TITULO : EN PRIMER PLANO A FONDO - ¡ BUENOS DIAS, JAVI Y MAR CADENA 100 ! - NATURALEZA Oso pardo: renacido en el Cantábrico,.
¡ BUENOS DIAS, JAVI Y MAR ! CADENA 100 ,.
Lo mejor del programa ¡Buenos días, Javi y Mar! que se emite cada mañana en CADENA 100 de 06:00 a 11:00 y que presentan Javi Nieves y Mar Amate.,etc.
EN PRIMER PLANO A FONDO - NATURALEZA Oso pardo: renacido en el Cantábrico,.
Renacido en el Cantábrico, fotos.
El oso pardo español está de vuelta: nacen más crías que nunca. No ha sido fácil. Lo demuestra un documental que se adentra en la cordillera Cantábrica y enseña la intimidad de este gigante que ha estado a punto de desaparecer.
Olvidó el frío que le torturaba desde hacía horas en el interior de
su escondite. Era el momento que había estado esperando y preparando
desde hacía meses. A través del visor de su cámara, armada con un
potente teleobjetivo, Joaquín Gutiérrez Acha enfocó al principal
protagonista de su película. Una osa parda se movía por la ladera del
monte que tenía enfrente de su escondite seguida por dos oseznos. El
cineasta sabía el privilegio de poder vivir aquel momento.
Entre 230 y 260 osos pardos viven
hoy en la cordillera Cantábrica. Aunque pueda parecer exigua, la cifra
expresa el éxito de años de conservación, estudio y concienciación
Porque aquellos osos no eran los grizzly que tantas veces vemos en los documentales.
Joaquín no rodaba en Alaska, Rusia ni ninguno de los grandes destinos
para ver osos pardos. Aquella osa era mucho más pequeña, difícil y
esquiva; era una osa de la cordillera Cantábrica.
Tratado de paz
Entre 230 y 260 osos pardos viven hoy en la cordillera más occidental
de Europa. La cifra, aunque pequeña, es el resultado de años de
conservación, estudio y concienciación para que el oso pardo pueda tener
un futuro en nuestro país. Durante siglos, los ganaderos lo han
considerado su enemigo y los cazadores, el mayor trofeo de caza mayor de
nuestro país. Como resultado, el oso -que hasta la Edad Media pobló la
práctica totalidad de nuestra Península- llegó a la mitad del siglo XX
recluido en dos pequeñas poblaciones: una en la cordillera Cantábrica y
otra en el Pirineo.
Los osos del Cantábrico buscan
lugares con poca presencia humana. Los bosques cerrados de hayas, robles
y abedules los proveen de cuanto necesitan
Con la protección integral de la especie en 1973, nuestros osos
empezaron el difícil camino de su recuperación. Ya no eran cazados
legalmente, pero se seguían matando ejemplares, y su mundo, los bosques,
montañas y ríos, continuaban desapareciendo por contaminarse. La última
osa autóctona del Pirineo cayó abatida por un cazador francés en 2004 y
desde entonces los osos que quedan en el Pirineo -poco más de 40
ejemplares- descienden de osos importados de Eslovenia. Los cantábricos,
sin embargo, han mantenido su genética autóctona y progresan
lentamente. Aunque eso no quiere decir que su población no corra todavía
grandes riesgos.
Menos miedo a los humanos
Los osos de la cordillera Cantábrica han ido acostumbrándose poco a
poco a la presencia humana. Sin cazadores, con guardas que los protegen y
la llegada de un turismo que paga por verlos y disfrutar de ellos en
libertad, los plantígrados empiezan a ver a las personas sin tanto
temor. Y esto encierra cierto riesgo. Los osos son omnívoros.
Los 40 osos del Pirineo descienden de ejemplares importados de Eslovenia
Se alimentan de hierbas, frutos, miel, insectos, animales muertos,
peces… y, de tanto en tanto, de alguna presa que cazan gracias a su
velocidad -hasta 60 kilómetros por hora- y fuerza. Al tener menos miedo a
los humanos, los osos se acercan más a los pueblos y entonces pueden
comerse las cosechas, destrozar frutales y colmenas e incluso matar
alguna vaca o cordero.
