sábado, 22 de febrero de 2014

PROTAGONISTA, Missoni, la fuerza de las mujeres,./ MUY PERSONAL, EN DIRECTO, LIV TYLER, EL NUEVO ÁRBITRO DEL SABER ESTAR,.

  1. Rosita, en el centro, y Angela Missoni, con la nueva generación de la familia (Foto),
     
    Hasta hace un año, la gran familia italiana de la moda personifi caba la felicidad y el éxito. Pero la muerte del fundador y la desaparición de su primogénito cambiaron las tornas. Mientras las incógnitas se despejan, las mujeres han tomado las riendas.
    Angela Missoni abre de par en par la puerta de madera de su nueva casa, una construcción grande y moderna, situada en la cima de una colina del norte de Italia, en la ciudad de Sumirago. Enfrente se alzan imponentes los Alpes, enmarcados por los enormes ventanales. Se respira un marcado ambiente de clan familiar. La madre de Angela, Rosita, que con 81 años tiene una vitalidad asombrosa, vive muy cerca. Fue ella quien, junto a su marido Ottavio (o “Tai”, como siempre fue conocido), fundó la firma de moda hace 70 años. 
    Por su parte, Margherita, la hija mayor de Angela, con 30 años, se ha mudado recientemente al hogar familiar con su marido y su bebé. Lo mismo hizo Francesco, el hijo varón, de 27 años, que volvió a casa con su perro bulldog a cuestas y la idea de escribir un libro de cocina con las recetas de la familia. Su hermana Teresa, de 24, es artista, echa una mano en los desfiles y apareció el año pasado en las campañas publicitarias de la firma. Tíos, tías y primos viven también en las inmediaciones y la fábrica Missoni, donde Angela y sus dos hermanos jugaban de pequeños, está a 15 minutos. “Siempre confundimos la empresa con la casa; en gran medida, eran lo mismo –comenta–. Cuando volvíamos a casa del colegio, nos quedábamos haciendo los deberes en la fábrica, mientras mamá resolvía esto y aquello”, añade, antes de regañar al perro por saltar sobre el sofá tapizado en terciopelo azul. Angela viste una magnífica chaqueta a rayas de Missoni, unos pantalones negros muy elegantes y se ha atado a la cadera un chal con flecos bordado a mano.
    Con su larga y oscura melena cayéndole por la espalda y un gran colgante de oro que le llega hasta el ombligo, tiene un aire “gipsy” sofisticado: la personificación del moderno estilo bohemio que esta firma italiana ha convertido en marca de la casa. Tiene el cabello brillante, pero los ojos tristes. Se lleva a la boca un cigarrillo. “¿Le importa si fumo? Lo he dejado unas cuantas veces”, reconoce, y al momento da una profunda calada. Haciendo un repaso de los últimos meses, no es de extrañar que haya recaído, muy a su pesar.
    Sucesos dramáticos
    Para ella y su familia, 2013 fue un “annus horribilis”. El 4 de enero, el avión en el que viajaban su hermano Vittorio, director ejecutivo de la firma, su esposa, Maurizia Castiglioni, y dos amigos, desapareció tras emprender el vuelo en Los Roques, un remoto archipiélago en la costa venezolana donde se han producido más accidentes aéreos. Un equipo empezó a rastrear la zona, pero hasta junio no encontraron los restos del aparato, en aguas profundas. Se recuperó el cadáver de Castiglioni, pero no el de Vittorio, lo que le ha causado una gran zozobra a Angela, a Rosita y a los tres hijos del desaparecido. Además, el impacto de la tragedia dañó la salud de Ottavio, quien, con 92 años, ingresó en el hospital y murió a los pocos días. Lo que debía haber sido un año de celebraciones por las bodas de diamante de la firma, fundada en 1953, acabó convirtiéndose en un año de luto.
    En pleno crecimiento
    Missoni es una de las pocas empresas familiares dedicadas a la moda y los artículos de lujo que quedan en Italia. En 1996, Tai y Rosita pasaron el testigo a sus tres hijos. El mayor, Vittorio, asumía la parte comercial; Luca supervisa el archivo y Angela dirige la colección de “prêt-àporter”. Rosita se ha reservado la colección de hogar, mientras su nieta Margherita diseña bolsos y accesorios. Pero, en un negocio familiar, una tragedia familiar como la que han sufrido acarrea grandes consecuencias. Angela estaba especialmente unida a su hermano Vittorio, que había heredado de su padre un notable atractivo físico y unas irrefrenables ganas de vivir. Ambos coincidían en que la empresa debía multiplicar por 10 sus beneficios.
