TITULO: Metrópolis - El gran hermano chino ,.
El lunes -6- Marzo , los lunes a partir de las 00:30, en La2, foto,.
El gran hermano chino,.
El globo espía chino tiene una naturaleza militar, aunque Pekín se empeñe en decirnos lo contrario,.

"En qué mundo tan extraño vivimos". Me comentaba el profesor de Princeton, Charles M. Cameron y analista asiduo a estas páginas a propósito del globo espía
chino. Y proseguía: "Los servicios de inteligencia son grandes
burocracias que funcionan sobre raíles. Los servicios de seguridad
estadounidenses espían a China; los servicios chinos espían a Estados
Unidos... y a Europa. Así es la vida. A veces, las cosas estallan, por
ejemplo, cuando un avión espía U2 estadounidense fue derribado por la
Unión Soviética en 1960, un acontecimiento que hizo descarrilar las
relaciones diplomáticas entre Washington y Moscú durante un tiempo. Hoy
han pillado a los chinos con las manos en la masa y el secretario de
Estado, Antony Blinken, ha cancelado su viaje a China".
Curiosamente nadie se sorprende porque las superpotencias (y no tan
superpotencias) se espíen unas a otras, pero la cosa cambia cuando esas
operaciones encubiertas salen a la luz. Los Estados se ven obligados a responder o de lo contrario se quedan a la intemperie,
a merced del intruso. El descubrimiento del globo espía chino de una
naturaleza claramente militar, aunque Pekín (como es obvio) diga lo
contrario, ha echado por tierra los intentos de Estados Unidos y China
de crear un suelo de entendimiento para reconducir las relaciones bilaterales que se encuentran en su punto más bajo desde 1979.
La detección del globo sobre una base nuclear en Montana es un ejemplo
más de las incursiones cada vez más asertivas de China en el extranjero.
La Casa Blanca ha revelado que durante la Administración Trump tres
globos espía sobrevolaron el país sin que fueran descubiertos. El
Pentágono asegura que el aerostato no proporciona a China mayor
información que la que recaba con sus satélites espía, pero los
analistas militares y de inteligencia argumentan estos días en la prensa
internacional que la baja velocidad y la gran altitud de estos
dirigibles -normalmente operan a unos 25.000 kilómetros, mucho más altos
que los aviones comerciales- les permite grabar en un área mayor que
los satélites en órbita y captar más detalles. También son más difíciles de detectar que los drones metálicos o
las aeronaves que utilizan equipos tradicionales contra la vigilancia,
como el radar, mientras que pueden permanecer en el aire durante
semanas, lo que proporciona una evaluación prolongada de la actividad
sobre el terreno. La prueba más clara del uso militar de estos globos
estratosféricos, nos la da la propia hemeroteca china; los medios
estatales informaron en septiembre de 2018 de que un aparato de estas
características probó misiles hipersónicos.
¿Por qué China lanza este globo cuando lo que se quiere es bajar el
«soufflé»? Hay varias teorías, pero no creo que Pekín haya querido
deliberadamente arruinar la visita del secretario de Estado. China tiene un gran interés en retomar la cooperación económica con EE UU
para sobreponerse del desastre de su política covid cero. Es más
simple. Cuando has cruzado la línea tres veces y nadie te ha dicho nada;
es más fácil hacerlo una cuarta. "¡Este globo lleva mucho tiempo
apareciendo!", escribió en Facebook el jefe de la Oficina Meteorológica
Central de Taiwán. EE UU no se ha librado del gran hermano chino, como tampoco Europa, aunque todavía no haya dicho ni mu.
TITULO:
DIAS DE TOROS - La torerista Feria de Abril o la constatación de que la fiesta de los toros es un sainete,.
La torerista Feria de Abril o la constatación de que la fiesta de los toros es un sainete,.
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La Maestranza, un año más, presenta carteles ‘remataos’, impregnados de figuras y llamativas ausencias de toros y toreros,.
La Maestranza, un año más, presenta carteles ‘remataos’, impregnados de figuras y llamativas ausencias de toros y toreros.
foto / Lo único verdaderamente sorprendente de cada Feria de Abril es el
cartel que anuncia la temporada taurina en Sevilla, y que es
responsabilidad exclusiva de la Real Maestranza de Caballería,
propietaria de la plaza de toros. Raro es el año que no se cumple la
paradoja de cómo una institución tan esencialmente tradicional en su
funcionamiento interno —y tan socialmente comprometida, esa es la
verdad— puede ser tan supermoderna en pintura taurina. Tanto es así que,
a veces, ese atrevimiento ha sido piedra de escándalo y mofa a causa de
las obras extravagantes que han presentado algunos de los vanguardistas
creadores contratados por los maestrantes. Pero ahí sigue, año tras
año, a pesar de las muchas críticas que aguanta.
