lunes, 2 de noviembre de 2026

Cuadernos de paso - La sonrisa del pelícano - Esta noche cruzamos el Mississippi - Crónicas marcianas - Mujeres caballas se manifiestan en Madrid y dan un plazo a Sánchez: «Fuimos las primeras en dar un paso adelante para recuperar la normalidad ,. / DESAYUNO CENA - SABADO - ENREDATE - ¡ QUE HAY DE NUEVO ! - ¡ ATENCION Y OBRAS! CINE - Vivan los novios - Telecinco - Cine - Libro - Lola Pons traza una cartografía lingüística del silencio con gracia y rigor ,. / REVISTA MUJER HOY DE CERCA PORTADA - VIAJANDO CON CHESTER - Svetlana Alexiévich ,. / Viaje al centro de la tele -Tesoro de la tele - Vida y muerte de los teleclubs, el invento de Fraga que llevó la doctrina franquista televisiva a la España rural ,. / Me voy a comer el mundo - La Ruta del Jabugo, el alma ibérica de Huelva,. / Versión europea - Cine - Noche de fin de año , Sabado -7 - Noviembre ,.

 

TITULO: Cuadernos de paso - La sonrisa del pelícano - Esta noche cruzamos el Mississippi - Crónicas marcianas - Mujeres caballas se manifiestan en Madrid y dan un plazo a Sánchez: «Fuimos las primeras en dar un paso adelante para recuperar la normalidad ,.  


  La sonrisa del pelícano ,.
 
 La sonrisa del pelícano fue un programa español de televisión emitido por Antena 3, Presentado y dirigido por Pepe Navarro,.

 Esta noche cruzamos el Mississippi,.
 
 Esta noche cruzamos el Mississippi fue un programa de televisión producido y presentado por el periodista Pepe Navarro y emitido por la cadena española Telecinco entre el 18 de septiembre de 1995 y el 10 de julio de 1997. Se emitía de lunes a jueves en la franja del late night., etc.

  Crónicas marcianas ,.

Crónicas marcianas fue un late show de televisión, producido por Gestmusic Endemol y emitido por la cadena española Telecinco entre 1997 y 2005. Estaba dirigido y presentado por Javier Sardá y contaba con Miquel José y Jordi Roca, con quienes Sardá había creado La Ventana en la Cadena SER, como subdirectores y guionistas.
Es el programa de late night más longevo y más visto de la historia de la televisión en España.1​ A pesar de ser considerado por muchos como uno de los máximos exponentes de la llamada telebasura en España, obtuvo multitud de pre
mios, como un Ondas, dos de la Academia de la Televisión y seis TP de Oro., etc,.

Mujeres caballas se manifiestan en Madrid y dan un plazo a Sánchez: «Fuimos las primeras en dar un paso adelante para recuperar la normalidad«,.

El presidente Vivas, presente en la protesta, subraya la situación «insostenible» que atraviesa su ciudad autónoma desde la invasión migratoria,.

Miles de ceutíes salen a las calles para exigir soluciones a la crisis migratoria

foto - El presidente Vivas, en la cabecera de la manifestación por Ceuta en Madrid, rodeado de mujeres caballas ,. 

Policías, abogadas, maestras... una amplia representación de las mujeres de Ceuta alzaron la voz este domingo en las calles de Madrid. Un grito desesperado de ayuda para que su ciudad pueda regresar a la normalidad que se rompió de forma abrupta ese 30 de julio cuando fue invadida por 80.000 personas procedentes de Marruecos. «Fuimos las primeras en dar un paso adelante», explicó una de las asistentes.

Desde las 11:30 horas familias ceutíes marcharon desde la glorieta de Atocha con destino al Congreso de los Diputados, en la plaza de las Cortes. Este fue el punto donde acabó la protesta con la lectura de un manifiesto con sus exigencias entre las que destaca un plazo máximo que ponen al Gobierno de Pedro Sánchez: treinta días para que se materialicen los cambios. Todo rodeado de un ambiente pacífico y con el clamor y el apoyo de las personas que eran testigo de la manifestación.

«No hemos visto ninguna solución en estos tres meses. Ceuta necesita un retorno inmediato de los inmigrantes y un refuerzo de las fronteras con más medios humanos, materiales y tecnológicos», defendió Maxi Lacasa, policía local en la ciudad autónoma y miembro de Mujeres Caballas.

En la manifestación estuvo presente el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, quien denunció que la ciudad autónoma sigue sin recuperar la normalidad tres meses después de la entrada masiva de migrantes los días 30 y 31 de julio. El esfuerzo policial en las últimas semanas permitió el retorno voluntario de miles de personas a Marruecos pero hay centenares escondidas que no quieren volver.

«Ceuta sigue viviendo una situación absolutamente insostenible, una situación totalmente alejada de la normalidad. No hemos recuperado la normalidad», manifestó Vivas al inicio de la marcha.

Vivas defendió que la movilización, que reclama la vuelta a la normalidad en la ciudad autónoma, está «más que justificada» porque los ceutíes «han tenido que cambiar sus hábitos de vida y han perdido seguridad, tranquilidad y libertad». «Es una situación insoportable. Venimos a decir aquí basta ya. Demandamos, de una manera justa, cívica y pacífica, a la vez que contundente, la vuelta a la normalidad», reiteró.

