jueves, 27 de noviembre de 2014

REVISTA QUO. PORTADA, VERDADES Y MENTIRAS DE LA COMIDA SANA,./ EL CAJÓN, ODIO DE DESTRUCCION MASIVA,.

TÍTULO: REVISTA QUO. PORTADA, VERDADES Y MENTIRAS DE LA COMIDA SANA,.

 REVISTA QUO. PORTADA, VERDADES Y MENTIRAS DE LA COMIDA SANA,.-fotos

En portada

Verdades y mentiras de la comida sana

La creciente preocupación por una alimentación saludable ha hecho que se conviertan en dogmas algunas premisas que no siempre están avaladas por la ciencia. Le contamos, a la luz de nuevos estudios, qué hay de cierto en algunos de esos principios y qué no.
1. ¿Los huevos son peligrosos?
Es cierto que el huevo contiene mucho colesterol, pero también es rico en ácidos grasosomega 3, que lo eliminan. Además, es una buena fuente de hierro y carotenoides. Un estudio de la Escuela de Salud de Harvard, tras hacer un seguimiento a 117.000 personas durante diez años, concluyó que no hay relación alguna entre el consumo de huevos y la enfermedad cardiovascular. Asimismo, el huevo es recomendable para las mujeres embarazadas porque aporta el ácido fólico diario que necesitan.
2. ¿Los productos ecológicos tienen más vitaminas?
Ni las verduras ni las frutas de la sección de productos ecológicos contienen más vitaminas que las 'normales' de cualquier supermercado. Lo ha demostrado un megaestudio realizado por la Agencia de Estándares Alimentarios de Gran Bretaña. Y también es falso que hace 50 años la verdura tuviese más vitaminas y minerales que ahora. Sin embargo, sí es cierto que en los productos ecológicos, por lo general, hay menos sustancias perjudiciales. La presencia de pesticidas es 100 veces menor que en los productos convencionales.
3. ¿Lo natural es mejor que lo congelado?
Lo cierto, aunque sorprenda, es que, por regla general, es más sano lo congelado... a no ser que la verdura vaya a su mesa directamente desde la huerta de casa. Solo así puede competir con los productos ultracongelados. Cuando las coles o las zanahorias llevan varios días en la estantería del supermercado o en casa, pierden buena parte de sus vitaminas. Por ejemplo, el contenido de vitamina C de las espinacas desaparece en muy poco tiempo. Sin embargo, las ultracongeladas a 18 grados conservan el 85 por ciento de la vitamina C pasados cuatro meses.
4. ¿Los alimentos crudos son más nutritivos?
Desde un punto de vista nutricional, los alimentos calentados y cocinados son mucho más digeribles. Es cierto que algunas vitaminas se pierden por la cocción, pero otras se vuelven más aprovechables por el organismo. Es lo que ocurre por ejemplo con la beta-carotina, presente en las zanahorias y los tomates. Eso sí, es conveniente cocer las verduras poco tiempo y con poca agua, ya que una pequeña parte de los nutrientes se quedan en ella tras la cocción.
5. ¿La carne ecológica no contiene antibióticos?
Da igual que la carne sea ecológica o convencional, los alimentos de origen animal rara vez están libres de sustancias químicas farmacéuticas. El uso de antibióticos y otros medicamentos está permitido tanto en la ganadería ecológica como en la convencional para tratar a los animales enfermos. Sí es cierto que en el sector ecológico hay que respetar unos plazos especialmente estrictos para productos como la leche y la carne.
6. ¿Si tomas soja no necesitas carne?
La soja es rica en vitamina B, ácidos grasos insaturados, fibra, calcio, ácido fólico y selenio. La elevada esperanza de vida en Japón y la ausencia de molestias relacionadas con la menopausia en las mujeres niponas se atribuyen al elevado consumo de soja. Pero ser fan de la soja también tiene sus riesgos: las isoflavonas -una de las sustancias vegetales que contiene-, en función de las cantidades consumidas, favorecen la aparición del cáncer. Los estrógenos vegetales pueden alterar el funcionamiento de la glándula tiroidea y del sistema hormonal. Por ello, las autoridades sanitarias de los Estados Unidos recomiendan un límite diario de aproximadamente 300 gramos de tofu o unos 800 mililitros de leche de soja. Las personas que quieran renunciar a la carne no tienen que limitarse a la soja. Su dieta debería completarse con otros alimentos ricos en proteínas, como los huevos, las legumbres, las patatas o el pescado.
7. ¿El aceite de pescado cura?
Algunos gurús de la alimentación recomiendan el aceite de pescado para combatir trastornos de atención y depresiones, por sus ácidos del tipo omega. Los niños con TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) presentan una carencia de ácidos grasos omega 3 y omega 6. Sin embargo, 13 estudios realizados con mil niños han arrojado unos resultados decepcionantes: el aceite de pescado no aporta ningún beneficio en caso de sufrir TDAH. Como mucho, este extracto demostró cierta eficacia como alivio de los síntomas de la depresión, pero solo en sus formas más severas.
8. El azúcar escondido
La mayoría de las madres prohíben a sus hijos masticar terrones de azúcar, pero hay una glucosa diluida en otros productos y no siempre se repara en ello:
- Gominola (Bolsa de 250 g) - 64 terrones
- Kétchup (Bote de 500 g) - 33 terrones
- Chocolate (Tableta de 100 g) - 18 terrones
- Refresco (Vaso de 200 ml) - 7 terrones
- Zumo de Naranja (Vaso de 200 ml) - 6 terrones
- Helado de fruta (Bola de 50 g) - 5 terrones
9. ¿La carne da vitalidad?
Es cierto que la carne contiene nutrientes vitales como proteínas, hierro y vitamina B12 en grandes cantidades. Más problemáticos resultan otros de sus componentes, como las grasas animales, el colesterol, las purinas y los nitratos. Según una larga serie de estudios, cabe suponer que el consumo de carnes rojas (cerdo, ternera, cordero) y sus productos derivados aumentan el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, cáncer de intestino y otras enfermedades. Por ello, la recomendación internacionalmente más extendida es tomar solo entre 300 y 600 gramos de carne por semana. Lo que viene a ser la mitad de la que consumimos los españoles.
10. ¿Los conservantes son dañinos?
Falso. Estos aditivos son más útiles que perjudiciales. Evitan intoxicaciones alimentarias como el botulismo o enfermedades cancerosas debidas a excreciones del moho. Además, la única forma de evitar los conservantes es no tomar ningún producto elaborado. Al igual que todos los restantes aditivos, están sometidos a controles para asegurarse de que no superan unos niveles máximos muy estrictos. Pilar Fernández, especialista en química analítica y directora del curso de la UNED sobre seguridad alimentaria, asegura que «ni una sola vez hemos encontrado aditivos no permitidos en alimentos españoles». Afirma que asociar la química en los alimentos al peligro «es un error».
11. Adelgazar: lo que de verdad sirve
Donde más falsas promesas circulan es en el sector relacionado con las dietas. Antes de comenzar una, conviene consultar al médico, pero estos son algunos mitos que puede empezar a replantearse:
1. ¿Las comidas tardías engordan más? 
Muchas de las personas que quieren adelgazar se imponen la regla de no comer nada más allá de las cinco de la tarde. La teoría es que un tiempo prolongado sin comer favorece el consumo de las grasas del cuerpo y, por tanto, reduce el peso. Pero no hay pruebas que sostengan esta afirmación. El momento del día en el que se come es menos decisivo que la cantidad de calorías que se ingieren durante toda la jornada.
2. ¿Los productos light adelgazan? 
Estos productos solo ayudan a perder o mantener el peso en dos supuestos: en primer lugar, que tengan menos calorías que el producto normal equivalente, lo que no siempre es el caso. Por ejemplo: en las galletas, los fabricantes sustituyen el azúcar habitual en estos dulces, que los hace más crujientes y consistentes, por ingredientes con efectos similares: almidones, fructosa y sirope. Puede que parezca más sano de primeras, pero aportan tantas calorías por gramo como el azúcar. Y segunda condición: que no se coma más cantidad de la normal por el hecho de que sean light, un error típico.
3. ¿El helado es una bomba calórica? 
Puede despedirse de la mala conciencia durante el verano: el helado casi nunca es un gran aporte calórico, sobre todo porque, en general, se suele consumir en pequeñas porciones. Muchos tipos de helados no llegan a las 100 calorías por ración.
4. ¿El chocolate engorda? 
Más bien al contrario. La clave, evidentemente, reside en la cantidad. Un estudio español realizado con 1458 jóvenes de nueve países europeos muestra que la cantidad de grasa abdominal y el porcentaje de grasa corporal total de los participantes eran menores si habían consumido 43 gramos de chocolate al día, es decir, casi media tableta.
5. ¿Ayunar limpia el organismo? 
Nuestro cuerpo elimina constantemente los residuos del metabolismo a través de la piel, los riñones, el intestino o los pulmones. Hacer una cura de ayuno no elimina más residuos de lo normal. La excepción son las toxinas ambientales liposolubles que se almacenan en nuestros depósitos de grasas. Un ayuno radical puede eliminarlas. En cualquier caso, un ayuno debe hacerse bajo supervisión médica.
6. ¿Unas reglas estrictas son la clave para adelgazar?