La razón de un comportamiento tan singular (el de la Real Maestranza)
es otro de los misterios de la tauromaquia moderna, pero es verdad que
la presentación del cartel es la única sorpresa que se espera en la
primavera taurina sevillana.
Superado el estado de shock artístico, la presentación de los
carteles de toros y toreros de la Feria de Abril suele ser una balsa de
aceite. La empresa Pagés, que dirige Ramón Valencia, convoca una rueda
de prensa (gesto que le honra y que podrían copiar los empresarios de
Las Ventas), reparte un folio con las combinaciones de toros y toreros
que ya se conocen, y el señor Valencia se somete a las preguntas de los
medios de comunicación. Agradece los elogios a su trabajo, que no son
pocos, y dribla con admirable técnica las cuestiones que no les son
propicias; es un consumado experto en evasivas y ambigüedades, y jamás
da una noticia. Pero no es que no la dé en esa comparecencia pública; es
que no la ha dado nunca en las entrevistas escritas, radiofónicas y
televisivas que ha concedido desde que es responsable de la programación
taurina de la plaza de La Maestranza. Pero se coloca gentilmente frente
a los periodistas y esa actitud es de agradecer.
Claro que como toda su obsesión es salir airoso —y sin contestar— de
las preguntas incómodas, nunca el aficionado se entera de por qué los
carteles son los que son y no otros. Él diseña la feria como le parece
bien —está en su pleno derecho— y aguanta con estoicismo franciscano las
críticas de quienes —también en el suyo— opinan que el trabajo del
empresario es manifiestamente mejorable.
Tal es el caso en este abono sevillano de 2023.
De entrada, la sociedad sevillana —y la taurina no lo es menos— es
muy peculiar. Convencida de que es madre y maestra de la tauromaquia,
que lo será, va por libre. La Sevilla taurina, como la otra, es
ególatra, ombliguista, narcisista y torerista, y vive al margen del
resto de la tauromaquia mundial.
Esta tesis la entendió a la perfección un manchego llamado Diodoro
Canorea, yerno del legendario empresario Eduardo Pagés, y empresario
sevillano en representación de su esposa, desde 1959 hasta 2000. Y su
yerno, el señor Valencia, ha tomado nota de la matriz, el formato y el
planteamiento y ahí sigue, año tras año, anunciando carteles ‘remataos’,
cuajados de caras conocidas y ganaderías comerciales.
Muchos de ellos, toreros y toros, no merecen, ni mucho menos, el
trato de privilegio que reciben de la empresa, pero a Sevilla le da
igual; solo importan los famosos carteles ‘remataos’. Un ejemplo:
Victorino Martín no debutó en La Maestranza hasta 1996, y nadie levantó
la voz.
Canorea contaba con un talismán, Curro Romero, cuyo anuncio perfumaba la feria e impregnaba de lustre el abono entero.
A pesar de ello, y al margen del acentuado torerismo sevillano,
Canorea cargó con una leyenda que no favoreció su brillante hoja de
servicios.
Morante de la Puebla, protagonista principal del abono sevillano de 2023
Morante de la Puebla, protagonista principal del abono sevillano de 2023Eduardo Briones (Europa Press)
A finales de la década de los 80, era vox populi en el toreo que el
empresario sevillano no era el único responsable de los carteles. Al
parecer, un serio compromiso económico con el empresario barcelonés
Pedro Balañá permitía que dos de los hombres del catalán, Teodoro
Matilla y Antonio Bonéu, se instalaran cada primavera en la capital
andaluza para ultimar de primera mano las combinaciones de toros y
toreros.
El empresario manchego falleció en el año 2000 y al final de esa
temporada se retiró El Faraón. Se rompió el hechizo entre Sevilla y La
Maestranza, y, durante un tiempo largo, la empresa Pagés naufragó entre
aguas turbulentas, sufrió una huelga de figuras y un sustancial descenso
del número de abonados.
Nunca se ha sabido qué pasó con aquel compromiso (llamémosle deuda)
con Balañá, pero lo cierto es que Ramón Valencia ha seguido siendo fiel a
las enseñanzas recibidas de su suegro, y ha tenido, además, la suerte
de encontrar otro torero fetiche, Morante de la Puebla, eje central de
la feria.
Así, Ramón Valencia ha presentado este año 2023 un abono al más puro
estilo sevillano; los mismos carteles de hace años; nombres conocidos,
con razón o sin ella para estar en Sevilla, y una oportunidad para
modestos toreros locales.
Pero no están, por ejemplo, Isaac Fonseca, flamante matador de toros,
que el pasado año, aún novillero, cortó dos orejas en La Maestranza; no
está Robleño, autor de la mejor faena de la temporada pasada en Las
Ventas; no está Ángel Téllez, triunfador a lo grande en Madrid; ni Paco
Ureña, figura indiscutible del toreo, entre otros. Tampoco ha habido
huecos para toreros tan válidos como López Chaves, Sergio Serrano, Gómez
del Pilar, Curro Díaz o David de Miranda.
