domingo, 12 de enero de 2014

¡Silencio, por favor! Malena Alterio. / EL BLOC DEL CARTERO,EL ALMA DE CIUDADES Y MUSEOS,. / LA CARTA DE LA SEMANA,Fernando Tejero, ACTOR, CINE,

  1. Malena Alterio
    Hija, hermana, sobrina y pareja de actores. Lo suyo es la interpretación, no hay duda. Malena Alterio está de gira con Emilia (en los ...
     
    Se habla de...

    ¡Silencio, por favor! Malena Alterio

    Malena Alterio (Buenos Aires, 1974) llegó a Madrid siendo un bebé. Celebrará su 40 cumpleaños el 21 de enero sobre las tablas. Está de gira con la obra teatral 'Emilia'.
    Hija, hermana, sobrina y pareja de actores. Lo suyo es la interpretación, no hay duda. Malena Alterio está de gira con Emilia (en los madrileños Teatros del Canal, hasta el 9 de febrero), una obra escrita y dirigida por Claudio Tolcachir, argentino, como ella. Lejos queda su papel en la serie televisiva Aquí no hay quien viva, pero la gente sigue llamándola Belén por la calle o simplemente la del portero. Ella no lo lleva mal, aunque durante un tiempo la fama no le permitiese viajar en metro.
    Asegura que ahora hace lo mismo que antes de ser popular y se siente una chica absolutamente normal. Damos fe: lo de la actriz diva no va con ella. Lo demostró durante la sesión de fotos, en su casa, ubicada en un céntrico barrio madrileño.
    -Caro, su personaje en Emilia, no habla mucho. ¿Qué hace?
    -Cuando se estrenó la obra en Avilés, dijo que esta ciudad asturiana es el 'estrenódromo' de España. ¿De dónde saca estos palabros?
    -Dice que no le gusta que le hagan fotos. ¿Prefiere un buen autorretrato?
    -Nació en Buenos Aires, aunque pronto se vino a España. ¿Le dejó huella su tierra natal?
    -Su padre, Héctor Alterio, es actor, como usted y su hermano. ¿El apellido es un peso o un orgullo?
    -¿Sufre antes de un estreno?
    -Cuenta que, si su padre no hubiera sido actor, usted tampoco. Estaríamos hablando con Malena, de profesión...

     TÍTULO: EL BLOC DEL CARTERO, EL ALMA DE CIUDADES Y MUSEOS,.

    1. Coincido en muchas cosas con Gonzalo García Pelayo, a excepción del póker y el talento. Los juegos de mesa no están hechos para mí -a ...
       
      Coincido en muchas cosas con Gonzalo García Pelayo, a excepción del póker y el talento. Los juegos de mesa no están hechos para mí -a excepción del mus- y no tengo la creatividad desatada que rebota constantemente por su cabeza, lo que me contraría sobremanera. Una en la que coincidimos plenamente es la aseveración incorrecta de que los museos se ven en unos minutos. Gonzalo entra en el Prado, un poner, y lo visita a paso de calle; asegura que lo que te interesa merece un vistazo y lo demás una simple ojeada de refilón. Gonzalo y un servidor somos de los que se pasean por los museos sin la detención escrupulosa de los buscadores de matices, de los afortunados que cada vez que miran descubren algo nuevo.
      Cuando me acerco al Bellas Artes de Sevilla, corro veloz a contemplar unos minutos La muerte del maestro que con el trabajo -que le realizaron en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico luce esplendoroso-, del monumental José Villegas, y salgo reconfortado y satisfecho. Hay otras jornadas para los demás. Si algún día se realiza la excelente idea que me transmitió el concejal Gómez de Celis de transformar la antigua Fábrica de Tabacos -impresionante sede hoy de la Universidad- en una suerte de Louvre sevillano, concentrando todos los museos de la ciudad y completando la solvente pinacoteca del Bellas Artes, se crearía un foco de atracción cultural que atraería a la capital andaluza cientos de miles de visitantes más al año y nos obligaría a Gonzalo y a mí a dedicarle algo más que un simple paseo para contemplarlo en su magnificencia.
      Sostengo que ocurre igual con las ciudades. Hay dos formas de verlas: conocer lo elemental o saberse sus rincones secretos. Para lo primero bastan unas horas; para lo segundo hacen falta años. Sin salir de Sevilla: conocer el paquete básico de la ciudad lleva tan solo unas horas: Giralda y Catedral, Real Alcázar, Torre del Oro, iglesia de la Caridad, El Salvador, Bellas Artes, un paseo por Triana y otro por el barrio de Santa Cruz se hacen en un día. Intenso, pero un día. Aprehender el alma de la ciudad, conocer sus personajes, saber dónde preparan la mejor pringá o a qué lugar hay que acudir para escuchar de noche el lamento de una guitarra ya es cosa de años.  Visitando con mi querido Paco Cervantes la ciudad de Tokio, me comprometí con él a enseñarle lo imprescindible en un solo día. Viajábamos de Hong Kong a San Francisco y le propuse parar en la capital de Japón a disfrutar del día que nos sobraba. Tokio, en su inmensidad, pudo ser visitado en ese tiempo: bastó con estudiar las líneas de metro y leer un par de guías urbanas en las que se aconsejaran los barrios más interesantes. Y caminar sin descanso y con los ojos bien abiertos. No puedo escribir un libro que se titule El Tokio que conocí, pero sí me llevé una impresión general de los lugares a los que hay que ir. Por cierto, muy interesantes y algo estresantes.
      Aquel que quiera visitar la Barcelona elemental, por ejemplo, podrá ver satisfecha su curiosidad básica en un tiempo similar: las Ramblas, el paseo de Gracia, el Gótico, Montjuïc, el Picasso y un vino por el Borne caben en una jornada apretada; pero saber qué rincones aguardan tras el parque del Guinardó camino del sueño de Güell y Gaudí ya es cosa de tiempo: el Quimet de Horta o Can Solé de la Barceloneta no vienen en las guías. Ni la vista agazapada y esplendorosa de la ciudad desde el final de la carretera de las Aguas, más allá del ensoñador Tibidabo.
      El alma de las ciudades, como el de los museos, requiere dedicación. Hay quien prefiere conocer poco, pero de forma muy intensa. Gonzalo y yo preferimos ver el mundo a paso de fotógrafo de carreras, no a paso de óleo. Somos, a lo que se ve, coleccionistas de instantáneas.

      TÍTULO:  LA CARTA DE LA SEMANA, Fernando Tejero, ACTOR, CINE,.

      Fernando Tejero-foto-


      Fernando Tejero
      Fernando Tejero - Seminci 2012.jpg
      Fernando Tejero en la Seminci 2012
      Nombre real Fernando Tejero Muñoz-Torrero
      Nacimiento Bandera de España Córdoba, Andalucía (España)
      24 de febrero de 1967 (46 años)
      Ocupación Actor
      Premios
      Premios Goya Mejor actor revelación, por Días de fútbol (2003)
      Ficha en IMDb
      Fernando Tejero Muñoz-Torrero (Córdoba, España, 24 de febrero de 1967) es un actor de cine español.

