sábado, 4 de noviembre de 2017

EL SILENCIO POR FAVOR - DESAYUNO- CENA - DOMINGO - LUNES- FITO CABRALES,./ PESADILLA EN LA COCINA - JUEVES - 9- NOVIEMBRE - LA COCINA DE DOMINGO LUNES - El Jamón de Honky Tonk,.

TITULO: EL SILENCIO POR  FAVOR - DESAYUNO- CENA - DOMINGO - LUNES- FITO CABRALES,.

EL SILENCIO POR  FAVOR - DESAYUNO- CENA - DOMINGO - LUNES- FITO CABRALES, fotos.

FITO CABRALES,.



MÚSICA

Entrevista

Fito: 'Pensé que no volvería a tocar'

  • El ex líder de Platero y Tú y actual solista de Fito y Fitipaldis actúa en Las Ventas tras superar una hernia y tener una hija a sus 48 años


Fito Cabrales, solista de 'Fito y Fitipaldis', en un...
Fito Cabrales, solista de 'Fito y Fitipaldis', en un concierto en la Plaza de Toros de Las Ventas,.
Resultat d'imatges de cafe una tostada de pan moldeCasi 20.000 personas han pagado entre 28 y 35 euros para ver esta noche a Fito Cabrales en Las Ventas. El bilbaíno todavía se sorprende de su suerte, no olvida que un día tan sólo podía fantasear con la idea de actuar en la plaza de toros madrileña. «Siempre que pasaba por allí con la furgo me preguntaba: "¿Qué se sentirá al cantar dentro?". Una plaza de toros es como un circo romano, el público te envuelve y tú tienes que divertirles», comenta por teléfono desde su residencia en Gernica (Vizcaya). No será éste su debut en tan emblemático recinto. «La primera vez fue con Platero y Tú, en un festival junto a Reincidentes. Hacía un calor muy majo, hasta se me quedaron las suelas de las botas pegadas al escenario durante la prueba de sonido». Después ha tocado como invitado de otros artistas, como su amigo Rosendo y Los Secretos, y junto a su banda, Fitipaldis. Con ellos presenta ahora Huyendo conmigo de mí (2014), como parte de una gira de 50 conciertos («bolo arriba, bolo abajo») que llega a la capital en su recta final.
Resultat d'imatges de pechuga de pollo con patatas fritas«Mi relación con Madrid ha cambiado. Antes sólo iba a bares rockeros, como el Hebe de Vallecas. Pero ya dejé esa mala vida. Las drogas y la noche comenzaron a ser un lastre hace algunos años. He llegado a esa edad en que te sientes un babas en las discotecas. Ahora he descubierto el Retiro y a la gente que corre por allí», comenta.
Hay una metáfora que le sirve a Fito para ilustrar este cambio de costumbres: «Es como en el título del nuevo disco: cuando salgo a correr me siento un poco como si estuviera huyendo de la persona que era antes. El tiempo libre hay que rellenarlo y todo lo que antes consumía en vicios ahora lo ocupo en el deporte. Me viene bien como persona y en mi profesión, para no tener que arrastrarme por los escenarios».
A finales del año pasado coincidieron dos acontecimientos cruciales en este giro vital. «El disco tuve que retrasarlo un mes porque me dio una hernia. Ya estoy recuperado, aunque no al 100%, siempre permanece una alarma psicológica. Descubrí que era algo serio cuando M-Clan me invitó a tocar en el Teatro Circo Price y al salir no podía mover el brazo izquierdo y sólo pude cantar. Pensé que no volvería a tocar la guitarra. Sigo sintiendo una punzada en el dedo índice de la mano izquierda, que es con el que haces más fuerza, el que aprieta. La estupidez que antes tenía en la cabeza se ha pasado a ese dedo. Pero mientras pueda seguir tocando, yo soy feliz».
El segundo giro inesperado en la vida de Fito se llama Coyote. «En realidad, está homologada como Marisa, igual que su madre, aunque yo me he tatuado el nombre de Coyote. Ya tengo 48 años y dos hijos y a estas alturas no pensaba que podría tener más. Y de repente viene una niña con esas miradas, y esa energía, y todas esas cosas que hacen los niños pequeñitos, y te contagia. A esta edad viene muy bien que te transporten a ese mundo infantil donde todavía existe la inocencia. Ha sido una revolución para mí».
Quizá sea esta renovada paternidad o el paso del tiempo, pero Fito se confiesa especialmente preocupado por el ser humano. «Siento horror. Me entero a través de los medios de comunicación de todo el drama de los emigrantes y me da pena comprobar que nada ha cambiado. Siempre que leo las páginas de Historia pienso que es una película. Nunca entendí cómo en las dos Guerras Mundiales el hombre pudo ser tan malo y no intervenir antes para resolverlo. Ahora sucede lo mismo. Me pregunto si los que invaden países saben cuánto dolor van a generar».
En el futuro más cercano se ve en su casa, con su mujer y su hija, disfrutando del placer de lo cotidiano. «No quiero perderme estos primeros momentos que luego se pasan cuando la niña deja de ser tan pequeñita. Tocar y cantar siempre lo haré, porque es mi vida. Pero habrá que esperar un buen tiempo hasta que empiece con otra gira y otro disco. Siempre he pensado que la parte más importante de la creación es no hacer nada, vaciar la cabeza de toda esta vorágine».