Por otra parte, la inmensa mayoría de los hierros ganaderos
anunciados pertenecen al encaste Domecq, y cuatro de ellos hacen
doblete: Núñez del Cuvillo, Garcigrande, Victoriano del Río y Hnos.
García Jiménez. La gran noticia, que también existe, es que no está Juan
Pedro Domecq, después de tantos y reiterados fracasos en esta plaza.
Ni se explican las ausencias de toreros con méritos más que
suficientes, ni las presencias de algunos matadores, amortizados unos y
carentes de interés otros; ni la masiva contratación de ganaderías del
mismo color y condición que, en general, no garantizan un espectáculo
íntegro.
¿Por qué Ramón Valencia comete estos desafueros? (No le pregunten porque no contestará).
Dice la rumorología bien informada que cuando el empresario tenía
cerrada la arquitectura del abono, -con Ureña y Téllez incluidos-, se
presentaron en Sevilla Antonio Matilla (el hijo del que venía a ver a
Canorea) y Curro Vázquez, y modificaron los carteles.
¡No será verdad…!
Sevilla no es, como Madrid, el espejo y referente de la tauromaquia;
pero como madre y maestra debiera dar ejemplo, premiar el esfuerzo,
reconocer los triunfos, no exprimir carreras ya agotadas y ofrecer
oportunidades a toreros con aptitudes. Pero no…
Prefiere, al parecer, los carteles ‘remataos’, rebosantes de carencias y probadas injusticias.
Y el empresario lo hace porque cuenta con el mejor aliado: la
conformista, narcisista y extremadamente generosa Sevilla, que está
convencida de que su Feria de Abril es la mejor del mundo por el simple y
trascendental hecho de que se celebra en el incomparable marco de La
Maestranza.
Madrid y Sevilla se van a cargar la fiesta por su extremado
conservadurismo; porque los empresarios no admiten el más mínimo
resquicio a la innovación. Prefieren el diseño preconcebido a la gesta
sorprendente. Por eso, los triunfos en las dos plazas más importantes
importan cada vez menos. Por eso, y por las componendas de los despachos
empresariales, no están Téllez, Ureña y Fonseca. Y por la misma razón,
casi todos los toros pertenecen a la misma familia de artistas. A los
empresarios no parece importarles si otros toros y toreros, por ejemplo,
interesan o no a los aficionados. Optan por el camino fácil de imponer a
los suyos. Y el día que los tendidos estén vacíos ya no habrá solución.
¿Es o no es la fiesta de los toros un sainete?,.
TITULO:
Retratos con alma - Pablo Andrés Escapa reivindica la magia y la maravilla que envuelve la Navidad en su libro de cuentos 'Herencias del invierno' ,.
La periodista Isabel Gemio regresa a la televisión para presentar 'Retratos con alma', el nuevo programa producido por RTVE en colaboración,.
Lunes-6- Marzo - a las 22:40 horas en La 1 / foto,.
Pablo Andrés Escapa reivindica la magia y la maravilla que envuelve la Navidad en su libro de cuentos 'Herencias del invierno' ,.
Cada Navidad, ha escrito un relato que enviaba a «un puñado de amigos,.
El
escritor leonés reúne una decena de relatos que ha ido escribiendo
desde hace 25 años por estas fiestas para sus amigos más cercanos, con
ilustraciones de Lucie Duboeuf,.
Hace veinticinco años, la entonces directora de la Real Biblioteca, María Luisa López-Vidriero, encargó a
Pablo Andrés Escapa (Villaseca
de Laciana, 1964) escribir un cuento navideño para incluirlo en la
revista 'Avisos' de la institución. El escritor leonés le cogió el gusto
y desde entonces, cada Navidad, ha escrito un relato que enviaba a «un
puñado de amigos» para transmitirles sus mejores deseos en estas
fiestas. Ahora, 25 años después del comienzo de aquella tradición (una
fecha que coincide con el día del nacimiento de Nuestro Señor), ha
reunido una selección de una decena de esas historias en 'Herencias del
invierno. Cuentos de Navidad' (Páginas de Espuma, 22 euros), un hermoso
libro ilustrado «en oro y nieve» por la francesa Lucie Duboeuf, con el
cual reivindica «lo maravilloso» y «lo milagroso» que envuelve unas
fechas repletas de magia.
