foto / Recientemente
ha trascendido la decisión del Consejo de Ministros de pasar a la
situación de reserva con carácter forzoso al Vicealmirante Don Alfonso
Carlos Gómez Fernández de Córdoba, hasta hace bien poco Subdirector
General de Reclutamiento. No consta versión oficial del motivo por el
que el Consejo de Ministros ha decidido adoptar tan excepcional,
arbitraria y anacrónica medida.
Todo apunta a que dicha
decisión está relacionada con el incidente, que ya le costó el cese en
su cargo al vicealmirante, habido en las oposiciones al cuerpo de
Sanidad Militar, originado por la problemática regulación de los
tatuajes de las opositoras, cuestión que terminó en los tribunales.
Desconocemos las hipotéticas responsabilidades que el Gobierno le ha
podido imputar al vicealmirante en la gestión del asunto. Sin embargo, a
estos efectos, es absolutamente intrascendente, porque, la medida,
aunque prevista en la Ley, tiene todos los requisitos para ser declarada
inconstitucional e incompatible con un Estado de Derecho.
En
efecto, el artículo 113.2 de la Ley de la Carrera Militar habilita al
Consejo de Ministros, a propuesta del ministro de Defensa, a ordenar el
pase a la reserva (prejubilación forzosa) a los generales y almirantes
sin mayor requisito ni fundamento que la simple voluntad del Gobierno.
En
consecuencia, la cuestión se centra en analizar la conformidad con
nuestro Ordenamiento Jurídico, y especialmente con nuestra Constitución,
de esta forma de concluir una carrera militar, ajena a la voluntad del
interesado. Dicho de otro modo, esta facultad del Gobierno que permite
cambiar la situación administrativa de un oficial general (funcionario
publico) y pasarlo a la reserva sin más motivos ni miramientos ¿es
ajustada a Derecho?
En mi opinión, es una norma que proviene de la
época preconstitucional que, por desconocidas razones, ha perdurado en
el tiempo de manera inadecuada y que debe ser expulsada del Ordenamiento
jurídico por violar groseramente derechos fundamentales de los
destinatarios de la misma, dadas las siguientes razones :
1.-
En primer lugar, hay que tener en cuenta que la facultad que permite al
Gobierno nombrar y cesar libremente a cargos públicos esta mediatizada
por los principios constitucionales, según nos recuerda el Tribunal
Constitucional «...la facultad de libre designación no atribuye al
órgano de decisión una especie de poder omnímodo a fin de decidir como
tenga por conveniente, con olvido de que el servicio del interés público
es la esencia y el fundamento del ejercicio de toda potestad...»
2.-
Hay una evidente nulidad de pleno derecho en virtud de lo establecido
en la Ley de Procedimiento Administrativo, que obliga a motivar, es
decir, a exponer las razones de aquellos actos administrativos que
limiten derechos subjetivos o intereses legítimos de los ciudadanos, de
forma que la ausencia de dicha motivación conlleva la nulidad de pleno
derecho. Así nos lo recuerda el Tribunal Supremo en reiteradísima
jurisprudencia.
3.-
Este procedimiento se formaliza inaudita parte, es decir, sin
concederle al interesado el preceptivo trámite de audiencia, lo que
vicia al acto de nulidad absoluta, impidiéndole al interesado formular
alegaciones y produciéndole por ello indefensión.
4.- El derecho a
la inamovilidad en su condición de funcionario de carrera es el primero
de los derechos que se le reconoce en su Estatuto Básico a cualquier
funcionario, incluidos todos los militares, salvo a los generales y
almirantes, que son los únicos a los que se les niega sin razón ni
justificación alguna, es decir, de forma arbitraria.
5.- En las
tres ocasiones que desde la entrada en vigor de la Constitución el
Gobierno ha hecho uso de esta facultad, ha habido un evidente animus
puniendi, es decir, una sanción encubierta, al margen del derecho
sancionador, sin garantías constitucionales y con vulneración del
principio de presunción de inocencia.
6.-
El artículo 113.2 de la Ley de la Carrera Militar puede juzgarse
inconstitucional, porque, en mi opinión, vulnera el principio de
seguridad jurídica, habilita la más completa arbitrariedad del Gobierno,
crea la mas absoluta indefensión a los destinatarios de la norma,
contraviene las previsiones constitucionales de mérito y capacidad,
infringe el principio de igualdad ya que no existe ningún otro
funcionario al que se le aplique tal medida, no respeta el derecho a la
presunción de inocencia y, por ultimo, quebranta el derecho de los
funcionarios públicos a su inmovilidad en su condición de funcionario de
carrera y situación administrativa.
