TÍTULO: REVISTA MUJER HOY PORTADA DE CERCA - LA ACTRIZ JENNIFER LAWRENCE,.

LA ACTRIZ JENNIFER LAWRENCE,. foto
" LAS REDES HAN AYUDADO A QUE MI GENERACION TENGA VOZ "
Se ha convertido en la actriz mejor pagada del mundo
y está a punto de estrenar hoy. por la que ha sido nominada a los
Globos de Oro. Descubrimos con Dior Addict a una mujer única, que solo
quiere ser ella misma.
Si las estrellas se ensamblaran en una fábrica,
Jennifer Lawrence
jamás hubiera pasado el pertinente control de calidad. Y no por falta
de talento o porque su belleza (es tan guapa, tan rubia y tan sexy como
cualquiera otra) no se ajuste a los dichosos cánones, sino porque a sus
25 años
jamás se ha prestado al juego de pretender ser (o parecer) perfecta.
Ha declarado públicamente su odio acérrimo a las dietas y los gimnasios
(aunque, obviamente, tampoco los necesita), no vive obsesionada con
marcar ni seguir las tendencias y, sobre todo, habla y se desenvuelve
sin atenerse al manual de la perfecta joven estrella.
Sus tropezones (tanto literales como verbales) forman ya parte de su
leyenda, igual que su falta absoluta de filtro en las entrevistas o su
vena reivindicativa y feminista. Por eso resulta tan refrescante. Y por
eso su éxito está siendo tan incontestable. Aunque
hace apenas cinco años era una completa desconocida, ahora es, sin duda, la estrella que está llamada a dominar la cartelera durante la próxima década.
Lawrence, que creció en Kentucky,
tenía 14 años cuando un fotógrafo la descubrió durante un viaje familiar a Nueva York.
Jamás había recibido una clase de interpretación, pero con 20 años
lograba su primera nominación al Oscar por 'Winters bone'. Dos años más
tarde, recogía la estatuilla (tras un tropezón antológico sobre el
escenario) por
'El lado bueno de las cosas'. Apenas
tenía 22 años y había conseguido el más difícil todavía: ser la
protagonista de una archifamosa franquicia y, al mismo tiempo,
convertirse en una actriz respetada y con un Oscar en la estantería.
"Decidí hacer 'Los juegos del hambre' por la misma razón por la que
he hecho también películas indie. Lo que me interesa son los personajes y
las historias que puedo contar. Y eso no tiene nada que ver con el
presupuesto", explica.
Acaba de despedirse de 'Los juegos del hambre', la saga que le ha
cambiado la vida, y el 8 de enero estrenará Joy, trabajo por el que ya
ha recibido una
nominación a los Globos de Oro y, según
dicen todas las quinielas, le traerá también su cuarta nominación al
Oscar en cinco años. Una comedia de David O. Russell (que ya la dirigió
en 'La gran estafa americana' y 'El lado bueno de las cosas') en la que
interpreta a una sencilla trabajadora de Long Island que acaba
convirtiéndose en inventora y estrella de la teletienda.
Pero Lawrence ha conseguido algo más trascendente que su propia
carrera: cambiar la percepción de Hollywood acerca de las franquicias
con protagonista femenina. No es para menos: las tres primeras entregas
de 'Los juegos del hambre' recaudaron más de 2.300 millones de dólares
en todo el mundo. Y ella también se ha llevado un buen pellizco. Según
la revista Forbes,
Lawrence es la actriz mejor pagada del mundo después de haberse embolsado 53 millones de dólares solo el año pasado.
El salario de la actriz ha sido un tema controvertido desde que el
ciberataque que sufrió Sony el año pasado dejó al descubierto que tanto ella como Amy Adams habían cobrado
salarios significativamente inferiores a los de sus compañeros de reparto masculinos en 'La gran estafa americana'.
La polémica hizo aflorar su parte más reivindicativa. "Cuando
descubrí que cobraba mucho menos que la gente afortunada con penes, no
me enfadé con Sony,
me enfadé conmigo misma. Había
fallado como negociadora porque había tirado la toalla demasiado
pronto", escribía la actriz en una carta publicada en la newsletter de
su amiga, Lena Dunham.
"Siendo honesta conmigo misma, hubo un elemento, el de caer bien, que influyó en mi decisión de no pelear más.
No quería parecer difícil o malcriada. En
aquel momento, me pareció una buena idea, hasta que comprobé que cada
hombre que había trabajado conmigo en aquella película no se había
preocupado por resultar difícil o malcriado", escribía Lawrence,
sacándole los colores a una industria que sigue azotada por
la lacra del sexismo, pero también exigiendo una posición más firme de las mujeres en sus exigencias laborales.
