domingo, 28 de diciembre de 2014

REVISTA XL SEMANAL, PORTADA, REY JUAN CARLOS,./ ENTREVISTA,. Al Pacino: ACTOR,.

TÍTULO: REVISTA XL SEMANAL, PORTADA,  REY JUAN CARLOS,.

En portada

Crónica de la abdicación "Fueron sentimientos contradictorios: el dolor de la despedida y el orgullo"

Esta es la primera vez que don Juan Carlos habla tras la abdicación en un medio. El periodista Fernando Ónega ha mantenido la primera entrevista con el monarca después de la coronación de Felipe VI y la última en su despacho de La Zarzuela. Cuatro horas de diálogo que se recogen en el libro 'Juan Carlos I. El hombre que pudo reinar' (Plaza & Janés) y del que 'XLSemanal' publica un extracto en exclusiva. edición:
Nos vamos, ¿no? Se lo preguntó dos veces, como si necesitara reafirmar el permiso para marcharse. Su hijo hizo un gesto de asentimiento.
Él giró su cuerpo maltrecho, castigado por los años, dolido a causa de los accidentes, la cadera tantas veces rota y las «visitas al taller», y entró en la penumbra del palacio, que era la penumbra de la historia. Se apoyó en su bastón y se desvaneció tras aquella puerta que daba al balcón de la plaza de Oriente.
[...] A su lado iba una gran mujer, la gran dama que le acompañó, por lo menos oficialmente, durante el último medio siglo. Hasta ese instante llegaron las fotos del matrimonio. Las posteriores fueron de encuentros en citas oficiales que duraron lo que duraron los actos. Detrás de aquellas cortinas emprendieron caminos opuestos.
[...] Lo cierto es que no era devoto del Palacio de Oriente. Ni siquiera lo llamaba palacio sino Oriente. No quiso vivir allí como su abuelo, quizá porque este salió de aquel recinto para el exilio sin que nadie acudiera a despedirlo. Él quiso vivir en La Zarzuela porque había soñado con un hogar.
[...] Pero aquel 19 de junio tenía que estar allí. Era su despedida. Se trataba de la entrega de sus poderes a su hijo con el pueblo como testigo. Fugaz, dos minutos apenas, pero aquella escena cerró una página de la historia.
[...] Cuatro meses después, lejos del ruido y las banderas, en la tranquilidad de su despacho, le pregunté cómo recordaba aquel momento y qué sintió a la hora de despedirse.
J.C.: Quizá la palabra emoción se quede corta. Fueron sentimientos contradictorios: la satisfacción del deber cumplido y el dolor de la despedida; la pena de pensar que me retiro y el orgullo de un padre de ver a su hijo allí.
La mañana del adiós. 
[...] Él se levantó temprano, como todos los días. Tiene programada la radio como despertador a las siete de la mañana. A continuación realizó sus ejercicios de rehabilitación. Salió de La Zarzuela con la sensación de vestir por última vez el uniforme de gala de capitán general. Preguntó si había mucha gente en la plaza de Oriente: «Está llena, señor». Sintió nostalgia, pero también, como confesó después, el orgullo de la misión cumplida. Salió al balcón 59 segundos después que Felipe VI. Se le veía pequeño al lado de su hijo.
[...] Fue en ese momento, ya detrás de las cortinas, cuando Juan Carlos I se sintió libre de la carga de la Corona. Experimentó la liberación. Había dejado definitivamente la Jefatura del Estado.
[...] No sabía en aquel momento su Majestad que allí se iba a instalar su despacho futuro, quizá porque La Zarzuela no es tan grande como para que quepan dos reyes.
Sin urgencias, pero resuelto a abdicar. 
Su figura física llegaba deteriorada a la abdicación. Habían pasado demasiadas cosas en los últimos años. Se habían cometido errores. Escándalos próximos, rumores de alcoba y noticias ciertas del deterioro de la salud se juntaron en poco tiempo. Quizá se habían perdido reflejos.
[...] Mucha gente hablaba de la abdicación e incluso la pedía, pero pocos creíamos que sucediera, porque habíamos leído en sus confesiones a José Luis de Vilallonga estas palabras de don Juan de Borbón: «Un Rey, me había dicho mi padre, nunca debe abdicar; no tiene derecho a hacerlo». Ninguna de las personas que habían hablado con él detectó la menor intención.
[...] Sin embargo, don Juan Carlos sí había pensado en la abdicación. «Lo hizo hace años y en más de una ocasión», según escribió Fernando Almansa: Ha comentado que le gustaría, cuando llegase el momento, dejar la Corona al príncipe y que el relevo de su hijo en el trono se produjera dentro de la normalidad democrática y constitucional.
Un encargo muy especial. 
En la primavera de 2013 sorprendió al jefe de la Casa Real, Rafael Spottorno, con un encargo que le dejó de piedra: Vete estudiando cómo se podría instrumentar una posible abdicación. Sin prisas, solo se trata de tener estudiado el tema en sus aspectos jurídico y constitucional. 
A lo largo del año que transcurrió entre ese encargo y la decisión final, Rafael Spottorno le preguntó varias veces al Rey si seguía adelante con el trabajo encomendado. Y le repitió la pregunta con otros matices: «¿Estamos seguros, señor?». Y el señor lo estaba. Sin urgencias pero resuelto. Solo le faltaba decidir el momento.
Las razones de la abdicación.
Estoy convencido de que el empujón definitivo se produjo, tal como él reveló, al cumplir setenta y seis años. ¿Qué ocurrió ese día? Se celebraba la Pascua Militar, y el Rey leyó su discurso y se perdió. Estaba agotado. Tenía motivos para estar agotado. Había estado respondiendo mensajes de felicitación por su cumpleaños hasta altas horas de la madrugada, uno a uno, sin ningún tipo de ayuda. En consecuencia, había dormido poco y su capacidad de resistencia se vio mermada. Le disgustó verse después en la televisión. Y le disgustaron, le alarmaron en especial las críticas publicadas, hasta el punto de que le preguntó a una persona de confianza: «¿Es que no hay nadie que me defienda?». Creo que esa sensación de derrota o de impotencia, aunque haya sido puntual y excepcional, le llevó a la decisión final.
La soledad del Rey. 
Lo más probable es que la decisión de abdicar haya sido una suma de todo, agravada por la soledad. El Rey estaba muy solo los últimos meses previos a la abdicación. Su matrimonio había naufragado. La relación con sus hijos era complicada: con Cristina por las razones procesales conocidas y porque se había marchado a vivir a Suiza; con la infanta Elena, a pesar de que se profesaban un afecto mutuo, porque ella tenía su propia vida; y aunque el príncipe Felipe mantenía una relación de cariño y admiración, esta estaba matizada por el 'factor Letizia': la sintonía suegro-nuera no sobrepasaba mucho los límites de la cortesía. Incluso hubo momentos de desafecto, creo que superados. Utilizando la célebre expresión de Ortega, «se conllevaban».
Además de una soledad todavía mayor, según me contaron fuentes de toda solvencia, la relación con el Gobierno era poco fluida. Se limitaba a lo obligado por la función institucional y la costumbre, pero hubo casos de nombramientos de embajadores que no le fueron comunicados a Su Majestad, cosa que no había hecho ningún Gobierno anterior. Don Juan Carlos no quiso hacer uso de su autoridad para reclamar esa información. Se tragó los silencios para no provocar conflictos, pero vio incrementado su aislamiento.
