domingo, 30 de noviembre de 2014

REVISTA XL SEMANAL- EN PORTADA, EL BLOC DEL CARTERO, PARALISIS CELEBRAL, ¡ A MOVERSE TOCA! / LA CARTA DE LA SEMANA, , MARCO, POR LA CERCAS,.

TÍTULO: REVISTA XL SEMANAL- EN PORTADA, EL BLOC DEL CARTERO, PARALISIS CELEBRAL, ¡ A MOVERSE TOCA!,.

En portada

Parálisis cerebral, ¡a moverse toca!

«Será un vegetal». La sentencia se repite. Los padres de niños con parálisis cerebral están acostumbrados a escucharla. Este destino de apariencia irreversible, sin embargo, no siempre se cumple. En la Fundación Nipace, en Guadalajara, pionera en el uso de unos trajes que están revolucionando los tratamientos, muchos de estos pequeños descubren todo de lo que son capaces. De caminar incluso.
"Las personas son buenas" Ramón Rebollo lo dice mientras mira a su hija mayor, que se esfuerza por levantarse, quedarse erguida, sentarse... Aspectos del desarrollo que los bebés suelen aprender en su primer año de vida. Raquel Raquelilla la llama él, sin embargo, tiene 16. «En el parto hubo dificultades recuerda su padre. Le faltó oxígeno y no sé... Algo sucedió». Pasaron los meses y siempre tenía los puños cerrados; los músculos, rígidos. Sentarse, gatear o andar eran para ella acciones imposibles.Antes del año, un neurólogo les soltó a sus padres el mazazo: «Su hija tiene parálisis cerebral. El daño que sufre es irreversible». Es decir, al igual que otras 120.000 personas en España, una alteración en su cerebro obstaculizaría de por vida la conexión entre su cerebro y sus músculos. Raquel les dieron a entender nunca se levantaría sola, ni se sentaría ni caminaría... Por eso, hoy, Rebollo observa a su hija y sonríe, se derrite, insistiendo en su admiración hacia el prójimo. «Que sí, que las personas son buenas. No imaginas cuánta gente nos ha ayudado en estos años. Sin ellos, todo esto no sería posible». Lo dice y señala alrededor.
La sala de rehabilitación de la Fundación Nipace, pintada de vivos colores, tiene aspecto de guardería. Máquinas, aparatos, una piscina... Rebollo rebosa orgullo. Esta es la gran obra de su vida, el centro neurálgico de la entidad que él y su mujer, Raquel de los Santos, crearon en Guadalajara hace una década para ayudar a niños como su hija.Y eso que no era su intención llegar tan lejos. «Cuando nos dijeron lo que Raquelilla tenía rememora, nos pusimos a buscar como locos terapias para ella». En un centro de Madrid encontraron una llamada Vojta; más adelante, en Pamplona, otra denominada Petö.
Raquel tenía cinco años y empezaba a abrir las manos, movía un poco los brazos, aprendía lentamente a sujetar cosas, a gatear, a levantarse... Hasta que un día sintieron que no avanzaba más. Una noche, en Internet, hallaron algo diferente. En Mielno, en el Báltico polaco, una clínica practicaba una terapia con un traje especial, conocido como órtesis Adeli, que ayudaba a los pacientes a ganar fuerza muscular, funcionalidad, resistencia, coordinación y equilibrio. Todo aquello de lo que carece alguien con parálisis cerebral... O un astronauta que regresa del espacio.
«En la web de la clínica prosigue Rebollo explicaban que, desde los años setenta, los cosmonautas soviéticos utilizaban estos trajes para evitar las graves alteraciones musculares que produce la ingravidez prolongada. Decían que sin él, al regresar a la Tierra, sus movimientos eran como los de una persona con parálisis cerebral. A partir de ahí, lo habían adaptado para hacer rehabilitación con niños como nuestra hija. Y con grandes resultados».
Con casi seis años, Raquel conoció Polonia y los efectos del Adeli sobre su cuerpo. Durante un mes, en largas sesiones, el sistema de cuerdas y gomas elásticas del traje presionó sus músculos para ayudarla a crear, a base de repeticiones, posturas y movimientos que nunca había podido aprender. «¡Fue impresionante! recuerda su padre. Incluso, con ayuda, dio algún paso. Volvimos a los siete meses y se soltó con el andador». Pero había un problema. Y muy gordo: el dinero. «Eran 7000 euros. Sumando avión, estancia y gastos de un mes subía a 14.000 detalla. Nos ayudó la familia, pero la solución estaba clara: teníamos que traerlo a España». La semilla de Nipace acababa de ser plantada.
Diez años después, la fundación ha atendido a más de 500 niños. «En todos ellos, ¡en todos!, hemos visto mejoría», afirma María Teresa Vega, directora de la fundación y experta en fisioterapia pediátrica. Es decir, Vega y su equipo de 'fisios', logopedas y expertos en terapias rehabilitadoras han conseguido que la conexión entre los cerebros dañados de esos niños y sus músculos mejore notablemente.Porque eso es, básicamente, lo que les ocurre a estos niños. «Existen varios grados de afectación explica Vega. Hay casos muy graves con alteraciones físicas, retraso mental o convulsiones, pero lo que todos comparten es, básicamente, que cerebro y músculos no consiguen entenderse». Piense, por ejemplo, en un bebé que aprende a sujetar un objeto, a gatear, a caminar; cada vez que lo intenta y falla, su cuerpo acumula información hasta que, a base de repetir y repetir esa acción, alcanza su objetivo. Un niño con parálisis cerebral no consigue hacer ese proceso por sí mismo.
«Con estos trajes, a base de repeticiones añade Vega, buscamos que aprendan el movimiento correcto, que creen esas funciones que nunca desarrollaron, esas sinapsis que no fueron capaces de crear siendo bebés». Y lo consiguen.Por eso, tras haber visto los avances de ese medio millar de niños, la directora de Nipace sostiene que sus cerebros, en realidad, distan mucho de estar 'paralizados'. «Se llama 'parálisis cerebral' porque la lesión que sufren (normalmente entre el embarazo y los cinco años, cuando el cerebro alcanza el 90 por ciento de su peso) provoca un mal funcionamiento de las áreas encargadas del movimiento. Pero lo cierto sostiene Vega es que sus cerebros siguen muy pero que muy activos».
Esta mañana hay sesión intensiva en Nipace. Ocho niños reciben un programa de neurorrehabilitación de un mes de duración y tres horas diarias. A todos, como a Raquel, que ya usa muletas, alguien vaticinó en su día una existencia vegetal. Álvaro, el mayor, tiene 16 años; Lucía, la más pequeña, cuatro. Ajenos al pronóstico que los condenaba a la atrofia eterna, los chavales, embutidos en órtesis Adeli y Therasuit la versión norteamericana del invento se ríen, estiran brazos y piernas y alguno incluso camina. Pegados a ellos, los 'fisios' estiran y aflojan gomas y cuerdas, los sujetan e interactúan con ellos.
«Siempre celebramos los cumpleaños y nos disfrazamos por Halloween o Navidad cuenta Lucía, fisioterapeuta. Les proponemos juegos, retos; que se motiven para hacer el esfuerzo». Un paso, ascender un escalón, sujetar un vaso... son siempre acciones que celebrar. En especial, para los padres. «El día que vi andar a Laurita fue una locura. Envié el vídeo a todo el mundo rememora Fernando de Yarza, un maño cuya hija pasa las tardes de los lunes en Nipace desde hace dos años y medio. Después de que los médicos me dijeran que nunca haría nada semejante... Imagínate».
Beatriz de Manuel también festeja los logros de su hija de cuatro años. «Lucía no sabía girar la mano hacia arriba. Pues el otro día me puso la mano así y me pidió pipas suspira. Ahora gatea, se sube al sofá, se sienta contra la pared... Me pregunta: Mamá, ¿voy a andar sola?, ¿podré ir a clase de baile? suspira otra vez. Es duro. Hace poco consiguió abrir un bote. Cuando consigue hacer algo sola, es que...». Ninguno de estos padres pensó que algún día vería a sus hijos haciendo lo que hacen hoy. Los llaman 'luchadores' y hablan de 'milagro', pero lo cierto es que fueron ellos quienes encajaron el primer golpe y asumieron que las necesidades de sus hijos iban a requerir de su parte un constante sacrificio.
«La fortaleza, el ánimo, no quedarte paralizado ante la situación, es el primer paso para ayudarlos sostiene Paloma Martín, la madre de Jorge. Y el dinero. De tu capacidad económica depende el bienestar de tu hijo. Yo trabajo para que pueda tener la mejor terapia, la mejor silla; para darle lo mejor». En sus ocho años de vida, Jorge ha pasado por atención temprana, fisioterapia, hidroterapia, logopedia, equinoterapia y el método Fay de estimulación multisensorial, hasta llegar a Nipace. «Solo lleva una semana, pero lo veo más activo que nunca dice su madre. A la hora de andar, antes lo sujetaba por los hombros, ahora lo llevo de un brazo. Tiene mejor equilibrio. Yo pensé: ¿Son imaginaciones mías?. Pero no, me dicen que sí, que avanza. Ha merecido la pena».Los padres de Ainara, una niña de tres años de Vallecas, popular barrio de Madrid, opinan igual. «Es un dineral, claro asegura Óscar Pinela, su padre. Pero mejor gastarlo en esto que en cualquier otra cosa».
Diez años después del viaje de Rebollo y su familia a Polonia, los 7000 euros que pagaron entonces por un mes de terapia quedan lejos de los 2600 que cobra Nipace. La cifra, en todo caso, aún es de las que causa vértigo en muchos bolsillos, aunque exista un acuerdo con un banco para financiar a personas con menos recursos. «Queremos bajar las tarifas admite Rebollo. Pero necesitaríamos más ingresos. Yo busco hasta debajo de las piedras: subvenciones, donaciones, premios; organizamos campañas de captación de fondos, vendemos cestas de Navidad, llaveros, peluches, tazas, libros..., pero no podemos poner en riesgo la viabilidad de Nipace».
David y El Therasuit
Gracias a este traje terapéutico, David ha aprendido a andar a los cinco años. Y no descansa. Las gomas del Therasuit, en intensas sesiones, siguen presionando sus músculos para ayudarlo a mejorar el paso o, como en la foto de arriba, volver a una posición de partida. No está mal para un niño del que, tras nacer con 27 semanas, dijeron a sus padres: «No es compatible con la vida».

