domingo, 19 de enero de 2014

¿Por qué sí el pecado y no el pecador?,./ Zara vs H&M ¿Quién le viste a usted?./ LA COCINA DOMINGO, ENSALADA ALIÑADA DE JAMÓN Y PATATAS,.


  1. La sabiduría popular es eso, sabia y atinada, por lo que tendemos a dar por buenos dichos y sentencias que tal vez no lo sean tanto.-fotos,.
     
    La sabiduría popular es eso, sabia y atinada, por lo que tendemos a dar por buenos dichos y sentencias que tal vez no lo sean tanto. Existe uno que siempre me ha parecido, además de injusto, perjudicial, y es el que viene insinuado en el título de este artículo. Seguro que les ha ocurrido alguna vez algo parecido. Amigo del alma que, con el aire pesaroso y solemne que antecede a las malas noticias, va y dice: «Hay algo que debes saber, se corre por ahí que tú...»... [rellénense aquí los puntos suspensivos con una habladuría, una insidia, cualquier chismorreo]. «Creo que es mejor que lo sepas por mí», continúa el buen samaritano. Y después, con un suspiro conmiserativo, concluye: «Hay que ver, qué mala es la gente».
    Entonces, uno se indigna y protesta diciendo que todo es falso, reclama saber quién va por ahí contando mentiras, momento en el que el (no olvidemos) amigo del alma sonríe más pesaroso aún y argumenta que no puede complacerle porque, ya se sabe, se dice el pecado pero no el pecador. Y de nada sirve invocar amistad, lealtad o incluso el parentesco que nos une al portador de la noticia intentando averiguar el nombre del propalador de trolas. Porque da la casualidad de que, en un mundo en el que se respetan cada vez menos normas, hay una que sigue siendo sagrada y es esta: no revelar el nombre del pecador. ¿Por qué personas que nos aprecian o incluso nos aman deciden que su fidelidad debe estar con quien pretende hacernos daño? ¿Por qué ese mismo amigo o incluso pariente cercano que sin duda más de una vez ha sido objeto de una situación similar se presta a ser cómplice del murmurador y no de la víctima? Tengo mi teoría particular al respecto. Para empezar, creo que está muy arraigada en nosotros la idea de que no se debe delatar a nadie, ni siquiera (o tal vez debería decir, sobre todo) a alguien que hace algo reprobable. Soplón, traidor, mierdero, acusica, bocón, piante, cantor, chivoloco... basta con ver el número de sinónimos negativos que una palabra tiene para calcular su peso en el inconsciente colectivo.
    Pero existe luego otro fenómeno que explicaría tan extraño pacto de silencio, tanta omertá. Uno que sirve para entender también otras conductas tan estúpidas como inexplicables. A la gente le cuesta mucho eso que ahora llaman pensar fuera de la caja. Es decir, salirse de los esquemas preestablecidos, ver las cosas a través de sus ojos y no de los de otros, cuestionar aquello que, a poco que se reflexione, no aguanta ni el análisis más elemental. Curiosa paradoja es que, en unos tiempos en los que se pone en solfa todo, las prioridades, los valores, las costumbres y tradiciones, las creencias, las lealtades, y no sigo porque me canso, nadie se cuestione premisas que no solo no favorecen a nadie, sino que sirven para amparar lo que todo chismorreo camufla y esconde. Y lo que esconde no es la rectitud ni tampoco la Verdad, virtud por cierto tan sobrevalorada como abusada en estos tiempos, sino una debilidad humana demasiado humana, que diría Nietzsche: la envidia.
    Por eso se me ocurre que tal vez la próxima vez que a uno le vengan con la monserga de «se dice el pecado pero no el pecador», podría recordársele al buen samaritano que trae la noticia que se lo piense un poquito más. Que si espera lealtad de ahí en adelante, lo primero que tendrá que demostrar es de parte de quién está. Sin embargo, más allá de todo esto, lo realmente importante a mi modo de ver es el asunto que antes les mencionaba de pensar fuera de la caja. O, lo que es lo mismo, darse cuenta de que la vida está llena de premisas tan tontas como esta que nadie cuestiona. No vaya a ser que, en un mundo más iconoclasta que nunca (y conste que me parece bueno que así sea), resulte que sigamos siendo prisioneros de inercias, de frases hechas, de falsas verdades que algún listo interesado ha logrado convertir en dogma. 