[...] A todos estos episodios hubo que sumar las desventuras de su salud, que fueron más graves de lo conocido. Don Juan Carlos estuvo al borde de la muerte cuando fue convocado el doctor Miguel Cabanela.
La infección que sufría estaba a punto de convertirse en una septicemia, enfermedad potencialmente mortal. Se puede decir que la última intervención para cortarla le salvó la vida.
[...] A la vista de este paisaje humano, la alternativa de la abdicación empezaba a ser una hipótesis razonable.
La opinión pública.
Estoy en condiciones de afirmar que el factor de la opinión pública fue determinante. Desde el Palacio de La Zarzuela se hacían encuestas. Periódicamente llegaban los barómetros del CIS y los sondeos de empresas privadas que publicaban los medios informativos. Y cada estudio demoscópico era un golpe en el rostro del monarca: había rechazo. Por primera vez en los treinta y nueve años de reinado, don Juan Carlos veía bajar la calificación que le daban los ciudadanos.
El calendario. 
La primera vez que el rey solicitó que se fuese estudiando su abdicación fue en la primavera de 2013. Es decir, un año después del suceso de Botsuana pero meses antes de la operación efectuada por el doctor Cabanela, cuando se encontraba ya muy limitada su movilidad.
Febrero de 2014. Secreto absoluto. 
[...] La decisión final fue comunicada a Spottorno a principios de 2014. Y una vez adoptada, al Rey le salió el impulso vital que lleva dentro y quiso visitar los países del Golfo, en un viaje que sus colaboradores llamaron «la ruta del dátil». Viajaron en un avión lleno de empresarios y periodistas. Lo que ninguno se podía imaginar al ver a Rafael Spottorno y Javier Ayuso trabajar juntos en un ordenador era lo que estaban haciendo: el esquema del borrador de lo que finalmente sería el discurso de abdicación. Había orden de secreto absoluto. Aún hoy parece increíble que consiguieran la ausencia de cualquier tipo de filtraciones, pero lo lograron. Y se evitó lo que menos convenía en ese momento: abrir el debate monarquía-república. Aunque fue «por los pelos»: hubo que adelantar una semana la abdicación, porque al menos dos personas conocían los preparativos. Y estas dos personas no estaban en la lista de los conjurados al silencio.
31 de marzo de 2014. 
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, recibió la sorpresa política de su mandato, el día del funeral de Estado de Adolfo Suárez. Salió de las Cortes con destino al palacio de La Zarzuela y allí le esperaba el rey para el despacho semanal. No entraron en el debate de las materias de consulta ordinaria que el presidente traslada al monarca ni el monarca hizo al presidente pregunta alguna. Solo le comunicó que había decidido abdicar. Rajoy respondió escuetamente: «Es su decisión, la respeto y cuente con todo mi apoyo y el del Gobierno».
3 de abril de 2014.
Tres días después, el rey recibió a Alfredo Pérez Rubalcaba, que resultaría fundamental en la operación. Rubalcaba tenía la clave de los votos para que la proclamación del nuevo rey no se llevara a cabo únicamente con el respaldo del Partido Popular. Y para conseguir ese fin disponía de la llave del calendario, ya que el líder del Partido Socialista también pensaba dejar la secretaría general de su partido. Con él en ese puesto, la mayoría estaba asegurada. Sin él, y sin conocer al sucesor, nadie podía asegurarla.
Diecisiete días que salvaron la monarquía. 
De esa forma se estableció un primer abanico de fechas. Todo el proceso de abdicación y proclamación tenía que producirse entre el 25 de mayo y el 30 de junio. A partir del 25 de mayo porque era el día de las elecciones europeas. Antes del 30 de junio, porque era el final del periodo de sesiones y todo el proceso debía realizarse con las instituciones a pleno rendimiento, sin vacaciones parlamentarias.
Abril de 2014. Se encienden las alarmas. 
Después de Semana Santa se celebraron reuniones a las que asistieron Rafael Spottorno, Alfonso Sanz Portolés, Jaime Alfonsín, Domingo Martínez Palomo y Javier Ayuso, por parte de La Zarzuela. Con el Rey se reunieron el Príncipe Felipe, Mariano Rajoy, Pérez Rubalcaba y Spottorno. Se contó con la opinión de Felipe González y de Alberto Aza, anterior jefe de la Casa. Se informó a los expresidentes José María Aznar y Rodríguez Zapatero. Se acordó que la abdicación se comunicaría el lunes 9 de junio.
16 de mayo de 2014. 
En la siguiente reunión se produjo un hecho imprevisto. Rafael Spottorno informó de que había al menos dos personas ajenas a los trabajos que conocían o intuían que se preparaba la abdicación. Se trataba de María Teresa Fernández de la Vega y Javier Zarzalejos. Rubalcaba ofreció una interpretación rápida que provocó la risa de los asistentes: a María Teresa se lo contó Zapatero; a Zarzalejos se lo contó Aznar. También a Javier Ayuso le preguntaron dos periodistas qué había de cierto en el rumor de una inmediata abdicación del rey. Se encendieron las alarmas. Alfredo Pérez Rubalcaba reaccionó con agilidad: «Hay que adelantar la abdicación». Mariano Rajoy se sumó a la iniciativa como si se hubiesen puesto previamente de acuerdo, y se propuso adelantar todo el proceso una semana. Ya no se podían correr riesgos. La abdicación quedó señalada para el día 2 de junio.
Solo había una duda: ¿estarían el Príncipe y la reina Sofía en Madrid? Se consultó la agenda, y don Felipe regresaba de una toma de posesión en Iberoamérica. Doña Sofía recibía un premio en Nueva York, pero llegaría a tiempo para los actos públicos. El calendario estaba despejado.
[...] En La Moncloa se instaló la orfebrería jurídica. De los miles de funcionarios que trabajan en ese recinto, solo tres personas supieron lo que se estaba preparando. Fue otra de las cautelas del precavido Mariano Rajoy. Cuando se le comunicó que podía informar al Gobierno, el presidente respondió: «Solo se lo diremos a dos personas: Soraya Sáenz de Santamaría y Pérez Renovales», subsecretario de Presidencia.
[...] Para acelerar el proceso y no perderse en discusiones colaterales, se dejaron para después lo que podrían llamarse 'asuntos menores' como el tratamiento, el escudo del rey Felipe VI y las precedencias. Para la polémica cuestión del aforamiento se encontró un hueco en la Ley Orgánica del Poder Judicial.
El tránsito se hizo con toda normalidad, sin traumas de ningún tipo.
Octubre de 2014.
El Rey está más relajado y afectuoso. De salud se encuentra bien. Por fortuna ya no tiene que hacer rehabilitación. Cada mañana hace su gimnasia y camina ochocientos metros en la cinta. Le cuesta pero avanza.
[...] Es posible que hoy, después de todo lo vivido, se sienta un poco más solo todavía. Le fallaron demasiados amigos. O quizá no tuvo la suerte en la elección de los mismos.
[...] Al final de su reinado, hubo una palabra que repetía cada minuto, en público y en privado: «Gracias». Se marchó agradecido por todo: por el apoyo recibido, por las muestras de afecto de la gente, por haberle permitido simplemente reinar. Está convencido de su buena estrella: «Esa buena suerte que siempre me ha acompañado». Jaime Carvajal le escuchó esta confesión:
