Marruecos se prepara para el Ramadán en pleno confinamiento
3 min.Cuando se vea la luna nueva en el firmamento, en muchos países posiblemente este jueves, comenzará el mes de Ramadán, noveno mes del calendario lunar y el viernes al amanecer se iniciará el ayuno, uno de los cinco pilares del Islam.
Millones de musulmanes de todo el mundo se abstendrán, desde la
salida del Sol, de tomar ningún alimento ni beber o fumar ni mantener
relaciones sexuales hasta la puesta del Sol. Un mes dedicado además a
cultivar el espíritu, meditar, ser paciente, leer el Corán y orar. Pero
el confinamiento debido al coronavirus ha trastocado la vida de todos y este año el Ramadán va a ser muy diferente. La ruptura del ayuno con el Iftar, la primera comida del día, es toda
una celebración y participar de ella en comunidad una de sus normas
que, ahora habrá que cambiar, como otras basadas en la generosidad y la empatía propias del mes de Ramadán tales como llevar alimentos a los más necesitados, compartir comidas en las mezquitas o visitar a aquellos que están solos o enfermos.
Otras formas de cumplir los preceptos
Normas que este año serán sustituidas por otra forma de cumplir con esos preceptos manteniendo la distancia física como
por ejemplo, rezar en las casas, solo o con la familia, encargar
alimentos a tiendas que dispongan de servicio a domicilio para hacérselo
llegar a quien lo necesite o hacer llegar los alimentos a asociaciones
que se ocupen de eso, comunicarse a través de las pantallas de ordenador
o teléfonos móviles con familiares y amigos que estén esos días solos.
La oración del Tarawih, que se realiza sólo en Ramadán, y que se lleva a
cabo después del Iftar en grupo, se hará también individualmente en
casa.
Ingenio y voluntad sustituyen muchas de las normas y costumbres de este mes tan especial y único para los musulmanes en
el que este año se rezará especialmente por las víctimas del Covid 19 y
sus familiares. También los cambios se notarán en las calles de muchos
países musulmanes, acostumbradas a engalanarse y celebrar espectáculos
de música, recitación del Corán, conversaciones interminables, noches de
Ramadán que aliviaban la tensión de muchas horas de ayuno y que son tan
esperadas durante todo el año por niños y mayores. Tampoco los puestos y
tiendas donde abundan todo tipo de dulces típicos de Ramadán que debido
al confinamiento permanecen cerrados.
A pesar de las dificultades
por el confinamiento, las autoridades religiosas y la mayoría de los
fieles han decidido que no había impedimento para celebrar este año el
ayuno y que como siempre están exentos de hacerlo aquellos que estén
enfermos, gente que esté de viaje, embarazadas, niños.
Una fiesta del Aid muy diferente
Aunque nunca la comunidad musulmana se vio afectada en tantos países por medidas de confinamiento durante el mes de Ramadán,
si ha tenido experiencias en el pasado en lugares concretos debido a
epidemias como la peste. El profeta Mahoma ya recomendaba como
enfrentarse a una pandemia hace 1.300 años “Las personas con
enfermedades contagiosas deben mantenerse alejadas de las personas
sanas”, “la limpieza es parte de la fe”. También dejó claro el sentido
común para prevenir el mal y mantener el bien común frente a los
fanatismos con este ejemplo.
Un día el profeta vio como un beduino
dejaba su camello sin atar y le preguntó ¿por qué no atas tu camello?
“Confié en Dios” respondió. Entonces el profeta le dijo: “Ata primero a
tu camello y luego confía en Dios”.
El Ramadán finalizará cuando salga la nueva luna, probablemente el 23 de mayo, la fiesta del Aid o final de Ramadán también será muy diferente porque
aunque se alivie el confinamiento todavía habrá que mantener las
distancias. “Ramadán Mubarak” o “ Ramadán Karim” (“Ramadán bendito” o
“Ramadán generoso”) es el saludo común entre los musulmanes durante este
periodo. Los abrazos con la familia o los apretones de mano habrá que
dejarlos para después.
TITULO: Las rutas Capone -La chica que cedió el asiento.
La chica que cedió el asiento,.
foto / A Illa de Arousa, donde vaga el aire de los muertos.
Emociones cotidianas. Remedios caseros y buena educación hacen más agradable la vida,.
Mi
mujer llegó el viernes emocionada a casa, preparó un cóctel de agua con
vinagre e hizo gárgaras con él. «¿A qué viene tanta emoción?», le
pregunté. «Me ha sucedido algo inaudito», me respondió. Me contó, en
fin, que había montado en el autobús urbano, pero no en cualquier
autobús urbano. Había montado en el número 3, que va al campus, circula
lleno de jóvenes universitarios y montar en él es lo más parecido a
hacerse sitio en una lata de sardinas.