No, en absoluto. Las personas que intentan regular la comida mediante prohibiciones estrictas suelen fracasar. Lo normal es que no tarden en saltarse los límites por culpa del estrés o de comidas no planificadas. Es fácil caer en el habitual «otra vez me he saltado las reglas... ¡pues qué más da ya!», lo que lleva a la pérdida total del control. Y la consecuencia puede ser un atracón. Es mucho mejor ponerse unas reglas que dejen cierto margen. Un placer esporádico evita los ataques de gula.
12. ¿Los edulcorantes son peligrosos?
Edulcorantes químicos como el aspartamo o el ciclamato llevan muchos años bajo sospecha general. Se los acusa de provocar cáncer, dolores de cabeza, alergias o epilepsia. Además, hay gente que cree que, a pesar de su nulo aporte energético, los edulcorantes favorecen la obesidad de una forma indirecta. Todas estas suposiciones han sido desmentidas por diferentes estudios clínicos. No obstante, las autoridades han establecido una cantidad máxima que se podría tomar de forma inocua para la salud, el llamado valor IDA (ingesta diaria aceptable), según el cual una persona de 70 kilos de peso podría tomar al día 4,5 litros de refrescos light, siempre y cuando el fabricante se atenga a los valores autorizados de aspartamo.
13. ¿La fibra ayuda contra el cáncer?
Por desgracia, este efecto no tiene un carácter general. Una ingesta elevada de fibra, sobre todo de cereales, aparece asociada a un riesgo menor de sufrir cáncer de intestino. Sin embargo, no se ha podido demostrar su efecto en otros tipos de cáncer. Los científicos sí han certificado un efecto secundario: la fibra sin calorías sacia, por lo que evita una ingesta excesiva de calorías. Este hecho puede prevenir el cáncer de una forma indirecta, pues el sobrepeso favorece una larga lista de dolencias. Las personas que toman muchos cereales integrales también reducen el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, pero los estudios no son concluyentes.
14. ¿Las patatas fritas de bolsa son peligrosas?
Actualmente, las patatas fritas de bolsa son mucho mejores que su fama. Es cierto que siguen conteniendo muchas calorías, dado que poseen entre un 30 y un 40 por ciento de grasas y muy poca agua, pero estas grasas son más sanas que antes. El control de la temperatura durante el proceso de freír las patatas consigue que la cantidad de la acrilamida, una sustancia neurotóxica, sea menor que antes. Además, si están fritas en aceite de oliva, son ricas en ácidos grasos monoinsaturados, aunque es cierto que muchas patatas se fríen en aceites de colza o girasol.
15.Dar el pecho, ¿Hasta cuándo?
La regla establece que, de ser posible, habría que dar exclusivamente el pecho a los niños durante seis meses para evitar alergias posteriores, pero también otros problemas como sobrepeso o diabetes. Muchas madres siguen amamantando a sus hijos cuando ya tienen edad de ir a la guardería. En realidad, no hay pruebas de que a partir del cuarto mes dar únicamente el pecho siga teniendo efectos beneficiosos para la salud de los niños. Los expertos siguen debatiendo sobre si prolongar la lactancia al máximo podría ser incluso perjudicial para el pequeño, ya que, por ejemplo, retrasa su desvinculación de la madre.
16. ¿Los productos sin lactosa previenen los gases?
El mercado de los productos sin lactosa crece cada año hasta un 20 por ciento. La intolerancia a la lactosa se ha convertido en una enfermedad a la que se responsabiliza de todos los problemas de gases o molestias estomacales. En realidad, solo el 15 por ciento de la población, de media, sufre intolerancia al azúcar natural de la leche. Las personas afectadas carecen de la enzima lactasa, encargada de descomponer este azúcar. Sin esta enzima, la lactosa no se digiere, sino que la descomponen las bacterias presentes en el intestino. Gases, sensación de plenitud o diarreas pueden ser las consecuencias. Sin embargo, quienes no beben leche ni toman yogures tienen complicado llegar a la dosis diaria recomendada de calcio, que es de unos mil miligramos. No es conveniente evitar la lactosa de forma preventiva. Para salir de dudas, basta con que el médico lleve a cabo la sencilla prueba del hidrógeno espirado.
17. ¿Cinco porciones de fruta y verdura al día mantienen la forma?
Tomar una ración de fruta o de verdura cinco veces al día es estupendo para nuestra salud. Es lo que los nutricionistas nos llevan diciendo desde hace años. Y no es del todo falso, es solo que estadísticamente ¡con siete raciones nos iría muchísimo mejor! Un estudio del University College de Londres acaba de demostrar que los voluntarios que tomaron siete raciones o más de frutas y verduras al día tenían un riesgo de morir un 42% más bajo que los reacios al 'verde'. El efecto positivo de las hortalizas y ensaladas es aún mayor que el de la fruta.
18. ¿La alimentación funcional es más sana?
Los copos de cereales del desayuno están enriquecidos con hierro; la margarina y la leche, con esteroles vegetales; el pan y la leche, con ácidos grasos omega 3... En la Unión Europea es obligatorio que las empresas que quieran usar argumentos de salud para publicitar sus productos demuestren su eficacia. La margarina con esteroles vegetales, consumida regularmente, puede reducir hasta un 15% el colesterol en personas con niveles altos. Sin embargo, el Instituto Federal para la Evaluación de Riesgos avisa de que puede suponer un peligro para el sistema cardiovascular de personas sanas y sobre todo de niños. Por lo tanto, la comida funcional solo está indicada para los consumidores que pertenecen al grupo de población al que va dirigido cada producto concreto.
19. ¿Los alimentos desencadenan alergias?
Gluten, lactosa o fructosa... un tercio de la población está convencida de que su cuerpo se rebela contra ciertos alimentos. Según datos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), en realidad solo el 3% de los adultos y el 4% de los niños sufren algún tipo de alergia alimentaria. Sí es cierto que este número se ha doblado en los últimos años. Pero cuidado: si la leche, el queso o la fruta le producen molestias estomacales y diarreas durante un tiempo prolongado, probablemente no tenga alergia, sino que sufra una intolerancia. Los médicos desaconsejan renunciar por simple precaución a ciertos alimentos si no se cuenta con un diagnóstico preciso.
20. ¿Las pastillas de vitaminas protegen?
Las vitaminas y minerales de bote no actúan igual que los originales, es decir, aquellos contenidos en los alimentos, aunque todavía no se sabe muy bien por qué es así. En cualquier caso, una manzana contiene unos mil componentes diferentes: es probable que el cuerpo necesite un equilibrio de diferentes sustancias. Los productos en cápsulas y polvos para diluir pueden resultar incluso perjudiciales. Estos suplementos solo están indicados en estados carenciales demostrados, y solo habría que ingerir el nutriente del que se presenta el déficit.
21. Las bebidas y sus secretos
Especialmente en verano ingerimos líquidos para combatir la deshidratación. Pero conviene reparar en las cantidades y sobre todo en el tipo de bebida. Casi todos los pros tienen sus contras...
1. ¿La cerveza engorda?
El 'zumo de cebada' contiene en torno a un 5% de alcohol, y el alcohol engorda. El organismo tiene que utilizar valiosos oligoelementos para descomponer el alcohol. A esto se suma que las calorías líquidas no sacian. Un litro de cerveza contiene unas 430 kilocalorías. Por si fuera poco, los componentes amargos del lúpulo estimulan aún más el apetito. El alcohol, además, intensifica la liberación de insulina e impide así que se queme grasa. ¿La solución? Cerveza sin alcohol.
2. ¿Hay que beber como mínimo dos litros de agua al día?
No solo las bebidas contienen líquidos, también la mayoría de los alimentos sólidos. Una patata, por ejemplo, contiene un 75 por ciento de agua. Los alimentos sólidos nos aportan de media unos 900 mililitros de agua al día. Por eso, los expertos recomiendan sumar solo 1,5 litros al día en forma de bebida para un adulto con poca actividad física y con temperaturas normales.
3. ¿El zumo es mejor que los refrescos?
El zumo contiene las vitaminas y minerales propios de las frutas, pero también muchas calorías. Un zumo de manzana cien por cien de fruta no se queda atrás en calorías con respecto a un refresco. Además, la fructosa, desde un punto de vista médico, no es tan sana como muchos creen. Si se trata de saciar la sed, es mejor el agua.
4. ¿Los refrescos de cola crean adicción? 
La Coca-Cola solo contuvo cocaína hasta 1903; desde entonces se utilizan en su elaboración extractos no adictivos. No es cierto que este tipo de refrescos creen más adicción que otras bebidas con cafeína. Hay que tener en cuenta que la cafeína no es una droga, sino un psicoestimulante. El efecto adictivo solo podría aparecer a partir de los 100 miligramos al día, lo que supondría beberse un litro de cola. Muchas personas pueden sufrir dolores de cabeza y fatiga si renuncian a la cafeína de golpe.
5. ¿El café estresa al corazón? 
Ni siquiera cinco o seis tazas al día aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Lo han demostrado diversos estudios realizados con más de 400.000 participantes. Un consumo moderado puede incluso tener un efecto protector. Una de las causas que lo explican es que un grano de café está lleno de antioxidantes.

