jueves, 5 de noviembre de 2026

El paisano - Viernes - 6 - Noviembre - San Silvestre de Guzmán ( Huelva ) ,. / HOSPITAL - Salud - El Rey recibe el alta tras ser operado en Oviedo de una catarata en el ojo izquierdo ,. / VACACIONES - EUROPA DE PELICULA - Claves para redescubrir Palermo, la gran escapada en Sicilia ,. / VUELTA AL COLE - Trabajo Científico ,. / EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles - 11 - Noviembre - La guerra de Putin contra las escuelas ucranianas ,. / EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes - 6 - Noviembre - Isabel Coixet - En las azoteas ,.

 

TITULO: El paisano - Viernes - 6 - Noviembre - San Silvestre de Guzmán ( Huelva ) ,.

Viernes -  6 - Noviembre a las 22:10 horas en La 1 , foto,.

 San Silvestre de Guzmán ( Huelva ),.

 Los repobladores: María José es bailaora y ha regresado de Japón para instalarse en San Silvestre de Guzmán

 María José es bailaora, coreógrafa y profesora de flamenco. Ha desarrollado su carrera en escenarios de España y de todo el mundo. Durante cinco años, vivió y trabajó a caballo entre Japón y Alemania. Después de regresar a Andalucía y vivir en Huelva capital, hace un año decidió regresar definitivamente a sus raíces y estar cerca de su familia en San Silvestre de Guzmán. Ahora ha recuperado la tranquilidad y la felicidad del pueblo donde se crio y ha seguido con su profesión de bailaora y profesora, creando su propia academia. Una apuesta por el mundo rural sin tener que renunciar a su vocación. 

TITULO: HOSPITAL - Salud - El Rey recibe el alta tras ser operado en Oviedo de una catarata en el ojo izquierdo ,.

El Rey recibe el alta tras ser operado en Oviedo de una catarata en el ojo izquierdo,.

La intervención estaba prevista y el monarca ya ha abandonado la clínica para regresar hoy a Madrid,.

foto - El Rey abandona la clínica tras someterse a una operación de cataratas en Oviedo,.  

El Rey ha sido operado en la noche de este sábado de una catarata en el ojo izquierdo, según ha informado la Zarzuela a través de un mensaje. Felipe VI, que ha sido atendido en el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, en Oviedo, se encuentra bien y ya ha abandonado la clínica para regresar a Madrid hoy mismo.

La intervención se ha realizado hacia las 20.30 de este sábado, justo después de acudir junto a la Reina y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, a Llanes. La localidad asturiana ha sido este año galardonada como Pueblo Ejemplar en el marco de la semana de los Premios Princesa de Asturias, cuya ceremonia principal se celebró el viernes en la capital del principado.

Según fuentes de la Casa del Rey, la operación estaba ya prevista y el ojo derecho, por el momento, “está bien”. El Rey volverá este domingo a Madrid y mantendrá su agenda. El lunes por la tarde acudirá, como estaba programado, al acto de apertura de las Reales Academias.

La reina Letizia, la princesa Leonor, la infanta Sofía y la reina emérita —que viajaron, como es habitual, junto al Rey el jueves para los Premios Princesa de Asturias— están ya “en casa”, aseguran las mismas fuentes.

TITULO: VACACIONES - EUROPA DE PELICULA - Claves para redescubrir Palermo, la gran escapada en Sicilia,.

Claves para redescubrir Palermo, la gran escapada en Sicilia,.

Barroco a lo grande, mosaicos bizantinos, cúpulas árabes, palacios, mercados callejeros, barrios recuperados, locales a la última, buena comida… ¿Se puede pedir más para un plan mediterráneo?,.

 
foto - Detalles arquitectónicos de la catedral de Palermo, capital de Sicilia (Italia).

La capital siciliana puede convertirse en una escapada perfecta de fin de semana, incluso en pleno invierno. Palermo ha sido un cruce de culturas,.

