viernes, 17 de julio de 2026

MAS VALE TARDE LA SEXTA - BICICLETA - La lotería - Cruz Roja - La loteria jueves - LA NOCHE ABIERTA - Ciclismo - Pogacar conquista en Les Angles una etapa durísima y el maillot amarillo ,. / Hora Punta, el programa de TVE de Javier Cárdenas - Trump declara la tregua «en respiración asistida» tras una respuesta de Irán que es «basura» ,.

 

TITULO: MAS VALE TARDE LA SEXTA - BICICLETA - La lotería - Cruz Roja - La loteria jueves   -   LA NOCHE ABIERTA  - Ciclismo -  Pogacar conquista en Les Angles una etapa durísima y el maillot amarillo   ,. 

MAS VALE TARDE LA SEXTA - BICICLETA - La lotería - Cruz Roja - La loteria jueves - LA NOCHE ABIERTA -   Ciclismo -    Pogacar conquista en Les Angles una etapa durísima y el maillot amarillo  , fotos ,.

 LA NOCHE ABIERTA ,.

Resultat d'imatges de la noche abierta 

Programa presentado por Pedro Ruiz, entrevistas por La 2 los martes a las 22:30, un gran espacio de música, foto , etc.

 

 

Pogacar conquista en Les Angles una etapa durísima y el maillot amarillo,.

El esloveno remata en la rampa final los 200 kilómetros de cuestas bajo un sol justiciero. No hubo público en el tramo final por un incendio,.

Tadej Pogacar, en la meta de Les Angles.

Tadej Pogacar ya ha completado su revancha por la contrarreloj colectiva del sábado y se hizo este lunes con el liderato del Tour bajo un calor sofocante y en un terreno incomodísimo de constantes repechos, entrando sin oposición en la meta de Los Angles. 

 

Barcelona quedó atrás con su increíble 'Grand Depart', la mejor de la historia según Salvador Illa, el Tour empezó a hablar otro idioma, el de siempre: el de la montaña. Entre Granollers y Les Angles la tercera etapa nació con calor, se llenó de nervios por el camino y acabó con otro show del UAE. La Grande Boucle cruzó a Francia casi sin darse demasiado cuenta, como quien cambia de calcetines.

 

Nadie esperó. Nadie quiso guardar fuerzas para otro día. Desde la salida el pelotón rodó como si alguien hubiera prendido una mecha: ataques, cortes, caídas, pinchazos, y una fuga que costó armar porque todo el mundo quería meterse en ella. Olía a oportunidad, y quedarse mirando desde atrás no entraba en los planes de casi nadie.

 

Alex Molenaar se puso pronto el maillot de lunares. Alaphilippe se movió con ese instinto suyo que nunca negocia con la prudencia. Mads Pedersen anduvo también metido en la pelea. Y ahí, insistiendo, terco en el buen sentido, apareció Raúl García Pierna. El madrileño de Movistar probó una vez, luego otra, hasta que encontró sitio en una escapada con nombre propio.

Antes de que la carrera encontrara su orden, el asfalto ya había avisado de que el día venía torcido. Una caída masiva se llevó por delante a Bruno Armirail, que se marchó con la rodilla dañada rumbo al coche médico. Hubo más sustos, más nervios, más carretera incómoda. Cataluña apretaba con su calor de julio y el terreno ya empezaba a mirar hacia arriba. Nada invitaba a relajarse.

Movistar vivió la etapa partida en dos. Delante, García Pierna y Nelson Oliveira daban la cara por el equipo. Detrás, Cian Uijtdebroeks pasó un mal rato, perdiendo terreno en los primeros kilómetros duros antes de recomponerse y volver junto a Vauquelin y Lenny Martinez. De esos momentos que en una gran vuelta pueden acabar en nota a pie de página o en aviso serio. Por ahora, el belga salvó los muebles.

La fuga buena reunió a dieciocho corredores, con bastante acento español: García Pierna, Álex Aranburu y Abel Balderstone rodaban junto a Pedersen, Magnus Cort, Luke Plapp, Mauro Schmid, George Bennett, Nicolas Prodhomme, Alex Baudin, Harold Tejada y Matteo Vercher, entre otros. Egan Bernal también había peleado por meterse ahí, pero un pinchazo lo dejó fuera justo cuando el corte empezaba a cuajar. Otra vez esa mala suerte que tantas veces le ha tocado remar en contra.

La carrera volaba, más de 45 por hora de media después de horas de guerra. Visma-Lease a Bike, con el amarillo de Jonas Vingegaard sobre los hombros, llevaba parte del control. Pero el cambio de música de verdad llegó cuando UAE metió a sus hombres a currar. Primero Florian Vermeersch, después Tim Wellens, luego Nils Politt. Uno detrás de otro fueron apretando el paso hasta que aquello dejó de ser persecución y se convirtió en una declaración de intenciones. Pogacar quería algo. Puede que la etapa. Puede que probar a todos. O puede que solo recordar que un día de montaña, cualquier día de montaña, también puede acabar siendo suyo.

