martes, 14 de abril de 2026

MAS QUE COCHES - Rober Blach, al asalto del Campeonato de Europa ,. / Para Todos La 2 - El Premio da Cultura Galega reconoce a Martín Códax su arraigo y vinculación con Galicia ,. / Gigantes de La 2 - Puneh Farhani ,. - Jueves - 16 , 23 - Abril ,. / ¡ Atención obras ! - Cine - Por qué Ábalos, Koldo y compañía no son un esperpento, sino algo peor ,.

 

TITULO : MAS QUE COCHES - Rober Blach, al asalto del Campeonato de Europa,.

 

 

Rober Blach, al asalto del Campeonato de Europa,.

 

 Rober Blach, al asalto del Campeonato de Europa - AS.com

El gallego afronta su segunda temporada en el certamen continental en el seno del equipo del excampeón Efrén Llarena. “Me ayuda y me motiva”, reconoce.

foto - Rober Blach afronta su segunda temporada en el Campeonato de Europa. Y lo hace en el seno del equipo de Efrén Llarena, el piloto que logró en 2022 el título continental, pilotando su Toyota Yaris. Una ‘conjunción de astros’ de la que se espera, cuanto menos, que den del ‘do de pecho’ en esta nueva aventura.

Blach, que ha corrido en España o en el Mundial Júnior, decidió correr el Europeo el pasado año al volante de un Skoda. Pero ya en la última carrera de Croacia compitió con el Toyota  de Llarena, lo que abrió el camino hacia el proyecto de esta temporada. El programa inicial contempla asistir a todas las pruebas menos Suecia con el apoyo de Logista, Ateixo, Xacobeo 2027 y Clickfer.

“El objetivo es estar arriba”, asegura Blach. “Sabemos que hay mucho nivel en el Campeonato de Europa en los últimos años, y además tiene la complejidad de que en cada rally los pilotos locales van muy rápido. Quiero estar en el ‘top cinco’ y creo que Efrén me puede ayudar. Tiene mucha experiencia, sabe mucho de reglajes y nos conocemos desde hace años. Me motiva mucho”.

El programa de Rober Blach y Efrén Llarena arranca este mismo fin de semana con el Rally Sierra Morena en Córdoba, la prueba que abre el calendario continental tras la cancelación de Hungría. “Creo que en el Sierra Morena y en Roma podemos hacerlo mejor porque son rallys que conocemos mejor”, apostilla el piloto gallego. 

TITULO: Para Todos La 2 - El Premio da Cultura Galega reconoce a Martín Códax su arraigo y vinculación con Galicia,.

 

El Premio da Cultura Galega reconoce a Martín Códax su arraigo y vinculación con Galicia,.

El galardón distingue a las empresa por su dimensión cultural y la capacidad de integrar esta cuestión como parte esencial de su identidad,.

El presidente de Bodegas Martín Códax, Xoan Allegue, junto al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda
 
fotos - El presidente de Bodegas Martín Códax, Xoan Allegue, junto al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda.  

Bodegas Martín Códax recibió este jueves el Premio da Cultura Galega 2025, convirtiéndose en la primera empresa en obtener este galardón que reconoce la labor realizada en favor de las letras, las artes plásticas y escénicas, el audiovisual, la lengua, el patrimonio y la proyección cultural en el exterior. Una vinculación con el ámbito artístico y cultural que va más allá del eslogan: una mantera de entender el territorio desde el origen.

 

«Entendemos la cultura no como algo accesorio, sino como algo propio», reivindicó el presidente de Bodegas Martín Códax, Xoan Allegue, destacando que pese al alcance internacional de la compañía, con presencia en más de 60 países, siempre tuvo claro que el «sentido» del proyecto implica seguir conectado con el «lugar donde nació». Una fórmula que permitió convertir a su vino en todo un referente internacional sin perder de vista las raíces.