No sé cómo han salido las cosas tan bien. A veces tengo la impresión de que se me aparecía una paloma, se me posaba en el hombro y me iba inspirando.
A quien el Rey dedicó una frase de gratitud cuando comunicó su decisión de abdicar fue a ella, a doña Sofía, a su esposa durante cincuenta y dos años. Y se lo dijo así: «Gratitud a la Reina, cuya colaboración y generoso apoyo no me han faltado nunca».
En la retina de los españoles quedaban algunas imágenes que hablaban de distancia. Hacía mucho tiempo que no se cruzaban miradas de complicidad, al menos en público. Algunos libros publicados aseguraban que la pareja afectiva estaba rota y que hacía décadas que no convivían como un matrimonio. Hay quien asegura que el príncipe Felipe quiso casarse por amor, sin atender al origen de la elegida, justamente para no sufrir el desamor que había visto en su casa. Historias de corte...
Cuando se escriben estas páginas, doña Sofía también se ha desvanecido en la historia. Quizá más que nadie. En la memoria queda su frase: «En este viaje vamos juntos. Y eso no se acaba».Salvo tras la abdicación de su marido. Y una mañana de junio de 2014 el telón bajó en un balcón del Palacio de Oriente.
Habla Juan Carlos I . (Extracto de la entrevista mantenida por Fernando önega con el rey, publicada en el libro "Juan Carlos I. El hombre que pudo reinar"
Fernando Ónega. En su viaje de retorno desde el Palacio de Oriente a La Zarzuela, el ciudadano Juan Carlos de Borbón y Borbón ya no era jefe del Estado español, pero seguía siendo rey. Durante unos minutos contempló la película completa de su biografía... ¿Qué sobresalía en los recuerdos?
Juan Carlos I. Hay dos momentos fundamentales en mi vida: el primero, cuando Franco me comunicó que había decidido designarme «sucesor a título de rey». Por una parte era un desaire tremendo a mi padre, que era el legítimo titular de la Corona; pero, por otra, era la única solución posible y lo importante era que se salvaba la monarquía, y mi padre lo entendió. El segundo, el 23F, donde la monarquía se jugó su prestigio y su continuidad. Pero recuerdo también de forma especial el ingreso de España en la OTAN y en Europa, en la actual Unión Europea. Ambas significaban la consecución de uno de mis objetivos: poner a España en el mundo.
F.O. El 22 de noviembre de 1975 fue proclamado rey de España con el nombre de Juan Carlos I, ¿sintió vértigo?
J.C.I. Más que vértigo, sentía una enorme responsabilidad por todo lo que se me venía encima. Yo era el rey de España, pero con todos los poderes de Franco. Y entre esos poderes figuraba uno terrible: la potestad de firmar una pena de muerte. No dormía pensando en eso. Me quitaba el sueño la espantosa posibilidad de que se me pusiera a la firma una sentencia y una orden de ejecución que nunca estaría dispuesto a aceptar, aunque estaba dentro de la legalidad. Estaba entre mis poderes, y formó parte de ellos hasta la aprobación de la Constitución en 1978. Fueron tres años conviviendo con esa angustia, con la amargura de reinar con la pena de muerte vigente.
F.O. ¿Fue cierto que, después de liberados los diputados (tras el 23-F), mantuvo una conversación tan tensa con Adolfo Suárez que hasta el perro del Rey estuvo a punto de saltar sobre el presidente.
J.C.I. Ni hubo perro ni hubo nada. Fue una conversación cordial, tranquila, muy agradable y de reconocimiento a Suárez por la valentía y dignidad que había demostrado en su escaño y por haber desconfiado tanto de Armada.Yo tenía noticias, claro está, de que había reuniones de mandos militares, de su descontento por el terrorismo, de su preocupación por la unidad de España cuando se estaba poniendo en marcha el Estado de las Autonomías, y estaban disgustados por la legalización de algunos partidos. Ese estado de ánimo se me comunicaba por los cauces habituales y en conversaciones directas. Pero ni yo ni el Gobierno creímos que fuesen a actuar de esa forma, promoviendo nada menos que un golpe de Estado. Y aún hoy mantengo algunas incógnitas: ignoro quién era el 'elefante blanco', aunque todo apunta a que era Armada. Tampoco sé si por un lado actuó Tejero, y el de Milans era otro golpe.
F.O. ¿Cómo vivió aquellas horas, cómo dirigió la anulación del golpe?
J.C.I. Lo primero que hice fue llamar al jefe del Estado Mayor y al general Armada. Llamé a Armada porque había sido mi colaborador durante 17 años. ¿Cómo iba a suponer que podía estar metido o encabezando una rebelión? Habíamos estado juntos desde las academias militares. Siempre había sido un colaborador leal y eficaz. Armada me dijo: «Si no le importa voy a enterarme bien de lo que ocurre y subo a La Zarzuela a informarle. Subo con todos los planes». Quien primero me abre los ojos es el general Juste, Pepe Juste, el jefe de la Brigada Acorazada, que venía de unas maniobras en Zaragoza. Y preguntó si Armada estaba en La Zarzuela. En ese momento di la orden de que no entrara nadie en el palacio ni en el recinto. Tenía que darla porque, si llegase Armada, le hubiesen dejado entrar porque era un hombre de la Casa. Una llamada suya diciendo que hablaba desde La Zarzuela significaba que tenía el amparo real e incluso que el rey estaba a favor del golpe.
F.O. ¿Por qué se tardó tanto en emitir el mensaje que ponía fin al golpe?
J.C.I. Es que no sabíamos si estábamos rodeados. Entre otras muchas cosas, fue Mondéjar quien habló con el capitán (de caballería, por cierto) que mandaba las tropas que habían ocupado Radiotelevisión Española. Le dijo que hiciera el favor de dejar pasar a los que llevaban el mensaje. Y el capitán respondió: «A sus órdenes, mi general».
F.O. Sentado en el palacio de La Zarzuela, el rey Juan Carlos recordó su relación con la izquierda política.
J.C.I. Aunque no guste a todo el mundo, nunca podré olvidar el comportamiento del Partido Socialista y el Partido Comunista. Si en aquellos momentos a la izquierda española, y concretamente a Santiago Carrillo, se le hubiera ocurrido sacar sus militantes a la calle, hoy ni tú ni yo estaríamos aquí. Pero funcionó la buena voluntad de Carrillo y la confianza que tuvo en mi palabra. Yo había prometido legalizar al PCE. Se lo había dicho al gran amigo de Carrillo, Ceaucescu, a través de Manolo Prado, que fue mi emisario con una única salvedad: yo decidía el cómo y el cuándo. Y Carrillo aceptó. Si se hubiera revuelto y exigido la legalización inmediata me hubiera puesto en un aprieto.
F.O. Le pregunto por el significado de reinar por primera vez con un gobierno socialista que tantas veces se había proclamado republicano e incluso había tenido gestos de rechazo a la monarquía en la ponencia que redactó la Constitución.
J.C.I. Una vez que se había instaurado la democracia tener un Gobierno socialista era un hecho normal. Y fueron trece años con Felipe González. No hemos tenido ningún problema ni personal ni institucional. Me llevaba y me llevo divinamente con él. Es un hombre que piensa en España y piensa en el Estado.

