El lunes 13 de enero por fin se desvelará quién será el próximo Balón de Oro en Zúrich. Tres nombres propios optan al galardón: Cristiano ...
Fútbol | FIFA Balón de Oro¿Quién será el Balón de Oro 2013?
El lunes 13 de enero por fin se desvelará quién será el próximo Balón de Oro en Zúrich. Tres nombres propios optan al galardón: Cristiano (Real Madrid), Ribéry (Bayern de Múnich) y Messi (FC Barcelona).- -foto-Cristiano, Ribéry y Messi optan al mejor jugador del pasado año 2013
- También hay 15 españoles candidatos para estar en el mejor once del año
- Gala FIFA Balón de Oro 2013 en directo, lunes 18:15h. en TdP y RTVE.es
Mucho se ha especulado en las últimas fechas sobre el merecedor del título. Incluso se llegó a ampliar el plazo de las votaciones, algo que favorecía claramente a la estrella lusa del Madrid.
El jugador del Barça ha monopolizado el premio las últimas cuatro campañas y, de conseguir el de este año, sería su quinto consecutivo. El rosareño encabeza la delegación culé en Zúrich, a donde también se desplazan Neymar, Alves y Xavi (Iniesta se queda haciendo rehabilitación), más cinco directivos con Rosell y Zubizarreta al frente.
Mientras, Cristiano es el segundo de los tres que sabe lo que es tener un Balón de Oro en casa, lo logró en 2008, con el Manchester United.
Quién tiene el hueco preparado en la chimenea es Ribéry, como él mismo desvelo. El francés nunca ha levantado el galardón que distingue al mejor jugador del mundo y a sus 30 años está en el mejor momento de su carrera, su juego y títulos le avalan.
Las lesiones de Messi durante el 2013, uno de los peores años de su carrera en el aspecto médico, le descuelgan por primera vez en cuatro años de la lucha directa con CR7 por lograr el premio.
Cristiano y Ribéry se posicionan con ventaja sobre el astro culé y parece que entre ellos dos se decidirá al mejor jugador del mundo del pasado año.
El '7' del Madrid desveló la pasada semana que sí asistirá a la entrega de premios del próximo día 13 en Zúrich. Síntoma de que tiene muchas esperanzas de llevarse el ansiado trofeo.
Hay que recordar que el año que se reconocía al mejor jugador de 2011, que se lo llevó Messi, no estuvo presente, tampoco Mourinho, por entonces entrenador del Real Madrid.
Los entrenadores, capitanes y periodistas tendrán que decidir entre los tres atendiendo a los logros y nivel mostrado por cada uno.
El que más títulos ha levantado este 2013 ha sido el jugador franquicia del Bayern, del que Guardiola dice "no haber conocido a nadie con ese carácter" a este nivel profesional.
Ribéry ha ganadro Bundesliga, la Copa de Alemania y la Champions, además de la Supercopa de Europa al Chelsea de Mourinho. Actualmente es líder de la competición casera y está clasificado a octavos de la Champions. Por el contrario, solo ha sumado 19 goles.
Messi es el segundo que más títulos ha logrado, con la Liga y la Supercopa de España en su haber. En el aspecto individual, está entre medias del francés y Cristiano, con 45 goles. Lleva menos que otras campañas por culpa de las lesiones, hasta tres en 2013. La última no le dejó acabar el año en igualdad de condiciones con sus dos rivales.
Cristiano es el más desfavorecido en cuanto a logros colectivos. No ha conseguido ni un solo título con el Real Madrid. Sin embargo, sus números individuales son los mejores de los tres. El luso cerró el periodo de votaciones con 67 tantos.
A pesar de que todos estos datos pesan, hay otro factor que también influirá en la elección del ganador. Simpatías y afinidades también tendrán un gran valor a la hora de las votaciones.
Cristiano, Costa, Neymar y Messi, candidatos al mejor once
Además, hay once jugadores de la Liga entre los que aspiran a formar parte del mejor once del año.