Prueba de ello son las distintas iniciativas culturales impulsadas por la empresa, así como la presentación del propio vino, con una partitura incorporada en el corcho de la botella y una cantiga que acompaña la etiqueta. Además, las bodegas cuyo nombre homenajean al trovador gallego del siglo XIII Martín Códax, impulsan iniciativas como los premios Martín Códax da Música o el Outono Códax Festival, plataformas de apoyo y reconocimiento al talento musical gallego.

Por otro lado, destacan otras iniciativas como Os Xoves de Códax, un ciclo solidario propio que cada verano convierte la terraza de la bodega en un espacio de música y encuentro donde el vino y la música dialogan con la creación contemporánea. También de cara a la preservación del patrimonio y la palabra escrita, la empresa creó el Grupo de Música Antigua Martín Códax, centrado en la recuperación del repertorio medieval vinculado a las cantigas, mientras que el Premio de Poesía Martín Códax tiene como fin impulsar la creación en lengua gallega.

«Recibir este premio es un motivo de orgullo profundo. Un orgullo que nace de lo que somos y del camino recorrido. Porque detrás de este reconocimiento hay una historia colectiva», subrayó Allegue, que recibió el premio de manos del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda.

 

TITULO:  Gigantes de La 2 -  Puneh Farhani  ,.Jueves - 16 , 23 - Abril  ,.

Gigantes de La 2 - Programa de entrevistas, de cincuenta minutos de duración y emisión semanal, para La 2  Jueves - 16 , 23 - Abril , 23:50 de Televisión Española,.

 

  Puneh Farhani,.

 

 

La odisea de una guitarrista flamenca iraní: «Va contra mis principios tocar con velo»,.

Puneh Farhani persiguió su sueño en medio de la censura en Irán contra la cultura y las mujeres, ofreció recitales clandestinos y acabó emigrando a España para estudiar con algunos de los mejores maestros de la historia,.

Puneh Farhani, poco después de la entrevista
 
foto - Puneh Farhani, poco después de la entrevista.  
 

A Puneh Farhani (Teherán, 1988) le cambió la vida una farruca. Tenía solo 18 años cuando su profesor de guitarra clásica en la ciudad de Isfahán le regaló un método de flamenco de Juan Martín, el único traducido al persa que circula en Irán y que incluía una casete con el maestro malagueño tocando solo. «Al llegar a casa la puse y empezó a sonar esa farruca. ¡Ya está! Escucharla fue suficiente para que el flamenco me entrara directamente en las venas. Jamás lo había escuchado, pero sentí que me enganchaba a algo de lo que no me iba a poder librar nunca, como así ha sido», cuenta a ABC.

Aunque nunca lo conoció en persona, el que fuera alumno de Paco de Lucía y el Niño Ricardo, colaborador también de Miles Davis y Herbie Hancock, le cambió la vida. Farhani abandonó la guitarra clásica y empezó a tocar la flamenca, iniciando un camino que no iba a ser fácil viviendo en la República Islámica y, menos aún, siendo mujer. «Al escucharlo no sentí nada extraño, como si ya formara parte de mí. Será porque el flamenco, la música persa y la árabe tienen muchas similitudes, y como mi madre es persa y mi padre árabe, en casa siempre escuché a grandes compositores de ambas ramas como Mohamed Reza Shajarian, Delkash, Umm Kulthum, Fairuz y Abdul Halim Hafez», comenta.

Hemos quedado en el Corral de la Morería, el histórico tablao madrileño que, desde su apertura en 1956, han pisado presidentes del Gobierno, premios Nobel, estrellas de Hollywood y, sobre todo, Antonio Gades, Enrique Morente, Pastora Imperio, Vicente Escudero, Fosforito y otras figuras del flamenco. Es la presentación del festival Bierzo Al Toque, que este año contará con Estrella Morente, Arcángel, Farruquito, José del Tomate y la misma Farhani, por citar algunos nombres, entre el 22 y el 25 de julio.

