Algunos libros, como los hijos, se van: unos desaparecen para siempre engullidos por un misterioso vacío; y otros, como los hijos pródigos, ...-foto
Algunos libros, como los hijos, se van: unos desaparecen para siempre engullidos por un misterioso vacío; y otros, como los hijos pródigos, vuelven arrastrados por alguna ola inesperada. Conocí a Manuel Scorza antes de leerlo: se me antojó un caballero prudente atado a una cortesía en retirada. Presentaba en España La danza inmóvil, su entrega a modo de posdata de la portentosa saga de La guerra silenciosa. Empecé ese libro y no recuerdo haberlo soltado hasta que lo acabé: subrayé expresiones, acoté giros, anoté impresiones en los márgenes. Fue lo más interactivo hecho en mi vida entre un libro y yo. Evidentemente consiguió que me fuera al principio y me sumergiera en el apasionante mundo que describe en varias entregas inolvidables y mucho más combativas sobre las revoluciones pendientes en su tierra peruana. Redoble por Rancas, El jinete insomne y Garabombo, el Invisible, que recuerde, son tres poemas recitados de corrido, tres romances en los que la rebeldía queda descrita con el primor de un joyero de palabras. La danza inmóvil, no obstante, cometió un imperdonable error que en los primeros ochenta se pagaba con alguna mirada condescendiente: se tomó a chanza su revolución campesina. Su protagonista es enviado a Francia y se rebela contra su partido y su guerrilla cuando estos le llaman para volver y combatir: en el exilio ha conocido a una mujer y París, y no quiere dejar a ninguna de las dos. Vence lo burgués. El texto, por demás, es hilarante en determinados pasajes, lo cual era ya demasiado para el buen progre. Creo que muchos no se lo han perdonado. Scorza falleció -junto con Jorge Ibarguengoitia, magnífico escritor mexicano- en el trágico accidente que le costó la vida en Barajas a todos los ocupantes de un avión de Avianca. Conservar en ese momento La danza inmóvil era, por tanto, conservar algo más que un amigo: era atesorar el ejemplar único en que quedaban las palabras, mis anotaciones y la voz de Scorza rebotando en sus esquinas.
Pero un día, hará unos veinte años, el libro, al que tantas veces había vuelto para recordar una pincelada, se hizo pródigo. Y desapareció. Algún día tenía que pasar, ya que iba conmigo a muchas partes, y mis mudanzas eran sucesivas, inesperadas y algo caóticas.
Tras no pocos años pude hacerme con otro ejemplar, que evidentemente había sido descatalogado. No era el mío, no tenía mi rastro, ni mi firma, ni la de Scorza, ni mi ex libris, pero era el libro: no era lo mismo, pero era un consuelo. Hasta que hace una semana me dijo María Luisa Núñez, compañera imprescindible en radio a lo largo de veintidós años: «Te voy a hacer un regalo».
Me preguntó en el asiento trasero de un taxi por algo que yo hubiera perdido a lo largo de este tiempo. Sin vacilar, le dije: «Un libro: La danza inmóvil». Se le iluminó la cara y me hizo saber que lo había encontrado. Le pregunté: «¿Un ejemplar de entonces o una reedición de por ahí?». A lo que me contestó triunfante: «No, querido: el tuyo».
Efectivamente, ese libro que me extendió primorosamente envuelto en papel de regalo era el mío, con mis notas y mis dedicatorias, el mismo que tanto me había emocionado en aquel lejano 82 y años venideros. María Luisa guarda hasta el último papel que se le cruza por su vida, y cuando dejamos Radio Nacional apiló en un par de cajas lo que había en sus predios. No sé cómo había ido a parar allí este volumen, pero se había quedado después de dejar la casa en el año 2000. Revolviendo cajas de cartón, dio con él.
Ha sido como encontrar a un viejo amigo 14 años después: salvo milagro, los libros no son pródigos, ya que, a diferencia de los hijos, no tienen hambre y no vuelven cuando se acaban las existencias. Seremos inseparables lo que nos quede de vida, claro que menos a mí que a él. En sus páginas sé que quedarán anotadas claves de mi tiempo que algún día alguien entreverá al abrir sus páginas. Si es que el muy cabrón no se va antes, ¡que me ha salido muy callejero!,.
TÍTULO: EL BLOC DEL CARTERO, EN CONTRA DEL BESO,.
- Acabamos de sobrevivir a la fecha que los estrategas del consumo eligieron para saquear los ahorros de quienes padecen el sarampión del ...
Acabamos de sobrevivir a la fecha que los estrategas del consumo eligieron para saquear los ahorros de quienes padecen el sarampión del amor romántico. San Valentín, si la memoria no me engaña, fue despedazado por los leones de algún circo romano cuando ni siquiera había probado las dulzuras de la carne, pero la grosería mercantilista, que no repara en estas incoherencias, lo ha erigido en patrono de los enamorados. Yo creo que esta festividad tan empalagosa fue concebida por comerciantes astutos que deseaban rematar esas maulas que se resisten incluso a la voracidad navideña y a la histeria de las rebajas. El entontecimiento causado por el virus del amor fomenta los timos más descarados y rocambolescos: a un recién enamorado se le puede colocar, por ejemplo, un frasco de pachulí rancio, asegurándole que la aspereza de su fragancia se debe a la inclusión entre sus ingredientes de unas raspaduras de cuerno de rinoceronte; y el recién enamorado, atufado por los efluvios del pachulí, lo creerá religiosamente. No quisiera, sin embargo, convertir este artículo en una filípica contra el consumismo, pues ya suficiente fama tiene uno de anticapitalista cavernícola. Mi propósito no menos inmodesto consiste en convencer a mis lectores de los efectos perniciosos del beso, ese melindroso fruncimiento de morritos con el que los enamorados acompañan el intercambio de ternezas y de saliva.
Comenzaré aduciendo un argumento antropológico que, sin duda, promoverá la adhesión de las feministas militantes. Para explorar los antecedentes del beso, hemos de remontarnos cientos de miles de años, cuando los homínidos que nos precedieron en la pirámide evolutiva aún ostentaban rasgos simiescos y se interpelaban mediante gruñidos (según las rigurosísimas reconstrucciones que nos brinda la arqueología recreativa, cada vez que desentierra un molar o un menisco). Al parecer, las mamás homínidas masticaban la comida hasta convertirla en papilla; y luego se la pasaban a sus hijos recién nacidos, mediante el sistema del boca a boca. Este gesto, tan cariñoso como guarrete, lo extendieron luego las mamás homínidas a su trato con el macho dominante en la manada, como símbolo de adulación y sometimiento (esto resulta más dudoso, pues como bien se sabe el sometimiento de la hembra es un invento maléfico del cristianismo), sustituyendo la comida triturada por un buchito de saliva que el macho deglutía magnánimo, como expresión de su supremacía sobre la hembra, que luego remachaba al fondo de la cueva. Todavía hoy, nuestros hermanos de sangre los chimpancés y orangutanes practican este gesto de acatamiento; también, por cierto, nuestros parientes colaterales los peces de pecera, solo que en este caso confunden la pared de su encierro con la parienta, porque están un poco cegatosos.
Así que ya ven cómo el beso, bajo su apariencia de arrumaco inofensivo o antesala de fricciones más pecaminosas, encubre -¡horror!- un atavismo que simboliza la sumisión de la hembra al varón. La abolición del beso, como la implantación obligatoria del sistema paritario en el reparto de mamandurrias políticas, debería figurar entre las reivindicaciones innegociables de toda sociedad civilizada. Pero no concluye aquí nuestro alegato contra el beso, pues como no podía ser de otro modola ciencia médica viene enseguida a sumarse a la ciencia darwiniana. Según estudios realizados en la Facultad de Medicina de Estocolmo, la saliva que se segrega durante los diez segundos que duran los besos más calenturientos contiene 350 colonias de bacterias; y esto suponiendo que los besucones se hallen en perfecto estado de salud. Este ejército bacteriológico (ríase usted del armamento sirio) se incrementa en proporción geométrica si alguno de los actores del drama padece enfermedades tan veniales como la caries o el catarro. Por si no bastase con este trueque de microbios, en cada beso, mezclado con la saliva, asestamos a nuestro partenaire casi un miligramo de grasa, cantidad en apariencia insignificante que, entre individuos propensos al morreo (como yo mismo, de ahí que me haya puesto tan gordo), puede llegar a exigir ímprobos sacrificios dietéticos.
Y si aún faltase algún lector reacio a acatar los argumentos de la ciencia, le recordaremos que los mandatarios soviéticos, como expresión de hospitalidad, saludaban a sus invitados con un beso en la boca, gesto que los analistas más supersticiosos no han vacilado en vincular al derrumbamiento del comunismo. Si sumamos esta enseñanza de la Historia a las razones de higiene y paridad sexual arriba expuestas, convendremos en que el beso debe ser erradicado sin contemplaciones.