«Pagué el viaje, me agarré a
una barra para no caerme y una joven se levantó de su asiento y me lo
cedió. No me había pasado algo así desde que estaba embarazada», me
relató su emocionante experiencia. Podría haberse sentido mayor por ser
objeto de tanta deferencia, pero la exaltación por la buena educación
superó a la melancolía de la edad ligera, se acordó de su abuela y de su
bisabuela y actuó como ellas, se metió en el papel de señora mayor a la
que se le cede el asiento y agradeció como hubieran agradecido sus
antepasados: «Dios te lo pague, hija mía, da gusto encontrar a muchachas
tan educadas».
Evidentemente,
la última parte de la frase, pronunciada en voz alta en un bus urbano
lleno de universitarios, no dejaba de tener su punto de maldad: estaba
afeando al resto del pasaje su falta de consideración hacia las señoras
que convierten a Dios en pagador de deudas abstractas, o sea, las
abuelas, aunque nosotros sigamos sin tener nieto y consolándonos con el
gato de mi nuera.
Conocida y entendida la causa de tanta dicha, me
faltaba por saber a qué venía lo del cóctel de vinagre con agua, mitad y
mitad. Me interesé, me lo aclaró: «Le he comentado a un compañero de
trabajo que me iba al médico a ver si me recetaba algo para la garganta y
me ha dicho que lo más efectivo es hacer gárgaras con un combinado de
agua y vinagre. Fíjate si será efectivo que si rocías de vinagre una
esquina donde haya orinado un perro, además de desinfectar la esquina,
ya no vuelve a mear allí ningún otro bicho».
Estas cosas
cotidianas ejercen sobre mí una fascinación enfermiza. Según me empiezan
a contar recetas mágicas o anécdotas de autobús, apago la radio, dejo
el diario, levanto la vista del libro, aparco lo que esté haciendo y me
concentro en estos detalles de la sabiduría popular: echa mucha sal a
los huevos mientras cuecen en agua hirviendo y les podrás quitar
fácilmente la cáscara, frota tu mano contra el acero inoxidable del
fregadero y se le quitará el olor a ajo, despierta a los que duermen
cuando pase un entierro y así no cogerán el aire del muerto...
Esto
último es un remedio contra las desgracias que aprendí en la isla de
Arousa (A Illa de Arousa). Allí, cuando alguien moría, encendían una
hoguera con laureles y los deudos del finado saltaban sobre ella para
evitar ser cogidos por el aire del muerto. Pero si te habías quedado
dormido al tiempo que pasaba el cortejo fúnebre, el remedio era más
peliagudo: meterte y sacarte siete veces de un horno apagado. Yo me reía
de aquellas leyendas hasta que dos alumnas isleñas, bien hermosas y
llenas de vitalidad, me confesaron que a ellas, siendo niñas, no las
despertaron sus padres al paso de un cadáver y ese mismo día empezaron a
menguar, a dejar de comer y a sentirse mal hasta que una bruja les
diagnosticó aire de muerto, les recetó lo del horno y allí estaban, tan
lustrosas y tan guapas.
Pocas cosas me sorprenden y entusiasman
ya. Solo me conmueven estas historias de brujas, de universitarias bien
educadas, de remedios contra el dolor de garganta... O la propuesta que
le hacen a mi hermana un grupo de señoras que viven en una residencia de
la tercera edad. Mi hermana va allí dos tardes cada semana y las
ancianas han preparado un plan para fugarse con ella del asilo y
marcharse en autobús a Alicante a tomar el sol. Mi hermana les ha dicho
que sí y yo me apunto.
TITULO: Un país mágico - Juan Luis Arsuaga: «Para bien o para mal, todos acabaremos en una residencia»,.
El sabado -25- Abril a las 18:30 por La 2, foto,.
Juan Luis Arsuaga: «Para bien o para mal, todos acabaremos en una residencia»
Juan Luis Arsuaga se muestra crítico con el «pesimista que no hace nada». / EFE
Contra
los discursos vacíos, apocalípticos, inútiles, tan en boga en estos
tiempos de coronavirus, el investigador de los yacimientos de Atapuerca
propone hoy más que nunca «sentido común y ciencia»
En otro tiempo, cuando Juan Luis Arsuaga (Madrid, 1954),
escribía las últimas páginas de su nuevo libro, 'Vida, la gran
historia', un excitante y enriquecedor viaje por el laberinto de la
evolución, publicado por Destino, anotó lo siguiente a modo de himno a
la esperanza y de fe en el ser humano activo, y no visto como un
incordio: «Y la gente se sigue abrazando, y los maestros y maestras dan
clase a los niños para hacer de ellos buenos seres humanos, mejores que
nosotros mismos. No solo es posible soñar con un futuro mejor. Es obligatorio hacerlo».
