Javier
Sánchez Pintos 11 años - Alfredo Pérez Rubalcaba. Secretario general
del PSOE y líder de la oposición"Señor Rubalcaba, ¿en qué ...
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Tengo una pregunta para usted
No votan y su voz pocas veces llega a
los medios, pero tienen opinión. O, por lo menos, muchas preguntas.
Hemos pedido a Unicef que nos seleccione a seis niños vinculados con su
organización para que hagan de periodistas por un día. Frente a ellos,
el presidente del Gobierno, el jefe de la oposición, el jefe de la Casa
del Rey, el jefe del Estado Mayor de la Defensa, el presidente de
Telefónica y la consejera delegada de Bankinter. Ellos 'disparan'.
Nosotros ponemos la grabadora.
Javier Sánchez Pintos 11 años - Alfredo Pérez Rubalcaba. Secretario general del PSOE y líder de la oposición "Señor Rubalcaba, ¿en qué trabajan los políticos?" Javier Sánchez. ¿En qué consiste el trabajo de los políticos? Alfredo Pérez Rubalcaba.
Representamos a los ciudadanos en las instituciones; en mi caso, en el
Parlamento. Nuestro trabajo consiste en ordenar la vida de los
ciudadanos dentro de nuestra Constitución. Y ahí hay muchas cosas:
hospitales, carreteras, escuelas... Todo esto tiene unas leyes que se
deben cumplir para que las cosas funcionen sin que unos ciudadanos se
impongan a otros. J.S. ¿Y lo hacen bien?, porque yo oigo quejarse a muchas personas. A.P.R.
Mucha gente está enfadada con los políticos por la crisis, ya que está
siendo muy dura; hay muchos ciudadanos que lo están pasando muy mal. Y
cuando los ciudadanos tienen problemas, miran a los políticos que han
elegido para resolverlos; y, si no sabemos hacerlo, pues lógicamente se
produce un rechazo. J.S. ¿Qué puede hacer usted para que el mundo sea mejor para los niños? A.P.R.
Puedo regular mejor tu educación, intentar que os enseñen mejor y que
salgáis mejor preparados. Puedo regular vuestra atención sanitaria.
Puedo regular que la sociedad trate con respeto a los niños y que les
procure bienestar y felicidad; y se pueden regular muchísimas cosas más.
En definitiva, una sociedad decente es aquella que mima a los niños y
cuida a los mayores. Para mí, una sociedad decente es la que prepara a
los que van a ser el futuro y no olvida a aquellos que han trabajado
para todos y han permitido que las cosas sean como son. Cristian Magro Valencia 12 años - Mariano Rajoy Brey Presidente del Gobierno "Señor Rajoy, ¿mi padre se va a quedar en paro?"
Cristian Magro. En mi clase hay muchos niños, 32. Me da miedo que con la crisis seamos aún más...
Mariano Rajoy.
Cuando yo estudié en Pontevedra, éramos 40. Desde entonces, España ha
ido mejorando. Treinta y dos son bastantes, y lo ideal es que fuerais
unos poquitos menos; y lo podremos ir haciendo en la medida en que
recaudemos más dinero, por el hecho de que haya más actividad, más
empresas y más trabajo. Pero lo importante es que tú tengas 32, 14 o 20
compañeros de clase trabajes, te esfuerces y aprendas todo lo que
puedas. Esto mismo es lo que les digo yo a mis dos hijos, que tienen 8 y
14 años, y que ahora te digo a ti con todo el cariño.
C.M.
A mi abuela, en enero, le detectaron un cáncer y me gustaría saber si
es posible que desde el Gobierno consigan que se invierta más en la
lucha contra el cáncer y contra el sida.
M.R.
Junto con las del corazón, el cáncer y el sida son las grandes
enfermedades de nuestro tiempo. En los últimos años se ha avanzado
mucho; pero, aun así, uno de los temas principales a los que deberíamos
destinar más recursos es a la investigación y a la innovación. En España
hay gente muy buena. También es verdad que estamos en un momento en el
que no hay dinero para muchas cosas y que tenemos que aguantar todavía
un poco más. Pero luego vamos a salir adelante. Todo lo que sea avanzar
en eso es muy importante, porque ahí está la vida de la gente. Pero, por
fortuna, ahora hay muchas más enfermedades que antes que se curan... y
tu abuela se va a curar.
C.M. ¡Es que ya se ha curado!
M.R. Estupendo, ¿lo ves? [sonríe].
C.M.
Otra cosa que me preocupa mucho. ¿Cree usted que va a subir el número
de parados? Me da miedo que alguno de mis padres se quede sin trabajo.
M.R.
Yo espero que no. De hecho, hemos tenido en España unos años muy malos
en los que se ha perdido muchísimo empleo, pero ya estamos tocando
fondo. Los datos que hemos conocido este mes de noviembre, referidos al
mes de octubre, reflejan que por primera vez las cifras son mejores que
el año pasado. Esto quiere decir que en 2013 hay menos paro que en 2012.
Y hasta ahora era al revés, cada año había más paro que en el año
anterior. Este es nuestro gran objetivo: luchar contra el desempleo. Lo
que pasa es que eso no se hace de un día para otro. Nadie tiene una
varita mágica, y el que diga que la tiene miente. Todo lo que nosotros
estamos haciendo ahora y reconozco que hacemos algunas cosas que no le
gustan a nadie tiene ese objetivo. Cuando hay trabajo, la gente gana
dinero, puede mantener a su familia y paga impuestos. Entonces podemos
dedicar más dinero a la sanidad o a la educación, para que en tu clase
en lugar de haber 32 niños pueda haber 25... Y este es, en realidad, el
gran objetivo de la política económica: que la gente pueda vivir mejor.
Lo que pasa es que no es fácil acertar siempre en la vida, aunque hay
que intentarlo.
Víctor Valdeolmos Rabadán, 11 años - Fernando García Sánchez. Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD)
"Señor García Sánchez, ¿para qué sirve el Ejército?"
Víctor Valdeolmos.Si en España no hay guerra, ¿qué hace el Ejército en las misiones internacionales? Fernando García Sánchez.
El Ejército español acude allá donde hay problemas de seguridad, de
desarrollo, necesidad de invertir y de crear colegios, de desarrollar
proyectos sanitarios... Fundamentalmente, lo que aporta el Ejército es
seguridad, porque sin seguridad todo lo demás no se puede hacer: no
habría profesores que dieran clases, ni médicos que curasen, ni
ingenieros que diesen electricidad y agua a las ciudades, ni jueces que
juzgasen a los malos y a los criminales. En algunas zonas hay piratas en
el mar, terroristas en tierra... Conseguir que todo esto esté tranquilo
para que se pueda desarrollar todo lo demás es misión de nuestras
Fuerzas Armadas.
V.V. ¿Cuál ha sido la misión más peligrosa de los últimos años?
F.G.S.
La misión en la que más bajas hemos tenido ha sido la de Afganistán.
Era una zona muy peligrosa y el Ejército español estaba trabajando en
una provincia donde había mucho peligro.
V.V. Hablaba antes de piratas y a mí me llama la atención que haya piratas en el siglo XXI.
F.G.S.
Eso nos ha llamado a todos la atención. Encontrarnos en el siglo XXI un
problema de piratería no ha sido una sorpresa solo para ti, sino para
todo el mundo. Los piratas son la consecuencia de esas situaciones de
mal gobierno, de falta de desarrollo, de pobreza...En ciertas partes del
mundo, la situación es tan complicada que aparecen fenómenos como el de
la piratería. Hay que seguir trabajando para que esa zona del Cuerno de
África se desarrolle y consiga convertirse en una zona donde se pueda
vivir mejor.