TITULO:  VUELTA AL COLE - Trabajo Científico,.

Trabajo Científico,.

 Aprende sobre el método científico: Según la National Geographic Society, aprender el método científico es importante porque desarrolla la curiosidad, el pensamiento crítico y la capacidad de investig

foto - El método es el procedimiento por el cual podemos alcanzar un conocimiento objetivo de la realidad, para determinar si una idea es verdadera o no ,.

Esa idea ( ó hipótesis ) es de lo que se basa también llamada el método científico ,.

TITULO: EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles -   11 - Noviembre -  La guerra de Putin contra las escuelas ucranianas,. 

En la tuya o en la mía  - Miercoles    -  11 - Noviembre  ,.

 En la tuya o en la mía', presentado por Bertín Osborne, acerca a los espectadores el lado más desconocido de personajes relevantes de diversos ámbitos. Durante aproximadamente una hora, los telespectadores tienen la oportunidad de conocer mejor al invitado y también al propio Bertín Osborne, en La 1 a las 22:30, el miercoles - 11 - Noviembre   , etc.

 EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles  -  11 - Noviembre -  La guerra de Putin contra las escuelas ucranianas,.

  La guerra de Putin contra las escuelas ucranianas,.

 En el almacén de la editorial de Viktor Kruglov había ocho millones de libros, el 20 por ciento de los impresos en Ucrania el año pasado. Un ataque ruso lo destruyó todo.

«He visto quemarse millones de libros ante mis ojos»,.

fotos - En la agresión rusa a Ucrania se libra también una batalla cultural. Las bibliotecas e imprentas se han convertido en objetivo militar, sobre todo después de que Kiev iniciara una reforma para borrar la huella soviética de su sistema educativo, empezando por los libros de texto.

Viktor Kruglov, propietario de una de las mayores editoriales de Ucrania, acababa de convocar una reunión en un almacén de Járkov, en el noreste del país, cuando oyó una explosión ensordecedora. El edificio había sido alcanzado por un dron ruso. Los libros comenzaron a caer sobre él y se desató un gran incendio en el depósito principal. Siete minutos después de ese pasado 1 de agosto, mientras él y su equipo intentaban sofocar el fuego y salvar tantos libros como fuera posible, impactó un segundo dron. «La situación era muy peligrosa –rememora Kruglov–. No podíamos hacer nada. Fue muy duro ver quemarse todos esos libros ante nuestros ojos». Nadie, por suerte, murió en el ataque, pero su empresa, Ranok, se halla hoy al borde de la ruina. Se perdieron ocho millones de libros, el 20 por ciento de los impresos en Ucrania el año pasado. Las pérdidas para la editorial ascienden a 17,8 millones de euros.

El ataque es parte de una nueva fase en la agresión rusa contra Ucrania: la destrucción de instituciones culturales. Casi al mismo tiempo, de hecho, fueron atacadas en Kiev una imprenta a las afueras y el mayor mercado de libros del país. En total, 13 millones de libros reducidos a ceniza. Una devastación de especial impacto en las escuelas ucranianas.

Bomberos ucranianos intentando apagar el fuego en la edtorial editorial Ranok, de Viktor Kruglov, en Kiev.
 
Bomberos ucranianos intentando apagar el fuego en la edtorial editorial Ranok, de Viktor Kruglov, en Kiev.

Solo en los almacenes de Kruglov se quemaron más de 620.000 libros de texto, otros 400.000 en ataques adicionales en otros objetivos, además de que 1,3 millones no pudieron imprimirse a tiempo para el inicio del curso escolar, en septiembre, tras la destrucción de la imprenta de Kiev. Antes, en julio, Rusia ya había arrasado otro almacén con más de 15.000 libros que las organizaciones Book Aid International y PEN Ukraine habían reunido para su donación entre ciudadanos ucranianos.