TÍTULO: ENTREVISTA,. Al Pacino: ACTOR,
Al Pacino y su pareja
Entrevista

foto / Al Pacino: "Eran todos chicos guapos... y entonces llegué yo"

Tiene 74 años, pero trabaja más que nunca. En los próximos meses, se estrenan dos películas suyas y, el año que viene, vuelve a Broadway. Asegura que afronta su trabajo con la misma ilusión con la que comenzó. Quizá porque nunca planeó ser famoso. Pero finalmente, afirma entre la sorna y el agradecimiento, se está acostumbrando a la fama y al dinero.
Tras haber cumplido los 70 años, la mayoría de los actores que han ganado varios premios Oscar y Tony piensan en escribir sus memorias. No es el caso de Al Pacino.
A los 74 años, no cree que un día vaya a escribir un libro sobre su vida y su carrera profesional, por la simple razón de que no se acuerda muy bien de lo que hizo en los setenta. Una década durante la cual fue nominado al Oscar cinco veces por las dos primeras películas de la saga El Padrino, por Serpico, Tarde de perros y Justicia para todos y durante la que interpretó, a su vez, el Ricardo III shakespeariano en Broadway. Pero, para el actor, los años setenta son hoy un borroso manchón en la memoria, producto del consumo habitual de drogas y alcohol. «En los sesenta me encontraba bien, pero en los setenta me sentía fuera de lugar; me hice famosísimo de la noche a la mañana», cuenta.
«En aquellos años, los actores eran todos guapos... hasta que, de pronto, aparecí yo. Nunca ambicioné convertirme en una estrella de cine. No era mi objetivo en la vida, la cosa me pilló completamente desprevenido, y creo que eso explica en parte que aquella fuera una década tan complicada para mí. Yo era un poco salvaje y descontrolado, y llevaba una vida muy loca, por lo que el recuerdo que tengo de esa época...».
Ríe. «Prefiero dejarlo ahí. Como puede ver, ahora estoy mucho mejor. Lo que demuestra que es posible sobrevivir a ese tipo de cosas. No voy a escribir un libro, pero si un día cambio de idea quizá pueda ayudarme con el capítulo dedicado a los setenta». Más risas.
FAMILIA Y MIEDOS
La entrevista tiene lugar en Los Ángeles, ciudad a la que va con regularidad a visitar a sus hijos mellizos de 13 años, Anton y Olivia, quienes viven con su madre, la actriz Beverly D'Angelo. Pacino reside en Manhattan, pero hace lo posible por ver a sus hijos con regularidad.
«A veces resulta un poco complicado. Su madre y yo siempre hemos vivido cada uno en su casa, lo cual es un factor que considerar dice. Los niños viven en su casa y vienen a verme a la mía, por lo que siempre están llevando cosas de un lado a otro, aunque con los años se han ido acostumbrando. Entre otras cosas, porque constantemente he estado a su lado, desde el día de su nacimiento».
 Pacino tiene otra hija de 25 años, Julie, fruto de su relación con la profesora de arte dramático Jan Tarrant. Según explica, Julia también es actriz «y hace lo que de verdad le gusta, de forma vocacional y con verdadera pasión».
Vestido con un traje oscuro y arrugado, con los faldones de la camisa por encima del pantalón y con un fular en el cuello, el actor bebe café a sorbitos de un vaso de plástico. Al comienzo de su carrera profesional, Pacino trabajó como humorista de club nocturno y está claro que sigue disfrutando al contar historias divertidas. Muchas de las anécdotas tienen origen en su experiencia en el mundo del teatro. Nuestro hombre debutó en Broadway en 1969 con la obra Does a tiger wear a necklace?, por la que ganó su primer premio Tony. A diferencia de muchos actores procedentes del teatro que con el tiempo se han convertido en estrellas de cine y han dado la espalda a los escenarios, Pacino ha seguido trabajando en el teatro de forma regular.
«Sigo teniendo las pesadillas típicas de los actores», asegura. Y alguna se le ha hecho realidad. «Recuerdo que estaba interpretando una obra de Shakespeare. En un momento dado dije: 'Señor, acabo de traeros esto y lo otro' y seguí dale que te pego con el diálogo, hasta que me di cuenta de que mis palabras eran de otra obra de Shakespeare. ¡La representación era de Hamlet, pero yo estaba largando frases de Julio César! '¿Y ahora cómo salgo de esta?', me pregunté. Estaba muerto de miedo».
«Recuerdo que otra vez, cuando aún era relativamente joven, nuestra compañía estuvo representando ocho funciones de Shakespeare por semana. Al cabo de unos días, me encontraba exhausto. Hubo un momento en el que me tocaba decir una larga parrafada en escena y, de pronto, pensé: 'Estoy diciéndolo todo dos veces. Estoy repitiéndome, pues esto ya lo he dicho antes. ¿Qué es lo que me pasa? El público va a empezar a levantarse y marcharse cuando se dé cuenta de que el inútil del escenario está diciéndolo todo por duplicado'. En realidad no era así. Lo que pasaba era que un par de horas antes había largado la misma parrafada».
Pacino nunca ha estado casado. Entre sus distintas parejas se han contado las actrices Jill Clayburgh, Diane Keaton, Marthe Keller, Kathleen Quinlan, Debra Winger y Penelope Ann Miller.
Ahora, el actor lleva siete años saliendo con Lucila Solá (o Polak, su verdadero apellido), una actriz y modelo que tiene 40 años menos que él. «Hemos vivido muchas experiencias juntos y hay un montón de cosas que nos mantienen unidos», explica. «Nuestra relación ha resistido el paso del tiempo, de lo cual me alegro, pues es señal de que funciona. Y eso es lo importante».
INFANCIA Y FUTURO
Nacido en el degradado barrio neoyorquino de East Harlem, tuvo una niñez «complicada». El adjetivo es suyo. Su padre, Salvatore, albañil de profesión, abandonó a la familia dos años después del nacimiento del actor. Pacino creció con su madre, Rose, y sus abuelos. El dinero escaseaba en el hogar familiar, y Pacino se marchó de casa a los 16 años para vivir en el ambiente bohemio de Greenwich Village, donde trabajó como acomodador en un cine y se integró en un grupo teatral. «El mundillo del teatro vino a ser mi familia durante muchos años... De hecho, sigue siendo mi familia», indica.
Tras formarse en el Actors Studio de Lee Strasberg e interpretar a Michael Corleone en El Padrino en 1972, Pacino ha sido nominado al Oscar ocho veces. Finalmente consiguió el galardón en 1992, por Esencia de mujer. Ha sido premiado con el Tony en dos ocasiones y se ha convertido en una figura tan icónica como duradera en el teatro y el cine.
Ha creado personajes tan memorables como Serpico, Scarface, Big Boy Caprice en Dick Tracy y el gánster de tres al cuarto Lefty, en Donnie Brasco. Junto con Dustin Hoffman y Robert De Niro, contribuyó a ponerle fin a la tradicional convención hollywoodiense de que todos los protagonistas masculinos tenían que medir más de un metro ochenta y gozar de una apostura varonil. Le ha llevado cierto tiempo, pero finalmente se ha acostumbrado a la fama y el éxito. «Hace años, mi gran amigo y mentor Charles Laughton me llamó la atención sobre algo: 'Al, sigue sorprendiéndote que los desconocidos se acerquen a saludarte cuando andas por la calle'. Era un hecho. Me sorprendía, no veía la razón por la que me paraban en plena calle. Pero como el gran Lee Strasberg me dijo en otra ocasión: 'Querido, uno tiene que hacerse a la idea'». Pacino es el protagonista de una nueva película, The Humbling, basada en el libro de Philip Roth La humillación (que se estrenará en marzo en España), donde encarna a un viejo actor teatral con tendencias suicidas que establece una relación con una lesbiana joven y ligera de cascos, interpretada por Greta Gerwig.
«Cada vez pienso más en el paso de los años, y he llegado a un punto en el que tan solo quiero trabajar en papeles que me interesen de una forma personal, razón por la que dije que sí a The Humbling. En marzo de 2015 va a estrenarse otra película mía. Se llama Danny Collins... ¡Y en ella interpreto a una estrella del rock, nada menos!».
«Hoy me lo pienso todo mucho más a la hora de leer un guion; antes no le daba tanta importancia al asunto. Ahora miro un guion y me pregunto si la historia tiene que ver conmigo en el plano personal. Lo que quiero decir es que hay películas con muy buenos guiones, pero prefiero no trabajar en ellas. Hace 20 años hubiera aceptado esos mismos papeles».
Pacino tiene previsto volver a Broadway el año próximo para trabajar en la última obra de David Mamet, cuyo título y trama siguen siendo un secreto. «Es algo que nadie ha hecho hasta ahora, lo que me produce una gran ilusión. Sigo disfrutando al afrontar un desafío», dice.
«Uno tiene que poner pasión en lo que hace y darlo todo. Salir a un escenario cada noche es como andar por la cuerda floja».
En la cumbre Pacino, en 1974. Ya había hecho El Padrino y Serpico y preparaba Tarde de perros. Se convirtió en actor de culto en tiempo récord. A principios de los ochenta, su carrera se resintió un poco, pero Scarface en el 83 lo devolvería a la cumbre.
Pareja de hecho Lucila Solá, actriz argentina de 35 años, es desde hace siete la pareja de Pacino. Pese a la diferencia de edad y aspecto, ella asegura que hay más mujeres que intentan ligar con él que hombres con ella. «Pero no soy celosa. Yo sé que me quiere a mí».
Palabra de Pacino
"Me siento muy afortunado de no haber caído en la depresión. podía haber ocurrido y habría sido aterrador"
"No he pensado en retirarme. Me impactó cuando Paul Newman anunció que se retiraba, a los 82 años. La mayoría de los actores simplemente se desvanecen, se apagan, como los viejos soldados"
"Nunca quise ser el Padrino. Es más, pensaba que a Coppola se le iba un poco la cabeza cuando me ofreció ese papel"
"No quiero ser como mi padre. Yo quiero estar ahí para mis hijos. Soy responsable de ellos"
"Marlon Brando es un gigante de otro nivel. Al actuar, era como si aterrizase desde otro planeta"
"La vanidad es mi pecado favorito"
La gente no sabe que yo empecé haciendo monólogos cómicos.La gente, de hecho, no se lo cree cuando lo cuento. pero yo me veo a mí mismo así, haciendo comedia»
"¿Problemas de ser famoso? Que la gente es siempre amable contigo. En una conversación, todo el mundo asiente a lo que dices, aunque estés diciendo algo totalmente estúpido. Por eso necesitas gente cerca que te diga lo que no quieres oír"
"¿Hacer deporte? Yo hago como Oscar Wilde: cada vez que me dan ganas de hacer ejercicio, me tumbo hasta que se me pasa"
"Tenía dos tías sordas, con las que, siendo yo muy pequeño, pasé un año. Ahí es quizá donde empezó lo mío con la actuación: por la necesidad de comunicarme, ¿me explico?"
"Si en los setenta hubieran existido los móviles, habría fotos mías muy inquietantes"
"Es más arriesgado no asumir riesgos que hacerlo. Yo siempre supe que, en cuanto se presentase la oportunidad, tenía que estar allí para agarrarla"