María Dolores Dancausa Treviño. Consejera delegada de Bankinter - Rosalía Gala Ontiveros 10 años
"Señora Dancausa, ¿podemos conar en los bancos?"
Rosalía Gala. Si fuera mayor, no sabría en qué banco confiar, porque todos son iguales. ¿En qué se diferencian? María Dolores Dancausa.
Rosalía, todos los bancos te tienen que inspirar la misma confianza.
Tenemos un regulador, que es el Banco de España, que trabaja para que no
haya dudas sobre la confianza de los bancos. Unos de otros nos
diferenciamos en otros aspectos: en los precios, en el trato, en la
manera en la que explicamos lo que queremos...Cuando seas mayor, tendrás
que ver, en función de estas características, cuál es el banco que más
se adapta a lo que tú quieres, pero todos te tenemos que dar la misma
confianza.
R.G. ¡Vale! [sonríe]. Yo
tengo una sordera y utilizo un implante coclear con el que puedo oír y
comunicarme hablando. Si de mayor quisiera trabajar en su banco,
¿podría?
M.D.D. Tú podrás trabajar en
nuestro banco y en cualquier sitio. Podrás trabajar donde quieras y
conseguir aquello que te propongas, con más o con menos esfuerzo, pero
no hay limitaciones.
R.G. Hay
trabajos, como el de policía, en el que si eres sorda y hay disparos no
puedes saber bien de dónde vienen, y eso es muy peligroso.
M.D.D.
En las empresas de servicios los bancos, las eléctricas... podéis
trabajar perfectamente. Que tengas algo de sordera es un rasgo más de tu
personalidad que te puede hacer ver que tienes algunas limitaciones,
pero eso no quiere decir que, con ayuda de los demás y con esfuerzo, no
consigas lo que tú quieras. De hecho, en este banco hay personas sordas
que trabajan y lo hacen fenomenal. Así que ¡a por ello!Al final de la
entrevista, Rosalía confiesa un deseo: «Los niños deberíamos poder tener
cuentas en los bancos para ayudar a nuestras familias a pagar muchos
gastos: hay que comprar pilas para nuestros implantes y pagar las
averías cuando se nos estropean y la logopedia...». Lo que todavía nadie
le ha explicado es que para eso se necesita primero tener el dinero...
Victoria Aranda del Olmo 9 años - Rafael Spottonor Díaz-Caro. Jefe de la Casa de su majestad el rey
"Señor Spottorno, ¿cómo se encuentra el rey?"
Victoria Aranda. ¿Cómo se encuentra el rey? Rafael Spottorno.
Muy bien, dentro de un orden. Está recuperándose de su primera
operación y preparándose para la segunda y definitiva, que consiste en
ponerle la prótesis de la cadera y que se llevará a cabo dentro de unos
días. A partir de ahí volverá a la actividad intensa que ha tenido a lo
largo de 38 años de reinado. O sea, que seguirá activo y haciendo muchas
cosas en cuanto se recupere.
V.A. ¿En qué consiste su trabajo al lado del rey?
R.S.
Pues en ayudarlo a hacer el suyo. Yo le llevo su agenda, lo ayudo en
sus actividades, le propongo ideas, ejecuto las suyas, programo sus
actividades, le aconsejo... y le obedezco.
V.A. ¿A qué hora empieza a trabajar?
R.S.
A las nueve de la mañana, más o menos, y trabajo hasta las nueve de la
noche. Con lo cual te diré que ando con un horario un poco largo
[sonríe].
V.A. ¿El rey juega con sus nietas alguna vez?
R.S. ¡Claro!
Como todos los abuelos. Y se divierte mucho, además. El rey es un señor
que tiene un carácter muy simpático, lleno de humor, y se lo pasa muy
bien con sus nietos y con sus nietas; juegan, hacen bromas y se
divierten juntos.
César Alierta Izuel Presidente Ejecutivo de Telefónica- Silvia Farré Lagar10 años
"Señor Alierta, ¿Tanta tecnología nos hará más felices?
Silvia
Farré. ¿Cómo es posible que yo pueda hablar con mi hermano que está en
Boston con una cosa tan pequeña y sin cable que es el teléfono móvil?
César Alierta. Al final, todas las conversaciones van por un cable. ¿Has oído hablar de los cables que cruzan el Atlántico? S.F.Mmmmmm, creo que no... C.A.
Pues son unos cables de fibra en los que caben millones de
conversaciones. Tú hablas por el móvil y tu conversación va a una antena
y manda tu conversación a un cable de fibra óptica, y luego hay uniones
de cables de fibra por todo el mundo. Las conversaciones no van por el
aire, ¡eh! ¿Lo has entendido? Di que sí porque, si no te lo he sabido
explicar, me quitan del puesto [se ríe]. S.F. Sí, sí, lo he entendido... más o menos [risas]. C.A.
Mira, yo estudié Derecho y, cuando me hicieron presidente de
Telefónica, estaba preocupadísimo porque no sabía mucho de tecnología;
hasta que vino el director de tecnología y me dijo: «Mira, César, no te
preocupes, que aquí hay miles de ingenieros y físicos que saben
muchísimo, así que tú a lo tuyo, que esto ya te lo explicaremos». Como
llevo 14 años, ya me lo he aprendido.
S.F. ¿Cree que yo seré más feliz que mis padres, con tanta tecnología?
C.A.
Esta es una buena pregunta, sí. Tú podrás ser mucho más feliz que tus
padres a tu edad si sabes utilizar las comunicaciones digitales y no te
olvidas de lo importante: la relación personal. La relación que se
establece ahora, cuando estamos hablando tú y yo, jamás la podrá
sustituir un aparato. ¿Por qué en tu casa es donde mejor estás? Porque
es donde se habla de todo, donde se cuentan los problemas y unos se
ayudan a otros. Me preocupa mucho que vosotros estéis todo el día con la
tableta, que está muy bien pero que reduce mucho las relaciones
personales. Por cierto, ¿tú qué querrías ser de mayor?S.F. Aparte de
actriz, querría trabajar aquí con usted [risas]. Este es un sitio muy
bonito...
UN DÍA COMO PERIODISTA
Unicef
declara 'Ciudad amiga de la Infancia' a aquellas poblaciones que, a
través de sus ayuntamientos, han puesto en marcha un órgano de
participación infantil (como Segovia y San Fernando de Henares); y
reconoce 'Escuela Amiga de Unicef' a los centros que se comprometen con
los derechos de la infancia y se movilizan para conseguir fondos con los
que apoyar los programas de Unicef (los colegios SEK son un ejemplo).
Por otro lado, en su Informe anual de la infancia, Unicef destaca la
labor que realiza el colegio Tres Olivos (centro de integración para
discapacitados con sordera). Desde estas líneas, muchas gracias a
nuestros intrépidos reportero
NUESTRO EQUIPO DE REPORTEROS
-Javier Sánchez Pintos 11 años. Colegio público Nueva Segovia. Javier participa en el Consejo Municipal por la Infancia. -ASÍ FUE LA ENTREVISTA:
Cuando Jorge llegó a la sede del PSOE, tenía muy claro lo que quería
preguntarle al secretario general del partido. Aun así, para que no se
le olvidara nada, en un cuaderno de espiral había escrito las preguntas.
Sin embargo, dos segundos después de conocer a su futuro entrevistado
se olvidó de sus notas. La química entre Alfredo Pérez Rubalcaba
(Solares, 1951) y Javier fue total.