TÍTULO: LA CARTA DE LA SEMANA, la papelera,.UNA HISTORIA DE ESPAÑA ( XIX),.
foto--la papelera,.
foto , la chica de la bicicleta,
- Fue a principios del siglo XVI, con España ya unificada territorialmente y con apariencia de Estado más o menos moderno, con América ...
Fue a principios del siglo XVI, con España ya unificada territorialmente y con apariencia de Estado más o menos moderno, con América descubierta y una fuerte influencia comercial y militar en Italia, el Mediterráneo y los asuntos de Europa, paradójicamente a punto de ser la potencia mundial más chuleta de Occidente, cuando, pasito a pasito, empezamos a jiñarla. Y en vez de dedicarnos a lo nuestro, a romper el espinazo de nobles -que no pagaban impuestos- y burgueses atrincherados en fueros y privilegios territoriales, y a ligarnos reinas y reyes portugueses para poner la capital en Lisboa, ser potencia marítima y mirar hacia el Atlántico y América, que eran el futuro, nos enfangamos hasta el pescuezo en futuras guerras de familia y religión europeas, donde no se nos había perdido nada y donde íbamos a perderlo todo. Y fue una lástima, porque originalmente la jugada era de campanillas, y además la suerte parecíamos tenerla en el bote. Los Reyes Católicos habían casado a su tercera hija, Juana, nada menos que con Felipe el Hermoso de Austria: un guaperas de poderosa familia que, por desgracia, nos salió un poquito gilipollas. Pero como el príncipe heredero de España, Juan, había palmado joven, y la segunda hija también, resultó que Juana y Felipe consiguieron la corona a la muerte de sus respectivos padres y suegros. Pero lo llevaron mal. Él, como dije, era un cantamañanas que para suerte nuestra murió pronto, con gran alivio de todos menos de su legítima, enamorada hasta las trancas -también estaba como una chota, hasta el punto de que pasó a la Historia como Juana la Loca-. El hijo que tuvieron, sin embargo, salió listo, eficaz y con un par de huevos. Se llamaba Carlos. Era rubio tirando a pelirrojo, bien educado en Flandes, y heredó el trono de España, por una parte, y del Imperio alemán por otra; por lo que fue Carlos I de España y V de Alemania. Aquí empezó con mal pie: vino como heredero sin hablar siquiera el castellano, trayéndose a sus compadres y amigos del cole para darles los cargos importantes; con lo que lió un cabreo nobiliario de veinte pares de narices. Además, pasándose por la regia entrepierna los fueros y demás, empezó gobernando con desprecio a los usos locales, ignorando, por joven y pardillo, con quién se jugaba los cuartos. A fin de cuentas, ustedes llevan 19 capítulos de esta Historia leídos; pero él no la había leído todavía, y creía que los españoles eran como, por ejemplo, los alemanes: ciudadanos ejemplares, dispuestos a pararse en los semáforos en rojo, marcar el paso de la oca y denunciar al vecino o achicharrar al judío cuando lo estipula la legislación vigente; no cuando, como aquí, a uno le sale de los cojones. Así que imaginen la kale borroka que se fue organizando; y más cuando Carlos, que como dije estaba mal acostumbrado y no tenía ni idea de con qué peña lidiaba, exigió a las Cortes una pasta gansa para hacerse coronar emperador. Al fin la consiguió, pero se lió parda. Por un lado fue la sublevación de Castilla, o guerra comunera, donde la gente le echó hígados al asunto hasta que, tras la batalla de Villalar, los jefes fueron decapitados. Por otro, tuvo lugar en el reino de Valencia la insurrección llamada de las germanías: ésa fue más de populacho descontrolado, con excesos anárquicos, saqueos y asesinatos que terminaron, para alivio de los propios valencianos, con la derrota de los rebeldes en Orihuela. De todas formas, Carlos había visto las orejas al lobo, y comprendió que este tinglado había que manejarlo desde dentro y con vaselina, porque el potencial estaba aquí. Así que empezó a españolizarse, a apoyarse en una Castilla que era más dócil y con menos humos forales que otras zonas periféricas, y a cogerle, en fin, el tranquillo a este país de hijos de puta. A esas alturas, contando lo de América, que iba creciendo, y también media Italia -la sujetábamos con mano de hierro, teniendo al papa acojonado-, con el Mediterráneo Occidental y las posesiones del norte de África conquistadas o a punto de conquistarse, el imperio español incluía Alemania, Austria, Suiza, los Países Bajos, y parte de Francia y de Checoslovaquia. Y a eso iban a añadirse en seguida nuevas tierras con las exploraciones del Pacífico. Resumiendo: estaba a punto de nieve lo de no ponerse el sol en el imperio hispano. Parecía habernos tocado el gordo de Navidad, y hasta los vascos y los catalanes, como siempre que hay viruta y negocios de por medio, se mostraban encantados de llamarse españoles, hablar castellano y pillar cacho de presente y de futuro. Pero entonces empezó a sonar el nombre de un oscuro sacerdote alemán llamado Lutero.
martes, 18 de febrero de 2014
¡ SILENCIO POR FAVOR ! El inesperado caso del libro pródigo,./ EL BLOC DEL CARTERO, EN CONTRA DEL BESO, / LA CARTA DE LA SEMANA, -la papelera,.UNA HISTORIA DE ESPAÑA ( XIX),.
ENTREVISTA, MATT DAMON, " LA IDEA DE PERDER A MI MUJER ME RESULTA ALTERRADORA",./ REVISTA XL SEMANAL, PORTADA, EL HOSPITAL DE LOS LUCHADORES,.
TÍTULO: ENTREVISTA, MATT DAMON, " LA IDEA DE PERDER A MI MUJER ME RESULTA ALTERRADORA",.

Entrevista
Matt Damon: "La idea de perder a mi mujer me resulta aterradora"
Entró en Hollywood con buen pie, y a
los 27 años ya tenía un Óscar bajo el brazo. Hoy, a los 43, es uno de
los actores más cotizados, un modélico padre de familia, un reconocido
militante del Partido Demócrata y uno de los hombres más sexis del
planeta. Hablamos con el gran héroe de acción de nuestro tiempo.
Hace unos días, Matt Damon iba en bicicleta por las colinas
cercanas a su nueva casa en Hollywood y sufrió una aparatosa caída.
Razón por la que lleva el brazo izquierdo en cabestrillo cuando nos
encontramos en la habitación de un lujoso hotel de Los Ángeles. «Está
claro que la bicicleta de montaña no es lo mío, dice riendo. Iba muy
rápido y no vi que había unos pedruscos bajo las hojas hasta que fue
demasiado tarde. Salí volando, caí de espaldas y me lastimé la
clavícula. Por suerte, no me rompí el cuello».
Para complicar más las cosas, acaba de regresar a California de mala gana tras vivir muchos años en Manhattan con su mujer y sus cuatro hijas. A la estrella, protagonista de películas como las tres primeras de la saga Bourne, El talento de Mr. Ripley, Invictus o Behind the candelabra, le fue imposible adquirir un piso en Nueva York. «No hubo manera de encontrar un piso en el barrio que nos gustaba revela. Nos pasamos años buscando y cada vez que íbamos a conseguirlo, alguien nos lo arrebataba en nuestras narices o pagaba mucho más dinero que el precio real. Los vendedores usaban mi nombre para inflar el precio. Esos peces gordos de las finanzas solo están interesados en satisfacer su ego. Así que me he venido a California. A las chicas les encanta; aquí están felices. Eso es lo más importante para mí».
La familia, lo primero
Damon pensaba debutar hace un año como director, pero renunció al proyecto por sus mujeres. «Acababa de rodar Elysium y habría tenido que estar otra vez fuera de casa mucho tiempo, lo que a la familia no le hacía ninguna gracia. Con cuatro hijas es complicado. De pequeñas, todo era una aventura; ibas de viaje con ellas, porque eran unos seres portátiles, y lo pasabas en grande. En último término, si he de escoger entre mis hijas y una película, la decisión está clara».
Damon, de 43 años, conoció a su mujer, la argentina Luciana Barroso, en 2003 en un rodaje en Miami, donde ella trabajaba como camarera en un bar. Se casaron en 2005 y el actor se convirtió en padrastro de la hija de Barroso, Alexia, de 15 años. Hoy tienen tres más: Isabella, de 7; Gia, de 5; y Stella, de 3. «A los veintitantos me preguntaba si algún día sería capaz de formar una familia. Un día encontré a la persona adecuada, y me sentí como fulminado por un rayo. Mi vida entera cambió. La idea de la soltería hoy me resulta aterradora. La vida ahora me resulta mucho más fácil gracias a mi mujer y mi matrimonio. Todo cobra sentido».