Imprentas extranjeras, al rescate

Según Bohdana Laiuk, viceministra de Cultura de Ucrania, los ataques se produjeron en el peor momento posible para los niños, ya que su país se halla en plena reforma del sistema educativo. El nuevo plan de estudios se presenta como una ruptura con el modelo ruso que ha predominado en el sistema educativo durante las últimas tres décadas; para ello, elimina las clases de lengua, literatura e historia rusas, con el fin de dar prioridad a los autores ucranianos y al patrimonio nacional.

Rusia ha destruido 230 bibliotecas desde el inicio de la invasión, hace cuatro años. «Quieren acabar con la cultura ucraniana; por eso debemos hacer todo lo posible para mantenerla viva»

Según Laiuk, 12.500 escuelas aproximadamente carecen de libros de texto para impartir este plan de estudios debido a los recientes ataques. «Los libros se están reimprimiendo, pero esto tendrá un gran impacto en los jóvenes que no disponen de ellos para el nuevo curso», afirma.

En Ucrania, las escuelas se identifican por números en lugar de por nombres. Yulia Mandrenko, de 33 años y profesora de Ciencias en la Escuela 15 de Vínnitsa, cuenta que comenzó el año escolar sin libros para sus alumnos. «Es un gran problema tanto para los profesores como para los alumnos más jóvenes», señala. Aunque muchos de los libros de texto están digitalizados, ella los considera un sustituto deficiente frente a los ejemplares físicos: «A los niños les cuesta mantener la atención».

Angela Ostapchuk, de 54 años y directora de la Escuela 156 de Járkov, indica que la mayoría de los libros de texto no llegaron a tiempo para el inicio del curso, incluidos los de asignaturas claves como Física, Química, Biología, Geografía y Literatura. «Algunas imprentas extranjeras han impreso los libros que faltaban en las escuelas –dice–. Pero nadie sabe si los podremos hacer llegar a Járkov, una ciudad que sufre ataques rusos día y noche».

Libros salvados del ataque a la editorial Ranok, el pasado agosto en Járkov.
 
Libros salvados del ataque a la editorial Ranok, el pasado agosto en Járkov.

Para Kruglov, las pruebas del sabotaje ruso contra el sistema educativo son abrumadoras. «Con dos impactos en un intervalo de siete minutos contra mi almacén, es evidente que fue un ataque premeditado y planificado contra la industria editorial. No hay objetivos militares en las inmediaciones y estamos frente a un hospital infantil –explica–. De hecho, cuando los rusos llegaron por primera vez a Ucrania fueron a las escuelas y bibliotecas, retiraron todos los libros ucranianos y los sustituyeron por libros y propaganda rusos».

Según cifras del Ministerio de Cultura de Ucrania, Rusia ha destruido casi 230 bibliotecas desde el inicio de la invasión hace cuatro años. Otras 680 han sufrido daños. Al comienzo de la guerra, los soldados rusos incendiaron al menos dos bibliotecas, incluida la de la iglesia Petro Mohyla, en Mariúpol.

El legado de la Unión Soviética

En Zaporiyia, cerca del frente, Katarina Dromashko recorre la biblioteca donde trabaja desde hace más de cinco años. El centro se halla frente a una subestación eléctrica y al lado de Motor Sich, el mayor fabricante local de motores para automóviles y aviones. La subestación ha sufrido siete ataques de drones y misiles rusos, en los que el centro ha sufrido tres impactos. «Es una suerte que no haya habido heridos, pero mucha gente tiene miedo de venir», cuenta Dromashko. Al poco suena la alarma aérea y todos los presentes se trasladan a la sala trasera, lejos de ventanas y puertas. Un psicólogo infantil, contratado durante la pandemia de la covid, ofrece sesiones a los jóvenes con dificultades emocionales por los ataques aéreos.