    Biografía

    Nació en Córdoba en 1967, donde transcurrió su infancia y adolescencia hasta que abandonó su trabajo en la pescadería de sus padres para viajar a Madrid y convertirse en actor.
    Ingresó en la Escuela de Cristina Rota, donde entró en contacto con Alberto San Juan. De esta manera estableció vínculos con la compañía teatral Animalario, entre cuyos miembros figuraban Ernesto Alterio, Andrés Lima y Guillermo Toledo. Realizó sus estudios de forma intensiva durante los fines de semana, y de este modo podía compaginar el trabajo en la pescadería y las clases.
    David Serrano, también cercano a este grupo, ofreció a Fernando Tejero la oportunidad de su vida en la película Días de fútbol (2003), con la que obtuvo el Premio Goya al mejor actor revelación.
    Ese mismo año Elena Arnao lo seleccionó para el reparto de la serie televisiva Aquí no hay quien viva. Si bien en principio le ofrecieron interpretar a Paco (el dependiente de un videoclub), más tarde la deserción del actor encargado de dar vida a Emilio (el portero) le permitió gozar de un mayor protagonismo.
    Gracias a su popularidad, Fernando Tejero accedió a papeles protagonistas en películas como El penalti más largo del mundo (Roberto Santiago, 2005).
    Interpretó a un ciego en la película Va a ser que nadie es perfecto (Joaquín Oristrell, 2005), en la que tuvo como compañeros de reparto a Santi Millán y José Luis García Pérez.
    En 2007 protagonizó la serie Gominolas, en la que interpretaba a Benja, que en los años 1980 fue el líder del grupo infantil Gominolas.
    En el 2009 colaboró con la actriz Malena Alterio por cuarta vez (tras dos películas y la serie Aquí no hay quien viva) en el largometraje Al final del camino. Volvieron a trabajar juntos en el 2011 en la película Cinco metros cuadrados de Max Lemcke que obtuvo cinco premios en el festival de Málaga, entre ellos mejor película y mejor actor. El 1 de junio de 2012 estrena en salas En fuera de juego, fracaso comercial estrepitoso tras el que sin embargo su popularidad se ve enormemente reforzada gracias a la frase «un abrasinho, Mourinho».1
    También versionó la canción So payaso de Extremoduro junto al cantante asturiano Melendi.
    En mayo de 2012 ficha por la serie de televisión La que se avecina (hecha por los mismos trabajadores de Aquí no hay quien viva, a su vez amigos de Fernando), para interpretar a Fermín Trujillo, en la que será la pareja de Estela Reynolds (Antonia San Juan).2
    En 2013 rompió su relación sentimental con su novio Miguel Ortiz (Mister Gay España 2012), lo que tuvo gran impacto mediático por reconocer públicamente por primera vez su homosexualidad,3 4 aunque posteriormente se reconcilió con Miguel Ortiz y le declaró su amor en su cuenta de Twitter.5


ENTREVISTA,.Yulia Timoshenko: "Mis torturadores saben cómo hacer daño. No les tengo miedo",. / REVISTA XL SEMANAL , PORTADA, Joaquín Sabina: "Vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas"


  1. Hace tiempo que la Clínica del Ferroviario, en el centro de Járkov, no parece un hospital normal. En el verano de 2012 levantaron una enorme ...
     
    Entrevista

    -foto-Yulia Timoshenko: "Mis torturadores saben cómo hacer daño. No les tengo miedo"