Un ejemplo de la importancia que Damon otorga a su familia se produjo durante el rodaje de Invictus, de Clint Eastwood, sobre el triunfo de Sudáfrica en el Mundial de Rugbi de 1995. «Era mi oportunidad de trabajar con Clint, la historia era estupenda, y el proyecto me hacía mucha ilusión rememora. Así que hice que toda la clase de mi hija viajara a Sudáfrica. Avisé a la dirección de su colegio con meses de antelación y les pedí que dedicaran una clase a Nelson Mandela. Se mostraron más que receptivos. Así que mis hijas vinieron y mi mujer también, al igual que la maestra y la clase entera. Visitaron Robben Island y todo fue de maravilla. Me salió muy caro, pero mereció la pena».
Entre el cine y la política
Su familia también es la razón por la que este reconocido partidario del Partido Demócrata no se plantea saltar al ruedo de la política. «Me encanta la vida que llevo. Además, la actual atmósfera política estadounidense es tan tóxica que prefiero no meterme en un ambiente tan contaminado». Ahora bien, el actor sigue prestando su apoyo a ONG como water.org, empeñada en proporcionar agua potable a los 2500 millones de personas que carecen de ella en los países subdesarrollados. De hecho, en el último foro económico de Davos, en Suiza, Damon fue premiado por su labor filantrópica. El actor aprovechó para tratar de influir en los políticos: «Esta es mi otra pasión, hacer lobby, además de la de trabajar en el cine. Es mi otro trabajo».
En defensa de la cultura
Su última película, The Monuments men, está basada en el exitoso libro de Robert M. Edsel. El director es su amigo George Clooney, también protagonista, junto con Bill Murray, Cate Blanchett y John Goodman. El filme narra la historia, real, de un grupo de académicos e historiadores del arte reclutados por el Gobierno estadounidense en la Segunda Guerra Mundial para recobrar las obras de arte expoliadas por los nazis. «En último término explica Damon, es una película sobre unas personas dispuestas a sacrificarlo todo para salvar lo mejor que tenemos, lo mejor que tiene la humanidad. Porque el arte representa todos nuestros mejores logros. Los nazis estaban robándolo y, en algunos casos, destruyéndolo. Estaban haciendo desaparecer unas obras únicas.
La película plantea el significado que el arte tiene para nosotros. En un momento de recortes de los presupuestos en los que a veces el arte desaparece por completo de los programas educativos, la película deja claro que el arte tiene una importancia inestimable». Al igual que Ben Affleck, su amigo de la niñez, Damon ya quería ser actor desde su más tierna infancia. Durante la adolescencia, ambos fueron varias veces a Nueva York para presentarse a audiciones. ¿No se daba cierta competitividad entre los dos? «Sí y no. Siempre nos sentíamos felices de que uno de nosotros consiguiera el papel que quería en lugar de otra persona».
El viejo sueño de Harvard
Damon obtuvo el ingreso en Harvard para estudiar Filología Inglesa, pero siempre tuvo claro que volvería a trabajar como actor. «La primera línea de mi solicitud de ingreso en Harvard ya lo dejaba clarísimo: 'Desde que tengo uso de razón he querido ser actor'. Algunos amigos míos no sabían bien a qué iban a dedicarse y lo pasaban fatal. A mí me daban lástima. Yo siempre lo supe muy bien, cosa que agradecía». Damon dejó la universidad antes de empezar el último curso para interpretar un papel en el telefilme Rising sun. «Me encantaría terminar los estudios de una vez, pero dudo que ahora pudiese volver a Harvard. Quizá todo sería más fácil si en la universidad hubiera más personas de mi edad. Pero la idea de pasarme unos cuantos meses en Harvard sin hacer más que leer libros y escribir una redacción de vez en cuando no me resulta muy tentadora».
¿Qué hay de nuevo, Ben (Affleck)?
Con veintipocos años, Damon se reencontró en Los Ángeles con Affleck, que también estaba tratando de abrirse paso en el mundo del cine. Entre los dos escribieron el guión de El indomable Will Hunting, en 1997, película que fue nominada a nueve premios de la Academia y que, finalmente, se llevó el Óscar al mejor guion original. Pero tanto el uno como el otro sufrieron a continuación tropiezos en sus carreras. Damon trabajó en algunas películas que no funcionaron excesivamente bien en taquilla Legítima defensa, de Francis Ford Coppola; All the pretty horses, junto con Penélope Cruz; o La leyenda de Bagger Vance, de Robert Redford y empezó a temerse que sus días de superestrella no habían sido más que un espejismo.Cinco años después del Óscar compartido con Affleck le cayó del cielo El caso Bourne. Damon se metió en la piel de un agente de la CIA al que sus antiguos jefes intentan eliminar y, de pronto, se convirtió en uno de los actores más cotizados de Hollywood, convirtiendo la franquicia de Bourne en una saga millonaria cuyas cuatro películas [tres de ellas protagonizadas por él] han recaudado hasta la fecha cerca de 1300 millones de dólares.
Los consejos del tío George (Clooney)
«Esa etapa difícil, de transición, digamos, sirvió para que perdiéramos la ingenuidad. De pronto, dejamos de ser los actores de moda y con el tiempo comprendimos que a la industria del cine le daba igual que tuviéramos problemas. No se trata de una cuestión personal. Pero aunque los productores ya no te llamen para ofrecerte papeles, siempre te queda tiempo para escribir o dirigir. Con El indomable Will Hunting salimos de la oscuridad. Es lo que volvería a hacer si las cosas se torcieran de nuevo. Ahora, sin embargo, tengo la sensación de que todo marcha sobre ruedas. Recuerdo que en 2001, durante el rodaje de Oceans eleven, una noche estaba tomando una copa con George Clooney y me dijo: 'En este negocio nuestro, que tu carrera profesional dure diez años es un verdadero éxito. No hay muchos que lo consigan'. Hace poco le recordé esas palabras suyas, y George me dijo: '¡Amigo, para nosotros no pasa el tiempo!'. Y yo entonces le dije: 'Después de haber trabajado con Clint Eastwood, ahora me gustaría que mi carrera profesional durase 60 años seguidos. Eso sí que molaría'».
Privadísimo
-Su primer gran amor en Hollywood fue la actriz Wynona Ryder, con quien salió durante dos años.Conoció a Ben Affleck en el colegio. Ambos soñaban ya con trabajar en el cine. En 1997 ganaron el Óscar al mejor guion original con El indomable Will Hunting.
-Nació el 8 de octubre de 1970 en Cambridge (Massachusetts). Hijo de un agente inmobiliario, ex corredor de Bolsa, y de una profesora. Su hermano Kyle es escultor.üPreparando su papel en Rounders (1998), donde interpretaba a un jugador, perdió 25.000 dólares en las World Series of Poker. Lo ha recuperado con creces. La recaudación de todas sus películas supera los 4000 millones de dólares.
-Conoció a su mujer, la argentina Luciana Bozán Barroso, en 2003 en un bar de Miami, donde ella trabajaba como camarera. Tienen cuatro hijas: Isabella, Gia, Stella y Alexia, esta última de una relación anterior de Luciana.
Matt habla claro... de sus inquietudes
-Sobre su esposa: «Uno debe estar con la persona que ama el mayor tiempo posible. Luciana es mi otra mitad. Tenemos un acuerdo. Nunca estoy fuera de casa más de dos semanas. Soy un tipo afortunado. Vivo rodeado de hermosas mujeres: mi esposa y mis cuatro hijas. No puedo disponer mucho tiempo del baño, pero ese es solo un mal menor».
-Sobre el póker: «La mayor parte de la gente que conozco está en la industria del entretenimiento, donde el póker está muy extendido. Hay algo diferente en ese enfrentamiento con tu oponente, esa lucha de nervios por ver quién lanza el mayor engaño, quién es más listo. La última vez que jugué, por cierto, me dieron una buena paliza. Fue un poco humillante».
-Sobre la infancia: «Mi infancia fue muy interesante. Hice con mi madre viajes muy salvajes. En los ochenta fuimos en autobús por Guatemala y, más tarde, en México, fui a la escuela de idiomas. Este tipo de experiencias me abrieron los ojos cuando apenas era un adolescente estadounidense corriente. Yo espero poder hacer lo mismo con mis hijas cuando sean mayores».
-Sobre la fama: «No sé cuándo tus hijos se dan cuenta de que eres famoso. Escuchan algo en la escuela, a los amigos y te preguntan, pero cuando ese momento llega ya está todo desmitificado. Mis hijas han estado en muchos rodajes. Lo que no se pueden creer es que el tío George sea una estrella de cine. Pero sí, George Clooney es una estrella, lo crean mis hijas o no».