    En la actualidad, sus ventas se estiman en torno a los 90 millones de euros, una cifra relativamente pequeña si tenemos en cuenta la proyección global que tiene la marca. La pérdida de Vittorio, además, ha dejado en suspenso sus planes de expansión y ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que alguien ajeno a la firma acceda a un puesto de responsabilidad. “Vamos a tener que hacer cambios en la estructura de la empresa”, reconoce Angela, que desde la tragedia tiene una mayor implicación en las decisiones empresariales.
    Entre los posibles movimientos, se ha hablado de una oferta pública de acciones, sobre todo tras el éxito que tuvo Moncler, la exclusiva firma italiana de ropa de abrigo que hace poco, con ese procedimiento, tuvo una inyección financiera de 722 millones de euros. Pero una OPA no figura en los planes inmediatos de Missoni, aunque Angela tampoco la descarta absolutamente. “No estamos muy lejos de cumplir los 60 años–explica, refiriéndose a sí misma y a Luca–. Tenemos que pensar en cómo financiar la empresa, valorar qué oportunidades se presentan y, sobre todo, no decir nunca jamás”. Luca tiene formación de piloto y estuvo semanas sobrevolando la zona del siniestro donde desapareció su hermano en busca de lo que quedase del avión, algo que todavía sigue preocupándoles.
    De hecho, Angela ha viajado varias veces a Venezuela para supervisar la búsqueda de Vittorio y, hace poco, regresó con su madre y pidieron que les tomasen muestras de ADN para poder identificar el cuerpo, en caso de que apareciese. De regreso a Italia, su casa (grande, cálida y cómoda, llena de obras de arte, de detalles preciosos y telas de colores marca Missoni) se ha convertido en un santuario para la familia y para algunas amistades. “Durante esos meses tan difíciles, tuve que ser fuerte y hacerme cargo de mucha gente. Por motivos que ignoraba, yo era el verdadero nexo de unión, el hilo que los hilvanaba a todos –comenta–. Ellos cuentan con esta casa. Es el sitio al que vienen para reunirse, el lugar donde se guarda todo lo que tiene que ver con nosotros”.
    Durante estos duros meses, Angela ha ido infundiendo fuerzas al resto de la familia, pero cuando le pregunto de dónde ha sacado esa fortaleza para no tirar la toalla, duda: “Probablemente de ellos... Quiero decir... No sé...”, titubea mientras se seca un par de lágrimas. Salta a la vista que siente una gran presión. Sin embargo, ha seguido adelante sin renunciar a su creatividad. Su autoestima le ha dado la confianza necesaria para seguir experimentando, nunca ha puesto en duda su talento.
    Todos unidos
    “No hay que rendirse, hay que asumir riesgos. A mí los cambios no me han dado nunca miedo. Por mucho que me empeñe en sentirla como tal, solo es una colección Missoni cuando yo digo que es una colección Missoni”, zanja la directora de “prêt-à-porter”. De pronto, vibra su teléfono Es su hija Margherita, que quiere cambiar sus planes de vacaciones y quedarse en la casa de las montañas. Cuando los Missoni miran al futuro, ponen todos sus ojos en ella. Como su madre hace años, se resistió a la idea de trabajar para la empresa familiar (Angela creó su firma de joyería y de ropa antes de dedicar toda su atención a Missoni). Se mudó a Nueva York buscando hacer carrera como actriz y allí se convirtió en una de las “celebrities” más estilosas. 
    Hoy, la mayor satisfacción de Angela es que Margherita decidiese dejar Manhattan, volver a casa y asumir un papel relevante en la empresa familiar. “Dijo que le gustaría formar una familia y que sus hijos crecieran como ella lo había hecho”, añade. Cuando, hace unos meses, dio a luz a un niño, Otto, le brindó a Angela no solo un momento de felicidad que tanto necesitaba, sino también una oportunidad de mirar hacia adelante. De hecho, se ve a sí misma pasándole el testigo de la responsabilidad creativa.
    “Es su pasión y tiene el coraje para afrontarlo. Es una líder nata”, agrega Angela con un énfasis mal disimulado. La historia de los Missoni es una historia de resistencia y poder familiar. “Los valores en la familia son muy importantes, estamos todos en esto y somos un clan”, insiste. Después de esto, no cabe duda de que van a plantar cara al futuro. Porque estar juntos los hace más fuertes.