    Es la presa más famosa de Ucrania. Comprensible. Hace tres años era la primera ministra. Encerrada por su sucesor, su liberación es condición sine qua non para que el país se integre en la Unión Europea. Las revueltas populares para que eso ocurra hacen que hoy sus palabras sean más relevantes que nunca. Desde donde está confinada, pudo responder por escrito a un cuestionario. «Me quieren quebrar, pero no lo van a conseguir».
    Hace tiempo que la Clínica del Ferroviario, en el centro de Járkov, no parece un hospital normal. En el verano de 2012 levantaron una enorme valla de hierro en torno al edificio de hormigón. Las ventanas de la novena planta se cerraron con barrotes. Para entrar, hay que registrarse en el puesto de control de la entrada. De vez en cuando vehículos de las fuerzas de seguridad cierran el acceso, como ocurrió al comienzo de las protestas en la plaza de la Independencia de Kiev, a 470 kilómetros. «Las autoridades están paranoicas», afirma Eugenia Timoshenko. «A lo mejor tenían miedo de que alguien pudiera liberar a mi madre».
    Su madre es Yulia Timoshenko, la ex primera ministra del país, que está internada en la novena planta de este hospital como si estuviera encerrada en una fortaleza. Llegó aquí desde la prisión para mujeres de Járkov aquejada de una hernia discal. No puede salir a pasear al exterior, la luz del sol no entra por sus ventanas, ni siquiera le permiten abrirlas. Cuando enfermó, las autoridades la acusaron de fingir. Por eso dejó de confiar en los médicos. Maltratada durante el traslado al hospital, recurrió a una huelga de hambre para forzar que le permitieran ser tratada por médicos alemanes.
    El presidente ucraniano Viktor Yanukovich lleva años de lucha obsesiva contra su rival política, su enemiga jurada, hasta el punto de hacer que se la juzgara por un presunto delito de abuso de autoridad en octubre de 2011. El juez la condenó a siete años de cárcel por el supuesto contrato desventajoso para Ucrania que firmó con Rusia cuando era primera ministra. El juicio y la sentencia fueron calificados de «arbitrarios» por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Ucrania miembro del Consejo de Europa debería haber dejado en libertad a Timoshenko, pero no ocurrió nada. Al contrario, las autoridades ucranianas están preparando dos nuevos procesos contra ella.
    El temor que Timoshenko le inspira a Yanukovich se puede apreciar también en las negociaciones para la firma de un acuerdo de asociación con la Unión Europea. Una de las condiciones para ello ha sido siempre la puesta en libertad de todos los presos políticos. De hecho, el presidente liberó a otros dos presos, pero Timoshenko siguió entre rejas. Los enviados de la UE han viajado a Kiev 27 veces, pero nunca se ha atisbado una solución al problema.
    Ningún otro político de la oposición tiene tanto carisma, tanta experiencia como Timoshenko. Sus propios rivales reconocen que no hay nadie igual de duro que ella en la política ucraniana. Se la considera una brillante oradora, una fría estratega, una mujer 'poseída' por la política. Su partido, Batkivshchyna ('Patria'), lo dirige en su ausencia Arseniy Yatsenyuk, uno de los promotores de las protestas junto con el nacionalista Oleg Tiagnibok y el popular boxeador Vitali Klitschko. Eugenia Timoshenko sube de vez en cuando al estrado para leer mensajes redactados por su madre en prisión. Eugenia suele volar todas las semanas desde Kiev hasta el hospital de Járkov. Recientemente aceptó hacerle llegar a su madre el cuestionario de preguntas. Yulia las contestó a mano, a lápiz sobre un fino papel. Estas son sus respuestas.
    XLSemanal. Los médicos alemanes que la examinaron en varias ocasiones aseguran que habría que haberla operado hace dos años, cuando se produjo la hernia discal. ¿Cómo se encuentra usted?
    Yulia Timoshenko. Hoy es uno de esos días en los que solo puedo decir que mi salud deja mucho que desear. Sin embargo, me siento muy bien. Ucrania se ha vuelto a levantar contra la ruindad y monstruosidad de un régimen autoritario. Incluso aquí, desde la prisión, se puede respirar el aire de libertad.
    XL. ¿Tiene dolores?
    Y.T. Siempre, constantemente. Pero todo eso se puede dejar a un lado cuando en el país están pasando cosas tan grandes.
    XL. No quiere que la traten en el hospital en el que está recluida. ¿Por qué?
    Y.T. Aunque me hayan traído a un hospital público, mi estancia aquí no tiene nada que ver con la asistencia médica. Estoy encerrada en una celda. Entiendo que los médicos, que dependen del Gobierno y que están sometidos a su control, no puedan ayudarme aunque quisieran hacerlo. Muchos de ellos se han negado a atenderme, incluso en ocasiones en que he perdido la consciencia o en que he sufrido malos tratos. Pero no les guardo rencor por ello. Como presa política, sé qué métodos se emplean para quebrar a las personas. Los médicos tienen miedo de perder su trabajo, de las multas o de las medidas de represión contra sus familias.
    XL. ¿Se puede mover, ponerse de pie?
    Y.T. Tengo que estar la mayor parte del tiempo tumbada por culpa de los dolores. Ahora, me encantaría levantarme y salir de aquí. Sobre todo para poder estar en la Maidán, la plaza de la Independencia en el centro de Kiev. Aunque estoy allí con mis pensamientos, con mi corazón, con todas las fibras de mi cuerpo, al lado de todas las personas que se han levantado por la libertad y por una Ucrania europea.
    XL. Su hija Eugenia dice que teme por su vida. ¿Hasta qué punto es peligrosa su situación?
    Y.T. Mientras Viktor Yanukovich esté en el poder, todas las hijas del país pueden decir lo mismo sobre sus madres. En el país de Yanukovich, la vida de todo el mundo está en peligro. Le estoy muy agradecida a mi hija por sus cuidados y por el trabajo que hace para mí, pero en estos días lo que hay que poner en primer plano es la preocupación por conseguir una Ucrania democrática. Los ucranianos están llevando a cabo una lucha abierta contra este gobierno mafioso. No debemos tener miedo porque estamos haciendo lo correcto.
    XL. ¿Cómo son las condiciones de su reclusión en el hospital?
    Y.T. No he vuelto a salir al aire libre desde el 5 de agosto de 2011, el día de mi detención. Las cámaras me observan 24 horas al día, los siete días de la semana. La vigilancia no es visible, pero la percibo. Ni siquiera me puedo lavar con intimidad. Este 'espectáculo televisivo' tiene un gran impacto sobre mí. Su misión es atacar mi mente, ir destruyéndome poco a poco. Tengo que apretar los dientes. Pero he aprendido a tener paciencia. Sé que me quieren quebrar, pero no lo van a conseguir.
    XL. ¿Qué es lo que más echa de menos?
    Y.T. La libertad. Discúlpenme esta respuesta tan banal. Solo cuando se pierde uno se da cuenta de la importancia que tiene, de lo mucho que habría que valorarla. Echo de menos estar con personas. Es en estos momentos cuando entiendo lo precioso que resulta cada instante que pasas con tus seres queridos. Sin embargo, también se puede ser libre tras unos barrotes. La libertad es un estado interior. No hay muro o alambrada que me pueda quitar esta libertad. Está en mí y nunca me abandonará.
    XL. ¿Qué ve cuando mira por la ventana?