«Para mí la Navidad es un estado de ánimo
marcado por una predisposición hacia la bonhomía; no hacía el buenismo o
a la sensiblería, sino a la bondad verdadera, a lo mejor de la
condición humana», señala. Así sucede, por ejemplo, en 'Ceniza', la
historia que abre el volumen, donde dos pobres ladrones de poca monta
necesitan un milagro que les redima, y lo encuentran no a través de un
montoncito de oro que hallan sino de un cambio radical en su vida,
cuando el primero adquiere habilidades lingüísticas desconocidas para él
y su compañero se dota de una seguridad en sí mismo de la que carecía
hasta entonces. «Los 'milagros' que se producen en el libro, que yo
relaciono con la Navidad, tienen que ver con la posibilidad de que, en
algún momento, se produzca una epifanía, un acontecimiento que nos
transforme», explica.
En
otra de las historias, 'Canción de cuna', Escapa escribe: «Y me vi de
niño, oyendo un cuento de mi padre», en un íntimo guiño a la persona que
está detrás ya no solo de estos cuentos navideños, sino de toda su
vocación como cuentista. «Yo no puedo separar la Navidad del recuerdo de
la voz de mi padre, narrando y contando historias. Era un gran contador
de cuentos y en estas fechas siempre nos sorprendía. Ya no está con
nosotros. La Navidad es un periodo muy propicio para las melancolías,
tanto para las buenas como para las malas. Para mí es un periodo
agridulce», señala.
De ahí el título del libro, 'Herencias del
invierno', que alude a la tradición que de su padre recibió de contar
cuentos en Navidad. «A esas herencias yo tengo que responder con
coherencias, y mi coherencia es hacer un libro navideño que recoja ese
tono. El mío no es un libro festivo, pero sí celebra el recuerdo
emocionado de otros días, de otro tiempo, y esa pulsión que nos empuja a
intentar ser mejores», detalla.
Como hilo común de los diez relatos que ha
seleccionado entre los 25 que ha escrito desde hace cinco lustros, el
autor explica que «hay una cierta intención por buscar los cuentos donde
se pudiera percibir mejor el juego de voces y la tradición oral dentro
del relato», además de que, en todos ellos, los protagonistas son
«personajes humildes, desbordados por alguna situación que los
transforma».
Para organizarlos, ha evitado el criterio
cronológico de escritura para priorizar la temática e imponer un ritmo
cadencioso de lectura, componiendo un mosaico que arranca el día de
Nochebuena y concluye en día de Reyes, «de manera que uno, si lee la
primera y la última frase del libro, puede completar el ciclo, ya que el
libro arranca con un '¡Santas Noches! y se cierra con un «¡Han
venido!».
Espacio para soñar
En el libro se vislumbran dos
características presentes en muchos de los relatos. Por un lado está la
familia como tema, «un elemento muy propio de la Navidad, propicio para
los reencuentros y la recuperación de ciertos afectos que a veces se
tienen algo abandonados». Por otra parte, varios de ellos transcurren en
la duermevela, en un ambiente de ensoñación y de la posibilidad, donde
todo es factible: «Hay una especie de nocturnidad en estos cuentos;
muchos de ellos transcurren de noche, bajo las estrellas… Como el libro
intenta ahondar en esa condición del misterio que hay en las navidades
(no necesariamente del misterio sagrado ,sino del misterio de esa
ilusión y la esperanza de que va a ocurrir algo especial), me parecía
que eso se conciliaba mejor con los misterios de la noche y las
posibilidades de las sombras que a plena luz del día, aunque en el libro
hay tanto luces como sombras».
En
la coda final del libro, a modo de colofón y «fuera de lo que es el
terreno estricto de la ficción y la fábula», Escapa escribe: «No hay
alba fija ni ocaso prescrito para soñar». Preguntado si este conjunto de
relatos es una invitación para ello, la respuesta es afirmativa:
«Siempre me ha parecido que la fantasía, la ensoñación y la necesidad de
prodigios que tenemos trasciende a la mera literatura. Es decir, quien
ande por el mundo sin algo de fantasía va peor y con menos equipaje que
el que la lleva, y va a ver las cosas de una manera más ramplona que
quien es capaz de trascender las circunstancias cotidianas y elevarse
por encima de eso».
Por ello, subraya que «el libro es una
invitación a estar un poco atentos a lo menos visible, que puede
entrañar una posibilidad de promoción anímica y personal, de lo más
grave de la condición humana». Esa realidad entronca a la perfección con
la decisión de Lucie Duboeuf, la ilustradora francesa del volumen, de
encabezar cada relato con pequeños objetos como una mecedora, una pipa,
un espejo o una castaña... «Son objetos que tienen un sentido dentro del
relato y que dan la pista de que lo pequeño, en estos cuentos, es
anuncio de algo más grande después», explica el autor.
Sobre el trabajo de la ilustradora, a quien
no ha conocido personalmente hasta tener ya impreso el libro, Escapa
subraya estar «muy contento» porque considera que «ha conseguido
reflejar muy bien con sus imágenes ese candor que hay en las historias,
pero sin caer en sensiblerías ni edulcoramientos.