    TÍTULO: MUY PERSONAL, EN DIRECTO, LIV TYLER, EL NUEVO ÁRBITRO DEL SABER ESTAR,.


    1. Liv Tyler está muy unida a su abuela Dorothea, con la que ha escrito un tratado de buenas maneras (Foto),.
       
      Tras los buenos pasos de la abuelaLa actriz norteamericana es una experta en protocolo. Y no por acudir con frecuencia a fiestas de alfombra roja, sino por los conocimientos de su abuela, fundadora de una escuela de etiqueta, con la que publica un libro de buenas maneras. Siendo como es el retoño de la aristocracia del rock (su padre es el cantante de Aerosmith; su madre, modelo y “groupie” en los orígenes neoyorquinos del punk), lo que menos se imagina nadie es que Liv Tyler se preocupe por las reglas de urbanidad. Pero sí que lo hace. Y mucho. Después de todo, pertenecer a una estirpe de rockeros no te impide tener una abuela experta en etiqueta. 

      La suya se llama Dorothea Johnson, tiene 82 años y es la fundadora de la Escuela de Protocolo de Washington. Ambas comparten su amor por la buena educación, algo que consideran que se ha ido diluyendo en las últimas décadas. Para recuperar parte de ese glamour cívico, han escrito a cuatro manos un tratado de buenas maneras publicado recientemente: “Modern Manners. Tools to take you to the top” (Modales modernos. Las herramientas que te llevarán a lo más alto). 

      No está editado en español, pero es ya el sexto libro de la abuela, un volumen en el que enseñan desde cómo coger los palillos ante un menú asiático, hasta qué ropa elegir para acudir una fi esta de empresa. Repasamos algunas de sus mejores sugerencias. 

      Aplícalo siempre 
      ● “Ponte de pie cuando te presenten a alguien. Si no, dará la impresión de que te crees superior, una muestra de arrogancia, no de autoridad”.
      ● “Mantén contacto visual durante una conversación. La persona que te mira a los ojos mientras hablas demuestra que te está escuchando. Me sucedió cuando me presentaron a Johnny Depp. Hizo que me sintiera única”.
      ● “No gesticules al hablar y mantén una postura relajada pero firme: tus pies tienen que estar ligeramente abiertos y alineados con tus hombros. Y distribuye tu peso entre las dos caderas”.
      ● “Envía una nota de agradecimiento después de una entrevista de trabajo. Puede ser una carta manuscrita, un correo electrónico o un mensaje de texto para hacer saber que has disfrutado la reunión”.
      ● “Para dar malas noticias o hacer una crítica a alguno de mis empleados, utilizo siempre el sistema “kiss kick kiss”: le digo algo positivo sobre su trabajo, luego hago la observación negativa y termino con una apreciación sobre algo que hace bien”.
      ● “En la ropa de oficina, muéstrate cauta y evita todos los extremos. No te pases con el perfume, utiliza pocas joyas y lleva siempre brillantes los zapatos”.
      ● “En el trabajo, contesta al teléfono con una sonrisa porque te aseguro que la otra persona puede escuchar que sonríes”.
      ● “Si estás en un restaurante y alguien está hablando por su teléfono a voz en grito, no te dirijas a él directamente. Háblalo con el “maître” y deja que sea el servicio del local quien se encargue del asunto”.
      ● “Sujeta la puerta, ayuda con las bolsas y deja que los demás pasen primero. Mi abuela me enseñó a ser “caballerosa” y lo tengo siempre en cuenta”.
      ● “No llegues pronto a una fiesta o una cena, pero tampoco con más de 15 minutos de retraso”.

