jueves, 16 de enero de 2014

EL BILLETE 20 €,El retratista de la transgresión./ EL ESCALADOR,.

TÍTULO: EL BILLETE 20 €,.El retratista de la transgresión.

EL BILLETE 20 €,El retratista de la transgresión. fotos,.

El retratista de la transgresión

El fotógrafo Richard Kern impulsó una nueva estética para la erótica.

 La modelo brasileña-foto Ana Beatriz, retratada por Richard Kern en 2008.

Su restrospectiva 'Famosos y desnudos' se exhibe en Málaga.

"No tengo ningún interés en encontrar una solución a la falta de impacto del porno", aclara.

La celebridad es una forma de exhibicionismo, de modo que se antoja del todo coherente que un artista versado en fotografía erótica presente una exposición retrospectiva de sus retratos de personajes conocidos. “Famosos y desnudos”, la muestra que trae a Richard Kern a la sala La Térmica de Málaga, desde el 17 de enero y hasta el 11 de abril, contiene justo lo que anuncia: fotos de famosos, desnudos, y fotos de famosos desnudos. Hasta fotos de famosos con desnudos al fondo. Se trata de una colección de una cincuentena de retratos, recopilados durante más de treinta años de oficio, que se complementa con un espacio peep show donde se pueden ver, de manera semifurtiva, encaramándose a unos altos taburetes y a través de pequeños ventanucos, piezas de vídeo y cortometrajes con un contenido algo más explícito, en una instalación que acentúa el carácter vouyerístico de la obra del fotógrafo nacido en 1954 en Carolina del Norte.
Pero los famosos de Kern no son la fauna del papel cuché, actores de alfombra roja o boy bands de moda, sino en general artistas que se han ganado su lugar en el imaginario popular trabajando los márgenes de lo convencional: ersonajes como Bruce Labruce, Nick Nolte, Vincent Gallo, Kim Gordon, Nick Cave o Courtney Love, incómodos para el establishment, representantes a menudo del lado sórdidamente bello y extraño del arte, la música o el cine. Con todo, Kern prefiere no teorizar sobre su trabajo mediante conceptos abstractos, y asegura que el rasgo que comparten sus modelos no es otro que ser objeto de interés para las publicaciones en las que trabaja, como Playboy, Vice o Purple: “A veces las personas que fotografío han solicitado expresamente que sea yo quien los retrate porque les gusta mi trabajo. Otras, la revista me contrata porque quiere un retrato sexy o extraño del personaje en cuestión, y saben que yo puedo proporcionárselo”, explica. “No trato de explorar ningún tema en concreto más allá de tomar una foto interesante. Únicamente si el personaje es lo suficientemente atrevido, le sugiero que se desnude”.
Una propuesta ante la cual hay quien no pone ningún impedimento, como la exactriz de cine porno Sasha Grey –algo que no sorprende demasiado–, la polémica artista de la performance Marina Abramovic –sorprende aún menos–, o el cantante Marilyn Manson. Pero no todos los famosos están dispuestos a dejarse llevar al terreno preferido de Richard Kern: “Me encontraba en París para una exposición e Index Magazine me contactó para que fotografiara a Eva Green, que acababa de rodar Soñadores con Bernardo Bertolucci. Me dijeron que se pasaba todo la película desnuda, y me pidieron que hiciera algo sexy. Apenas sabía nada de ella, así que cometí el error de confundirla con el personaje de la película. Hice que una estilista trajera todo tipo de lencería y le pedí que posara en topless. Se ofendió inmediatamente. Jamás he vuelto a acudir a una sesión sin preparármela antes”.