    Y.T. Nada. Las ventanas están pintadas por dentro y por fuera. Todas las mañanas y todas las tardes oigo a la gente cantando canciones o leyendo poesías para apoyarme desde el exterior. Y también he aprendido a mirar a través de las ventanas veladas y los muros. Hoy veo y siento cómo ruge la plaza de la Independencia, cómo el sol sale sobre mi país.
    XL. ¿Cómo mantiene el contacto con el mundo exterior?
    Y.T. No me permiten hablar por teléfono, tampoco usar Internet. Mi única fuente de información es la televisión, que en nuestro país es muy partidista. Solo unas pocas personas tienen permiso para visitarme. Ni siquiera a mi abogado le dejan pasar todas las veces. Pero tengo que superar estos obstáculos. Yanukovich usa torturadores modernos. Son grandes psicólogos y saben cómo hacerle daño a una persona, cómo llevarla a la depresión. No les tengo miedo y tampoco temo sus métodos de tortura.
    XL. ¿Qué cosas podrían confortarla?
    Y.T. Me gustaría salir al exterior e inhalar una profunda bocanada de aire fresco. Me encantaría volver a ver a mi madre, hablar con ella, hacer todas las cosas que siempre hemos hecho juntas. Hay muchas personas a las que no he vuelto a ver en estos dos años y medio. Esos son mis deseos. No se pueden cumplir. Pero sí sé que la verdad está de nuestro lado. Sé que tras cada invierno, por largo que este sea, llega la primavera.
    XL. ¿Qué piensa cuando ve imágenes de la plaza de la Independencia de Kiev?
    Y.T. Me siento orgullosa de ser ucraniana. Especialmente al ver que los ucranianos se alzan como una única fuerza indestructible. En la plaza de la Independencia están hoy muchos de los que hace unos años participaron la Revolución Naranja sentados sobre los hombros de sus padres. Una nueva nación está surgiendo ante nuestros ojos.
    XL. Yanukovich ha asegurado que quiere firmar el acuerdo de asociación con la Unión Europea. La UE, por su parte, exige su puesta en libertad. ¿Cuenta con ser liberada?
    Y.T. Yanukovich nunca ha querido firmar el acuerdo. Los valores democráticos de la UE no son compatibles con su plan de gobernar a perpetuidad. Alega la existencia de ciertas trabas económicas, pero en realidad estas no tienen ningún papel. Lo que pasa es que ha decidido entrar en el club de los dictadores. No quiere que nadie le impida hacerse con todos los resortes del país, llenar las cárceles con presos políticos y, a su muerte, traspasarles el poder a sus multimillonarios hijos.
    XL. ¿No ha firmado el acuerdo por no tener que ponerla a usted en libertad?
    Y.T. El miedo que me tiene es tan grande que no puede ocultarlo. Pero la condición fijada por los europeos, mi puesta en libertad, es ante todo una prueba para él. ¿Está en condiciones de pensar y actuar como un europeo, de aplicar los valores europeos? Y, evidentemente, esta prueba no la ha pasado. Yanukovich prefiere tener un rehén en su cámara de torturas. Les pedí hace mucho tiempo a los políticos europeos que firmaran el acuerdo, aunque yo siguiese en la cárcel. Yanukovich no lo ha firmado porque ha optado por ser un dictador.
    XL. ¿Cómo continuará la lucha de poder entre el presidente y la oposición?
    Y.T. Estamos viviendo una de las peores crisis de nuestra historia reciente. Nos hallamos ante la encrucijada de elegir entre una dictadura y el regreso a Europa. En un estado democrático, la gente puede cambiar el gobierno mediante unas elecciones libres. En los regímenes autoritarios, solo se llama a la gente a las urnas para reforzar el statu quo. O bien el país se convierte en un cementerio o bien se levanta. Ucrania ya no tiene nada que perder. Yanukovich solo entiende el idioma de la fuerza. Por eso debemos continuar nuestra lucha en las calles de forma pacífica y con confianza.
    XL. ¿Teme que haya más violencia policial?
    Y.T. Estos últimos días, sádicos armados con porras han golpeado salvajemente y ante los ojos del mundo entero a personas que se manifestaban pacíficamente en Kiev y las han metido entre rejas. ¿Por qué motivo? ¿Por querer ser europeos? En nuestras calles hay un ejército formado por unidades especiales de la Policía y por gánsteres y matones pagados por el Estado, un ejército mayor que el propio Ejército y dispuesto a matar ucranianos para proteger al dictador.
    XL. ¿Qué significa para Ucrania el acercamiento a Rusia?
    Y.T. Yanukovich espera una compensación por su 'histórica' decisión. Rusia le daría créditos favorables y le garantizaría unos precios del gas a la mitad del precio de mercado, dice. Y cree que estos regalos políticos lo ayudarán a mantenerse en el poder. Si los acepta, Ucrania volvería a estar en las garras de la Federación Rusa, ya que Rusia exigirá que se le pague su ayuda económica con sumisión. Esto puede representar el principio del fin de nuestra independencia. Con Rusia perderemos todo lo que tenemos.
    XL. ¿Qué debería hacer la UE para apoyar a Ucrania?
    Y.T. Estas negociaciones interminables con Yanukovich no tienen sentido. ¡Hay que actuar! Debería imponer de una vez por todas sanciones contra el régimen. Debería dictar prohibiciones de entrada en la Unión, habría que congelar cuentas en el extranjero. Una comisión de expertos integrada por diplomáticos, inspectores y periodistas debería investigar las maquinaciones corruptas del clan Yanukovich. Desde su llegada al poder se han privatizado empresas estatales de forma sistemática y mediante procedimientos en absoluto transparentes. Siempre se han hecho con ellas empresas próximas a la familia del presidente y de sus hijos. Pero el dinero de las privatizaciones no ha llegado a las arcas públicas, sino que ha acabado en las cuentas que la familia del presidente tiene en el extranjero. Europa tiene que decidir entre los anhelos europeístas del pueblo y la prosperidad económica de un dictador corrupto. Estoy convencida de que los políticos del mundo democrático tomarán la decisión correcta.
    XL. ¿Yanukovich puede mantenerse en el poder a pesar de las protestas?
    Y.T. No hay poder capaz de contener a millones de personas. Exhorto a todos mis compatriotas a mantener una actitud pacífica y perseverante.
    XL. ¿Las protestas llevarán a Ucrania hacia Europa?
    Y.T. Creo firmemente que los ucranianos que se manifiestan en la plaza de la Independencia vencerán. Se impondrán y lograrán la firma del acuerdo con la UE. O el actual presidente satisface sus exigencias o el pueblo elegirá un nuevo presidente.
    De millonaria a política
    -Orígenes. De 53 años, creció en la ciudad de Dnipropetrovsk, conocida por sus fábricas de armamento. Su madre, una mujer soltera, era telefonista.
    -La empresaria. Estudió Económicas. Cuando, con la perestroika, se permitió crear empresas privadas en Ucrania, abrió un videoclub. Con ayuda de su suegro un funcionario del Partido consiguió más licencias. En 1991 fundó la empresa de combustibles Ukrainskij Benzin y más tarde se convirtió en directora de EESU, una gran corporación energética con conexiones con la rusa Gazprom. De esta época viene su apodo: la Princesa del Gas; para entonces ya era multimillonaria.
    -La política. Fue arrestada por primera vez en 2001 por luchar contra la corrupción al lado del liberal Viktor Yutshenko. Aquel movimiento dio pie en 2004 a la Revolución Naranja. Protestaban contra el fraude electoral del actual presidente, Viktor Yanukovich. Timoshenko y Yutshenko se impusieron; él fue nombrado presidente y ella, primera ministra. Pero en 2010 Yanukovich ganó las elecciones a Timoshenko y comenzó su venganza.