-Sobre la violencia: «Poseo el instinto de proteger a mis seres queridos y a mí mismo. Si fuera capaz de ver y reconocer en el corazón de una persona que sus intenciones son profundamente malas hacia mi familia, mis amigos o hacia mí mismo, tal vez sería capaz de matarlo. Por otro lado, no sé si existe esa maldad absoluta, por lo menos yo nunca me he encontrado con alguien así».
-Sobre la solidaridad: «No sé si los famosos deberíamos implicarnos en causas solidarias, pero cuando ves lo que logras con tu simple presencia, no puedes dejar de hacerlo. Ahora estoy con water.org, una organización creada para alertar sobre un problema extremadamente grave y básico: 750 millones de personas, en este planeta nuestro, no tienen agua. Es terrible. Y evitable».
TÍTULO:REVISTA XL SEMANAL, PORTADA, EL HOSPITAL DE LOS LUCHADORES,.
Para complicar más las cosas, acaba de regresar a California de mala gana tras vivir muchos años en Manhattan con su mujer y sus cuatro hijas. A la estrella, protagonista de películas como las tres primeras de la saga Bourne, El talento de Mr. Ripley, Invictus o Behind the candelabra, le fue imposible adquirir un piso en Nueva York. «No hubo manera de encontrar un piso en el barrio que nos gustaba revela. Nos pasamos años buscando y cada vez que íbamos a conseguirlo, alguien nos lo arrebataba en nuestras narices o pagaba mucho más dinero que el precio real. Los vendedores usaban mi nombre para inflar el precio. Esos peces gordos de las finanzas solo están interesados en satisfacer su ego. Así que me he venido a California. A las chicas les encanta; aquí están felices. Eso es lo más importante para mí».
La familia, lo primero
Damon pensaba debutar hace un año como director, pero renunció al proyecto por sus mujeres. «Acababa de rodar Elysium y habría tenido que estar otra vez fuera de casa mucho tiempo, lo que a la familia no le hacía ninguna gracia. Con cuatro hijas es complicado. De pequeñas, todo era una aventura; ibas de viaje con ellas, porque eran unos seres portátiles, y lo pasabas en grande. En último término, si he de escoger entre mis hijas y una película, la decisión está clara».
Damon, de 43 años, conoció a su mujer, la argentina Luciana Barroso, en 2003 en un rodaje en Miami, donde ella trabajaba como camarera en un bar. Se casaron en 2005 y el actor se convirtió en padrastro de la hija de Barroso, Alexia, de 15 años. Hoy tienen tres más: Isabella, de 7; Gia, de 5; y Stella, de 3. «A los veintitantos me preguntaba si algún día sería capaz de formar una familia. Un día encontré a la persona adecuada, y me sentí como fulminado por un rayo. Mi vida entera cambió. La idea de la soltería hoy me resulta aterradora. La vida ahora me resulta mucho más fácil gracias a mi mujer y mi matrimonio. Todo cobra sentido».
Un ejemplo de la importancia que Damon otorga a su familia se produjo durante el rodaje de Invictus, de Clint Eastwood, sobre el triunfo de Sudáfrica en el Mundial de Rugbi de 1995. «Era mi oportunidad de trabajar con Clint, la historia era estupenda, y el proyecto me hacía mucha ilusión rememora. Así que hice que toda la clase de mi hija viajara a Sudáfrica. Avisé a la dirección de su colegio con meses de antelación y les pedí que dedicaran una clase a Nelson Mandela. Se mostraron más que receptivos. Así que mis hijas vinieron y mi mujer también, al igual que la maestra y la clase entera. Visitaron Robben Island y todo fue de maravilla. Me salió muy caro, pero mereció la pena».
Entre el cine y la política
Su familia también es la razón por la que este reconocido partidario del Partido Demócrata no se plantea saltar al ruedo de la política. «Me encanta la vida que llevo. Además, la actual atmósfera política estadounidense es tan tóxica que prefiero no meterme en un ambiente tan contaminado». Ahora bien, el actor sigue prestando su apoyo a ONG como water.org, empeñada en proporcionar agua potable a los 2500 millones de personas que carecen de ella en los países subdesarrollados. De hecho, en el último foro económico de Davos, en Suiza, Damon fue premiado por su labor filantrópica. El actor aprovechó para tratar de influir en los políticos: «Esta es mi otra pasión, hacer lobby, además de la de trabajar en el cine. Es mi otro trabajo».
En defensa de la cultura
Su última película, The Monuments men, está basada en el exitoso libro de Robert M. Edsel. El director es su amigo George Clooney, también protagonista, junto con Bill Murray, Cate Blanchett y John Goodman. El filme narra la historia, real, de un grupo de académicos e historiadores del arte reclutados por el Gobierno estadounidense en la Segunda Guerra Mundial para recobrar las obras de arte expoliadas por los nazis. «En último término explica Damon, es una película sobre unas personas dispuestas a sacrificarlo todo para salvar lo mejor que tenemos, lo mejor que tiene la humanidad. Porque el arte representa todos nuestros mejores logros. Los nazis estaban robándolo y, en algunos casos, destruyéndolo. Estaban haciendo desaparecer unas obras únicas.
La película plantea el significado que el arte tiene para nosotros. En un momento de recortes de los presupuestos en los que a veces el arte desaparece por completo de los programas educativos, la película deja claro que el arte tiene una importancia inestimable». Al igual que Ben Affleck, su amigo de la niñez, Damon ya quería ser actor desde su más tierna infancia. Durante la adolescencia, ambos fueron varias veces a Nueva York para presentarse a audiciones. ¿No se daba cierta competitividad entre los dos? «Sí y no. Siempre nos sentíamos felices de que uno de nosotros consiguiera el papel que quería en lugar de otra persona».
El viejo sueño de Harvard
Damon obtuvo el ingreso en Harvard para estudiar Filología Inglesa, pero siempre tuvo claro que volvería a trabajar como actor. «La primera línea de mi solicitud de ingreso en Harvard ya lo dejaba clarísimo: 'Desde que tengo uso de razón he querido ser actor'. Algunos amigos míos no sabían bien a qué iban a dedicarse y lo pasaban fatal. A mí me daban lástima. Yo siempre lo supe muy bien, cosa que agradecía». Damon dejó la universidad antes de empezar el último curso para interpretar un papel en el telefilme Rising sun. «Me encantaría terminar los estudios de una vez, pero dudo que ahora pudiese volver a Harvard. Quizá todo sería más fácil si en la universidad hubiera más personas de mi edad. Pero la idea de pasarme unos cuantos meses en Harvard sin hacer más que leer libros y escribir una redacción de vez en cuando no me resulta muy tentadora».
¿Qué hay de nuevo, Ben (Affleck)?
Con veintipocos años, Damon se reencontró en Los Ángeles con Affleck, que también estaba tratando de abrirse paso en el mundo del cine. Entre los dos escribieron el guión de El indomable Will Hunting, en 1997, película que fue nominada a nueve premios de la Academia y que, finalmente, se llevó el Óscar al mejor guion original. Pero tanto el uno como el otro sufrieron a continuación tropiezos en sus carreras. Damon trabajó en algunas películas que no funcionaron excesivamente bien en taquilla Legítima defensa, de Francis Ford Coppola; All the pretty horses, junto con Penélope Cruz; o La leyenda de Bagger Vance, de Robert Redford y empezó a temerse que sus días de superestrella no habían sido más que un espejismo.Cinco años después del Óscar compartido con Affleck le cayó del cielo El caso Bourne. Damon se metió en la piel de un agente de la CIA al que sus antiguos jefes intentan eliminar y, de pronto, se convirtió en uno de los actores más cotizados de Hollywood, convirtiendo la franquicia de Bourne en una saga millonaria cuyas cuatro películas [tres de ellas protagonizadas por él] han recaudado hasta la fecha cerca de 1300 millones de dólares.
Los consejos del tío George (Clooney)
«Esa etapa difícil, de transición, digamos, sirvió para que perdiéramos la ingenuidad. De pronto, dejamos de ser los actores de moda y con el tiempo comprendimos que a la industria del cine le daba igual que tuviéramos problemas. No se trata de una cuestión personal. Pero aunque los productores ya no te llamen para ofrecerte papeles, siempre te queda tiempo para escribir o dirigir. Con El indomable Will Hunting salimos de la oscuridad. Es lo que volvería a hacer si las cosas se torcieran de nuevo. Ahora, sin embargo, tengo la sensación de que todo marcha sobre ruedas. Recuerdo que en 2001, durante el rodaje de Oceans eleven, una noche estaba tomando una copa con George Clooney y me dijo: 'En este negocio nuestro, que tu carrera profesional dure diez años es un verdadero éxito. No hay muchos que lo consigan'. Hace poco le recordé esas palabras suyas, y George me dijo: '¡Amigo, para nosotros no pasa el tiempo!'. Y yo entonces le dije: 'Después de haber trabajado con Clint Eastwood, ahora me gustaría que mi carrera profesional durase 60 años seguidos. Eso sí que molaría'».