Jorge y el Athlant
Creado por científicos rusos, este traje (u órtesis) es el último avance en neurorrehabilitación llegado a Nipace. Un sistema inflable a lo largo de los músculos del tronco y las extremidades corrige el centro de gravedad y ayuda al paciente a quedarse de pie y a caminar. Gracias a él, Jorge de ocho años ha mejorado notablemente su equilibrio.

Pablo y el Lokomat
Este aparato de marcha robotizada es la gran joya de Nipace. Costó 266.000 euros y es el único para niños que hay en España. Se usa a partir de los cuatro años. Pablo tiene ocho. «Camina con muletas y arrastra los pies, los zapatos no le duran un mes cuenta Manuel González, su padre. En solo cinco días aquí, ya veo que empieza a levantarlos al andar».

Ainara y la terapia Spider
Un cinturón y unas bandas elásticas permiten a niños como Ainara aprender a andar, subir escaleras o sentarse. A sus tres años, los músculos de Ainara van venciendo la espasticidad (rigidez) que arrastra desde que, al nacer, con 29 semanas, sufrió un miniinfarto cerebral. «Tuvo suerte dice su padre, Óscar Pinela, salvo la movilidad, el resto de su desarrollo es normal».

El empuje de Raquelilla
Sin esta chica de camiseta amarilla, nada de esto existiría. Los padres de Raquelilla, Ramón y Raquel, crearon la fundación hace diez años ella tiene 16 mientras buscaban tratamientos para ella. En Polonia hallaron un revolucionario traje terapéutico y crearon Nipace para que otros niños también se beneficiaran de él. Raquel y sus progresos son hoy el gran símbolo de la fundación.
Los pasos de Laura
El médico me dijo que, con Laura, no había nada que hacer cuenta Fernando de Yarza, el padre de esta niña de Zaragoza. Por suerte, no le hice caso. Si no la hubiera traído aquí, su vida sería totalmente diferente». Desde 2011, padre e hija viajan a Nipace cada lunes y, una vez al año, Laura realiza un tratamiento intensivo. La pasada Navidad, sus padres la vieron caminar por primera vez.

TÍTULO: LA CARTA DE LA SEMANA,  MARCO, POR LA CERCAS,.

foto--Nuestro Amigo Marco y su Mono Amedio,.

Recuerdo haber entrevistado a Enric Marco en alguna ocasión. Y, claro está, recuerdo también el estremecimiento que producía su relato. Cualquiera que escuche en primera persona a una víctima de un campo de concentración nazi difícilmente podrá evitar un arañazo de impresión, y Marco presidía entonces la Asociación Amical de Mauthausen, en la que figuraban inscritos los supervivientes de la pavorosa 'solución final' de Hitler y compañía, siendo él uno de ellos. Al menos eso aseguraba. Los trabajos de un investigador de la historia concluyeron de forma documental que Marco mentía: jamás pisó un campo de concentración ni fue víctima de represalia nazi alguna por haber sido un luchador antifascista exiliado de la España de Franco. Era un impostor. Fascinante.
La figura de Marco merecía un análisis y unas cuantas gotas de literatura. Captó el interés de uno de los mejores dibujantes de pasajes y emociones que conozco y leo: Javier Cercas (El impostor, Random House, 2014). El autor de Soldados de Salamina se acercó temerosamente a la figura de Marco y lo ha desnudado en un libro, como otros de su factoría, inquietante e inevitable. Asegura el autor haber tenido miedo al libro, al compromiso de buscar en el fondo de la historia del impostor, pero el resultado desmiente esos temblores: la radiografía es tan pasional como impecable, haciendo verdad aquello de que a veces puede crear fascinación algo detestable, como una impostura semejante a la del barcelonés Marco, hijo de una cautiva de esquizofrenia que nunca acabó de reconocerle y de un padre desentendido y emparejado con una áspera borrachuza que lo maltrataba. Su infancia consistió en pasar de mano en mano, de familia en familia, sin acabar de encontrar nunca un ambiente adecuado para el afecto, yendo del anarquismo a la república y de la república a Alemania a formar parte de brigadas de trabajadores de intercambio que proporcionó el régimen de Franco al Tercer Reich. Y ahí empieza el cuento.
Cercas cita a Magris cuando este afirma que todo mentiroso, por colosal que sea, sabe que la mentira bien armada es aquella que contiene no pocos elementos de verdad. Creo que la cita es de Magris, pero ahora que lo escribo no estoy seguro; en cualquier caso podría serlo. La mentira colosal de Marco contenía, efectivamente, fragmentos de verdad, aroma a certidumbre, por cuanto Marco fue detenido por la Gestapo y encarcelado algunos días por algunas cuestiones menores relacionadas con el orden público. Es decir, en puridad, nuestro hombre sí estuvo detenido por los alemanes... solo que en un calabozo un par de días y no en los temibles barracones de Flossenbürg. Al poco fue devuelto expeditivamente a España y Marco comenzó, paso a paso, a reconstruir su vida, a inventar su historia con tanta precisión y detalle que nadie que le escuchara, ni siquiera auténticos protagonistas de la tragedia, podía sospechar que todo era producto de la fantasía.
Una vez desenmascarado al cabo de muchos años, después de haberse revelado como una referencia nacional y continental del sufrimiento, Marco fue convertido en una excrecencia social. A pesar de ello no se arredró. Defendió su proceder asegurando que gracias a su habilidad para la comunicación y su capacidad para seducir auditorios hizo de la causa de los represaliados un permanente altar de reconocimiento y respeto. Y es posible que así fuera: su habilidad en las diferentes performances en las que estuvo implicado estaban fuera de duda. Su argumento, por demás, guarda cierta similitud con el que utilizaron sin asomo de vergüenza los apologetas y partidarios de otra cuentista global, Rigoberta Menchú, la líder indigenista guatemalteca que también inventó una vida de penurias que ni con mucho se asemejaba a la realidad. El argumento era que ella no hacía otra cosa que «asumir la historia colectiva» y personificarla didácticamente para así transmitir el sufrimiento de un pueblo. Y tal y tal, cabría añadir.
A pesar de ello, Cercas sitúa a Marco en el fuego de los infiernos. Le condena, para ser más exactos. Pero antes desarrolla un esfuerzo en un intento de comprender al personaje. El debate del libro estriba también en si comprender es justificar. Cercas cree que no. El resultado está a la vista en un libro apetitoso. Juzgue usted mismo.