«Con dos impactos en siete minutos contra mi almacén, es evidente que fue un ataque premeditado contra la industria editorial. No hay cerca objetivos militares y estamos frente a un hospital infantil»

No son los únicos desafíos a los que se enfrentan las bibliotecas ucranianas. La escasa financiación que provenía de las autoridades locales se ha reducido por los desvíos presupuestarios a las fuerzas armadas y servicios de emergencia. La renovación de sus fondos, en todo caso, no es un problema actual. La Asociación Ucraniana de Bibliotecas estima que cerca de la mitad de sus volúmenes fueron publicados durante la época soviética, finiquitada en 1991.

Mientras tanto, Kruglov sigue sin saber cómo cubrirá el coste de los libros quemados por Rusia y no puede evitar establecer paralelismos históricos: «Los nazis ya quemaron decenas de miles de libros durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora, Rusia quema decenas de millones de libros. Quiere borrarnos del mapa y acabar con la cultura ucraniana; por eso debemos hacer todo lo posible para mantenerla viva».

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LA ASIGNATURA OBLIGATORIA

La guerra ha transformado por completo la educación en Ucrania. Al margen de la escasez de libros de texto, en las escuelas se imparte Defensa de Ucrania, una asignatura, obligatoria a partir de los 15 años, para adiestrar a los jóvenes en el manejo básico de armas, pilotaje de drones, detección de desinformación en redes sociales y plataformas y primeros auxilios. El objetivo, dicen autoridades y profesores, no es aprender a combatir, sino capacitar a los alumnos que han crecido bajo los bombardeos para sobrevivir. El Gobierno de Kiev subraya la diferencia entre su modelo, centrado en la preparación práctica y el pensamiento crítico, tan necesario para desenvolverse en tiempos de guerra, pero sin glorificar la vida militar, y lo que ocurre en las escuelas rusas, donde se imparte Defensa de la Patria, asignatura que fomenta el culto al ejército y la obediencia al Estado desde los 6 años. «Algunos de estos chicos serán médicos, otros profesores o se dedicarán a otras cosas, pero aun así necesitan estas habilidades —señala el director de una escuela en Kiev (foto), ubicada en un búnker subterráneo— Les estamos enseñando a sobre- vivir». 

TITULO : EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes  -    6 - Noviembre - Isabel Coixet - En las azoteas ,.  

MI CASA ES LA TUYA - VIERNES -    6 - Noviembre  ,.

MI CASA ES LA TUYA -', presentado por Bertín Osborne,.

acerca a los espectadores el lado más desconocido de personajes relevantes de diversos ámbitos. Durante aproximadamente una hora, los telespectadores tienen la oportunidad de conocer mejor al invitado y también al propio Bertín Osborne, en Telecinco  a las 22:00, el viernes  -  6 - Noviembre  ,etc.

  EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes -  6 - Noviembre -Isabel Coixet - En las azoteas,. 

 Isabel Coixet - En las azoteas ,.  

 Isabel Coixet: Todo el mundo es un museo - XLSemanal - El Correo

Isabel Coixet - foto ,.  

 

