sábado, 18 de julio de 2026

Cena con mamá - La cantante y compositora Cristina Branco ,. Viernes - 17 , 24 , 31 - Julio ,. / Imprescindibles estrena en La 2 - Muere a los 43 años el presidente de la Junta Vecinal de La Matica, Fran Castrillo , . Domingo - 19 , 26 - Julio ,. / De seda y hierro - Julen, el niño berciano con acondroplasia que quiere descubrir el mundo a su manera: «Lo normal es ser diferente» ,. Domingo -19 , 26 - Julio ,. / Luchar contra la enfermedad - La historia de superación de un berciano: «Hace dos semanas no era nadie y ahora soy campeón de España» ,.

 

TITULO: Cena con mamá -  La cantante y compositora Cristina Branco  ,.Viernes - 17 , 24 , 31  - Junio ,. 

Viernes  - 17 , 24 , 31  - Junio  a las 22:00 en La 1, foto,.

 La cantante y compositora Cristina Branco,.

Cristina Branco, la fadista que conquistó Holanda antes que Portugal: “La música tiene un deber cívico”,.

La artista, que participa en el boicot de los compositores lusos al Festival de Eurovisión, acaba de publicar un disco con canciones de José Afonso inspiradas en mujeres,.

 
La cantante y compositora Cristina Branco, en Lisboa a mediados de diciembre.

Todo empezó hace casi tres décadas en Ámsterdam. Por una de esas carambolas extrañas, Cristina Branco (Almeirim, 53 años), que estaba acabando su licenciatura en Comunicación y había aparecido fugazmente en un programa de la cadena pública portuguesa RTP, fue invitada a cantar ,.

 

TITULO: Imprescindibles  estrena en La 2 -   Muere a los 43 años el presidente de la Junta Vecinal de La Matica, Fran Castrillo  , -Domingo -  19 , 26 - Julio   ,. 

Domingo - 19 , 26 - Julio  a las 21:30 horas en La 2, fotos,.

Muere a los 43 años el presidente de la Junta Vecinal de La Matica, Fran Castrillo,.

El ayuntamiento de Valdepiélago anuncia el fallecimiento de «un joven polifacético, generoso y siempre dispuesto a tender la mano cuando se le necesitaba»,.

Francisco Castrillo Marcos.

Este miércoles 8 de julio fallecía en León Francisco Castrillo Marcos, presidente de la Junta Vecinal de La Matica. Así lo ha anunciado a través de las redes sociales el ayuntamiento de Valdepiélago.

Desde el consistorio de este municipio de la montaña leonesa califican a 'Fran' como «un joven polifacético, generoso y siempre dispuesto a tender la mano cuando se le necesitaba».

Lamentan que «su ausencia deja un vacío enorme entre quienes tuvimos la suerte de conocerle» y trasladan el «más sentido pésame y todo nuestro cariño a su familia, amigos y seres queridos»; a los que también desea «mucho ánimo y fuerza para afrontar estos momentos tan difíciles».

«Descansa en paz», finaliza el escueto pero muy sentido comunicado.

Esquela.
 
Esquela.

En la esquila figura que el funeral se realizará el viernes 10 de julio a las 11:15 de la mañana, en la capilla del tanatorio de León.

 

TITULO: De seda y hierro - Julen, el niño berciano con acondroplasia que quiere descubrir el mundo a su manera: «Lo normal es ser diferente»  ,. Domingo -  19 , 26 - Julio,. 

 El Domingo -  19 , 26  - Julio a las 20:20 por La 2, fotos,.

 Julen, el niño berciano con acondroplasia que quiere descubrir el mundo a su manera: «Lo normal es ser diferente» ,.

Antolín Fernández y Kassandra Cañibano recuerdan cómo fue el momento en el que recibieron el diagnóstico de la enfermedad de su hijo de apenas dos años,.

Antolín Fernández y Kassandra Cañibano junto a su hijo Julen, en el parque la Valiña en Camponaraya.

Bajo el sol de una tarde de verano en el parque la Valiña, en Camponaraya, Julen permanece junto a sus padres. Con apenas dos años, escucha, observa y reclama de vez en cuando su atención. Mientras tanto, Kassandra Cañibano y Antolín Fernández rebobinan hasta el día en que nació su hijo, el momento en que maternidad y paternidad cambiaron por completo tras un diagnóstico inesperado.