A FONDO, SI HUIMOS Y NOS MATAN, QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA, PERO HAY QUE CORRER,./ ENTREVISTA, ALFREDO PEREZ RUBALCABA,.

TÍTULO: A FONDO, SI HUIMOS Y NOS MATAN, QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA, PERO HAY QUE CORRER,.

A fondo

"Si huimos y nos matan, que sea lo que Dios quiera, pero hay que correr"

Siete meses después del secuestro de 276 estudiantes en Nigeria por los yihadistas de Boko Haram, el puñado de chicas que lograron huir cuenta por primera vez su historia. Un testimonio estremecedor que no podrá dejar de leer.
Ese lunes de abril, en el instituto público de secundaria Chibok, estaba resultando tan tranquilo como tórrido. Cuarenta grados. el día más caluroso del año. El instituto, a pocos kilómetros del centro de Chibok, es un conjunto de edificios aislados: aulas, dependencias para el profesorado y dormitorios.
La mayoría de las chicas proceden de Whuntaku, una de las barriadas de Chibok, población enclavada en el noreste de Nigeria de la que nadie había oído hablar antes del 'incidente'. Hace unos años, el instituto femenino fue declarado mixto. Desde entonces, centenares de alumnos varones de la ciudad asistían a clase durante el día. Las chicas, en cambio, se quedaban a dormir en el centro. Las clases llevaban un mes suspendidas por las amenazas del grupo islamista Boko Haram, cuyo nombre viene a significar «la educación occidental es pecaminosa». El instituto tan solo había sido abierto para que las alumnas de último curso realizaran sus exámenes de ingreso en la universidad. Esa noche había 300 muchachas.
En Chibok no había una sola joven que oyera hablar de Boko Haram sin sentirse aterrada. Raptaban a las adolescentes y las obligaban a casarse, a cocinar y a cuidar de sus campamentos. Si una de las muchachas capturadas tenía un hijo de un guerrillero de Boko Haram cosa frecuente, los del grupo la obligaban a cocinar a su propio bebé y a mirar cómo los combatientes se lo comían. Las estudiantes estaban muertas de miedo. Las falsas alarmas eran habituales. Ese mismo lunes, cuando una de las alumnas vio que el subdirector recogía un papel del suelo en el que se avisaba de la llegada de Boko Haram, las chicas empezaron a cuchichear. La administración llamó a las alumnas. Se trataba de una broma dijeron, de una broma de mal gusto. Boko Haram no iba a venir; pero los exámenes sí que estaban al caer. Lo que tenían que hacer era mantener la calma y seguir estudiando.
14:00 HORAS. EL AÑO CRUCIAL DE ENDURANCE Y MARY. Para Endurance era su primer año en el instituto. Ella ya había tenido un encuentro con los hombres de Boko Haram. Irrumpieron en su anterior colegio. Obligaron a las muchachas a tumbarse en el suelo. Endurance no recordaba cuánto tiempo estuvo con los ojos cerrados; pero tenía clavadas sus palabras: «Hoy os dejamos en paz. Pero, si volvemos a ver a otra chica en este lugar, la mataremos». Después de aquel episodio, los padres de Endurance la matricularon en Chibok. Parecía más seguro. Su familia vive en Aspira-Ube, a 20 kilómetros de Chibok. Su padre es agricultor. La casa no cuenta con electricidad ni televisión, así que Endurance no lo tenía fácil para aprender inglés, el idioma que se usa en los exámenes de ingreso para la universidad. Sin embargo, sus padres habían puesto grandes esperanzas en ella, la menor de siete hermanos. Endurance quería ser microbióloga. Sus libros de biología eran sus pertenencias más preciadas. Por las noches, los amontonaba hasta formar una almohada con ellos. En la cama contigua descansaba su mejor amiga: Mary. Endurance la vio el primer día que llegó al instituto. Leía un libro mientras todas las demás perdían el tiempo con tonterías. Las dos jóvenes decidieron que este año iba a ser el más importante de sus vidas.
17:00 HORAS. BLESSED Y HADIZA, AMIGAS PARA SIEMPRE. Blessed y Hadiza tan solo se separaban durante las oraciones. Blessed es cristiana; Hadiza, musulmana. El año pasado, cuando Hadiza llegó a Chibok, en el dormitorio no quedaban camas libres; Blessed le ofreció la suya. Desde ese día lo compartían todo, hasta el colchón. Blessed es el tipo de chica a quien todas admiraban. Alta, segura de sí misma, su único 'problema' era un chico apodado Cool Boy. Todo empezó cuando este le pasó una nota en la que decía que quería ser su amigo. Él era uno de los chavales más populares del instituto, así que Blessed le respondió con otra nota: «Vale». Pasó tiempo antes de que le permitiera convertirse en su novio. Cool Boy le dio otro papelito con su teléfono, pero ella lo tiró. Al día siguiente, en clase, Blessed vio que Cool Boy había inscrito su número a cuchillo en el pupitre. «Ahora, ya no podrás tirarlo», le dijo. Blessed no se resistió más; aquello molaba... y mucho. Pero había un problema: Cool Boy es musulmán. «No podéis salir juntos», le decía Salama, una de sus amigas. Blessed sabía que tenía razón. Sus padres nunca lo aprobarían. Si iban a casarse, Blessed tendría que convertirse al islam, y eso hundiría a su padre agente de Policía.
19:30 HORAS. SALAMA Y EL ÚLTIMO BAILE. La sala donde las chicas estudiaban estaba iluminada por las linternas. En Chibok no había electricidad y, al caer el sol, los dormitorios se sumían en una oscuridad total, solo rota por las linternas. Las chicas estaban en las camas, disfrutando de la pequeña bajada de temperatura, con sus manuales y cuadernos a mano. La jefa de la sala cogió un cubo y empezó a tamborilear. Salama, tímida y guapa, siempre vestida de forma inmaculada, estaba sentada en su cama mirando cómo Hadiza y otra muchacha se ponían a bailar. Blessed se levantó y se unió al grupo. Otras hicieron lo mismo. Las chicas estuvieron bailando durante horas; no recordaban haber bailado así hasta ese día.
23:45 HORAS. LLEGA EL TERROR. Todo empezó con unas secas detonaciones lejanas, que al poco se transformaron en estrépito. Endurance se incorporó de la cama. En Chibok había un guardia para vigilar la entrada y otro para el dormitorio. El guardia asignado al dormitorio descansaba cerca de ella; todos lo llamaban Kaka, el apelativo respetuoso con el que en Nigeria se designa a un varón de mayor edad. Kaka era un hombre muy mayor. Se levantó de la cama y dijo: «Voy a ver qué pasa». Endurance no quería quedarse esperando a que Kaka volviera. Fue corriendo con Mary a la sala de oraciones. Se pegaron a la pared; Endurance cogió a Mary de la mano y escuchó murmullos. «¿Son ellos?», preguntó una chica. «¿Son ellos?».Kaka regresó. Sabía lo que los de Boko Haram hacían a los hombres. «Quizá se apiaden de vosotras. Pero de mí no. Dejadme esconderme», dijo. Y desapareció en la noche.
23:55 HORAS. SECUESTRADAS. Varios hombres irrumpieron en el dormitorio. «¡Alá Akbar!», gritaron. Estaba oscuro y las estudiantes no podían verlos con claridad, pero un olor a sudor y adrenalina llenó la sala. «¡Alá Akbar!». «No son soldados», se dijo Blessed. «¡Que nadie se mueva!», gritó un hombre imponiéndose a la confusión. «Tiene que ser el jefe», pensó Endurance. «¿Dónde están los alumnos varones y los hombres del instituto?».«Solo vienen por las mañanas», respondió alguien. Los recién llegados no se conformaron. Querían máquinas. «¿Dónde está la máquina para fabricar ladrillos?». «No tenemos generador eléctrico», musitaron las chicas. «No tenemos una máquina para fabricar ladrillos». «¡Mentira! Si no nos lo decís... Ya habéis oído lo que hicimos en otros lugares... y aquí haremos lo mismo». El jefe volvió a tomar la palabra. «¡Poneos el hiyab. ¡Ahora!», gritó. Algunas de las chicas rebuscaron en sus carteras para dar con los pañuelos. Pero la mayoría, permaneció sentada.«¿No tenéis el pañuelo? ¿Sois cristianas?», preguntó el jefe. Las estudiantes asintieron. Endurance oyó que un hombre decía: «Y, bueno, ¿qué hacemos con estas? ¿Les prendemos fuego, como hicimos la última vez?». «No. Juntadlas a todas ordenó el jefe. ¡Y vámonos!».Antes de partir, los hombres incendiaron el dormitorio. Todo cuanto las chicas tenían fue pasto de las llamas.
00:10 HORAS. CAMINO A NINGUNA PARTE. Endurance empezó a rezar, sentada en el patio polvoriento. Mary temblaba a su lado. Con la mano izquierda apretó la derecha de Christina, otra de sus mejores amigas; con la izquierda agarraba la de Mary. Christina, a su vez, estaba apretando la de otra alumna, lo mismo que Mary, de tal forma que las jóvenes estaban todas con las manos entrelazadas. Endurance sentía que sus corazones latían como si fuesen uno solo. Vio que otros hombres se acercaban a la entrada. «¡Levantaos! gritaron. ¡Levantaos y echad a andar por este camino!».«No van a dejar que nos vayamos», se dijo Endurance. Se incorporó e hizo una súplica: «Dios, dame la dirección para volver a mi casa. No tengo miedo».Pasaron unos 15 minutos. Endurance empezó a trazar un plan. Se acercó a Christina y musitó: «Si vamos a ese lugar al que nos llevan, ¿crees que podremos escapar?».«¿Y qué hacemos?», preguntó Christina en kibaki el lenguaje tribal de Chibok dando por sentado que los de Boko Haram no las entenderían. «Bueno, si tratamos de escapar, aunque nos maten, nuestros padres por lo menos verán nuestros cuerpos», dijo Endurance. «¿Y cómo sabremos cuándo escapar?», preguntó Christina. «El Señor nos lo dirá cuando llegue el momento».
00:50 HORAS. ATRAPADAS. Llevarían una media hora caminando cuando los de Boko Haram les gritaron que se sentaran otra vez. Blessed apretó con fuerza la mano de Hadiza. Vio que un camión se acercaba hacia el grupo. «¡Las que quieran seguir vivas que se suban al camión! gritó el jefe. ¡Las que quieran morir que den un paso hacia mí!», agregó disparando al aire: bang, bang, bang. El camión empezó a moverse. Transcurrió una hora quizá máscuando Blessed oyó la voz de Hadiza: «¡Blessed! ¡Vamos! ¡Saltemos!».«¡Hadiza, estoy delante! ¡Hay gente encima de mí! No puedo».«Te oigo, Blessed. Pero ¡levántate! dijo su mejor amiga. ¡Por favor, tenemos que escapar!».«Muy bien, Hadiza. Voy», dijo Blessed. Trató de moverse, pero no podía. Las demás muchachas la tenían aprisionada entre un amasijo de cuerpos. «¡Hadiza! ¡No puedo levantarme! llamó Blessed. ¡Hadiza!».«Muy bien, Blessed, hasta que vuelvas...».
1:50 HORAS. SALTAR AL ABISMO. Algunas de las chicas saltaron y otras se cayeron. Otras se agarraron a las ramas de los árboles que peinaban el camión de caja descubierta y se escabulleron en la oscuridad. Endurance las contó: una, dos, tres... Endurance había prometido a Christina que Dios les haría saber cuándo había llegado el momento. ¿Y Dios ahora dónde se encontraba? De pronto advirtió que ya no estaba sujetando la mano de su amiga. Christina había desaparecido. ¡Había saltado!¿Se trataba de la señal de Dios? Endurance no se lo pensó más; se acuclilló y saltó al abismo.