7.- Los principios
constitucionales de mérito y capacidad saltan por los aires con esta
arbitraria facultad del Gobierno de prejubilación forzosa de un
funcionario público, impidiendo su pleno ejercicio profesional en
activo, por la simple e inmotivada decisión del Consejo de Ministros.
8.-
En definitiva, la norma analizada vulnera groseramente elementales
derechos constitucionales de los destinatarios de la misma, y muy
especialmente, contraviene el derecho básico a la inamovilidad que los
generales, como todo funcionario publico, deben tener y que el Tribunal
Constitucional, hace 35 años ya, calificó como conquista histórica tras
la aprobación de la Constitución.
Personalmente, me resulta
extraño y a la vez especialmente doloroso que la ministra de Defensa,
que es magistrada del Tribunal Supremo, no haya tenido la suficiente
sensibilidad para apreciar estas elementales apreciaciones jurídicas y
haya decidido aplicar con tanta desmesura una norma tan poco
democrática.
TITULO:
EL MAGO DEL TIEMPO - El fantasma de la sequía,.
El fantasma de la sequía,.
Estos seis meses han
sido los más secos de los últimos 60 años, la escasez de lluvias tiene
los embalses españoles al 44,2 de su capacidad,.
foto / El
bajo nivel del embalse de Mediano (Huesca) ha hecho emerger de nuevo la
iglesia del pueblo inundado, que llevaba 34 años sumergida. Las obras
del pantano se terminaron en 1973. Ahora, tiempo de sequía, esqueletos
de chopos, robles, olmos y serbales vuelven a recibir la luz del sol.
Las mañanas de niebla como la que refleja la fotografía parecen más
apropiadas para un encuentro con los fantasmas en la tumba hídrica del
antiguo pueblo que firmó su sentencia de muerte en la década de los
cincuenta. Si las nubes no hubieran sido tan rácanas este el último año,
se vería sólo la punta del campanario; qué susto si, de improviso,
sonara la campana.
Y si los
chaparrones hubieran descargado, el nivel subiría hoy 30 metros por
encima del suelo, es decir, una altura equivalente a un edificio de diez
pisos. Nada más que agua se apreciaría desde el mundo de los secos.
Pero si todavía baja más, pronto se podrá llegar al templo a pie, cruzar
el antiguo puente de entrada al pueblo y tocar a sus puertas tapiadas.
Y, unos pasos más allá, caminar sobre una escombrera de tejas, baldosas y
maderas podridas. Pero como no todas las casas fueron demolidas antes
de pasar al mundo de los mojados, entre las calles de Mediano que aún se
distinguen, acuden estos días padres con sus hijos, turistas y curiosos
a sacarse una fotografía en el lecho del pantano donde yace el antiguo
poblado.
Alarma extendida
Este naufragio al descubierto en pleno valle del río
Cinca, el principal afluente del Ebro, sirve para hacerse una idea de la
gravedad de la sequía que sufre España. Los últimos seis meses han sido
los más secos de los últimos sesenta años, ha asegurado la Agencia
Estatal de Meteorología (antiguo Instituto Nacional). La escasez de
lluvias tiene a los embalses españoles al 44,2 % de su capacidad, una
disminución de 8.343 hectómetros cúbicos con respecto al año pasado.
Salvo la franja cantábrica, la alarma se extiende por toda la península.
La situación
es desesperada en las cuencas internas de Cataluña. Están al 22% y la
Generalitat se planteó la posibilidad llevar agua en barcos en verano si
la situación se prolongaba, aunque la idea parece haber quedado en agua
de borrajas. También se sufre en el Segura (18,9%) y el Júcar, al 21,9.
Dos ríos fundamentales por su caudal registran mínimos históricos: los
embalses del Tajo se encuentran 15 puntos por debajo de su media de la
última década; y la imparable hemorragia ha dejado a los del Duero al
52%, cuando el año pasado llegaron al 82,6.