EL FRIO, Un acento italiano,./ Desayuno--CENA--DOMINGO-- DAVID DE JORGE COCINERO,.

TÍTULO: EL FRIO,  Un acento italiano,.

foto,.

12504190.jpgA principios de los dos mil, un amigo y yo recibimos una invitación para asistir a una boda de gente bien en el hotel Llao Llao de Bariloche, junto a un lago y entre montañas. Muy hermoso lugar. No era temporada de esquí, por lo que Bariloche estaba transitable, apenas circulaban todoterrenos polvorientos que habían cruzado la cordillera desde Chile. Almorzábamos casi a solas en restaurantes de madera en los que era inevitable el enorme expositor de chocolate. Habíamos logrado alojamiento en casa del padre de un amigo de Buenos Aires que vivía solo. Durante el vuelo, mi compañero jugó a crearme un misterio acerca de nuestro anfitrión, que llegó en los años cuarenta, que dice que es italiano, pero ya me dirás si te suena italiano.
La casa era una cabaña alpina muy acogedora, construida sobre una altura desde la cual se oteaba un lago bucólico. Había perros sueltos, pero eran amistosos. El viejo nos abrió la cerca cuando llegamos con el coche de alquiler. Para tratarse de un tipo con fama de eremita, su aspecto era impecable. Camisa planchada y abotonada hasta arriba, corte de pelo reciente, buen estado de forma a pesar de la edad, propio de alguien que fue atlético en la juventud. Cuando dijo «buenas tardes», comprendí aquello de lo que fui advertido en el avión. Conocía el acento musical y la gesticulación con que hablaban español los argentinos nacidos en Italia y llegados con la inmigración de los barcos de la Boca. Esto era otra cosa. Casi una parodia del acento alemán tal y como me habría salido a mí si hubiera intentado hacer reír a alguien imitando a Hitler. Italiano muy del Tirol, dejémonos de joder.
Nos enseñó la habitación que debíamos compartir y nos invitó a merendar en el porche antes de que partiéramos a la primera fiesta del largo fin de semana nupcial. Conversación liviana. Apenas un qué tal va todo en la gran ciudad. Pero a mí me mataba la curiosidad. Con una asociación de ideas absolutamente grosera que comenzó con un comentario acerca de lo parecidas que eran estas montañas de Bariloche a las europeas de los Alpes, casi se siente uno allí, este es el lugar que cualquiera elegiría para no extrañarlas, terminé clavando la pregunta que no ganaría el premio a la sutileza de esa tarde: «Esta es una comunidad pequeña. Fuera de temporada, seguro que se conocen todos. ¿Conoció usted a Erich Priebke?». Me desdeñó completamente, no se alteró, no le interesó, se puso a preguntar por los estrenos de la calle Corrientes.
Erich Priebke, oficial de las SS implicado en la matanza de las fosas Ardeatinas, dirigía un colegio en Bariloche y era un líder social en una comunidad de mayoría alemana que siempre tuvo fama de haber refugiado con gran secretismo a diversos nazis huidos a través de la red Odessa. Una teoría algo loca dice que incluso Hitler llegó a Bariloche, pero esto se volvió aún más surrealista cuando Carlos Perciavalle, un artista de cabaré, fue por las teles asegurando haberlo avistado como a Elvis en un restaurante almorzando con Eva Braun: «Disculpe. ¿El señor Führer...?». Priebke se sentía tan protegido en Bariloche que cuando, en los años noventa, un reportero de la cadena ABC llamado Sam Donaldson lo abordó en plena calle la escena está en YouTube, el ex-SS, con su sombrerito tirolés, confesó quién era en realidad con la misma naturalidad con que habría respondido a la pregunta «¿tiene usted hora?». La confesión provocó, sin embargo, una petición de extradición desde Italia contra la cual protestó toda la sociedad de Bariloche. Priebke murió ya centenario el pasado año en el apartamento de Roma donde, en consideración a su edad, se le permitía cumplir la cadena perpetua. Tal vez lo recuerden, porque se habló mucho de su cadáver itinerante, rechazado en todos los pueblos que temían que su cementerio se convirtiera en un lugar de peregrinación nazi.
Nuestro viejo murió algunos años después. Mi amigo me lo contó jugando otra vez al misterio: «¿Sabés? En los últimos días, se puso a putear a las enfermeras en alemán».

El cocinero David de Jorge. Fotografía de Javier OcañaTÍTULO : Desayuno--CENA--DOMINGO-- DAVID DE JORGE COCINERO,.

-foto-David de Jorge: "Cuando abro el armario de la política, no veo más que 'latas' caducadas"

Nací en Hondarribia en 1970 y cocino desde que tengo uso de razón. Presento en Telecinco un programa del que antes, en la televisión vasca, hicimos 900 emisiones: 'Robin Food, atracón a mano armada'.
XLSemanal. ¿Atraca a los ricos y da de comer a los pobres?
David de Jorge. ¡Naaa! Es porque hay que reírse a mandíbula batiente; todo está salpicado de humor y de risa. ¡Viva Prusia! ¡Hasta la victoria, venceremos!XL. ¡Ya!D.J. ¡Es una frase acojonante! Son lemas vitales que oía de pequeño a la gente que estaba un poco perfumada [ríe]. Cuando les quitas la carga política, me gustan mucho, porque soy «muy jabalí».
XL. ¿Eh?
D.J. En mi pueblo se dice así: «Muy zurdo, muy jabalí». Vamos, que me gusta mucho llevar la contraria. Como cuando levanto el puño de entusiasmo, no tiene más importancia, aunque a vosotros os gusta mucho sacar punta a todo.
XL. ¿A quiénes nos gusta qué? 
D.J. A lo mejor tú no eres de esas... [Ríe]. Me refiero a que la gente se pone muy nerviosa con chorradas. Hay un clima de cabreo generalizado.
XL. ¡Al grano! Decían que era el antisistema de la cocina. ¿Se está haciendo ya casta con la fama?
D.J. Me fastidia que me roben las palabras: toda la vida he llamado casta a alguien auténtico, pero ya no se puede decir «este es un casta». La política me incomoda mucho. Cuando abro el armario de la política, no veo más que latas caducadas: toda la política está caducada.
XL. ¡Viva la cocina sin tonterías!
D.J. Defiendo la cocina sin gilipolleces. Me considero un tío moderno y, cuando voy a un restaurante que hace cocina de altos vuelos, me encanta. Me quito el sombrero por esa cocina bien hecha. Lo que no aguanto es que sea más importante el discurso que la manduca.
XL. ¿Se ha planteado ganar en audiencia a Arguiñano?
D.J. ¡No! Arguiñano es imbatible: es el senador de la cocina. Mi objetivo es que la gente levante el culo del sofá y se ponga a cocinar.
XL. ¿Qué comerá en Navidad?
D.J. Albóndigas, sopa de cocido y compota. El año pasado: filete empanado con patatas y sopa de pescado. Es que llegamos empachados de foie y de marisco a estas fiestas.
XL. Una curiosidad: ¿por qué cree que hay menos corrupción en el País Vasco que en otras comunidades?
D.J. Pues igual porque los políticos vascos suelen comer con su madre entre semana y tienen menos tiempo para utilizar la tarjeta de crédito. Las madres siempre te ponen los pies en el suelo.