Privadísimo
-Su primer gran amor en Hollywood fue la actriz Wynona Ryder, con quien salió durante dos años.Conoció a Ben Affleck en el colegio. Ambos soñaban ya con trabajar en el cine. En 1997 ganaron el Óscar al mejor guion original con El indomable Will Hunting.
-Nació el 8 de octubre de 1970 en Cambridge (Massachusetts). Hijo de un agente inmobiliario, ex corredor de Bolsa, y de una profesora. Su hermano Kyle es escultor.üPreparando su papel en Rounders (1998), donde interpretaba a un jugador, perdió 25.000 dólares en las World Series of Poker. Lo ha recuperado con creces. La recaudación de todas sus películas supera los 4000 millones de dólares.
-Conoció a su mujer, la argentina Luciana Bozán Barroso, en 2003 en un bar de Miami, donde ella trabajaba como camarera. Tienen cuatro hijas: Isabella, Gia, Stella y Alexia, esta última de una relación anterior de Luciana.
Matt habla claro... de sus inquietudes
-Sobre su esposa: «Uno debe estar con la persona que ama el mayor tiempo posible. Luciana es mi otra mitad. Tenemos un acuerdo. Nunca estoy fuera de casa más de dos semanas. Soy un tipo afortunado. Vivo rodeado de hermosas mujeres: mi esposa y mis cuatro hijas. No puedo disponer mucho tiempo del baño, pero ese es solo un mal menor».
-Sobre el póker: «La mayor parte de la gente que conozco está en la industria del entretenimiento, donde el póker está muy extendido. Hay algo diferente en ese enfrentamiento con tu oponente, esa lucha de nervios por ver quién lanza el mayor engaño, quién es más listo. La última vez que jugué, por cierto, me dieron una buena paliza. Fue un poco humillante».
-Sobre la infancia: «Mi infancia fue muy interesante. Hice con mi madre viajes muy salvajes. En los ochenta fuimos en autobús por Guatemala y, más tarde, en México, fui a la escuela de idiomas. Este tipo de experiencias me abrieron los ojos cuando apenas era un adolescente estadounidense corriente. Yo espero poder hacer lo mismo con mis hijas cuando sean mayores».
-Sobre la fama: «No sé cuándo tus hijos se dan cuenta de que eres famoso. Escuchan algo en la escuela, a los amigos y te preguntan, pero cuando ese momento llega ya está todo desmitificado. Mis hijas han estado en muchos rodajes. Lo que no se pueden creer es que el tío George sea una estrella de cine. Pero sí, George Clooney es una estrella, lo crean mis hijas o no».
-Sobre la violencia: «Poseo el instinto de proteger a mis seres queridos y a mí mismo. Si fuera capaz de ver y reconocer en el corazón de una persona que sus intenciones son profundamente malas hacia mi familia, mis amigos o hacia mí mismo, tal vez sería capaz de matarlo. Por otro lado, no sé si existe esa maldad absoluta, por lo menos yo nunca me he encontrado con alguien así».
-Sobre la solidaridad: «No sé si los famosos deberíamos implicarnos en causas solidarias, pero cuando ves lo que logras con tu simple presencia, no puedes dejar de hacerlo. Ahora estoy con water.org, una organización creada para alertar sobre un problema extremadamente grave y básico: 750 millones de personas, en este planeta nuestro, no tienen agua. Es terrible. Y evitable».
TÍTULO:REVISTA XL SEMANAL, PORTADA, EL HOSPITAL DE LOS LUCHADORES,.
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El hospital es como una burbuja, dice Eva. Aquí estás con gente en tu misma situación y tienes de todo. luego sales a la calle y piensas: ups, ...
En portada El hospital de los luchadores-fotos
Unas doce mil personas han pasado en los últimos 40 años por el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, un centro de referencia y pionero para pacientes con lesiones medulares. Un lugar al que nadie querría ir y que, sin embargo, esconde historias personales, trabajo científico y lecciones de vida que merecen ser contados. Así es este hospital por dentro. No le dejará indiferente.«El hospital es como una burbuja, dice Eva. Aquí estás con gente en tu misma situación y tienes de todo. luego sales a la calle y piensas: 'ups, me vuelvo al hospital'». Eva Moraleda llegó al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo hace tres meses tras sufrir una caída con su bicicleta. El impacto le causó una lesión medular que le dejó la mitad inferior de su cuerpo paralizada. Aquí le han enseñado a vestirse, a pasarse de la cama a la silla, a meterse en la ducha, a manejar la silla, incluso a caerse... A afrontar, en suma, su nueva vida.
Mayor aún ha sido el cambio en la vida de Eva Terán, ilustradora, que la pasada noche de San Juan se cayó hacia atrás, cuando estaba bailando, con tan mala suerte que el golpe la dejó paralizada del cuello hacia abajo. Al ser la suya una lesión incompleta la interrupción del tráfico de información entre el cerebro y la periferia a través de la médula no llega a ser total ha podido recuperar ya cierta movilidad en las manos y ha vuelto a hablar. «El cambio de pasar de un hospital general a este se nota muchísimo dice. En el sitio en el que yo estuve antes no tenían ni idea, supongo que porque no están especializados, pero me sentaron a los dos días de operarme de las vértebras. Me desmayaba, pero ellos se empeñaban en sentarme. Aquí no me levantaron hasta después de un mes y muy poco a poco». Eva se deshace en elogios hacia el centro cuando habla de la rehabilitación que le va a permitir seguir haciendo su trabajo de ilustradora y manejar el iPad.
Le han fabricado incluso un guante especial para manejar su cámara de fotos. «Me han hecho hasta un dedal de silicona y adaptadores para agarrar los lápices y dibujar a mano. Todo lo ha hecho la gente de aquí, ayudándome a buscar la forma de que yo pueda seguir haciendo las cosas que me gustaban. Se nota mucho mi evolución». El hospital hoy, parte del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha se creó en 1974 para centralizar la atención a pacientes de este tipo según los criterios aplicados en Inglaterra por Ludwig Guttmann, el médico que demostró que las personas con paraplejias y tetraplejias se recuperaban mejor atendidas en unidades monográficas centralizadas y no de forma diseminada por la geografía de un país. Los resultados del Hospital de Toledo lo confirman.
Los propios pacientes son los primeros en decirlo: todo cambia al llegar aquí. Además de estar entre 'iguales', se ponen en manos de un personal sanitario que sabe tratarlos. «Aquí conseguimos que la calidad de vida de estos pacientes sea mejor confirma el director del centro, Francisco Marí. De hecho, hoy la esperanza de vida de una persona con lesión medular es casi la misma que la de cualquier persona. Antes no era así: se morían al poco tiempo. Las estancias medias también se han reducido. Anteriormente eran de nueve meses; ahora, de cinco o seis. Rehabilitamos mejor y en menos en tiempo». Desde 1974, el centro en el que trabajan 700 personas ha atendido a más de 12.000 pacientes. Según las últimas estadísticas, el 51 por ciento ingresan por causas traumáticas; el resto, por causas médicas. Por ictus, pese a que su incidencia se ha disparado en España, no ingresan pacientes: el hospital solo admite a quienes han sufrido una lesión medular. En estos años, los cambios en el centro se han dado en muchos aspectos, en consonancia con el país.
Uno de los más significativos: el perfil de los pacientes. «Hemos pasado de chicos jóvenes, fruto de accidentes de tráfico o laborales, a pacientes de más edad, que ingresan por enfermedades degenerativas, por complicaciones en intervenciones quirúrgicas o por algún tipo de tumor que afecta a la médula detalla Marí. Ahora mismo, la edad media de los pacientes es de 50 años, cuando hace un tiempo rondaba los 20. El hospital ha de responder hoy a una sociedad más madura, un país desarrollado, que ha reducido notablemente los accidentes de tráfico y los laborales. Sin duda, es un buen dato, pero nos insta a cambiar, a profundizar en la investigación».