TÍTULO:  EL CAJÓN, ODIO DE DESTRUCCION MASIVA,.

-foto,.

Así titulé, hace 11 años, un artículo publicado en ABC, uno de los muchos que escribí contra la invasión de Irak. Permítame el amable lector recuperar algunos de sus pasajes: «Bush y sus comparsas [...] creían que la escabechina ocasionada en Irak era un episodio concluso, sin reparar en que su prepotencia y su lujuria bélica habían despertado la más pavorosa arma de destrucción masiva que conocieron los siglos. Un arma que hiberna en el pecho de los hombres y aguarda, a veces durante siglos, el fuego que prenderá su mecha. [...] A la postre, la guerra de Irak se saldará del siguiente modo: las tropas americanas y sus aliados o comparsas habrán de retirarse del territorio ocupado, incapaces de soportar la incesante sangría; los iraquíes, lejos de constituirse en pacífica democracia (como pretenden los propagandistas de cuentos de hadas), se enzarzarán en guerras intestinas por el control del poder, instaurando un caos que nos hará añorar al sacamantecas Sadam Husein; y el mundo probará, una y otra vez, el odio de los musulmanes, convertido definitivamente en arma de destrucción masiva. Todo pecado arrastra una penitencia; y de este desastre azuzado por paranoicos que ha sido la guerra de Irak no hemos sino empezado a saborear las consecuencias».
No soy ningún irenista candoroso, ni tampoco ningún embajador del Islam. Pero consideraba aquella guerra una calamidad provocada por motivos de naturaleza muy distinta a los declarados; y consideraba también que una dictadura como la de Sadam Husein, que a la vez que mantenía aquietado el peligro islamista protegía a las minorías religiosas (recordemos que Sadam Husein tenía, incluso, algún ministro cristiano en su gabinete), era el mejor katéjon (permítaseme el empleo del término paulino, cuyo sentido último algunos comprenderán) frente a la oleada de odio anticristiano latente en la región. Tales opiniones eran muy hostilmente recibidas en los ámbitos en los que yo desarrollaba mi labor de publicista, mayoritariamente conservadores, que por entonces -como ahora- estaban acaudillados intelectualmente por 'halcones' poseídos por esa «lujuria bélica» a la que nos referíamos en aquel artículo (pero disfrazados de propagandistas de cuentos de hadas, por supuesto). Por condenar aquella guerra de Irak, denunciar las razones espurias que guiaban al gobierno americano (así como a sus patéticos comparsas) y augurar que, tras la caída de Sadam Husein, la región se convertiría en un polvorín recibí entonces multitud de injurias y difamaciones de gentes que trataban de intoxicar a sus lectores, haciéndoles creer que aquella guerra se había declarado para «llevar la libertad» a Irak y «extender la democracia» (risum teneatis). Pero yo bien sé que aquellas injurias y difamaciones las dictaba ese rechazo instintivo muy sagazmente detectado por Leonardo Castellani que los que viven en tiempo presente (¡y disfrutan de las ventajas y sobornos del tiempo presente!) sienten hacia el profeta que vive en tiempo futuro, al que desean empujar hacia la soledad, silenciar y finalmente matar, siquiera civilmente. Siendo sinceros, aquel designio lo han ido cumpliendo implacablemente durante todos estos años: negar que estoy cada vez más arrinconado sería tanto como vivir en un mundo de fantasía.
Siendo también sinceros, he de reconocer que me lo he ganado a pulso. Lo mismo que dije para la guerra de Irak lo repetí después para otros conflictos desatados en Oriente Próximo (la primaverita árabe, ciertas 'intervenciones' desproporcionadas de Israel en la Franja de Gaza, la guerra de Siria, etcétera), en las que siempre he visto un afán por enviscar a los musulmanes y convertir la región en un avispero para satisfacer los intereses del Nuevo Orden Mundial, condenando además a los cristianos que pueblan estas latitudes al éxodo o al martirio. El resultado de todos estos episodios, tan aplaudidos por los jenízaros del mundialismo, están a la vista para cualquier persona no excesivamente atufada por la propaganda: una consolidación de las facciones islamistas que promueven la umma (unidad de todos los mahometanos bajo el fundente de la fe) y persecución a las comunidades de cristianos, a las que hasta hace poco -bajo regímenes corruptos, no lo negaremos, pero por ello mismo solo preocupados de mantener en paz el poder- se toleraba de modo más o menos sincero. Aquel odio de destrucción masiva que avizorábamos hace más de diez años se extiende rampante por Oriente Próximo; y, aunque desde la soledad y el desprestigio las dentelladas de los chacales hieren mucho más, mientras tenga voz «no he de callar, por más que con el dedo, / ya tocando la boca, o ya la frente, / silencio avises o amenaces miedo».

A FONDO- RELOJ CUCO, Los 'justicieros' de Wall Street ./ COPA Y PURO, ENTREVISTA,BEATRIZ DE MOURA,../ VIERNES CINE, UN GOLPE DE ALTURA,.

TÍTULO: A FONDO- RELOJ CUCO, Los 'justicieros' de Wall Street ,.

A fondo-RELOJ CUCO,fotos,.