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      Visten a bebés belgas y a jeques de Catar, a adolescentes argentinos y ejecutivos de Hong Kong, a amas de casa y princesas. Y a un precio ...
       
      Estilo

      Zara vs H&M ¿Quién le viste a usted?

      Nadie en el mundo vende más ropa que ellos. Son dos gigantes europeos de la moda, H&M y Zara, y su pelea ha saltado de Europa al resto del mundo. Así es la lucha por el trono mundial de la 'fast fashion'.


      Visten a bebés belgas y a jeques de Catar, a adolescentes argentinos y ejecutivos de Hong Kong, a amas de casa y princesas. Y a un precio moderado, lo que también resulta chic. Son Zara y H&M, los dos gigantes mundiales de la moda que, además de repartirse buena parte del pastel de la llamada fast fashion, también cuentan con adeptas de campanillas: las princesas Letizia y Catalina de Cambridge y la millonaria Alexandra Oetker militan en el bando de Zara; las actrices Jessica Chastain y Drew Barrymore y la princesa Victoria de Suecia son fans de H&M.

      En el combate, la firma española con mayor volumen de negocio y el doble de tiendas en todo el mundo adelantó hace siete años a la sueca. Y la lucha, a falta de nuevos consumidores, ahora consiste en arrebatar clientes al rival. Es una pugna entre dos empresas que se parecen de forma sorprendente en algunos aspectos y difieren en otros, pero que tienen el mismo objetivo: convertir a sus clientes en fijos.
      Fast fashion es el concepto. La ropa como un bien de consumo para las masas: barata, a la moda, rápida de sustituir. La idea es que la gente compre cada vez más, cada vez con mayor frecuencia. Pero ¿cuál de las dos tiene la mejor estrategia? En su lucha por el cliente, H&M recurre a las celebridades, a enormes campañas de publicidad y a las colecciones de diseñadores de relumbrón que, de otra manera, serían inaccesibles para el gran público: Stella McCartney, Versace, Lagerfeld... A mediados de noviembre, una colección de Isabel Marant para H&M se agotó en horas en las tiendas. Una chaqueta con detalles étnicos que costaba 299 euros y se vendió en un visto y no visto, a mediodía ya se ofrecía en eBay... ¡por 550 euros!
      Ese mismo día, en Nueva York, un minuto después de medianoche, H&M abrió su nueva tienda insignia en Times Square. Lady Gaga encendió el logo de la marca en lo alto del rascacielos ante 2500 invitados achispados por el champán. En Zara, las cosas son de otra manera. Humildad, ese es su leitmotiv. Zara renuncia a la publicidad clásica e invierte el dinero en alquileres y en el acondicionamiento de sus tiendas. Un buen escaparate, en su opinión, es mejor que cualquier cartel publicitario. Por eso buscan los emplazamientos más caros. A Zara le gusta estar donde están Gucci y Prada. Y mientras las tiendas de H&M a menudo dan la sensación de ser mercadillos, Zara intenta transmitir una imagen más de marca de lujo. Y todo, desde el aspecto de la tienda hasta su música, viene dictado desde Arteixo.
      Las dos empresas presumen de tener una jerarquía bastante abierta en la que hasta las personas sin formación pueden ascender rápidamente y todos se tutean. Pero ni H&M ni Inditex enseñan sus cartas con facilidad. En Suecia bromean desde hace años con que las siglas H&M significan en realidad Hemligt & Mystiskt ('secreto y misterioso'). Esto ha ido cambiando desde que Karl-Johan Persson asumió en 2009 el puesto de su padre, Stefan Persson, al frente de la compañía. A sus 38 años, el nieto de Erling Persson el fundador es uno de esos ejecutivos dinámicos formado en Londres, que viaja en clase turista, que juega al golf con Daniel Westling, el príncipe de Suecia, y que no tiene problemas en conceder entrevistas.