En
estos tiempos de confinamiento e incertidumbre precisamente sobre el
futuro que nos aguarda, le leo estas palabras suyas durante la
entrevista, él encerrado en su casa de Madrid, que tuvo
lugar un día después de que le pidiese a una amiga su receta para
cocinar garbanzos con langostinos; pero ése es otro tema... - ¿Y el miedo?
-
En mi época, en la mili te enseñaban a desmontar el fusil y a volverlo a
montar. ¿Para qué? Pues porque si tú no sabes cómo funciona el fusil,
para ti es una cosa misteriosa que no controlas; por el contrario, si
sabes cómo está hecho y cómo funciona, sigue siendo peligroso, porque es
un arma, pero es un tipo de peligro que tú comprendes, sin componente
mágico alguno. Tendrás precaución, incluso temor, pero no ese miedo que
se tiene a lo desconocido. Eso lo podemos aplicar a la enfermedad: algo
que no sabes cómo se transmite, si por el aire, por el agua, a través
del sexo...; y que no sabes lo que es, de qué se trata, produce el
verdadero terror ciego, en el sentido de que estás a oscuras. Ahora, con
el coronavirus, tenemos temor, preocupación, pero sin el componente
mágico. Nos enfrentamos a un problema, en efecto grave, pero vivimos en
un mundo en el que existe la ciencia y en el que problemas como el de
esta pandemia los abordamos aplicando el conocimiento. - ¿Nada en absoluto apocalíptico?
-
Ni lo más mínimo, incluso también por una cuestión estética: todos los
que hablan de Apocalipsis se ponen muy serios, muy proféticos; de
entrada, el profético apocalíptico se considera superior a ti, porque él
es el que entiende. Y me recuerdan a otros tiempos. Yo soy de ciencias,
y la actitud científica señala el problema, lo estudia, lo afronta.
Ante un terremoto ya consumado, por ejemplo, la actitud científica
consiste en decir: 'Vamos a construir edificios que sean antisísmicos'. Y
lo que hace la actitud profética es llamar a que nos arrepintamos de
nuestros pecados. En lugar de sermones, prefiero la investigación.
Volviendo a los terremotos, yo no perdería mucho el tiempo en
lamentaciones bíblicas y en sentimientos de culpa, preferiría a un buen
ingeniero de materiales que a un profeta. No quiero discursos, ni
sermones, ni palabrerías... - Pues abundan.
-
Porque es lo más fácil, lo más complicado es buscar soluciones. Si tú
tienes un problema con los residuos nucleares, hay dos actitudes: una,
buscar una solución; otra, echar un discurso. De una manera muy
mitigada, han vuelto a resurgir un poco los conceptos animistas: 'Esto
del coronavirus es una venganza de la Tierra', y cosas así. El núcleo
del pensamiento animista es que todo está lleno de espíritus y de
fuerzas misteriosas que se vengan y hacen cosas muy raras. También está
esa mentalidad mágica, según la cual nada sucede por casualidad; de
manera que si esto ha ocurrido será por algo. ¡Y claro que ha ocurrido
por algo!: porque hay mucha movilidad, viajamos en avión, etcétera. No
es que hayamos ofendido a ninguna fuerza espiritual. Estoy viendo el
resurgir de mentalidades mágicas, del pensamiento mágico. Y puede que
esté muy bien, pero lo que se necesitan son buenos hospitales y que no
nos falte el agua potable.
«Lo aceptamos porque estamos de acuerdo. Estamos confinados y acojonados»
el encierro en casa
«No es un problema de fecha de nacimiento, lo es de posibilidades de supervivencia»
selección en las uci
«España va a seguir siendo, junto con Italia, el país más envejecido de Europa»
tras la pandemia
Debate de salón
-
Un cirujano de 82 años, abuelo de 7 nietos, ha dicho: «Primero, salvar
la vida a los más jóvenes». A lo que ha añadido: «Si en algún momento
enfermo y los recursos hospitalarios son escasos, no quiero que se
empleen conmigo». Da un poco de escalofrío, ¿no?
