domingo, 13 de septiembre de 2026

Metrópolis - Erwin Olaf: la libertad como imagen ,. / DIAS DE TOROS - Festejos taurinos ,. / Retratos con alma - Fauda' ya no significa caos, sino venganza ,.

 

TITULO: Metrópolis -  Erwin Olaf: la libertad como imagen,.     

  El lunes - 14 , 21 , 28  - Septiembre los lunes a partir de las 00:30, en La2, fotos,.

 Erwin Olaf: la libertad como imagen ,.

 Retrato del fotógrafo Erwin Olaf en la retrospectiva Freedom del Museo Stedelijk.

Erwin Olaf (1959–2023) es uno de los fotógrafos más influyentes de las últimas décadas, un creador que convirtió la imagen en un espacio de confrontación, belleza y libertad. Su obra, profundamente marcada por su experiencia vital y por los cambios sociales de su tiempo, atraviesa más de cuarenta años de historia visual, desde el fotoperiodismo hasta la construcción de complejos universos escenificados en estudio.

La exposición Freedom, que se podrá visitar en el Stedelijk Museum Amsterdam hasta el 6 de abril, constituye la primera gran retrospectiva tras su muerte, incluyendo algunas piezas poco conocidas y profundamente evocadoras. Un equipo del programa Metrópolis viaja hasta Ámsterdam para recorrer esta muestra y ofrecer un sincero homenaje a su legado, articulado en torno a una idea central que atraviesa toda su trayectoria: la búsqueda constante de la libertad personal, política y estética.

La calle como origen: fotografía, activismo y comunidad

Antes del estudio, el artista recorrió las calles. En sus primeros años, Erwin Olaf utilizó la cámara como herramienta de aproximación al mundo. Su trabajo como fotoperiodista, quizás el menos conocido, para publicaciones como la revista Sek o Vrij Nederland, lo llevó a documentar protestas, la vida nocturna de Ámsterdam y la escena queer de los años 80.

First Aids Benefit (Club Flora Palace Amsterdam I, 1983)

First Aids Benefit (Club Flora Palace Amsterdam I, 1983)

Estas imágenes no eran neutrales: contenían un claro impulso emancipador. Fotografías de manifestaciones contra figuras conservadoras como el cardenal Simonis, o escenas de eventos como el Pink Saturday en Leiden, evidencian una lucha por derechos que hoy podrían parecer consolidados, pero que entonces estaban lejos de serlo.

Mother protests during the installation of Bishop Simonis as Archbishop of Utrecht (Erwin Olaf, 1983)

Mother protests during the installation of Bishop Simonis as Archbishop of Utrecht (Erwin Olaf, 1983)

En este contexto, la cámara no solo documenta: protege, legitima y da visibilidad. La fotografía se convierte en una forma de activismo, una manera de afirmar el derecho a existir, a amar y a mostrarse sin vergüenza.

La noche como refugio: fiesta, identidad y resistencia

La vida nocturna fue otro de los grandes territorios de libertad para Olaf. Clubes como RoXY o Paradiso no eran solo espacios de ocio, sino lugares donde experimentar con la identidad. Allí, lo normativo se diluía y emergían nuevas formas de ser.

Sin embargo, también mostró el reverso de esa libertad. En la serie Paradise (2001), la fiesta convive con la violencia y la vulnerabilidad: mujeres acosadas, cuerpos expuestos, tensiones invisibles. La noche aparece como un espacio ambiguo, donde libertad y peligro coexisten.

Serie Paradise (2001)

Serie Paradise (2001)

Al mismo tiempo, su participación en eventos como la Black Tea Party convierte la fiesta en una forma de protesta: un activismo desde el placer, desde la celebración, desde el encuentro.

Del azar al control: el giro hacia el estudio

El paso del reportaje al estudio marca un punto de inflexión decisivo. Olaf abandona la espontaneidad de la calle para construir imágenes cuidadosamente diseñadas que definirían su mirada: precisa, crítica, elegante y profundamente humana. Influido por figuras como Robert Mapplethorpe y por la pintura clásica, especialmente de Rembrandt, desarrolla un lenguaje visual preciso, teatral y altamente controlado.

Pearls (serie Squares) (Erwin Olaf, 1986)

Pearls (serie Squares) (Erwin Olaf, 1986)

En la serie Squares (1983-2018), traslada al estudio los cuerpos y personajes de la escena nocturna queer de Ámsterdam, construyendo imágenes de fuerte carga estética que, bajo una apariencia clásica y controlada, cuestionan lo “normal” y visibilizan identidades, deseos y formas de vida situadas fuera de la norma.

En el estudio, Erwin Olaf deja de ser observador para convertirse en director. Cada gesto, cada luz y cada encuadre están meticulosamente pensados. Obras como Joy (1985), el célebre retrato del joven Marc con la botella de champán, revelan un proceso minucioso de experimentación hasta capturar la imagen perfecta.