      Amancio Ortega, el fundador de Zara, es la otra cara de la moneda. Con una fortuna de 42.000 millones de euros, es el hombre más rico de Europa y el tercero del mundo, pero rara vez se dejar ver en público. Los empleados de Zara aseguran que, a sus 77 años, el jefe acude cada día a la oficina, disfruta en las reuniones con los diseñadores y, aunque tiene avión privado, yate y cuadras propias, siempre está dispuesto a escuchar a la gente. En Arteixo se cuentan muchas historias similares sobre él; la mayoría no son cuestiones de carácter profesional, sino leyendas que engrandecen su aureola de héroe local.
      Por fuera, el brillante edificio plateado que acoge la sede central de Zara en Arteixo parece la base de operaciones de una empresa de alta tecnología. Dentro, las cosas no son muy diferentes a la Vita Rummet, la 'sala blanca' de la central de H&M en Estocolmo: jóvenes sentados delante de ordenadores diseñan ropa a golpe de ratón. Sobre sus mesas hay revistas, impresiones sacadas de blogs de moda, muestras de tejidos... Unos 300 diseñadores han creado aquí más de 12.000 prendas, zapatos y accesorios solo para Zara. Las ideas no siempre salen de las cabezas de sus diseñadores: Zara es conocida por su capacidad para copiar tendencias y hacerlo con extrema rapidez. Estar atento y ser rápidos es la receta del éxito. Pero ¿cómo se consigue?
      El pistoletazo inicial lo dan los product managers en España. Ellos son los que están en contacto directo con las filiales de Zara repartidas por todo el mundo y saben, al instante, si los clientes prefieren una camiseta verde con el cuello de pico antes que una roja con el cuello redondo. A partir de ese dato se pone en marcha la maquinaria: mientras en H&M seguirían vendiendo las camisetas rojas con cuello redondo, en Zara, en un pispás, su lugar lo ocupan las camisetas verdes con el cuello de pico. Ese es su secreto.
      Xavier Sala i Martín, profesor de Economía en la Universidad de Columbia, define la lucha de Zara y H&M con un símil futbolístico. H&M, como ha explicado a la revista Stern, es como uno de esos entrenadores sólidos, alguien como el holandés Louis Van Gaal, un maestro de la táctica pero poco flexible. Zara, por el contrario, sería un entrenador innovador, como Guardiola, que anula a cualquier rival adoptando cambios tácticos con una rapidez brutal, «mediante una innovación constante». La estrategia de H&M es la misma desde su creación, en 1947. «Producir grandes cantidades a costes ínfimos en los países más pobres del mundo, dice Sala i Martín. Encargar de una sola vez medio millón de camisetas rojas de cuello redondo para que salgan aún más baratas».
      Erling Persson descubrió este concepto durante una visita a los Estados Unidos a finales de los años cuarenta. Persson, hijo de un vendedor de salchichas, se dedicaba a distribuir exprimidores y cafeteras. La moda no le interesaba especialmente, pero sabía venderla. En 1952 abrió su primera tienda en Estocolmo y tres décadas más tarde H&M empezó a expandirse por Europa. A diferencia de sus competidores, que producían en Europa, H&M solo encargaba su ropa a empresas ubicadas fuera para que sus productos fueran mucho más baratos.