En este sentido, Vivas afirmó que esa normalidad solo se conseguirá con el retorno de los migrantes que aún están en Ceuta y que ha cifrado en torno a 15.000 personas. «Nos sentimos indignados con el comportamiento del presidente del Gobierno», indicó.

En su alocución, el presidente de Ceuta cifró en un sesenta por ciento el incremento de la delincuencia y en un cuatrocientos por ciento el de las urgencias sanitarias, además de asegurar que la economía ceutí ha caído cinco puntos en su producto interior bruto (PIB). «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende», destacó, antes de reivindicar la unidad de los españoles y agradecer el apoyo recibido desde el resto del país.

Madres de familia

La organización Mujeres Caballas nació de forma espontánea y está formada por «cabezas de familia» que pertenecen a distintos sectores y que piden a toda la sociedad española su apoyo.

«Somos abogadas, policías, sanitarias, maestras... que en la puerta de los colegios, en las conversaciones del día a día, fuimos las primeras en dar un paso adelante para reclamar que Ceuta tiene que volver a la normalidad», explicaba Lacasa rodeada de miles de compañeras que apoyaban la causa.

La seguridad es uno de los principales motivos que ha llevado a las caballas a desplazarse hasta Madrid para pedir cambios. «Vemos reyertas diarias que precisan asistencia sanitaria. Ha habido más de cuatrocientas agresiones sexuales que se producen especialmente entre los propios migrantes porque nosotros nos estamos confinando», explicó la policía local.

 

TITULO:  DESAYUNO - CENA - SABADO - ENREDATE - ¡ QUE HAY DE NUEVO ! - ¡ ATENCION Y OBRAS ! CINE - Vivan los novios -   Telecinco -  Cine -  Libro -  Lola Pons traza una cartografía lingüística del silencio con gracia y rigor  ,.


 

 Resultat d'imatges de ¡ atencion y obras cine ! ¡ ATENCION Y OBRAS ! CINE ,.
 
   ¡Atención y obras! es un programa semanal que, en 
La 2, aborda la cultura en su sentido más amplio, con especial atención a las artes escénicas, la música, los viernes a las 20:00 presentado por Cayetana Guillén Cuervo, etc, foto,.

 

Vivan los novios - Telecinco ,.

 


Vivan los novios fue un concurso del género Dating show, emitido las tardes de los sábados por la cadena española Telecinco entre 1991 y 1994., Presentador Andoni Ferreño, Arancha del Sol, Natalia Estrada y Gabriel Andres Corrado Andreacchio, etc,.

 

DESAYUNO - CENA - SABADO - ENREDATE -  ¡ QUE HAY DE NUEVO ! -  Cine -  Libro -  Lola Pons traza una cartografía lingüística del silencio con gracia y rigor  ,. 

  


DESAYUNO - CENA - SABADO - ENREDATE -  ¡ QUE HAY DE NUEVO !  -  Cine -    Libro -  Lola Pons traza una cartografía lingüística del silencio con gracia y rigor  , fotos,.

 

  Libro -  Lola Pons traza una cartografía lingüística del silencio con gracia y rigor,.

 

 

 

 Un antiguo cartel rogando silencio en las salas de espera hospitalarias.

 

 El ensayo ‘El dedo en los labios’ muestra los significados del silencio con ejemplos, testimonios históricos y referencias culturales,.

 

 Dialenguando, Lola Pons, El dedo en los labios

 

Lola Pons - El dedo en los labios ,.

  

El silencio, como todo lo humano, tiene una historia. Y esa historia solo puede escribirse con palabras. Esta paradoja es la que lleva a Lola Pons, filóloga y catedrática en la Universidad de Sevilla, a escribir y a pensar sobre lo que ocurre cuando dejamos de hablar. Si nos pusiéramos aristotélicos, casi podríamos afirmar que el ser humano no es solo un animal que habla, sino también un animal que calla. Entre ambos extremos, entre el decir y el no decir, se expresa algo más que una alternancia acústica: lo que se pone en juego ,.

 

 Milhojas - Torta de Piña ➕ Cappuccino!! . . 🔝🔝🔝🔝🔝🔝🔝🔝🔝🔝 . ¿¿¿ No te parece una perfecta merienda para hoy ???

( Desayuno - Café con leche torta de Piña  ) ,.

Decenas de refranes, aforismos, citas más o menos célebres y hasta títulos de películas (como el que encabeza la tribuna) encomian el silencio: «La palabra es plata y el silencio es oro», «somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras», «el camino a todas las cosas grandes pasa por el silencio» (Nietzsche), «el comienzo de la sabiduría es el silencio» 

 Corvina en salsa de tomate

( Cena  - Corvina en salsa de tomate ) ,.