Ante la atenta mirada del maestro Serranito, al que el festival rendirá homenaje este año, la guitarrista iraní se arranca por seguiriyas junto a la cantaora Montse Cortés y al bailaor Iván Vargas. Es la misma tarima a la que Camarón se subió con 13 años para dedicarle un fandango a la recién fallecida Carmen Amaya y donde Paco de Lucía presentó 'Entre dos aguas'. «Nunca conseguí ver a Paco en directo –lamenta Farhani–. Es la pena más grande de mi vida. En 2013 tocó en Roma, cuando yo vivía allí, pero justo me pilló haciendo un curso en la Fundación Cristina Heeren de Sevilla y pensé: 'No importa, en Europa tendré más oportunidades'. Pero ya no dio tiempo [falleció en 2014]».

La Revolución Islámica

En realidad, la vida de Farhani –y la del resto de iraníes– está marcada por una fecha: el 11 de febrero de 1979. El triunfo de la Revolución Islámica y la llegada al poder de Jomeini supuso el inicio de un régimen represivo que hoy vive sus peores horas tras el ataque perpetrado por Israel y Estados Unidos hace un mes, con sus 3.400 muertos y un millón de desplazados. «Los iraníes sabíamos que iba a pasar y rezábamos para que llegara esa ayuda. Por supuesto, nadie quiere la guerra en su país, pero desafortunadamente parece la única solución. Mi madre y toda mi familia están allí y nunca diré que estoy contenta, pero reconozco que ha despertado la esperanza de un cambio», afirma.

«Me encantaría volver a actuar Irán y me han ofrecido hacerlo solo para las mujeres, pero va contra mis principios»

Antes de la revolución, Mohamed Reza Pahlaví había impulsado cierta modernización en Irán respecto al arte y las mujeres. A través de la expansión de la radio y la televisión, el sah consiguió que las cantantes encontraran su espacio en conciertos, cabarés y medios de comunicación, así como el reconocimiento y la proyección que se les negaba. Con Jomeini, sin embargo, el panorama cambió drásticamente. Calificó la música de «opio para la sociedad» y prohibió su difusión. Los clérigos chiíes, además, declararon que la voz femenina era contraria al islam y podía inducir al pecado.

Las consecuencias fueron inmediatas: se prohibió a las mujeres cantar en público, sus carreras fueron truncadas y muchas se vieron forzadas a marchar al exilio. Quienes permanecieron en Irán fueron condenadas al olvido y sufrieron para ganarse la vida. «Antes de la revolución teníamos los conciertos y festivales más modernos del mundo, pero Jomeini los suprimió junto a los clubes y los cines. Siguieron nueve años de guerra contra Irak que redujeron la cultura a la nada. Cuando acabó, la situación empezó a cambiar poco a poco, pero solo los cantantes más famosos de música muy tradicional recibían permisos para actuar», recuerda Farhani.

La censura,.

Con Alí Jamenei –cuyo asesinato anunció el presidente Trump hace un mes–, la línea dura se mantuvo. En su primera alocución, aseguró: «La promoción de la música, su enseñanza y los conservatorios no son compatibles con los altos ideales del sistema sagrado de la República Islámica». Y añadió: «Cualquier tipo de baile que conduzca a la corrupción o despierte el deseo está prohibido. El uso de instrumentos y su escucha también están prohibidos. Es deber de los creyentes combatir esos actos».

Cuando Farhani empezó a tocar la guitarra clásica con 14 años, tras mudarse con su familia de Teherán a Isfahán, ya se permitía a las mujeres cantar en coro junto a hombres, pero a la hora de la verdad los conciertos eran cancelados bajo el pretexto de que «las voces femeninas eran más fuertes que las masculinas». Ni siquiera los gobiernos reformistas de Mohamed Jatamí y Hasán Rohaní revirtieron esta situación y las actuaciones de mujeres siguieron siendo prohibidas.

«En mi época se permitía estudiar guitarra, pero si la Policía de la Moral te veía por la calle con un instrumento te podía registrar y buscarte problemas. En casa, en cambio, escuchábamos discos de mujeres y veíamos películas censuradas del mercado negro, y mi profesor me grababa conciertos en cedé, como uno de Sara Baras que llevaba escondido, pero intercambiarlo con amigos era como traficar con droga», explica la guitarrista.