- Claro,
porque alude a valores éticos, al valor de la vida humana, etcétera. Es
interesante para el debate de salón, pero vayamos a la realidad
práctica. Por lo general, lo que llamamos el sentido común, la lógica,
suele ser lo más acertado. Quiero decir que, si te enfrentas a un
problema, tendrás que ver la manera de abordarlo de la forma más
práctica posible. Un buen amigo que estuvo en la guerra, también
cirujano, me contaba que a los enfermos los clasificaban según la
gravedad, claro. Es inevitable utilizar el sentido común para afrontar
el problema. Fíjese, en la época del Titanic estaba muy claro que «las
mujeres y los niños, primero». Hoy en día, sin embargo, ya no estaría
tan claro lo de las mujeres, ¿no?; ¿por qué las mujeres? Creo que los
niños sí seguirían teniendo prioridad. Si se hunde un barco, ¿a quién
salvaríamos? A los niños, en principio, ¿por qué? En resumidas cuentas,
porque nos inspiran ese sentimiento de protección. Lo que dice ese señor
del que me habla tiene también su lógica, ya que la relación de cariño
es un poco asimétrica; los padres están en la lógica de la disposición a
dar su vida por los hijos, pero no es lo normal que los hijos den la
suya por los padres. Cuando hay que enfrentarse a problemas de salud, no
se trata de atender a la edad del calendario, sino al estado en que se
encuentran las personas, y las que ya son muy mayores suelen estar en
peor estado que los más jóvenes; no es un problema de fecha de
nacimiento, es un problema de posibilidades de supervivencia. El debate
ético está bien, pero se plantea en unos términos muy abstractos. Otra
cosa es cómo actuar en la realidad cotidiana, donde el sentido común
creo que nos lleva a que todos actuaríamos más o menos igual. - ¿Ha escuchado hablar de «la hora de los jóvenes» y de «la selección natural imponiendo sus leyes»?
-
¡Nada de eso, España va a seguir siendo, junto con Italia, el país más
envejecido de Europa! Obviamente, como somos un país envejecido y esta
enfermedad produce más mortalidad en personas que no gozan de buena
salud, entre ellas se produce la mayor cantidad de muertes. Pero, cuando
todo esto pasé, seguiremos siendo de los países más envejecidos de
Europa.
En una residencia
- Cada vez con mayor demanda de plazas en residencias de ancianos.
-
No lo dude. Vivimos en una situación en la que, para bien o para mal,
usted y yo acabaremos en una residencia de ancianos, ¿o no? Una persona
cualquiera con hijos, puede tener a uno en Nueva York, a otro en Nueva
Zelanda y a otro en La Coruña...; y no pretenderás que venga a cuidarte a
Madrid, por ejemplo donde yo vivo, un hijo tuyo que trabaja en un
hospital en Washington. Inevitablemente, aunque no nos muramos de
coronavirus, con la globalización, que es el signo de los tiempos, ya no
es para nada lo normal que las familias vivan todos juntos en Estella o
en Sepúlveda; si tus hijos están fuera y tú estás solo, terminarás en
una residencia de ancianos. Eso tiene sus vertientes filosóficas y
morales, pero es fruto de la vida actual. Puede sonar muy triste, pero
también le puedo decir que yo hablo todos los días con mis hijos por
Skype, mientras que, a lo mejor, familias que viven todos en Madrid se
ven menos. Nos ha tocado vivir en el año 2020, y puede que tengas a tu
mujer o a tu hija trabajando en Berlín, pero también es cierto que
pueden venir en fin de semana y que tardarán menos que en el autobús de
Burgos a Madrid. La globalización es para todo: acorta las distancias,
nos permite mucha mejor comunicación, puedes hablar todos los días con
quien quieras, incluso verle y mantener un contacto muy cercano, aunque
sea virtual, por Skype, y al mismo tiempo nos ha dispersado. Hay que
verla en su conjunto. No hay que ponerse tremendos; lo es esta
enfermedad que nos tiene confinados y con las pistas de hielo
convertidas en morgues, pero la estamos combatiendo.
«Piensa globalmente y actúa localmente. El Amazonas es un problemón, pero el Mar Menor está aquí»
buscar la eficacia
«Libertad, igualdad y fraternidad, a los que añadiría un cuarto valor: el respeto por el planeta»
sus valores
«En el Titanic fueron primero las mujeres y los niños. Hoy no estaría tan claro. ¿Por qué las mujeres?»
cambios en la sociedad
- Algunas voces dicen que a costa de renunciar a libertades...
-
...nosotros mismos nos encerraríamos en casa si nos dijesen que hay
fuera un perro rabioso suelto. Es decir, este confinamiento lo asumimos,
o lo aceptamos, porque estamos de acuerdo. Sería muy difícil que nos
confinaran si nosotros mismos no pensáramos que estamos mejor en casa.
¡Ni en los tiempos de la Unión Soviética se habría podido producir un
confinamiento así, sin existir el convencimiento por parte de la
población! Estamos confinados y acojonados, todo a la vez. Cuando me
dicen que más vale que me quede en casa, yo mismo me digo que tienen
razón. Comprendo que hay que hacer estos debates, pero es que los
científicos somos más prácticos y vemos las cosas con más serenidad, a
fin de cuantas. Lo que sí que se puede hacer es intentar engañar a la
población con todo tipo de teorías conspiratorias que hablan de que nos
quieren encerrados en casa y no sé qué más. El confinamiento durará
hasta que nosotros, los ciudadanos, veamos que se pueden asumir unos
riesgos razonables.
