jueves, 8 de diciembre de 2016

AQUEMARROPA ¡ QUE TIEMPO TAN FELIZ ! - EL FLAMENCO SUENA CHINO,./ REVISTA CAMPO - TAPAS Y BARRAS - UN PAIS PARA COMERSELO - PROPINAS PROHIBIDAS,.

TITULO: AQUEMARROPA ¡ QUE TIEMPO TAN FELIZ ! - EL FLAMENCO SUENA CHINO,.

El flamenco suena a chino,.


Alejandro Sánchez 'Tumbaíto' viajará este mes a Pekín para presentar su trabajo a los chinos. :: Guillermo Mestre
Alejandro Sánchez 'Tumbaíto' viajará este mes a Pekín para presentar su trabajo a los chinos. foto,.

  • El cantaor Alejandro Sánchez 'Tumbaíto' se lanza a la conquista del gigante asiático cantando en mandarín una versión de 'Volare',.

    Quién es Alejandro Sánchez Bermejo 'Tumbaíto'? «El que canta flamenco en chino». Lejos de ofenderle esta presentación, que sospecha tendrá que escuchar en más de una ocasión, para este cantaor tarraconense de 37 años es todo un orgullo. «Me merece tanto respeto quien lo hace en español como el que lo hace en otro idioma, y si a alguien le produce risa o piensa que este trabajo no va a llegar a ninguna parte, pues que se siente a mi lado y cante conmigo». Así se arranca Alejandro a punto de iniciar una gira por China para presentar el trabajo en el que lleva invertido algo más de un año. Se convertirá en el primer flamenco que canta en chino. Lo hará interpretando la versión de los Gipsy Kings del tema 'Volare' de Domenico Modugno. Casi 'ná'.
    El vídeo ya está rodando por las redes sociales y tal ha sido su impacto que el próximo día 18 está invitado por el Instituto Cervantes de Pekín para darlo a conocer, y el 31 de enero grabará una actuación para una audiencia potencial de 800 millones de telespectadores, coincidiendo con el Año Nuevo chino.
    Si semejante proyecto se lo dicen a cualquiera hace solo dos años, tras haber tenido que dejar aparcado el lanzamiento de un disco, quizá la reacción hubiese sido de incredulidad. La de Tumbaíto (a pesar del nombre) fue la de arrojo ante la provocación de su compadre Luis Escudero: «¿A que no tienes valor de versionar a los Gipsy Kings en chino?». La broma se la tomó tan en serio que al día siguiente estaba buscando un traductor. «En el fondo, quería que yo me revolviese y sacase lo mejor de mí para demostrar lo que valgo», asegura 'Tumbaíto', a quien el nombre le viene de cuando aún ocupaba la barriga de su madre. «Cuando estaba embarazada tenía que guardar reposo y solía tumbarse para descansar. De ahí 'Tumbaíto'».
    Horizonte a la vista
    Alejandro vio una oportunidad de trabajo y un campo nuevo por explorar. Era difícil, pero se lanzó. Lo más complicado llegaría al enfrentarse al idioma y comprobar si 'Volare' en chino mandarín ('Fei Qi Lai') sonaba bien. «Cuando creíamos que ya teníamos la versión definitiva, la mandamos a China y nos la devolvieron; decían que solo entendían el estribillo de la canción». Y es que la fonética es «muy complicada», confiesa el cantaor, que ha tenido que trabajar duro para que la pronunciación no cambiase el sentido de las palabras.
    Alejandro Sánchez sigue con sus clases de chino, porque la conquista del país más poblado del mundo no ha hecho más que empezar. En su mente ya está el próximo trabajo, una versión de 'El toro enamorado de la luna', de Luis Mariano. Pero para ganarse a ese público hará falta algo más que una buena pronunciación. 'Volare' se ha grabado en los mismos estudios que utilizan Serrat y Poveda en Barcelona, pero el videoclip precisaba de una escenografía cañí que conectase automáticamente con los tópicos más españoles. Y así fue.
    En la plaza de toros de Las Ventas, rodeado de un grupo de bailaoras bajo la coreografía de Javier Castillo 'Poti', Alejandro Sánchez interpreta su 'Volare'. No faltan ni la guitarra española, ni el cajón flamenco, ni los mantones, ni los abanicos... ni siquiera los capotes con pases a cámara lenta para fijar bien el sello español en la memoria de los espectadores orientales. El examen ante el gran público está pendiente. Hasta el momento, el trabajo ha sido chequeado a «pequeña escala», precisa el cantaor, satisfecho con las impresiones que le han llegado de la comunidad china. Han sido de «alegría, pero sobre todo de sorpresa, respeto y agradecimiento porque valoran que alguien haya aprendido su idioma para interpretar una rumba internacional».
    Para este cantaor, China está por descubrir. «Mientras que nosotros la vemos lejana y diferente, con miedo a arrimarnos a una cultura desconocida, ellos lo copian todo y comercian con el resto del mundo», reflexiona 'Tumbaíto', decidido a cambiar su apodo por Alejandro 'El Conquistador'.