Iker Casillas (Real Madrid CF) y Víctor Valdés (Barcelona) como porteros; los defensas Jordi Alba, Gerard Piqué (Barcelona) y Sergio Ramos (Real Madrid); los medios Francisco Alarcón "Isco" (Málaga/Real Madrid), Xabi Alonso (Real Madrid), Sergio Busquets, Xavi Hernández y Andrés Iniesta (FC Barcelona); el delantero hispano-brasileño Diego Costa (Atlético de Madrid), Cristiano Ronaldo (Real Madrid) y Messi y Neymar (FC Barcelona) son los futbolistas españoles que están preseleccionados para formar parte del FIFA FIFPro World XI 2013
Ferguson, Heynckes y Klopp, optan al mejor entrenador
Además, el británico Alex Ferguson (exentrenador del Manchester United) y los alemanes Jupp Heynckes (exentrenador del Bayern de Múnich) y Jürgen Klopp (Borussia de Dortmund) son los tres finalistas a alzarse con el premio de la FIFA 2013 al mejor entrenador.
El 'Premio Puskas' al mejor gol se lo disputarán Neymar, Ibrahimovic y Matic. En el caso del jugador azulgrana opta a ese galardón por un gol que marcó a Japón cuando disputaba la copa Confederaciones con Brasil. Neymar ya sabe lo que es ganar ese trofeo, puesto que se hizo con él en 2011 por un tanto contra el Flamengo en la liga brasileña.
En categoría femenina, las tres aspirantes al Balón de Oro son la estadounidense Abby Wambach -vigente ganadora-, la brasileña Marta -cinco veces ganadora- y la alemana Nadine Angerer. En cuanto a las entrenadoras, han sido nominadas Ralf Kellermann (Wolfsburgo), Silvia Neid (selección alemana) y Pia Sundhage (selección sueca).
Los nombres de los ganadores de todos los premios se conocerán el 13 de enero en la ceremonia que se celebrará en el Palacio de Congresos de Zúrich. La gala estará dirigida por el holandés Ruud Gullit y la actriz brasileña Fernanda da Lima, según desveló la FIFA.
TÍTULO: EL OBJETO Y YO, LAS VEGAS MIDE LAS CONSTANTES VITALES DE LA TECNOLOGIA,.
novedades de la eléctronica de consumoLas Vegas mide las constantes vitales de la tecnología
Dispositivos llevables, televisores 4K y salud se erigen en los grandes protagonistas del CES, primer gran cónclave especializado del añoVarios televisores Toshiba Ultra HD 4K son exhibidos en la feria CES. / EfeEnero es el mes de los propósitos por excelencia. Buenos, desproporcionados o a la postre fallidos, pero propósitos al fin y al cabo. Uno de los que más suelen saciar la mala conciencia -cebada en las semanas anteriores a base de turrón, cava y cordero- es el de eliminar la barriguita que empieza a asomar con peligro. Pasado el compromiso inicial, a más de uno le vendría bien un sensor que avisa al dietista si el paciente come a horas indebidas.Esa es una de las rarezas que se han visto en el CES 2014, el primer gran cónclave de la tecnología, que se ha celebrado estos días en Las Vegas, donde se han mostrado las últimas novedades de la eléctronica de consumo, en áreas tan variadas como el coche conectado o la salud, que ha acaparado un buen puñado de titulares. Se han expuesto inventos como 'Kolebree', un cepillo que mide el sarro que se elimina y la actividad diaria para tutelar el cuidado bucal de los pequeños de la casa; o ingenios para medir, entre otras cosas, los niveles de glucosa o geolocalizar a un enfermo de alzhéimer. La bautizada como 'e-salud' se conjuga en muchas ocasiones con los dispositivos para vestir, la que muchos perciben como la próxima gran revolución una vez relajada la efervescencia creativa del tándem 'smartphones-tablets'.La nomenclatura deportiva parece, por el momento, el caladero más explotado. Las aplicaciones de 'running' de los teléfonos y aparatos como la Fuelband de Nike así dan fe de ello. Otro clásico como Reebok se ha estrenado en esta especialidad con un gorro que detecta daños producidos durante un partido de fútbol americano y otros deportes de