Un gato montés acecha entre las sombras de un hayedo. Una de las directrices para conservar los
osos cantábricos radica en la conservación de su hábitat, que
alberga gran variedad de especies salvajes amenazadas en toda Europa
Todos los destrozos son indemnizados, pero el rencor crece y de vez
en cuando un oso aparece muerto por un disparo, por veneno o por culpa
de lazos furtivos puestos para cazar jabalíes. Y por cada oso que cae,
especialmente si es una hembra, toda la población sufre un gravísimo
revés.
Récord de madres
La reproducción de nuestros osos es un proceso lento y delicado.
Las madres deberán cuidar ellas solas de sus camadas, que en
nuestro país oscilan de una a tres crías. Los oseznos dependen de las
madres entre 16 y 18 meses. Eso determina que, como mucho, las
hembras parirán cada dos años. Y durante este periodo la hembra gastará
mucha energía amamantando y protegiendo a sus hijos incluso de los
machos de su especie, que con cierta frecuencia matan a los cachorros
que no sean suyos. Para evitarlo y protegerse de estos osos
‘infanticidas’, las hembras han desarrollado sus propias tácticas de
supervivencia. Se aparean con diferentes machos de forma que sus camadas
son habitualmente de hijos de distintos machos. Gracias a esta
estrategia y a la mejora en las condiciones de su hábitat natural en
2015, año del último censo conocido, se ha batido el récord de madres
reproductoras.
Para proteger a sus camadas, las hembras se aparean con diferentes machos

Y no son las únicas buenas noticias. Las poblaciones oriental y
occidental de la cordillera Cantábrica, que llevaban entre 50 y 100 años
desconectadas, se han empezado a relacionar. En la oriental, con poco
más de 40 osos, la altísima endogamia del grupo hace peligrar su
viabilidad. La noticia del intercambio genético con osos del área
occidental devuelve la esperanza a una especie que se ha ganado a pulso
su supervivencia.
Canciones de amor

Uno de los últimos urogallos cantábricos eleva su voz en su cantadero
para atraer a una hembra. El cambio climático y el abandono del medio
rural por parte del hombre han puesto al borde de la extinción a estas
aves más propias de latitudes boreales.
El lobo feroz

Ningún animal de la cordillera Cantábrica despierta tantas filias y
fobias como el lobo. Mientras que el oso empieza a ser aceptado,
al lobo se le tiene una inquina especial.
Las 70 manadas que pueblan estas montañas son el símbolo más puro de
nuestra fauna salvaje, pero las vacas, ovejas y caballos que matan todos
los años les hacen acreedores del odio a muerte de los ganaderos.
Montañas protectoras

Con un total de 480 kilómetros de longitud y entre 60 y 120 de
anchura, la cordillera Cantábrica es la cadena montañosa más occidental
de Europa. Su abrupto relieve la ha convertido en refugio de especies
amenazadas como el oso pardo.
Un manto de humedad
Esta salamandra disfruta de la humedad y la protección de una de las
masas boscosas más importantes de nuestra Península. Pero no está a
salvo. El cambio climático está afectando a grandes y pequeños de una
manera que los científicos apenas han alcanzado a vislumbrar.
TITULO: REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - ¡ ATENCION Y OBRAS ! CINE - Carne sintética: llega el bistec sin vaca,.
¡ ATENCION Y OBRAS ! CINE -
¡Atención y obras! es un programa semanal que,
en La 2, aborda la cultura en su sentido más amplio, con especial
atención a las artes escénicas, la música, los viernes a las 20:00 presentado por Cayetana Guillén Cuervo, etc, foto,.
REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA -Carne sintética: llega el bistec sin vaca,.
Carne sintética: llega el bistec sin vaca,.
fotos.