Una anciana que pasea por el parque se acerca al banco. «Qué niño más bonito», dice antes de continuar su camino. Kassandra sonríe. Hubo un tiempo en el que le costaba creer que esa fuera la única reacción posible.

«Mi primer pensamiento fue ¿la familia lo va a querer?, ¿va a tener el día de mañana familia porque lo va a querer alguien?», recuerda. Hoy lo cuenta más tranquila. Hace poco menos de dos años, aquellas preguntas nacieron del miedo, del desconocimiento y del golpe que supuso conocer que su hijo Julen tenía acondroplasia, un tipo de enanismo.

Imagen principal - Antolín Fernández y Kassandra Cañibano junto a su hijo Julen, en el parque la Valiña en Camponaraya.
 

Nada hacía presagiar que el nacimiento de Julen iba a ser diferente. El parto terminó siendo una cesárea y, tras el nacimiento, Kassandra no pudo verlo hasta el día siguiente. «Fue duro, tenía que ir a verlo en silla de ruedas porque no me podía levantar. Lo pasé muy mal», recuerda. Durante esas primeras horas solo pudo conocer a su hijo a través de las videollamadas que Antolín hacía desde la habitación del pequeño. «El piel con piel lo hice yo con el niño en vez de ella», explica el padre. «Todo el tiempo era teléfono para allí y teléfono para aquí».

Imagen secundaria 1 - Antolín Fernández y Kassandra Cañibano junto a su hijo Julen, en el parque la Valiña en Camponaraya.
 
Antolín Fernández y Kassandra Cañibano junto a su hijo Julen, en el parque la Valiña en Camponaraya.. 
 
Imagen secundaria 2 - Antolín Fernández y Kassandra Cañibano junto a su hijo Julen, en el parque la Valiña en Camponaraya.

Aunque los médicos ya sospechaban que Julen tenía acondroplasia, Antolín reconoce que durante aquellos primeros días todavía conservaba la esperanza de que las pruebas descartaran el diagnóstico. No fue así. El estudio genético confirmó que se trataba de una mutación espontánea. Ninguno de los dos progenitores era portador del gen. «Antes pasaba uno cada 100.000 casos y ahora pasa uno cada 20.000, esto es una lotería», asegura Antolín.

El golpe definitivo llegó cuando una pediatra se sentó frente a ellos para explicarles todo lo que podía implicar la enfermedad. «'Hay todo esto', nos dijo, ella se quedó allí callada, pues ¿cómo la asimilas? llorando los dos». «Entonces dices, pues ya está, que marche, que ya quedamos asimilándolo y a partir de ahí vamos viendo cosas», explica su padre.

Los cinco días que pasaron en el hospital fueron especialmente difíciles. Julen permaneció monitorizado por el riesgo de sufrir apneas, una complicación habitual en niños con acondroplasia. Los médicos incluso plantearon que el bebé permaneciera ingresado cuando sus padres recibieran el alta. «Les dijimos que si el niño se quedaba, nosotros también nos quedábamos con él», afirma.

Cuando llegaron las consultas

Después llegaron las consultas. Primero en Ponferrada, después en Valladolid, más tarde en Madrid. Una leve hidrocefalia detectada en las primeras pruebas obligó a ampliar el seguimiento, aunque finalmente el abordaje fue similar en todos los hospitales.

Sin embargo, la respuesta que más tranquilidad les aportó no llegó de la mano de una bata blanca. Al mes del nacimiento, Antolín escribió un correo electrónico a la Fundación Alpe, especializada en la atención a personas con acondroplasia y otras displasias esqueléticas. «Desde ahí todo fue mejor», asegura.

Por primera vez encontraron información adaptada a su situación, apoyo psicológico y, sobre todo, otras familias que ya habían recorrido ese camino. «Conoces a familias en tu misma situación y te lo hacen mucho más llevadero», explica Kassandra. «Fue un alivio», añade Antolín.

Aunque el contacto con otras familias también despertó nuevas inquietudes. «Piensas ¿por todo eso todavía tiene que pasar mi hijo?». Es una guía, pero también ves todo lo que queda por delante», reconoce ella.