contacto.Por su parte, LG agradó con el lanzamiento de LifeBand Touch -escogido como mejor 'gadget' de esta categoría- una pulsera que además de medir la actividad física también incluye 'apps' que le hacen funcionar como reloj inteligente. Además, los surcoreanos han jalonado el ingenio con unos auriculares que miden el pulso. Garmin, además de múltiples accesorios para el coche, dejó ver el 'Vivofit', un reloj pensado como podómetro que monitoriza el sueño. Bajo esta misma premisa, Sony ha ido un paso más allá con la presentación en sociedad de 'Smartband', una pulsera que también registra las 'constantes sociales' del usuario, midiendo las interacciones en redes, la música escuchada o registrando la agenda.La fiebre por esta tendencia -que abarca desde relojes inteligentes hasta las esperadas gafas de realidad aumentada de Google pasando por calcetines y camisetas que recolectan datos corporales- podría suponer en tan solo cinco años un negocio de 19.000 millones. Esta guerra también ha alcanzado a los creadores de microchips como Intel, que ha dado forma a 'Edison', un ordenador minúsculo del tamaño de una tarjeta SD para utilizarse en cualquier máquina por pequeña que sea. Nvidia Tegra, uno de sus competidores, se ha plantado en Nevada con un procesador de 192 núcleos, una auténtica bestia que ha generado gran expectación.El otro gran protagonista de la cita de ultramar ha sido el 4K, el nuevo estándar de imagen -también denominado UHD- que pulveriza la alta definición al multiplicar la resolución por cuatro.Aunque los primeros modelos ya llegaron al mercado hace meses, las grandes marcas han desembarcado en esta cita con autoridad. Samsung y LG hollaron un nuevo 'ochomil' presentando monitores curvos de 105 pulgadas que abrazan esta tecnología. En el caso del primero, se apuntó el tanto de presentar el primer televisor flexible con 4K. Con 85 pulgadas, la superficie deja de ser plana y se curva tan solo apretando un botón.El sector también parece haberse conjurado para superar uno de los males endémicos con los que ha nacido este nuevo estándar: la falta de contenidos. Para ello, empresas como Sony -cuya división de cine ya prepara lanzamientos con esta resolución- y LG se han aliado con el gigante del vídeo 'online' Netflix. La factoría nipona, que apareció con grandes novedades en esta materia, sorprendió con 'Ultra Short Throw Proyect' que convierte cualquier superficie en una pantalla UHD.Aunque con dimensiones más reducidas, otras firmas como Polaroid, Vizio o Haier han presentando pantallas más asequibles que oscilan desde los 800 euros hasta más de 2.000.
lunes, 13 de enero de 2014
LA HORMA DE MI ZAPATO, LOS ZAPATOS, UN BALON DE ORO DE POCOS EQUILATES,./ EL OBJETO Y YO,LAS VEGAS MIDE LAS CONSTANTES VITALES DE LA TECNOLOGIA,.
EL HORMIGUERO, NURIA ROCA y JUAN DEL VAL./ REVISTA FOTOGRAMA, CINE, TITANES, HICIERON, HISTORIA,./ LIBRO, EL LUGAR MAS FELIZ DEL MUNDO, DAVID JIMENEZ,.
El lunes, 13 de enero, viene a “El Hormiguero” un matrimonio que lleva muchos años siendo también pareja profesional:-foto NURIA ROCA y JUAN DEL VAL. Tras escribir juntos dos novelas de gran éxito (Para Ana, de tu muerto y Lo inevitable del amor) Nuria y Juan se ponen al frente del nuevo morning show radiofónico “Lo mejor que te puede pasar”, el programa despertador que se puede sintonizar en Melodía FM de 6 a 10 de la mañana desde ese mismo día, el 13 de enero. Nuria Roca y Juan del Val estarán frente al micrófono pero apoyados por un nutrido grupo de colaboradores.
- -fotos- REVISTA FOTOGRAMA, CINE, TITANES, HICIERON, HISTORIA,.
- Reparto
Denzel Washington, Will Patton, Wood Harris, Ryan Hurst, Donald Adeosun Faison, Craig Kirkwood, Ethan Suplee, Kip Pardue, Kate Bosworth, Nicole Ari Parker, Hayden Panettiere, Ryan Gosling, Hayden Panettiere,.