Y continúa: «En Irán la gente tiene una doble vida, porque corre el riesgo y hace cosas ilegales. Y aunque el flamenco ahora no es ilegal, es prácticamente imposible que te den permiso para dar un concierto. Tienes que tener buenos contactos y dinero, pero todo está muy controlado, hasta las letras del cantaor. El proceso es tan complicado que puede pasar un año hasta que te respondan y en el 99% de la veces es para denegártelo, sobre todo si eres mujer. El baile está totalmente prohibido para chicos y chicas. Y las mujeres pueden cantar, pero solo para otras mujeres o acompañando a un hombre sin destacar. Es imposible tener éxito».

A Teherán,.

Cuando llevaba dos años con el flamenco, tuvo que buscar un profesor de mayor nivel: «Durante dos años viajé de Isfahán a Teherán para dar clases. Recorría en autobús más de 400 kilómetros en cinco horas, comía algo rápido, estaba media hora con el maestro y volvía. ¡Una locura!», exclama Farhani, que durante aquella época ofreció algún concierto ilegal en su escuela, con amigos vigilando la puerta y la calle por si venían policías. «Nos exponíamos a fuertes multas, que confiscaran los instrumentos o que cerraran el colegio. Hice todo lo que pude, pero llegó un momento en que tanto estrés ya no merecía la pena. Uno puede luchar una o dos veces y luego te cansas. Pensé: 'Ya está, se acabó'», reconoce la guitarrista, que decidió marcharse de Irán.

Se mudó a Roma a estudiar Bellas Artes con 24 años, pero cada verano se escapaba a Andalucía a dar clases. Además de la Fundación Cristina Heeren, estuvo en el Festival de Córdoba, donde estudió con Manolo Sanlúcar y Gerardo Núñez. Luego amplió sus estancias hasta tres meses al año que pasaba en el barrio de Santiago, en Jerez de la Frontera, escuchando a los cantaores «en las juergas» y no en las aulas. «Tuve mucha suerte, porque hice muchos amigos gitanos y bebí de esa fuente», subraya.

En 2017, finalmente, se instaló en España. Estuvo en Andalucía (Jerez, Lebrija, Sevilla, Sanlúcar de Barrameda, Cádiz…), vivió cinco años en Barcelona y, desde 2023, reside en Madrid, donde ha tenido otros grandes maestros como El Entri, Serranito, Jerónimo y Felipe Maya y Vaky Losada, el tocaor que actuó para la Princesa Diana y acompañó a Montserrat Caballé en el Royal Albert Hall de Londres. Pasó también por el barrio de Caño Roto para aprender de El Nani, antiguo guitarrista de Manolo Caracol y Arturo Pavón, y David Cerreduela, figura que empezó su carrera con Lola Flores a los 14 años.

La guerra,.

«Noté una gran diferencia entre los maestros iraníes y españoles. Piensa que los de Irán nunca habían estado en España ni hablaban español. Habían estudiado flamenco como podían, a través de partituras y vídeos. Hasta ese momento, todas mis referencias también eran los libros, las partituras y los vídeos. Cuando fui a Sevilla me di cuenta de que todo lo que había aprendido no valía y tuve que empezar de cero. ¡De menos veinte! Tuve que corregir posturas y el compás lo llevaba fatal», lamenta.

Farhani lleva dos años sin ir a Irán. Asegura que, desde que empezó la guerra, solo ha podido hablar con sus padres tres veces en llamadas carísimas de veinte segundos. «Me encantaría volver a actuar en mi país y me han ofrecido hacerlo solo para las mujeres, pero va contra mis principios tocar con velo o dar conciertos a los que no pueden acceder hombres. Mientras exista esta situación, no me interesa», declara.

TITULO:  ¡ Atención obras ! - Cine  - Por qué Ábalos, Koldo y compañía no son un esperpento, sino algo peor ,.

 

Por qué Ábalos, Koldo y compañía no son un esperpento, sino algo peor,.