-Silvia Farré Lagar, 10 años. Colegio SEK Ciudalcampo. Escuela Amiga de Unicef. -ASÍ FUE LA ENTREVISTA:
A Silvia le costó dormir la noche anterior. Estaba nerviosa porque iba a
entrevistar al presidente de Telefónica. Cuando llegamos al llamado
Distrito A y entramos en uno de esos grandes y modernos cubos
inteligentes, Silvia y César Alierta (Zaragoza, 1945) se cambiaron de
inmediato los papeles: fue César quien no dejó de preguntar mil cosas a
la niña. Hasta que Silvia perdió su timidez y lanzó su primera cuestión.
-Víctor Valdeolmos Rabadán, 11 años. Colegio SEK El Castillo. Escuela Amiga de Unicef. -ASÍ FUE LA ENTREVISTA: Nos
citamos con el jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante general
de la Armada Fernando García Sánchez, en su despacho de Madrid. Él es la
máxima autoridad militar después del rey. Víctor llevaba escritas las
preguntas por si los nervios le traicionaban. Con puntualidad militar,
el almirante (Granada, 1953) hizo acto de presencia. A pesar del
imponente uniforme, Víctor sacó su chuleta y disparó sin miedo.
-Cristian
Magro Valencia, 12 años. Instituto Vega del Jarama. Pertenece a la Mesa
de Participación adolescente del Ayuntamiento de San Fernando de
Henares. -ASÍ FUE LA ENTREVISTA: Dije en clase
que iba a entrevistar al presidente del Gobierno y no me creyeron»,
comentaba Cristian, nervioso, al entrar en la Moncloa. Mariano Rajoy
(Santiago de Compostela, 1955) propuso a su interlocutor una visita a la
sala del Consejo de Ministros y le ofreció sentarse en la cabecera de
la mesa, justo en el lugar destinado al jefe del Ejecutivo; Cristian no
lo dudó. Roto el hielo, comenzó la entrevista.
-Rosalía Gala
Ontiveros, 10 años. Colegio Tres Olivos (centro de integración
concertado). Rosalía tiene una sordera profunda. Utiliza un implante
coclear que le permite comunicarse oralmente. Pertenece a Fiapas
(Confederación Española de Familias de Personas Sordas). -ASÍ FUE LA ENTREVISTA:
Rosalía estaba muy ilusionada por conocer a la consejera delegada de
Bankinter y hacerle preguntas. Ella creía que su interlocutor iba a ser
un señor muy serio y se alegró al saber que era una mujer. María Dolores
Dancausa (Burgos, 1959) nos citó en la sede central del banco.Rafael
Spottorno Díaz-Caro Jefe de la Casa de Su Majestad el Rey
-Victoria
Aranda del Olmo, 9 años. Colegio CEU de Boadilla del Monte. Colabora
con Unicef en actividades de participación infantil. -ASÍ FUE LA ENTREVISTA:
Nada más cruzar el primer control de acceso del Palacio de la Zarzuela,
Victoria pudo ver a un grupo de ciervos y una enorme cantidad de gamos
pastando entre las encinas de los montes de El Pardo. Nos contó que
quería hacerle mil preguntas a Rafael Spottorno (Madrid, 1945),
diplomático y jefe de la Casa de su majestad el rey, con el que
compartió sesión de fotos y unos minutos de entrevista en su despacho.
TÍTULO: LA CARTA DE LA SEMANA, SE HABLA DE , EL CAZADOR DE PEDERASTAS, HANS GUYT,.
Una ONG holandesa creó una niña virtual filipina de 10 años y atrajo a 20.000 adultos dispuestos a abusar de ella
De esos 20.000, al menos un millar han sido identificados por Terre des Hommes, una organización que se dedica a denunciar el crecimiento imparable del abuso de menores en internet. Los pederastas pertenecen a 71 países y sus nombres ya fueron enviados a Interpol para su ubicación física.
Terre
de Hommes ha explicado que la mayoría de quienes han caído en la trampa
de Sweetie pertenecen a países desarrollados y utilizan su dinero para
atraer a niñas pobres.
Sweetie ha sido creada por técnicas avanzadas de animación que captan los movimientos y la voz de una persona real, como muestra el video que la ONG ha subido a su canal en YouTube.
Terre de Hommes sabe que como se trata de una víctima virtual es posible que Interpol pueda hacer poco contra los pederastas. Pero sus responsables han asegurado que su objetivo principal ha sido probar que este tipo de acoso puede superar incluso al negocio de la pornografía infantil y que los culpables dejan rastros en internet.
De hecho, la ONG ha identificado a 1.000 pederastas sin piratear sus computadoras. "Según el FBI y la ONU, cada vez que se enciende el
ordenador están navegando por internet unos 750.000 posibles
depredadores sexuales de menores. Se encuentran en cibercafés o en
Facebook, y piden a niños hasta de seis años que hagan cosas terribles
por dinero. Filipinas es uno de los países más afectados, por eso, Sweetie aparenta ser originaria de ese lugar", ha dicho Hans
Guyt, director de campañas de Terre de Hommes en Holanda.
De esos 20.000, al menos un millar han sido identificados por Terre des Hommes, una organización que se dedica a denunciar el crecimiento imparable del abuso de menores en internet. Los pederastas pertenecen a 71 países y sus nombres ya fueron enviados a Interpol para su ubicación física.
Terre
de Hommes ha explicado que la mayoría de quienes han caído en la trampa
de Sweetie pertenecen a países desarrollados y utilizan su dinero para
atraer a niñas pobres.
Sweetie ha sido creada por técnicas avanzadas de animación que captan los movimientos y la voz de una persona real, como muestra el video que la ONG ha subido a su canal en YouTube.
Terre de Hommes sabe que como se trata de una víctima virtual es posible que Interpol pueda hacer poco contra los pederastas. Pero sus responsables han asegurado que su objetivo principal ha sido probar que este tipo de acoso puede superar incluso al negocio de la pornografía infantil y que los culpables dejan rastros en internet.
De hecho, la ONG ha identificado a 1.000 pederastas sin piratear sus computadoras. "Según el FBI y la ONU, cada vez que se enciende el
ordenador están navegando por internet unos 750.000 posibles
depredadores sexuales de menores. Se encuentran en cibercafés o en
Facebook, y piden a niños hasta de seis años que hagan cosas terribles
por dinero. Filipinas es uno de los países más afectados, por eso, Sweetie aparenta ser originaria de ese lugar", ha dicho Hans
Guyt, director de campañas de Terre de Hommes en Holanda.
Es imposible distinguir a la niña virtual de una menor de carne y
hueso. Para que los adultos creyeran que estaban hablando con ella, uno
de los investigadores de la organización se hacía pasar por Sweetie
mientras otro buscaba en internet la dirección digital del interlocutor.
"No necesitamos nuevas leyes para frenar este delito. Es un problema de
enfoque. Hasta la fecha, ha habido sólo seis condenas por ciberturismo
sexual con menores (en los Estados Unidos, Austria, Canadá, Suecia, el Reino
Unido y Holanda), ha dicho Guyt.
"Hemos querido demostrar que encontrar al criminal es
más fácil de lo que parece. Sólo hay que cambiar la forma de investigar y
que las autoridades estén dispuestas a ello. Los adultos pagan por
estos servicios y también almacenan información, o bien fotos, que
comparten con otros. Su dirección electrónica, de Skype... se pueden
localizar", asegura Guyt.
Fundada en 1965 en Holanda, Terre des Hommes apoya hoy más de 250 proyectos
centrados en la educación, salud y sostenibilidad en Asia, África y
América Latina.
A día de hoy, maría vive en un centro de acogida en Atenas. está bien, dicen los responsables. Pero ¿hasta qué punto puede estarlo una niña ...