- En Virginia, el rugby es un gran acontecimiento deportivo, un estilo de vida que nace en los institutos. En 1971, cuando el proceso de integración racial obliga a crear una escuela para blancos y negros, el deporte se verá sometido a una prueba de fuego. Herman Boone, un negro, sustituye al veterano y eficaz Bill Yoast como primer entrenador de los T.C. Williams High "titans". Juntos llevarán a cabo una gran tarea: convertir a una pandilla de chicos agresivos y desorientados en adultos responsables y sensibles, y, sobre todo, liberar a la ciudad de su intolerancia y sus prejuicios raciales.
TÍTULO: LIBRO, EL LUGAR MAS FELIZ DEL MUNDO, DAVID JIMENEZ,.
- Una bonita casa en la playa? Matthieu Ricard
prefiere el monasterio apartado de toda civilización donde vive, en las
montañas de Nepal. ¿Una cuenta bancaria boyante? Ha entregado todo el
dinero de las ventas de sus libros a la caridad. ¿Quizá un matrimonio
bien avenido o una excitante vida sexual? Tampoco: a los 30 años decidió
acogerse al celibato y dice cumplirlo sin descuidos. En realidad,
Matthieu Ricard carece de todas las cosas que los demás perseguimos con
el convencimiento de que nos harán un poco más felices. Y sin embargo,
este francés de 61 años, biólogo molecular hasta que decidió dejarlo
todo y seguir el camino de Buda, es más feliz que usted y yo. Mucho más
feliz. El más feliz.
Científicos de la Universidad de Wisconsin llevan años estudiando el cerebro del asesor personal del Dalai Lama dentro de un proyecto en el que la cabeza de Ricard ha sido sometida a constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de duración. Su cerebro fue conectado a 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de sensaciones diferentes.
Los resultados fueron comparados con los obtenidos en cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard logró -0.45, desbordando los límites previstos en el estudio, superando todos los registros anteriores y ganándose un título –«el hombre más feliz de la tierra»– que él mismo no termina de aceptar. ¿Está también la modestia ligada a la felicidad? El monje prefiere limitarse a resaltar que efectivamente la cantidad de «emociones positivas» que produce su cerebro está «muy lejos de los parámetros normales».
El problema de aceptar que Ricard es el hombre más contento y satisfecho del mundo es que nos deja a la mayoría en el lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en la contemplación y que carece de bienes materiales es capaz de alcanzar la dicha absoluta, ¿no nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando nuestros esfuerzos en un trabajo mejor, un coche más grande o una pareja más estupenda?
Los trabajos sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento de que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. «La plasticidad de la mente», en palabras del científico estadounidense, cuyo estudio es el quinto más consultado por la comunidad investigadora internacional.
Los científicos han logrado probar que la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. «La relación entre el córtex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona», asegura Ricard, que durante sus resonancias magnéticas mostró una actividad inusual en su lado izquierdo.
Los neurocientíficos americanos no creen que sea casualidad que durante los estudios llevados a cabo por Davidson los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente. Ricard lo explica en la capacidad de los religiosos de explotar esa «plasticidad cerebral» para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos. La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y, lo que es más improbable, alcanzar definitivamente y sin condiciones.
Éxtasis mental. Lograr el objetivo de la dicha no es fácil. Ricard ha escrito una decena de libros –estos días combina sus retiros espirituales con la promoción de su obra Happiness en el mundo anglosajón– y cientos de artículos tratando de mostrar el camino y, aunque la mayoría de sus obras se han convertido en éxitos editoriales, el propio autor descarta que su lectura garantice el éxito. Al igual que un logro en atletismo o en la vida laboral, el cambio sólo es posible con esfuerzo y tenacidad, pero Ricard asegura que todo habrá merecido la pena una vez se alcanza el estado de éxtasis mental que logran los elegidos. En su Defensa de la felicidad (Urano), la traducción de su último libro publicado en España, el monje explica cómo nuestra vida puede ser transformada incluso a través de variaciones mínimas en la manera en que manejamos nuestros pensamientos y «percibimos el mundo que nos rodea».