     

    1. Recuperado de un infarto cerebral, Sabina sigue en su mundo antitético de esposas solteras, salas de espera sin esperanza, casitas de ...
       
      En portada

      -foto-Joaquín Sabina: "Vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas"

      Cada vez que 'XLSemanal' ha convocado a sus lectores para que elijan a su cantante español más querido, Joaquín Sabina ha ganado por goleada. Así que aprovechamos que saca un libro con sus dibujos, 'Muy personal', para charlar con él largo y tendido. De lujo.
      Recuperado de un infarto cerebral, Sabina sigue en su mundo antitético de esposas solteras, salas de espera sin esperanza, casitas de muñecas de alterne y nidos de pájaros disecados. Se le ve bien, con muy buen aspecto; y las cuatro cervezas que se acaba de tomar han sido sin alcohol.
      Joaquín Sabina. ¿Ehhh? Eso es porque me han engañado. Me he retirado radicalmente de la cocaína, he reducido el güisqui en grado importante, duermo más y no como nada por problemas de úlceras; pero el tabaco no lo he dejado.
      XLSemanal. ¿Fuma en lugares prohibidos?
      J.S. En la medida que puedo, sí, porque a mí hacer cosas prohibidas me gusta mucho y basta con que me prohíban una cosa para que me entren más ganas.
      XL. ¿Tiene claro que lo preferimos vivo, aunque sea rehabilitado...?
      J.S. Alguna vez me han dicho eso de que ya no soy el que era, y hay quien habría preferido que me hubiese muerto joven y hubiera dejado un hermoso cadáver. Y yo lo comprendo porque todo eso pertenece a la mitología del rock&roll, la vida al límite y el canalleo, que son cosas que yo alguna vez cultivé. A mí también me gustan los malditos, pero me hubiera gustado más que los escritores y músicos malditos que he amado hubieran vivido ochenta años y nos hubieran dado más canciones y más libros.
      XL. Cuando uno es agnóstico y le da un infarto cerebral, ¿le entra el 'canguelo'?
      J.S. 'Canguelo', sí; pero nada que tenga que ver con el más allá. A mí lo único que me interesa es el más acá; y cuanto más acá, mejor. Pero, además, yo no soy agnóstico, soy ateo; el agnóstico es el que tiene dudas, y yo no tengo la menor duda en ese aspecto.
      XL. Luego dice que le gustaría que en el juicio final «Dios fuera mi abogado defensor»... ¿Es usted buena gente?
      J.S. Me da mucho pudor hablar de mí en esos términos. ¿Conoces a alguien que no diga de sí mismo que es buena gente?
      XL. Pues alguno debería rendirse ante la evidencia.
      J.S. Algunos, sí [se ríe]. Yo creo que Dios a mí me iba a librar.
      XL. Tras el episodio cerebral cayó en una fuerte depresión...
      J.S. La depresión nunca termina de irse, se queda ahí agazapada y te obliga a estar alerta, ya que de pronto da coletazos. Pero también ese agazapamiento hace que te agarres más a las cosas que te gustan de la vida, porque ves la amenaza.
      XL. ¿Qué le hizo deprimirse?
      J.S. No lo sé. Dicen los médicos que la mía es una depresión completamente exógena, pero yo tenía un oficio que me gustaba mucho, una mujer que me gustaba mucho, unos amigos que me gustaban mucho, mis cigarritos que me gustaban mucho y mi güisqui que me gustaba mucho. No tenía ningún motivo para estar deprimido.
      XL. ¿Le ha ocurrido eso de que de pronto, a cierta edad, uno empieza a dejar de hacer ciertas cosas?
      J.S. Yo he dejado de estar tirado en la calle y de pasarme las noches de copas. Extremé mi loca juventud hasta los cincuenta años... que ya está bien. Ahora salgo muy poco porque, si quiero beber, bebo en casa rodeado de mis nueve gatos. Me paso el día en casa leyendo, viendo la televisión, escribiendo... Y, además, la hemos ampliado porque hemos comprado el otro piso y se está realmente bien.
      XL. Así que, al final, se va a aburguesar.
      J.S. Yo ya estoy aburguesado; hace tiempo que soy un burgués.
      XL. ¿Sus mejores amigos los hizo de noche?
      J.S. Todo lo mejor lo he hecho de noche, porque he vivido más de 50 años absolutamente de noche y durmiendo de día. Ahora, no. A las diez y media de la mañana ya estoy leyendo los periódicos del día.
      XL. ¿En soporte digital o en papel?
      J.S. ¿Tú por quién me has tomado? ¡Naturalmente que en papel! Soy un completo analfabeto electrónico. No tengo ni teléfono móvil...
      XL. ¿Y sigue sin conducir?
      J.S. Sí, sigo. Cuando no tenía ni para caerme muerto también prefería ir en taxi, en esos maravillosos de Londres. Prefería ir en taxi a comer, y eso que comía muy mal.
      XL. En su exilio londinense se dijo que usted daba cobijo y refugio a los etarras que huían de España. ¿Es verdad?
      J.S. Pues sí. Si aparecía un etarra por mi casa, pues allí dormía. Había un tótum revolútum en aquellos años sesenta en los que a Londres llegaban desde emigrantes económicos hasta estudiantes jovenzuelos como era mi caso o etarras que, en esa época anterior incluso a lo de Carrero Blanco, no estaban todavía condenados por la izquierda. De hecho, yo me exilio por poner un cóctel molotov en el Banco de Bilbao en Granada, coincidiendo con el proceso de Burgos. Franco estaba muy vivo y los de ETA todavía no habían hecho las barbaridades que hicieron a partir de Hipercor ni daban ese tiro en la nuca tan frío y tan obsceno de después. Nosotros estábamos un poco ciegos porque todos los de izquierdas nos parecían buenos y todos los de derechas, malos. Luego, me he ido corrigiendo seriamente.
      XL. De niño soñaba con un billar... Ahora que ya lo tiene en un salón, ¿con qué sueña?
      J.S. Con que la Virgencita me deje como estoy.
      XL. ¡Pero si no cree en la Virgen, hombre!
      J.S. Pero por si acaso [risas]. No tengo metas, no tengo proyectos vitales... Quizá sí me gustaría ser capaz de escribir un libro en prosa, porque nunca tengo tiempo.
      XL. ¿Ha ido alguna vez a un psiquiatra?
      J.S. Jamás. Yo mi dinero me lo gastaré en güisquis, pero no en psiquiatras.
      XL. Entre los 'objetos inservibles' que atesora guarda un Ulises, segunda edición, firmado por James Joyce y un traje de luces de purísima y oro con sangre de José Tomás, en tarde de cuatro orejas.
      J.S. Esas dos cosas son las mejores que tengo, sin duda; aunque la biblioteca ha ido creciendo mucho en estos años de reposo del guerrero, y los trajes de torero también. Me acaba de regalar Alejandro Talavante el traje con el que toreó los seis victorinos en Madrid. Es cojonudo, vienen a casa los toreros, ven el traje de José Tomás, se pican y al día siguiente me mandan uno suyo.
      XL. ¿Usted ha regalado trajes a alguien?
      J.S. He regalado muchos bombines.
      XL. ¿Milita en defensa de la fiesta taurina?
      J.S. Sí, hago lo que puedo, pero no discuto con los antitaurinos porque creo que tienen razón. Entiendo que los animalistas piensen que es una fiesta cruel, pero la vida también es una fiesta cruel y como espejo de la vida los toros, cuando están bien porque, generalmente, en el estado en el que están actualmente son una farsa es lo mejor que uno puede ver con estos ojos que se va a comer la tierra.
      XL. ¿Cree que en Cataluña han cerrado las plazas los animalistas?
      J.S. En Cataluña se han unido el puritanismo, la política y, sobre todo, la ignorancia.
      XL. ¿Le preocupa la deriva independentista catalana?
      J.S. Me preocupa, pero no quiero preocuparme porque estoy tan lejos del aldeanismo y del nacionalismo se vista como se vista y de la falta de solidaridad... Me parecen unos planteamientos infantiles, aldeanos y retrógrados. Si uno se fija en la historia, ve la cantidad de guerras y de horrores que han provocado los nacionalismos en Europa hasta hace muy poco. Me gustaría poder decir «¡puafff!», y no pensar en eso. Pero la realidad te obliga, ¡maldita sea!, a opinar sobre algo de lo que no quiero opinar.
      XL. También ha sido muy beligerante con la televisión basura. ¿Está al tanto de ella?
      J.S. Yo lo sigo todo, lo que pasa es que no sé si me apetece opinar sobre esto. Yo tengo mi lado frívolo y a veces veo este tipo de programas, y no hago como los que dicen que solo ven los documentales de La 2. Yo me veo todo y sé que Belén Esteban está vendiendo muchos más libros que Borges. Es una cosa absolutamente vomitiva lo que le están dando a la juventud y a las masas en general. Desde luego, Valle-Inclán se quedó cortísimo con La corte de los milagros.
      XL. Pero el mando está para cambiar de canal.
      J.S. Para cambiar, sí: para tirar el mando a la basura y ponerse uno a dibujar o a leer. Creo que hay una conspiración para dar ese tipo de bazofia en todos los canales y a todas horas.
      XL. Cuenta que a sus hijas, de 24 y 21 años, solo les pide que lean y que traten de ser decentes. Defíname la decencia.
      J.S. Que sean buena gente, justas, solidarias y nobles.
      XL. Ha dicho mil veces que no piensa dejarles un duro, que no le parece justo ni moral, y que antes de morir pretende gastarse todo su dinero en el casino.