La carta marcó un antes y un después en su imagen pública. Lawrence
ya no es solamente un soplo de aire fresco por sus divertidas
revelaciones, también por haber denunciado algo que algunas actrices
consagradas nunca se han atrevido a poner sobre la mesa. "
Es importante tener una opinión sobre las cosas.
Aunque yo no formo parte de las redes sociales, reconozco que han
contribuido a que mi generación tenga su propia voz, algo que antes no
pasaba".
Por todo eso, Lawrence también se ha convertido en un auténtico imán
para las marcas. Es imagen de Dior desde 2012. "Como muchas otras cosas
que me están pasando, aún me cuesta creerlo.
Crecí viendo el glamour que desprendían las estrellas cuando vestían de Dior.
Por eso, es un honor para mí ser su imagen -explica-. No crecí con este
tipo de oportunidades y sigo comprando cosas baratas... Pero me gusta
que la gente que no tiene el presupuesto necesario para comprar la ropa,
tenga acceso a lo que esta marca representa si un pintalabios les hace
sentir bien cuando se preparan para una ocasión especial. Yo me
identifico con ese sentimiento. Porque
sentirse guapa es lo más importante para estar guapa".
- El lado sexy de una mujer segura
Quizá por eso, Lawrence no sigue interminables rituales de belleza.
"Me lavo la cara cuando me levanto y me la hidrato". Punto. Es lo que
aprendió en casa y todo lo que necesita a sus 25 años. "Mi madre y mi
abuela nunca han seguido un ritual de belleza. Y yo soy igual. Siempre
he tratado de encontrar mi valor en ser una buena amiga, en tratar de
hacer reír a la gente y en ser todo lo inteligente que mi cerebro me
permita. Es mejor buscar tu fortaleza en algo que siempre vayas a tener.
Es decir, en tu cabeza, en tu sentido del humor y en el hecho de ser
una buena persona".
Sin embargo, para alguien como ella, que debe enfrentarse a menudo a
las alfombras rojas, cuidar su look también va en el sueldo. "Supongo
que, como a cualquier chica, mi imagen me preocupa más de lo que me
gustaría. Pero cada vez que pienso en lo que me querría cambiar de mi
misma, me pregunto: "¿Dejaría de beber vino durante la cena o de comer
hidratos después de las cuatro de la tarde? ¿Estoy dispuesta a tanto
solo para tener un aspecto concreto?". Y la respuesta es no. Prefiero
tener una talla mayor y seguir comiendo.
Y soy feliz".
Tampoco ha tenido que convertirse en esclava de la báscula para ser
una de las actrices más sexys. "La confianza es lo que te hace ser guapa
y sexy. Cuando te sientes genial, se nota". Hace dos años, Lawrence
confesaba en esta misma revista que, a pesar de la dulce etapa
profesional que vivía, no estaba en su mejor momento. "Mi vida personal,
tal y como yo la conocía, está arruinada. Tengo que construirme una
nueva. Eso es duro y llevará su tiempo, pero supongo que llegaré
ahí...", decía entonces.
Y, efectivamente, ha llegado. Ahora, Jennifer Lawrence ha aceptado que, mal que le pese,
los paparazzi forman parte de su vida y
ha desarrollado una coraza ante intromisiones más o menos incómodas
como el escrutinio de sus relaciones con el actor Nicholas Hoult o el
cantante Chris Martin y otras absolutamente inadmisibles, como
el robo de unas fotos privadas en las que aparecía desnuda.
Para mantener la cordura, Lawrence prefiere
concentrarse en el trabajo.
De hecho, acaba de anunciar que dirigirá su primer largometraje,
Project Delirium, mientras termina de rodar la película de ciencia
ficción
'Passengers' por la que, por cierto,
se embolsará 20 millones de dólares.
Es obvio que ha aprendido a negociar su sueldo, pero también a
desenvolverse con soltura en un negocio que ha tenido que rendirse a la
evidencia de que las estrellas sin manual de instrucciones pueden
funcionar mejor que aquellas que fueron ensambladas en la aburrida
cadena de montaje.
"Me planteo mi colaboración con Dior como todo lo que hago: quiero
ser auténtica y genuina y siento que con estos productos puedo ser yo
misma", dice Lawrence,
protagonista de la campaña de Dior Addict, la línea de pintalabios de la casa francesa. De los 35 tonos creados por Peter Philips, tiene sus favoritos.
"Cuando voy más casual suelo utilizar el rosa pálido, Dior Addict Baby Rose. Es fácil de aplicar y tiene ese punto de:
"Paso de todo, pero, ¿a que estoy estupenda?",
explica. Por las noches, prefiere tonos más arriesgados. "Me encanta el
gloss rojo brillante: da color y es imposible mancharte. Y para alguien
como yo, que soy un desastre, eso es esencial".