Abordada en tándem con el CSIC, la investigación científica comenzó aquí hace ya 12 años y se desarrolla en varios campos. «Se trata de investigar, desde distintas perspectivas, cómo resolver los problemas de las personas a las que una lesión medular les ha generado una interrupción física entre su cerebro y la periferia explica Eduardo Molina, coordinador de la unidad de neurología experimental. Son como dos cables cuyos hilos de cobre están rotos o desconectados. Nuestro trabajo consiste en descubrir cómo hacer que cada hilito esté de nuevo reconectado en el cable de la médula. El tejido nervioso es tremendamente delicado y no se regenera por sí solo. Un golpecito sobre la médula produce un daño muy grande».
Aquí, los ejemplos del daño sobran. En la puerta del hospital un hombre de unos 40 años está acostado boca abajo en una camilla, apoyado sobre sus codos, fumando. Ningún familiar ni enfermero a su lado. Sin prisa, el hombre da una última calada a su cigarro y se marcha rumbo al bar, al otro lado de una calle del recinto hospitalario, haciendo girar las ruedas delanteras de su camilla. Las úlceras por presión ese sordo y letal mal hospitalario deben de ser la causa de que aún no se mueva como los demás, sentado. Tendrá que esperar a que sus heridas cicatricen antes de recuperar su silla. Su sola imagen pulveriza la definición de lo que para la mayoría es tener 'problemas'. Ya sea como paciente o como visitante, nadie vuelve a ser el mismo al salir de aquí. Este sitio impacta, conmueve y humaniza. «Hace 40 años -cuenta Ángel Gil, director del laboratorio de biomecánica, el hospital lo inauguraron los actuales reyes.
Aquel día, doña Sofía le entregó un ramo de flores a una paciente: una niña de cuatro años llamada Gema Hassen Bey, que hoy sigue viniendo por aquí. Gema ha sido deportista paralímpica, medallista en los Juegos de Barcelona, Atlanta, Sídney... y ahora se ha planteado el reto de ser la primera persona en subir el Kilimanjaro en silla de ruedas. Este trabajo tiene estas recompensas: asistir a espectáculos como la vida de Gema. Aquí te enfrentas a diario con situaciones personales que son un auténtico motor para alimentar tu ilusión, personas que llegan en una situación muy complicada y que suelen acabar siendo verdaderos ejemplos de vida».
El doctor Gil lidera uno de los ejes del hospital, el laboratorio de biomecánica, centrado ahora en dos líneas de investigación: los exoesqueletos robotizados y la realidad virtual como elemento motivador en la rehabilitación. «Aún falta dice Ángel Gil, pero en exoesqueletos se están desarrollando importantes soluciones para restablecer la movilidad perdida. El reto está en integrar otras tecnologías y lograr que la actuación del exoesqueleto esté bioinspirada, es decir, condicionada por señales fisiológicas de la persona, que la máquina sea capaz de detectar el impulso cerebral de la voluntad de la persona. Se trabaja, además, para lograr un movimiento más fisiológico y menos robotizado. Soy optimista. Estas tecnologías se podrán aplicar de forma rutinaria en no mucho tiempo». Los investigadores se implican en este centro de forma especial. «Aquí la investigación es algo natural, no algo que hacen unos señores escondidos en un sótano, sino que conviven con los pacientes afirma el director. Todo es mejorable, desde luego, pero la parte clínica sabemos que la hacemos contrastadamente bien. Por eso, lo que hay potenciar ahora es la investigación. Es en lo que nos jugamos el futuro».
Santiago Ezquerro. 43 años. Empresario."Si quedo en silla de ruedas, con mis cojones y andadores caminaré. ¡Tiraré con lo que haya!"
Aquí hay que luchar mucho, pero yo tengo a mi mujer, que es una pasada. Está aquí, en Toledo, en un pisito. Mis dos hijos se han quedado con mis suegros en Pradejón. Ella, Azucena, es mi fuerza. Nos queríamos ya mucho, pero ahora ves de verdad cuánto te quiere una persona. Ves cómo te cuida, cómo me ha limpiado cuando yo no podía... Te cuento esto porque no está ella delante; si no, se enfada... Me siento mentalmente fuerte. No he tenido caídas de ánimo. No tomo medicación salvo algo para las piernas, porque me dan algunos pinchazillos. Hay días que me duelen las cabronas... Pero bueno, mejor sentirlas. Yo ya me me ducho y me afeito solo, no llevo pañal. Me apaño solo. Son pasos enormes. No te puedes hacer ni una idea.
¿Qué porcentaje de recuperación alcanzaré? No lo saben ni los médicos. Cada caso es un mundo. Es duro, pero el apoyo te hace poder con todo. El 4 de diciembre llegué a mi pueblo, en tren, con mi mujer. Y estaba todo el pueblo esperándome. Yo no sabía nada. Había mil y pico personas. Y 80 músicos. Me dieron unas lloreras... Lo que me pasó, me pasó. Es decir, si no llego a andar, pues no llego a andar, ¿sabes? Y si quedo en una silla, pues con mis cojones y andadores ando; y si no puedo andar por la calle, tampoco se me va a caer el mundo encima. Voy a tirar con lo que haya».
-¿Qué he aprendido? «He aprendido mucho de todo esto. La vida es más que lo que te cuentas. Yo no he hecho más que trabajar toda mi vida. No disfruté más que de la luna de miel, que nos fuimos a los Estados Unidos y Jamaica. El resto ha sido trabajar, trabajar y trabajar. Y ahora me he dado cuenta de que hay que vivir un poco... Ahora estoy viviendo de más. Muchas veces le digo a Azucena: 'Mira, esto también trae cosas buenas; mira qué experiencias estamos viviendo'. Y me dice: 'Joer... Hubiera preferido no vivirlas'. Y le digo: 'No, acéptalo...'. Y, eh, ¿sabes qué?... soy feliz».
Eva Moraleda 31 años, abogada "Hay momentos de bajón, claro, pero eres más fuerte de lo que crees"
Eva se cayó bajando un puerto con su bici: siete metros por un barranco hasta golpearse la espalda contra un árbol. Consciente, ya allí reparó en que sus piernas no respondían". Llevo tres meses aquí. Y me quedan otros tres. Antes de esto vivía con mi pareja, pero he vuelto con mis padres. Mi hermano también hace triatlón y estuvo dos meses sin coger la bici después de mi accidente. Ahora ha vuelto y compite con una foto mía en la camiseta.Yo, en cuanto pueda, quiero competir otra vez. Ya tengo mirada mi handbike. Claro que hay momentos de bajón, pero aquí nos ayudamos unos a otros. Me acuerdo de un día, al principio, en que yo estaba superhundida y vino un chico tetrapléjico a darme ánimos. Es increíble. Cuentas tu historia y eso te ayuda. Ya no tengo miedo. Ni pienso en el accidente. Al principio, sí. Cuando estaba en la UVI, soñaba y lo rememoraba una y otra vez, pero ya no».
-¿Qué he aprendido? «De todo. Descubres que eres más fuerte de lo que creías. Yo pensaba que nunca podría vivir en una silla de ruedas, que me moriría. Y ya ves. Piensas: 'Joder, ¿por qué me ha tenido que pasar a mí?'. Pero solo puedes aceptar que esto pasa y que es una experiencia más. La vida sigue y tengo retos».
Antonio Sánchez Ramos, jefe del servicio de medicina física y rehabilitación: "¡Claro que tienen relaciones sexuales satisfactorias! y han nacido 145 bebés de nuestros pacientes"
Además de jefe de todos los médicos rehabilitadores del centro, es el responsable de la unidad de sexualidad y reproducción, que él mismo creó hace 25 años. Se jubila ("me jubilan", matiza) en agosto.
XL. ¿La silla de ruedas acaba con la vida sexual?
A.S.R. El sexo no está en los genitales, sino en un órgano que está entre oreja y oreja, que se llama 'hipófisis'. Por lo tanto, el deseo sexual sigue existiendo.
XL. Al principio, el tema de la sexualidad será difícil de afrontar...
A.S.R. En los primeros meses hay tanto conflicto personal que lo que menos le preocupa a uno es la sexualidad. Se afronta cuando nosotros damos información.
XL. ¿Cómo lo afrontan?
A.S.R. Cada caso es distinto. Nosotros restauramos al varón la erección, eso hoy es relativamente fácil, pero lo importante es que él genere un nuevo modelo de respuesta sexual no tan genitalizado; estimular, sentir, apreciar las zonas erógenas que tiene por encima de la lesión: el cuello, la espalda, las orejas.
XL. ¿Existe, por tanto, el placer?
A.S.R. Es distinto. Va a experimentarlo en zonas erógenas antes no exploradas. De hecho, muchos tienen relaciones sexuales muy satisfactorias, dicho esto por sus propias mujeres.
XL. ¿Son buenos amantes?
A.S.R. Por supuesto, porque utilizan una forma de relación que les gusta más a las mujeres. Es una sexualidad menos genitalizada y más de caricias, de fantasía.