Ciencia ficción? No, ya es realidad: hamburguesas sin carne que saben y huelen como las de vacuno, comida indistinguible de la original.
Para algunos es una aberración: ‘Frankenfood’, ‘comida Frankenstein’,
la llaman. Para otros se trata de un paso imprescindible para salvar el
planeta.
La
parrilla está ya caliente,
comienza a humear. Al poner la hamburguesa sobre el metal, la carne
empieza a crepitar. Es la grasa, que se derrite. Al mismo tiempo, un
inconfundible aroma invade la cocina. Huele a carne churruscada, a
sangre… Pero esta
hamburguesa vegetal no lleva ni una cosa ni otra. Tan solo aceite de coco, almidón de patata, celulosa de bambú…
Y, sin embargo,
tiene el mismo aspecto e igual textura que una hamburguesa de vacuno.
Y más aún: sabe y huele como la auténtica. Es la generación 2.0 de los
sustitutos de la carne que llevan tiempo en tiendas y restaurantes
vegetarianos. Pero, a diferencia de lo que ocurre con el tofu (preparado
con soja) o el seitán (a base de gluten de trigo), la imitación es
perfecta. O casi.
Falsa hamburguesa hecha con vegetales
¿Cómo lo logran? Detrás de estos productos hay muchos años de
laboratorio. Algo que intuyen quienes han bautizado a estos sucedáneos
como ‘Frankenfood’, o ‘comida Frankenstein’. Un ejemplo: la ‘sangre’. Si
no es de origen animal, ¿de dónde proviene? La compañía californiana
Impossible Foods (‘Comidas Imposibles’) encontró un sustituto perfecto
en la leghemoglobina, una hemoproteína presente en los nódulos
radiculares de las leguminosas. En plantas como la soja, funcionan como
fijadores de nitrógeno. Y contienen hemoglobina, el elemento que
confiere el color rojo a la carne.
Como Impossible Foods, otras compañías
elaboran ya sustitutos de la carne basados en vegetales.
Una de ellas es Beyond Meat (‘Más Allá de la Carne’), financiada por
Bill Gates y ya disponible en grandes superficies de Estados Unidos.
Otra, la holandesa The Vegetarian Butcher, comercializada ya en España
con el nombre de La Carnicería Vegetariana. La fundó en 2010 un granjero
holandés, Jaap Korteweg, quien asegura que consiguió engañar al
mismísimo Ferran Adrià con su ‘pollo’ falso. «La comida vegetariana era
hasta hoy con un iPhone 2. Nosotros creamos ya el iPhone 6», dice
Korteweg. En su catálogo ofrece pollo vegano en trozos; carne picada y
beicon vegano o salchicha Bratwurst vegetariana.
A diferencia de lo que ocurre con las hamburguesas hechas con tofu,
esta imitación es perfecta. O casi. Se precian de haber engañado al
mismísimo Ferran Adrià
Los fabricantes coinciden:
dentro de 50 años, nadie comerá carne de origen animal. ¿Por qué este empeño en buscar sustitutos para algo que ya existe en la naturaleza? Sencillo:
el ritmo actual de consumo es insostenible.
Se crían cada año en todo el mundo 70.000 millones de animales de
granja. El 30 por ciento de la superficie cultivada se destina a saciar
su apetito, frente a solo un 4 por ciento empleado directamente para
alimento humano. La industria de la carne es a su vez responsable del 18
por ciento de los gases de efecto invernadero que emitimos a la
atmósfera, incluyendo un 40 por ciento del metano que proviene del
vientre de las vacas que comemos y cuyo efecto es 25 veces más potente
que el dióxido de carbono y hasta 300 más que el óxido de nitrógeno. Y
el problema va en aumento: en 50 años la población mundial alcanzará los
9700 millones y, según la FAO, ya antes, en 2050, el consumo se
duplicará.
Pero aún hay más motivos de alarma. Un estudio publicado en la revista científica
American Journal of Clinical Nutrition afirma que se necesitan 25 kilocalorías de combustible fósil para producir una kilocaloría de proteína de carne.