TÍTULO: SI TIENES MINUTOS Y DESCANSO -Inspiración basada en hechos reales,.
Inspiración basada en hechos reales,foto.
El relato de sus vidas, con sus grandes éxitos y sus
pequeños fracasos, nos inspira y recupera valores olvidados. Y cada vez
más gente trabaja para que lo conozcamos.

Dicen los estudiosos de la sociedad que nunca antes
habíamos dado tanto valor a los objetos materiales y que el culto al
"yo" no para de crecer. Sin embargo, en esa sociedad deshumanizada que
los sociólogos dibujan, millones de personas
se apuntan al desafío del cubo de agua helada,
aparecen frigoríficos solidarios por las calles y empieza a ser
tendencia el "café pendiente", una costumbre que consiste en dejar
pagado en la barra el café de quien no pueda permitérselo.
Por eso hay partidarios de que, por mucho que nos empeñemos, el
hombre es bueno por naturaleza. Y parece que la ciencia les da la razón:
hace unos años se demostraba la existencia de las neuronas espejo, las
células del cerebro donde se sitúa el origen de la capacidad de empatía.
De ahí que quienes ven el vaso medio lleno lleguen a una conclusión: si
ponernos en el lugar del otro
está en nuestro ADN, para desarrollar la solidaridad, la generosidad, y el optimismo (valores en teoría olvidados) solo hay que encontrar la fórmula para despertarlos.
La buena noticia es que hay quien ha dado con el secreto para hacerlo.
Se trata de organizar conferencias en las que el mensaje sea capaz de
inspirar, para lo que solo hay un truco: que no haya truco. O dicho de
otra forma, que venga en forma de
historias personales auténticas.
Hace unos años, Lana Forstmann, viuda de un multimillonario fallecido
en 2001, abrió el correo electrónico y encontró la carta de un grupo de
españolas a quienes no conocía. Le contaban que habían puesto en marcha
todo un movimiento que estaba inspirando a miles de jóvenes. La culpa
la tuvo el diario que su marido,
Nicholas Forstmann,
escribió tras ser diagnosticado de cáncer. A través de él quiso hablar a sus tres hijos, entonces aún pequeños, de las cosas que de verdad importan en la vida.
Su viuda recogió aquel diario, al que tituló 'What Really Matters' (Lo que de verdad importa),
en una pequeña edición para repartirlo entre familiares y amigos. La
casualidad o el destino hicieron que uno de esos ejemplares acabara
viajando casi 6.000 kilómetros y cayera en manos de unas mujeres
entusiastas que, inspiradas por ese texto, se lanzaron a poner en marcha
un sueño.
"Cuando tenía 33 años y mis hijas eran muy pequeñitas, tuve cáncer y
viví una situación parecida", cuenta María Franco, una de las fundadoras
de la Fundación Lo que de verdad importa. "Creo que a todo el mundo le
ocurre:
cuando pasas por una enfermedad o sufres una tragedia, de repente hay algo que hace que tu puzle se ordene.
Y te preguntas cómo es posible que eso que tienes tan claro ahora no lo
tuvieras ayer", comenta recordando que no pudo dejar de llorar al leer
las reflexiones de Forstmann.
Entonces pensó que tenía que haber una fórmula para hacer ver a los
demás qué es lo realmente importante sin necesidad de sufrir una
situación extrema. Y la idea de organizar un congreso para jóvenes en el
que personas que hubieran pasado por una experiencia que les cambió la
vida les hablaran de tú a tú empezó a tomar forma.
"Si lo que sentí yo cuando me diagnosticaron la enfermedad lo
vendieran en frasquitos y te lo tomaras cuando tienes 18 años,
valorarías lo que tienes y no malgastarías ni un minuto de tu vida.
Entonces, ¿por qué no intentar dar ese frasquito a los jóvenes de forma
gratuita, como si fueran muestras?", cuenta. Con esa idea en la cabeza,
María Franco, su amiga Pilar Cánovas y su socia, Carolina Barrantes, se
pusieron manos a la obra buscando
testimonios inspiradores y comenzaron a llamar puerta por puerta para convencer a patrocinadores que hicieran posible un congreso gratuito.
De aquello hace 10 años y hoy, ese grupo es una fundación con una
legión de voluntarios que ya está presente en cinco países además de
España. En su último
congreso, celebrado a finales de noviembre en Madrid,
compartieron sus experiencias Jennifer Teege, una chica de raza negra
que descubrió hace unos años que su abuelo era Amon Goeth, el criminal
nazi que aparece en La Lista de Schindler; Alexia Vieira, fundadora de
la ONG Khanimambo, de ayuda para niños en Mozambique; Enhamed Enhamed,
considerado como el mejor nadador paralímpico de la historia; y Pedro
García Aguado, campeón olímpico de waterpolo que superó su adicción a
las drogas.