El buenismo
- Y usted, ciudadano, ¿qué valores defiende?
-
Libertad, igualdad y fraternidad, a los que añadiría un cuarto valor:
el respeto por el planeta, por el medio ambiente. Al final, lo que
procede aquí es poner en práctica un lema que vale lo mismo para el
cristianismo que para el ecologismo: 'Piensa globalmente, actúa
localmente'. O sea, que lo del Amazonas es un problemón, pero tenemos
otro mucho más cerca, el del Mar Menor en Murcia. Y no vaya a ser que,
de tanto pensar en el Amazonas o en el Ártico, no se haga nada con el
Mar Menor. Primero arreglemos nuestro entorno, y luego ya nos
preocuparemos por la selva de Sumatra y por el aceite de Palma. Vamos,
algo así como que está muy bien lo de amar mucho al prójimo, pero
hombre, empieza por el que tienes más cerca. Es decir, volvemos a esta
dicotomía entre los predicadores y la gente que hace cosas. Practicar el
buenismo es fácil y gratis, pero el compromiso se pone a prueba cuando
te dicen, 'ya, pero esto cuesta dinero'. Es como cuando alguien te
cuenta: «La naturaleza era una maravilla, un paraíso, cuando yo me hice
aquí el chalet, que fue el primero». ¡Ah, fuiste tú, fuiste tú! [Risas] - Está claro que, además de defender en 'Vida, la gran historia' los beneficios del sentido del humor, también lo practica.
-
Y va muy bien. Tiene que ver con el optimismo, y lo bueno que tiene el
optimismo es que te anima a mejorar; el pesimista no hace nada, ¡como
está de vuelta! Yo digo que hay que estar siempre de ida, nunca de
vuelta. Y todos esos que estén de vuelta, que hagan el favor de
apartarse. Si estás de vuelta y no crees en nada, haz el favor de al
menos no molestar.
TITULO: Diario de un nómada -Caminando sobre las olas ,.
El domingo -26- Abril a las 19:00 por La 2 , foto.
Caminando sobre las olas - Etapa de Hondarribia a Orio,.
"Caminado sobre las olas" es una serie documental que
combina el viaje de los peregrinos del Camino de Santiago y el viaje de
un surfista.
Kepa Acero, un surfista aventurero comienza su primera etapa en
bicicleta con sus tablas de surf atadas en un remolque. Recorrerá las
calles de Hondarribia, primera localidad del Camino del Norte. Visitará
la localidad de Pasajes, Donosti y degustará la gastronomía Orio.
TITULO: Un trío en la cocina - Es hora de apostar por lo nuestro, consume calidad y origen ,.
fotos,. Un trío en la cocina - Es hora de apostar por lo nuestro, consume calidad y origen ,.
Es hora de apostar por lo nuestro, consume calidad y origen,.
Cordero de Extremadura expuesto en una carnicería. La
Junta de Extremadura hace un llamamiento a la sociedad para que compre
alimentos con denominación de origen e indicación geográfica protegida
de la región,.
Las
denominaciones de origen constituyen, en cierta forma, la punta de
lanza de los alimentos y materias primas de la gastronomía extremeña. Al
estar regulados, ofrecen al consumidor una garantía de su calidad y
origen. Sin embargo, las D.O. son sólo una muestra de la gran variedad y
calidad de los productos agrícolas y ganaderos de la región.
Las
Denominaciones de Origen Protegidas (D.O.P.) extremeñas son: Jamón
Dehesa Extremadura, Torta del Casar, Queso de La Serena, Vino Ribera del
Guadiana, Cerezas del Jerte, Queso Ibores, Pimentón de la Vera, Aceite
de Monterrubio, Aceite de Oliva Gata-Hurdes y Miel Villuercas-Ibores. La
región también cuenta con tres Indicaciones Geográficas Protegidas
(I.G.P.), que son Corderex, Ternera de Extremadura y Vinos de la Tierra
Extremadura. Estos, y otros tantos productos de nuestras región, están
sufriendo la crisis derivada por la pandemia del Covid-19.
El objetivo es frenar el impacto económico que tiene para estos productos el cierre de la hostelería
Por ello, La Consejería de Agricultura,
Desarrollo Rural, Población y Territorio de la Junta de Extremadura,
hace un llamamiento a toda la sociedad extremeña para que consuma dichos
productos, sobre todo a nivel regional y de esta forma, poder paliar en
la mayor medida posible las graves consecuencias económicas que pueden
sufrir nuestros productos más reconocidos a nivel internacional.