En cuanto al
Ebro, que en las escuelas se estudia como «el río más caudaloso de
España», sus embalses están al 46%, con desigualdades dentro de su
cuenca. El río vierte al mar cada año los mismos hectómetros cúbicos que
almacenan, hoy por hoy, todos los embalses de la vertiente
mediterránea. Sus afluentes de la margen derecha resisten; en los de la
izquierda, la sequía ha reducido la humedad a niveles desérticos y
empieza a matar árboles. «Por aquí pasan las nubes... y no dicen ni
adiós», se queja Joaquín Casas, que cultiva «frutas de hueso» en Fraga,
cerca del secarral aragonés de Los Monegros. «Los árboles aguantan, pero
el agua está tan baja en los embalses, tanto, que las mangueras de las
bombas no alcanzan el agua. ¿Cómo va a haber para regar?», plantea el
hombre. Se atreve a enumerar los kilos de fruta de menos que le dará
cada melocotonero. «50, 49, 43...». El hombre también cría ovejas. Lleva
meses alimentándolas en el corral, obligado, porque la tierra no ha
recibido su vitamina y no ha germinado hierba, lo que ha dejado a los
ovinos sin comida natural. Cuenta que los bomberos de la zona llenan sus
camiones para llenar las cubas que dan de beber al ganado y de paso
saciar a las tierras de secano, que son mayoría.
Del lunes al
miércoles ha llovido en la zona, como en media España, aunque en
cantidades muy inferiores a las habituales en estas fechas. En la
vertiente atlántica se han recogido de media 2,7 litros por metro
cuadrado y 3,6 en la mediterránea. Y la cifra da pie a odiosas
comparaciones. Cada uno de nosotros gasta de 100 a 200 litros de agua al
día. Un grifo abierto deja correr unos diez litros por minuto. «Una
noche de tormentas elevaría el caudal del Ebro y haría subir de 20 a 24
centímetros el nivel del agua del embalse de Mequinenza», apoya José
Luis Gracia, productor de frutas. Hay más. Una gota cada dos segundos en
una fuente que cierra mal desperdicia hasta 6.000 litros al año. Se
pueden ahorrar 30 al día arreglando esta minucia.
Lluvias espectaculares
«Se necesitan lluvias espectaculares durante más de un
mes», calcula la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona. Pero ya
se puede escudriñar el cielo, que el tiempo no está para llover a
cántaros. No se prevén cortes de agua en las casas durante el verano -en
parte, porque se ha suspendido el regadío en las cuencas del Ebro,
Júcar, Segura y Guadalquivir-, pero se dispara en algunas zonas el
riesgo de incendios forestales. Ante la sequía que sufre la comunidad,
el Gobierno ha enviado esta semana a Galicia 1.400 guardias civiles y
policías, efectivos extras para disuadir a los incendiarios que en 2007
sembraron de llamas en el lugar.
Más práctico,
el director de Aguas del ministerio, Jaime Palop, insiste en la
necesidad de ahorrar en casa, y aconseja no dejar correr el agua al
lavarse los dientes; «es mejor oír la radio que el sonido del agua»,
dice. Trata de prevenir, aunque descarta que vayan a ponerse en marcha
restricciones en los hogares. «Concienciar -advierte-, es clave para no
empeorar la situación. Damos por supuesto que si abrimos un grifo,
saldrá agua, que es algo automático e infalible». Pero ir a
contracorriente del progreso es menos fácil que seguir este consejo. Las
casas unifamiliares disparan el consumo. Cada vez más viviendas de
nueva construcción incorporan dos baños en lugar de uno...
Nuevos tiempos
La falta de precipitaciones le mantiene en un sinvivir,
aunque Francisco Portolés, agricultor jubilado, siempre supo adaptarse a
los cambios. El otro día se hizo cien hectáreas por los buenos tiempos
«a ocho por hora». Prepara la tierra ahora para sembrarla en octubre. Se
sintió un hombre el día en que, siendo tan sólo un chaval, se subió a
aquel tractor de un cilindro y ruedas de hierro para ayudar en la huerta
y evitar que la sequía se instalara en la economía familiar.
El viñedo
ofrece su cara más ajada en tonalidades marrones, cuando debería lucir
verde. Los sarmientos, de donde brotan las hojas, las tijeretas y los
racimos, están largos y delgados, pero no flexibles ni nudosos. «Para
salvar el año de riego deberían caer entre marzo y abril cien litros por
metro cuadrado. Y eso aquí, ni cuando más llueve, es habitual»,
advierte Jaime Facerías, presidente de la entidad Comarca del Somontano.