Es un viaje hacia el interior de uno mismo que Matthieu Ricard recorrió contra todo pronóstico. Nacido en París en 1946, el «monje feliz», como se le conoce en todo el mundo, creció en un ambiente ilustrado. Su padre, Jean-François Revel, fue un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa que reúne a la elite intelectual del país galo. Su madre dedicó gran parte de su vida profesional a la pintura surrealista y tuvo un gran éxito antes de convertirse también ella en monja budista. Ricard vivió en su juventud los excesos propios del París de los años 60 y tras terminar sus estudios de secundaria se decidió por las ciencias. Hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando le dio a su padre el disgusto de su vida.
El estudio de textos budistas desencadenó una llamada espiritual que le llevó a dejarlo todo. Decidió que el laboratorio no era lo suyo y partió hacia el Himalaya para hacerse discípulo de Kangyur Rinpoche, un histórico maestro tibetano de la tradición Nyingma, la más ancestral escuela del budismo. Era 1972 y las próximas tres décadas de este francés de carácter suave y cultura exquisita –el único europeo que lee, habla y traduce el tibetano clásico– iban a ser dignas del mejor guión de una película.
Tras estudiar con los grandes maestros del budismo, pasar meses en retiros y recorrer los pueblos del Himalaya, conoció al Dalai Lama y en 1989 se convirtió en uno de sus principales asesores y en su traductor al francés. Su posición como mano derecha del Señor de la Compasión le ha convertido en la figura budista occidental más influyente del mundo y llevaron al gobierno francés a concederle la Orden Nacional Francesa.
La vida elegida por Ricard le enfrentó a los ideales en los que se había formado y al ateísmo de su padre. Ambos decidieron discutir sus diferencias en El monje y el fisólofo, un diálogo que sólo en Francia vendió 500.000 copias y en el que la búsqueda de la felicidad está presente en cada capítulo. «Tenía muchas esperanzas en su futuro profesional y me parecía una lástima que abandonara [su carrera científica]. Después me di cuenta de que había transferido su espíritu científico al estudio del budismo», decía el padre antes de morir, una vez hubo aceptado la elección de Matthieu.
La idea de Ricard de ofrecerse para los estudios de la mente que llevaba a cabo la Universidad de Wisconsin estuvo influenciada por el propio Dalai Lama, que durante años ha colaborado con científicos occidentales, facilitando el análisis cerebral de los monjes y su capacidad de aislar la mente durante las sesiones de meditación. Uno de los aspectos que más ha fascinado a los investigadores es la capacidad de los monjes de suprimir sentimientos que hasta ahora creíamos inevitables en la condición humana: el enfado, el odio o la avaricia. El estudio de sus cerebros demuestra una capacidad extraordinaria para controlar sus impulsos basados en el principio de que Buda no prometió a sus seguidores la salvación en el cielo, sólo el final de sus sufrimientos en la tierra si lograban controlar sus deseos. Para muchos ese ha sido uno de los puntos flacos del budismo: la limitación de las ambiciones personales y la pasividad.
Ricard suele acudir a una anécdota del Dalai Lama para negar que el control de los impulsos negativos sea igual a pasividad o falta de respuesta, por ejemplo ante un crimen o un genocidio. «Alguien le preguntó en una ocasión al Dalai Lama qué haría si alguien entra en una habitación para matar a todos los presentes. Su respuesta irónica fue: «Empezaría por dispararle a las piernas. Y si eso no funciona, apuntaría a la cabeza».
Ricard cree que el problema es que nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo justificados, sino que los hemos creado nosotros en nuestra mente de forma artificial como respuesta a nuestras propias frustraciones. Y ése es uno de los impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es «un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona». Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, asegura Ricard, sienten lo mismo que «un pájaro cuando es liberado de su jaula».
Satisfacción filipina. Tampoco es necesario leer a este hijo adoptivo de Buda o retirarse a un templo en el Himalaya para comprobar que el «dinero no da la felicidad». Los habitantes de las barriadas pobres de Manila se muestran, a pesar de sus dificultades, aparentemente más contentos que los tiburones financieros de la vecina y multimillonaria Hong Kong. Cada vez que se hace una encuesta sobre felicidad global, los filipinos aparecen entre los pueblos más satisfechos. Ni la pobreza ni el hecho de que su país haya sido declarado el «lugar del mundo más afectado por los desastres naturales» por el Centro para la Investigación y Epidemiología de Desastres parecen afectar su visión positiva de la vida. Su intensa vida social y familiar compensa penurias privaciones. Los honkoneses, con una renta per cápita 20 veces mayor, aparecen sistemáticamente en los últimos lugares en los mismos sondeos de felicidad. La presión consumista, el estrés y el deterioro de las relaciones sociales figuran entre las causas de insatisfacción más citadas por los ciudadanos. Todo el desarrollo y el dinero del mundo no han logrado levantar el ánimo de la Nueva York de Asia.