6:00 HORAS. LA OTRA EVASIÓN. El Sol empezó a ascender por el horizonte, y las sombras informes fueron convirtiéndose en cuerpos y caras reconocibles. Blessed había visto que el camión cruzaba tres pueblos, pero había perdido la noción del tiempo. El vehículo se detuvo. Una avería. «¡Bajad!», ordenaron los hombres, y todas salieron al camino. «¡Sentaos ahí!», gritaron, señalando un terreno arenoso que había bajo un gran árbol. Las muchachas sabían que las horas corrían en su contra. Cuanto más tiempo estuvieran en poder de Boko Haram, más difícil les resultaría volver a sus vidas. Cuando la gente se enterara de lo que les había pasado, todos las considerarían deshonradas. Corrían historias de otras chicas que habían vuelto a sus hogares. Sus familias habían hecho lo posible por esconder la verdad a los vecinos. Si se enteraban, sus hijas nunca podrían casarse. Sus vidas estarían arruinadas para siempre. Blessed se levantó y caminó hacia el pasillo que habían formado los hombres. Salama la miraba. «¿Y Blessed qué está haciendo?», se preguntó. «Por favor, tengo que hacer mis necesidades...», dijo Blessed a uno de los hombres. Salama, al momento, se situó detrás de ella. Dos muchachas más hicieron otro tanto. «Vale, pero volved rápido», ordenó él.Las chicas no dijeron nada. Rodearon a los hombres y llegaron a unos arbustos, entre los que se acuclillaron. «Muy bien murmuró Blessed. Lo que tenemos que hacer es salir corriendo de aquí. Si nos persiguen y nos matan, que así sea. Pero ahora tenemos que correr». Las adolescentes asintieron. Blessed asomó la cabeza por entre los arbustos. Los hombres estaban dándoles las espaldas, más interesados en la comida que en otra cosa.«¡Ahora!», musitó Blessed. Las jóvenes echaron a correr. Corrieron y corrieron sin pensar. Sin hablar. Cuando se cansaban, paraban brevemente bajo los árboles aislados, apretándose contra la tierra reseca hasta tornarse muy pequeñas. Y seguían corriendo.
18:00 HORAS. FINAL DE LA HUIDA. Al atardecer, Blessed, Salama y otra estudiante (la cuarta había huido por otro camino) se tumbaron bajo un árbol. Oyeron el lejano mugido de una vaca y vieron la cabaña de un pastor. Las chicas hablaron entre ellas. «Esta gente está en la zona de Boko Haram. ¿Y si nos delatan?», preguntó Salama. Pero Blessed se mantuvo firme. Necesitaban comida. Entraron en la choza de paja y se encontraron a una pareja sentada a la luz del crepúsculo. «¿Sois de las chicas secuestradas por Boko Haram?», preguntó el hombre.Las muchachas asintieron. «Os oímos pasar anoche. Aquí estáis seguras», indicó. Las chicas no sabían si creerlo, pero no tenían elección. La mujer les dio ropas nuevas, para disfrazarlas, y bolsas de plástico donde esconder sus uniformes de colegialas. Les trajeron agua para lavarse y les dieron maíz para cenar. Las chicas esa noche lloraron, rezaron y durmieron juntas en el suelo. A la mañana siguiente, el pastor les dijo que fueran por el camino y preguntaran a la gente cómo volver a casa. Por la tarde, después de llevar todo el día andando, un motorista paró a su lado. «¿Qué hacéis aquí? preguntó. ¿Sois de las niñas raptadas en Chibok?».«Sí». «Subid a la moto». Una hora después estaban en casa. Allí, Blessed se reencontró con su amiga Hadiza, que también había logrado regresar después de saltar del camión.La siguiente visita fue la de Cool Boy. Blessed temía su reacción. ¿Pensaría que estaba deshonrada? «Siento mucho lo que te ha pasado», dijo el muchacho. La quería y prometió seguirla allí donde fuera.
19:00 HORAS. ENDURANCE. Endurance no podía correr. Se había lesionado la pierna al saltar del camión. Tuvo que arrastrarse para huir. Christina la encontró en la oscuridad, pero no fue capaz de levantarla. Endurance tuvo que seguir arrastrándose, con los brazos, con el estómago, con la espalda, por los matorrales. El suelo duro y los guijarros le rasgaban las ropas y la piel. Creyó oír unos disparos de bala. Pero tuvo suerte. Dieron con la gente adecuada. Un ciclista, un motorista después y un automovilista más tarde llevaron a Endurance y a Christina a sus casas. Al llegar a la puerta de la pequeña vivienda de sus padres, Endurance vio que sus familiares y sus vecinos estaban reunidos en la sala de estar. Todos lloraban. Cuando vio a sus padres, ella también rompió a llorar. La familia la llevó a un doctor para que le trataran las heridas. Nunca antes había estado en una consulta médica. Tenían que asegurarse de que los de Boko Haram no le habían hecho nada más. Después Endurance se cortó el pelo al cero. Desde entonces, Endurante sueña con las chicas secuestradas. En sus sueños los de Boko Haram regresan y la encierran en un cuarto. Cada día, si logra dormir, sueña. ¿Dónde estará Mary ahora? ¿Hice bien al saltar y dejarla en el camión?
DOS MESES DESPUÉS. Después de una de nuestras entrevistas, al atardecer, Endurance y yo estamos sentadas en su habitación. Me muestra fotografías en su teléfono móvil. «¿Cómo crees que podemos recuperar a las chicas?», pregunta levantando la mirada del móvil.  «¿Tú qué crees, Endurance?», le pregunto yo. Piensa en silencio y finalmente contesta con solemnidad: «A las chicas les han arruinado la vida para siempre. Cuando vuelvan... nada, nada va a serles de ayuda. Nunca serán las mismas».