      Ni se te ocurra 
      ● “Plantarte ante alguien con una mano en la cadera, como si estuvieras posando en la alfombra roja. Esta postura pone a la gente a la defensiva y sugiere que no crees lo que te dicen”.
      ● “Hacer el “terminator” al dar la mano a alguien por primera vez. El apretón debe ser firme, pero no tanto que le aplastes los dedos”.
      ● “Acercarte demasiado a alguien que no conoces en una fiesta. Deja libre su espacio vital. Y preocúpate de tu aliento. Lleva siempre pastillas de menta en el bolso, por si acaso”.
      ● “Vestir en verano como si fueras a la playa, cuando en realidad estás en la oficina”. 
      ● “Mostrarte impaciente e insistir si alguien no te ha devuelto una llamada o no te ha respondido a un correo electrónico. No todo el mundo está siempre conectado o disponible, espera a que te respondan”.
      ● “Coger prestado el móvil de otra persona para hacer una llamada, salvo una emergencia”. 
      ● “Escribir en un correo lo que no dices en persona”. 
      ● “Dejar comentarios negativos en un vídeo de YouTube. Si no tienes nada positivo que decir, no deberías decir nada y punto”.
      ● “Comer comida con olores fuertes en espacios pequeños como taxis, trenes, autobuses o aviones. Respeta a los demás pasajeros”.

      Protocolo 'celebrity' 
      Otros secretos del saber estar, de la mano de distintas damas vip :
      -Esther Tusquets. Un canto a las buenas costumbres perdidas, con una chispa de humor, en “Pequeños delitos abominables” (Zeta).
      -Dorothea Johnson. Ya volaba sola antes de aliarse con Liv, con títulos como “The little book of etiquette” (Running Press Miniature).
      -Whoopi Golberg. “Whoopi’s big book of manners” (Hyperion) enseña a los niños modales aderezados con humor irreverente.
      -Carla Royo-Villanova. Guía práctica para comportarse en cualquier situación: “La sencillez del saber estar” (Martínez Roca).
      -Beatrice D'Orleans. La etiqueta empresarial, de la mano de una experta en relaciones públicas: “El valor de la imagen” (Wolters).


       


QUÉ HAY DE NUEVO, COMO SER "COOL" AUDREY HEPBURN,./ 7 DIAS CITAS,./ REVISTA MUJER DE HOY DE CERCA, ALEXA CHUNG,.

TÍTULO: QUÉ HAY DE NUEVO. COMO SER "COOL" , AUDREY HEPBURN,.