Si
vamos al supermercado a por aceite o vino, apostemos por el de nuestra
tierra. Si nos apetece un buen jamón o queso, lo tenemos también. Y
ahora que pronto llega la época, no hay mejor postre que unas cerezas
del Jerte. De esta manera podremos frenar el gran impacto que supone
para el mercado de productos de la región el cierre parcial de los
negocios de hostelería.
TITULO:
Documentos TV - La sombra del verdugo,.
Martes 21 de abril a las 00:00 horas en La 2, foto,.
Documentos TV - La sombra del verdugo,.
Estados Unidos es el último país de Occidente donde los
verdugos siguen ejecutando a asesinos. Desde hace 40 años, casi 1500
reos han sido condenados a muerte, ante el profundo debate que polariza a
la sociedad. Las víctimas y los familiares intentan reconstruir sus
vidas entre la rabia y el dolor, que sitúan a sus asesinos a un lado u
otro de la muerte.
TITULO: DESAYUNO CENA FIN SABADO - Las tribulaciones de las andaluchinas ,.
DESAYUNO CENA FIN SABADO - Las tribulaciones de las andaluchinas ,. ,
fotos,.
Las tribulaciones de las andaluchinas ,.
Las hermanas Zhou salen del pueblo malagueño que las ha visto crecer en torno al restaurante familiar en esta continuación de Gazpacho agridulce
(Astiberri, 2015). Fu, la mayor, se va a EE. UU. a perseguir su sueño
intentando no perderse por el camino. Quan recala en Madrid con sus
historias de amores y desamores, y Qing, la hermana pequeña, se traslada
a Málaga a encontrarse espiritualmente, pero, en su ansia de libertad y
su necesidad de salir de Andalucía, emprende una ruta que la llevará a
Francia. Se suceden las peripecias de las hermanas hasta que se vuelven a
reunir en tierras andaluzas, donde asisten al cierre y venta del
restaurante familiar.
La propia Quan revela: “meses antes de empezar la novela gráfica, salí en un reportaje para El País; tuvo tanto éxito en la versión
digital que hasta nos sacaron en la portada de la versión impresa.
Éramos las segundas generaciones que habíamos nacido aquí y nos
sentíamos españoles. Cuál fue mi sorpresa que hubo miles de comentarios
en redes. Muchos de ellos, negativos. Recuerdo que uno me impactó mucho:
‘Que nazca un hámster en un establo, no le hace un caballo’. Así que,
de algo tan negativo, decidí hacer algo positivo. Cambié el enfoque de
la novela gráfica Andaluchinas por el mundo, para darle una
perspectiva muchísimo más íntima, personal y cercana. Es la historia de
mis hermanas y mía, contada por nosotras”. Un estilo fresco y espontáneo con el que la autora pulveriza los tópicos del español medio sobre los inmigrantes orientales”.
¿Qué estará pensando el camarero chino ese que mira tan fijamente? ¿Será
verdad que no entienden español? ¿Estarán hablando de nosotros? ¿De
veras nos quieren invadir? Estas y seguro que otras muchas preguntas más
se formula uno cada vez que entra en algún negocio chino, cuestiones
que no van a ser respondidas... nunca.
TITULO:
Viaje con nosotros - El
huevo de colon telecinco -Los amantes de la novela negra tienen una cita con la serie de Toshihiro Nagoshi.
Javier Gurruchaga lo presenta - Fue estrenado en Telecinco
el 4 de julio de 1992, y se emitía los sábados a las diez de la noche.
Era un programa de variedades que incluía actuaciones musicales, una
sección de cámara oculta y varios juegos de habilidad en antena.
Los amantes de la novela negra tienen una cita con la serie de Toshihiro Nagoshi.
foto / FINLANDIA ES LA CUNA que durante cuatro largos años ha visto
cómo la compañía Remedy invertía más y más tiempo para desarrollar un
juego de acción levantando expectativas desde la primera vez que
mostraron una captura de pantalla allá por 1998. Max Payne ha tenido que
evolucionar como producto pues al llevar tanto retraso, lo que entonces
era impresionante visualmente, cuatro años después podía quedar
desfasado. Al final el juego se ha metido a la crítica y a los usuarios
en el bolsillo pese a no poseer un elemento tan importante como las
partidas para varios jugadores tan en boga en la era de Internet.