Él también tiene su opinión. La que calla es el agua.
TITULO: Volando voy - Jesús Calleja - Miguel Ríos ,.
Este domingo - 4 - Febrero a las 21.30,Cuatro emite una nueva entrega de 'Volando voy',foto,.
Miguel Ríos,.
«Soy adicto al aplauso del público»,.
Presenta en el Madrid
Live Experience, y junto a The Betty Black Trio, 'Un largo tiempo', un
álbum emocional y minimalista lleno de bellas canciones,.

Miguel Ríos,.
Hace
doce años, Miguel Ríos (Granada, 1944) anunciaba su retirada.
Afortunadamente, está siendo una «jubilación intermitente», como dice
él, un adiós de ida y vuelta que le ha llevado de nuevo a los escenarios
y le ha permitido facturar el que posiblemente sea su mejor disco en
los últimos veinte años. Grabado junto a The Black Betty Trio, 'Un largo
tiempo' (2021) recoge una bellísima y descarnada colección de
canciones, en formato semiacústico, en las que Ríos habla del veneno del
rock, del paso del tiempo, ajusta cuentas con el diablo y hasta pone
voz a un poema de Ángel González. El músico, junto a esta banda a medio
camino entre el bluegrass y el folk, recalará este martes, 26 de
octubre, en el Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío para poner el broche
al festival Madrid Live Experience.
–¡Menudo discazo se ha marcado!
–Muchas
gracias. Estamos muy contentos. Empezaron a salir canciones con José
Norte (compositor y productor) y vimos que estábamos haciendo algo
diferente a lo que era habitual en mí, tanto formal como armónicamente,
buscando también una cierta autenticidad e intentando hacer un disco
poco edulcorado con espacio para la voz y la verdad es que fue rodando
todo.
–Es menos explosivo, pero más emocional. ¿Lo pedían las canciones o la edad no perdona?
–(Ríe).
Supongo que si lo hubiese hecho hace diez años, a muchos temas les
hubiese metido batería. En la Navidad de 2014, hice un concierto junto a
The Black Betty Trio, con Edu Ortega (violín y otros instrumentos),
Luis Prado (piano) y José Norte (guitarra), para 'Un juguete, una
ilusión' de RNE. Tenía que ser un concierto manejable, fácil de montar, y
a mí la idea me parecía interesante porque yo no había cantado en ese
formato. Después, cuando acabamos con la gira de Symphonic Ríos en 2019,
empezamos a planear hacer algo sin fecha y sin pretensiones. De lo que
no cabe ninguna duda es de que el disco es un relato existencial, tengo
77 años y eso tiene que pesar. Lo mismo que cuando hacía rock and roll
furibundo tenía 30 o 40 años y tenía más energía. Es coherente que no
esté haciendo una música juvenil porque lo contrario sería una impostura
y no creo que me saliera bien, vaya (ríe).
–Dijo que se retiraba en 2009. ¿Qué le hizo tomar la decisión?
–Lo
que más pesó es que no me salían canciones. La industria tampoco tenía
el peso que tenía antes y era mucho más difícil producir con cierta
dignidad. Y tomé la decisión porque pensé que con 65 años estaba bien
empezar a dejarlo, aunque sabía que me iba a costar porque estaba bien
de la voz y los amigos me iban a invitar al escenario y a sus discos.
–¿Qué le ha hecho volver?
–Lo
que lo quebró todo fue la llamada de 'El gusto es nuestro' en 2016 para
hacer otra gira veinte años más tarde. Ahí ya entró otra vez el veneno
en el torrente sanguíneo y ya no me quería ir ni con agua hirviendo del
escenario (ríe).
–¿Es un adicto al aplauso?
–Yo
sí, está claro (ríe). Más que una cuestión de vanidad, es una cuestión
de cariño, de ese sentimiento de aceptación que todos los seres humanos
buscamos, al menos los que hemos trabajado para que la gente nos quiera y
para quererla también. El escenario tiene algo que es muy adictivo, que
es esa sensación de estar un poco al borde del abismo. Cuando vas a
salir, siempre tienes ese temor a que falle algo, pero enseguida el
aplauso te tranquiliza. Lo que pasa también es que si tienes, por
ejemplo, una afonía, te sientes el ser más desgraciado del mundo.