      J.S. Ese es mi plan, pero poco a poco ellas van sacándome las cosas [se ríe]. Las dos han salido muy buena gente, de lo cual tiene más mérito la madre que yo. Leen, hacen las cosas que a mí me gustaba que hubieran hecho, se puede discutir con ellas como adultos de un modo magnífico y son muy listas y muy guapas. Con lo cual es difícil resistirse.
      XL. ¿Y qué cree que dirán de usted sus viudas?
      J.S. No lo sé. Espero que brinden con champán y que se busquen un novio pronto.
      XL. ¿Se sigue durmiendo en los entierros de su generación?
      J.S. No, porque últimamente se me ha muerto gente tan querida y estoy pensando ahora en Ángel González o en el pintor Pepe Hernández, amigo muy del alma que ya no me río, no.
      XL. Cuando murió Chavela Vargas, escribió: «Yo, que no fui capaz de llorar a mis padres, el desconsuelo me ha llegado con la muerte de Chavela».
      J.S. Es así. Uno no sabe cuándo va a llorar y cuándo no. Yo he adoptado durante años el complejo de culpa por no haber llorado la muerte de mis padres. Y de pronto veo que me pongo a llorar por alguien que no era de mi familia y que no había conocido tampoco tanto. Me sorprendo de cómo es el corazón humano de raro.
      XL. ¿Llegó a entender que su padre, comisario de Policía en Úbeda (Jaén), lo detuviera por su relación con el PCE?
      J.S. Ese día lo empecé a entender y a admirar mucho más que antes porque estuvo hecho un señor. De Granada llamaron a Úbeda, sin saber que el comisario era mi padre, y le mandaron detenerme. Lo hizo y me llevó en un coche a Granada, y no tuvo ningún mal detalle ni dijo nada desagradable. Sin embargo, a él, en la comisaría en la que me entregó, lo humillaron delante de mí, diciéndole lo mal que hacía su trabajo. Y el hombre aguantó como un señor y se ganó todos mis respetos. Lo quise mucho ese día.
      XL. Ya en democracia apoyó a Felipe González, del que luego llegó a decir «si te he visto, no me acuerdo».
      J.S. Sí, me empezaron a molestar ciertas actitudes cesaristas de señorito andaluz con poder; y lo de los GAL no me molestó, me hizo vomitar.
      XL. «Por decir lo que pienso sin pensar lo que digo, más de un beso me dieron y más de un bofetón».
      J.S. [Ríe]. ¡Exacto! En la vida normal, me han dado muchos más besos; en la vida política y pública, muchos más bofetones.
      XL. Luego se sumó a la campaña de la 'zeja'. ¿De ahí salió más contento?
      J.S. Del de la 'zeja', sí. De su primer gobierno me siguen pareciendo estupendas la ampliación de libertades y derechos civiles, las leyes de la homosexualidad y de la dependencia. Pero, en el segundo mandato, el mismo día que le pusieron en Europa la pistola, ese fatídico mes de agosto, si en vez de desdecirse y empezar a hacer recortes, hubiese dimitido y se hubiera ido a su casa, hubiese pasado a la historia como un maravilloso presidente democrático. Lo obligaron a hacer lo que hizo, pero él no debió dejarse.
      XL. Ha presumido de que sus amigos son «rojos intelectuales biempensantes», pero se ha hecho la foto con lo más granado de la derecha.
      J.S. Mira, entre todos los cromosomas que dicen los científicos que tenemos, el del sectarismo no lo he tenido nunca, no sé lo que es; incluso cuando algunos amigos míos lo tienen, se convierte en una cosa especialmente molesta para mí. Yo no le pido a nadie que me enseñé su carné. Hay gente de derechas muy divertida y otra muy aburrida, aunque yo tenga mis propias opiniones lejísimos, en las antípodas de la derecha.
      XL. Entre la gente que le parece divertida supongo que se encuentra Alberto Ruiz-Gallardón, que le hizo pregonero de las fiestas de Madrid.
      J.S. Con Ruiz-Gallardón se podía hablar; pero no estoy seguro de que ahora pueda seguir haciéndolo.
      XL. ¿Y con Esperanza Aguirre, que le concedió el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid?
      J.S. Con Esperanza bailé un vals. Y he de decir que lo baila ella mejor que yo y que, además, es de las que se pegan mucho [se ríe].
      XL. ¿Y con Albert Rivera, que utiliza unos versos suyos para la campaña electoral de Ciutadans?
      J.S. Con Albert no he hablado nunca, pero no me importa nada que utilice unos versos míos, sacados de lo que yo entiendo que es la antítesis de un himno nacional. Los versos están ahí para quien los quiera.
      XL. ¿Sabe que a sus conciertos, como le pasaba a Aute, van entusiasmadas también las señoras bien?
      J.S. Desde el escenario no veo cómo son, pero infiltrarse en el enemigo de quintacolumnista me parece muy interesante [se ríe].
      XL. Dígame, ¿qué hubiera sido de usted de haber tenido que pasar unas pruebas de nivel para poder cantar en la calle?
      J.S. Desde luego, ni Dylan, ni Cohen, ni Brassens ni yo mismo hubiéramos pasado el examen que impone la señora Botella. Aunque estoy seguro de que tampoco nos hubiéramos dejado examinar. A mí lo que más me duele es que esos músicos hayan ido como borregos a hacerse las pruebas. Un músico que toca en la calle es porque no tiene otro sitio en el que tocar y la calle es un espacio público. No tiene por qué venir la señora Botella a examinar a nadie.
      XL. ¿Se arrepintió de hacer público el chiste que le contó la princesa Letizia en su casa?
      J.S. Sí, porque en este mundo de sobreinformación, de redes sociales... dices una perfecta tontería y se magnifica de tal manera que, tal y como quedó reflejada, me pareció una anécdota de mal gusto.
      XL. ¿Ha vuelto a coincidir con ellos?
      J.S. No, no. Ya no me quieren en palacio [ríe].
      XL. De una de sus mejores canciones, Calle melancolía, ha llegado a decir usted que era «demasiado maricona». ¿Sentimentalismos, los justos?
      J.S. Sí [se ríe]. Yo creo que la poesía no debe ser cursi, pero las canciones sí que deben serlo y cuanto más se agarren al corazón, mejor. Lo que ocurre es que, cuando yo la hice, no me veía en un terreno tan cursi. A los 40 años, yo no había escrito una sola canción de amor.
      XL. Pues luego se despachó a gusto.
      J.S. Sí, sí [risas]. Digamos que me he hecho un especialista más del desamor que del amor, que es el mejor género de canciones que hay en el mundo.
      XL. Pero reconozca que con las mujeres ha gozado de mucha suerte, siempre ha tenido a su lado señoras estupendas. ¿Se ha enamorado alguna vez de una fea?
      J.S. Mmmmmmm... [se lo piensa mucho y no responde].
      XL. ¡Vamos!, que no.
      J.S. Pues no te voy a engañar, las mujeres de las que me he enamorado han sido todas guapas. Y, sin duda, me han tratado mejor ellas a mí que yo a ellas. No es que yo sea malvado y traidor, pero sí descontrolado, y ellas me han cuidado y me han abrigado.
      XL. ¿Y tiene la caradura de decir que «la monogamia es repugnante»?
      J.S. No sé si es del todo repugnante, pero desde luego es antinatural [ríe].
      XL. Y contra todo pronóstico, encima, se ha llevado bien con sus suegros, que además también siempre han sido señores importantes y de orden.
      J.S. No solo eso, sino que algunos de ellos son 'amiguísimos' míos. Me refiero al abuelo de mis hijas [Alberto Oliart] y al padre de Jimena, que es mi mujer actual. Soy casi más amiguísimo de ellos que de sus hijas.
      XL. ¿Se enamoraría de alguien como usted?
      J.S. No, no. Yo no estoy tan encantado de conocerme como puede parecer. Vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas.
      Privadísimo
      -Nació en Úbeda, Jaén, en febrero de 1949. Su padre era inspector de Policía y se apellidaba Martínez. Joaquín usa artísticamente el apellido de su madre.
      -Su hermano mayor también es policía. Está jubilado. «Y ahora nos llevamos bien dice Sabina. A la vejez, viruelas».
      -Las tres mujeres de su vida son Lucía Correa, con quien se casó en 1977; Isabel Oliart, madre de sus dos hijas; y Jimena Coronado, su compañera desde hace 15 años.
      -George Harrison le dio cinco libras por cantar en su fiesta de cumpleaños. «Deben de estar en algún baúl; en una mudanza les perdí la pista».
      -En 2001 sufrió un infarto cerebral. Aunque se recuperó sin secuelas físicas, el incidente le sumió en una importante depresión.
      Las mujeres de su vida
      -Una sola boda. Joaquín Sabina solo se ha casado una vez, con la argentina Lucía Inés Correa. Se dieron el «sí, quiero» en febrero de 1977 solo para que el cantante, durante la mili, pudiera ir a dormir a casa. Siguen legalmente casados.
      -Dos hijas ya mayores. Sabina, con sus hijas Carmela Juliana y Rocío; ambas son fruto de su relación con Isabel Oliart. Hoy tienen 24 y 21 años. Ay, Carmela, de su disco Vinagre y rosas (2009), está dedicada a la mayor de sus hijas.
      -Su actual pareja. Sabina conoció a la fotógrafa peruana Jimena Coronado en 1998, cuando estaba de gira por el país. Quedaron la misma noche que ella le hizo unas fotos para el periódico 'El Comercio'. Su relación se mantiene hasta hoy.
      UNIVERSO SABINA
      El libro Muy personal es una edición cuidada y especial en la que la editorial Planeta ha recopilado sus mejores dibujos y algunos poemas y anotaciones improvisadas del autor.