Su desayuno: «Café con leche, pan tostado con aceite de oliva, queso, unas lonchas de jamón y un zumo de naranja. Tomo varias cosas, pero en pequeñas cantidades».

La cena, tortilla con queso, pan, beber agua, postre una pera,.

 

EL BLOC DEL CARTERO, Regreso al Tenampa,./ COCINA DOMINGO, Riñones de cordero con patatas / LA CARTA DE LA SEMANA, Las oportunidades del ladrillo en 2015,.

TÍTULO: EL BLOC DEL CARTERO, Regreso al Tenampa,.

foto,.


He regresado al Deefe, México. Esta vez tardé un poco más, porque hubo dos novelas seguidas, y compromisos que me llevaron por otros lugares. Pero he vuelto por fin al corazón de esta ciudad fascinante, peligrosa, hormiguero de ternura y de violencia, en la que, si yo fuera novelista mejicano, nunca tendría problemas de hojas en blanco, pues abunda en historias por contar para varias vidas.
He vuelto a caminar por el Deefe, como digo, echando precavidos vistazos sobre el hombro gracias al instinto que te dejan viejos territorios comanches. Procurando, por ejemplo, que el director de la Real Academia Española no acabara recibiendo un paquetito con una oreja mía dentro y una petición de rescate que allí les iba a dar mucha risa; porque, entre otras cosas, el gobierno del presidente Rajoy tiene a la RAE reducida a una miseria no vista desde tiempos del franquismo. El caso es que allí he estado, insisto, de caza por las librerías de viejo de la calle Donceles, comiendo en el querido y elegante Belinghausen o yéndome al otro extremo, a mi también querida y cutre cantina Salón Madrid; aunque esta última me dejó la punzada amarga de que los dos viejitos que la llevaban se retiraran hace un año, y ahora hay unos jóvenes muy agradables que -cosas inevitables de la vida- han retapizado los viejos asientos rajados a navajazos y puesto una rockola de música moderna, con Shakira y gente así, donde antes estaba la que yo hacía sonar con monedas de diez pesos, bebiendo Herradura Reposado en compañía de Vicente Fernández, Pedro Infante o los Tigres del Norte.
He vuelto también, de noche, a la plaza Garibaldi: esa frontera peligrosa que me sabe a juventud de adrenalina y bronca tequilera. Regresé al Tropicana y al Tenampa, templo de la noche mejicana, donde los viejos mariachis que me acompañan desde hace veinte años -se mueren los viejos y llegan los jóvenes-, volvieron a rodear mi mesa para que cantásemos Mujeres divinas, El Siete Leguas y Gabino Barrera. César el tlaxcalteca, antiguo y querido amigo, tiene cada vez menos voz, pero ahí sigue. Y platicando con él, entre Nos estorbó la ropa y La que se fue, volví a disfrutar de su charla y afecto, y también, una vez más, a admirar el magnífico uso de la lengua española que se hace en América en general y en México en particular. Cuando, al hablarme de su mujer difunta y su nueva pareja, César dijo: «La quise mucho, con devoción, y la extraño, pero ¿quién puede frenar la naturaleza?», me pregunté, admirado, cuántos españoles seríamos capaces de construir una frase semejante, tan bella y tan perfecta, con esa naturalidad con la que hasta un campesino mejicano analfabeto podría hacer sonrojarse, no digo ya a un español de infantería, sino a un universitario, un profesor o un político. Por no decir a un presidente del Gobierno.
Ésa es una de las razones por las que me gusta volver a Hispanoamérica en general y a México en particular. Porque aquí renuevo el respeto por el idioma que hablo. Cada vez que oigo decir a un humilde vendedor de periódicos «Que lo trate bien el día», o a una camarera de cantina «Saliendo de casa surge una realidad básica: todas somos solteras», me reafirmo en la idea de que existe una patria de 500 millones de compatriotas, la lengua española, y que a menudo olvidamos que sólo 50 millones vivimos en España; y que mientras en la vieja, cobarde y caduca Europa agonizamos despacio, allí en América están vivos, y son jóvenes con ansia de saber y pelear. Y que esa juventud y ese vigor, unidos al respeto que conservan por la lengua y la palabra, les da una osadía magnífica a la hora de manejar el idioma, crear palabras nuevas, adaptar y españolizar las extranjeras, hacer más potente y viva la lengua que con toda justicia llaman español, igual que los gringos llaman inglés a la suya. Entérense, pues, quienes critican el Diccionario de la RAE por registrar las palabras nuevas, atrevidas, fascinantes, que aquí se recomponen, adaptan o inventan: todo es lengua española, desde la Patagonia a los Estados Unidos, del Pacífico al Mediterráneo. Y el Diccionario no será auténtico, no será un acto notarial de justicia lingüística, hasta que elimine la absurda marca de americanismo con la que algunos puristas, ciegos ante la evidencia de la lengua, discriminan miles de palabras de este habla común, viva, imparable, panhispánica y formidable. Yo escribí una novela, La Reina del Sur, en mejicano, y parte de otra, El tango de la Guardia Vieja, en argentino. Es decir, en español. Es decir, en la lengua de esa extensa y noble patria -la única que a estas alturas me conmueve- cuya bandera es El Quijote.

Fotos José Luis López de ZubiriaTÍTULO: COCINA DOMINGO,  Riñones de cordero con patatas,.

Riñones de cordero con patatas-foto,.

-Ingredientes: 12 riñones de cordero, 40 g de mantequilla, 2 cucharadas de aceite de oliva, 3 dientes de ajo, 2 cebolletas, 200 g de oporto, pimienta recién molida, perejil picado, 2 patatas medianas, 100 g de tocineta en lardones, 100 g de cebollitas, 20 g de mantequilla fría y sal. (Ingredientes para: 4 personas)
-Elaboración: se cortan los riñones en dos. Se pela y se pica el ajo. Se cortan las cebolletas en juliana. En una sartén con el aceite de oliva se saltean los riñones a fuego vivo un minuto y se retiran. En la misma sartén, con la otra cucharada de aceite y los 40 g de mantequilla, se sudan 3 o 5 minutos las cebolletas y el ajo. Se desglasa con el oporto y se reduce a seco. Se añaden a la salsa los riñones reservados, se salpimienta, se espolvorea con perejil y se sirve con las patatas, que habremos pelado y cortado en cubos de 2 cm para cocerlas en agua hirviendo con sal 10 minutos. Después se reservan. En una sartén se sudan 3 minutos los lardones de tocineta con las cebollitas. Se añaden las patatas y se saltea todo otro minuto. (Tiempo de preparación: 45 minutos)
-Acabado y presentación: se terminan de cocer 10 minutos en el horno a 150 ºC. Se retiran, se agrega la mantequilla fría y se mezcla para que todo quede más untuoso. Se salpimienta y se sirve con los riñones.
El vino
Viore 2013. Bodegas Riojanas, en la D. O. Rueda, lanza su nueva añada de verdejo, en la gama de mayor calidad de estos blancos con sus viñas en gran parte centenarias. Con un agradable aroma cítrico y de frutas tropicales, es muy estructurado en boca, con un final largo y afrutado con el típico punto amargo de la verdejo. Sírvase a 9 ºC como aperitivo o con pasta, arroces, ensaladas, pescados y quesos. 6 €.
Reinos de humo, por Carlos Maribona
Homenaje a la sala
El servicio de sala es una parte fundamental del éxito de un restaurante. Así expuesto, parece una perogrullada. Pero desgraciadamente hay que decirlo. Porque en los últimos años maîtres y camareros han estado eclipsados por el protagonismo, a veces excesivo, de los cocineros, convertidos en personajes mediáticos que, además, han asumido en muchas ocasiones un papel relevante también en el comedor.
Poco a poco van recuperando su lugar, pero cuesta mucho. Primero porque escasean los buenos profesionales, los que tienen vocación para atender al público sin servilismos innecesarios. Y segundo porque los horarios en la hostelería española asustan a cualquiera. Por fortuna, recuperan protagonismo gracias a la aparición de un puñado de jóvenes sobradamente preparados, enamorados de su profesión, capaces de reemplazar a los maîtres de la vieja escuela sin olvidar nunca que el servicio de sala tiene una importancia fundamental en la satisfacción final del cliente.
Ya saben esa frase tan manida, pero tan cierta, que dice que si uno come muy bien, pero lo tratan mal, sale del restaurante con una impresión negativa; si uno come menos bien, pero el trato ha sido magnífico, acaba con una impresión positiva.
Sin la participación de maîtres, camareros y sumilleres, los cocineros, por excelentes que sean, tendrían poco que hacer.