-Presenta el nuevo disco, pero hay espacio para los viejos éxitos. ¿Ha sido muy difícil adaptar las canciones?
-Pues
mira del 'Rock & Ríos' están 'Bienvenidos' y 'El rock del autobús'.
La banda es un cuarteto y uno de los miembros, Gabi Pérez, toca siete u
ocho instrumentos, así que la posibilidad de ir vistiendo las canciones
con otra sonoridad te permite oirlas de otra manera. Lo que sí es
evidente es que el espacio vocal es más amplio en este concierto y a mí
me cuesta menos trabajo llegar y menos esfuerzo vocal conseguir la
emoción que creo que debe tener la canción, precisamente por tener más
espacio armónico.
–Arranca el disco con 'Memphis-Granada', donde describe sus primeras pulsiones por el rock, pero no hay rastro de nostalgia.
–He
tenido siempre aversión a la nostalgia, me he parapetado en contra de
ella. Creo que eso nace también de cuando tienes éxito y luego no lo
tienes, que tiendes a magnificar el tiempo del éxito, pero eso te
imposibilita para tratar de tener otro. A mí mirar atrás siempre me ha
dado un poco de yuyu. El mecanismo de la nostalgia para escribir
canciones nunca me ha gustado porque mi preocupación ha sido siempre
relatar lo que me estaba pasando. A mí me ha gustado mucho estar en mi
tiempo. Hay cosas que son irrepetibles, pero lo que te toca vivir cada
día, si quieres vivirlo, te demanda atención y poca complacencia. Hay
que intentar llevar las menos muletas posibles y sacarle partido a lo
que tienes.
–'Esplendor en la hierba', en cambio, sí habla de lo que se pierde por el camino.
–Es
una canción que surge del poema 'Oda a la inmortalidad', de William
Wordsworth, que Natalie Wood lee en la película 'Esplendor en la
hierba'. Dice algo así como que aunque pase el tiempo, permanecera el
recuerdo. Yo me encuentro un poco en ese momento, en esa idea de que
aunque tienes menos energía, tu esencia sigue siendo la misma. Soy el
mismo tío, aunque todo se vaya deteriorando. La pena es que esta no la
tocamos porque sin cuarteto de cuerda pierde un poco, pero es una de las
canciones mas personales del disco. Estoy hablando de lo que yo siento
ahora mismo y de dónde fue aquella suerte de inmortalidad en la que creí
que estaba. Pues ha quedado un resto que está aquí.
–¿Piensa mucho en ello?
–No,
pero me veo. Tengo mucha suerte porque hay mucha gente de mi generación
está peor que yo (ríe). Es algo que me interesa más desde el plano
intelectual que desde el físico y personal.
-No se ha cortado a la hora de escribir sobre la pandemia en 'La estirpe de Caín'. ¿Está claro que no hemos salido mejor no?
-Antes
de la pandemia, estábamos en una situación complicada, en un modelo de
sociedad que es insostenible desde hace ya bastante tiempo, sin embargo,
el modelo político que sostiene esa imposibilidad material de
crecimiento sin barreras, el liberalismo, es el que está triunfando y
cada vez somos más los que nos damos cuenta de que hay una linea roja
que estamos transgrediendo continuamente, pero tenemos poca posibilidad
política de cambio. La canción fue un exabrupto, estaba viendo que a las
ocho salíamos a aplaudir y a las nueve hacíamos las caceroladas y
pensaba en el contrasentido y en la gilipollez absoluta y tenía ganas de
decirlo. La melodía era como esas canciones protesta de mi juventud y
adultez, que eran redondas y en las que de pronto todo encajaba. Hubo un
tiempo en que pensábamos que podíamos cambiar el mundo y hubo un tiempo
en la política de este país en el que el rock y la cultura en general
tenían un peso específico que podía hacer que la balanza se inclinara a
favor de lo razonable, pero ahora esto es solo una militancia personal.
Supongo que te sientes un poco mejor cuando lo haces.
–También
hay temas muy divertidos como 'Cruce de caminos' o 'A contra ley'. ¿Fue
una decisión consciente para restar peso dramático?
–Totalmente. Hubo un momento que dije: «¡Qué peñazo de disco me está saliendo, tenemos que aligerar como sea!» (ríe).