(Pitágoras)... Son entendibles todas estas admoniciones, que buscan, sin duda, que hagamos un uso eficiente del lenguaje para la comunicación de información relevante (esto es, pertinente para nuestro interlocutor) y la estructuración (y la potenciación) del pensamiento. Y son aún más entendibles a la luz de cómo tales principios básicos para una buena utilización del lenguaje dejan de respetarse a diario en entrevistas, discursos, alocuciones y hasta conferencias por parte de aquellos de quienes esperamos las explicaciones más claras de las cosas. Sucede, no obstante, que somos seres sociales y los usos sociales del lenguaje, que también los tiene, pueden estar reñidos con estos principios de pensamiento y comunicación eficientes. De hecho, cuando cuantificamos los fines últimos que tiene todo aquello que decimos, resulta que cuando hablamos lo hacemos fundamentalmente para convencer a los demás de que hagan determinadas cosas («quiero que me compres esto», «tráeme aquello», «deja ahí eso otro») y para preservar cierta armonía social (es lo que nos lleva a saludar cada día a nuestro vecino, despedirnos todas las tardes del conserje o hablar sobre el tiempo que hace cuando subimos con un desconocido en un ascensor). También usamos con frecuencia el lenguaje a modo de exorno, para presumir de nuestras habilidades lingüísticas e impresionar a los demás (recurriendo a palabras poco frecuentes, combinándolas armónicamente según sus sonidos o insertando, incluso, expresiones de algunas otras lenguas que hayamos llegado a dominar): nos importa, así, menos el mensaje que queremos transmitir y más el medio con el que lo que lo hacemos. Esta pulsión por la extravagancia, por hablar de tal manera que no pasemos desapercibidos ante los demás, puede conducirnos, incluso, a la pura ininteligibilidad (lo cual no deja de ser paradójico en una herramienta ideada, en principio, para comunicarnos con nuestros semejantes). Pensemos en la poesía llamada, justamente, hermética, como estos versos de Salvatore Quasimodo: «Yace en el viento de profunda luz / la amada del tiempo de las palomas. / De mí de aguas de hojas, / sola entre los vivos, oh dilecta, / hablas; y la desnuda noche / tu voz consuela / de lucientes ardores y leticia». Nada estructurado surge en nuestra mente tras leer estos versos, aunque sí una confusa red de asociaciones entre palabras que, sorprendentemente, evocan una red no menos densa de significados connotativos que parecen transmitir algo, aunque nos cueste precisar el qué exactamente. Para terminar con la larga lista de usos del lenguaje, hablamos también para aprender a hablar. Los niños parlotean sin descanso. Y cuánto más les hablamos, mejor progresan en la adquisición del lenguaje. A la vista de todo lo anterior, ¿no habría que ser algo más tolerante que lo que parecen serlo filósofos y literatos con toda esta verborrea que resuena constantemente a nuestro alrededor?

Un breve trabajo publicado este año en la revista «Perspectives on Psychological Science» revela, no obstante, que cada vez hablamos menos. En promedio, 300 palabras menos al día. En el quindenio estudiado por los investigadores, los sujetos analizados dejaron de decir unas 120.000 palabras cada año (casi dos millones en total). Esta reducción parece afectar en mayor medida a los jóvenes. Puede que esta tendencia se vea compensada por un mayor recurso a formas de comunicación no habladas (mensajes de texto, fotografías, emoticonos, memes…), pero no cabe duda de que nuestras interacciones verbales cara a cara se están reduciendo, en general, en comparación con las generaciones precedentes. Además de las innovaciones tecnológicas, a ello contribuyen también los cambios sociales que estamos experimentando a una velocidad no menos acelerada. Los hogares unifamiliares no dejan de aumentar, pasamos cada vez más tiempo delante de las pantallas, las redes sociales se han vuelto más laxas… Numerosos estudios vinculan estos cambios a la elevada prevalencia actual de los trastornos psicológicos y psiquiátricos; y cabe relacionarlos también, sin duda, con la creciente sensación de vacío existencial, de falta de sentido para nuestras vidas, de desarraigo que decimos experimentar casi todos, a pesar de que en lo material no carecemos de casi nada. Decía el poeta polaco Czesław Miłosz que la patria genuina del hombre es la lengua. Ciertamente, nuestra lengua nos une al lugar físico en que se habla y a la comunidad que la habla. Si, como parece, nos hace falta volver a echar raíces (que es lo que significa etimológicamente la palabra «arraigar»), ¿qué mejor terreno que la lengua propia para intentarlo? Nuestra lengua puede nutrirnos y fortalecernos, y en un sentido más literal del que pensamos: la ciencia nos dice que el mero hecho de hablar sana (reduce, por ejemplo, los niveles de estrés ante las situaciones adversas). Hablar es la base de la psicoterapia. Incluso hablar con uno mismo cura.

Hay ya quien aboga explícitamente por recuperar los modos de socialización tradicionales, y en particular, aumentar la frecuencia de nuestras interacciones analógicas con otras personas. Lo hace, por ejemplo, Susan Pinker (hermana del famoso psicólogo evolucionista Steven Pinker y también ella misma psicóloga) en su libro acerca de lo que denomina el «efecto aldea», en referencia a lo positivo de la vida en las pequeñas comunidades. En realidad, el lenguaje humano está diseñado para este tipo de interacciones. Cuando hablamos, no son solo nuestras palabras las que transmiten información a nuestro interlocutor. Lo hace también la entonación que les damos o la velocidad a la que las emitimos. La propia manera de pronunciarlas revela nuestro sexo, edad, clase social, origen geográfico o nivel de formación. También son informativos los gestos faciales que hacemos mientras hablamos, cómo miramos a nuestro interlocutor y en realidad, cómo posicionamos y accionamos la totalidad de nuestro cuerpo. En último término, podemos acariciar, empujar o golpear como parte de una conversación. Hasta el olfato puede decirnos cosas relevantes sobre la persona con la que hablamos, que ayuden a comprender mejor lo que nos dice. El lenguaje tiene, así, una naturaleza multimodal. Si solo consistiese en palabras, sería sencillo aprehender toda su esencia mediante símbolos escritos, pero la escritura difícilmente consigue registrar dicha multimodalidad. No siempre una imagen es mejor que mil palabras. En ocasiones, basta una palabra, dicha a la cara del otro, para transmitir lo que mil imágenes no conseguirían expresar. Nuestro cerebro ha evolucionado para este tipo de interacciones orales multimodales, pero no, en particular, para escribirnos o leernos, que es en lo que consiste cada vez más la comunicación moderna. Henos aquí, a punto de dominar el mundo y abocados a apuntarnos a talleres de conversación para compensar los efectos perjudiciales del creciente aislamiento de nuestras sociedades y la consiguiente digitalización de nuestras interacciones comunicativas, de igual modo que tuvimos que abonarnos al gimnasio para paliar los efectos del sedentarismo sobre un cuerpo evolucionado para estar en constante movimiento. ¡O tempora, o mores!,.