Un niño llamado Julen

Mientras sus padres recuerdan aquellos meses, Julen permanece junto a ellos, ajeno a una conversación que habla de hospitales, diagnósticos y miedos. Cuesta imaginar que toda esa historia gire alrededor de un niño que, como cualquier otro de su edad, solo quiere descubrir el mundo a su manera. «Es un terremoto, muy activo, muy sociable y muy alegre», dice su madre.

La acondroplasia hizo que algunos logros del desarrollo llegaran más tarde, pero nunca frenó sus ganas de moverse. «Nunca gateó, reptaba, el caso era moverse, si no podía subir a una silla, buscaba un apoyo y lo conseguía. Hasta para levantarse del suelo encontraba la forma».

Imagen - Tú imaginas una maternidad normal y, de repente, la vives de otra manera. Pero no la cambiaría por nada, te hace ver que lo diferente no es malo, es bonito. Lo normal es ser diferente

Tú imaginas una maternidad normal y, de repente, la vives de otra manera. Pero no la cambiaría por nada, te hace ver que lo diferente no es malo, es bonito. Lo normal es ser diferente

Kassandra Cañibano

Madre de Julen

Ese afán por superar cada obstáculo también ha terminado transformando a sus padres. «Éramos ignorantes porque no conocíamos este tipo de situaciones. Tú imaginas una maternidad normal y, de repente, la vives de otra manera. Pero no la cambiaría por nada», reflexiona Kassandra.

Antolín coincide. «Te cambia todo, no solo porque seas padre, sino porque empiezas a ver la vida de otra forma». «Te hace ver que lo diferente no es malo, es bonito. Lo normal es ser diferente», resume Kassandra.

«Me daba ansiedad, lo pasaba peor yo que él»

El camino, sin embargo, también ha estado marcado por las revisiones médicas y decisiones difíciles. Antes de cumplir un año, una resonancia confirmó que Julen tenía muy estrecho el foramen magno, el orificio que conecta el cerebro con la médula espinal. Era necesario intervenir para evitar complicaciones futuras. «Fue una de las cosas más duras», admite Antolín.

La operación salió bien, pero el seguimiento continúa. Como ocurre con muchos niños con acondroplasia, deberá controlar posibles problemas relacionados con la columna, las piernas, la mandíbula, la audición o las articulaciones.

Desde los once meses también recibe un tratamiento diario con Voxzogo, un medicamento que favorece el crecimiento óseo y que, según explica su padre, ya ha permitido apreciar resultados en su desarrollo. «Empecé pinchándolo yo, pero llegó un momento en que me encerraba en el baño para no hacerlo. Me daba ansiedad. Lo pasaba peor yo que él», confiesa Kassandra.

Antolín Fernández y Kassandra Cañibano junto a su hijo Julen, en el parque la Valiña en Camponaraya.
 
Antolín Fernández y Kassandra Cañibano junto a su hijo Julen, en el parque la Valiña en Camponaraya.

Ahora es Antolín quien se encarga. «Lo vive como un juego. Después le dejo la aguja y hace como que se pincha él, preferimos que lo normalice desde pequeño».

El peso de las miradas

Paradójicamente, los mayores miedos de estos padres ya no están en un quirófano. «Lo que más me preocupa es el rechazo», admite Kassandra. Teme el momento en que otros niños dejen de fijarse únicamente en las ganas de jugar y empiecen a reparar en las diferencias físicas.

«Ya ha habido algún comentario de «no juego con él porque es más pequeño» o de «mira qué piernas más cortas tiene». De momento no ha ido a más, pero ese es nuestro mayor miedo».

«La gente escucha acondroplasia o enanismo y piensa únicamente en la estatura. Pero va mucho más allá. Hay problemas médicos, revisiones constantes y muchas cosas que adaptar porque la vida no está pensada para personas de talla baja», explica.

Aun así, confía en el carácter de su hijo. «Es muy echado para adelante y muy mandón», dice entre risas. «Creo que él no va a tener problema». Hoy, cuandon Kassandra piensa en el futuro tampoco habla de diagnósticos ni de tratamientos, solo pide una cosa: «Que sea una persona feliz, que no le tenga miedo a nada, que no se deje pisar por nadie y que le importe tres narices lo que diga la gente».