Cine de la transgresión

Es precisamente en el cine, aunque experimental, donde Richard Kern inicia su carrera en los primeros años ochenta, tras mudarse a Nueva York y entrar en contacto con una escena del punk y la no wave en plena ebullición. Allí comienza a colaborar con bandas como Sonic Youth y músicos como Henry Rollins o Lydia Lunch. Esta última, comisaria de la exposición juntamente con Mario Martín Pareja, fue musa y protagonista de algunas de sus cintas más crudas, como The Right Side of My Brain (1984), Fingered (1986) o Submit To Me Now (1987), títulos fundacionales de un movimiento de culto que se bautizó como Cine de la Transgresión.
De joven, estaba furioso y buscaba la confrontación. Era una forma de compensar mi sentimiento de impotencia
La filmografía de Kern propone un descenso a lo más oscuro de la psique, un arte con una estética sórdida que refleja emociones extremas. Tomando elementos del cine en el límite de lo pornográfico de Russ Meyer y de la poética del camp y la perversión de John Waters, las obras breves pero intensas de Kern se sumergen en las manifestaciones que surgen de la colisión del amor, el sexo, la violencia y la juventud. “Te olvidas del sentido del humor”, corrige Kern. “Cuando comencé a hacer películas en lo único en que pensaba era en confundir al espectador y de alguna manera alterar su manera de pensar. Reconozco que de joven estaba furioso y buscaba la confrontación, pero ahora me doy cuenta de que ese comportamiento era una forma de compensar mis propios sentimientos de insignificancia e impotencia”, continúa.

Apenas porno

Durante los noventa, Kern fue desarrollando su personal estilo para el retrato y los desnudos, trabajando la belleza natural del cuerpo femenino en diversas publicaciones de softcore como Barelly Legal o Juggs, hasta ir construyendo una estética propia sin afectación ni romanticismos, con luz natural y localizaciones realistas, a la que se sumarían reconocidos fotógrafos como Terry Richardson, Juergen Teller o los barceloneses Paco y Manolo. De ahí, a exponer en museos como el Whitney o el MoMA, más de 30 exposiciones en solitario en todo el mundo y publicar once libros, algunos de ellos en el prestigioso catálogo de arte contemporáneo de Taschen.
Con todo, Kern evita realizar valoraciones sobre su posición en el canon de la fotografía contemporánea y la definición de esa nueva estética; y después de más de treinta años de trayectoria en los márgenes, trata de encontrar nuevos estímulos sin abrazar el mainstream: “Con el tiempo, me resulta cada vez más difícil justificar mi interés por las chicas desnudas. Ahora, cuando trabajo trato de hacer algo que no se haya hecho antes. Mi interés hoy en día se centra en el rodaje de mi película Medicated y las fotos que la acompañan”, explica en referencia a la serie en construcción de retratos de jóvenes semidesnudas sosteniendo todo tipo de fármacos.
¿Siente Kern que, al mismo tiempo, el porno y la erótica han abandonado su estigma y son ampliamente accesibles, han perdido su capacidad de impactar? “Sí”, responde. ¿Y qué cree que se podría hacer al respecto? “No tengo ni idea, ni tampoco ningún interés en encontrar una solución a ese problema”.

Inauguración musical de lujo

Vinculado desde sus inicios con la escena musical experimental, Richard Kern ha continuado realizando videoclips y proyectos audiovisuales en colaboración con algunas de las bandas más desafiantes de la escena estadounidense, como Unsane, King Missile, Cop Shoot Cop, Marilyn Manson o Dentata. Su debut en esta disciplina fue la codirección del video Death Valley ‘69 para Sonic Youth en 1986, y su relación artística con Thurston Moore, cantante y guitarrista del mítico grupo neoyorquino, no ha cesado desde entonces. Con motivo de la inauguración de la muestra, se ha programado para el sábado 18 de enero un concierto en la propia sala La Térmica que, bajo el título Breaking Open The Head, reunirá sobre el escenario a un inaudito all star de músicos del underground formado por los mencionados Thurston Moore y Lydia Lunch, Weasel Walter, fundador de la banda de jazz de vanguardia The Flying Luttenbachers, y James Johnston, de Gallon Drunk. Esta misma formación ocasional recalará en el Espacio Fundación Telefónica (Madrid), el próximo domingo 19 de enero.

TÍTULO: EL ESCALADOR.