A fondo
-foto--La habitación de María... y su verdadera historia
Una niña rubia de cuatro años es
descubierta con una familia de gitanos en Grecia. Inmediatamente,
autoridades y medios hablan de robo de niños. Muchas pistas apuntan en
esa dirección, pero injustamente. En la vida de María, casi todo se hizo
al margen de la ley, pero no fue para perjudicarla. Al contrario. Esta
es la sorprendente historia de la gitana rubia.
A día de hoy, maría vive en un centro de acogida en Atenas. está bien, dicen los responsables. Pero
¿hasta qué punto puede estarlo una niña de cuatro años cuando las
personas con las que hasta hace poco había jugado y reído desaparecen de
su lado de repente? ¿Cuando su oso de peluche espera en una casa que ya
nunca volverá a ser su hogar? ¿Cuando no entiende ni entenderá nada de
lo que le digan porque no habla griego, solo el idioma de los gitanos?
Ya
ha pasado un mes desde la redada rutinaria llevada a cabo por la
Policía en un asentamiento gitano de la localidad de Farsala. Los
agentes llegaron al alba. Buscaban drogas y armas, pero lo que
encontraron fue a la niña rubia. Vivía en la casa de Eleftheria
Dimopoulou y Christos Salis, sus supuestos padres. Como ambos
incurrieron en contradicciones sobre el origen de la niña, la Policía se
llevó a los tres a comisaría. Las pruebas de ADN confirmaron poco
después que no eran sus padres biológicos. Un escándalo, se aseguró. ¿Pero de verdad lo es?
Las imágenes que empezaron a dar la vuelta al mundo encajaban perfectamente en esa interpretación de los hechos. En
una de ellas se ve a la rubia y angelical María, con sus manos
manchadas de pintura y sus coletas, mirando encogida a la cámara; en la
otra posa flanqueada por una mujer de piel oscura y un tipo que parece
un boxeador de feria alcoholizado. Ambos habrían secuestrado a
María, se dijo, se dedicaban a la mendicidad y hacían bailar a la niña
para sacar dinero. Su intención, además, era acabar vendiéndola a cambio
de una generosa dote. ¡Hay que ver cómo son estos gitanos! ¡Menuda
historia! En este relato solo había una pega: que no era
cierta.Viajamos al lugar de los hechos. Amigos y conocidos de la pareja
encarcelada se reúnen en uno de los muchos contenedores que forman el
asentamiento gitano en el que viven. Fuman, discuten y beben
café frappé. Empieza el telediario de la noche y todos guardan silencio.
Las noticias dicen que la búlgara Sasha Ruseva es la madre biológica de
María, que las pruebas de ADN lo han confirmado. Dos días después,
Sasha y su marido, Atanas, conceden una entrevista a un canal búlgaro de
televisión. Sasha dice, entre otras cosas: «Si de verdad hubiese
vendido a María, ¡ahora tendría una bonita casa, colchones y
edredones!». Los gitanos están furiosos; llevan repitiendo desde
el principio que ellos ni secuestraron ni robaron a María. Su versión
es que Sasha Ruseva entregó la niña a Eleftheria Dimopoulou y Christos
Salis en 2009, cuando la pequeña solo tenía un par de semanas de vida,
porque ellos no podían mantenerla. Exigen que dejen en libertad a sus amigos y que les permitan volver a Farsala con María. La
ciudad se encuentra en la llanura de Tesalia, un bello paraje en el
centro de Grecia. Aquí se cultivan algodón, frutas y hortalizas, y los
gitanos llevan generaciones trabajando como mano de obra barata en los
campos durante la época de cosecha. Los gitanos viven aquí en los
márgenes de la sociedad, pero no están marginados. Casi 2000
gitanos viven en el asentamiento, formado por contenedores y chabolas.
En cada hogar hay un televisor y un pequeño altar dedicado a la Virgen.
Las paredes están adornadas con imágenes de las estrellas de los
culebrones televisivos.
El jefe del asentamiento, Babis Dimitrou, ha llevado hoy a sus hijos al colegio en el viejo Mercedes. Para
él es un pequeño paréntesis, un cambio en la locura que ha reinado
durante los últimos días. Dimitrou es un hombre corpulento, con el pelo
canoso y rizado y una voz profunda que todo el planeta ha podido oír en
los programas dedicados al caso de María, pero al que nadie ha querido
prestar atención de verdad. A su vuelta al asentamiento se
encuentra a otro periodista que ha venido a entrevistarlo. «Lo que
tendríais que hacer ahora es disculparos con nosotros, siempre hemos
dicho la verdad», afirma. Pero no hay disculpa que valga.
Con todo, el caso de María también podría tener un lado positivo. Y
es que todo este asunto ha servido para arrojar luz sobre las
condiciones de vida de los millones de gitanos de Centroeuropa, a
quienes la crisis económica está afectando más directamente que a los
demás. Esos gitanos no viven en una sociedad paralela, como tanto se
dice, sino más bien en los sistemas de cañerías y los desagües del mundo
civilizado. Es el caso de la madre biológica de María, Sasha
Ruseva, que sobrevive con su familia en la localidad búlgara de
Nikolaevo bajo unas condiciones inhumanas. Los Ruseva viven en una
cabaña con una sola estancia de unos 12 metros cuadrados. Como retrete
tienen un agujero detrás de la casa. En la única habitación hay una cama
y una estufa de leña, donde en invierno queman la madera recogida en el
bosque. Esta chabola la comparten ocho personas. «La
crisis es terrible para nosotros dice Apostolis Karakostas. Cuando a los
de ahí arriba les va mal, a nosotros nos va mucho peor». Gana algo de
dinero ocasionalmente recogiendo y revendiendo basura y chatarra, pero
nunca es mucho. «Pasamos hambre», añade. Y no lo dice como
forma de pedir limosna, sino porque es así. Hay que conocer la situación
de precariedad en la que viven estos gitanos para entender por qué una
madre puede llegar a entregar voluntariamente a su hija a otras personas
o incluso a venderla. Y por qué algunos padres registran más hijos de
los que de verdad tienen para sacarles unos euros extra a las
instituciones. En Grecia es suficiente con que dos adultos
declaren que son los padres de un niño para registrarlo como suyo.
Eleftheria Dimopoulou y Christos Salis habrían registrado a 14 niños con
su nombre y también con varios nombres falsos. Por cada niño habrían
recibido unos 40 euros al mes, lo que hace unos 560 euros. Es una
conducta poco ética, pero no es un delito.
Pero también hay delitos en Grecia. De
vez en cuando llegan a los tribunales casos de tráfico de niños o de
adopciones ilegales. Mujeres embarazadas procedentes de países como
Bulgaria vienen a Grecia para dar a luz a aquí y entregan a los recién
nacidos en el mismo hospital. Hay dos formas de venta: o el
comprador acompaña a la mujer a dar a luz al hospital y ambos aseguran
que el hijo es de los dos, o los compradores se registran como padres de
la criatura con posterioridad. La doctora jefe del Hospital
Central de Lamia, donde María vino al mundo, ha afirmado en una
entrevista que en 2009 en torno al diez por ciento de las mujeres que
dieron a luz en su clínica procedían de Bulgaria. Entre 2007 y 2013
nacieron aquí 274 niños de madres búlgaras, 107 de los cuales fueron
dados inmediatamente en adopción. La Policía ha abierto diligencias a
raíz de estas declaraciones. Los gitanos cuentan
que Sasha Ruseva trabajó en Tesalia en 2009 y que entregó a María a
Eleftheria y Christos poco después de su nacimiento porque no podía
mantenerla. La madre biológica presenta las cosas de otra forma.
Dice que le entregó su hija a una «mujer mayor, rubia» porque no tenía
los papeles para que la niña pudiese salir del país. Añade que no conoce
a la nueva familia de María. No está claro cuál de las dos partes dice
la verdad. Nadie entre los gitanos de Farsala discute que el pelo rubio de María resultaba bastante llamativo.