Joy (serie Squares) (Erwin Olaf, 1983)

Joy (serie Squares) (Erwin Olaf, 1983)

Este control no elimina la emoción, sino que la intensifica. La imagen se convierte en una condensación de significado, en un instante cuidadosamente construido.

El cuerpo como territorio político

El cuerpo ocupa un lugar central en toda su obra. Desde sus primeras fotografías de hombres jóvenes y musculados hasta sus series más tardías, Erwin Olaf explora cómo el cuerpo es construido, observado y normativizado.

Self-Portrait 50 Years: Wish, I Am, Will Be (Erwin Olaf, 2009)

Self-Portrait 50 Years: Wish, I Am, Will Be (Erwin Olaf, 2009)

Con el tiempo, su mirada se amplía e incluye la imperfección, con cuerpos envejecidos, vulnerables, alejados de los ideales clásicos y desafiando los estándares de belleza. Este cuestionamiento alcanza un punto culminante en su tríptico Self-Portrait 50 Years: Wish, I Am, Will Be (2009), donde confronta el ideal, la realidad y la decadencia física. El cuerpo se convierte aquí en un campo de batalla entre deseo, identidad y aceptación.

La danza: precisión, tensión y belleza

La relación con la danza, iniciada gracias al coreógrafo Hans van Manen, fue clave en el refinamiento de su lenguaje visual. En sus fotografías de bailarines, el cuerpo se transforma en escultura: cada músculo, cada gesto y cada tensión son visibles.

Nederlands Dans Theater 01 (Erwin Olaf, 2009)

Nederlands Dans Theater 01 (Erwin Olaf, 2009)

Estas imágenes funcionan en múltiples niveles: son estéticamente impactantes incluso sin contexto, pero también revelan el esfuerzo, el dolor y la disciplina detrás del movimiento. La danza le enseñó a Erwin Olaf que nada en una imagen debe ser accidental.

Después del 11S: el fin de la inocencia

A partir de 2001, su obra adquiere un tono más introspectivo y melancólico. Series como Rain (2004), Hope (2005) y Grief (2007) reflejan un mundo marcado por la incertidumbre tras el 11S y otros acontecimientos sociopolíticos.

Barbara from the series Grief (Erwin Olaf, 2007)

Barbara from the series Grief (Erwin Olaf, 2007)

Inspiradas visualmente en el universo de Edward Hopper, estas imágenes muestran personajes aislados, suspendidos en momentos de espera o introspección. El sueño americano aparece como una promesa rota, una narrativa en descomposición.

Ciudades y tensiones contemporáneas

En series como Berlin (2012), Shanghai (2017) y PalmSprings (2018), Olaf traslada su mirada al contexto global. Estas ciudades se convierten en escenarios de tensiones políticas, sociales y culturales: el auge del populismo, la soledad urbana y la fragilidad del sueño americano.

Masonic Lodge, Dahlem (serie Berlin) (Erwin Olaf, 2012)

Masonic Lodge, Dahlem (serie Berlin) (Erwin Olaf, 2012)

Por primera vez en décadas, vuelve a trabajar fuera del estudio, aunque sin renunciar al control escenográfico. La diversidad racial y cultural ocupa aquí un lugar central, anticipando una sociedad donde las jerarquías tradicionales se diluyen.

Naturaleza, pandemia y fragilidad humana

En Im Wald (2020), aborda la relación entre el ser humano y la naturaleza. Inspirado en el romanticismo alemán y en la obra de Caspar David Friedrich, sitúa a sus personajes en paisajes que los superan, evidenciando su fragilidad. Esta serie critica el turismo masivo y la desconexión contemporánea: figuras absortas en sus dispositivos, incapaces de percibir la belleza que las rodea.

De la serie serie April Fool (Erwin Olaf, 2020)

De la serie serie April Fool (Erwin Olaf, 2020)

Esta reflexión continúa en April Fool (2020), donde el artista aparece como un bufón, símbolo de una humanidad que creía tener el control… hasta que un virus detuvo el mundo.

Muses: memoria, tiempo y despedida

En sus últimos años, Erwin Olaf vuelve la mirada hacia quienes han formado parte de su trayectoria vital y artística. En Muses (2022–23), invita a antiguos modelos, algunos protagonistas de imágenes icónicas de los años ochenta, a posar de nuevo, ahora atravesados por el paso del tiempo. Lejos de cualquier idealización, los retrata tal y como son: cuerpos vividos, rostros marcados e identidades consolidadas.

La serie funciona como un ejercicio de memoria, pero también como un gesto profundamente humano de reconocimiento. Olaf no busca reconstruir el pasado, sino poner en valor lo que permanece: la dignidad, la experiencia y la historia compartida.