TITULO:   REVISTA MUJER HOY DE CERCA PORTADA - VIAJANDO CON CHESTER -   Svetlana Alexiévich  ,.

 

 

VIAJANDO CON CHESTER


Viajando con Chester es un programa de televisión español, de género periodístico, presentado por Pepa Bueno, en la cuatro los domingos las 21:30, foto, etc.

 

 

 REVISTA MUJER HOY DE CERCA PORTADA  -  Svetlana Alexiévich,.

 

 

Svetlana Alexiévich: «Europa tiene que permanecer unida para defenderse del fascismo de Putin»,.

La escritora y periodista bielorrusa, premio Nobel de Literatura en 2015 por sus libros sobre el derrumbe de la URSS, alerta sobre la amenaza que el Kremlin representa para Europa, a cuyos dirigentes aconseja que refuercen y modernicen su protección,.

Svetlana Alexiévich ha analizado en sus libros el derrumbe del imperio soviético.

La escritora y periodista bielorrusa Svetlana Alexiévich, premio Nobel de Literatura en 2015, ha pasado por Zaragoza, donde ha dejado su testimonio sobre la amenaza directa que representa la Rusia de Putin para Europa. La alianza entre Rusia y China sería su peor pesadilla. Y, por eso, aconseja a Europa que refuerce y modernice sus defensas.

—¿Qué tipo de literatura leía una joven soviética?

—Solo los buenos libros de la literatura clásica rusa eran accesibles. Pero lo mas importante es que yo vivía en una aldea donde mis padres eran maestros y estaba rodeada de esa vida real que me fascinaba. Solo había mujeres que tenían que trabajar muchísimo y por la tarde se vestían bien y empezaban a contar historias de la guerra, de sus maridos muertos. Eso me atraía más que la biblioteca. Mi madre era ucraniana y vívía así. Esas mujeres tenían que hacerse cargo de todo y era una impresión tan fuerte que se convirtió en la columna vertebral de mi vida porque, además, seguí los pasos de mi padre, que no pudo acabar los estudios de periodismo porque tuvo que ir a la guerra.

—¿Fue Chernóbil, el escenario de uno de sus libros, un momento crucial en el derrumbe de la URSS?

—Vivía en Bielorrusia en aquella época y, como sabríamos después, el día del accidente el viento soplaba hacia Bielorrusia, que sufrió los peores efectos. Fui allí como periodista y pude ver muchos pájaros que chocaban contra el coche porque les estaba pasando algo debido a Chernóbil. Las esposas de los liquidadores tenían miedo de que, cuando volvieran sus maridos, no podrían tener hijos. No entendíamos por qué no nos lo estaban contando. Cuando entramos en una aldea, había soldados limpiando los tejados, la carretera por donde pensaban que irían los niños a la escuela. Es la primera vez que vi a niños que no reían porque estaban aterrados. Los niños no sabían lo que estaba pasando y los adultos no se lo podían explicar porque tampoco lo sabían. Había ristras de animales muertos. Recuerdo perfectamente a las personas que se iban de la zona afectada por la radiación. Había que ser muy valiente para ver a tanta gente saliendo de allí, mirando a los perros y a los gatos que tenían que abandonar y luego eran sacrificados por los soldados. Los animales debieron pensar que los humanos habían dejado de quererlos porque los mataban; hacía falta mucho coraje para verlo. Entonces fue la primera vez que vi a la gente tirar el carné del Partido Comunista en la puerta de su sede para mostrar su descontento.

«En Chernóbil, fue la primera vez que vi a niños que no reían porque estaban aterrados y los adultos no podían explicarles lo que estaba pasando porque tampoco lo sabían»,.

—También conoció la guerra de Afganistán.

—El libro de Afganistán empezó a gestarse cuando me dije a mí misma que no había vivido la II Guerra Mundial, pero que podía ir a Afganistán a ver algo que estaba pasando durante mi vida. Quería ver la guerra con mis propios ojos y tengo que reconocer que me impactó mucho. Por ejemplo, al llegar fuimos a una cantina porque había que evitar la comida callejera por si era venenosa. Allí me saludó un soldado que, al cabo de un rato, ya había muerto por una granada. Yo supe que había muerto antes que su madre. Es difícil acostumbrarse a la muerte. Incluso los que iniciaron la guerra del Dombás decían que los primeros que habían reclutado, los marginales, pasaban varios días sin poder disparar, no se acostumbraban a matar. Pero, cuando veían morir a un camarada, entonces la adrenalina ayudaba a la gente a disparar.

—¿Cómo explica que Putin tenga aún tanto apoyo en la Rusia de hoy?