Georgios Tsakaris, el secretario general, dice que la niña «embellecía»
la comunidad. También cuenta que disfrutaba de algunos privilegios. Por
ejemplo, María era la única de entre todos los niños que dormía en una
cama para ella sola. Tenía juguetes, peluches y zapatos rosas. Y el 31
de enero, el día en que la recogieron en el hospital y en el que
celebran su cumpleaños, siempre hay golosinas y globos de colores.
¿Volverá María con las personas que para ella son sus padres? ¿Será
entregada a las personas que la concibieron? ¿Seguirá tutelada por el
Estado o acabará con una familia de acogida? Su destino ahora es un
asunto público. ¿Pero será mejor que el que le esperaba en Farsala?
María
Dolores Martínez (32 años) es madre. Madre con mayúsculas. Una mamá que
solo piensa en sus hijos desde que los levanta para ir al ...
En primer plano
Una familia en el comedor social
Uno de cada cuatro niños menores de 16
años no tiene cubiertas sus necesidades básicas de alimentación.
Hablamos de España, donde tres millones de personas viven con menos de
300 euros al mes, según el último informe de Cáritas. Acompañamos a
María Dolores y sus cuatro hijos, una de las muchas familias españolas
que logra sobrevivir gracias a un comedor social.
María Dolores Martínez (32 años) es madre. Madre con
mayúsculas. Una mamá que solo piensa en sus hijos desde que los levanta
para ir al colegio hasta que los acuesta.
Una madre
joven, española, que los ayuda CON los deberes, que lleva meses
ahorrando para que todos tengan su regalo de Reyes, que el verano pasado
los llevó a un campamento para que estuviesen «ocupados y activos». Supermami
de familia numerosa. Cuatro hijos a su cargo: de 9, 7, 6 y 3 años (el
mayor, de 16, vive en casa de su exmarido). Madre sola. Cabeza de
familia. María Dolores está desempleada. Antes de la crisis trabajó de
cocinera y en una empresa de limpieza. Entonces, María Dolores
formaba parte de la clase media. Hoy, sus únicos ingresos son los 426
euros del subsidio a los parados de larga duración que han agotado la
prestación por desempleo. ¿Hacemos cuentas? María Dolores y
sus cuatro hijos viven de alquiler (300 euros) en Los Barreros, un
barrio obrero de Cartagena (Murcia). Los gastos de agua, gas,
electricidad, ropa, calzado y material escolar suman unos 100 euros
mensuales. A María Dolores le vienen quedando unos 26 euros
para comprar comida. Son cinco bocas que alimentar. ¿Dividimos? Es
fácil. Tocan a cinco euros y veinte céntimos al mes. ¿Nos hemos
equivocado de país? No, es España. De verdad de la buena. ¿Nos hemos
equivocado de época? No, no es la posguerra... Estamos en el siglo XXI.
«No me puedo venir abajo. No me lo puedo permitir porque mis hijos solo
me tienen a mí. Pero me angustia que esta situación se alargue mucho
más. No sé cuánto tiempo podremos aguantar así», dice María Dolores. De
momento han ido aguantando gracias a los familiares. Pero la situación
se ha 'cronificado', una palabra que ni siquiera venía en el
diccionario, pero que la Real Academia ha tenido que aceptar para su
próxima edición porque, en fin, la pobreza ha adquirido la mala
costumbre de cronificarse en España. María Dolores es una
ciudadana de un país que se está quedando en los huesos. Literalmente.
Un país donde tres millones de personas viven con menos de 300 euros al
mes según el último informe de Cáritas. Un país donde las familias en
situación de pobreza extrema se han duplicado desde que empezó la crisis
en 2008. Un país donde, mucha atención, uno de cada cuatro menores de
16 años no tiene cubiertas sus necesidades básicas de alimentación. En
otras palabras, un país donde el 27 por ciento de los niños se van a la
cama con hambre. ¡Perdón! ¿He escrito 'hambre'? ¿He
escrito 'niños con hambre'? ¿En España? ¡Tabú! El Síndic de Greuges de
Cataluña, el defensor del pueblo catalán, Rafael Ribó, alertó en agosto
en un informe oficial de que 50.000 niños catalanes pasan hambre y 750
están desnutridos. Los políticos casi se lo comen. Le dijeron
de todo en el Parlament, desde «poco patriota» a «demagogo». Y el asunto
se diluyó hasta convertirse en una cuestión semántica. De matices. No
hay que confundir malnutrición (comer mal; para entendernos, muchos
fritos y poca verdura) con desnutrición (no ingerir suficientes
alimentos). Tampoco hay que confundir el riesgo (potencial) con la
realidad (actual). Y los parlamentarios dieron por zanjado el asunto,
que era la hora de almorzar y rugían los estómagos. Ribó sigue en sus
trece y afirma que es «casi diabólico» negar el problema. ¿Casi?
Lo
de reducir la desnutrición/malnutrición infantil a un debate a medio
camino entre la honrilla patriótica y el eufemismo lingüístico (¿por qué
decir 'hambre' cuando se puede decir 'privaciones alimentarias', que
suena menos dramático?) no es exclusivo de Cataluña. No solo
Cáritas y el defensor del pueblo catalán han puesto el dedo en la llaga
del problema y en el ojo de los gobernantes. Unicef, Cruz Roja, Save the
Children y varias ONG señalan el deterioro de la situación en España
desde 2010. Los profesores ven que muchos niños ya no se comen
el bocata en el recreo. No por falta de ganas, sino por falta de
bocata... Y sospechan que otros muchos llegan a clase sin haber
desayunado. Y los pediatras advierten de que una manera barata de saciar
el estómago es inflarse a chuches, gusanitos... Calorías de baja
calidad y perjudiciales para la salud. Ya se habla incluso de
que los percentiles de crecimiento de las generaciones que han nacido
desde la crisis podrían ser más bajos que los de las precedentes. Además,
esto sucede en un contexto donde las ayudas y los presupuestos de los
servicios públicos que atienden a las familias se reducen de un año para
otro, aunque algunas comunidades hayan comenzado a dar el desayuno o la
merienda a los alumnos más desfavorecidos. O incluso tres
comidas, como en Andalucía. «Una bolsa con un bollo, un embutido, una
magdalena y un zumo. Si a eso usted lo llama 'tres comidas', yo no»,
criticó la consejera catalana de Enseñanza, Irene Rigau. Un portavoz del
PP, Rafael Hernando, llegó a decir que los casos «puntuales» de
desnutrición son «una responsabilidad que corresponde a los padres»,
aunque luego matizó sus palabras.
Mientras los políticos se atizan
y matizan unos a otros, María Dolores tiene algo bastante más
importante y urgente de lo que ocuparse: alimentar a sus hijos. En su
colegio no hay comedor. Y aunque lo hubiera, no podría pagarlo. El menú
escolar cuesta cuatro euros de media en España. La Confederación
Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos ha denunciado
ante la ONU que las becas de comedor se han reducido drásticamente,
entre un 30 y un 50 por ciento, precisamente cuando cada vez son más las
familias que las necesitan. Así que a María
Dolores no le queda otra que hacer algo que nunca imaginó: acudir a un
comedor social. «Por mis hijos haré lo que sea. Mientras yo esté viva,
no dejaré que pasen hambre», se juramenta. Esta madre acude cada día al
Hogar del Buen Samaritano, en la barriada de Las Seiscientas.
Los días laborables va sola. Un ratito, a pie y otro, caminando. Cinco
kilómetros entre ida y vuelta empujando un carricoche donde transportará
una olla con algún guiso caliente, fruta, verduras, pan, arroz,
pasta... Los fines de semana va con los niños, desafiando al tráfico y
al cansancio: el más pequeño acaba de salir de una operación pulmonar.