«Quizá nuestra escena pública no sea más que una forma terminal del esperpento: no la deformación de una grandeza presente o recordada, sino la exhibición de sus restos»,.

Por qué Ábalos, Koldo y compañía no son un esperpento, sino algo peor
 
foto - El exministro José Luis Ábalos, en el banquillo de los acusados.

El otro día Juan Soto Ivars exponía con su acostumbrada sagacidad cómo el elenco de figuras públicas que últimamente está saliendo a la palestra por sus presuntas –y no tanto– fechorías estaba adscrito al género del esperpento. No obstante, convendría detenerse un momento antes de aceptar sin más esa etiqueta para preguntarnos qué implica verdaderamente hablar en términos esperpénticos.

El esperpento, tal como lo formula Valle-Inclán, no es una simple caricatura ni una deformación arbitraria. Es, más bien, la degradación sistemática («matemática») de una grandeza previa, la contemplación de lo heroico reflejado en los espejos cóncavos y convexos del Callejón del Gato. Hay en él una conciencia trágica: la certeza de que aquello que hoy aparece grotesco fue, en otro tiempo –o al menos en potencia–, digno de altura, de épica, de forma noble. El esperpento necesita, por así decirlo, un original elevado que poder deformar. Digamos que el eco de una grandeza perdida, o acaso de una grandeza nunca alcanzada pero inevitablemente presentida, tal como lo hacemos con esa genial creación predecesora llamada Alonso Quijano.

De ahí que personajes como Max Estrella en 'Luces de Bohemia' resulten profundamente trágicos: su miseria no cancela del todo la grandeza del poeta ciego, sino que la proyecta, torcida y amarga, sobre el mundo degradado que lo rodea. El efecto no es solo risa, sino desolación.

Ahora bien, me pregunto qué grandeza devenida en chusca bajeza puede entreverse en personajes como Ábalos, Koldo, Leire, Bárcenas, Correa… 'et altri'… ¿puede decirse lo mismo de buena parte de nuestros actuales protagonistas de escándalo? ¿Hay en ellos una grandeza previa susceptible de ser deformada? ¿O más bien nos encontramos ante figuras que ya nacen en un registro bajo, sin otra aspiración que la del beneficio inmediato, el cálculo oportunista y la picaresca sin ingenio? Su paso por el Callejón del Gato parece haberse producido sin tránsito alguno: llegan ya deformados, sin haber conocido nunca una forma digna de ser torcida.

Con todo, tal vez convenga introducir aquí un matiz. Puede que la grandeza no resida tanto en el individuo como en el lugar que ocupa. El ministro, el tesorero, el representante público encarnan formas heredadas de lo heroico: la idea de servicio, de responsabilidad, de encarnación de lo común. Si hay algo que se deforma, quizá no sea el alma del personaje, sino el molde institucional que habita. No asistimos entonces a la caída de un héroe, sino a la degradación de la forma misma de lo público.

Y es precisamente ahí donde el fenómeno adquiere una tonalidad distinta. Porque si el esperpento clásico exigía una caída –una distancia entre la altura evocada y la degradación presente–, en nuestro tiempo parece haberse producido algo más inquietante: la desaparición misma de esa distancia. No hay ya vértigo, porque no hay altura desde la que precipitarse. Lo grotesco no es el resultado de una deformación, sino el estado natural de las cosas.

Sea como sea no hay héroes degradados, sino personajes que nunca fueron otra cosa que caricaturas de sí mismos; por eso mismo el efecto ya no es plenamente esperpéntico, sino otra cosa más fría, más plana, más difícil incluso de teatralizar: una persistencia en lo ínfimo, una normalización de la mediocridad.

Tal vez la realidad de nuestra escena pública no sea más que una forma terminal del esperpento: no la deformación de una grandeza presente o recordada, sino la exhibición de sus restos. Como si la caída hubiera tenido lugar antes de que comenzara la representación y nosotros, desde la oscuridad del patio de butacas, no contempláramos ya el espectáculo del derrumbe, sino únicamente sus escombros.

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