando en películas de éxito como Sabrina (1954), The Nun's Story (1959), Breakfast at Tiffany's (1961), Charade (1963), My Fair Lady (1964) y Wait Until Dark (1967), Hepburn recibió nominaciones a los premios Óscar, Globo de Oro y BAFTA y devengó un premio Tony por su actuación teatral la obra de Broadway de 1954, Ondina. Hepburn sigue siendo una de las pocas personas que han ganado un Óscar, un Emmy, un Grammy y un Tony. Hepburn fue la primera actriz en ganar un Oscar, un Globo de Oro y un premio BAFTA por una sola actuación: Roman Holiday en 1954.
Apareció en menos películas a medida que su vida siguió, dedicando gran parte de su vida posterior a Unicef. A pesar de haber contribuído con la organización desde 1954, trabajó en algunas de las comunidades más profundamente desfavorecidas de África, América del Sur y Asia entre 1988 y 1992. Fue galardonada con la Medalla Presidencial de la Libertad en reconocimiento a su labor como Embajadora de Buena Voluntad de Unicef a finales de 1992. Un mes más tarde, Hepburn murió de cáncer apendicular en su casa en Suiza a principios de 1993 a la edad de 63 años.1 2 3

TÍTULO:  DESAYUNO DE DOMINGO CON MONICA CARRILLO--PERIODISTA,.

" Me ha costado más describir el dolor que escenas de sexo",.


  1. No me negará que para recrear esas escenas de sexo... ¡hay que saber! M.C. [Ríe]. Me ha costado más describir el dolor de Candela que esas partes más divertidas de la novela. ... ¿Le ha dicho qué crema usa para dormir?
     
    Desayuno de domingo con...

    Mónica Carrillo: "Me ha costado más describir el dolor que las escenas de sexo"

    Tengo 37 años, soy periodista, presento las noticias en Antena 3 y los sábados colaboro en un espacio de Europa FM. 'La luz de Candela', mi primera novela, es un canto a las emociones.
    XLSemanal. Dicen que la primera novela siempre es muy autobiográfica.
    Mónica Carrillo. Pues siento decepcionarte, porque en mi caso no es así. Me he alejado de la realidad y he dejado volar mi imaginación.
    XL. Así que no quiere reconocer que un hombre la dejó plantada y que se quedó paralizada y enganchada a él...
    M.C. ¡Que no es autobiográfica! Es multibiográfica: han sido muchas las mujeres en las que me he inspirado.
    XL. ¿Sabe que va camino de convertirse en una autora de libros de autoayuda para mujeres desesperadas?
    M.C. ¡No tanto! [Risas]. Mi objetivo solo es que la novela guste y emocione.
    XL. No me negará que para recrear esas escenas de sexo... ¡hay que saber!
    M.C. [Ríe]. Me ha costado más describir el dolor de Candela que esas partes más divertidas de la novela.
    XL. ¿Casada, viuda, monja...?
    M.C. ¡Soy feliz! No estoy casada, pero, por supuesto, he sufrido por amor.
    XL. Las presentadoras guapas de televisión ¿sufren menos y disfrutan más en los asuntos amorosos?
    M.C. Depende de con quién compares, pero no estamos exentas de nada [ríe].
    XL. ¿El último príncipe azul se lo llevó Letizia?
    M.C. Si crees en los príncipes azules... Pero seguro que quedan muchos todavía.
    XL. ¿El caché de las presentadoras de informativos ha subido desde que ella se convirtió en princesa de Asturias?
    M.C. No sabría decirte, pero que él se enamorara de una presentadora, y ella de él, sí es significativo. Y si ha sido para bien, bienvenido sea.
    XL. Los dúos siempre funcionan en los informativos, pero, cuando el compañero es Matías Prats, ¿se corre el riesgo de palidecer?
    M.C. No, con Matías solo puedes crecer, y no corres el riesgo de que te eclipse porque no es su pretensión. Lo complicado es estar a su altura.
    XL. Por Matías no pasa el tiempo. ¿Le ha dicho qué crema usa para dormir?
    M.C. ¡No se lo he preguntado! En su caso, son su talante y su sentido del humor los que le hacen mantener el espíritu joven que tiene. Yo, a su edad, espero estar como él [risas].
    XL. De niña jugaba a ser locutora de radio. De mayor, ¿a qué le gusta jugar?
    M.C. ¡A ser escritora!, ¿te parece poco?
    XL. En Internet hay cientos de post sobre sus escotes y trajes ajustados...
    M.C. Por mi bien, no hago búsquedas [se ríe], pero creo que mi vestuario es bastante discreto.