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    Propinas prohibidas,.

    Interior del Café Pans de San Antón, en Cáceres. :: E.R.Interior del Café Pans de San Antón, en Cáceres. 
  • En Cáceres triunfan la comida para llevar y los cafés con vistas,.

    Debajo de casa de mis padres han abierto una sucursal de El Pollo Loco y están más contentos que si hubieran abierto una sucursal de Atrio. Parece mentira que mi madre, tan compleja y tan perfecta cocinando, se entusiasme con los platos básicos de este pollo singular, a saber: callos con morcilla, paella, oreja, mejillones tigre, croquetones de cocido...
    Resultado de imagen de foto tapas y barrasCáceres es muy de rachas. Supongo que como tantas ciudades. Si le da por la racha de los pollos, proliferan los pollos locos, los tíos pollos, los lindos pollitos, los pollos ibéricos... Y parece que toda la ciudad está toda la semana comiendo pollo asado con pimientos y patatas fritas.
    Resultado de imagen de un pais para comerseloAlgo parecido está sucediendo con las cafeterías panadería y las cafeterías bocatería. Tras años con el Horno Santa Eulalia y sus epígonos como único referente, de pronto, en un mes, han abierto una franquicia nacional especializada en pan y cafés con bollería, otra franquicia nacional de bocadillos y cafés y un negocio local, con vocación de franquiciarse en el resto de España, donde se despachan panes, bollería y cafés.
    Los tres coinciden en una particularidad que los personaliza y diferencia: tienen unas cristaleras estupendas que los convierten en luminosos y entretenidos. Este rasgo, corriente en cualquier otra ciudad europea, en Cáceres es trascendente porque aquí es raro encontrar cafeterías donde uno se siente y vea la calle, muy al contrario, los cristales se esmerilan o se tratan para que ni puedas ver ni te vean.
    Otra característica de estos tres negocios es que ocupan algunos de los mejores locales. Dos están en esquinas por donde pasa media ciudad y el otro abre junto a la parada de bus más utilizada, al lado del semáforo más transitado, debajo del periódico más leído, encima del aparcamiento más usado y enfrente de la mayor empresa de Cáceres: el Múltiples.
    Con la iluminación navideña alegrando las calles y miles de personas saliendo a comprar, pasear, enredar, en fin, a todo eso que en Cáceres recibe el nombre de albolarear o su sinónimo pajonear, estos cafés están siempre llenos.
    El domingo, albolareando, albolareando, acabé en uno de estos locales con grandes cristaleras. Me senté en un butacón y me pareció estar en el cine: mirabas al frente y pasaba por delante toda la ciudad vestida de domingo, pura Calle Mayor de Juan Antonio Bardem, ropa clásica del siglo XXI, pero costumbres y modos del XIX. A lo mejor, por eso no se ve la calle en los cafés cacereños, para que no reparemos en los hábitos dominicales decimonónicos.
    Me llamó la atención que la camarera del local me dijera que no podía dejarle propina, que estaban prohibidas. El café estaba rico, tenían el diario HOY a disposición de los clientes, la decoración era muy agradable y en el baño, extremadamente limpio (si es que en limpieza puede haber extremos), había elegantes dispensadores de jabón, de esos que solo se ven en los restaurantes de lujo.
    Acogían los rincones con butacas y sofás y los espacios con mesas grandes donde cabían el periódico abierto y el café, que podías endulzar de diversas maneras y cuanto quisieras. Todo, en fin, se confabulaba para que estuvieras a gusto. En la butaca vecina, una señora le comentaba a su marido: «Parece que no estamos en Cáceres». Y él, con la mirada perdida en el escaparate de ropa interior femenina de la tienda de enfrente, lo ratificaba: «Eso pensaba yo».
    Tras el café, me acerqué a El Pollo Loco a por unas raciones de pechugas de pollo, croquetas de pollo y churrasco de pollo y me fui a casa feliz y contento de vivir en Cáceres, esa ciudad donde este mes todo el mundo come pollo y toma café con vistas. Ya veremos qué se pone de moda en enero.

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