Fernando
Prieto, uno de los responsables el comedor, que se fundó en 1998,
cuenta que en los últimos años ha cambiado el perfil de los usuarios.
«Ya no son indigentes únicamente, personas que viven solas,
inmigrantes... Ahora vienen muchas familias jóvenes con hijos
pequeños. Servimos diariamente 450 comidas. Muchos prefieren llevársela a
casa. Para algunos resulta un trauma comer aquí». Es una cuestión de
orgullo. En la cola que se forma en la puerta a las 12,30,
esperando con las bolsas a que abra el comedor, se ven abuelas bien
vestidas que van a llevarse la comida para los nietos, parados de 40
años con la mirada perdida... Caras de incredulidad, de vergüenza. María
Dolores tiene palabras de ánimo y sonrisas para todos. Habla con
orgullo de las buenas notas de sus hijos, de cómo se ayudan unos a
otros, de cómo los dos mayores «han madurado muchísimo y cuidan de la
niña y del pequeño; siempre están pendientes». Aunque a veces
también la inunda el desánimo. «Necesito trabajar, pero no sale nada. Es
desesperante. He perdido nueve kilos», se sincera. Pero enseguida se
rehace; se obliga a sí misma a ser optimista. «Voy a la iglesia y le
rezo a Dios para encontrar trabajo y para que España salga de una vez de
la crisis y podamos tener unas vidas mejores. Quiero que mis hijos
tengan un futuro. Quiero que tengan una oportunidad». EFECTOS DE LA DESNUTRICIÓN EN LOS NIÑOS -Falta de atención y concentración en clase. Los niños se cansan enseguida. -Secuelas en la capacidad intelectual. Problemas de aprendizaje. Retraso escolar -Niños más enfermizos. Problemas de corazón y vías respiratorias. Muchos resfriados -Pelo quebradizo. Palidez. Debilidad. Desmotivación. Inapetencia -La falta de proteínas dificulta la maduración del hígado, del sistema nervioso. -Niños más bajos. Primero enflaquecen; luego dejan de crecer -Problemas de anemia y descalificación de los huesos. -Riesgo de obesidad adulta por la ingesta de calorías de baja calidad. -Más infecciónes. Dificultad para que las heridas cicatricen.
Los tapones han salvado la vida de Aitana, una niña maña nacida con .... según calcula lleva recogidos más de 2500 millones de tapones.
Salud
2500 millones de tapones han logrado un milagro
Esta niña aragonesa de 13 años ha
protagonizado una de las mayores mareas solidarias de los últimos
tiempos. Nacida sin la principal vena que une el corazón a los pulmones,
necesitaba casi un millón de euros el precio de tres complejas
operaciones en EE.UU. para salvar su vida. Desesperados, sus padres
llamaron a los españoles a recoger tapones, para reciclar, con los que
recaudar el dinero. Más de 13 millones de personas respondieron al
llamamiento. Aitana, que hasta hace poco no podía andar dos pasos sin
cansarse, ya corretea por el parque.
Eramos como siamesas. Como no podía andar, la
llevaba en brazos a todas partes», recuerda Isabel Doiz mientras, de
reojo, observa a su hija Aitana, que pasea tranquilamente por la casa
colonial de Boston en la que se hospedan junto con otros niños enfermos y
sus familias.
Hace
mes y medio que aitana fue operada en el Hospital Infantil de Boston.
No era una intervención cualquiera, sino la tercera operación para
corregir la gravísima cardiopatía congénita con la que nació.
El de esta niña de Tarazona (Zaragoza) es un caso único: su cuerpo ha
aguantado 13 años sin la vena principal que une el corazón a los
pulmones, manteniendo el riego pulmonar únicamente con seis venas
colaterales. Hasta hace tres años no podía caminar más de dos metros sin
agotarse. Ahora va de un lado a otro con la cámara de su padre colgada
al cuello. Le encanta hacer fotos. Es el final feliz o «la
luz al final del túnel», como le gusta decir a su padre, Luis Miguel de
un camino cuajado de obstáculos. Además de con su cardiomiopatía,
Aitana nació con un pie zambo y una fisura en el paladar de la que le
operaron con éxito en el hospital vizcaíno de Cruces. Su nivel
de oxígeno en sangre era tan deficiente que el mínimo esfuerzo la dejaba
sin aliento. Comer, andar o hablar eran una odisea diaria. Finalmente,
en 2006 fue intervenida en el hospital Doce de Octubre, en Madrid. Pasó
20 horas en el quirófano y tres meses ingresada, pero no hubo mejoría en
el rendimiento de su corazón ni en su calidad de vida. Quince meses
después, las válvulas destinadas a mejorar el riego de sus pulmones se
taponaron y sufrió dos desfallecimientos. Aitana regresaba así a la
casilla de salida. Tres años después, el 22 de diciembre
de 2009, fecha marcada a fuego en la memoria de su padre, los médicos
tiraban la toalla: «No podemos hacer nada más». Aquella noticia lo
removió todo y Luis Miguel decidió remover cielo, tierra y aire por su
hija. Contactó con Valentín Fuster, del hospital Mount Sinai de
Nueva York. Tras estudiar el historial de Aitana, el prestigioso
cardiólogo sugirió que se pusieran en contacto con Pedro del Nido, del
Boston Children's Hospital, eminencia mundial en la reparación de
cardiomiopatías pediátricas. La respuesta al e-mail de Luis Miguel fue
instantánea. El cirujano proponía reconstruir las venas pulmonares de la
niña y ofrecía un 95 por ciento de probabilidades de éxito. Era un
correo electrónico lleno de esperanza, pero había un pequeño problema:
la operación en principio sería solo una costaba 300.000 euros. La
cifra era una utopía para Luis Miguel, mecánico, e Isabel, ama de casa,
pero el verbo rendirse ya había sido proscrito en el hogar de los
García. Luis Miguel se peleó con la Seguridad Social, contactó con
Presidencia del Gobierno e incluso apeló a la Casa Real. «Todos me
rechazaron. Cerraron todas las puertas», recuerda. La Administración, con Leire Pajín de ministra de Sanidad, rechazó el caso:
«Nos dijeron que no cumplía los requisitos para un reembolso de los
gastos médicos y que la operáramos en España, pero los médicos aquí
decían que era una cirugía demasiado arriesgada», explica su padre. El
plan B fue apelar a la solidaridad y, con ayuda de artistas como Amaral,
Rosa o Camela, reunieron el dinero de la primera cirugía. «Al
examinar a Aitana, el doctor Del Nido nos dijo que le quedaban apenas
dos meses de vida», revela Isabel.En Boston resultó que lo que iba a ser
una intervención se convirtió en tres, quizá cuatro... «No eran 300.000
euros, sino 900.000», apunta Isabel. «Se nos vino el mundo encima añade
Luis. Pero había que seguir adelante y pensar en cómo conseguir el
dinero». Aitana
fue operada el 7 de septiembre de 2010. «Recuerdo dice Isabel que ella
nos decía: Tranquilos, no va a pasar nada». Aquel día se le unificaron
las venas pulmonares del lado izquierdo. Su evolución fue increíble. «A
los tres días andaba por el pasillo. Nos quedamos sin palabras», cuenta
el padre de Aitana. De vuelta a España, Luis Miguel se dirigió,
con el expediente médico de su hija bajo el brazo, a medios de
comunicación, artistas, empresas e instituciones, hasta que en julio de
2011, inspirados por la experiencia de una familia bilbaína, arrancaron
la campaña Tapones para una vida. La idea, recoger tapones de plástico
para venderlos a una empresa de reciclaje, era sencilla, pero la
logística no tanto. Los tapones que se recogerían en casas,
comercios, escuelas o centros de trabajo debían ser transportados hasta
una empresa de reciclado. Luis Miguel cuenta satisfecho cómo consiguió
negociar un precio por tonelada (300 euros) insólito hasta la fecha con
Acteco, una compañía de Ibi, Alicante. Asimismo firmó convenios con DHL y
Seur para la recogida y el transporte.