Los 'justicieros' de Wall Street

La estafa de Gowex ha sacado a la luz a su álter ego: Gotham City Research, una empresa que se dedica a perseguir este tipo de timos financieros. Su creador, Daniel Yu, se presenta como un justiciero, aunque juega en la frontera de lo legal y se beneficia y mucho de hacer caer a compañías como la de Jenaro García. No es el único. Cada vez hay más 'vengadores'. Le contamos quiénes son y cómo operan. ü
Lo que es inmoral no es necesariamente ilegal. Y lo que es legal no es necesariamente moral". Así resume Daniel Yu su visión de las finanzas, Un territorio ambiguo donde los malos campan al margen de la ética y las leyes.
¿Quiénes son los malos? ¿Los financieros y políticos corruptos? ¿Los reguladores que no regulan? ¿Los auditores que hacen la vista gorda?... ¿Y quién es Daniel Yu? El 'justiciero' de Wall Street. El que persigue a los tramposos y, de paso, se lucra haciéndolos caer. Al menos, eso opina de sí mismo este misterioso inversor de discurso mesiánico que prefiere actuar desde la sombra. Y lo hace con las mismas armas que los malvados, es decir, emborronando la frontera entre lo legal y lo moral. Y, además, no tiene ningún reparo en reconocerlo. Pero no se trata solo de sacar tajada. Es alguien con una misión. Un vengador. «No es solo una cuestión de dinero. Quiero que la gente vea lo que yo veo», proclama.
De ahí su fijación con Batman, el superhéroe del cómic. ¿Un rol sincero o una cínica imagen de marca? El tiempo lo dirá. Daniel Yu fundó hace solo un par de años la enigmática firma Gotham City Research, tomando prestado el nombre la ciudad donde el hombre murciélago persigue a los criminales. «Fíjense en Batman. Se ha percatado de que las autoridades tienen recursos escasos. Nosotros también nos guiamos por el deseo de enseñarle a la gente que el mundo no pertenece a los villanos que se sienten intocables», declaró a Bloomberg.
La venganza del exbróker
De la biografía de Yu se sabe poco. Lo que ha trascendido en las contadas entrevistas que ha concedido (todas, mediante el correo electrónico) y lo que él mismo ha revelado en las redes sociales, procurando no revelar su paradero ni dar pistas sobre su identidad. Es estadounidense, de ascendencia china o coreana. Un genio de las matemáticas. Se crio en Nueva York, estudió en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Hizo su carrera profesional como bróker y analista de mercados para un fondo de alto riesgo. Y perdió mucho dinero en 2008 de sus clientes y el suyo propio con el estallido de la burbuja de las hipotecas basura. El hundimiento de la Freddie Mac le estalló en la cara. Las acciones pasaron de 60 dólares a valer apenas 50 centavos. Yu sufrió en carne propia lo peor del capitalismo especulativo. «Fuimos víctimas de aquellos fraudes. No hay derecho... El mundo necesita que alguien le quite la máscara a esos malnacidos», dijo a The Wall Street Journal.
Paradójicamente, aquel descalabro fue también su epifanía. ¿Por qué no aprovecharse de los que juegan sucio? ¿Cómo? Apostando contra ellos. Y nació Gotham City Research, que opera desde algún lugar de Manhattan en busca de compañías en apuros que han amañado su contabilidad y que presumen de sus números cuando en realidad están al borde de la quiebra. Fue el caso de Gowex, la proveedora española de Wi-Fi, con la que Yu dio el campanazo. Pero Gowex no fue el primero. Y Gotham City tampoco es la única que se dedica a estos entuertos, sino una más de una nueva hornada de inversores resabiados, que perdieron la ingenuidad con la crisis financiera y ahora se dedican al acoso y derribo de los presuntos tunantes, según ellos. Sus detractores consideran, sin embargo, que lo que hacen es jugar sucio, creando el pánico entre los accionistas con un informe negativo y pescando a río revuelto. Según una consultora estadounidense, este año se han producido campañas similares a la de Gowex contra unas 70 empresas que cotizan en Bolsa.
La táctica del oso
La manera de operar de Gotham y otros justicieros es maquiavélica. Detectan a una compañía que está en riesgo de dar el petardazo, bien porque un confidente les ha dado el soplo, o bien porque han estudiado sus números y han visto que no cuadran. Comprueban si sus sospechas son ciertas y al mismo tiempo van recopilando pruebas [en el caso de Gowex, le hicieron un seguimiento de ocho meses]. En fin, hacen el trabajo que deberían hacer las auditoras y las autoridades. Y cuando han atado cabos, publican un informe demoledor al que dan la máxima repercusión por las redes sociales. Pero, antes de hacerlo, han invertido en ese valor apostando a que va a caer. Es la táctica del oso [los osos dan zarpazos en los mercados bajistas y los toros son los inversores de toda la vida que confían en que las acciones suban]. En la jerga bursátil se conoce como 'ponerse en corto': piden prestadas acciones y las venden al precio de ese momento en el mercado con el compromiso de recomprarlas más adelante. Luego sueltan la bomba: el informe que saca los supuestos trapos sucios y que provoca el hundimiento de la cotización. Y cierran la operación cuando los títulos están mucho más baratos, embolsándose la plusvalía.
¿Cuestionable? Yu se defiende. «Auditores, reguladores, abogados y bancos de inversión muy raramente detectan los fraudes. Los bajistas sí que lo hacemos... Los reguladores tendrían que centrar sus esfuerzos en investigar esas compañías y a los directivos que se enriquecen difundiendo falsedades, más que a los que se ponen cortos en esos valores». Y pide que no se mate al mensajero. «Por cada mil o diez mil directivos que se han beneficiado por malas prácticas, solo un bajista se ha aprovechado».
Daños colaterales
Pero la empresa de Yu también puede ser un arma de destrucción. Un tuit tumbó la cotización de Quindell, una consultora británica, que perdió en unas horas 1200 millones de euros (aunque ha recuperado casi la mitad). Otras víctimas de este Batman han sido la compañía de software Ebix, la plataforma Bluecora y la comercial Tile Shope. Todos alegaron que los informes son difamatorios y la reputación de Yu estaba bastante en entredicho. Pero lo que destapó en Gowex le ha dado a Yu un prestigio inusitado. Y eso que cuando hizo público el informe la primera reacción de la Comisión Nacional del Mercado de Valores fue preguntarse si la denuncia obedecía a un propósito de lucro. Gotham se ha especializado en la burbuja tecnológica. Otros bajistas, como Muddy Waters, Citron Research y Alfred Little también exploran los mercados a la caza de tramposos, sobre todo en China, donde la corrupción es rampante. Muddy Waters, dirigida por Carson Block, saltó a la fama en 2011 tumbando a la maderera china Sino-Forest, que presumía de poseer miles de hectáreas de bosques en Asia. Muddy Waters la acusó de ser una estafa piramidal. Nueve meses después de la denuncia, Sino-Forest se declaró en quiebra. La idea de centrarse en China le surgió a Block durante un viaje a una planta de papel. «La maquinaria era basura de la época de Mao y su precio de mercado era 40 veces menor del que aseguraban». Vio el filón. Apostó a que su cotización se desplomaría, invirtió en corto y publicó un informe.
Entre pillos anda el juego
¿Son más pillos que los pillos? «Un bajista solo es tan bueno como lo sean sus análisis. Los mercados son muy rápidos a la hora de castigar a los bajistas que utilizan prácticas engañosas. No se puede decir lo mismo cuando son los consejeros delegados o los bancos de inversión los que se aprovechan de sus mentiras y fraudes durante años», dice Yu. En último término, lo que ilustra este fenómeno es que la dejación de funciones de los que deben velar por el dinero de los ahorradores está haciendo que sean víctimas por partida doble: de los villanos y de sus vengadores.
Que inversores como Yu y otros vigilantes se tomen la justicia por su mano es una consecuencia directa del descrédito de todos los agentes financieros desde la crisis de 2008. Pero se llevan la palma los encargados de vigilar las buenas prácticas: autoridades, auditores y, sobre todo, las agencias de rating (calificación). «Los tontos que no pueden tener un empleo en Wall Street se van a trabajar a Moody's», ironizaba un inversor de Goldman Sachs. Que dieran la máxima solvencia (AAA) a descomunales bodrios como Enron o Lehman Brothers debería haber menoscabado su poder. Pero no han recibido ningún castigo y siguen controlando el 90% de las calificaciones de mercado. Los reguladores tampoco han tenido un papel brillante. Se suelen dan por enterados de que algo no cuadra a toro pasado. Llama la atención que Yu y los bajistas se dediquen básicamente a descargarse las cuentas públicas de las empresas publicadas en Internet y a escudriñarlas meticulosamente. Se los acusa de manipuladores. Quizá lo sean. Yu considera que el lucro que consiguen es el premio a un trabajo que deberían haber hecho otros de oficio.
'Batman' Daniel Yu, de Gotham City: Se identifica hasta tal punto con el superhéroe murciélago que su empresa se llama como la ciudad del cómic. No hay una sola imagen de él. Dice que necesita el anonimato para poder operar. Pero es activísimo en Twitter, donde tiene miles de seguidores y una foto de un joven Steve Jobs en el frontispicio. En España se ha hecho conocido al destapar el escándalo de la empresa Gowex, dedicada a las redes inalámbricas, pero Yu ya había atacado a más de una veintena de empresas en todo el mundo.ü
El 'ninja' Carson Block, de Muddy Waters: Este abogado de 38 años dirige Muddy Waters, «una consultora de inversiones que es capaz de detectar las cuentas infladas y opacas», con activos superiores a los 30.000 millones de euros. Sin embargo, no tiene ningún empleado en plantilla y tampoco revela dónde está su sede, «por seguridad». Ha sido atacado desde todos los flancos. «No soy un asesino ninja, solo intento proteger a los inversores», asegura Block, que tiene a gala ser el hombre más odiado por la cleptocracia china. Tras pisar demasiados 'callos', tuvo que huir de Shanghái, donde residía.ü
Tramposos cazados
Madoff. Es el mayor fraude llevado a cabo por una sola persona: 50.000 millones de dólares. La crisis hizo que el timo fuese insostenible. Está en prisión.
Gowex. Jenaro García llevaba cuatro años amañando las cuentas de Gowex, su empresa de Wi-Fi. Todavía está por determinar la cuantía de la estafa. Lo 'cazó' Daniel Yu.
El lobo. Jordan Belfort, el auténtico Lobo de Wall Street que interpretó DiCaprio, fue desenmascarado por el regulador financiero de Alabama Joseph Borg y el FBI.
'Superman': Andrew left, de Citron Research
Andrew Left, de 44 años, es un exbróker que lleva 11 años identificando compañías que han crecido demasiado «y que, por lo tanto, no tienen unos cimientos sólidos». Publica una temible columna financiera que tiene una legión de seguidores y que Bloomberg considera «más divertida que todos los análisis de los medios tradicionales que circulan por Wall Street». Amparado en su faceta periodística, a lo Superman, ha atacado a unas veinte empresas y ha conseguido tumbar a la mayoría. Cuatro se han querellado contra él, pero siempre ha salido indemne en los tribunales. Left tiene un pasado turbio. «En los años noventa, recién salido de la universidad, trabajé para un fondo que fue acusado de fraude y me quedó el estigma, como al resto de los 19 empleados de la firma». Sus enemigos, dice, usan esa información para decir que es un estafador, lo que él considera un libelo. También fue arrestado en Florida por una pelea en una tintorería, aunque no se presentaron cargos.
Parece que Left se defiende bien en el 'cuerpo a cuerpo' porque sus disputas verbales y legales con las empresas chinas a las que ha atacado son memorables, pero él se limita a reivindicar su trabajo. «Soy un inversor; no tengo nada contra China. Todo lo que quiero es comprar buenas compañías y deshacerme de las malas. Quiero ganar dinero».