El sol sigue cayendo sobre Camponaraya, esta vez en una de las terrazas de un bar del pueblo. Julen permanece junto a sus padres, ajeno a una conversación que repasa algunos de los momentos más difíciles de sus vidas. Hace casi dos años, Kassandra se preguntaba si alguien querría a su hijo. Esta tarde, una desconocida se ha detenido unos segundos para decirles que es un niño muy bonito. Ellos, orgullosos, sonríen, dándose cuenta de que en ocasiones, el tiempo responde a las preguntas que un día parecían imposibles de contestar.

TITULO: Luchar contra la enfermedad - La historia de superación de un berciano: «Hace dos semanas no era nadie y ahora soy campeón de España» ,. 

 La historia de superación de un berciano: «Hace dos semanas no era nadie y ahora soy campeón de España» ,. 

El deportista natural de Camponaraya, Iker García, se sube a la élite del deporte nacional tras superar multitud de obstáculos a lo largo de su vida,.

Iker García en el Pabellón Municipal de Deportes de Camponaraya posando junto a la selección de trofeos del municipio.

A veces parece que las historias de superación sólo existen en películas. Pero nada más lejos de la realidad e Iker García es la prueba de ello. Berciano y natal de Camponaraya, el deportista ha conseguido alzarse con el Campeonato de España absoluto en la modalidad de Powerlifting. Su historia ha estado llena de dificultades que, a día de hoy, sigue sorteando y superando con las ideas muy claras.

«Nací prematuro, con una lesión cerebral que me afectó solo a nivel motórico», explica. Tras varios meses desde su nacimiento, Iker no empezaba a caminar y la preocupación de quienes le rodeaban comenzaba a crecer. «Fueron pasando meses y decían 'a este niño algo le pasa' porque con un año yo hablaba y todo bien, pero no caminaba».

Tras varias pruebas, a Iker le descubrireron una lesión cerebral que, según explica «era tan chiquitita que no la habían detectado». La incertidumbre jugaba su papel ya que «no sabían hasta dónde me iba a afectar». Según crecía Iker, se diagnosticó que esa lesión cerebral le afectaría «solo a nivel motórico», lo que le obligaría a llevar a cabo mucha rehabilitación para poder caminar. «Me decían que igual no iba a poder caminar nunca», asegura.

De la portería al press de banca

El deporte fue desde el principio un pilar fundamental en su vida. Tras mucho trabajo a sus espaldas para poder caminar, encontró su sitio bajo los palos de la portería del Francisco Sobrín, instalaciones deportivas donde jugaba el equipo de su pueblo. «Con mucha rehabilitación conseguí caminar, jugué al fútbol aquí de portero en el Naraya muchos años». Con el cambio de categoría donde los equipos pasan de 7 contra 7 a jugar 11 contra 11, aumentando también el tamaño de la portería, Iker se vió obligado a colgar las botas.

Imagen principal - Imágenes de Iker García cuando era pequeño en el gimnasio y de portero del C. D. Naraya.
 

Lo que el protagonista no sabía es que cuando se cierra una puerta, en ocasiones se abre una ventana, o varias. Y en este caso Isaac Álvarez fue quien apareció tras esa ventana y le propuso empezar a hacer ejercicios de fuerza en el Pabellón Municipal de Deportes de Camponaraya. «Isaac me dijo, 'oye, mira, ¿por qué no pruebas?' y yo le dije, 'venga, vale', y nada, empezamos».

Imagen secundaria 1 - Imágenes de Iker García cuando era pequeño en el gimnasio y de portero del C. D. Naraya.
 
 
Imágenes de Iker García cuando era pequeño en el gimnasio y de portero del C. D. Naraya.. 
 
Imagen secundaria 2 - Imágenes de Iker García cuando era pequeño en el gimnasio y de portero del C. D. Naraya.
 

Por circunstancias personales, Iker tuvo que dejar de entrenar. «Tuve que aparcarlo y dos años después lo retomé para prepararme bien físicamente para una operación que tenía», cuenta. «Empecé con el gimnasio y no solo se convirtió en una parte de mi día a día y de una recuperación, sino en una parte ya vital para mí», expresa orgulloso frente a la colección de trofeos que alberga el pabellón municipal de deportes de su localidad.