TÍTULO: LA CARTA DE LA SEMANA, Las oportunidades del ladrillo en 2015,.

Las oportunidades del ladrillo en 2015 / foto,.

Previsiones 2015: Vivienda con una mayor estabilidad de precios

En este entorno, antes de comprar es esencial calcular la rentabilidad que se obtendría con cada inversión. Da mucha información sobre el riesgo que se asume con la operación.
Previsiones 2015: Vivienda con una mayor estabilidad de preciosUn pelín más de ajuste le queda al mercado inmobiliario español. Al menos, según Manuel Gandarias, director del gabinete de estudios de pisos.com. «Basándonos en los precios de oferta que maneja el portal, cerraremos el año con una caída interanual en torno al 8 por cienot. Si la caída actual desde máximo ronda el 35-40 por ciento, en 2015 crecerá dos puntos más, a lo sumo», asegura. Pero, desde Tinsa, Jorge Ripoll afirma que, a día de hoy es muy arriesgado dar por hecho que en 2015 se podrá confimar que el mercado inmobiliario español habrá hecho suelo definitivamente.
«2015 podría ser el año en que se toque suelo, siempre que no haya sobresaltos negativos y teniendo en cuenta que hablamos en términos de precio medio de la vivienda en España. Seguirán existiendo micromercados en los que quede ajuste pendiente de realizar. De igual modo, hay zonas que se han estabilizado antes y que ya han empezado a registrar tímidos incrementos», continúa Ripoll, que apuesta por la prudencia, sobre todo, por una razón: «La estabilización del empleo no se está traduciendo en una mejora de la solvencia de los compradores. El nuevo empleo generado se caracteriza por menores sueldos, menos horas trabajadas y más temporalidad. Ello podría traducirse en una demanda menos vigorosa de lo que la recuperación económica podría indicar».
Pero lo que aquí interesa es analizar lo interesante, o no, de invertir ya en «ladrillo». Luis Corral, de Foro Consultores, comenta que es un momento perfecto, porque se está tocando fondo y porque se están restableciendo los canales de financiación tanto para particulares como para promotores. La segunda gran pregunta que hay que responder después de haber quedado en que éste es un buen momento para comprar es el lugar en el que convendría fijarse. Patricio Palomar, de CBRE, dice que en las grandes ciudades españolas, fundamentalmente Madrid y Barcelona, además del País Vasco así como algunas ubicaciones de la costa, como Marbella, Baleares o Levante. Como resume Ripoll, «los inmuebles en zonas consolidadas, donde no hay 'stock' significativo pendiente de venta, son los mejor posicionados para una incipiente recuperación».
En cuanto a tipología de inmuebles, Palomar habla, básicamente, de dos. En primer lugar, producto terminado para explotar por la vía del alquiler y, en segundo, productos en desarrollo en régimen de cooperativa, que no exigen un desembolso excesivo ahora y cuyo potencial de revalorización, sobre todo en las mejores ubicaciones, puede ser muy elevado.
En cuanto a las características de los productos a los que sacar rentabilidad por la vía del alquiler, Palomar comenta que lo mejor es escoger productos modernos y de entre 100 y 150 metros cuadrados. O de uno o dos dormitorios, como apunta Corral.
Diferentes rentabilidades
Las rentabilidades que se pueden obtener varían según los productos de los que hablemos, comenta Palomar. Por eso, lo que aconseja Corral es hacer un sondeo en el mercado para recabar datos sobre el precio de los inmuebles en venta, los alquileres que se pagan y, a partir de ahí, las rentabilidades que se suelen obtener. Así, es cierto que se pueden encontrar inmuebles que proporcionen retornos de un 7 por ciento, aunque su problema es que los contratos de alquiler suelen ser más inestables. Además, aunque en principio podrían registrar una revalorización más rápida, también es verdad que tienen el riesgo de sufrir nuevos descensos. Se trataría de inmuebles algo peor ubicados que los que en el centro de las grandes capitales proporcionan rendimientos de entre un 4 y un 5 por ciento y que normalmente disfrutan de contratos de alquiler de más larga duración, además de que permiten prever revalorizaciones más lentas, pero también más seguras. En un término medio podríamos encontrarnos las viviendas de la costa, que dan rentabilidades de alrededor de un 6 por ciento.
Lo que Luis Corral aconseja evitar son viviendas en ciudades pequeñas con mercados de alquiler muy estrechos.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Ireland Baldwin, genética salvaje,. / RON BARCARDI, Brett Cullen--ACTOR,.

Ireland BaldwinTÍTULO: Ireland Baldwin, genética salvaje,.

-fotos--Ireland Baldwin, genética salvaje

La hija de Kim Basinger y Alec Baldwin no reniega de su herencia pero tiene claro que, en un futuro, quiere que la conozcan por su nombre.