Max
Payne es un paso adelante en la inmersión en los videojuegos. Casi no
presenta novedades, pero mima todos los aspectos para que todo parezca
verosímil. El guión sitúa al usuario en el lugar de un policía ejemplar,
Max Payne, que acababa de cumplir su particular sueño americano: un
trabajo bien remunerado y que le satisficía personalmente, una estupenda
mujer, un pequeño retoño y una casa unifamiliar cerca del río alejada
de la gran manzana. Como en las mejores novelas negras, el destino le
juega una mala pasada. Por culpa de una nueva droga de diseño llamada V
toda su realidad se viene abajo cuando unos yonkis en busca de
financiación por la fuerza sesgan la vida de su única familia. Aún con
fuerzas para enfrentarse a las adversidades, Max consigue su traslado a
la DEA, la unidad antivicio, para luchar contra los capos de la droga.
Durante una operación, un nuevo e inesperado revés le involucra en el
asesinato de su superior y amigo. En pocos días tiene a la mafia y a la
policía en su contra. Lo único que da sentido a su vida es la sed de
venganza. La historia se relata en forma de tiras de cómic con sonido
que aparecen entre las escenas de acción. Cada vez que Max encuentra una
pista, además del cómic, el usuario escucha el pensamiento del
protagonista argumentando el hallazgo con el estilo de las voces
interiores típicas de los detectives de las películas.
Más de 100 mujeres por hora necesitan protección contra la violencia machista,.
Durante los primeros 31 días del estado de alarma la Policía Nacional y la Guardia Civil han realizado 83.341 actuaciones,.
foto / Durante
los primeros 31 días del estado de alarma la Policía Nacional y la
Guardia Civil han realizado 83.341 actuaciones para resguardar a las
víctimas de violencia de género, un 25% más que en el mismo periodo anterior,
según datos del Ministerio de Interior. Estas acciones incluyen las
«comprobaciones telemáticas», para asegurarse, entre otras cosas, que se
cumplan las órdenes de alejamiento y protección concedidas por los
juzgados a las denunciantes, y las labores de «vigilancia y
contravigilancia».
En números, en el periodo comprendido entre el
14 de marzo (día del decreto del estado de alarma) y el 14 de abril,
ambos cuerpos de seguridad hicieron 38.976 llamadas por teléfono y otros
medios a las víctimas, un incremento de 35% con respecto a esos mismos
días de 2019; y 44.365 acciones sobre el terreno, un 17% más.
Estos datos reflejan que las fuerzas del Estado tuvieron que actuar casi 3.000 veces cada día en todo el territorio nacional, unas 112 por hora en promedio.
Las medidas contra la violencia de género «se enmarcan dentro del
refuerzo de los planes de prevención y protección», especifica el
comunicado de Interior. Los objetivos han sido «incrementar la
protección de las víctimas, facilitar su acceso a la asistencia y ayuda
de los cuerpos policiales, y prevenir las agresiones, teniendo en cuenta
las circunstancias extraordinarias derivadas del estado de alarma y de
la limitación de movimientos».
Dentro de este esfuerzo por resguardar la seguridad de las víctimas de agresiones machistas también se activó el 7 de abril la app 'AlertCops', que instala un «botón» en el móvil que funciona al pulsarlo al menos cinco veces en seis segundos.
Como un grito de socorro activa a la policía más cercana, que al mismo
tiempo recibe una grabación de diez segundos de audio para valorar la
gravedad de la situación de riesgo denunciada.
Será tristísimo no tener hoy ese contacto con los lectores»,.
foto / Eduardo Mendoza en la presentación de su último libro, en octubre pasado, en Barcelona.
Eduardo Mendoza,.
El
optimista sobre la recuperación del sector cuando pase la pandemia, y
admite que añorará el «insoportable» jaleo del Día del Libro,.
Eduardo Mendoza
(Barcelona, 1943) no soporta nada bien los actos públicos que ahora
echa de menos. El premio Cervantes 2016 añorará hoy el «insoportable»
jaleo y el bullicio de Sant Jordi. También la «insufrible» pompa de la
ceremonia que no se celebrará en Alcalá de Henares, que él protagonizó
hace cuatro años y que no desea a nadie. Le cuesta imaginar un acto con
los Reyes, el galardonado Margarit y la añosa concurrencia ataviada con
chaqué y mascarilla. Optimista sobre la recuperación del libro tras la
pesadilla del virus, Mendoza se refugia ahora en la lectura y reivindica
el bálsamo de humor. -Viviremos el Día del Libro y el Sant Jordi más extraños.
-Da
pena. Es muy contradictorio. Todos los años cuando llega esta fecha
pienso que menudo latazo, en qué podría hacer para ahorrarme estar todo
el día en la calle firmando y con el agobio de la multitud. Y esta vez,
que no será así, pienso que vaya pena más grande. Será tristísimo no
tener ese contacto con los lectores. La absurda situación que vivimos
evidencia cuánto echamos de menos lo que tanto nos fastidiaba. Ver las
calles y las playas vacías también apena. Criticamos mucho los turistas
que abarrotaban las calles y ahora, si tuviéramos uno, le daríamos lo
que fuera. -También nos faltará el discurso de Joan Margarit en Alcalá.