      Zara empezó con una abominación en el mundo del diseño de moda: las batas de guata en tonos pastel que la primera esposa de Amancio Ortega, Rosalía Mera, cosía en el patio trasero de su casa de La Coruña y él vendía muy baratas. Cuando un cliente no le pudo pagar la mercancía que había pedido y Ortega se vio sentado sobre una montaña de ropa interior sin vender, decidió abrir su primer Zara. Era el año 1975. Hoy, su estrategia es idéntica: llevar a las tiendas cantidades pequeñas de ropa lo más rápido posible para atraer al cliente a la tienda con mayor frecuencia.
      Cada semana, Zara procesa para su distribución cerca de tres millones de prendas. Al contrario que H&M, que cuenta con centros logísticos repartidos por todo el planeta, Inditex solo tiene tres centros de distribución (Arteixo, Madrid y Zaragoza). De ellos sale hacia las tiendas todo lo que se fabrica en cualquier parte del mundo. En Zara tienen un dicho: «La ropa es como los yogures, tiene una fecha de caducidad». Por eso suministran a las tiendas mercancía fresca dos veces a la semana. En ese ritmo frenético, la rapidez es el valor supremo. Mientras H&M transporta el 90 por ciento de su mercancía por ferrocarril o barco, lo que alarga los plazos de entrega hasta tres semanas, Zara transporta en avión todo lo que no se pueda distribuir en camión en el plazo de 36 horas.
      EL 55 por ciento de la ropa de Inditex se fabrica en Europa, un porcentaje bastante alto comparado con la mayoría de las cadenas de moda. Y especialmente con H&M, cuya producción es casi totalmente de origen asiático. Precisamente porque para Inditex producir en Europa siempre ha sido un valor importante en su imagen como marca. El número de proveedores de Inditex se cifra en 582 en toda Europa, 112 en África y 672 en Asia.
      Pero la fast fashion está obligando a ambas empresas a buscar nuevas alternativas de producción que sean aún más baratas. La caravana de H&M desplazará en breve parte de su producción a Etiopía. Los expertos creen que fabricar en África será la mitad de caro que en Asia. También Zara encarga allí ya parte de su ropa. Y todo esto para que la rueda siga girando cada vez más rápido, para que cualquier persona pueda ir a la última si quiere y tiene un poco de dinero.
      H & M
      -1947. Erling Persson abre la primera boutique Hennes en la pequeña ciudad sueca de Västerås.
      -1952. El imperio de Persson se expande: abre su primera tienda en Estocolmo.
      -1974. Hennes & Mauritz crece a un ritmo medio del 25 por ciento anual. Su salida a Bolsa es un éxito.
      -1980. H&M abre sus primeras tiendas en Alemania, su mayor mercado, una de ellas en el barrio de Hanse.
      -1982. Stefan Persson, de 34 años, hereda de su padre el imperio de la moda.
      -1987. La diseñadora jefa Margareta Van Den Bosch declara: «No tolero que digan eso de que copiamos».
      -1995. La actriz Pamela Anderson posa con la moda de baño de la marca.
      -1997. La esquelética modelo Georgina Grenville es la imagen de la marca, pero durante poco tiempo: la princesa Victoria sufre anorexia.
      -2004. Karl Lagerfeld es el primer diseñador en crear una colección especial para H&M.
      -2009. Karl-Johan Persson, de 33 años, se hace cargo de la dirección, que hasta ese momento desempeñaba su padre.2010. Veintiún trabajadores mueren en el incendio de una fábrica en Bangladesh. H&M paga indemnizaciones.
      -2011. Por primera vez se presenta una colección en los desfiles de prét-à-porter de París.
      ZARA
      -1975. Amancio Ortega inaugura la primera tienda de Zara en La Coruña. Ese establecimiento aún continúa abierto.
      -1988. Se abre en Oporto el primer Zara fuera de España. Las tiendas aún parecían almacenes de ropa.
      -2001. Salida a Bolsa. En el folleto aparece la primera fotografía oficial del esquivo dueño de la compañía.
      -2003. El príncipe Felipe se promete. Letizia Ortiz viste de Armani; un traje blanco similar ya está días después en Zara.
      -2005. Mueren 64 personas en el derrumbe de una fábrica de un proveedor de Inditex.
      -2011. Kate y Pippa Middleton son 'Zaraadictas'. El 30 de abril de 2011, al día siguiente de su boda, la princesa lleva este vestido azul de Zara.
      -2011. Pablo Isla se convierte en el presidente de Inditex. Marta, hija de Amancio Ortega y hasta ese momento considerada su sucesora, sigue como directiva en Zara.
      -2012. Greenpeace descubre productos químicos nocivos en la ropa de Zara. Inditex se compromete a producir ropa libre de tóxicos antes de 2020.
      -2013. La revista Forbes sitúa a Amancio Ortega como el tercer hombre más rico del mundo, con una fortuna de 55.000 millones de dólares.
      -2013. El diseñador Tom Ford se burla de la compañía con un punto de amargura: «Mis diseños están más rápido en Zara que en mis propias tiendas».
      'Fast fashion': un fenómeno imparable
      Ropa como artículo de usar y tirar. Así funciona la fast fashion, un fenómeno que en su ritmo de rotación y en sus precios bajos recuerda a McDonalds. H&M y Zara, con sus muchas marcas secundarias, son las empresas más importantes del sector. A ellas hay que sumar Mango, Primark y la cadena estadounidense Forever 21. En circunstancias ideales, estas empresas necesitan menos de 14 días para llevar una idea desde la mesa de diseño hasta las estanterías de sus tiendas. Estas compañías, descritas como verticales, están estructuradas de arriba hacia abajo. Controlan todos los pasos, desde los primeros bocetos hasta el marketing y la venta, pasando por la compra de los tejidos y la fabricación... y sin tener que recurrir a molestos intermediarios.