CONOCER, ZOOM ¿Cómo pasamos de unirnos en grupos a crear sociedades? A FONDO, FONDO " BUITRE, ¿ QUIEN GANA CON LA CRISIS?


  1. Los especialistas en Geología consiguieron inculcar al resto de los mortales que los fósiles representaban realmente el pasado. Yo adoro los ...-foto
     Los especialistas en Geología consiguieron inculcar al resto de los mortales que los fósiles representaban realmente el pasado. Yo adoro los fósiles desde mi más tierna infancia. ¿Cómo voy a salir disparado, corriendo, cuando alguien me llama al móvil, después de confraternizar con un trilobita de mi colección que cuenta si mis cálculos siguen siendo acertados, tras la inesperada llamada telefónica con casi 600 millones de años? La primera ventaja de los fósiles es la de retrotraerte al pasado más lejano, pero no la de mostrarte cómo era ese pasado.
    Hasta hace muy pocos años, nadie podía dirigirse a los demás para decir: «¡Hola!, ¿qué tal?», «¡Qué fría está la mañana!», «¡Buen provecho!» después del desayuno, sin tener el presentimiento de que le fueran a entender. Los homínidos se habían acostumbrado a vivir, y casi siempre a odiarse, divididos en núcleos reducidos, sin entenderse los unos a los otros. Dirigirse al vecino diciendo: «¡Hola!, ¿qué tal?, ¿cómo estás?» en cualquiera de los siete mil dialectos identificados a nivel universal no solo era la manera segura de provocar miedo, sino espanto. La gente vivía en núcleos muy reducidos e incomunicados; el amor era una excepción.
    Es espeluznante pensar las razones por las que cuatro tribus del norte africano desplegaban cuatro idiomas distintos, amaneramientos y reflejos dispares. Resulta imposible comprender las razones por las que cuatro tribus diferenciadas hubieran generado no una sola, sino cuatro tradiciones, costumbres, saludos y maneras distintos de percibir el mundo. ¿Por qué cuatro y no solo un método de comunicación vehicular? ¿Por qué se habían empeñado los humanos en aglutinarse en pequeños grupos tribales, en lugar de hacerlo en sociedades homogéneas y grandes?
    Más de siete mil maneras de decirse los unos a los otros «buenos días» para formar cada uno un pequeño grupo tribal en lugar de crear una sociedad homogénea. A menudo, los humanos no pueden hablar con otros miembros de su especie. El territorio disponible nunca ha predeterminado el tipo de organización social que mejor iba a adaptarse a las nuevas condiciones, por la simple razón de que hay más tipos de sociedades humanas que las simplemente esperadas de una determinada configuración geográfica. A nivel psicológico desplegamos formas de conducta social vinculadas al funcionamiento de pequeños grupos, dedicados a la cooperación social, individuos encargados de disciplinar a los que infringen la normativa grupal o de vigilar a los foráneos.
    Hace miles de años, parientes de nuestros antepasados, los chimpancés, iniciaron una nueva forma de vida; en lugar de pasar otro millón de años cazando y pastoreando en grupos sociales de tipo familiar, les dio por ampliar esas tribus en las que la gente podía compartir el trabajo, formas de vida y hasta credos, ideas, competencias, tecnologías, música y arte. Como observó muy acertadamente el antropólogo James C. Scott, el mundo pudo contemplar el cambio del nuevo escenario del poder, definido por la lucha entre los genes y la cultura.
    Extraño es que tan pocos constataran el último acto de la obra que describía el equilibrio de poder entre genes y mente. Resulta que los humanos habían aprendido cómo extraer conocimiento de los demás, imitarlos, copiarlos mejorando su modo de ser.
    Nuestras culturas heredadas, que hoy ni siquiera valoramos, alteraron radicalmente para siempre el curso de la evolución y de nuestro mundo conocido. Saber utilizar la cultura heredada implicó convertirnos en la primera especie que extraía su aprendizaje para sobrevivir no de los genes, sino del conocimiento acumulado por nuestros antepasados; el historial genético indica que no llegábamos ni a siete mil personas cuando todo empezó.

    TÍTULO: A FONDO, FONDO " BUITRE, ¿ QUIEN GANA CON LA CRISIS?
    1.  

      Por ejemplo, Bankia le ha vendido un paquete de préstamos al consumo a un grupo de fondo 'buitre' (Cerberus, Lindorf y Elliot). Estaba ...

    A fondo

    -foto--Fondos 'Buitre'. ¿Quién gana con la crisis?