Y para producir un kilogramo de proteína animal hace falta 100 veces más agua que para la misma cantidad de proteína de cereal.
Además, el empleo de antibióticos en el ganado está facilitando la
aparición de bacterias resistentes a los mismos. Con el peligro que
implica adentrarnos en «una era posantibióticos, en la que muchas
infecciones comunes ya no se podrán curar y volverán a ser mortales», en
palabras de Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial
de la Salud. Y todo ello por no hablar de las condiciones en que viven
los cerdos, las vacas o las gallinas que más tarde llenan nuestra
nevera. Por todo esto, Naciones Unidas y la FAO coinciden en que hay que
reducir el consumo de carne, o al menos su impacto, a la mitad. Y hay
quien lleva tiempo intentándolo.
La carne auténtica podría quedar relegada en unas décadas a un bien
de lujo, a un bocado que se deguste solo en las grandes ocasiones
No todas las opciones pasan por prescindir por completo del uso de animales.
En 2013 el doctor Mark Post, de la Universidad de Maastricht (Holanda),
anunció a bombo y platillo su hamburguesa de carne cultivada en
laboratorio a partir de células madre de dos vacas (una de la raza azul
belga, o blanc bleu belge, y otra blonde de Aquitania).
Hamburguesa hecha con carne cultivada
El proceso por el que se multiplican estas células hasta obtener
20.000 láminas de tejido muscular, suficiente como para elaborar una
hamburguesa, es tan complejo que hicieron falta 250.000 euros para
crearla. La más cara de la historia, sin duda. Además, los catadores
elegidos para la ocasión -plató televisivo y horario de máxima
audiencia- emitieron un veredicto rotundo: se parece mucho a la versión
auténtica, pero aún no se ha conseguido del todo.
Si no es de origen animal, ¿de dónde proviene la ‘sangre’? Una
compañía californiana halló un sustituto en una proteína de las
leguminosas
«La textura, la sensación en boca, es como la de la carne. Al
morderla, parece una hamburguesa convencional. Pero falta algo, falta la
grasa», dijo entonces el científico elegido para la cata, Hanni
Rützler. Este es precisamente uno de los avances realizado en los
últimos años por Mark Post y su equipo, con el que ha puesto en marcha
la
start-up Mosa Meat.
Están trabajando en el cultivo in vitro de células grasas, imprescindibles para obtener un resultado realista.
Además, han eliminado los antibióticos de la ecuación y casi consiguen
ya superar otro elemento inquietante. Para que las células obtenidas del
músculo de la vaca se multipliquen, emplean -o empleaban- biorreactores
rellenos de suero fetal bovino. Este se obtiene a partir de un feto de
vaca. Aunque no se trata de una modificación genética, que tan mala
prensa tiene en un buen sector de los consumidores, no suena muy
seductor.
El investigador holandés Mark Post durante el proceso de creación
Hoy logran resultados similares con un derivado de las algas.
Desde el laboratorio de Post aseguran que en tres o cuatro años sus
productos podrían estar en tiendas y restaurantes especializados. Y tres
años más para llegar a supermercados y grandes superficies. Antes deben
perfeccionar el resultado y abaratar costes.
De momento otra compañía, Memphis Meats, ha creado la primera albóndiga de carne sintética. Su coste alcanza los 1000 dólares,
demasiado sin duda, pero lejos de los 250.000 de la primera hamburguesa
presentada hace más de tres años. La versión de la universidad
holandesa pronto verá reducidos sus costes a 80 euros el kilo.
¿Qué nos depara el futuro? Pese a que hoy suene a
ciencia ficción, parece inevitable que la carne auténtica podría quedar
relegada en unas décadas a bien de lujo o para las grandes ocasiones. Y
el grueso del consumo abastecerse de sus sucedáneos. La supervivencia
del planeta está en juego. Gracias a la bioingeniería podríamos estar
ante una nueva revolución, tan importante como la que se produjo en el
Neolítico hace 10.000 años o hace 150 años con la agricultura
industrial.