      TÍTULO: LA COCINA DOMINGO, ENSALADA ALIÑADA DE JAMÓN Y PATATAS,.

      1. Ingredientes para cuatro personas: 500 g de patatas, 12 lonchas gruesas de jamón cocido de buena calidad, 25 g de alcaparras grandes y ...
         
        Ingredientes para cuatro personas: 500 g de patatas, 12 lonchas gruesas de jamón cocido de buena calidad, 25 g de alcaparras grandes y pequeñas y un puñado de brotes de rúcula. Para la mayonesa de anchoas y bonito: 100 g de bonito en aceite, 2 filetes de anchoa en aceite, 2 yemas de huevo, 200 g de aceite de oliva suave, 2 cucharillas de café de mostaza de Dijon, 15 g de vinagre de Jerez, sal y pimienta.
        Elaboración: se lavan las patatas y se cuecen aproximadamente durante 30 minutos en agua hirviendo con sal. Conviene hacerlo a fuego lento para que no se rompan. Cuando estén hechas, se sacan de la cazuela, se dejan enfriar y se reservan. Una vez que se hayan enfriado, se pelan y se cortan en rodajas de medio centímetro de espesor. De la mayonesa de anchoas y bonito: se desmenuza bien el bonito, se pican los filetes de anchoa y se reservan. En un vaso de túrmix se introducen las yemas de huevo, la mostaza de Dijon y el vinagre de Jerez y se monta la mayonesa con la batidora añadiendo el aceite muy poco a poco en forma de hilo. En el último momento se incorporan a la mayonesa el bonito picado y la anchoa y se mezcla el conjunto hasta que quede muy homogéneo; es importante que solo accionemos la batidora unos pocos segundos, porque si nos pasamos de tiempo se pueden quemar la anchoa y el bonito. Se pone la mayonesa a punto de sal y pimienta y se reserva.

        Acabado y presentación: en la base de cada plato se coloca un poco de la mayonesa de anchoas y bonito y, encima de esta, se ponen cuatro rodajas de patata. El conjunto se corona con las lonchas de jamón cocido. Se aliña la preparación con algo más de mayonesa y se adorna el plato agregando los dos tipos de alcaparras, la rúcula y unas pequeñas porciones de anchoa estratégicamente situadas.

        Mis trucos
        Las patatas para ensalada deben ser consistentes, duras al tacto, con la piel lisa y sin brotes. Las variedades Charlotte o Roseval son ideales. Para que la cocción no se alargue, lo mejor es optar por las de calibre medio.




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