En seis meses,
más de 13 millones de personas se movilizaron para reunir 450 toneladas
de tapones. El fruto fue un cheque de 135.000 euros. En mayo de 2012,
los cirujanos le reconstruían las venas del pulmón derecho. la
burocracia le había ganado la batalla dos veces a Luis Miguel, pero
siguió luchando por lo que él creía que era su derecho. «Nunca me he
rendido reitera. Envíe un e-mail a la ministra Ana Mato y, de pronto,
las puertas se abrieron». Sanidad estudió el expediente, aprobó
la tercera operación en Boston y la Consejería de Aragón sufragó los
gastos. «Cuando nos dijeron que Sanidad pagaría la última intervención,
no pude evitar pensar dice Luis Miguel: ¿Y por qué el Gobierno anterior
rechazó nuestro caso? Nos habríamos ahorrado cuatro años de esfuerzos y
sufrimientos. Me gustaría que algún día Zapatero o Pajín nos dieran una
explicación». Así las cosas, este 23 de
septiembre Aitana fue operada en Boston por tercera vez. Del Nido
reconstruyó su tronco pulmonar y cerró la comunicación interventricular
de su corazón. «La recuperación ha sido increíble. Debía estar 20 días
en la UCI y pasó tres dice Isabel. Quiere saber cuándo podrá
correr». De momento ha de fortalecer sus músculos, debilitados tras años
sin apenas caminar. Por lo demás, la recuperación sigue su curso. «Es
un misterio. Solo tiene fiebre los jueves», explica su madre.
Es
martes y, siguiendo esa extraña lógica febril, Aitana se encuentra bien.
En la casa de acogida del hospital se distrae coloreando princesas de
Disney. «Su cardiopatía ya está solucionada. Cada diez años habrá que
cambiarle las válvulas, pero, si todo va bien, eso será todo», explica
su padre. La lucha de Luis Miguel, sin embargo, no ha
finalizado. Sigue teniendo batallas pendientes, como la educación de su
hija, que acude a un centro público de Tarazona. «Antes pasaba el día
pintando en un rincón. La tenían como un mueble», dice su padre, a quien
por momentos se le humedecen los ojos. La adoración es mutua. La niña,
dice su madre, es «de papá». En cuanto puede, se abraza con
fuerza a Luis Miguel. «En situaciones así, o te unes más o te separas.
Nosotros nos unimos para sacar adelante a nuestra hija. La vida es dura,
pero la sonrisa de un hijo hace que puedas con todo», afirma. Ni Isabel ni Luis Miguel hablan inglés, pero en Boston se apañan con el traductor automático de su tableta. También
han encontrado el apoyo de familias españolas asentadas en la ciudad.
Incluso desde allí Luis Miguel sigue adelante, firmando convenios el
último, con la web de comercio solidario Shopciable y dirigiendo la
asociación Una Sonrisa para Aitana, que según calcula lleva recogidos
más de 2500 millones de tapones. Ahora son para ayudar a
otros niños enfermos. «Tiene el teléfono encendido 24 horas al día»,
dice Isabel. En diciembre, si la fiebre del jueves les da una tregua,
volverán a España. Aitana anhela ver a sus hermanos, Aritz y Olaya, y a
su perro Yaco, fruto de un pequeño chantaje. «Antes de la
primera cirugía, le hizo prometer a su padre que le compraría un perro.
Ahora deberá cuidarlo», cuenta Isabel. También tendrá que caminar más,
ir al colegio, sacar fotos y correr. La vida con la que Aitana siempre
soñó acaba de empezar.
Ningún
otro animal pasa por un periodo de inmadurez tan largo como lo hacemos
los humanos. Si algo nos caracteriza, es lo desnudos que llegamos al ...
Ningún otro animal pasa por un periodo de inmadurez tan largo como lo hacemos los humanos. Si
algo nos caracteriza, es lo desnudos que llegamos al mundo, y no me
refiero a la ausencia de ropa. Aterrizamos en el planeta Tierra
equipados con un kit básico de emociones e instintos, pero poca cosa
más. Mientras que a las pocas horas de salir del cascarón un pollito es
capaz de abastecerse de comida por sí solo, nosotros, los humanos, apenas aprendemos a alimentarnos por nuestra cuenta pasados uno o dos años desde que nacemos. Somos
la especie que más tiempo invierte en el aprendizaje de sus hijos, casi
dos décadas hasta la superación de la adolescencia. ¿Qué hacen
durante este tiempo los bebés, niños y adolescentes? Sin duda, dar
rienda suelta a su imaginación, saciar su curiosidad, crear, descubrir,
inventar, ensayar, innovar. Según la psicóloga californiana Alison
Gopnik, «los bebés son como el departamento de I+D de la especie humana». Los niños, al igual que los científicos e investigadores, hacen lluvias de ideas, plantean ideas sencillas y descubren cosas.
El medio es el juego, la diversión, y eso es la clave para un aprendizaje eficaz. Yo
mismo constaté con mis alumnos que, si no combinas el conocimiento con
el entretenimiento, fracasas en tu misión pedagógica. Sin esa mezcla no
hay aprendizaje y menos aún creatividad. Esto deberían
aprenderlo aquellos padres que, demasiado obcecados por las formas,
insisten en poner cortapisas a la imaginación de sus hijos.
Hace unos años, Ken Robinson me explicó una historia fascinante. Bart,
un niño de seis años, descubrió que podía caminar sobre las manos con
igual facilidad que con los pies. Le gustaba pasearse por ahí haciendo
el pino, y con el tiempo y con el apoyo de su madre supo profundizar en
ello con pasión y sacó partido a lo que, para muchos, era una
mamarrachada infantil. Bart Conner, que ya tiene 55 años, puede
presumir hoy de ser uno de los gimnastas estadounidenses con más
trofeos a sus espaldas, y su éxito se lo debe a descubrir lo que
Robinson denomina 'su elemento' y a haberle dedicado con pasión horas y
más horas. El sistema educativo actual, herencia de una caduca sociedad industrial, aparta a niños y jóvenes de su 'elemento'.
«No es un déficit de atención, es que no me interesa», rezaba la
camiseta de un joven estadounidense. Las escuelas siguen sin dar alas a
su creatividad, a sus pasiones, y continúan machacando sus emociones
básicas y universales. Insisto: las necesidades de la sociedad han
cambiado, pero la enseñanza continúa encorsetada en las antiguas
competencias. Los estudiantes de hoy son todos nativos digitales, tienen
acceso inmediato a la información, pero, al contrario de lo que sucedía
en mi generación, nadie los guía para aprovechar ese alud de datos. Van
perdidos. La mayoría de los niños ya no juegan en la calle el
tráfico y la vida mayoritariamente urbana lo hacen imposible y andan
atosigados con mil y una actividades extraescolares para que sus padres
puedan acabar su jornada laboral. Además, la edad con que los
jóvenes se dan de bruces con el sexo y las drogas se anticipa en
detrimento de valores y de respeto hacia los demás.
Y todavía hay
quién pone en duda la necesidad urgente de incorporar en los currículos
competencias como las habilidades sociales, la gestión de las emociones
o el aprendizaje de la creatividad. Mientras esto no suceda, al
menos fuera de las aulas, dejen a sus hijos descubrir cuál es 'su
elemento', lanzarse de cabeza a él, practicarlo con pasión y dedicarle
las horas necesarias para llegar a dominarlo. Les harán falta unas diez
mil.