Con su impresionante 1,89 de estatura y rasgos tan sensuales como los que lanzaron a su madre a la fama, sorprende escucharla decir que nunca pensó en dedicarse al mundo del espectáculo. «Crecí soñando con ser médico o veterinaria, pero me di cuenta de que las matemáticas se me daban fatal y mis aspiraciones no eran muy realistas», recuerda. No cabe duda de que habría sido la doctora más imponente de su clínica, pero finalmente, animada por sus padres y amigos, decidió probar suerte frente a la cámara. Apenas acaba de estrenarse en su carrera como modelo y ya ha protagonizado campañas como la última de la firma italiana Sisley, junto a su amiga Gigi Hadid, pero en Estados Unidos también es muy conocida por los líos cibernéticos –vía Twitter– en los que se ha visto involucrada por defender a su padre, a sus amigas o incluso a sí misma de los ataques de lo que ella considera prensa sensacionalista. La última disputa electrónica comenzó hace tres meses, cuando la revista australiana Famous publicó unas imágenes de Kendall Jenner, otra de sus íntimas, desfilando en la semana de la moda de Nueva York, con celulitis en los muslos. Sobre las fotos, un titular en grandes letras amarillas rezaba: «Demasiado gorda para la pasarela».
Para entender el berrinche de Ireland hay que remitirse a hace dos años, cuando anunció públicamente que quería ser maniquí posando para un especial de moda de baño publicado en el periódico New York Post. Entonces recibió una oleada de críticas por parte de aquellos que pensaban que no era lo suficientemente guapa o delgada para dedicarse al modelaje a nivel profesional. Un hecho que la marcó profundamente y que le ha costado mucho superar. «Antes solía leer todo lo que se escribía sobre mí, rastreaba los blogs y revistas buscando comentarios negativos y me volvía loca contestándolos en Twitter. Ahora ya ni los miro. Es imposible gustarle a todo el mundo y estoy convencida de que al final te conviertes en el tipo de persona que creen que eres. Si prestas demasiada atención a las críticas e insultos terminarás transformándote precisamente en eso que dicen», afirma. Pero cuando vio a Jenner atacada de esa manera por su físico se abrieron viejas heridas. Ireland se puso Twitter por montera y arremetió contra la publicación australiana con una retahíla de comentarios incendiarios. «Lo siento chicos, pero ha llegado el momento de montar una bronca», amenazó.
Ireland Baldwin
Conjunto de top y braguitas con acabado de encaje de Intimissimi.
Foto: Damon Baker
Durante la entrevista que concede en Nueva York a S Moda, asegura estar aprendiendo a controlarse, con alguna excepción. «Cuando hay un motivo o una causa que defender, las personas públicas tenemos una responsabilidad; debemos dar voz a otros que no reciben tanta atención». Baldwin, que acaba de cumplir 19 años, tiene muy claro de dónde le viene su afán justiciero. «Tengo una vena de bocazas que me impide quedarme callada. Si hay un debate, ¡me apunto! Es una maldición que, claramente, he heredado de mi padre», asegura.
Ireland Baldwin Quizá para evitar más deslices, desde que se propuso dedicarse a la moda y fichó por IMG –una de las agencias de modelos más potentes del mundo, que representa, entre otras, a Daria Werbowy, Karlie Kloss o Anja Rubik– trabaja estrechamente con un equipo de expertos en imagen que le dan consejos sobre cómo presentarse ante los medios de comunicación, algo que asegura, no le viene nada mal. «Si fuera por mí y mis decisiones no sé dónde estaría ahora mismo. Confío en ellos totalmente», reflexiona, dedicándole una mirada cómplice a una de sus agentes, que la acompaña a lo largo de toda la entrevista.
Chaqueta de lana de Diesely calcetines de Oysho.
Foto: Damon Baker
En este estudio de fotografía del barrio neoyorquino de TriBeCa, Ireland se mueve al ritmo de las Spice Girls y ‘N Sync y hasta se permite una pequeña coreografía cuando suena Baby One More Time, de Britney Spears. Bailar ha sido siempre una de sus grandes pasiones. Creció estudiando ballet clásico y flamenco, disciplina que le hubiera encantado dominar pero para la que no se sentía lo suficientemente buena. «Me encanta ir a ver espectáculos en directo, pero he terminado llorando de rabia más de una vez por no ser capaz de hacerlo tan bien como las profesionales», cuenta.
Ireland BaldwinDiario de una adolescente. Como cualquier joven de su generación, Ireland utiliza las redes sociales para expresarse.Además de Twitter, en Tumblr tiene un rincón semisecreto en el que da la sensación de que sus representantes no han metido aún la mano. Allí expresa libremente sus sentimientos e inquietudes artísticas. Bajo el seudónimo Beatrix Kiddo, el personaje interpretado por Uma Thurman en Kill Bill (Quentin Tarantino, 2003), se define como «un espíritu libre con fuego en las venas» y comparte toda variedad de consejos filosóficos (del tipo «La envidia es una pérdida de tiempo. Acepta lo que tienes y no pienses en lo que necesitas»), editoriales de moda, instantáneas de actrices a las que admira (como Angelina Jolie o Cate Blanchett), cuadros y fotografías de sus artistas favoritos y referencias cinematográficas de lo más variopintas (tan pronto repasa sus escenas favoritas de El hombre tranquilo o Easy Rider como muestra fotogramas de Los aristogatos y Bambi). Este espacio también hace las veces de consultorio y es un punto de encuentro para sus fans que, si lo desean, pueden enviarle mensajes con sus dudas y angustias: desde qué hacer para acabar con la celulitis hasta saber cuál es la mejor manera, en su opinión, de salir del armario. Hace unos meses que la californiana mantiene una relación sentimental con Angel Haze, rapera y protegida de Kanye West. Una relación que, lejos de esconder, ambas documentan amplia y diariamente en sus cuentas de Instagram para deleite de sus seguidores. Sobre este tema apunta: «Lo cierto es que no tengo una historia muy valiente que contar. Mis padres nunca han estado en contra de quien realmente soy y nunca he sido víctima de ningún abuso o maltrato. He salido con más chicas que chicos en mi vida y creo que la verdadera batalla, en mi caso, ha sido interna. Pero hubo un tiempo en el que no sabía quién era, qué quería o cómo contárselo a los demás».
Maxiabrigo de lana, camisa y pantalón, todo de Michael Kors. Calcetines de Cos y zapatos de Adolfo Domínguez.
Foto: Damon Baker
Asegura que ha heredado el genio de Alec Baldwin y –damos fe– hay en ella algo de la belleza sexy de Kim Basinger pero, genética aparte, Ireland sueña con llegar a consagrarse como actriz y labrarse una carrera con nombre propio, lejos de sus famosos apellidos. «Mis padres son máquinas perfectas en su trabajo. Mi padre es un robot, le das un texto y, al segundo, es capaz de salir al escenario y hacer la actuación de su vida. Yo no soy así, tengo una memoria malísima. Pero cada uno tiene su estilo y sus métodos. Todavía no sé cuáles son los míos, aunque sé que encontraré mi hueco en esta industria», afirma con una sonrisa.
Ireland Baldwin Para ello, actualmente se está preparando de forma intensiva con un coach en Los Ángeles, «con mucha paciencia y yendo a castings constantemente». Si le entra el pánico escénico, sabe que puede contar con su familia en cualquier momento. «Cada vez que voy a una prueba les llamo antes y después. Antes, histérica, para que me ayuden a tranquilizarme, y después de la audición para decirles ‘la he cagado, soy terrible, ¿Y ahora qué hago?’. En ellos, más que consejo como actriz, siempre busco consuelo como hija», concluye.
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 TÍTULO:RON BARCARDI, Brett Cullen--ACTOR,.

Brett Cullen--fotos,.RON BARCARDI,

Brett Cullen
Nombre de nacimiento Petter Brett Cullen
Nacimiento Bandera de los Estados Unidos Houston, Texas, Estados Unidos
26 de agosto de 1956 (58 años)
Ficha en IMDb
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Peter Brett Cullen1 (n. 26 de agosto de 1956) es un actor estadounidense que ha aparecido en numerosos programas de televisión. Desde 2007, hace el papel del padre de Walt Riggins en la serie de la NBC Friday Night Lights. Se graduó en Madison High School en Houston en 1974.
Hizo el papel de Dan Fixx en la serie de los ochenta Falcon Crest durante dos temporadas (1986-1988) y el de Marshal Sam Cain en el western The Young Riders durante una temporada (1989-1990). También ha hecho el papel de Gideon Chisholm en el western The Chisholms y el de Ned Logan en Legacy durante una temporada (1998-1999). En la serie The West Wing, hizo el papel de Ray Sullivan.
Ha aparecido en las siguientes series: The Incredible Hulk, M*A*S*H, V, Matlock, Star Trek: Deep Space Nine, Ally McBeal, Walker, Texas Ranger, Once and Again, Without a Trace, Cold Case, The Mountain, Monk, CSI: Miami, Desperate Housewives, Pepper Dennis, Lost, Ghost Whisperer, Private Practice, Ugly Betty, Person of Interest , Friday Night Lightsy Under the Dome.

Filmografía

Deportes, Torres vuelve al Atlético tras el 'sí' de Cerci al Milan / REVISTA GIGANTES, LIGA BALONCESTO, BARCELONA-76- REAL MADRID-68-,.

TÍTULO: Deportes,  Torres vuelve al Atlético tras el 'sí' de Cerci al Milan,.






'No veo grandes diferencias entre Real Madrid y Barcelona'-foto.


Pablo Laso, técnico del Madrid, es consciente de la exigencia del duelo (D/19.00 horas | La 1): 'No suelen ser `partidos muy abiertos'., etc,.