TÍTULO: COPA Y PURO, ENTREVISTA, BEATRIZ DE MOURA,.

No he tenido hijos por temor a no saber que hacer con ellos,.

-fotos- COPA Y PURO, ENTREVISTA, BEATRIZ DE MOURA,.

Beatríz de MouraBeatriz de Moura: "No he tenido hijos por temor a no saber qué hacer con ellos"

Es una de las grandes damas de la edición, una referencia clave en el mundo de la literatura. Después de 45 años al frente de la editorial Tusquets, y recién cumplidos los 75, se retira. Repasamos con ella su trayectoria, que en lo profesional y en lo personal ha vivido siempre a contracorriente.
Hace medio siglo y en contra de la voluntad de su padre, diplomático brasileño, decidió fijar su residencia en España. En Barcelona se inició en el mundo literario y fundó hace 45 años la editorial Tusquets junto con su entonces marido, Óscar Tusquets; un arquitecto al que supo ilusionar hasta convertirlo en editor. Su segunda pareja, Antonio López Lamadrid, también sufrió el contagioso hechizo de la brasileña por los libros. Procedente del mundo textil, Toni compartió con Beatriz de Moura los últimos 31 años de su vida al frente de esta editorial.
López Lamadrid murió en septiembre de 2009. Ya por entonces, Beatriz y Toni se planteaban el futuro de Tusquets ante la crisis. Hace dos años, De Moura firmó un acuerdo con Planeta Corporación y, desde entonces, este gigante del mundo editorial se ocupa de la administración y distribución de Tusquets. Y es ahora cuando, definitivamente, Beatriz suelta las riendas. A partir de septiembre se convertirá en presidenta de honor de la editorial y dirigirá un fondo de apoyo a los autores que llevará el nombre de Antonio López de Lamadrid.
XLSemanal. El pasado mes de mayo cumplió 75 años.
Beatriz de Moura. Muy raritos y muy vividos, inevitablemente, porque la vida de diplomático es lo peor que se le puede ofrecer a un hijo.
XL. ¿En serio?
B.M. Es el desarraigo continuo durante una parte muy importante de la vida, porque va desde la infancia hasta más allá de la adolescencia. La edad del pavo la pasé sin referencias y sin raíces. ¡Fue un palo!, creo que esa vida no es buena para la formación de un niño.
XL. A favor, en cambio, le aportó el conocimiento de otros países, de otras culturas y de otros idiomas [habla portugués, español, inglés, francés e italiano].
B.M. Pero lo que te da no compensa lo que te quita, sobre todo durante la niñez. De hecho, yo no he tenido hijos por temor a no saber qué hacer con ellos. De niña, tuve la sensación de que no sabían qué hacer conmigo; pensaba que era solo una maleta más que trasladar cada dos años. Nunca he tenido eso que llaman instinto maternal.
XL. ¿Sus maridos tampoco quisieron hijos?
B.M. No se trataba de que quisieran, eso daba igual; lo importante es que no me lo exigieran. Nunca he echado en falta tener hijos porque no los he deseado, es la verdad.
XL. Siempre habla de la relación con su padre, pero nunca menciona a su madre. 
B.M. Es que no hay nada que decir sobre ella, para mí no ha existido [sonríe]. Mi conclusión sobre mi madre es... que ni bien ni mal, ni frío ni calor.
XL. ¿Cómo era ella?
B.M. Era muy beata; mi padre, todo lo contrario. Cuando fui creciendo y aprendiendo sola porque nadie me enseñó nada de la vida fui viendo que mi papá se lo pasaba bastante mejor que mi mamá.
XL. ¿Era un bon vivant?
B.M. ¡Exacto! Él era simpatiquísimo, divertido, culto...En cambio, ella era una madre amargada. Era la típica beaturrona que creía que tenía que hacer el bien por el mundo; lo mismo que les ocurre a las mujeres que se dedican hoy a las ONG. Piensan que tienen que ayudar a otros antes que a sus propios hijos.
XL. ¿Cree que las mujeres que colaboran con las ONG desatienden a sus familias?
B.M. ¡Lo creo! [Rotunda]. Yo he oído algunas conversaciones suyas estremecedoras. Mujeres de 40 o 45 años, con hijos adolescentes, encuentran normal irse cada dos por tres a la India, o a donde sea, cuando la ONG la tienen aquí, con sus hijos.
XL. Cuenta que de su padre heredó el amor por los libros.
B.M. Sí, me sentaba a sus pies y, aun sin saber leer, tocaba los libros, los olía... Mi padre nunca me echaba de su lado; me acogía en su biblioteca, que era el único lugar que se repetía en cada ciudad en la que vivíamos, porque era lo único que se trasladaba intacto. Esto me gratificaba muchísimo.
XL. En Suiza tuvo el primer contacto con un grupo de españoles que no la dejó indiferente.
B.M. Los conocí en Ginebra y eran un poco especiales, sí; gente con dinero que, clandestinamente, trabajaba para el PSUC. Luego, mi padre me explicó que vendríamos a España, en donde había una dictadura franquista, y me habló de lo que eso suponía.
XL. Su padre era republicano...
B.M. Sí, él era muy republicano y agnóstico. Pero, a la vez, era muy conservador. Aquí se confunde república con izquierda, quizá por la historia vivida, pero no es así.
XL. Y de Ginebra vinieron a Barcelona.
B.M. Sí, recuerdo que vivíamos en una gran casa que tenía una torre y que en la casa de al lado vivía la familia Goytisolo: José Agustín, Juan y Luis; tres escritores escribiendo a la vez. Yo oía sus máquinas de escribir desde mi casa y allí se produjo una atracción extraña por estos chicos que eran tan raros.
XL. ¿Por qué le parecieron tan raros?
B.M. Un día, a uno de ellos, a Luis, vinieron a detenerlo. Sentí curiosidad por saber la causa y me metí en sitios donde no me llamaban y en los que, sobre todo, no llamaban a mi padre.
XL. ¿Qué ocurre cuando decide no seguir a su familia y venir a vivir a España?
B.M. Pues que su niña obediente, de repente, se le va de las manos y dice que se queda, sin novio y sin plan de casarse. Entonces, yo estaba estudiando Filología Francesa en Ginebra, muy bien situada, y me cortó el grifo. Así que tuve que empezar a trabajar para pagarme los estudios. Primero intenté ser intérprete, pero me dijeron que no servía para eso. ¡Y menos mal! [se ríe], porque de lo contrario no estaríamos tú y yo hablando aquí.
XL. Trabajó en las editoriales Gustavo Gili, Salvat, Lumen...
B.M. Aquello era lo que se llama pluriempleo, y era absolutamente necesario para sobrevivir. Trabajaba en una editorial por la mañana y en otra por la tarde; y por la noche hacía traducciones.
XL. Hasta que, por unos leotardos negros de lana, la despidieron de Gili. ¿Acoso laboral en los años sesenta?
B.M. Imagínate lo que debió de ser en aquella época. Yo solamente lo he experimentado esa vez. En aquel periodo siniestro de la historia de España, nos obligaban a usar un uniforme intransitable, porque los botones estaban en la espalda, y nos hacían llevar medias transparentes. Pero una amiga me había regalado unos leotardos negros de lana gruesos porque yo iba al trabajo en moto y pasaba mucho frío. El caso es que no entendí cómo aquellos leotardos despertaron la libido de algunos jefes...
XL. ¿Cree que encontraban excitantes los leotardos de lana?
B.M. No lo pregunté, fue todo muy extraño. A lo mejor es que les ponía lo negro [se ríe]. Así era la sociedad de entonces. Barcelona era una ciudad muy triste, oscura, silenciosa. No había luz, las bombillas en las entradas de los edificios grandes del Ensanche eran de apenas 25 vatios. Yo pensaba: «¡Dios mío, qué casposo es esto!».
XL. Aun así, se quedó y pronto encontró nuevo trabajo.
B.M. Mi hermano era amigo de Óscar Tusquets y me llamó para que tradujera libros infantiles de Topo Gigio. Después trabajé durante ocho años con su hermana Esther en la editorial Lumen. Junto a ella aprendí el oficio de editora.