La Collada de Toses fue el primer filtro serio. Ahí el Tour empezó a desnudar a quien no podía seguir el ritmo. Van der Poel se quedó en una carretera que no hablaba su idioma. Otros velocistas también fueron desapareciendo de la foto de cabeza. Delante, García Pierna atacó nada más empezar la subida y abrió hueco durante varios kilómetros, como quien quiere firmar antes de que los favoritos cojan la pluma. Un gesto de esos que no siempre deciden la carrera pero que dicen mucho del corredor que los hace.

La fuga se fue deshaciendo puerto a puerto. Al coronar Toses quedaban seis: Baudin, Prodhomme, Van Mechelen, Bennett, García Pierna y Vercher. El pelotón, mientras tanto, venía ya con otro ruido. UAE había puesto la etapa a hervir y la ventaja empezaba a caer con esa lentitud cruel con la que se apaga cualquier sueño de escapada.

El paso por Puigcerdà tuvo algo de frontera de verdad, no solo geográfica. El Tour dejó Cataluña después de una Grand Départ que había brillado, y entró en Francia, donde la carrera siempre parece pesar un poco más. Al otro lado esperaba Les Angles. Y antes, el Col du Calvaire, un nombre que le venía como anillo al dedo a una jornada que empezaba a pedir fe, piernas y aguante.

Sin parar de haber movimientos

Baudin fue el siguiente en probar suerte por delante. El francés del EF Education-EasyPost saltó a diez kilómetros de coronar y se quedó solo con Nicolas Prodhomme, últimos restos de la aventura. Detrás, el tren de UAE seguía comiendo segundos. La diferencia bajó de un minuto cuando la meta ya se veía cerca y todo quedaba listo para el juicio final.

El Tour ya no estaba de paso por ningún sitio. Se había metido de lleno en la montaña, en Francia, en esa parte de la carrera donde los gestos empiezan a pesar casi tanto como los ataques. Vingegaard seguía de amarillo, escoltado por Visma. Pogacar avanzaba rodeado de su guardia, con esa cara de quien huele sangre, o al menos oportunidad.

En los últimos 500 metros, Pogacar arrancó como en sus mejores tiempos para llevarse el triunfo y estrenarse en lo que va de Tour de Francia.

TITULO: Hora Punta, el programa de TVE de Javier Cárdenas - Trump declara la tregua «en respiración asistida» tras una respuesta de Irán que es «basura» ,.

Trump declara la tregua «en respiración asistida» tras una respuesta de Irán que es «basura»,.

El presidente de EE.UU. afirma que tiene «el mejor plan de siempre» para el conflicto en Oriente Próximo. Pero, en realidad, ese plan es su objetivo: «Irán no puede tener un arma nuclear»,.


Cartel de la propaganda del régimen de Irán contra el presidente estadounidense, Donald Trump.

Donald Trump resumió este lunes en una frase la encrucijada en la que se encuentra en la guerra de Irán. «La gente se cuestiona si tengo un plan. Por supuesto que tengo un plan, el mejor plan que haya habido nunca», dijo desde el Despacho Oval, un día después de que Irán respondiera de forma insatisfactoria a su propuesta para acabar con la guerra. «Mi plan es muy simple: Irán no puede tener el arma nuclear».

Es un caso evidente de confusión del plan con el objetivo. El objetivo es ese, desmantelar el programa nuclear de Irán, el mismo que Trump persigue desde que regresó el año pasado a la Casa Blanca, el que le llevó a bombardear Irán hace casi un año y a emprender una guerra, todavía abierta, a finales de febrero. Un objetivo que todo el mundo apoya.

Lo que Trump no tiene, como ha quedado subrayado en el último intercambio diplomático con Teherán, es un plan para conseguirlo. Esa es la razón por la que la guerra deambula en un impasse incierto, entre amenazas y ultimátums que no se cumplen, entre posiciones alejadas.

En la víspera, Trump recibió la respuesta iraní a la propuesta que compartieron la semana pasada sus negociadores principales –su amigo Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner– para acabar con la guerra. Un documento de 14 puntos, basado en la extensión del actual alto el fuego, la reapertura del estrecho de Ormuz y el inicio de un proceso de diálogo de treinta días para detallar la limitación del programa nuclear de Irán, con contraprestaciones como el levantamiento de sanciones.

Lo que queda del régimen de Teherán siempre ha mantenido que la posición negociadora de Trump es maximalista y no atiende a la realidad. En su respuesta, según la televisión pública iraní, el régimen de los ayatolás ha exigido garantías para el final de las hostilidades y exige condiciones agresivas, algunas irrealizables: acuerdo de paz en el frente del Líbano, reparaciones por la guerra, levantamiento de sanciones, reconocimiento de la soberanía de Irán sobre Ormuz o desbloqueo de activos iraníes en el extranjero.

No hay apenas concesiones sobre el asunto esencial para EE.UU., su programa nuclear. Según aseguraron fuentes iraníes a AP, la única propuesta era diluir parte de su inventario de uranio enriquecido y transporte del resto a un tercer país.