Venir a Dakar está siendo como vivir una infancia nueva. Una infancia vivida ahora, de adulto. No tiene lógica, y seguramente resultará extraño esto que digo, y sin embargo es. Cuando pienso en lo que —profundamente— me agrada de Senegal, se trata de aquello que tuvimos y hemos ido perdiendo. ¿Qué podría haber en común entre este país y la isla en la que me crié? Aparentemente, muy poco, a pesar de la cercanía geográfica. En aquel tiempo todavía menos, pero ahora se produce cierto paralelismo entre la actualidad de un lugar y el pasado del otro. Mi infancia, como la de todos, se encuentra en un pasado en el que las sociedades eran algo más sólidas que estas en las que vivimos ahora. El recuerdo de mi infancia y la actualidad de Dakar tienen en común (nada concreto, nada palpable) lo esencial. No es que en la infancia comiéramos en una gran bandeja en el suelo, todos alrededor, hasta 12 personas, como estoy haciendo en Dakar en cada almuerzo y en cada cena, pero sí hay algo que es lo mismo y cada vez es menos frecuente en La Palma o en Madrid: encontrarnos todos en torno a la comida, vernos las caras y las manos, compartir el pan, tener al otro en el mismo lugar respecto de nosotros para la revisión diaria (no para la revisión semanal o mensual en un restaurante, sino diaria y en el hogar). Por supuesto allí estaba la madre, el padre, los hermanos, y en Dakar los míos no. Pero aún hay que aguardar a que la comida esté lista, uno de esos momentos gloriosos de cuando era niño. Ahora lo sé: el momento, no de la comida, sino de la espera de la comida. Los sonidos de la casa cuando se aguarda la comida. Las casas suenan distinto en esos momentos. No sé si me explico. Venir a Senegal, hoy, puede ser como viajar a nuestro pasado profundo. Aquí las azoteas son importantes. Se vive en las azoteas, como cuando yo era niño en la isla de La Palma, en un mundo, el de los setenta y ochenta, que guarda ciertas desigualdades con el de mi presente, del mismo modo que el presente de la isla guarda desigualdades con el de Senegal. Esas desigualdades son una fortuna para la memoria y las sensaciones. No la realidad de las cosas, no su casuística —nada de esto es una fortuna para la memoria y las sensaciones cuando nos encontramos en Senegal y recordamos el lugar del que procedemos—: no sus evocaciones, no sus alusiones, no sus añoranzas o remembranzas, ni siquiera sus reminiscencias. No se trata de lo mismo o de lo parecido o de lo que remite o de lo que contiene o transmite lo igual, sino de lo que es. Y ello me hace observar lo que importa (lo esencial en Senegal y en España y en todos los lugares), soslayar lo evidente de las desigualdades. No mirar el mundo incidiendo en las desigualdades —que últimamente parece nuestro deporte nacional, una disciplina política y, por tanto, un ejercicio maniqueo, ficción— sino a través de aquello en lo que coincidimos porque está al final de todo.

"En Senegal es habitual que el núcleo familiar acoja a hermanos y hermanas de los padres y las madres, a sobrinos o sobrinas, a las cuñadas casadas con el hermano del cabeza de familia varón, a la hermana estudiante soltera, incluso a alguien que no es propiamente de la familia"

Cuando estoy en Madrid no existe esta espera. Aquí, en Dakar, todos aguardamos el momento de salir de donde nos encontremos. Suenan las voces que nos convocan y llegamos al centro de la casa, que es el paño en el suelo donde se posa la gran bandeja de arroz, pescado, verduras y salsa. En Madrid, durante años, la comida solía hacerla yo para mi hija y su madre. Y ahora, si no la hago —si no almuerzo o ceno en otro lugar: en casa de mi novia, en mi excasa con mi hija y su madre o en cualquier bar o restaurante—, comer no requiere de esperas ni se produce en compañía ni hay posible revisión diaria de los otros. En el piso en el que vivo con más gente —un piso enorme, 200 m2 más otros 200 m2 de terraza, en una casa de la segunda mitad del siglo XIX apenas modificada durante el siglo XX y sin actualizar, esto es: desprovista de lo que se considerarían comodidades y necesidades estéticas del siglo XXI—, un piso de Bravo Murillo, por otro lado, que ya existía en tiempos de Tristana, de Galdós, entonces en el extrarradio terroso de la ciudad y hoy barrio tomado por inmigrantes musulmanes, dominicanos, africanos y españoles de provincias, comparto formando una familia extrañada, en régimen de semiokupa, cada cual en su cubículo (su habitación, algunas de ellas de 30 m2), conectados a internet e íntimamente unidos a personas que no están en la casa. Ni siquiera hablamos demasiado entre nosotros, y desde luego no lo hacemos con profundidad cuando se trata de nuestras cosas. Apenas coincidimos. No nos vemos. Y cuando hablamos, no vamos muy lejos ni vamos muy adentro ni en nosotros ni en el otro. Una postura en cierto sentido profiláctica, que consiste en no cargar sobre los compañeros el menor peso emocional, y desde luego no permitir que el compañero lo cargue sobre nosotros: una convivencia light, pretendidamente superficial, fluida y por tanto apacible, sin sobresaltos, sin malos rollos, y que me proporciona una sensación de libertad que no había sentido nunca, ni viviendo solo.