Al campeonato nacional «por casualidad»

Tras una de las operaciones a las que tuvo que enfrentarse, el gusanillo de levantar peso no lo abandonó. «Me operaron, me recuperé y cuando estaba recuperando, dije, 'buah, quiero volver con esto'. Y de la forma más absurda posible, por TikTok, en la cuenta de paralímpicos entré y rellené un formulario para ir al campeonato de España». Sin ninguna esperanza, Iker envió la solicitud, ya que había quedado una plaza libre para competir en el campeonato nacional del pasado año.

«Me llamó una chica de la Federación, rellenamos la solicitud y de repente me dice, 'oye, mira, nos ha fallado una persona, ¿por qué no vienes tú al campeonato de España?' Faltaban dos meses, debuté, lo hice como buenamente pude y este año ya con la mentalidad puesta en hacerlo bien, me rompí la tibia izquierda en verano, porque me dejaron mal la primera intervención, y me rompí después la derecha en septiembre».

Imagen de Iker García junto a Lydia Valentín en el Pabellón Municipal de Deportes de Camponaraya.
 
Imagen de Iker García junto a Lydia Valentín en el Pabellón Municipal de Deportes de Camponaraya.

Las dificultades nunca amedrentaron a este berciano con ganas de más, e incluso tras romperse las dos tibias en un margen de dos meses, Iker volvió a abrir la puerta del gimnasio. «Imagínate cuanto tiempo tenía entre medias, volvía a entrenar, luego tenía que parar, realmente me preparé en cuatro meses para un campeonato de España». Pero quizá este deportista llevaba preparado mucho más tiempo para representar a la comarca en el panorama nacional del powerlifting.

«No creo que gane, ¿no?»

En todo momento fue consciente de la situación y de las trabas que le ponía el destino para presentarse a la competición, pero en ocasiones anteriores, esto no le importó. «Venía con las expectativas de sí, es mucha preparación, mucho trabajo, pero bueno, no creo que gane, ¿no?»

Pero la recompensa había llegado, casi sin avisar, y no sería por el trabajo que había detrás, sino por el asombro del ya en ese momento Campeón de España. «Fue una sorpresa para mí porque nadie sabía que había quedado campeón de España, es decir, yo me senté, empezaron a dar los premios cuando veo que el que quedó segundo había levantado menos peso que yo, digo 'he quedado Campeón de España' y quedé campeón de España».

Y así, como el campeón nacional en su disciplina volvió a su pueblo, Camponaraya, quien le brindó un homenaje, algo muy especial para él. «Al final que te brinde el apoyo tu municipio, donde te has criado, donde te han visto, porque muchas de las personas que estaban allí, aparte de hacer su trabajo como concejales o como político, es gente que me ha visto crecer», asegura. «Es muy emotivo el ver a tu familia, ver a gente que quieres, ver que en tu pueblo al final tienes ese apoyo que yo creo que es fundamental».

Próximos retos

Con la ambición que lo ha acompañado durante sus 19 años, el campeón pone la vista en próximas metas pero con los pies en el suelo. «Mirar el día a día, el no quererse comer el mundo, como quien dice en un momento, vamos con calma porque hace menos de dos semanas no era nadie y ahora de repente soy campeón de España, entonces es un cambio grande».

A pesar de confiar en el trabajo del día a día, el sueño de la participación internacional está presente. «Intentar de cara a uno o dos años está ahí, en un año la posible clasificación al Mundial de México, Campeonato del Mundo, mucha gente me dice que esperemos, son expectativas que yo no sé si voy a poder cumplir o no, lo que sí espero es intentar hacerlo lo mejor posible y obviamente competir en cuanto se pueda a nivel internacional», añade.

Con la humildad y el trabajo que le caracteriza, Iker defiende que «todas las personas en la vida tenemos nuestras medallas» y cree que eso es «lo más importante». «La vida no es perfecta, vamos a tener muchos baches a lo largo de ella, pero lo que sí está claro es aceptarlos como proceso del camino a donde quieras llegar, siempre con una actitud positiva».

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