    Mi desayuno: «Desayuno fuerte porque soy de buen comer. Tomo un zumo multivitaminas con zanahoria, naranja, manzana y pera; café con leche; y tostadas con aceite y tomate».

    TÍTULO: UN TANGO DEL 82,.

  1. En la habitación de mis hijos hay tres buenos-foto balones de reglamento. Uno, lleno de escudos del Real Madrid. Otro, lleno de escudos de la ...
     
    En la habitación de mis hijos hay tres buenos balones de reglamento. Uno, lleno de escudos del Real Madrid. Otro, lleno de escudos de la selección argentina. Y otro que no sé de dónde salió, pero que, conociendo a los chicos, no me extrañaría que fuera el botín de un hurto y que el verdadero propietario estuviera amordazado en el altillo de un armario, donde tal vez lo descubramos, momificado, el día que nos mudemos.
    No querría escribir contra el materialismo. Amo la materia, toda cuanto pueda comprar, y con conexión para el iPod si es posible. Pero es verdad que la otra tarde, solo en la habitación de los niños, con una predisposición proustiana a la melancolía de las cosas perdidas, añoré el tiempo en que la entrada en casa de un solo balón de reglamento constituía un acontecimiento. Solo superado por la de un televisor en color marca Grundig, que me permitió decir, cuando compraron el nuestro, que ya no tendría que imaginarme en blanco y negro las historias que me contaba a mí mismo, causando en mi entorno al gesticular una gran preocupación por mi estado mental. Pero un balón, ay, un balón. Si ahora, en la edad adulta, sonara el timbre y al abrir la puerta me encontrara a Scarlett Johansson desnuda, saliendo de una enorme concha de ostra y con un cartelito colgado delante del pubis en el que pudiera leerse: «Soy tuya», mi reacción, dictada por los anhelos siempre latentes de la infancia, probablemente consistiría en decir: «¿Y el balón?».
    El balón era un Tango del 82 que me llegó envuelto en un celofán rojo y firmado por Juanito en su tienda de deportes de Goya. Lo convertí en un quiste: no me lo podría haber extirpado nadie. Hasta dormía con él, como dicen que Maradona hacía con el suyo, con resultados algo desparejos en cuanto a la proyección a una carrera futbolística. Su poder era inmenso entre los amigos: me concedía una popularidad instantánea como la que entre adultos consigue un repartidor de escaños en el Parlamento o un jefe de cartel de la cocaína, y perdón si ambas imágenes son redundantes. El balón yo me resistía a usarlo sobre asfalto por miedo a que perdiera el plastificado y se le borraran los dibujos y el autógrafo. Cuando empezó a desgastarse, adquirí el hábito de aplicarle grasa de caballo con un mimo que jamás dediqué después a las caricias a la primera enamorada, a la que tampoco unté nunca grasa de caballo, por cierto, pues, en el tiempo que estuvimos juntos, no aprecié desgaste en el plastificado.
    Aquí es donde entra en el artículo el perro feroz. ¡Tachán! Contiguo a mi colegio, separado por una tapia a la que resultaba fácil treparse, había un chalé custodiado por un pastor alemán que era un auténtico psicópata. Un huargo, vaya. Igual que había nazis escondidos en la Patagonia, este perro debía de ocultar un pasado como custodio en un campo de concentración. Todo cuanto cayera a ese lado de la tapia se daba por perdido. Aunque fuera una profesora de Biología. Cuántas veces no nos habremos encaramado a la tapia para observar, estremecidos, cómo el perro, entre gruñidos escalofriantes, destrozaba en segundos una pelota de baloncesto del material escolar sin que tampoco el profesor de Gimnasia osara hacer nada. Nos retirábamos de la tapia tristes como si hubiéramos contemplado una cruel ejecución.Por supuesto, y esto se veía venir, un día fue mi Tango del 82 lo que cayó al otro lado de la tapia. Corrimos todos a encaramarnos, como asomados al foso de una bestia mitológica. Lo que sucedió entonces inspiró durante mucho tiempo las canciones de gesta del patio. Impelido por la suerte que iba a correr el Tango, enloquecí, salté la tapia, corrí hacia el perro gritando como un alucinado, rescaté el balón y, con el perro detrás, salté la tapia como un banderillero al que el toro hubiera hecho hilo. Heroico. Una proeza que jamás haría un chico con tres balones en la habitación. El perro nunca se repuso de la derrota. Ese puede haber sido el momento cumbre de mi vida. A partir de entonces, todo fue ir hacia abajo.