En la casa, nunca jamás nadie “dice” nada a ningún otro. No hay llamadas de atención ni reproches ni observaciones sobre la vida de los otros. En casi dos años no he vivido ni una sola discusión en la casa. Cada uno de nosotros valora (más que la limpieza, el orden o la contribución a lo común en papel higiénico, aceite o ajos) que nadie nos diga nada. Con espacio de sobra para cada uno, estamos solos. Vivimos solos y, por lo tanto, jamás nos hemos sentado juntos a la mesa.

El estilo de vida en esta casa de Dakar, sin embargo, es de una solvencia que me recuerda a la infancia, familia —entonces— de cuatro hermanos en torno a los padres. Sólo que aquí, en Senegal, es habitual que el núcleo familiar acoja a hermanos y hermanas de los padres y las madres, a sobrinos o sobrinas, a las cuñadas casadas con el hermano del cabeza de familia varón, a la hermana estudiante soltera, incluso a alguien que no es propiamente de la familia: un tocayo, el hijo de un tocayo o el hijo de un amigo. Aquí, en cuanto una persona encuentra una fuente solvente de ingresos, el entorno más amplio posible se cobija alrededor, y quien obtiene los ingresos solventes nada hace (ni nada podría hacer, posiblemente) para echar de su lado a los suyos.

"En España tratamos de mantener a todo el mundo, también a la familia, en un lugar distante, individuales e independientes hasta un cierto riesgo de soledad"

Estamos todos cenando en torno a la bandeja —hace un rato—, y el bebé de la casa busca consuelo en los brazos del joven Dino. Ni en los brazos de su madre ni en los de su padre. El joven Dino procede de un pueblo lejano, no sé cuál es su acuerdo en la casa, pero no se trata de un familiar, si acaso podría ser —me parece— el novio extraoficial (o privado, o clandestino, aquí lo de ser novios no se lleva) de la hermana de la madre del bebé. Estudia derecho y en este momento, porque no hay clases, tiene un trabajo poniendo azulejos en el centro de Dakar. Por la mañana, hasta la hora de marchar, lo que hace poco después de comer, se ocupa del bebé de la casa. Parecería su padre, pero su madre se encuentra normalmente en otras dependencias y no son pareja, y cuando el padre llega, a la noche, el bebé sigue recurriendo a los brazos amorosos del joven Dino. Me parece insólito. Por supuesto, el bebé pasa por los brazos amorosos de su madre y por los brazos juguetones de su padre y, también, todo el tiempo, por los entretenidos brazos ocasionales de los hermanos del padre del bebé, cuatro jóvenes en la casa. Nunca faltan brazos para él, nunca le faltan ni protección ni cuidados, pero su relación insuperable es con el joven Dino, que no es su padre ni es, exactamente, de la familia. Dino se desvive por él y él, cuando necesita un adulto, recurre a Dino. Se cae, llora, y Dino corre en su auxilio y él corre hacia Dino.

Se trata de una familia formada de manera mucho más solida que las de España hoy, más sólida incluso que las de mi infancia. Mientras aquí, de la manera más estrecha e íntima, es parte de la familia hasta quien ha llegado de fuera, en España tratamos de mantener a todo el mundo, también a la familia, en un lugar distante, individuales e independientes hasta un cierto riesgo de soledad. Aquí, en Dakar, sin embargo, la soledad es inviable, extraña, rara: genera desconfianza en los otros. Lo que resulta natural en España, aquí no lo es, y lo que aquí es natural, en España se rehúye.

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