XLSemanal.
Le dijiste a tu madre que querías salir en televisión y te apuntó en
una agencia.Guillermo Campra. Sí. Empecé haciendo anuncios ...
Desayuno de domingo con...
Guillermo Campra: "Ligo todo lo que puedo porque me gusta. Y creo que se me da muy bien"
Trabajo en la serie 'Águila Roja',
donde interpreto a Alonso de Montalvo, el hijo de Águila. Nací en
Barcelona hace 16 años, toda mi familia es de Argentina y desde hace
cinco vivo en Madrid.
XLSemanal. Le dijiste a tu madre que querías salir en televisión y te apuntó en una agencia. Guillermo Campra. Sí. Empecé haciendo anuncios de Aspirina y Cola Cao, aunque yo soy de Nesquik [risas]. XL. Tus padres son odontólogos y tienen una consulta en Barcelona. G.C.
Y se turnan para estar en Madrid con mi hermana y conmigo. Ella también
es actriz y, aunque yo llevo cuatro años en 'Águila Roja' y soy el
mayor, ella tiene más experiencia que yo. XL. ¿Te pareces a David Janer, tu padre en la serie, o pones la misma cara? G.C. También nos peinan igual... Mucha gente cree que Águila es mi padre real. XL. Pones cara de bueno, pero tienes pinta de ser un juerguista. G.C. Soy muy bueno, aunque si se puede ser malo con las chicas... [se ríe]. XL. Hace unos años decías que, cuando una chica te reconocía, te ponías como un tomate. ¿Ahora ligas como un loco? G.C. Ligo todo lo que puedo porque me gusta. Y creo que se me da muy bien. XL. Tras cuatro años en la serie debes de tener una hucha bien gorda. G.C. La personal está a cero, como siempre. Y respecto a lo que gano, ni idea de lo que cobro en 'Águila Roja'. XL. ¿Y a qué esperas para enterarte? G.C. Cuando cumpla 18 años, ya me interesaré por eso. Ahora, me organizo con lo que me dan mis padres. XL. ¿Manejas igual de bien los libros del colegio que las espadas? G.C. Aunque me gustan más las espadas, en general no soy mal estudiante. XL.
Cuando tenías 12 años, te preguntaron qué querías ser de mayor y
dijiste: «Si se me acaba lo de ser actor, para no ser vagabundo, quiero
ser notario y psicólogo». G.C. No me
acuerdo de eso [risas]. Ser actor era mi sueño desde pequeño y estoy
centrado en ello. Pero me gustaría estudiar diseño gráfico o fotografía.
XL. ¿Qué te gusta más de ser actor? G.C. Ser por un instante otra persona. XL. ¿Aunque sea del siglo XVII? G.C. Exacto. Se trata de dar vida a un personaje y que la gente se identifique con él. Esa sensación es fantástica. XL. ¿Te estás haciendo mayor antes de tiempo o no te has perdido nada? G.C.
Siempre he intentado hacer lo que más me gustaba y, de momento, lo he
cumplido a rajatabla. No creo que me haya dejado sin hacer algo que
quisiera. XL. ¿Y quién te ha dado más collejas en la vida: tu padre de verdad o Águila? G.C. Mi padre no suele darme collejas, así que, con seguridad, Águila [risas].
Su
desayuno: «Casi siempre desayuno lo mismo. La mayor parte de los días
tomo un cacao con leche caliente y tres magdalenas. Y, para terminar, un
vaso de agua».
Veinte años después: la llegada, la difícil llegada. Cuando se anda poco, enseguida tenemos ganas de volver a casa, pero cuando se recorre ..
Veinte años después: la llegada
Veinte años después: la llegada, la difícil llegada.
Cuando se anda poco, enseguida tenemos ganas de volver a casa, pero
cuando se recorre un largo camino, sentimos un deseo inmenso de
continuar en él hasta caer agotados.
En el avión de
vuelta a Brasil no pude pensar más que en cosas absurdas: una de ellas
era el equipaje. Durante aquellos 90 días de viaje, celebrando los 20
años de mi peregrinación por el Camino de Santiago, había hecho la
maleta 44 veces. Y la había deshecho otras tantas. Es decir, que
estuve 88 veces abriendo o cerrando la misma cremallera, mirando lo que
llevaba, preguntándome a mí mismo si faltaba algo, o si había traído
demasiadas camisetas o calcetines.
Claro que debía de tener cosas más interesantes en que pensar, pero mi corazón estaba vacío. Mi corazón está completamente vacío ahora, mientras contemplo la playa de Copacabana.
Lo único que consigo es contemplar mi tierra, el océano, escuchar de
nuevo a la gente hablando portugués, alegrarme de pisar el suelo en el
que nací, y al mismo tiempo dejarme llevar por esta sensación misteriosa
de ser un extraño para mí mismo.
Le comento esto a un amigo, Fernando Morais, que está escribiendo mi biografía.
Él me dice: «Eso no es bueno». Le
respondo: «Eso es buenísimo. Si no me sintiese vacío ahora, de nada
habrían servido los 9288 kilómetros de Transiberiano, el desierto de
Túnez, las emociones de la Copa del Mundo en Alemania, las tardes de
autógrafos que hice sin ninguna planificación y que tan bien salieron».
Solo
los corazones vacíos se pueden llenar de cosas nuevas. Y después de
todo este periplo que me llevó por cuatro continentes, el hecho de estar
pensando tan solo en cuántas veces hice y deshice la maleta no es
exactamente un problema. Mi corazón se llenará de todo aquello que viví; pero para eso necesito tiempo, y no pretendo acelerar el proceso.
Cuando
terminé el Camino de Santiago, en 1986, me quedé seis meses en Madrid
con la misma sensación. Estoy acostumbrado, y eso no me asusta, porque
sé que en algún momento entenderé lo que acabo de vivir. Esa es
la decisión que tomé en algún momento de mi vida y a la cual me he
jugado todo: las respuestas surgirán en la medida en que crea que nada
es por casualidad, que todo tiene un sentido.
Todo
estudiante de Filosofía conoce el ateísmo presente en la obra del
filósofo francés Jean-Paul Sartre. Pero pocos conocen Las palabras, un
pequeño texto autobiográfico. Ahí escribió: «Necesitaba a Dios. Él me
fue dado, y yo lo recibí sin saber bien lo que estaba buscando.
Entonces, porque mi corazón no dejó que echase raíces en él, Dios
terminó muriendo en mí. Hoy, cuando me hablan de Él, yo digo -como si
fuese un viejo que intenta reavivar una vieja llama-: Hace
cincuenta años, si no hubiese habido un malentendido, si no hubiesen
tenido lugar ciertos equívocos, si no hubiese ocurrido el accidente que
terminó por separarnos, habríamos tenido una relación de amor».
En
este momento estoy viviendo una relación de amor con la Divinidad y,
como en toda relación de este tipo, intentar comprender lo que sucede
solo sirve para derrochar fuerzas: el amor no se explica. San Juan de la
Cruz enseña que, en nuestro camino espiritual, no debemos buscar
visiones o salir impulsados por declaraciones de otros que recorrieron
ese camino. Nuestro único apoyo debe ser la fe, porque la fe es
algo limpio, transparente, que nace dentro de nosotros y que no se puede
confundir.
Por tanto, lo que me falta ahora es tener fe:
si realmente creo que este viaje tuvo un sentido mayor de lo que es la
simple celebración de un momento mágico en mi vida, será este su
sentido. El resto, como dije antes, es derrochar fuerzas intentando entender lo que no puede ser entendido.