A Ana le obsesiona la soledad. Jesús pretende transformar sus anhelos en realidad. Amadeo sigue esperando el amor arrebatado. Luna sueña con un hogar y una familia que certifiquen su identidad. La juventud es el reto imposible de Mario. Susana espera, acompañada de un Orfidal, un cambio en su vida…
El escalador congelado nos muestra una instantánea en la vida de un grupo de personas asomadas a ese precipicio vital que nos indica que el camino ha terminado o que es necesario arriesgarse, y mucho, si queremos alcanzar la meta soñada.
Las cimas que pretendimos alcanzar en la juventud pueden llegar a convertirse, en demasiadas ocasiones, en el escenario sobre el que se representan los sueños incumplidos. El atrevimiento del escalador que la altura congela.
Historias cruzadas: un retrato generacional para todos aquellos que se niegan a crecer
Media docena de personajes sobreviven en un invierno extrañamente frío en Sevilla. Faltan pocos días para Navidad y todos ellos viven introspectivamente su particular crisis existencial, un conflicto interno que les lleva a luchar contra la frustración de los sueños rotos y las promesas incumplidas –propias y ajenas- y recordar tiempos mejores, en los que su juventud e ímpetu les acercaba bastante a un estado muy parecido a la felicidad.
Susana y Jesús forman una pareja que atraviesa un mal momento. Susana intenta quedarse embarazada, hasta el extremo de obsesionarse por cumplir con los requisitos de la fertilidad.
Incapaces de comunicarse entre ellos, se abre un abismo que crece día a día y en el que ambos se sienten terriblemente solos y desgraciados. Susana intenta divertirse con sus amigas yendo a un curso de cocina en el que conocerá a un sexy chef llamado Amadeo. Sin embargo, triste y abatida, se encierra aún más en sí misma esperando un cambio que no llega o que quizá llegará de una manera que no espera. Angustiada y anestesiada por el Orfidal, Susana acaba de recibir unas pruebas médicas que no auguran nada bueno.
Jesús, por su parte, no termina de entender qué le separa de Susana, una mujer a la
que ha amado con locura y con la que ha sido muy feliz. Incapaz de reconducir su vida,
Jesús se esconde tras sus propias fantasías y las de su amigo Mario, por el que siente
una profunda admiración. ¿Será capaz Jesús de retomar el rumbo de su vida, de
agarrar el timón?
Joao/Luna es una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. Gracias al dinero que
gana prostituyéndose en Brasil decide viajar a Tailandia para someterse a una
profunda “transformación corporal”. Ya en Europa, convertida plenamente en Luna,
una hermosa mujer, viaja por todo el continente como prostituta de lujo. Su último
destino, en Sevilla, le abrirá un nuevo mundo, repleto de amor y autoestima, que
parecía le había estado vedado hasta el momento. Cargada con tantas maletas que ni
ella misma es capaz de cargar, física y metafóricamente, Luna empieza una relación
con Mario, un hombre casado y con hijos, del que se enamorara perdidamente a pesar
de sus cortafuegos y normas impuestas: Nunca beses a un cliente.
Amadeo es un cocinero que consigue ascender rápidamente en el restaurante La
Placita en Málaga, en donde se enamora de una chica llamada Marianna. Ella queda en
estado y cuando todo parece ir bien aparece Raúl, un antiguo amante que la
extorsiona. Tras la tragedia, Amadeo se resguardará en Portugal, donde intentará
quitarse la vida arrojándose a la desembocadura del Guadiana. Rescatado in extremis
por un ángel de la guarda que nunca más volverá a ver, Amadeo se reconstruye poco a
poco en un restaurante de playa, hasta recomponer los retazos de su vida y comenzar
de nuevo: La vida sigue…
Ana López odia su trabajo, su jefe y la rutina que le acompaña perennemente. Peleada
con una de sus mejores amigas, su vida carece de emociones, salvo cuando se escapa
al centro comercial que tiene más cerca de casa y vestida de Papá Noel entrega
