Más que nadar a contracorriente,
vuelan en contra
del viento en un mundo,
el de la aeronáutica, pilotado
por hombres.
Elena
Mayoral es la directora del Aeropuerto
Adolfo Suárez Madrid-Barajas. La primera
en sus más de 80 años de historia.
Silvia Figuerola, comandante de Kamov,
el mayor helicóptero contra incendios,
forma parte del 3% de mujeres piloto que
hay en España.
Pilar Albiac es vicepresidenta
ejecutiva y jefe de Operaciones
y Transformación de Airbus Defense
and Space, donde fabrican aviones,
satélites, misiles y alta tecnología aeronáutica
y espacial. Con sus historias se
construye el cambio.
La primera Jornada
Internacional Mujer y Aeronáutica ha
reunido a estas y otras pioneras, cuyo
ejemplo empieza a hacer mella en las
estadísticas. El límite está en el aire...
Silvia Figuerola. El límite es el
miedo, esa es la mayor barrera que tenemos
los seres humanos. Pero también es
cierto que la vocación es fundamental.
Para ir a por todas, lo importante es que
aquello a lo que te dedicas te apasione. A
partir de ahí, las dificultades vienen para
todos, no solo para las mujeres. Por suerte,
en mi profesión somos muchos a los
que nos encanta lo que hacemos.
Pilar Albiac. Que te guste lo que haces
es una regla general, pero la aeronáutica
despierta auténtica pasión. Y en las
chicas también. Yo lo veo a diario en mi
trabajo: soy como los ojeadores deportivos,
voy detectando talentos.
Elena Mayoral. Es fundamental,
además, el apoyo de tu familia. Mis hermanos
también han hecho una carrera
técnica y nunca he
apreciado diferencias.
Si no hubiera tenido
ese respaldo, igual me
dedicaría a otra...
Silvia. En casa, cuando
dije que quería ser piloto se lo tomaron
mal. Pero antes domaba caballos y
tampoco estaban de acuerdo. Mi familia
tiene empresas y cuando te ha costado
sacar adelante tus negocios, deseas que
tus hijos continúen. No se opusieron,
pero tampoco me aplaudieron. Ahora lo
entienden y les gusta verme feliz.
Pilar. Es que, en muchos casos, abrimos
camino. La presencia femenina en
ciertos puestos y profesiones es un territorio
sin explorar. Cuando llegué al comité
ejecutivo, me decían: “Me perdonarás,
pero no he tenido nunca una compañera
a este nivel. Se hace extraño, nos tendremos
que acostumbrar
sobre la marcha”. También
soy miembro de la
Asociación de Mujeres
en la Aviación que fundó
Boeing en Estados
Unidos y el problema
es el mismo: son empresas de hombres
y las mujeres somos excepción.
Silvia. Sí, pero eso tiene una ventaja: la
sorpresa. La que se llevan cuando haces
bien el trabajo y se quedan pasmados,
porque al principio te dicen: “Buah, una
mujer. ¿Esta me va a dar a mí el curso?
¿Y va a ser mi compañera?”. Pero cuando
lo haces bien y además se divierten y disfrutan,
la sorpresa es tan grande que la
situación se revierte. Lo que al principio
era negatividad se vuelve reconocimiento,
agradecimiento y satisfacción.
Pilar. Cuando llegué en 1991 a Estados
Unidos para dirigir una fábrica
de automóviles, cruzar el pasillo en mi
primer día de trabajo fue impactante.
Todos los operarios e ingenieros se acercaron
a mirarme como si fuera un bicho
raro. Yo lo tenía todo equivocado: la nacionalidad,
el sexo, la formación... Estoy
segura de que nadie apostaba por mí. El
primer paso es lograr que te acepten.