Audrey Hepburn-foto

Audrey Hepburn
Audrey Hepburn black and white.jpg
Hepburn en 1954
Nombre real Audrey Kathleen Ruston
Nacimiento Flag of Belgium (civil).svg Ixelles, Bruselas, Bélgica
4 de mayo de 1929
Fallecimiento Flag of Switzerland (Pantone).svg Tolochenaz, Cantón de Vaud, Suiza
20 de enero de 1993 (63 años)
Nacionalidad Bandera del Reino Unido Británica
Apodo(s) Edda van Heemstra
Audrey Kathleen Hepburn-Ruston
Ocupación Actriz (1948–1989)
Humanitaria (1988–1992)
Años activo/a 1948-1992
Características físicas
Estatura 1,69 m
Familia
Cónyuge Mel Ferrer (1954-1968)
Andrea Dotti (1969-1982)
Pareja Robert Wolders (1980-1993)
Hijo/s Sean Hepburn Ferrer
Luca Dotti
Premios
Premios Óscar Mejor actriz
1953 Vacaciones en Roma
Premio Humanitario Jean Hersholt
1992 A sus Causas Humanitarias
Globos de Oro Mejor actriz - Drama
1954 Vacaciones en Roma
Premio Cecil B. DeMille
1990 Premio a la Trayectoria Profesional
Premios BAFTA Mejor actriz
1953 Vacaciones en Roma
1959 Nun's Story
1964 Charada
Sitio oficial
Ficha en IMDb
Audrey Hepburn, de nombre real Audrey Kathleen Ruston (Ixelles, Bélgica, 4 de mayo de 1929Tolochenaz, Suiza, 20 de enero de 1993) fue una actriz británica. Reconocida como ícono de la moda y el cine, Hepburn estuvo activa durante la época dorada de Hollywood. Está considerada por la American Film Institute como la tercera mayor leyenda femenina del cine estadounidense.
Nacida en Ixelles, un distrito de Bruselas, Hepburn pasó su infancia entre Bélgica, Inglaterra y los Países Bajos, incluyendo a Arnhem que estuvo ocupada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. En Ámsterdam, estudió ballet con Sonia Gaskell antes de trasladarse a Londres en 1948 para seguir sus estudios de ballet con Marie Rambert y trabajar como corista en las producciones musicales de West End.
Después de aparecer en varias películas británicas y protagonizar la obra de Broadway de 1951, Gigi, Hepburn interpretó el papel principal de Roman Holiday (1953), el cual le valió un Óscar a la mejor actriz. Más tarde actuando en películas de éxito como Sabrina (1954), The Nun's Story (1959), Breakfast at Tiffany's (1961), Charade (1963), My Fair Lady (1964) y Wait Until Dark (1967), Hepburn recibió nominaciones a los premios Óscar, Globo de Oro y BAFTA y devengó un premio Tony por su actuación teatral la obra de Broadway de 1954, Ondina. Hepburn sigue siendo una de las pocas personas que han ganado un Óscar, un Emmy, un Grammy y un Tony. Hepburn fue la primera actriz en ganar un Oscar, un Globo de Oro y un premio BAFTA por una sola actuación: Roman Holiday en 1954.
Apareció en menos películas a medida que su vida siguió, dedicando gran parte de su vida posterior a Unicef. A pesar de haber contribuído con la organización desde 1954, trabajó en algunas de las comunidades más profundamente desfavorecidas de África, América del Sur y Asia entre 1988 y 1992. Fue galardonada con la Medalla Presidencial de la Libertad en reconocimiento a su labor como Embajadora de Buena Voluntad de Unicef a finales de 1992. Un mes más tarde, Hepburn murió de cáncer apendicular en su casa en Suiza a principios de 1993 a la edad de 63 años.1 2 3, etc,.

TÍTULO: 7 DIAS CITAS,.

-1- Sabado-22. Niño, eso si se toca,.
- 2- Domingo-23- Militares por amor al arte,.
- 3- Lunes-----24- " Edelweiss" con martinis,.
-4--Martes-----25- Lily, en órbita hacia las nubes,.
-5--Miercoles--26- Desde la India, con amor,.
-6-Jueves-------27-Mentiroso compulsivo,.
- 7- Viernes-----28--Todo sobre la mujer,.

TÍTULO: REVISTA MUJER DE HOY DE CERCA, ALEXA CHUNG,.