caramelos, ansiosa por verlo de nuevo…
Sin embargo, a pesar de la soledad, se resiste a dar rienda suelta a sus sentimientos y
evita contestar cualquiera de sus llamadas y mensajes. Hasta que un buen día, de visita
en el hospital, halla una edición de bolsillo de Rojo y Negro, de Stendhal. ¿Podría ser
que el libro que le regaló Jesús estuviera en la mesita de la compañera de habitación
de su tía? ¡Imposible!
«Las emociones —sus posibles combinaciones— pueden determinar nuestro estado
físico o anímico. Podemos llegar a sentir molestias, molestias reales, en las
articulaciones, dolores musculares, dolores internos, en la cabeza, estómago, en las
plantas de los pies. Y achacaremos al tiempo, al cambio de las estaciones, nuestras
dolencias. Hasta que no se vayan estos nublados. Aturdida, Ana López abandona el
hospital. Hace frío, pero luce un sol intenso —es compatible—. Los inviernos de Sevilla
compatibilizan estos extremos. Pero a la sombra te mueres de frío. Situaciones,
sentimientos y emociones que pueden llegar a parecer muy distantes, incluso
contradictorios —como este frío y este sol—, pueden con-vivir en un espacio muy
reducido, en una ciudad —cualquier ciudad—, en una sensación, en una imagen, en un
recuerdo que creíamos olvidado o perdido en el gran desván de la memoria. Algo muy
parecido le ocurre a la climatología de este día: luce el sol pero hace mucho frío. Todo
es posible.»
Salvador Gutiérrez Solís esboza en estas páginas un puzzle generacional de un grupo
de seres congelados, totalmente parados, despojados de vida, maltratados por el
destino y en busca de una Tierra Prometida que parece no existir, de una cima que
sienten inalcanzable: la felicidad. Cansados, estos jóvenes buscan formas alternativas,
sucedáneos que les lleven a la cumbre, a su verdadero destino, al sueño que dejaron
atrás en la cuneta hace algunos años.
El autor
Salvador Gutiérrez Solís (Córdoba,
1968) publicó en 1999 La novela de un
novelista malaleche, que resultó
finalista en el Premio Nacional de la
Crítica. En 2005, El sentimiento cautivo
(finalista del Premio Fernando Lara de
Novela 2003 y del Premio Andalucía de
la Crítica). En 2006, recupera al
novelista malaleche en El batallón de
los perdedores, en 2007 publica la
biografía Barnaby Conrad, una pasión
española, y la tercera entrega del
malaleche, Guadalajara 2006 y en 2009 aparece El orden de la memoria, publicada por
Destino. La obra de Salvador Gutiérrez Solís se puede encontrar en decenas de
antologías. Ha sido traducido a varios idiomas, ejerce la crítica literaria en diferentes
publicaciones y es articulista en El Día de Córdoba.
***
«Entrañas, raíces, extrañas, semillas, lluvia, incendios, señales, huellas, materiales.
Mis novelas nacen de una imagen, de un recuerdo, de un sabor, de una canción, de un
recorte de prensa o de una frase que puedo haber escuchado en cualquier lugar.
Imágenes, palabras, sonidos, que pueden entenderse como el árbol genealógico, el
ADN, una especie de “padres y madres” de la novela. A pesar de que no se reconozcan
en el resultado final, incluso difuminadas, desaparecidas, cenizas tras el incendio,
contribuyeron a su gestación de manera decisiva. También me sirve para explicar este
proceso –de construcción/destrucción/transformación- ese tan manido y recurrente
ejemplo del puzzle. Cada recuerdo, cada canción, cada imagen, cada palabra o sabor es
una pieza sin significado aparente, o con un significado individual, muy concreto.
Señales, huellas…
Necesitan las piezas ser combinadas, ser colocadas en el lugar adecuado. En su lugar.
Seguir las huellas hasta llegar a ese punto, que es este lugar.
Llamemos materiales a estas piezas –huellas, señales-. Me gusta esta definición, que
me procura tacto y concreción. Que puedo manejar con los frágiles dedos de la
memoria.»,etc.

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