Matthieu Ricard ve en resultados como éste la prueba de que cualquiera, no importa las desgracias que haya vivido, puede alcanzar la felicidad si cambia el chip mental que a menudo nos hace detenernos en los aspectos negativos de la existencia. Incluso la pérdida de los seres queridos puede sobrellevarse con relativa facilidad si se afronta la muerte desde una perspectiva nueva, menos centrada en su dramatismo. «Mi padre murió el año pasado a los 82 años. Como dependía tanto de su brillantez intelectual, cuando se vio limitado se desanimó», asegura el monje, para quien la muerte de quienes nos rodean debe ser aceptada como un paso más en el ciclo natural de la vida y no necesariamente como un episodio triste. «El mejor homenaje que podemos ofrecer a los que ya no están con nosotros es vivir la vida de forma constructiva, ser conscientes de que nacemos solos y morimos solos. ¿Por qué no sentir que cada ser humano es nuestro familiar, que cada casa es nuestro hogar?».
Los investigadores que han estado analizando las emociones de Ricard creen que los resultados podrían servir para paliar enfermedades como la depresión y llevar a la gente a entrenar una mente saludable de la misma forma que hoy se acude al gimnasio a mejorar la forma física. Más aún, si como sugiere Ricard, una de las claves de la satisfacción personal es el control y la supresión de instintos negativos como el odio, y si existe una forma de limitarlos, estaríamos ante la posibilidad de mejorar la condición humana y enmendar sus peores defectos.
Por supuesto son muchos los que apuntan a la inocencia y la sobredosis de utopía que supone pensar en una aldea global en la que todo el mundo perdona a los demás y nadie se enfada con nadie, un mundo basado en las buenas maneras y sentimientos, sin guerras ni luchas de poder. El monje francés responde a quienes dudan con la pregunta que mejor define su visión de la vida: «¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?».
Matthieu Ricard no quiere. Por eso en lugar de una casa en la playa ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen; por eso ha regalado los millones de euros procedentes de sus libros (se han vendido millones de copias en todo el mundo y han sido traducidos a una decena de lenguas); y quizá por eso ha evitado los conflictos propios de la vida matrimonial. El «hombre más feliz del mundo» no sugiere que todo el mundo haga lo mismo para encontrar la dicha. Sólo que aprendamos que la deseada casa de la playa, los millones en el banco o esa pareja tan atractiva tampoco nos conducirán a ella. Aprender a contentarnos con lo que tenemos quizá sí.
- Vejez: Cuando la agudeza mental y la acción disminuyen, es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor y comprensión.
- Muerte: Forma parte de la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza de la existencia. Sólo hay un camino: aceptarla.
- Soledad :existe una manera de no sentirse abandonado: percibir a todos los hombres como parte de nuestra familia.
- Alegría: Está dentro de cada uno de nosotros. Sólo hay que mirar en nuestro interior, encontrarla y transmitirla.
- Identidad: No es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos. Es nuestra naturaleza más profunda, ésa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean.
- Conflictos de pareja minimizarlos. Es muy difícil pelearse con alguien que no busca la confrontación.
- Familia: Requiere el esfuerzo constante de cada uno de sus miembros, ser generoso y reducir nuestro nivel de exigencia.
- Deterioro físico: Hay que aprender a valorarlo positivamente. Verlo como el principio de una nueva vida y no el principio del fin.
- Relaciones sociales: Es más fácil estar de buen humor que discutir y enfadarse. Lo ideal es seguir siendo como somos y utilizar siempre que podamos la franqueza y la amabilidad.
- Felicidad: Si la buscamos en el sitio equivocado, estaremos convencidos de que no existe cuando no la encontremos allí.
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