XL. ¿Y el orgasmo?
A.S.R. La percepción del orgasmo es lo que el paciente más echa de menos. Aquella sensación no podrá volver, pero sí otras muy similares.
XL. ¿Y tener hijos?
A.S.R. Hace años, las posibilidades de que un parapléjico fuera padre eran mínimas: oscilaban entre el 3 y el 15 por ciento. Hoy han aumentado mucho. Muchos, con técnicas sencillas, logran ser padres. ¡Han nacido 145 niños de expacientes del hospital!
XL. ¿Y las mujeres?
A.S.R. La mujer lo tiene más fácil para reconfigurar su sexualidad. Y suelen tener relaciones sexuales más satisfactorias que los hombres. El 60 por ciento de las mujeres con lesión medular que tienen relaciones coitales suelen tener sensaciones orgásmicas. Además, no tienen ningún problema para quedarse embarazadas.
XL. Demasiados cambios para superarlos bien...
A.S.R. Estos pacientes deben asumir que tienen una lesión de la médula espinal, pero también creer que pueden vivir una vida digna y rica. Muchos que pasan por aquí lo dicen: «Estoy mejor que antes, veo las cosas de otra manera. No estoy contento con mi paraplejia, pero me planteo objetivos que antes no tenía». Lleva tiempo. Una lesión medular no se llega a asumir hasta los dos años y no todos lo logran. Pero los jóvenes de aquí suelen salir activos, encantadores, envolventes. Gente con personalidad.
-Eva Terán, 31 años, ilustradora.: "Al principio, mi madre estaba más fuerte que yo, pero ahora..."
Canante de rock cántabra, se cayó cuando bailaba la noche de San Juan. Solo cayó hacía atrás, sin más, con tan mala suerte que el golpe la dejó paralizada del cuello para abajo.
Llevo aquí desde julio, tras un mes en la UVI de Santander. En Toledo está conmigo mi madre, que se ha alquilado un piso. Los fines de semana me voy con ella. Mi madre lo lleva... poquito a poco. Al principio estaba más fuerte que yo, pero ahora es ella la que está un poco más... Bueno, una tira de la otra. He logrado recuperar bastante autonomía. Lo hablaba hace unos días con mi novio. Puedo hablar, que no podía, y he recuperado movilidad en las manos, así que puedo seguir dibujando, dirigir el mando de mi silla automática y hacer mi blog, en el que voy contando mi historia. Incluso canto, de otra forma, pero canto. Antes de venir a este hospital no movía nada».
-¿Qué he aprendido? «A apreciar cosas que antes pasaba por alto. Por ejemplo, la cantidad de amigos que tengo. Se han volcado conmigo. Hasta organizaron un festival estas Navidades para ayudarme econó-micamente. El trato de la gente y los amigos es muy importante. ¡Y la pila de abrazos que me dan ahora! ¡Me encanta!».
-Manuel Moreno, 22 años, fotógrafo: "Después de la ayuda, debes tirar de ti mismo. La vida sigue ahí fuera"
Una infección le atacó la médula. Tras saltar de hospital en hospital, llegó a Toledo hace tres años. Su vida cambió. Ahora está de prácticas en el departamento de comunicación del centro.
Me detectaron un tumor en la cabeza. La operación era complicada; decían que podía quedar muy mal, incluso morir, pero me lo quitaron, y lo hicieron perfectamente. Yo salí andando. Pero una infección posterior que detectaron tarde me dejó como estoy, con una lesión incompleta. Me atacó muy fuerte a la médula. Antes de venir aquí, yo estaba muy mal y en los hospitales nadie me hacía nada. La rehabilitación solo la empecé aquí, donde te explican qué hacer y cómo. Ahora sigo yendo al fisioterapeuta una vez por semana, pero en casa también hago cosas para mantenerme. Tan importante como la ayuda que recibes en el hospital es que tú tires de ti mismo. La vida sigue ahí fuera». ¿Qué he aprendido? «Todo lo que queda por hacer por la gente que está en silla de ruedas. ¡Mucho más de lo que imagináis! Yo puedo ir a un sitio con mi coche, pero luego nunca sé lo que me voy a encontrar. ¡Hasta las bajadas que han hecho para nosotros en las aceras muchas veces son un auténtico peligro,.
LA TESTOSTERONA, A DEBATE ¿Está usted andropáusico? / LOS CRISTALES MAS BELLOS DEL MUNDO,.
¿Estás andropáusico?-foto.
Pero, ¿qué sucede en el hombre? ¿Existe un proceso similar (que debería llamarse, obviamente, andropausia)? La respuesta es que sí. Vamos con ello.
¿Cómo podría definirse la andropausia?
A diferencia, como hemos visto, de la menopausia, la andropausia vendría definida por un descenso en los niveles de hormona masculina, que comporta una serie de cambios en tres esferas fundamentales: A nivel psicológico, fisiológico y, evidentemente, sexual.
Existe un test, el Aging Males Symptoms, o AMS , que se encarga de repasar estos tres aspectos. Este test consta de 17 preguntas, que han de ser entendidas como un todo; no pueden ser analizadas individualmente, pues el test, como veremos a continuación, perdería especificidad (capacidad de diferenciar el cuadro que nos ocupa, de otros síndromes de tratamiento muy diferente).
El aspecto psicológico
En el test hay cuatro preguntas que repasan este ámbito: La 6ª, 7ª, 8ª y 11ª. Contestar afirmativamente a una, o varias de ellas, no nos permite diferenciar lo que le pasa al paciente de un síndrome depresivo (hemos de pensar que, tanto la irritabilidad, como el nerviosismo, la ansiedad o el ánimo decaído son signos guía de un cuadro distímico o depresivo ). De ahí la importancia, pues, de valorar los tres ámbitos de forma conjunta.
La esfera de lo somático (o fisiológico)
Siete son las preguntas del test que se refieren al terreno de los fisiológico (lo más fácil, quizás, de evaluar). Y estas preguntas abarcan, fundamentalmente, aspectos como el bienestar físico, el dolor muscular o articular, el cansancio , o el insomnio . Una depresión también podría presentar estos síntomas. Raramente, todos ellos; pero sí algunos. Y el tiroides (más concretamente, las patologías relacionadas con él) también puede dar lugar a un cuadro similar.
El terreno sexual
Cinco preguntas, dentro del test, repasan diversos aspectos relacionados con el ámbito sexual. Pero no sólo con las relaciones sexuales en sí; también con los denominados caracteres sexuales secundarios.
Así, la pregunta 14 nos pregunta acerca del espesor de nuestra barba (claramente relacionado con los niveles de hormona masculina en nuestro organismo). De hecho, quizás se trate de la pregunta más específica de todo el test.
¿Y cómo saber si es una depresión, o nos ha llegado el bajón?
Aquí, evidentemente, ha de primar el sentido común: No es lógico que alguien joven presente síntomas de andropausia. Además, generalmente, en los casos de disfunción eréctil en jóvenes, suele existir una causa psicológica más o menos evidente.
Y, dado que varias preguntas del test valoran el ámbito psicológico en que está inmersa la persona, si sólo nos fiamos del resultado del test, sin valorar el entorno del paciente, podemos llegar a una conclusión errónea.
TÍTULO: LOS CRISTALES MAS BELLOS DEL MUNDO,.
Real fábrica de vidrio de La Granja. Los cristales más bellos del mundo
Se creó en el siglo XVIII y, tras una
época de esplendor, cerró sus puertas en el XIX. Estos últimos años está
viviendo una segunda juventud. En la Real Fábrica de La Granja
(Segovia) se siguen elaborando piezas de vidrio tal como las hacían los
maestros artesanos en 1727. Entramos en sus hornos para mostrárselas.
En los siglos XVII y XVIII, los
maestros artesanos eran el auténtico I+D+I de la época y cada Corte
europea los defendía a capa y espada. Irse a otro Estado se pagaba con
penas de prisión y hasta con la muerte para los tránsfugas.
Lanzarse
a la caza de cerebros en otros países era una tarea arriesgada y cara. Y
a menudo salía mal. Una misiva enviada por Felipe V a sus embajadores
en Inglaterra, Francia, Alemania y Venecia para que contactaran con los
maestros vidrieros locales fue interceptada por los venecianos, quienes
alertaron al resto de los monarcas. Intento fallido. Pocos años
después, en 1746, Antonio Berger, un comerciante cercano a la Corte, fue
enviado de incógnito a París con idéntica misión. Allí logró establecer
contactos con diversos especialistas, pero fue descubierto y visitó
brevemente la cárcel de la Bastilla. Finalmente, logró eludir
los cargos y emprender el viaje de más de dos meses hasta Madrid. Pero
no regresó solo: lo acompañaba el maestro francés Dionisio Sibert. Instalado en La Granja de San Ildefonso, este renombrado vidriero fue el primero de los grandes fichajes extranjeros llegados hasta España para engrosar un ambicioso proyecto: la creación de la Real Fábrica de Cristales en La Granja (Segovia). En los años siguientes, ya bajo el reinado de Fernando VI, llegó a La Granja lo más granado de las distintas tradiciones europeas del vidrio: maestros espejeros franceses, un experto en talla de origen hamburgués, sopladores bohemios...