XL. Pero un día la echó....
B.M. Un día le ofrecí hacer dos colecciones dentro de su editorial y eso no le gustó. El caso es que me dijo que me fuera. Quizá tuviera problemas personales... no lo sé. Óscar se vino conmigo porque su hermana no supo darle una explicación de por qué me había echado. Fue entonces cuando fundamos la editorial Tusquets. Después me separé de Óscar, con el que sigo teniendo una gran amistad. Él va por su cuarta mujer y tiene dos hijos de diez años [se ríe]. 
XL. ¿Por qué cree que la mayoría de las grandes editoras son mujeres? 
B.M. Antes de la Segunda Guerra Mundial, el librero era el editor. Lo tenía todo: la librería y la imprenta. Después de la guerra, ese trabajo de gestión empresarial lo siguieron manteniendo los hombres, pero la elección de libros fue pasando a las mujeres, muchas veces sus esposas o sus viudas. Fueron ellas, las llamadas 'damas de la edición', las que impulsaron la cultura, las que unieron la literatura a la reflexión y al pensamiento. Hoy somos el 80 por ciento.
XL. ¿La editora marca su impronta ideológica?
B.M. Sí, la marca, pero no está en los libros: está en el catálogo de la editorial, en su trayectoria... El catálogo es el ADN del editor que lo ha publicado.
XL. Lleva casi 60 años viviendo en Cataluña y conoce bien su realidad política. En una ocasión dijo: «El nacionalismo es como la fe: o lo sientes o no lo sientes». ¿No cabe volverse agnóstico?
B.M. Yo creo que no se cambia. Todos los nacionalistas son independentistas y separatistas, ahora y antes. No tienes más que mirar por dónde van.
XL. ¿Y cómo los ve usted?
B.M. Con mucha perplejidad, desde luego; y la perplejidad, en este caso, me viene de ver la cantidad de gente que se lo ha creído, que se lo ha tomado como una ideología. Me quedo perpleja, sí. El nacionalismo es un tema que no me ha interesado nunca, pero, cuando se acerca a la división de una sociedad, empieza a inquietarme seriamente. Y así es como estoy ahora mismo: seriamente inquieta.
XL. De vuelta a la literatura, ¿nunca ha tenido la tentación de publicar un superventas solo para vender mucho?
B.M. Almudena Grandes ha publicado en Tusquets varios best sellers.
XL. Me refiero a libros como los de Federico Moccia o Dan Brown, por ejemplo.
B.M. Este tipo de libros jamás nos han llegado a nosotros. Por el catálogo que tenemos, los autores ya ven que no es el lugar para eso.
XL. Hay quien dice que hoy escribe cualquiera. ¿Le molesta? 
B.M. [Se ríe]. No, ¡eso está bien! Que escriba todo el que quiera, pero que no se considere necesariamente escritor a una persona que escribe un libro.
XL. Volviendo a los autores 'mediáticos', ¿cabe en el catálogo de Tusquets, por ejemplo, el libro de Jorge Javier Vázquez, que ha tenido un éxito enorme?
B.M. No lo he leído, pero sí me hubiera gustado. Viendo el éxito que ha tenido, supongo que el editor que lo ha publicado ya no lo soltará [sonríe].
XL. Últimamente tienen mucho éxito las novelas con un contenido sexual. La trilogía 50 sombras de Grey ha vendido varios millones de ejemplares.
B.M. Pues yo empecé a leer el libro y lo dejé porque me fue aburriendo. No conseguí entender qué es eso nuevo que le gusta tanto a unas señoras muy puestas. ¡Dios mío! A mí este tipo de libros me 'des-sexúa'; al margen de porque soy una mujer de 75 años y la libido no es la misma, porque son todos muy sosos.
XL. En 1979, usted apostó por una colección de novela erótica La Sonrisa Vertical en un momento en el que ninguna editorial se atrevió a ir tan lejos en España.
B.M. En un país católico como este había que mover las cosas, había que arriesgarse. Me sentí muy respaldada por Luis García Berlanga, que tenía una biblioteca extraordinaria sobre el erotismo; y muy oculta, porque entonces había que esconder este tipo de libros. Nosotros empezamos a publicar el año anterior a la proclamación de la Constitución y pillamos una época en la que todo el mundo hacía de todo en este país. En 1976, la explosión fue incontrolable.
XL. ¿A qué aspiraba su colección?
B.M. Al placer sexual puro y duro. Son libros para leerlos con una sola mano, la otra hace lo que le toca. La frase no es mía pero la recogí porque lo explica muy bien.
XL. Antes eran los hombres quienes los escribían y los leían. Ahora se han incorporado las mujeres a ambas cosas...
B.M. Quizá sea así, sí. Pero los que están escritos por mujeres son muy sosos, muy sositos [insiste].
XL. ¿Alguna vez ha sentido la tentación de escribir una novela del tipo que sea?
B.M. Una vez, en el año 64 publiqué una novelita. Pasó sin pena ni gloria, por supuesto. Pero, con el tiempo, aquello me demostró a mí misma porque al principio el orgullo te impide ver la realidad que yo no servía para inventar ni para crear historias. Luego no soy escritora, aunque redacto muy bien y sé reconocer qué es literatura y qué no lo es.
XL. Tras 45 años al frente de Tusquets, la editorial que fundó y dirigió, acaba de asociarla a Planeta. ¿La crisis ha podido con ella? 
B.M. La crisis y la electrónica cuando es pirata. La actual situación me ha demostrado lo frágil que es una editorial mediana en medio de una crisis grave. En 2011, ya fallecido Toni [Antonio López Lamadrid], pensé que se acercaba la hora. Me iba a encontrar en una situación muy rara: lo que habíamos construido juntos lo tenía que destruir yo misma, y eso me parecía una situación muy fuerte.
XL. ¡Muy mal rollo, sí!
B.M. La vida es así. Todo lo que nace muere, a no ser que se transforme. Y esta era la única manera de sobrevivir y de salvar la editorial con muy buen rollo [sonríe]. Era el momento de hacerlo.
Privadísimo
1. Nació en Río de Janeiro (Brasil) en 1939. Hija de diplomático, vivió su adolescencia y juventud entre Brasil, Ecuador, Italia, Francia y Suiza, hasta recalar en España. ü
2. Tiene dos hermanos «y un tercero que apareció por ahí. Lo cito así porque es lo que pasó: apareció por ahí. [Sonríe]. No voy a explicar más».
3. En el catálogo de Tusquets figuran más de 2.300 títulos de autores como Samuel Beckett, Octavio Paz, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Milan Kundera, Almudena Grandes...
4. El libro que ha leído más veces es La cartuja de Parma (Stendhal). «Lo leo en francés porque está pésimamente traducido al español».
5. Ahora está releyendo un libro sobre Juana Inés de la Cruz de Octavio Paz. «Pero si me dices que el libro de Belén Esteban lo ha escrito Boris Izaguirre, que escribe bien, igual lo leo».
Toda una vida
Con la 'crème' de las artes
1. Con su segundo marido, Antonio López Lamadrid, y el escritor estadounidense John Irving en 2006. 2. Con Salvador Dalí (íntimo amigo de su primer marido, el arquitecto Óscar Tusquets) y Antonio López Lamadrid, en la casa del pintor en Portlligat (Gerona) en el año 1978. 3. Brindando, en 1997, con el autor colombiano Gabriel García Márquez, Antonio López Lamadrid y la mujer de dicho premio Nobel de Literatura, Mercedes Barcha. 4. Beatriz de Moura, Juan Marsé, Terenci Moix, Luis García Berlanga, Almudena Grandes, Rafael Conte y Ricardo Muñoz Suay. El jurado del XVI Premio La Sonrisa Vertical en el anuncio del fallo, en 1994. 5. Un retrato de Beatriz de Moura realizado por Colita, el sobrenombre de la fotógrafa Isabel Steva Hernández, para la exposición La gauche divine, de 1971.
En lomás altoLa fundadora y directora de Tusquets, Beatriz de Moura, de 75 años, pasa ahora a ser su presidenta de honor. En la imagen, De Moura en un retrato durante los primeros años de la editorial.
 