En la misma sala, su última imagen adquiere una dimensión casi testamentaria: la fotografía de un médico sosteniendo sus pulmones tras el trasplante al que se sometió pocas semanas antes de morir. En ella, el artista convierte su propia fragilidad en imagen, cerrando el círculo de una obra que siempre entendió el cuerpo como territorio de verdad.

Un legado de libertad

La obra de Erwin Olaf es, ante todo, una defensa radical de la libertad. No solo en términos estéticos, sino también políticos y sociales. Desde sus primeras fotografías en manifestaciones y espacios de la comunidad queer hasta sus imágenes más elaboradas en estudio, su trabajo ha sido una herramienta de visibilidad, resistencia y afirmación.

American Dream, Self-Portrait with Alex I (serie Palm Springs) (Erwin Olaf, 2018)

American Dream, Self-Portrait with Alex I (serie Palm Springs) (Erwin Olaf, 2018)

Contribuyó a ensanchar los márgenes de lo representable: dio espacio a cuerpos no normativos, cuestionó los modelos de belleza dominantes y abordó sin ambigüedades temas como la sexualidad, la enfermedad o la vulnerabilidad.

Su legado no se limita a una estética reconocible, sino a una forma de entender la imagen como herramienta de transformación. En un mundo atravesado por nuevas tensiones, su obra sigue recordando que la libertad no es algo dado, sino una conquista permanente.

TITULO:  DIAS DE TOROS  -  Festejos taurinos ,.

 

  Festejos taurinos,.

 

 Música, toros y atracciones para la feria | Hoy

 

foto - Encierro infantil con toros simulados,.

 

En cuanto a festejos taurinos, el viernes 4 será el encierro infantil con toros simulados, los encierros de vaquillas serán el domingo 6 y el lunes 7, este último acompañado por la parada de bueyes del empresario taurino, Paco Cáceres, mientras que la plaza de toros portátil instalada en el ferial, acogerá el domingo 6 un Gran Prix,.

 

 

TITULO:  Retratos con alma -    Fauda' ya no significa caos, sino venganza   ,. 

 

La periodista Isabel Gemio regresa a la televisión para presentar 'Retratos con alma', el nuevo programa producido por RTVE en colaboración,.  

 

 Lunes - 14 , 21 , 28 - Septiembre   a las 22:40 horas en La 1 / foto,.

Fauda' ya no significa caos, sino venganza,.

Como agentes encubiertos de la propaganda de Israel, los autores de la producción cogen el rábano de la guerra de aniquilación de Gaza por las hojas de un caso particular,.

'Fauda' ya no significa caos, sino venganza

Desde el estreno de 'Fauda', hace ya más de diez años, al público occidental se le hizo saber que el término que da título a la serie significa 'caos' en hebreo, y que los malos eran los terroristas de Hamás, de Hizbolá o de cualquier otra franquicia paramilitar de la teocracia iraní. Al margen de un sector antisemita del público al que incluso antes de las matanzas del 7 de octubre de 2023 había que dar de comer aparte, menú del día en la barra de TVE, no resultaba difícil para el espectador medio identificarse con los audaces soldados de Israel que se infiltraban en las redes del mal que se escondían en los túneles de Gaza, cuya sufrida población civil permanecía en el limbo del maniqueísmo narrativo. Simples víctimas del miedo, no eran ni buenos ni malos, sino figurantes del caos, de la 'fauda'.

Ese término, utilizado por los agentes encubiertos de Israel cuando las cosas se tuercen y retuercen, cambia de significado en la quinta temporada de una producción que ahora trata de explicar y legitimar la reacción de su país tras la masacre de hace tres años. 'Fauda' viene ahora a significar venganza. «Si no acabo con ellos no tengo vida», confiesa uno de los protagonistas al final del primer capítulo de esta temporada. Ahí se acaba la serie. El resto de episodios, ya veremos, o no, seguramente trate de contar por qué no puede seguir viviendo –sin antes matar a los verdugos de su familia– una de tantas víctimas del terror de Hamás, perturbado por el trauma y entregado a la oración desde el asesinato de su mujer y sus dos hijos. El idealismo criminal de este Quijote contrasta con la racionalidad del Sancho Panza que lo acompaña, un Doron que aquí bascula entre las terapias enfrentadas del ajuste de cuentas y del olvido. Que para curar sus heridas se deje hipnotizar por una psiquiatra es una licencia, detalle menor, que desarma a su personaje como agente adiestrado para soportar interrogatorios y torturas.

Esto es 'Fauda' tras los atentados del 7 de octubre. Como agentes encubiertos de la propaganda de Israel, más necesaria según pasa el tiempo, los autores de la producción cogen el rábano de la guerra de aniquilación de Gaza por las hojas de un caso particular para tratar de razonar, si no de validar, la reacción militar de su país, a estas alturas discutible para cualquier espectador medio. La obsesión vengativa de un hombre herido, mutilado por la pena, se entiende mejor que una guerra que ni siquiera Israel sabe cuándo ni cómo empezó.

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