La ex modelo británica es un icono fahion de nuestros días. Pero tras el glamour se esconde una chica frágil, en permanente batalla con su peso y con inquietudes al margen de la moda. 
"Es uno de esos días en que todo sabe a whisky y algo más”. Lo acaba de tuitear Alexa Chung, poco después de que su relaciones públicas me llamara para retrasar media hora el desayuno que ha concertado. Cruzo los dedos para que no llegue con resaca. Y cuál es mi sorpresa cuando, a pesar de haber estado de juerga hasta las cinco de la madrugada con su mejor amigo, el DJ Tennessee Thomas, llega al restaurante con un aspecto absolutamente fabuloso. “Perdona por el vestido de noche”, dice, con la voz ligeramente ronca, señalando el diseño de Orla Kiely que, evidentemente, acaba de ponerse. “Me siento tan fuera de lugar, como si hubiera escogido compensar en exceso la situación”, añade.
Todo un ídolo. Pero si alguien sabe cómo lucir un estilismo, por complicado que sea, es ella. La modelo adolescente se ha convertido en uno de los iconos de estilo más populares de nuestro tiempo. Todo lo que ella se pone acaba siendo un “hit”. Basta recordar el bolso de Mulberry que llevaba su nombre, que aumentó las ventas de la marca en un 79% en 2010. Multifacética e inquieta, hace unos meses volcó toda su experiencia y sus conocimientos de moda en un libro, “It”. Allí apuntaba las tendencias en las que se fija, qué le ha influido y cómo ha ido cambiando su imagen hasta la que lleva hoy.
Suscita tanto interés la manera en la que se viste que es fácil olvidar que, en realidad, se gana la vida como presen tadora. En la actualidad es una de las conductoras nocturnas de las noticias de Fuse, una cadena americana de música. “Mucho de lo que hago es para obligarme a salir de mi zona de confort. Me acerco a los 30 y estoy reflexionando sobre las cosas que me han ocurrido en todo este tiempo”, explica. 
Amores y desamores. Una de esas cosas a las que se refiere es su ruptura, hace un par de años, con Alex Turner, el cantante de The Artic Monkeys, algo que la ha marcado. Estuvieron juntos cuatro años, eran la pareja más “cool” del rock, la versión amistosa en los diarios sensacionalistas de Kate Moss y Pete Doherty, pero las cosas se rompieron cuando sus “caóticos ritmos de vida” pusieron de manifiesto que, en realidad, cada uno vivía por su lado. Desde entonces se la ha relacionado con Theo Hutchcraft, el líder de The Hurts; con el músico Albert Hammond Jr.; y con Jared Leto, el cantante de 30 Seconds to Mars.
Ella se describe como “una monógama en serie. Tengo una ristra de historias que han durado unos meses. En realidad, las dos últimas semanas son las únicas en toda mi vida en las que he estado, más o menos, soltera”. Le pregunto cómo se ha sentido en ese tiempo y responde sin pensarlo dos veces: “Es divertido. Me siento tranquila... y hambrienta”. Y, como si fuera en respuesta a su declaración, llega un plato de huevos revueltos con queso y aguacate y Alexa empieza a comer con entusiasmo. “¡Dios mío!, necesito tanta comida”.
Eso nos da pie para hablar del “asunto del peso”, como ella lo llama. “En los últimos tiempos, me veía demasiado delgada y estaba aterrorizada. Nunca he estado gorda y se me nota mucho si pierdo un par de kilos, parezco esquelética”, apunta, pero se nota que se siente incómoda con esta conversación. “A nadie le gusta que le señalen los huese sos en las revistas con un círculo rojo, pero así es mi vida y tengo que aprender a llevarlo. Lo que no quiero es alamar a mis padres. Una cosa es que la gente lo escriba porque se preocupa por mí y otra, que me juzguen sin conocerme.
Prefiere no decir nada más porque “a las mujeres se las critica por hablar de cuestiones relacionadas con el cuerpo y la apariencia. Creo que la gente tiene que admitir de una vez que tenemos diferentes formas y tallas, y que hay muchos factores que influyen en el peso. Por ejemplo, si estoy estresada, pierdo el apetito. Y cuando dejo de estarlo, redescubro el hambre”, zanja.
Figuras inspiradoras. En este terreno, resulta vulnerable. Y es que si alguien sabe lo que se siente al ser permanentemente juzgado por su peso, su ropa, su carrera, sus salidas... esa es Alexa Chung. Ella se defiende poniendo en marcha la máxima “sé siempre tú misma, no importa lo que suceda”. Y pone algunos ejemplos que le han servido de inspiración. Por ejemplo, define a las Spice Girls como “una oleada de energía positiva” y recuerda el apoyo que supusieron cuando huese estaba “transformando de niña torpe a adolescente torpe, acostumbrándose a llevar el sujetador de la feminidad”, explica.