Un golpe de alturaTÍTULO: VIERNES CINE, UN GOLPE DE ALTURA,.
Reparto
Ben Stiller, Téa Leoni, Eddie Murphy, Matthew Broderick, Casey Affleck, Michael Peña, Alan Alda, Gabourey Sidibe, Judd Hirsch, Marcia Jean Kurtz, Danielle McKee,.
 
 Un multimillonario sin escrúpulos (Alan Alda) ha estafado a sus empleados dejándolos sin blanca, así que éstos, encabezados por el gerente del edificio (Ben Stiller) en el que vive, deciden vengarse intentando atracar su vivienda, un apartamento de lujo situado en el ático de uno de los rascacielos de la ciudad.

DESAYUNO--CENA--VIERNES- VANESA MARTIN,./ ARBOLES PERDIDOS,. EL EFECTO PANAYOTIS,./ LA COCINA JUEVES- VIERNES,.TOSTA VERDE CON PERAS Y ANCHOAS,.

TÍTULO: DESAYUNO--CENA--VIERNES- VANESA MARTIN,.

DESAYUNO--CENA--VIERNES- VANESA MARTIN,.-

Vanesa Martín: "Me hace ilusión estar en el 'top manta'. Eso significa que intereso"

Nací en Málaga hace 33 años. 'Crónica de un baile', mi cuarto disco, es un canto a la vida. Son canciones muy fresquitas mediterráneas y británicas a la vez y con un toque 'indie' (de independiente, claro).
XLSemanal. Parece que de flamenco solo tiene el acento...
Vanesa Martín. Mi música es pop-rock y combina muy bien con mi manera de cantar, muy del sur; pero no canto flamenco. En este disco hay canciones muy Beatles -aunque en español- y mucha guitarra eléctrica.
XL. Cuenta que a los seis años sus padres le regalaron... ¿un jamón?
V.M. [Ríe]. ¡Eso pensé yo...! Era una guitarra, pero me la dieron envuelta como un jamón. Yo no le vi la gracia.
XL. Pues a un buen jamón tampoco hay que hacerle ascos.
V.M. ¿Con seis años? Yo solo quería una guitarra; el jamón me daba igual [risas].
XL. Y desde entonces va con la guitarra a todas partes.
V.M. ¡A todas! Primero, en el coro del cole y, luego, en el barrio. ¡Qué cansina!
XL. Pero no dejó los estudios.
V.M. Hice Magisterio y Pedagogía y, al mismo tiempo, cada vez me llamaban más para ir a cantar a sitios. Cuando me tocaba preparar las oposiciones, yo ya me sostenía con la música y decidí ir a Madrid a probar.
XL. Renunció al sueldo fijo y seguro.
V.M. Lo tenía clarísimo. Pero hasta que no saqué el segundo disco, mi madre me seguía diciendo que preparara las oposiciones... por si acaso.
XL. ¿Y cómo lleva el pirateo y la crisis?
V.M. Bien. Sería una desagradecida si me quejara. Estoy contra la piratería, pero hasta me hace ilusión estar en el top manta, porque eso significa que intereso. Peor sería no estar... [se ríe].
XL. Pues si usted no se queja...
V.M. No me quejo, no. Esta profesión me ha dado para comprar mi casita, vivir bien, hacer mis viajecitos... Además, el cantautor lo tiene más fácil que el intérprete a la hora de sobrevivir. 
XL. Dice que sus tres primeros discos son muy autobiográficos.
V.M. Es verdad. El primero fue muy triste porque dejé a mi novio para venirme a Madrid. Lo lloré en el disco y me ahorré el dinero de los psicólogos.
XL. Pero en los dos siguientes también hay mucho desamor.
V.M. El tercero es más alegre, aunque sigue teniendo mucha intensidad [ríe].
XL. ¿Y ahora?
V.M. Del amor no se puede vivir siempre. Ya no concibo esas canciones que dicen: «Te vas, te echo de menos, me muero sin ti...». Hoy, una mujer tiene que reivindicar su independencia.
XL. ¡Ahí queda eso!
V.M. ¡Hombre! ¡Que Penélope ya tuvo su tiempo!

Su desayuno: «Un café con leche y un bollito tostado de pan de soja con aceite de oliva; a veces, con algo de jamón o de queso. Y en verano, fruta; preferiblemente melón y sandía».

La cena sopa de pollo y pavo, pan, beber agua, postre una pera,.

TÍTULO: ARBOLES PERDIDOS,. EL EFECTO PANAYOTIS,.
 
foto,.
 