—Para empezar, se pueden hacer muchas cosas con una sociedad si tienes la televisión y los medios de comunicación en tus manos. En Rusia, la televisión dice todos los días que Ucrania es una subnación creada por error por Lenin. Entiendo el fenómeno de Putin. Lo que no puedo entender es cómo tantos rusos normales y corrientes han querido ir a esta guerra. Un día le pregunté a uno que volvía de Ucrania por qué fue a combatir y me dijo que simplemente porque necesitaba dinero para arreglar su casa. Y le dije: ¿cómo puedes matar a ucranianos por un coche? Me contestó que eso lo hacen todos, que se llevan cosas de allí, roban lo que pueden. Otras personas prefirieron irse de Rusia porque se negaron a ir a matar a otros. Es como si ahora España decidiera ir a la guerra contra Portugal con ideas mesiánicas como las que tiene Putin, que quiere restablecer el imperio ruso, el imperio soviético. No hace tanto, ya vimos en qué consistía la idea de una gran Serbia. Cuando un país quiere ser más grande que otros, siempre es peligroso. Esta es la raíz del fascismo que conlleva pérdidas innumerables para su propio pueblo. Cuando escribía 'El fin del homo sovieticus', preguntaba a mis entrevistados si querían vivir en un país estable como Dinamarca o Suecia o bien en un país al que todo el mundo le teme como la URSS. Y un 80% me decían que no quieren vivir en un país pequeño, sino en uno grande que imponga respeto. Eso son residuos de la vida soviética que siguen en nuestra mentalidad.

«Un día le pregunté a uno que volvía de Ucrania por qué fue a combatir y me dijo que simplemente porque necesitaba dinero. Me contestó que eso lo hacen todos, que roban de allí lo que pueden»

—Ahora vive en Berlín, en una Europa amenazada por Putin, abandonada por Estados Unidos y en el punto de mira de una superpotencia no democrática como China.

—Tenemos que reconocer que no vivimos en los mejores tiempos. Todo lo que han hecho los chinos es impresionante. En la época soviética viajé a China, después de Mao, y era un país extremadamente pobre. La traductora me pedía que le diera los calcetines rotos que iba a tirar. Ahora es completamente distinto. Es un país extremadamente rico y, como todos los países, acaba teniendo ideas de dominar el mundo cuando siente esa fulgurante dominación económica. Esa confrontación con Estados Unidos, aunque por ahora sea solamente verbal, también me da miedo. Pero lo que más me inquieta es que China está ayudando a Putin y, aún más, que se puede volver su aliado incondicional. Gracias a Dios, por ahora Pekín mantiene una posición ambigua y dice que están contra la guerra de Ucrania, aunque no sabemos qué puede pasar en el futuro. En cuanto a Europa, durante esos 70 años de posguerra no ha querido prepararse para la guerra. Ahora, Alemania apenas empieza a prepararse y ha comenzado a construir una industria militar. Pero, claro, eso tardará mucho tiempo, no se puede hacer de la noche a la mañana. Y ahora no se necesitan tanques, sino que hacen falta drones. La psicología de los militares también tiene que cambiar y eso lleva tiempo. Y, por ahora, parece que los mejores en esto y quienes mejor lo han entendido son los ucranianos. Hasta los rusos se tienen que poner al día para poder defenderse de los drones ucranianos. Lo que me aterroriza es que, precisamente, los rusos se pueden actualizar también y volver a ser una superpotencia militar. Nuevas armas, nuevas tecnologías, pero con viejas ideas, las ideas eternas de dominación. Europa tiene que ser fuerte y tiene que estar unida. Ha perdido mucho tiempo, tardó en empezar a ayudar realmente a Ucrania y creo que necesita nuevos líderes políticos fuertes. En todo caso, mi generación no estaba preparada para una catástrofe. Chernóbil fue una catástrofe que podíamos entender. Se trata del proceso de los humanos manipulando tecnologías que no conocíamos totalmente. Eso se puede entender. Pero la idea de que resurgirían estas guerras primitivas... Por ejemplo, en la televisión hemos visto muchas veces esa imagen terrorífica en la que cientos de tanques avanzan hacia Ucrania desde todas las direcciones, desde la región de Moscú, desde Vladivostok, de todas partes... Una masa que atraviesa Bielorrusia en dirección a Ucrania tan impactante que parecía que estábamos en el pasado. Cuando acabó la II Guerra Mundial, y esto lo cuento en mi libro, se habían agotado todos los proyectiles y todas las balas y entonces la gente pensó que ya no se necesitarían. Y aquí estamos, más de 70 años después y otra vez en una guerra. Algo le está pasando al ser humano que vuelve a pasar por el mismo punto en el que necesita la guerra.

Svetlana Alexiévich ha conversado en Zaragoza con el corresponsal de ABC en Bruselas, Enrique Seberto.
 
Svetlana Alexiévich ha conversado en Zaragoza con el corresponsal de ABC en Bruselas, Enrique Seberto.