Cree que hoy Katy Perry es, posiblemente, el ejemplo más cercano a las Spice de su época: “Es bastante macarra, franca y directa. Y me gusta también su sexualidad, es descarada y fresca”. ¿Y Miley Cirus? “El año pasado, después de una de sus actuaciones, tuiteé: “Me acabo de despertar de una horrible pesadilla con Beetlejuice (el personaje de la película de Tim Burton) y una niña de látex”. Pero luego vi cómo se cebaron con ella, el acoso al que se sometió a esta chica de 20 años que solo hace lo que quiere, y me sentí mal. No creo que sea de nuestra incumbencia criticarla por el camino que ha escogido para expresarse. Sí, es demasiado sexual, pero está claro que se lo pasa bien”.
Alexa recuerda cómo ha cambiado su perspectiva con el tiempo: “Cuando dejé de ser modelo, me aterrorizaba ser sexy, que todo se centrara en mi cuerpo. Hoy, sin embargo, creo que llevar un jersey de hombre puede ser tan sexy como quitárselo todo”, apunta. 
Sentar la cabeza. Recién cumplidos los 30, dice que se siente más cómoda que nunca en su piel. “Cuando ya has vivido algunas cosas, sabes aquello por lo que merece la pena preocuparse y por lo que no –recuerda–. Cuando conocí a Karl Lagerfeld, me preguntó por qué era tan delgada. Le dije que era por la presión que tenía. Y él respondió: “¿Por qué tienes que estar estresada? Eres una “it girl”. Recuerdo mi contestación: “Lo que queda de una”. Aunque bromeaba, claro”. Una de las cosas que a Chung le gustaría cultivar, según confiesa, es “una forma mucho más relajada de tomarme el trabajo. Me cargo con demasiadas cosas, porque pienso que un día no tendré tantas propuestas, pero estoy llegando a un punto en el que ya no puedo asumir más”.
De hecho, se ha visto obligada a acudir a la acupuntura en busca de ayuda: “Me hace sentir muy relajada y equilibra las cosas. Por ejemplo, sé que soy muy emo- cional. Me obsesiono menos con el chico que con el sentimiento que provoca en mí. Soy una romántica y me gusta tener esa parte dentro de mí. Otro de mis rasgos es el optimismo. Siempre pienso “¡esto es fantástico!”, y entonces deja de serlo”. Recuerda lo que le suele decir el acupuntor que la trata: “Cada chico es un regalo, aunque quizá no venga envuelto de la manera más bonita, pero siempre te permite aprender algo”. En su libro, Alexa escribe que “Lolita” es su libro favorito.
Tal vez se haya visto reflejada, en parte, en la protagonista. De hecho, yo la conocí antes de que fuera tan famosa, cuando salía con un fotógrafo 20 años mayor que ella, que hacía fotos de moda para una revista de adolescentes. Él se presentaba como su asistente y se sentaba en una esquina, entreteniéndonos con sus chistes sarcásticos. Tengo la impresión de que esta mujer se alegra de que la locura de aquellos años haya pasado. Detrás de ese estilo “cool” permanente, siempre hubo una pizca de impostura, y quizá sea esta una de las razones por las que tantas chicas se sienten cercanas a ella. Nunca tuvo aspecto de estar entusiasmada cuando recorría la alfombra roja.
De hecho, cuenta que los minutos que le llevó subir las escaleras del Metropolitan Museum el año pasado para la gala del Met Ball fueron los más terroríficos de su vida y enseña un vídeo que lleva en teléfono para demostrarlo. “Y, cuando llegas, tienes a Oprah Winfrey esperando en la cima”, ironiza. En esas situaciones, cuenta, simplemente juega a ser un personaje que no está nervioso. “No quiero acostumbrarme a esto, no quiero que se convierta en algo normal”, afirma. 
Su auténtico yo. Donde sí deja rienda suelta a su verdadera personalidad es en las noches de karaoke con su pandilla del East Village de Nueva York. Va tan a menudo que su nombre figura en el muro de la fama del local, pero no tiene ningún interés en formar una banda. “No se me da bien la música, aunque no me cansaré de espiar las conversaciones sobre el proceso de grabación, de ver documentales, ir a conciertos y empaparme de cerveza”. Con todo, reconoce que tiene cierta vena artística. Ha demostrado que puede escribir y que no dibuja mal. Su libro está lleno de los peculiares, a menudo oscuros, dibujos con los que ha llenado cientos de cuadernos. Por no mencionar las servilletas: “Esta era de la cena de anoche”, dice, mientras saca una llena de garabatos de su bolso de Louis Vuitton.
Eligió ser modelo en lugar de matricularse en la universidad, y quizá sea esa una de las razones por las que alude en la conversación a lo que está leyendo ahora: “Estoy inmersa en “Crimen y Castigo”. Leer a los clásicos te hace sentir que te estás poniendo al día, aunque yo prefiero el lenguaje poético y barroco. Escribo letras de canciones y se las envío a la gente”. Este interés por seguir cultivándose forma parte de ese lado entre chic y estrafalario que la define y que compagina con su imagen de “it girl” incombustible.