Preguntas sin respuesta
¿Dónde se encontraban los profesores durante el ataque? ¿Cómo reabrió el colegio sin un plan de seguridad? ¿Dónde están las niñas? En Nigeria, este tipo de preguntas rara vez reciben respuesta. El presidente, Goodluck Jonathan, necesitó tres semanas para reconocer la simple existencia del secuestro. Y, al hacerlo, admitió que no sabía dónde estaban las jóvenes. Boko Haram ha seguido extendiendose, ha secuestrado a más mujeres desde entonces y ha matado a casi tres mil personas en lo que va de año. Los medios internacionales se hicieron eco de lo sucedido en Chibok, y #BringBackOurGirls se convirtió en trendic topic. Pero con la misma rapidez el mundo se ha olvidado de ellas.

TÍTULO: ENTREVISTA, ALFREDO PEREZ RUBALCABA,.

 Por desgracia, ni el PP ni el PSOE tenemos credibialidad contra la corrupción,.

Alfredo Pérez Rubalcaba: "Por desgracia, ni el PP ni el PSOE tenemos credibilidad contra la corrupción"

Entrevista

Alfredo Pérez Rubalcaba: "Por desgracia, ni el PP ni el PSOE tenemos credibilidad contra la corrupción"

Alfredo Pérez Rubalcaba concede a 'XLSemanal' su primera entrevista desde que dejó la Secretaría General del PSOE. Se fue de forma precipitada tras la derrota en las elecciones europeas. Ahora, cuando echa la vista atrás, dice sentirse aliviado. Nos recibe en su casa.
En estos días, Alfredo Pérez Rubalcaba se adapta a su nueva rutina. Ha vuelto a impartir clases de Química en la Universidad Complutense, se reencuentra con sus mejores amigos, intenta compensar a su mujer las largas ausencias, pone en orden los papeles de su despacho y comparte reflexiones con sus seguidores de Facebook porque, pese a haberse marchado, dejar la política del todo le resulta imposible.
Esta es la primera vez que abre las puertas de su casa de toda la vida a un medio de comunicación. Está tranquilo. Incluso se alegra al pensar que puede decepcionar a quienes piensan que le angustia que el teléfono ya no suene. Él dice que por fin puede leer sin ser interrumpido cada cinco minutos, pero la realidad es que su móvil sigue sonando durante la entrevista.
XLSemanal. ¿Cómo lleva alguien que ha sido el jefe de la oposición pasar a dar clases de Química en la universidad?
Alfredo Pérez Rubalcaba. No me ha costado. Siempre supe que acabaría volviendo. En política hay que trabajar a tope, como si fueras a estar toda la vida, pero sabiendo que te puedes ir al día siguiente. Por otra parte, nunca he perdido a mis amigos de la facultad. Con ellos ceno muchos sábados y paso las vacaciones en Asturias. Ahora, cuando tomo café, he sustituido a Óscar [López] y Elena [Valenciano] por Odón y José.
XL. Igual en la facultad ya no lo esperaban de vuelta...
A.P.R. No, no me esperaban. En 1998 y 1999 volví a clase: daba todos los lunes un seminario de Química Orgánica. Lo dejé porque, cuando ETA rompió la tregua de 1998, tuve problemas de seguridad. En aquella época, yo era el responsable de la política antiterrorista del PSOE.
XL. Es doctor en Química Orgánica, pero resulta llamativo que no dé clases en la Facultad de Políticas.
A.P.R. Ejercer la política es distinto que enseñarla. Dar clase es algo más: hay que sistematizar lo que uno ha aprendido. Puedo aportar mis conocimientos prácticos, admito que puedo ser un conferenciante ameno, un asesor interesante... pero dar un curso de política es distinto. Me costaría, pero no lo descarto. Además, tengo varias ofertas.