—Entonces, su misión ahora es preservar el testimonio

—La verdad es que en este momento de la historia, el testigo se vuelve el protagonista de cualquier literatura. Una vez que tenía que salir de viaje, me llamó una persona para decirme que quería hablar conmigo, que estaba en Chernóbil, donde había sobrevolado con un helicóptero la central accidentada cuando intentaban apagar el fuego con sacos de arena. Yo ya tenía los billetes de tren y todo, le dije que no podía. El respondió que sabía que le quedaban pocos meses de vida e insistió. Noté algo en su voz y al final accedí. Cuando nos vimos, esa persona era poco más que un esqueleto: eran los efectos de lo que se llamó el 'cáncer de Chernóbil'. El me dijo entonces: «No sé qué ha pasado conmigo, pero tienes que contar mi historia. Usted tal vez tampoco lo entienda, pero a lo mejor las generaciones futuras lo entenderán». Esa idea me es muy cercana porque puede que ahora mismo no seamos capaces de entender todo lo que está pasando ni veamos la fotografía completa, pero hay que escribir y ponerlo sobre un papel para tener un testimonio. No podemos dejar caer la democracia o la paz. Aunque fallemos nosotros, tenemos que dejar la libertad y la paz a las generaciones futuras.

«No podemos dejar caer la democracia o la paz. Aunque fallemos nosotros, tenemos que dejar la libertad y la paz a las generaciones futuras»

—¿Y cual sería su propio testimonio?

—Yo quiero advertir de lo que perdemos cuando vuelve el fascismo. Ustedes aquí no conocen a Lukashenko [el máximo dirigente bielorruso] y saben poco de lo que pasa allí. Yo soy medio ucraniana, pero he vivido en Bielorrusia y viajaba normalmente a Rusia, que en cierto modo y en algunos momentos se han llegado a considerar un mismo Estado. Yo misma nunca pensé que esto pasaría, pero recuerdo una conversación con un viejo escritor que me dijo: «Lana, pronto nos van a volver a encarcelar y a fusilar». Yo respondía que eso es imposible, pero él insistía en que nosotros acabaríamos como exiliados políticos. Y pensaba que estaba diciendo barbaridades, pero ocurrió: tuvimos que irnos de nuestros países y muchos están en la cárcel. Así es como yo creo que el conocimiento histórico siempre ayuda a entender el futuro. Actualmente escribo sobre el hombre contemporáneo, sobre personas que, como yo, hemos sobrevivido a muchas cosas, que hemos sido testigos de la revolución en Bielorrusia, fallida porque Putin ayudó a Lukashenko. Vencer a Putin es muy difícil, como también vemos en la guerra de Ucrania. Sobre ese hombre contemporáneo estoy escribiendo.

TITULO: Viaje al centro de la tele -  Tesoro de la tele - Vida y muerte de los teleclubs, el invento de Fraga que llevó la doctrina franquista televisiva a la España rural   ,. 

jueves - 5 - Noviembre a las 22:00 horas en La 2,  fotos,.

Vida y muerte de los teleclubs, el invento de Fraga que llevó la doctrina franquista televisiva a la España rural,.

Hasta 4.500 locales llegaron a formar parte de una red que nació para extender la televisión por los pueblos y acabó convirtiéndose, en algunos casos, en un espacio de convivencia y actividad cultural,.

Reparto de televisores para los teleclubes rurales en 1967.

El 28 de octubre se cumplen 70 años de las primeras emisiones de Televisión Española. En sus primeros tiempos, la televisión era un lujo concentrado en unos pocos cientos de aparatos en Madrid y Barcelona. Para llevar aquel invento a la España rural, donde muchas familias no podían permitirse un receptor y la cobertura era limitada, el régimen franquista impulsó los teleclubs: locales colectivos en los que los vecinos podían ver la televisión, reunirse y participar en actividades culturales.

La iniciativa, promovida por el Ministerio de Información y Turismo de Manuel Fraga, adaptó el modelo francés, ensayado desde 1950 en pueblos donde los vecinos se reunían para ver la televisión. Japón desarrolló una experiencia similar en 1956, con apoyo de la UNESCO, con el fin de estudiar el uso de la televisión en la educación rural con fines educativos y culturales.

En el Consejo de Ministros del 27 de noviembre de 1964, Manuel Fraga informó de la puesta en marcha de la Red Nacional de Teleclubs, dependiente de la Junta Central de Información, Turismo y Educación Popular. El entonces ministro de Información y Turismo explicó que la iniciativa pretendía llegar al mundo rural durante los momentos de descanso para «vigorizar los valores tradicionales que merezcan sobrevivir».

Fraga defendía que los teleclubs permitirían a «las gentes sencillas» contemplar las imágenes televisivas y descubrir «mundos lejanos e insospechados». Para ello, el Ministerio ofrecía ayudas económicas y entregaba un televisor, además de facilitar otros recursos, como receptores de radio, pequeñas bibliotecas y revistas. La televisión se convertía así en una herramienta de entretenimiento, pero también en una vía para extender la visión oficial del país hasta localidades en las que la oferta cultural y audiovisual era mucho más limitada.

La filosofía del teleclub se puede resumir en algo así como entretenimiento a cambio de propaganda

La filosofía de aquellos espacios quedó resumida por el periodista Carlos Ruscalleda, redactor de los informativos de TVE, en un texto publicado con motivo del 50 aniversario de la televisión pública: «La filosofía del teleclub se puede resumir en algo así como entretenimiento a cambio de propaganda. El Ministerio de Información ponía la tele, la gente veía sus programas favoritos y de paso se tragaba una buena dosis de doctrina franquista».

El escritor Manuel Vázquez Montalbán lo resumió con una frase que condensa la intervención del Estado en la expansión del nuevo medio: «Allí donde no llegó el libre albedrío consumista del público, llegó el Ministerio de Información y Turismo, con la creación de los teleclubs conducidos por monitores».