-Quería
llamarle. Pobre. ¡Con lo que habrá sufrido preparándolo! Es verdad que
es un mal trago, una ceremonia que no le deseo a nadie, pero es triste
perdérsela como Sant Jordi. Es una paliza, aunque cuando te privan algo
lo añoras. Acaso Margarit se alegra de ahorrarse el trago, de momento,
pero estoy seguro de que le sentará mal. Este premio se recibe una vez
en la vida y no poder ir a recogerlo es un fastidio. -¿Usted sufrió mucho preparando su discurso?
-Lo
escribí muy deprisa tras darle muchas vueltas. Quitármelo de encima
cuanto antes era mi idea, pero lo reescribí tres o cuatro veces. Incluso
el día antes estaba haciendo correcciones. No es una circunstancia para
simplemente salir del paso con cuatro vulgaridades. El agradecimiento
debe estar a la altura del regalo. Exige esfuerzo y preocupación pero,
vaya, sufrir
«El humor siempre ayuda, incluso en las situaciones terribles, dicho
sea sin frivolizar», dice el escritor y Premio Cervantes 2016
no es la palabra. Sí sufrí con el acto. Uno no está acostumbrado a ser el protagonista de la función. -Aplazado al otoño, costaba imaginar a los reyes y al galardonado con mascarilla y chaqué.
-Sí.
Desde luego es una imagen extraña: los maceros, el coro, la tuna y toda
la colección de vejestorios que asisten al acto... así que más vale que
se aplace. -¿Cómo pasará el día del Cervantes y Sant Jordi?
-Pues
como el día de San Juan y el de San Pedro. Metido en casa mirando por
la ventana. Aprovecho para leer los libros que ya no recuerdo. Siempre
varios a la vez: un clásico, una novela policíaca y un ensayo. Estoy
ahora con una historia del siglo XIX en España, con 'Guerra y paz' y
también con una novela policíaca de Ross McDonald que hacía años que no
leía. Menudo cóctel. -Las librerías estarán cerradas. ¿Deberían abrirse?
-No.
Los gestores públicos no se han equivocado en esto. Si se han tomado
medidas como el confinamiento, como en casi todos los países -incluso
los que no lo querían han acabado pasando por el aro-, es que se tenía
que hacer. Al que le toca, le toca, y les ha tocado a muchos Hay incluso
quien calcula que la mitad de los bares y restaurantes no volverán a
abrir. El sector del libro ha sufrido mucho, pero creo que se
recuperará. Quizá estos días alguien ha descubierto que la lectura es
una buena manera de pasar el rato. También que los libros son
interesantes o que son un buen complemento de la tele.
-El humor es crucial en su obra, como en la de Cervantes. ¿Es hoy más necesario que nunca?
-Hay
que tomarse la situación con buen humor, sin considerarla motivo de
chiste. El humor siempre ayuda, incluso en las situaciones terribles,
dicho sea sin frivolizar y desde el máximo respeto a tantas vidas
perdidas. Como todo el mundo, recibo una cantidad ingente de WhatsApp y
mensajes con chistes, bromas, vídeos y fotos que indican que el humor es
imprescindible. A mí me sienta bien como a todo el mundo. Es mejor
recurrir al humor que estar todo el día apenado y serio. -¿Escribe ahora o le paraliza la situación?
-Estaba
escribiendo cuando empezó, y sigo. A otro ritmo porque la situación,
quieras que no, afecta tu comportamiento. Soy más bien casero. A
diferencia de mi juventud, estar en casa es mi mejor plan. El ambiente
general no ayuda a la concentración. Pensar que tengo todas las horas
del día hace que las desaproveche, casi todas. Sigo con mi rutina, que
es leer y escribir, lo que me salva desde hace muchos años. -El confinamiento, ¿es el estado natural del escritor?
-Sí,
pero de vez en cuando llega la hora del recreo y te vas al bar con los
amigos, sales a cenar o a dar una vuelta y te despejas. Todo eso ya
volverá, pero de momento nos lo han quitado. -¿Volveremos cambiados a la normalidad?
-No
sé qué pasará. Hacer predicciones sobre ello es cómo rellenar
quinielas. Algo cambiará, desde luego, y nos afectará. Pero no sabría
decir si los cambios serán individuales o colectivos. Es algo
imprevisible. -¿Qué libro regalaría en Sant Jordi, aunque tenga que ser de manera virtual?
-Depende
de a quién y en qué circunstancias. Me lo preguntan siempre, y nunca sé
qué contestar. No estoy al corriente de las novedades y me cuesta
pensar en un lector hipotético y abstracto.