XL. ¿Cómo lleva Pilar, su mujer, tenerlo ahora en casa?
A.P.R. Todavía se sorprende cuando llega y encuentra las luces encendidas. Por primera vez en muchísimos años, el final de estas vacaciones lo decidió su calendario laboral y no el mío. Tengo tanto que compensarle..., lo sé. He estado mucho tiempo fuera de casa.
XL. ¿Siente nostalgia?
A.P.R. No, alivio. Mis últimos ocho años en política han sido durísimos: pasé casi seis en el Ministerio del Interior y otros dos y medio como secretario general del PSOE. Es más, cada mañana, en la ducha hago un ejercicio muy elemental: pienso qué cosas no voy a hacer y a qué personas no voy a ver, y cojo el coche y voy a la facultad más contento que unas castañuelas.
XL. ¿Se planteó dejar la política antes?
A.P.R. Sí. En 2008, cuando José Luis Rodríguez Zapatero ganó por segunda vez las elecciones generales y yo era ministro del Interior. Quise dejar el Gobierno e iniciar la salida. Como le decía a José Luis, quería salir como salen los buzos del agua, despacio para que la presión se iguale. Dejar la primera línea de la política, estar cuatro años de diputado, echarle una mano en la dirección del PSOE y luego dejar la política del todo.
XL. Al final fueron seis años más y no fue una salida de buzo...
A.P.R. Sí, al final la salida fue más bien precipitada, aunque siempre la tuve en la cabeza. Yo iba a anunciar que no iba a presentarme a las primarias antes del verano. Ya había decidido anunciar que no iba a ir; es más, yo eso lo sabía en el Congreso de Sevilla [en el que se hizo con el liderazgo del PSOE frente a Carme Chacón]. Yo no podía ser candidato otra vez. Algunas personas cercanas conocían mi decisión.
XL. ¿Hay algo más adictivo que el poder?
A.P.R. El poder es parte de la vida de la gente. Es ser jefe de un departamento, director general de una empresa o director de un periódico. En el fondo, los mecanismos por los que se acaba decidiendo quién ocupa esos puestos no son muy diferentes a los que se utilizan para elegir a los responsables políticos.
XL. Pero la política afecta a toda la ciudadanía.
A.P.R. El poder político es delegado. Quien lo recibe debe entender que no hay nada más importante que esta responsabilidad. Cuando piensas que ya no puedes trabajar 14 horas al día siete días a la semana, tienes que dejarlo. Ese es el final. El poder político debe servir para echar una mano a la gente. Eso es lo que echo de menos ahora. Antes, cuando había problemas, podía ayudar intentando llevar un asunto al Parlamento y, si estaba en el Gobierno, ni te cuento. Así concibo yo el poder.
XL. Siempre podrá llamar a sus compañeros del PSOE.
A.P.R. Ahora puedo descolgar el teléfono y decirles a mis amigos: «Esto es insostenible; a ver si podéis hacer tal cosa», pero no pasa de ser un consejo amistoso que procuro no dar.
XL. ¿No los llama entonces?
A.P.R. No porque, cuando te vas, te vas. Y si te vas a medias, no estás contento tú ni quien te sustituye.
XL. ¿Cómo ve a Pedro Sánchez como nuevo secretario general del PSOE?
A.P.R. Está haciéndolo muy bien en momentos difíciles, lo cual tiene doble mérito. Dirigir el PSOE en estos momentos es una tarea de una dificultad enorme.
XL. ¿Qué visión tiene del actual desprestigio de los políticos?
A.P.R. Es terrible que un golfo manche la vida de todos los que no lo somos. El que haya políticos corruptos no nos hace corruptos a todos. La inmensa mayoría de los políticos no somos así. El otro día leí un artículo que decía que los partidos nuevos tienen la obligación de demostrar que el poder no corrompe. ¿Por qué tiene que venir uno nuevo a demostrar que el poder no corrompe? Yo he tenido poder y no me he corrompido. Pero, para acabar con la corrupción, hay que prevenirla. Cuando alguien se corrompe y va al banquillo, ya el mal está hecho, el problema es la prevención. Y solo se me ocurre prevenir este problema de una forma: que el corrupto sepa que es muy fácil que lo pillen y que irá a la cárcel. Hablo, por supuesto, de controles previos.

XL. En esta situación, ¿considera necesario un pacto de los dos grandes partidos contra la corrupción?
A.P.R. Desgraciadamente, el Partido Popular y el PSOE no tenemos credibilidad en este asunto. La fórmula es que la solución venga de fuera: que llamemos a quienes han pensado en estos temas a poner en marcha una comisión en el Parlamento, que hagan unas propuestas y nosotros las asumamos. Debemos buscar una credibilidad que no tenemos fuera y, por tanto, no creo tanto en un gran pacto entre partidos como en un pacto de los partidos con la sociedad, que la solución venga de fuera hacia dentro.
XL. ¿Cómo analiza la llegada de Podemos? Las encuestas los sitúan incluso por delante del PP.
A.P.R. Las encuestas hay que leerlas, tomar nota y a continuación ponerse manos a la obra. Hace un año, ninguna encuesta hablaba de Podemos. La situación es muy cambiante y, por ello, hay que tener en cuenta la foto sin olvidar que dentro de unos meses puede ser distinta.
XL. Con todos estos cambios políticos y la aparición de nuevos partidos, ¿cree que en diez años seguirán existiendo PP y PSOE?
A.P.R. Sí, claro.
XL. A lo mejor el año que viene el PSOE necesita pactar con Podemos o con el PP, ¿usted qué haría?
A.P.R. Eso ya lo veremos. Es una pregunta muy buena para ese momento y para Pedro Sánchez.
XL. ¿Cuál cree que es el éxito de Podemos?
A.P.R. Ellos han hecho una cosa que les ha dado relevancia. No es, como dicen algunos, que Podemos diga lo que la gente quiere oír. Es que Podemos repite lo que la gente dice. Ahora tiene que dar un paso más y explicar cómo va a arreglar aquello que denuncia. Por ejemplo, si ese partido dice que en Cataluña quieren que los catalanes voten como los escoceses, hasta ahí está con la mayoría de los catalanes, pero hace falta que nos diga si apoyaría el 'sí' o el 'no' a la independencia.
XL. ¿Qué lectura hace de la votación del 9 de noviembre en Cataluña?
A.P.R. Es una foto de la realidad. Hay dos millones de catalanes que fueron a votar y la mayoría lo hizo a favor de la independencia, y hay otros cuatro millones largos que se quedaron en casa y que parecen estar en una posición distinta. Lo que procede ahora es pedir a Artur Mas que se preocupe de lo que piensan y sienten los cuatro millones que no fueron a votar, y a Mariano Rajoy que se preocupe de los dos millones que sí fueron a votar. Y, a continuación, recordarles que son presidentes de todos ellos y que no se equivoquen, porque ni todos los que votaron son de Mas ni el resto de Rajoy.
XL. Lo que propone el PSC, en cambio, parece insuficiente para unos y demasiado para otros.
A.P.R. Frente a la independencia no vale no hacer nada. La respuesta no puede ser cerrarnos en banda en la Constitución. El único proyecto que hay encima de la mesa es el del PSC y el del PSOE, que es la reforma de la Constitución. No hay otro. Rajoy tiende a pensar que el tiempo arregla las cosas, pero hay cosas que el tiempo no arregla. Y mucho me temo que las dificultades de convivencia entre Cataluña y el resto de España es una de ellas; porque en Cataluña entierran con la senyera y bautizan con la estelada. Por ello, el tiempo y la biología no ayudan a los que defendemos la unidad de España.
XL. Pero si para reformar la Constitución es necesario el voto del PP y Rajoy se niega a modificar el texto...
A.P.R. Necesitamos que el PP reflexione. Cambiar la Carta Magna puede resolver el conjunto del problema autonómico. Es una necesidad de Cataluña, pero también del resto de las comunidades de España. Nos permitirá, por ejemplo, delimitar las competencias para evitar que el Estado se meta donde no debe, para evitar conflictos competenciales y solapamientos. Cuando me hablan del inmovilismo de la derecha, siempre pienso que si fuera por el PP no tendríamos ni Título VIII en la Constitución [que establece la actual organización territorial del Estado], ni aborto ni un sistema nacional de salud... Aspiramos a convencer al PP de que la reforma constitucional es buena para España como los convencimos en su día de que el Título VIII era necesario.
XL. ¿Tiene vigencia el documento territorial que ustedes firmaron en Granada y que reclama una reforma constitucional y una España federal?
A.P.R. Por supuesto. Debemos modificar nuestra Constitución, hacerlo con consenso, de forma medida, y que todas las comunidades ganen. Y en ese marco reconocer las singularidades de Cataluña, que las tiene. Eso reforzará la unidad de España. No debemos olvidar que federar significa eso: unir.
XL. En su hoja de servicios al Estado, ¿de qué se siente más orgulloso?
A.P.R. Del final del terrorismo de ETA, que no es solo mío. Es un triunfo de todos y, ahora que hemos perdido la confianza colectiva, que el país duda de sí mismo, merece la pena recordar que ETA renunció definitivamente a la violencia en 2011. Somos un país que ha aguantado, que ha resistido y que ha vencido.