La primera reacción de Trump a la réplica iraní fue decir en un mensaje en su red social que es «completamente inaceptable». El lunes, desde el Despacho Oval, insistió en su indignación ante la prensa: «Nos enviaron un trozo de basura», dijo Trump, claramente molesto. «Ni siquiera acabé de leerlo, era una pérdida de tiempo».

Donald Trump

Presidente de EE.UU.

El presidente de EE.UU. aseguró que la actual tregua, que concedió el pasado 8 de abril para posibilitar negociaciones para la reapertura de Ormuz, es «increíblemente débil», y utilizó un término médico para asegurar que está en las últimas, en estado crítico: «está en respiración asistida», dijo sobre el alto el fuego.

Era una referencia velada a la posibilidad de que EE.UU. rompa la tregua y recupere sus operaciones militares contra Irán. El alto el fuego, en realidad, no ha sido respetado. En la última semana, ha habido ataques cruzados entre ambos países como una forma de imponer su control sobre Ormuz, el paso marítimo clave que está en el centro de las negociaciones.

Amenazas y ultimátums incumplidos

La alusión a la debilidad de la tregua era una nueva amenaza por parte de Trump, como ha habido tantas durante este alto el fuego. El multimillonario neoyorquino ha emitido numerosas amenazas y ultimátums que después no cumple, en una muestra de que las opciones que tiene a su disposición, por muy inflamada que sea su retórica, no son buenas. Amenazó a comienzos de abril con «acabar con toda una civilización» si Irán no cumplía su ultimátum, reabría Ormuz y se avenía a un acuerdo; pero dio marcha atrás y anunció un alto el fuego de dos semanas a condición de que Irán permitiera el flujo marítimo en el estrecho. El alto el fuego se ha mantenido durante más de un mes, pese a que Irán no ha dejado de ejercer su control sobre Ormuz y apenas ha permitido el paso de barcos. Trump también amenazó con «borrar a Irán de la faz de la Tierra» si osaba atacar a buques estadounidenses; ha habido multitud de ataques de este tipo, y la respuesta de EE.UU. ha sido comedida, en un intento de mantener la tregua, aunque sea frágil.

La respuesta de Irán ha sido un insulto a la propuesta de Trump. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaer, defendió el lunes que su país «no exigió concesiones», sino que reclamó sus «derechos legítimos».

Irán defiende se respuesta al plan de 14 puntos de la Casa Blanca: «no exigió concesiones», sino que reclamó sus «derechos legítimos»

Entre insultos y amenazas tras la réplica de Irán, Trump no dio indicaciones de qué camino va a tomar a partir de ahora. Aparenta estar en un callejón sin salida. El presidente de EE.UU. ha dado evidencias de que quiere acabar con la guerra, pero necesita hacerlo con una victoria en el motivo que le llevó a emprenderla de manera conjunta con Israel: un acuerdo para el desmantelamiento –o, al menos, la limitación– del programa nuclear iraní.

Triunfalismo

Casi desde el comienzo de la guerra, Trump ha insistido en que Irán está derrotado, que la campaña militar va por delante de lo previsto, que los iraníes están desesperados por llegar al acuerdo… Ha llegado a anunciar que habría acuerdo «en uno o dos días» o incluso que Irán había aceptado todas sus propuestas, incluida la entrega de su uranio enriquecido.

Este lunes insistió en esto último. Aseguró que los iraníes le habían dicho que estaban de acuerdo en entregar su inventario y solo dos países podrían ejecutar la operación de sacar el uranio de las instalaciones nucleares destruidas por la guerra: China y EE.UU.

Pese al bombardeo de triunfalismo de Trump, la realidad es que por el momento no es capaz de resolver la encrucijada en la que se encuentra. El bloqueo de Ormuz ahoga a un Irán destruido militarmente y arruinado en la economía. Pero en el que ha sobrevivido un liderazgo radicalizado por la guerra, que cree que haber resistido ya es una victoria y que venderá muy cara cualquier concesión.

El bloqueo de Ormuz ahoga a un Irán destruido militarme y arruinado, pero su liderazgo ha sobrevivido y eso es ya una victoria

Trump podría recuperar la opción militar, tratar de llevarse el uranio por la fuerza –un plan que se ha planteado–, invadir posiciones clave de Irán… Pero eso supondría profundizar y alargar una guerra muy impopular en EE.UU., que ha disparado los precios energéticos en el país, que le ha enfrentado con parte de sus bases, que va contra sus promesas electorales y por la que los republicanos podrían pagar un precio alto en las elecciones legislativas de otoño.

Esta semana, Trump tratará el asunto en su visita a Xi Jinping en China, el principal apoyo internacional de Irán, para que presione a Teherán. Pero cualquier resolución de la guerra apunta a estar basada en un acuerdo que no satisfaga del todo a nadie. Trump necesitará entonces otro plan: cómo vender el final de su «excursión» a Oriente Próximo a los votantes como una victoria.

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