    «España está enferma y toca aprovecharse», dijo Donald Trump. Dicho y hecho. Los fondos 'buitre', que compran barato para luego 'despiezar' y vender, desembarcaron en nuestro país. En 2013 adquirieron propiedades por valor de 14.000 millones de euros. Es solo el principio. Si es bueno o malo depende de quien lo cuente. Al fin y al cabo, los buitres', aunque tienen mala fama, desempeñan una función fundamental en la naturaleza...
    «Viva España!». Así titulaba el banco de inversiones Morgan Stanley su último informe. España está haciendo los deberes, símil escolar que agrada al Gobierno y los mercados. A falta de pan (uno de cada cuatro trabajadores sigue en el paro), 2014 nace con una lucecita bajo el brazo. ¿La del final del túnel? La luz, de momento, solo ilumina a los inversores internacionales. El grueso de la población sigue a dos velas. «Está llegando dinero por todas partes», se congratula el presidente del Santander, Emilio Botín. ¿Pero es dinero que llega para quedarse e impulsar la economía? ¿O solo va buscando chollos? ¿Es inversión o especulación? Hay de todo: fondos soberanos, de pensiones, grandes patrimonios... El año pasado los inversores foráneos compraron acciones, inmuebles y participaciones en empresas por valor de 14.000 millones de euros. Pero solo es la cabeza de puente. Según el Wall Street Journal, 200 fondos extranjeros rastrean España con 35.000 millones listos para invertir, cifra que la BBC eleva a 58.000.
    El magnate neoyorquino Donald Trump dio el pistoletazo en 2012. «Te están dando las tierras por nada, te lo están dando todo por nada. España es un país increíble, pero como está enfermo es el momento de aprovecharse», declaró sin tapujos. Cuando Bill Gates se convirtió en octubre en el segundo accionista de la constructora FCC, con un desembolso mínimo (113 millones de euros, la cuarta parte de lo que hubiera tenido que pagar antes de la crisis), ya había codazos.
    El capital riesgo es el que está apostando con más fuerza por la maltratada marca España, aunque arriesga poco, ya que compra baratísimo y en unas condiciones muy ventajosas. Pero capital riesgo es un término ambiguo que se utiliza para dos tipos de fondos. Los primeros se dedican a darle un empujón a empresas innovadoras que están empezando (conocidas como start-up). Su nombre en inglés es venture capital. Los segundos (llamados private equity) compran compañías ya establecidas con problemas de financiación; las reestructuran y las venden al cabo de cinco o diez años. Y hay un subgrupo dentro del private equity que va a la caza y captura de chollos. Son los denominados fondos 'buitre'. Vigilan a sus presas con paciencia, esperando para lanzarse sobre las que están tan débiles que no pueden reaccionar, o picotean la deuda soberana de un país en apuros. Los operadores financieros evitan esta denominación peyorativa y suelen llamarlos fondos oportunistas o distressed debt (deuda problemática).
    Lo de 'buitres' les sienta mal. Howard Marks, fundador de Oaktree que ha adquirido Panrico, reconoce a la revista Capital: «A los medios les gustan las frases llamativas que sirven para un titular. 'Buitre' es corto, colorido; se lo pueden vender a la gente. Es más fácil eso que decir que Oaktree es un inversor en deuda distress. Cuando en los noventa los fondos de pensiones empezaron a trabajar con nosotros, nos decían: 'Sois buitres. Cerráis empresas, despedís a trabajadores...'. Yo tenía que explicar que nosotros no éramos el problema. Hemos trabajado con miles de empresas y no sé si alguna vez hemos liquidado alguna. Creo que no. Lo que hacemos es coger ese exceso de deuda y reducir el balance».
    Al menos una docena de fondos 'buitre' sobrevuelan España. La mayoría son gigantescos fondos estadounidenses que utilizan sus cuarteles en Londres como oteadero para rastrear el mercado español. No les gustan los titulares, pero su voracidad es tal que ya empiezan a ser conocidos. Cerberus, Apollo, Blackstone, Lone Star, Fortress, KKR... Están interesados en 'situaciones especiales': mercados a la baja, deudas abultadas y activos cuyos propietarios, insolventes, se ven forzados a vender a toda prisa. De vez en cuando, los ejecutivos de estos fondos se dan un garbeo por Madrid. Los más lanzados ya han abierto oficina en la capital.
    Para los grandes bancos españoles se trata de una oportunidad de soltar lastre financiero. Están colocando carteras de créditos morosos con descuentos de hasta un 95 por ciento. Por ejemplo, Bankia le ha vendido un paquete de préstamos al consumo a un grupo de fondo 'buitre' (Cerberus, Lindorf y Elliot). Estaba valorado en 1354 millones, pero solo 'apoquinaron' 68. ¿Qué pasa ahora con los préstamos traspasados? Que el moroso ya no debe vérselas con el banco, sino con los 'buitres' o, mejor dicho, con sus abogados. Según los expertos, estos fondos no suelen renegociar los créditos porque les sale más rentable quedarse con los avales por vía judicial, que suelen ser la nómina del titular o de un familiar. Si ninguno puede hacer frente al pago, embargan el bien adquirido, por ejemplo, un coche. Para un banco, ejecutar un montón de créditos respaldados por vehículos es un engorro pues no tiene infraestructura para venderlos. Pero los 'buitres' sacan provecho porque los han comprado casi gratis y le encargan a un gestor que los saque al mercado. No tienen prisa. «Como han pagado tan poco por estos paquetes de deuda, el mínimo recobro les supone una rentabilidad inmediata», asegura José Carlos Díez, profesor de Icade.
    El ladrillo también empieza a ser goloso, en especial las divisiones inmobiliarias de los bancos, saturadas de 'calorías': hipotecas de difícil cobro e inmuebles de venta complicada. Y es que el mercado mundial rebosa dinero por las políticas monetarias expansivas de los bancos centrales. Y las gangas no abundan. La rentabilidad de comprar un centro comercial en España es casi el doble que en Alemania. El metro cuadrado para oficinas en la zona noble de Madrid estuvo a 13.000 euros y ahora no pasa de 6500. Las irrupciones más sonadas han sido las de Blackstone, que le ha comprado 1860 viviendas protegidas al Ayuntamiento de Madrid por 125 millones de euros. Y aunque no son estrictamente fondos 'buitre', Goldman Sachs y HIG Capital (con sede central en Miami y oficina en España) no le hacen ascos a las oportunidades. El primero adquirió 3000 pisos del Plan Joven de la Comunidad de Madrid por 201 millones. Y el segundo se hizo con un paquete de 939 casas residenciales en la costa por 100 millones, compradas al Sareb, el banco malo.
    ¿Qué consecuencias tendrá para las familias hipotecadas que su nuevo casero sea un fondo 'buitre'? Hay división de opiniones. Unos dicen que se las deja desamparadas. Otros, que les ha tocado la lotería porque los inversores internacionales son más flexibles que los bancos a la hora de aceptar la dación en pago para saldar una deuda hipotecaria. «Los fondos 'buitre' suelen llegar a un acuerdo», asegura Carlos Baños, presidente de la Asociación de Afectados por Embargos y Subastas. Según su experiencia, siempre que una hipoteca pasa de una entidad tradicional a un fondo ha sido posible acordar la dación en pago.
    ¿Son un impulso para la economía o una lacra? Tienen mala fama, a veces ganada a pulso. Se cebaron con Argentina durante el corralito y fueron implacables con la depauperada ciudad de Detroit, declarada en bancarrota. Y algunas de sus prácticas son cuestionables. Apollo Global Management, otro de los que ha aterrizado en España, es pionero en una herramienta financiera conocida como loan to own ('prestar para adquirir'). Compra deuda de empresas y las obliga a renegociar al alza. Y una de dos: o la empresa paga su deuda creciente o, si no puede, Apollo compra la empresa, la trocea y la vende. «Especulan a corto plazo sin crear riqueza ni empleo», resume Juan Hernández Vigueras, del consejo científico de Attac España.
    Pero al fin y al cabo un buitre es un ave carroñera y también hace su labor de limpieza en la cadena alimentaria. En este caso, de los restos del banquete. Resulta paradójico que estos fondos estén fichando precisamente a ejecutivos españoles que participaron en aquel banquete para que les sirvan de ojeadores. Y a los jóvenes cachorros de las élites, que han echado los dientes en la City londinense. Pero si no existieran esgrimen otros, la banca y las empresas tendrían muchos problemas para librarse de tanta toxina. Y dan una liquidez preciosa para, al menos, salir del paso.
    Los fondos que 'rastrean' españa
    Howard Marks
    El gurú de gurús: "Llegamos cuando una empresa gasta por encima de sus posibilidades"
    Es el gurú de cabecera de otro gran gurú, Warren Buffett, que devora sus memorandos para inversores. Controla 60.000 millones de euros, sobre todo de fondos de pensiones norteamericanos. Es un lince: ganancias medias anuales del 19 por ciento en los últimos veinte años. En España ha invertido en Panrico, La Seda... «Nosotros [los fondos 'buitre'] no somos el problema. Llegamos cuando una empresa gasta por encima de sus posibilidades y no puede pagar su deuda. La ayudamos a reestructurarse». "Llegamos cuando una empresa gasta por encima de sus posibilidades"
    Dan Quayle
    El político reciclado: "Nuestra filosofía es la paciencia y un modelo único de negocio"
    "Nuestra filosofía es la paciencia y un modelo único de negocio"Fue vicepresidente de los EE.UU. con George Bush padre. Preside Cerberus, un fondo vinculado al Partido Republicano que gestiona 14.500 millones de euros. «Nuestra filosofía es la paciencia, la integridad y un modelo de negocio único... Nos centramos en oportunidades que ofrecen ganancias ajustadas al riesgo». Cerberus fichó a José María Aznar Botella, hijo del expresidente, para preparar su desembarco en España. Ha comprado créditos morosos de Bankia, Santander, Liberbank...
    Henry Kravis
    El gigante insaciable: "España es perfecta. Bancos con dificultades, empresas que no reciben créditos..."
    Descendiente de judíos rusos emigrados a los EE.UU., tiene un lema: «El empresario es como un trapecista sin red». En los setenta fundó con su primo y el jefe de ambos Kohlberg Kravis Roberts (KKR), el gigante del capital de riesgo. Maneja 45.000 millones de euros y lleva invertidos 800 millones en España: Uralita, Port Aventura... Según Kravis, «España es perfecta. Sus bancos tienen problemas, las empresas no reciben crédito y el Gobierno, presionado, busca ayuda externa». "España es perfecta. Bancos con dificultades, empresas que no reciben crédito..."
    Leon Black
    El tiburón cultivado: "Gano dinero el 98% de las veces que compro empresas con problemas"
    Fui a Harvard, pero aprendí de negocios leyendo a Shakespeare». Es hijo de un empresario judío que se suicidó lanzándose desde un rascacielos de Nueva York. Su fortuna ronda los 3700 millones de euros. Su fondo, Apollo Global Managament, ha comprado Evo Banco, la inmobiliaria del Santander, créditos del Citi... «Gano dinero el 98% de las veces que compro empresas con problemas». Apasionado del arte, protagonizó la puja más cara de la historia: 88 millones por El grito, de Munch.
    ¿Un país en venta?
    Si 2013 fue el año en el que los fondos 'buitre' aterrizaron en España, 2014 puede ser el del gran festín. La economía española parece un paisaje después de la batalla, con el terreno rezumante de oportunidades. Hay empresas asfixiadas por falta de crédito, aeropuertos sin aviones, pisos de protección oficial... El Estado y las administraciones públicas han puesto a la venta 15.000 propiedades. Entre las joyas que podrían pasar a manos privadas (y extranjeras): la inacabada Cidade da Cultura, en Santiago de Compostela; la finca gaditana de La Almorayma; el Palacio de Congresos; la Caja Mágica en Madrid; o la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.