Vecinos de Olmos de Ojeda (Palencia) en el teleclub.
 
Vecinos de Olmos de Ojeda (Palencia) en el teleclub.

La red contaba con monitores, que solían ser maestros, párrocos o profesionales liberales de cada localidad, encargados de dinamizar las actividades. Además de televisores, los teleclubs disponían de pequeñas bibliotecas y servían como espacios para celebrar los Reyes Magos, las fiestas locales, bailes y cenas populares. También eran lugares donde los vecinos se reunían para ver partidos de fútbol, corridas de toros o acontecimientos televisivos como la victoria de Massiel en Eurovisión en 1968 o la llegada del hombre a la Luna.

La expansión

El gestor e investigador cultural Jesús María Cantero Martínez analizó la evolución de la red de locales en el artículo académico 'Los teleclubs', publicado en 2005 en la revista Periférica, de la Universidad de Cádiz. Según el citado trabajo, en diciembre de 1964 se habían constituido 26 centros; en 1965 ya superaban los 300 y en 1966 alcanzaban los 1.113.

La red alcanzó su máximo en 1974, con 4.614 centros repartidos por España, antes de entrar en declive con la expansión de los televisores domésticos.

En 1968, la Red Nacional de Teleclubs contabilizaba 2.325 locales y unos 270.000 socios. La población de los municipios en los que estaban instalados rondaba los tres millones de personas, lo que daba una idea de su implantación en el mundo rural. El máximo llegó en 1974, cuando España contaba con 4.614 teleclubs: 4.243 rurales, 282 comarcales, 33 pilotos y 56 vinculados a la Sección Femenina.

Enrique Bolaño, histórico iluminador de RTVE, recuerda esa dimensión social desde su infancia en el extrarradio de L'Hospitalet de Llobregat, que disparó su población gracias a la inmigración extremeña, murciana, gallega y andaluza. Gallego de nacimiento, Bolaño creció en el barrio de La Torrassa, donde, según cuenta, la televisión tardó en convertirse en un elemento cotidiano. «La primera televisión que hubo en la calle fue la de mi casa, en 1961, y otra en el bar de la esquina que hacía grandes cajas con los partidos de fútbol», recuerda en conversación con este periódico.

Ángel Sánchez
 
Ángel Sánchez.

Pese a contar con televisión en casa, Bolaño acudió a dos teleclubs de su ciudad. Uno estaba en la parroquia de San Isidro, en Santa Eulàlia, en unos bajos donde también se impartía catequesis, se podía jugar al ping-pong y se proyectaban películas, mientras que el otro se encontraba en un local próximo a la Plaza Española.

«Los teleclubs eran muy importantes. Eran lugares de reunión, espacios para la juventud, pero no solo para los jóvenes», rememora. Los días de partido, los locales se llenaban. «La televisión era una novedad y aquellos locales eran el rincón donde conseguías que la sociedad estuviera reunida». En su recuerdo, eran espacios donde coincidían vecinos de distintas edades y condiciones: «Íbamos a compartir un rato con los demás».

La llegada de los televisores a los hogares fue desplazando aquella forma de ocio colectivo. Los primeros aparatos de tubo eran caros y pesados, y muchas familias tenían que pagarlos a plazos. El padre de Bolaño, que trabajaba en dos empleos, compró uno de esa manera.

La televisión pública también convirtió aquellos centros en protagonistas de su programación. Entre el 17 de julio de 1968 y el 17 de noviembre de 1970, TVE emitió 'Tele-club', un espacio dirigido por Arturo Ruiz Castillo que mostraba curiosidades y aspectos de la vida rural española.

Una mirada más compleja quedó plasmada en 'Vida en los teleclubs', el documental de 1969 dirigido por Alfonso Ungría para el NO-DO. Rodado en color y en 35 milímetros, mostraba centros gallegos y sus actividades, desde asambleas y bibliotecas hasta grupos de teatro y corales. La película se apartó de la imagen más oficialista al mostrar cooperativas y conversaciones en gallego, lo cual le costó el puesto a Ungría.

El declive

Con la expansión de los receptores domésticos y las emisiones en color, los teleclubs comenzaron a perder parte de su razón de ser. El declive de la red se acentuó a finales de los años setenta, y muchos centros desaparecieron o se transformaron en asociaciones y equipamientos culturales municipales. La televisión ya estaba en buena parte de los hogares y el modelo que había justificado la creación de miles de locales perdía sentido.

En Lanzarote sobreviven unos 52 teleclubs, que han evolucionado hasta convertirse en espacios de convivencia vecinal y gastronomía tradicional

Pero los teleclubs no desaparecieron por completo. Lanzarote conserva en la actualidad una red de alrededor de 52 centros socioculturales que han encontrado una segunda vida como espacios de reunión y restauración. Gestionados por familias locales mediante concesiones municipales, combinan la convivencia vecinal con la gastronomía tradicional canaria. En ellos se pueden degustar platos como la carne guisada de cabra, el caldo de millo, los quesos fritos o los churros de pescado.

TITULO: Me voy a comer el mundo - La Ruta del Jabugo, el alma ibérica de Huelva,.

La Ruta del Jabugo, el alma ibérica de Huelva,.

 

Este recorrido por 31 municipios de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche permite descubrir sin prisas el territorio, las tradiciones y los oficios que hay detrás de uno de los productos más apreciados y saludables de la gastronomía española.