Silvia. Yo también he tenido esa sensación
de extraterrestre. Cuando llegué
a Chile, donde trabajo en invierno, no
querían mujeres. Allí hay un conflicto
armado con el pueblo Mapuche y nos
dispararon alguna vez. Mi jefe decía que
era un trabajo que podía ser peligroso,
pero me puse seria y le dije: “A mí me
pagan como a mis compañeros, así que
debo asumir los mismos riesgos”. En
Chile, era la primera mujer piloto y,
cuando aterrizábamos, los compañeros
de otras brigadas querían hacerse fotos,
había medios de comunicación...
Elena. Yo, sin embargo, nunca me he
sentido extraña. Siempre he sido bien
acogida y bien tratada. Si alguna vez he
recibido algún comentario impertinente,
creo que el que lo hizo se lo dirigiría
igualmente a un hombre. Es un tema de
educación. Es cierto que en ocasiones
necesitas poner a alguien en su sitio porque
cuestiona tu autoridad, pero creo se
la cuestionarían igual a un hombre.
Silvia. Es cierto. Ellos también sufren
a personas déspotas y desagradables que
son así con todos: conmigo por ser mujer,
con mi compañero por ser rubio y con el
otro por tener hijos... Los comentarios y
los malos gestos te los tomas con humor
y sigues adelante, sin rendirte.
Pilar. Pero además hay otro ingrediente.
El 95% de las mujeres en este sector
son profesionales de mucha valía, pero,
lamentablemente, también las hay ¡que
utilizan el hecho de ser mujer para progresar!
He visto algún caso de falsa denuncia
por acoso a un compañero inocente
para escalar posiciones. Yo quiero
ayudar a las mujeres, pero siempre en
base a los factores adecuados: competencia,
esfuerzo y resultados.
Silvia. Por eso estoy contra las cuotas.
Poner a una persona, hombre o mujer,
en un puesto por cumplir un porcentaje,
sin que tenga las cualidades óptimas,
puede ser peligroso.
Pilar. El sistema de cuotas puede desembocar
en una discriminación negativa
que es tan nociva como la otra.
Promocionar a la persona equivocada
puede dar argumentos que se vuelven
en contra de la mujer. Para mí, las herramientas
para que haya más presencia
femenina son fomentar la cantera, que
haya más en niveles inferiores para tirar
de ellas desde arriba, y los programas de
mentores que las guíen en su carrera.
Elena. Se trata de trabajar con los mejores.
Tengo la suerte de que en Aena los
planes de igualdad se cumplen: casi un
50% de directivas somos mujeres.
Pilar. Exhibir emociones no se acepta
bien en el entorno empresarial. Si quieres
llorar, te escondes en un cuartito al
salir de la sala de juntas. Cuando hayas
demostrado que puedes trabajar como
ellos, tomar decisiones y mejorar resultados,
puedes empezar a mostrar características
más femeninas.
Elena. Cuando empecé a trabajar, no
sabía muy bien cómo comportarme...
Hasta que te das cuenta de que tienes
que seguir tu estilo. Pero sí creo que hay
una forma de liderazgo diferente, por
eso es bueno que los equipos estén integrados
por hombres y mujeres, porque
tienes dos visiones y te enriqueces.
Pilar. Mi estilo ha sido siempre distinto
al de ellos. Nosotras solemos tener
más sensibilidad, somos más humildes,
tendemos a promover el espíritu de equipo
y a valorar la opinión de todos.
Elena. En mi terreno, España va por
delante de Europa. El aeropuerto de Barcelona
también lo dirige una mujer y son
los únicos entre los más importantes de
Europa. Alcanzar este nivel supone una
satisfacción, pero también la responsabilidad
de demostrar por qué estás ahí y
reportar el mayor beneficio para tu empresa.
Y eso exige dedicación absoluta.
PILAR. Sí, cobramos menos que las funerarias,
que están de servicio siempre.
Elena. Es una opción personal. Entiendo
que un pasajero le da igual que sean las
11 de la noche, quiere que todo funcione,
así que los que trabajamos tenemos que
estar involucrados. Eso engancha.
Silvia. Pero tiene su precio. Es difícil
llevar una relación de pareja si viajas y
pasas largas temporadas fuera de casa.