Sus historias se suman a las de otros muchos que han participado en
los congresos que organizan anualmente. Entre ellos, el arquitecto
mexicano Bosco Cortina,
secuestrado durante más de nueve meses en un zulo de dos metros; Nando Parrado, uno de los
supervivientes del accidente aérero que inspiró la película Viven; William Rodríguez, superviviente del
11-S; María Belón, superviviente del
tsunami que azotó el sudeste asiático en 2004, y un largo etcétera.
Sus mensajes han calado de tal forma que han querido dar un salto y
ahora organizan también actividades para la educación en valores de
alumnos de ESO, encuentros para colectivos en riesgo de exclusión social
o cenas-coloquio donde el objetivo es inspirar a profesionales. Detrás
de esa actividad se encuentran siete mujeres que
conservan la ilusión de
quienes creen en lo que hacen. "No traemos a gurús de felicidad, es
gente auténtica que cuenta historias personales y creo que por eso
funciona", explica María Franco, directora general de la fundación.
- Hacer la vida más sencilla
Puede que, sin ponernos en antecedentes, nunca hubiéramos imaginado a
Pastora Vega hablando con mucho sentido del humor sobre cómo quitarle
hierro a la menopausia. Ni a la modelo Laura Sánchez impartiendo una
charla informal sobre cómo ser una oveja blanca y lograr que los demás
te acepten; o a Richard Vaughn contando cómo aprender inglés de una vez.
Pero lo cierto es que lo hicieron, y
gratuitamente, con el único objetivo de
ayudar.
Esperaban que su experiencia sirviera de algo a los demás, igual que el
resto de ponentes que pasa semanalmente por el espacio Cómo, un lugar
creado con la intención de mostrarnos cómo hacer la vida más sencilla.
"Pensamos que en un país en crisis, tal vez hacía falta en levantar un
poco la confianza. Tenemos una pasión tremenda, pero está dormida",
explica Pilar Antoñanzas, directora de contenidos de el espacio Cómo. "
Intentamos darle la vuelta a los problemas para ponerlos a nuestro favor y que el ponente haga de espejo, de forma que el público pueda verse reflejado y sienta que la experiencia le puede servir".
Todo comenzó hace dos años, tras la repentina muerte de Pablo
Antoñanzas, uno de los fundadores de la agencia Comunica+A, la empresa
que había creado junto a dos de sus hermanos. Su hermana Pilar cuenta
que no supieron cómo afrontar su pérdida. "Nos quedamos desolados, con
una emoción que no sabíamos gestionar. Queríamos transformar ese dolor
en algo que ayudara", explica. Fue así como ella y sus hermanos pensaron
en hacer algo que hablase de Pablo. "Era un hombre muy carismático que
hacía las cosas más sencillas. Aligeraba, desdramatizaba y se reía de su
sombra, pero sobre todo sabía los trucos para vivir mejor. Y esos
trucos consisten en hacer las cosas más simples", explica.
Tras tres meses preparando un espacio en el que no hubiera barreras
con el público, la primera ponente entró en escena. La cocinera Samantha
Vallejo-Nájera se situó en el centro de la sala y disertó sobre cómo
improvisar sin que nadie lo note. Fue un éxito rotundo. "
Hay mucho de magia.
Quizá porque los ponentes saben que la gente no ha pagado; el público
sabe que nosotros tampoco lo hemos hecho, y tienen claro que unos
vienen a aprender
y los otros, a contarles lo que saben por si les sirve. Hay más piel y
menos Power point que en otras ponencias", explica Antoñanzas, quien
asegura que parte del éxito es esa autenticidad.
Por allí han pasado magos, compositores, actores, empresarios,
sexólogas, nutricionistas... Unos, famosos. Otros, anónimos. Pero todos
han completado el aforo. "Somos un país estupendo, solo nos falta bailar
más, celebrar más, escuchar más. Y para eso estamos aquí", dice Pilar
Antoñanzas convencida.
Inspirando valores
- La Fundación Lo que de verdad importa promueve la difusión de
valores a través de congresos gratuitos con testimonios que inspiren.
- Su idea se ha exportado a cinco países.
- Algunos de sus ponentes: Irene Villa, María Belón, Albert Espinosa, Pablo Pineda...
Escuela de vida
- El Cómo nació con el objetivo de que cualquiera pueda aprender de forma gratuita a solucionar los problemas cotidianos
- Más de 20.000 personas han asistido a las 100 charlas impartidas por Leopoldo Abadía, Carmen Posadas, Javier Goyeneche...