Espero que la embarazosa confesión que me dispongo a hacer sobre mi vida sentimental pueda ayudar a alguien que esté viviendo un fracaso amoroso. Tal vez la historia (que dice muy poco en mi favor, ya lo verán) no alivie del todo su mal de amores, aunque pienso que quizá le ayude a verlo de otro modo. En las relaciones personales se confunde con demasiada frecuencia un corazón roto con lo que no es más que un ego magullado. O, lo que es lo mismo, casi lo que más duele no es perder a esa persona, estupenda, sensacional, blablablá, sino la sensación de haber fracasado. Muy bien, pues ahora déjenme que les cuente lo que me ocurrió una vez en una remota isla griega. Me encanta viajar sola, y durante años procuraba reservar siempre unos quince días de mis vacaciones y perderme por ahí sin más compañía que unos cuantos libros. En aquella ocasión elegí visitar Kythira, una isla del Peloponeso que, si no la conocen (y casi seguro que no, porque no está en los circuitos turísticos habituales), se la recomiendo. No solo porque es el mágico lugar en el que según la leyenda Afrodita nació de las olas, sino porque es como viajar atrás en el tiempo. Por aquel entonces, hablo de hace unos diez años, se conservaba exactamente igual que a mediados del siglo anterior. En sus pueblos blancos y añil, achicharrados por el sol, aún era posible tomar Ouzo en un café sin más compañía que la de un pope, un perro y un par de pescadores de sardinas. Como digo, el lugar era de ensueño y allí estaba yo jugando a que era un personaje de Lawrence Durrell cuando apareció en mi vida Panayotis. Así se llamaba un tipo bajito, calvo y recio, dueño de un negocio de alquiler de bicicletas que, según dijo, cayó fulminado por mis encantos desde el primer momento en que me vio. De nada sirvió que le explicara amablemente que me había venido tan lejos para no ver a nadie. Panayotis insistía, me traía flores, venía a buscarme todas las mañanas como si nada. No era un pesado, de modo que charlábamos un rato, yo le reiteraba mi necesidad de estar sola y él, después de soltarme seis o siete piropos, se marchaba. Todo, muy bien. Pero resulta que un día me llamaron desde España para darme una magnífica noticia profesional, un salto muy grande en mi carrera. Y, en el mismo momento en que me informaban de que dos grandes editoriales americanas habían hecho importantes ofertas por mis libros, emergió Panayotis en el horizonte. Recuerden que yo estaba sola en la isla. Recuerden que a uno, cuando le pasa algo realmente bueno, necesita compartirlo con alguien. Total, que en mi alegría y ante la sorpresa de mi rendido festejante voy yo y le planto un besazo diciendo: «Esta noche te invito a cenar, Panayotis». ¿Y saben lo que pasó? Pues que se quedó mirándome, se rascó un poco la calva sudorosa y con aire de escurrir el bulto va y me dice: «Bueno... es que tengo muchísimo trabajo; si puedo, me paso a las nueve. Ya veremos». Y a esa hora ahí me tienen ustedes vestida para cenar, monísima y consultado cada dos minutos el reloj, esperando a Panayotis, que no vino, sino que telefoneó cinco minutos antes de la cita para plantarme como una lechuga.
Desde aquel momento, me encontré pensando a todas horas en él. Cada bajito que veía a lo lejos pensaba que era él, cada vez que alguien llamaba a la habitación de mi hotel pegaba un respingo... Aquello era tan absurdo que tuve que tomarme un par de gin-tonics para intentar digerirlo. Absurdo 1) Soñaba con Panayotis por las noches. Absurdo 2) Cuando me lo encontraba por la calle, me temblaba un poco la voz y tartamudeaba... Resumiendo: ¡Estaba-actuando-como-una novia abandonada-de-un-tipo-que-nunca-me interesó-en-absoluto!
Muchas cosas aprendí aquel verano vagando sola por la isla de Kythira. Pero desde luego la más interesante, auspiciada, supongo, por su más célebre paisana, la diosa Afrodita, es una que me ha servido después en otros muchos avatares sentimentales: que el amor propio herido se parece tanto al amor que a veces es imposible diferenciarlos. Ahí les dejo mi tonto fracaso veraniego como ejemplo. ¿De veras vale la pena sufrir tanto por esa persona que le ha dejado? Piénselo y quizá se lleve una agradable sorpresa. A lo mejor el que llora no es usted, sino su ego herido. A lo mejor no era el amor de su vida, sino solo un Panayotis.

TÍTULO: LA COCINA JUEVES- VIERNES,.TOSTA VERDE CON PERAS Y ANCHOAS,.

Tosta verde con peras y anchoas

Tiempo de preparación: 20 minutos Ingredientes para: 4 personas
Ingredientes: 4 rebanadas de pan de hogaza, 1 pera, 12 filetes de anchoa, brotes de espinaca, 1 cuña pequeña de queso Idiazábal, unas hojas de perifollo, 50 g de piñones, 50 g de parmesano rallado, 50 g de aceite de oliva y 50 g de hojas de albahaca.
Elaboración: se hornean las rebanadas de pan en el horno a 180 ºC durante 5 minutos. En un vaso americano se ponen los piñones, el parmesano y la albahaca, y se trituran rápidamente con la túrmix. Se añade el aceite de oliva y se vuelve a triturar otros 30 segundos, como si hiciésemos una mayonesa. Para evitar la oxidación, se reserva en hielo. Se pela la pera y se lamina finamente con la ayuda de una mandolina. Se hacen unas escamas de queso Idiazábal con un pelador y se reservan. Acabado y presentación: se pone el pan como base y, sobre él se colocan, sucesivamente un poco de pesto de albahaca bien extendido, las hojas de espinaca, las anchoas, el perifollo, las láminas de pera y las escamas de Idiazábal. Se remata con un fino hilo de aceite de oliva.
Mis trucos
Si las peras no están lo suficientemente maduras, hay que dejarlas en un lugar oscuro a unos20 ºC. La fruta necesita aire y nunca debe guardarse en bolsas de plástico: pierde sabor, nutrientes y se acelera su putrefacción.
Paso a paso
1. se empieza preparando un pesto con los piñones, el parmesano y las hojas de albahaca.
2. Se añade el aceite al vaso y se tritura durante 30 segundos, como si fuese una mayonesa.
3. se lavan las peras y, con una mandolina, se cortan unas lonchas lo más largas posible.
4. Se monta la tosta en este orden: pan, pesto, espinacas, anchoas, perifollo, pera e Idiazábal.
El vino 
Rosé 2013. De la riojana bodega Marqués de Cáceres llega este rosado con una luminosa capa de color rosa pálido y una nariz floral, que en boca resulta fresco con notas de frutas rojas y una gran elegancia en el recuerdo. Servido fresco es un excelente aperitivo y alegre compañero de ensaladas, pastas, arroces y pescados. Precio aproximado: 6,5€
Reinos de Humo, por Carlos Maribona
Cocina sana
El producto está de moda. Los cocineros de renombre ponen técnica y creatividad al servicio de las materias primas. La alta cocina no queda al margen de una realidad social que se abre paso en el mundo occidental. Los ciudadanos exigimos productos saludables y de calidad, conscientes de que no hay cocina sana sin ellos. Por eso valoramos cada vez más las verduras y las frutas procedentes de pequeños huertos, las carnes rojas de animales criados en libertad, los pollos de corral, los pescados de aguas abiertas, los quesos artesanales...
Todo ello tiene un valor añadido para una sociedad culta y avanzada. La gente se preocupa por lo que come, por buscar los mejores productos de cada temporada, aunque tenga que pagar más por ellos. La industria alimentaria también se ha dado cuenta de este fenómeno y así, bajo el pretexto de cuidar la salud, introdujo primero en el mercado los productos 'sin' y los productos light. Para añadir luego los alimentos 'con', todos reforzados con calcio, ácidos grasos o isoflavonas. Puro marketing que carece de sentido cuando en España tenemos los mejores productos naturales al alcance de la mano y la posibilidad de aprovechar todas sus cualidades. Con ellos podemos comer sano, lo que equivale a comer bien. Y de una forma divertida y variada.