La Ruta del Jabugo, el alma ibérica de Huelva

 fotos - Panorámica nocturna del pueblo de Aracena.

En el extremo más occidental de Sierra Morena, al norte de la provincia de Huelva, el jamón ibérico forma parte de la vida cotidiana desde hace siglos. Se dice que ya los romanos disfrutaban de este manjar y que estuvo presente también en la expedición de Cristóbal Colón hacia el Nuevo Mundo. Hoy, su elaboración sigue determinando la economía de muchos pueblos, mantiene vivos oficios transmitidos de generación en generación y contribuye a configurar un paisaje que constituye uno de los grandes atractivos de la comarca. Por eso La Ruta del Jabugo propone conocer de cerca esa relación entre territorio, tradición y gastronomía.

El recorrido permite adentrarse en los campos donde se cría el cerdo ibérico, visitar secaderos y bodegas de curación, entender los métodos ancestrales de elaboración y degustar el producto en su lugar de origen. Una experiencia con la que descubrir una de las zonas mejor conservadas de Andalucía.

Buena parte de su singularidad se encuentra en la dehesa del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, un ecosistema de encinas y alcornoques que proporciona alimento a los cerdos durante la montanera y que es Reserva de la Biosfera por la Unesco. El aprovechamiento de sus recursos y sus especiales condiciones climáticas han favorecido el desarrollo de una actividad que encuentra su máxima expresión en el jamón de la Denominación de Origen Protegida Jabugo.

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Dehesa de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco.

Esta certificación es la garantía, reconocida por la Unión Europea, de que procede de cerdos ibéricos de esta zona única, con un microclima y una forma de hacer que explican su extraordinaria calidad”, remarca Gerardo Eíriz Martín, vicepresidente de la DOP, quien señala que su atractivo está contribuyendo a desestacionalizar el turismo de la zona y a fijar población.

Un paisaje con sabor

La Ruta del Jabugo abarca los 31 municipios de la DOP. Aracena, Aroche, Corteconcepción, Cortegana, Cumbres Mayores, Galaroza, Higuera de la Sierra, Santa Olalla del Cala o Jabugo custodian los secaderos donde el jamón madura. Esta última es parada obligada para comprender cómo las condiciones naturales –altitud, temperatura y humedad– juegan un papel fundamental.

Aracena es otro lugar indispensable. Además de su castillo medieval y de la Gruta de las Maravillas, su Museo del Jamón dedica siete salas a explicar el ciclo de vida del cerdo ibérico: su crianza y alimentación, la matanza y el proceso de curación.

La ruta ofrece recorridos donde combinar las visitas con paradas en restaurantes y bodegas, que realizan demostraciones y catas guiadas. También es posible participar en talleres de iniciación al corte o recorrer la dehesa. Y es que este territorio, además de por su gastronomía, merece también una visita por su paisaje y patrimonio. Almonaster la Real conserva un conjunto monumental con su castillo y su mezquita; Cortegana cuenta con una de las fortalezas medievales más representativas y Cumbres Mayores mantiene una construcción defensiva de tiempos de Sancho IV.

El itinerario está jalonado de pueblos que invitan a detenerse y alojarse en sus establecimientos rurales, como el Hotel Rural Finca La Media Legua, en el corazón de la sierra. La oficina de turismo de Aracena es un buen punto de partida para organizar el trayecto y las actividades de esta ruta diseñada para acercarse al jamón ibérico desde una perspectiva diferente: no solo como uno de los grandes productos 'gourmet' españoles, sino como el resultado de una estrecha relación entre el territorio, la comunidad y la identidad de esta comarca.

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Con marca propia

Los productos con DOP Jabugo tienen unas características que los hacen únicos. Todo comienza con el cuidado del animal. Desde que comienza su crianza hasta que puede degustarse el jamón pasan entre tres y cinco años. “Los cerdos se crían en libertad en la dehesa, que debe tener un mínimo de una hectárea por cabeza. Su alimentación es natural, tienen cero estrés y una musculatura fuerte porque se ejercitan para buscar las bellotas. Esto hace que el jamón del ibérico puro sea un superalimento con grandes propiedades nutricionales. Una loncha reúne hierro, magnesio, zinc, vitaminas, proteínas y ácidos grasos, con el plus de que aporta muy pocas calorías y que está delicioso”, explica Domingo Eíriz, copropietario de la bodega de curación más antigua de la DOP.

TITULO: Versión europea - Cine  -  Noche de fin de año , Sabado -  7 - Noviembre ,. 

 Cine internacional - Noche de fin de año

 El sábado - 7 - Noviembre   a las 22:00 por La 1, foto,.

 Reparto ,. Michelle Pfeiffer, Zac Efron, Robert de Niro, Halle Berry, Katherine Heigl, Hilary Swank, Jon Bon Jovi, Sarah Jessica Parker, Josh Duhamel, Jessica Biel, Ashton Kutcher, Sofía Vergara,.
 
 Noche de Fin de Año' es una celebración de amor, esperanza, perdón, segundas oportunidades y nuevos comienzos, a través de las historias entrelazadas de parejas y personas solteras, contadas con el telón de fondo de la emoción y lo que Nueva York promete en la noche más deslumbrante del año. Un hombre hospitalizado que vive sus últimos días, un hombre que odia las fiestas navideñas, una mujer que trata de alcanzar todos sus propósitos antes de que acabe el año, y una mujer que produce un espectáculo en el Time Square de Manhattan, entre otras.

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