Pilar. Me gusta esa frase que dice:
“Detrás de un gran hombre hay una gran
mujer y detrás de una gran mujer, generalmente
un gran divorcio”. Que la mujer
saque a la familia adelante es difícil de
digerir para muchos hombres.
Elena. El precio es alto: la total disponibilidad.
Si aceptas, te comprometes 24
horas los 365 días del año. Como ellos.
Pilar. Va con el puesto. Pero también es
verdad que es dar y tomar. Cuando viene
mi hija, que vive fuera, aviso que no estaré
disponible. Y eso es sagrado.
Silvia. Ese es uno de los motivos por los
que yo, de momento, no tengo hijos. Por
la culpa que sentiría. Pero es una situación
que sufren también los padres. Aunque,
tal vez, las mujeres cargamos con el estereotipo
de ser responsables de los hijos.
Pero es un problema más emocional que
de dificultades profesionales.
Pilar. Durante parte de mi vida, mi
gran incógnita ha sido si mis hijos tendrían
algo que reprocharme. La primera
vez que hice las maletas para salir de España,
mi hijo tenía 10 años y la niña 18
meses, y no hemos parado. Cada traslado
suponía dejar a sus amigos, aprender
un idioma, adaptarse... A veces, les veía
sufrir tanto que me preguntaba: “¿Estaré
haciendo lo adecuado?”. Pero la respuesta
llegó cuando mi hija, con 17 años, me
dijo que en el colegio me ponía como
modelo. ¡Y yo que pensaba que me odiaba!
Los dos dicen que no cambiarían esas
experiencias. Tienen horizontes más amplios,
saben que no hay una única forma
de hacer las cosas. Y eso les ha hecho personas
más valiosas.
Pilar Albiac
Es vicepresidenta ejecutiva y jefe de operaciones y transformción de
Airbus Defense and Space. Está divorciada y es madre de dos hijos.
-Me gusta... pintar con acuarelas y el piano.
-Los fines de semana están reservados para…
reencontrarme conmigo misma.
-Lo mejor para desconectar... cambiar de horizontes.
-A mi vida le falta… tranquilidad y sosiego.
-Tengo debilidad por… las personas.
-Mis puntos fuertes son... perseverancia y honestidad.
-No tolero... la mentira y la desidia.
-Me siento orgullosa de... mis hijos.
Elena Mayoral
Directora del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Está casada y no tiene hijos.
-Me gusta... el arte y la historia.
-Los fines de semana están reservados para... mi familia, aunque
todos los que trabajamos en un aeropuerto sabemos que la disposición
es de 24 horas al día los 365 días del año.
-Lo mejor para desconectar... una novela policíaca o una exposición.
-A mi vida le falta... siempre he tenido más de lo que necesitaba.
-Tengo debilidad por... mis sobrinos.
-No tolero a las personas que... no trabajan con humildad, sea cual sea su responsabilidad.
-Mis puntos fuertes son... en el desempeño de mi profesión, la constancia y la lealtad.
-Estoy orgullosa de... haber demostrado que cualquier meta se puede conseguir con
paciencia, decisión, firmeza y trabajo.
Silvia Figuerola
Es piloto de Kamov, helicóptero contra incendios. Con pareja, no tiene hijos.
-Me gusta... leer, disfrutar de la naturaleza, el teatro, la música,
pasar tiempo con mis amigos (cuando puedo) y los animales.
-Los fines de semana están reservados para... los que me
quedan libres, por las guardias, para lo que surja y me apetezca.
-Lo mejor para desconectar... salir a pasear con mi manada de
cuatro perros a pasear por el bosque.
-A mi vida le falta... un proyecto en el que creer.
TENGO DEBILIDAD POR… los animales.
-Mi punto fuerte es... el trabajo en equipo.
-No tolero a... las personas desagradables con los demás y llevo muy mal las injusticias.
-Me siento orgullosa de... todas las personas que me han ayudado a ser como soy.
TÍTULO: PROTAGONISTAS, CINE, NO SE ACEPTAN DEVOLUCIONES,.