TITULO: PESADILLA EN LA COCINA - JUEVES - 9- NOVIEMBRE -  LA COCINA DE DOMINGO LUNES - El Jamón de Honky Tonk,.

PESADILLA EN LA COCINA - JUEVES - 9- NOVIEMBRE,.

 Pesadilla en la Cocina es un programa de televisión español de telerrealidad culinaria, presentado por el chef Alberto Chicote, emitido habitualmente los jueves a las 22:30 en La Sexta.
 Alberto Chicote con Pesadilla en la cocina recorre los restaurantes de toda España para intentar solucionar los problemas de negocios al borde de la quiebra.
 PESADILLA EN LA COCINA. Alberto Chicote se ha convertido en el terror de los cocineros. Su objetivo es reflotar restaurantes en crisis y enseñar, etc.

  LA COCINA DE DOMINGO LUNES - El Jamón de Honky Tonk,.

El Jamón de Honky Tonk


foto - Salmorejo de remolacha del Honky Tonk de Monesterio.

Fui a Ikea y descubrí en Monesterio un restaurante inesperado,.




El sábado pasado fui a Ikea a comprar un cucharón y acabé encontrando, quizás, el restaurante extremeño con mejor relación calidad-precio. De paso, compré más cosas, pero perdí el Corsa. Al bajar al parking, yo creía haberlo dejado en el 2-J verde, pero no estaba allí. Lo encontró mi mujer en el 2-J naranja. Como la búsqueda nos agotó, decidimos que no estábamos para ir a comer al centro de Sevilla, que mucho mejor comer en Monesterio. ¡Nunca nos arrepentiremos!
Si les digo que el restaurante se llama Honky Tonk, pensarán ustedes como yo: es un chino. Si lo ven de lejos, en la calle peatonal de Monesterio, a un paso del ayuntamiento, con sus paredes blancas y desnudas, salvo un cerdo con sus partes comestibles dibujado en una pared lateral, tal vez duden muy mucho si entrar o largarse. Pues bien, no se dejen llevar por el nombre ni por la primera impresión. Entren sin miedo, siéntense en sus sillas de metal falsamente gastado, en sus mesas de aglomerado oscuro y patas de forja, con manteles de rafia y servilletas de papel reciclado.
Al instante, los atenderán camareros jóvenes y muy dispuestos, les entregarán una carta legible y sencilla y les pondrán un aperitivo de paté de cerdo con tostaditas de molde. Si quieren vino, la carta solo ofrece blancos, rosados y tintos de la tierra. Pero de la tierra inmediata: La Pelina, de Usagre, puro Matanegra, Balancines, PQ, Señorío de Badajoz. Vinos interesantes a descubrir como La Pelina Oro Merlot. Buenos precios (10-14 euros la botella) y 17 referencias.
Lo más caro de la carta es la ración de jamón ibérico de bellota de Monesterio (18 euros), pero es de primera, es generosa y se acompaña de una gran rebanada de pan con aceite, tomate y orégano. Los demás precios son increíbles, nunca vistos. La extraordinaria tabla de quesos extremeños (6), las tostas tremendas de lomo ibérico a la sal, tomate rosa y aceite de oliva El Robledillo (6) o de rosbif, bearnesa de vinagre bodegas Moreno y cebolla morada (5).
Sorprende el lomo de retinto extremeño de 200 gramos (9) o la media paletilla de cordero lechal extremeño asada (9). Probé un salmorejo de remolacha con loncha de jamón, bacalao ahumado, frutos secos y pimientos guisados que aún la recuerdo y se me hace la boca agua. ¿Su precio? ¡4 euros! La presentación es detallista, minimalista, exquisita. Las raciones, por el contrario, no tienen nada de minimalismo. En fin, creo que no hace falta que les confiese que el Honky Tonk me dejó asombrado.
Al acabar, pagué, dejé propina y felicité entusiasmado a la joven que dirigía la sala desde la barra. Me aclaró que no era la dueña, que los propietarios, Carlos y Javier Lancharro, estaban dando una boda. Javier es el jefe de cocina. Pero sigo contándoles: tomé hamburguesa de lagarto, ya saben esa carne del cerdo tan sabrosa, que picada y en hamburguesa es todo un hallazgo, en una chapata campesina con patatas fritas como dios manda y tres salsas.
Más: diversas ensaladas, pero cuidado, ensaladas del tipo tomate, solomillo ibérico marinado, queso fresco casero y pesto (4.5). Hay sopa fría de melona de Almendralejo y pepino (4) y, pasando a los platos «importantes», hay cochinillo ibérico a baja temperatura (5), presa ibérica a la brasa sobre verduritas agridulces (6) o con boletus confitado y cremoso de foie (6.5). No faltan los huevos rotos con jamón de Monesterio y aceite de Trufa (5).
De postre, crema de arroz con leche quemada, espuma de galleta maría con choco krispies (3), helado casero de avellana sobre bizcocho de zanahorias o maceta de tiramisú con frutas del bosque (4).
La carta merece ser recogida entera y no me he equivocado en los precios. También he de reconocer que tomé un mogote ibérico confitado y Ras el Hanout (4.5) que no me emocionó y que el arroz con leche no estaba como el de mi abuela asturiana. Pero salí entusiasmado y estoy deseando volver a Ikea a por otro cucharón.

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