XL. ¿Se le ha reconocido su trabajo para acabar con ETA
A.P.R. No me preocupa. Me critican que no saqué la cabeza, que tanto Zapatero como yo no sacamos pecho, pero creo que fue una tarea de todos. Es verdad que la violencia acabó cuando yo era ministro y José Luis, presidente. Pero es el resultado del esfuerzo de muchos, pienso, por ejemplo, en las Fuerzas de Seguridad del Estado, en los jueces y en los fiscales y en la dignidad de quienes más sufrieron: las víctimas. Siempre me ha dado pudor apropiarme de una cosa que no es mía. Para conseguirlo, fue muy importante el pacto antiterrorista. Lo propuso Zapatero y lo redacté yo con Javier Zarzalejos [PP]. Tengo todavía en mi ordenador párrafos enteros del pacto.
XL. ¿Cuáles han sido los momentos más duros que le ha tocado vivir en política?
A.P.R. Los atentados de ETA cuando fui ministro del Interior. Había oído a varios ministros hablarme de ello. Pero hasta que lo vives no te das cuenta de lo que puedes llegar a sufrir y, sobre todo, de lo que puedes llegar a responsabilizarte, porque cuando te encuentras con los familiares y con el féretro, hay una responsabilidad objetiva tuya: tú eres el ministro.
XL. ¿Algo que se vio obligado a hacer y no le gustó?
A.P.R. La reforma de la Constitución [que incluyó el principio de 'estabilidad presupuestaria']. Tuve que defenderla. Ni me gustaba ni creía que fuera buena.
XL. ¿Se intentó plantar?
A.P.R. La cambié, la modificamos mucho, pero no podía. Pertenezco a una cultura política en la que el partido no deja caer a su presidente del Gobierno. Y si yo hubiera dicho que no a la reforma, el grupo parlamentario me hubiera podido seguir y Zapatero habría tenido que dimitir. Yo sabía que no podía hacerlo y creo que él también.
XL. ¿Algo que le hubiera gustado hacer y no pudo?
A.P.R. Erradicar la violencia contra las mujeres. Me encontré mucho trabajo hecho de mi antecesor en Interior, José Antonio Alonso. Atendíamos a muchas mujeres perseguidas, había unidades en las comisarías y en los cuarteles que funcionaban muy bien, pero al final la violencia sigue. Ahora veo algunos comportamientos en los institutos de secundaria que me preocupan. Nuevas formas de violencia soterrada en los chavales.
XL. ¿Siente haber sido injusto con alguien?
A.P.R. Hace semanas murió mi cuñado. Al entierro vinieron familiares y uno de ellos me dijo: «Ahora que has dejado la política, te voy a decir que en estos años apellidarse Rubalcaba ha sido muy difícil». Y es verdad. La peor época para mi familia fue el 11-M. Antes de realizar aquella famosa declaración, pensé mucho la frase: «No nos merecemos un Gobierno que nos mienta». Se la consulté a Zapatero y él me preguntó: «¿Estás seguro de que eso es lo que hay que decir?». Le dije que sí y me respondió: «Pues hazlo». Cuando acabé la comparecencia ante los medios, pensé que debía hablar con Pilar. En lo que tardé en subir de la sala de prensa de Ferraz al despacho de la cuarta planta ya habían llamado dos personas a mi casa. Buscaron el teléfono para insultarme, me rayaron el coche, me insultaron por la calle... tuve unos años muy duros. Mi familia ha sufrido mucho por mi culpa. Con ellos he sido muy injusto.
XL. ¿Alguna vez se quedó corto?
A.P.R. Claro. En 1995, un día, Felipe González me dijo una cosa que entonces no entendí: «El secretario general del PSOE tiene que callarse y tragar y tragar muchas más cosas de las que te imaginas». Yo pensé... «será el presidente del Gobierno, no el secretario general del PSOE». Pues no. La cantidad de veces que me he mordido la lengua en estos dos años y medio... con algunos de los propios.
XL. ¿Ve cerca la salida de la crisis?
A.P.R. Hay muchísimas incertidumbres. El crecimiento no acaba de consolidarse, pero la desigualdad lo hace a una velocidad terrible. Y lo peor es que, cuando se consolida la desigualdad, es muy difícil echarla atrás. Hay sectores sociales que en un año, dos o tres están perdiendo lo que conquistaron con mucho esfuerzo durante 25. La destrucción de clase media en España está aumentando la desigualdad.

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TÍTULO: DESAYUNO--CENA--DOMINGO--CRISTINA FORNER,.

DESAYUNO--CENA--DOMINGO--

Cristina Forner: "Hay que retomar ciertos valores que no son los del pelotazo"

Nací en 1953, hija de un valenciano y una asturiana, pero crecí entre viñas de Burdeos. Mi bisabuelo y mi abuelo se dedicaron al vino, como mi padre, que fundó las bodegas Marqués de Cáceres, que hoy presido.
XLSemanal. Al vino ya sé que sí. ¿Y al agua le da?
Cristina Forner. ¡Disfruto más el vino, sin duda! Pero como hay que tomarlo con moderación, me bebo una magnum de agua al día para limpiar el cuerpo de toxinas.
XL. ¿Cuál sería la dosis de vino al día?
C.F. Para la mujer, dicen, dos copas. Yo tomo alguna más. Es nuestro trabajo. Disfrutamos del vino y lo dominamos.
XL. Pero se le subirá a la cabeza...
C.F. ¡Claro! Incluso en una cata, solo de oler los aromas, se te puede subir.
XL. ¿Sabemos beber los españoles?
C.F. Sí. Aunque los más jóvenes, como mi hija, que es estudiante, se mueven con poco dinero y beben lo que toca. Pero si se les da un buen vino, les gusta. Aunque no sepan explicar por qué.
XL. Usted, calimocho jamás. ¿No?
C.F. ¡No! En mi época se bebía vodka con naranja. En cualquier caso empecé tarde a apreciar el vino, casi a los 18.
XL. La gran dama del vino español... ¿Le gusta el título?
C.F. Así me han bautizado... Es un privilegio. ¡Algo habré hecho!
XL. ¿Por ejemplo?
C.F. Pues he puesto mi granito de arena en un mercado tan amplio como el del vino. Me vine de Francia hace 30 años a desarrollar los mercados de exportación. Me tocó defender la imagen de nuestra bodega.
XL. ¿Vendía la marca España por el mundo?
C.F. Vendía un producto en su contexto cultural: la Rioja como denominación de origen y, a mayor escala, España como un país con un arte de vivir muy apreciado en el extranjero.
XL. ¿Le pasa como a su padre, que era francés aquí y español en Francia?
C.F. [Ríe]. Sí. ¡Los franceses son más cartesianos! Para mis amigos, allí soy la imagen de la vida española: siempre con ganas de estar en la calle, de disfrutar... O de improvisar una cena en casa con los amigos y un buen vino.
XL. Es usted cuarta generación de bodegueros. ¿Ve mucho advenedizo?
C.F. Ahora que empezamos a salir de la crisis, debemos retomar ciertos valores que no son los del pelotazo. Los de «me compro una bodega en La Rioja porque soy constructor y he ganado mucho dinero». Y lo estamos consiguiendo.
XL. La crisis tiene sus ventajas...
C.F. En cierto modo, sí. Pone las cosas en su sitio. Es lo positivo... ¡Aunque hay tanto tan negativo! Pero eso no hace falta enunciarlo: ya nos toca desayunar cada día con ello en las noticias.

Su desayuno: «Empiezo con la prensa y un zumo de naranja natural. Luego, fruta, tostadas y café con leche. ¡Siempre desnatada! Me gustan los desayunos saludables».

La cena chuletas de cordero patatas fritas, pan, beber fanta naranja, postre un trozo de melón,.

TÍTULO: EL JARDIN ,  EL HOMBRE TRISTE,.

EL JARDIN ,  EL HOMBRE TRISTE,.-foto,.

 - Una historia ínfima me fascina desde hace tanto tiempo que tendré que convencer a Garci de que haga una película con ella. La recuerdo tres ...

Una historia ínfima me fascina desde hace tanto tiempo que tendré que convencer a Garci de que haga una película con ella. La recuerdo tres veces por semana, cuando paso por Cuatro Caminos hacia donde estuvo la gradona del Metropolitano y trato de imaginar, por los edificios y las bodegas que aún perduran, cómo era el barrio a comienzos de los sesenta.
El campeón del mundo del peso pesado Floyd Patterson buscó desde niño espacios oscuros en los que ocultarse. Una estación de Metro en Brooklyn, el hangar de un aeródromo abandonado, la ciudad de Madrid. Patterson ingresó en la memoria del deporte como un púgil demasiado bondadoso, sin instintos predadores, que además tenía un miedo atroz, no al dolor, sino a la vergüenza de la derrota. Gay Talese lo retrató entrenando en el hangar del aeródromo con una angustia comparable a la de la última vigilia del condenado a muerte. En la grabación de su combate contra Alí, Patterson da pena, clavado en el centro del ring con la guardia muy cerrada y ortodoxa, como era habitual en los pupilos de Cus DAmato, lanzando al aire ganchos que no conectan, mientras Alí dedica medio minuto a destrozarlo psicológicamente bailando a su alrededor mientras le amaga golpes que no da.
En los albores de la Edad de Oro del peso pesado, antes de que surgieran Alí, Frazier y Foreman, Floyd Patterson vivió una gran rivalidad de resonancias literarias contra Sonny Liston. Las personalidades no podían ser más antagónicas: Sonny Liston era un feroz producto del gueto con pasado carcelario que podría haber perseguido las ambulancias de los adversarios para rematarlos. Años después de su retirada, la Mafia lo asesinaría en Las Vegas luego de ponerlo a trabajar en la periferia chunga de los casinos. Nada gustaba más al periodismo americano que estos combates maniqueos en los que el boxeo se convertía en lo mismo que el cine según John Ford: «Dos personajes y un conflicto». El duelo final tuvo lugar en Chicago en 1962.
Abreviemos, que hay que llegar a Cuatro Caminos. Patterson perdió. Escandalosamente. Fue desbrozado con un K. O. prematuro comparable a los que años después coleccionó Mike Tyson, por cierto, el último gran pupilo de Cus DAmato, a quien el entrenador sacó del barrio y sentó a comer en su casa junto a su familia. Terminada la pelea, Floyd Patterson debía enfrentarse a lo único que en realidad temía: la mirada del otro después de perder. La mirada que seguramente lo perforó repetidas veces en lo que tardó en llegar al vestuario, donde por fin pudo ponerse la barba postiza y las gafas que trajo para huir sin que nadie lo reconociera. La huida fue larga.
El primer avión al extranjero que despegaba del aeropuerto neoyorquino al que llegó Floyd Patterson un día después del combate iba a Madrid. Un espacio oscuro donde ocultarse, como cuando de niño pasaba horas acurrucado en el Metro para refugiarse de no sabía qué. Aquí empieza la película de Garci. De igual modo que El hombre tranquilo no arranca en el combate, sino cuando John Wayne baja del tren en Irlanda. Empieza cuando Floyd Patterson se registra en una pensión de Cuatro Caminos con la barba postiza aún puesta y con un nombre falso, Aaron Watson. En realidad, poco se sabe de cómo fueron los días de Patterson en Madrid. Eso es lo que en parte habría que recrear, con algunas licencias para la ficción. Lo que se sabe es lo que él mismo contó cuando habló del viaje como de una suerte de penitencia purificadora, de castigo autoimpuesto durante el cual incluso se obligó a alimentarse solo de sopa porque era precisamente lo que jamás le gustó comer. Patterson contó que solo frecuentó barrios populares, deprimidos, como si los neones de Gran Vía constituyeran una alegría prohibida por su mortificación. Imaginen esos barrios de Madrid en 1962. Lo que tuvo que suponer la visión de un hombre negro de casi dos metros que, alucinado, tristísimo, arrastraba las piernas por la calle y sorbía sopa, solitario, en las cantinas. De él me acuerdo tres veces por semana.

TÍTULO: COCINA- DOMINGO- CREMA DE NARANJA Y VAINILLA,.

Ingredientes: 150 g de huevo, 40 g de yema de huevo, 150 g de azúcar, 20 g de ralladura de naranja, 200 g de zumo de naranja, 40 g de zumo de limón, 1 vaina de vainilla, 100 g de mantequilla y una hoja y media de gelatina. Además: 400 g de crema de naranja y 100 g de nata montada. Para el granizado: 150 g de agua, 100 g de azúcar, 375 g de chacolí y 1 hoja de gelatina.-foto,.
Elaboración:
-Del granizado: se ponen el agua, el vino y el azúcar en un cazo y se lleva a ebullición, para disolver el azúcar. Se deja entibiar, se añade la gelatina ya hidratada, se mezcla y se vierte todo en una bandeja. Se congela. Se ralla el granizado con un tenedor y se conserva en el congelador.
-De la crema: se mezclan los huevos, las yemas, el azúcar, la ralladura de naranja, los zumos y la vainilla en un cazo. Se cuecen a fuego bajo mezclando 10 o 12 minutos con una cuchara de madera, hasta que esta nape. Se echan las hojas de gelatina y se deja entibiar. Con la mezcla a 40 ºC se echa la mantequilla en dados. Se mezcla con la túrmix y se reserva.
Acabado: se monta la nata y se mezcla con lo anterior, hasta lograr la crema, que se vuelca en recipientes y se deja enfriar 3 horas en la nevera. Se acompaña con el granizado, coronándolo todo.
Reinos de humo, por Benjamín Lana
Antes del botellón
A los niños del baby boom nos daban vino mucho antes de que se nos marcara la sombra del bigotillo. Aún no se habían descubierto las bondades para la salud de sus compuestos polifenólicos, ni el famoso estudio Monica había demostrado que el riesgo de morir de un infarto en Toulouse donde se bebe mucho más tinto era mucho más bajo que en Estrasburgo. El garrafón de clarete igualaba a todas las clases sociales y tenía una homogeneidad geográfica modélica. ¡Cuánto ha ayudado La Rioja a construir España! Los millones de litros que bajaban del garrafón de mimbre a las gargantas no eran todos de Tondonia, Riscal o Vega Sicilia, pero los españoles de entonces éramos menos exigentes con las cosas. Un padre hacía magia en la mesa con los vasos de agua infantiles echándoles un chorrito de tinto.
El paladar aprendía a disfrutar con sabores no azucarados y maduraba pronto. Un tío abuelo el mío, Jose Mari daba al chaval medio vasito de su mejor garnacha como ceremonia de iniciación, a los diez años. Sin permiso paterno y con el placer de lo prohibido se lo llevaba a la bodega a oler y probar de las barricas y a picar olivas. A los 12, ya en presencia del cabeza de familia, un chiquito entero. Se buscaba el disfrute en sí, la socialización por la palabra, no por el efecto del alcohol. Pasaba en un rinconcito navarro, como en pueblos de Requena, Orense o Valladolid, donde unos chatos con los amigos suplían la falta de polideportivos. Entonces, y quizá por todo esto, no se había inventado el botellón. @uncomino,.

Trash, ladrones de esperanzaTÍTULO: DOMINGO CINE,  Trash, ladrones de esperanza,.
Reparto
Rickson Tevez, Eduardo Luis, Gabriel Weinstein, Rooney Mara, Martin Sheen, Wagner Moura, Selton Mello, André Ramiro, Jesuita Barbosa, Daniel Zettel, José Dumont, Gisele Fróes, Maria Eduarda, Nelson Xavier, Stepan Nercessian,.
 
 Dos niños de las favelas de Río de Janeiro encuentran una cartera en el basurero donde buscan a diario, pero no se imaginan que este descubrimiento podría cambiar sus vidas para siempre. Cuando la policía local aparece para ofrecerles una generosa recompensa por la cartera, los dos chicos, Rafael y Gardo, comprenden que han encontrado algo importante. Deciden recurrir a su amigo, Rato, y los tres se lanzan a una extraordinaria aventura para intentar quedarse con la cartera y descubrir el secreto que esconde.