Con la creación de la real Fábrica, su impulsor, el rey Felipe V, imbuido del espíritu ilustrado de la época, buscaba un doble objetivo: establecer una industria que le permitiera reducir las importaciones y engordar las maltrechas arcas del Estado, y competir en esplendor con el resto de las monarquías europeas. En este último empeño, las Reales Fábricas jugaron un papel fundamental. Bajo el impulso reformista de los primeros Borbones, se pusieron en marcha la Real Fábrica de Armas, en Toledo; la de Hules, en Cádiz; la de Azulejos, en Valencia; la de Porcelana, en el Retiro madrileño... Hoy solo sobreviven dos: la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara (Madrid) y la Real Fábrica de Vidrios y Cristales de La Granja (Segovia).
En la Real Fábrica segoviana sigue habiendo aprendices, oficiales y maestros, como antaño; aunque también alumnos matriculados en la Escuela Superior de Vidrio. Pero algunas cosas han evolucionado: el laboratorio cuenta con instrumentos como polariscopios o dilatómetros, que miden las tensiones internas del vidrio y permiten comprobar las compatibilidades de distintos materiales, y ahora es el gas y no la leña del pinar de Valsaín el que alimenta sus hornos. Aunque, a la hora de la verdad, el vidrio se elabora igual hoy que hace tres siglos.
Fue en tiempos de Carlos III cuando la Real Fábrica vivió su mayor esplendor. Entonces se levantó el majestuoso edificio actual, que sustituyó al viejo, devorado por el fuego. Concluido en 1784, con sus casi 25.000 metros cuadrados, incluso hoy resulta descomunal. Pero uno de los proyectos estrella de la casa la elaboración de espejos de gran tamaño, de hasta tres metros de altura, un récord para la época exigía grandes espacios y una enorme máquina hidráulica para el pulido del cristal plano.
En sus más de 200 años, la Real Fábrica ha afrontado muchas vicisitudes. Paralizada la producción a principios del XIX con la Guerra de la Independencia se retoma con la llegada al poder de Fernando VII, para quedar nuevamente interrumpida tras su muerte, en 1833. Durante buena parte de aquel siglo, la fábrica fue arrendada a particulares y, ya en 1911, se establece la Cooperativa Obrera Esperanza, que retoma la elaboración de vidrio plano para espejos. Los procedimientos manuales son interrumpidos durante buena parte del siglo XX. Hasta que en 1982 se crea la Fundación Centro Nacional del Vidrio. Hoy, sus artesanos crean piezas únicas que tienen como modelo las lámparas y copas de antaño. Y el visitante puede ver de cerca la elaboración artesanal del vidrio. Un centro histórico con la vista puesta en el futuro: mediante la formación de maestros artesanos, la producción y la exhibición en su museo de piezas históricas y contemporáneas.
El proceso, paso a paso
-Soplar, el primer trabajo. Después, otro artesano se encarga de realizar el primer corte, separando la pieza de vidrio de la caña, que es el nombre que recibe la pieza metálica a través de la cual se sopla el vidrio.
-Corte en caliente. Las piezas de vidrio se pueden cortar en caliente o en frío. En este último caso el borde aparece liso, sin el cordón algo más grueso que aparece al cortar en caliente, como en la fotografía.
-A la caza de defectos. Un estudio meticuloso busca taras en las piezas. Aquellas que presentan desperfectos vuelven a ser fundidas en el horno. Además de un examen visual, hay herramientas de laboratorio para realizar un análisis en detalle.
-Pintado a mano y horneado. Cristina Velasco se encarga de la decoración manual de las piezas. Aquí pinta con oro de 24 quilates diluido. Tras el pintado, la pieza se hornea para que se evaporen los diluyentes.
-Listas para vender. Una vez acabadas, las piezas se distribuyen. El centro surte a la Casa Real, elabora piezas bajo demanda y saca algunas a la venta. La más barata, un candelabro, cuesta 33 euros; una cristalería de 48 piezas, 2270.
Para saber más: www.fcnv.es. Página web de la Fundación Centro Nacional del Vidrio, responsable del museo, los hornos de producción y la escuela.
www.esvidrio.es. Página de la Escuela Superior del Vidrio, con información sobre sus distintos cursos.
¿Se puede articular una sociedad sin recurrir al Estado?,./ EN EL PRIMER PLANO, RUANDA 20 AÑOS DEL HORROR,.
- Incluso a finales del siglo XVlll, cuando ya no eran el colectivo más numeroso, los seres sin Estado seguían ocupando el más grande de los ...-foto.Incluso a finales del siglo XVlll, cuando ya no eran el colectivo más numeroso, los seres sin Estado seguían ocupando el más grande de los espacios disponibles del globo: los bosques, las montañas, las estepas, los desiertos, las regiones polares, los pantanos y las tierras más difícilmente accesibles y remotas.
En esa época, la historia de la humanidad empezó a ver cómo culminaba el 'viaje' de esos hombres y mujeres sin Estado, desde esos lugares en que podían sentirse libres, hasta convertirse en una especie reglamentada, sujeta a impuestos, esclava y coaccionada. Su asentamiento en las tierras regidas por un Estado culminó en el caso de Europa en pleno siglo XlX y en el caso del sudeste asiático en el XX. Se instauró así una nueva organización de la vida y de la gestión de la riqueza en el globo terráqueo que acabó por transformar el planeta.
En Grecia y Roma eran contados los señores que disponían del poder necesario para contener a muchedumbres esclavizadas. Las mayorías formaban estados esclavistas hasta el momento en que las circunstancias de la vida les sugerían la posibilidad de poder huir hacia las alturas. Junto a esas sociedades cuyo fin último era esclavizar a la gente hasta que olvidaban su origen, en sus confines se asentaban masas libres de ciudadanos autóctonos. Los primeros habían dado un paso atrás en la defensa de sus libertades recurriendo al Estado organizado; en cambio, los segundos y en contra de lo que pensarían un día los llamados 'evolucionistas' habían huido hacia la libertad.
Esta división duró hasta el siglo XVl, cuando el poder se fue concentrando paulatinamente en las regiones con Estado mientras se fueron diluyendo los espacios no sometidos. ¿Cuáles fueron las razones que obraron a favor de los países o regiones que recurrieron a formarse como un Estado? Como explica muy bien el antropólogo James C. Scott, la formación de la sociedad esclavista requiere que la gente se pueda ganar la vida en ella; y eso es lo que ocurrió con el cultivo del grano con regadío, así como con la puesta a punto de las tecnologías necesarias para reducir las distancias que durante siglos habían mantenido al mundo separado: carreteras, puentes, ferrocarriles; y, más tarde, aviones, teléfonos, telégrafos y sistemas para situarse en el espacio. Hasta finales del siglo XlX, el transporte por carretera era tan caro en toda Europa que ningún país podía suministrar los cereales necesarios si no se disponía de transporte acuático. Ciudades como Madrid o Berlín solo pudieron resolver sus problemas con costes elevadísimos para su interior. No hay duda de que países como Holanda pudieron disfrutar de grandes ventajas con sus canales.
A lo largo de los dos últimos siglos, la hegemonía del Estado nación y el casi exclusivo poder de su soberanía ha podido barrer a los pueblos no allegados. El poder del Estado es, en este sentido, la fuerza coercitiva que puede proyectarse hasta los últimos confines del territorio. Pero no siempre ha sido así. La Historia del mundo es exactamente al revés. La mayoría de la gente hace mil años vivía en el exterior de estructuras del Estado o en situaciones de soberanía fragmentada. Evitar el Estado constituía una verdadera opción.
En España, el desarrollo del Estado de las autonomías es un reflejo histórico y mal avenido de un país en el que su gente siempre quiso estar más cerca de la sociedad sin Estado; es decir, de una sociedad acostumbrada a ir a su bola, a compartir hasta cuatro lenguas oficiales y a huir de todo movimiento que no condujera a las alturas sin Estado. ¿Alguien ha estudiado en serio en este país la fuerza considerable de las diferentes acepciones del anarquismo o, lo que es lo mismo, la huida constante hacia una sociedad no esclavista y no estatalizada?
TÍTULO: EN EL PRIMER PLANO, RUANDA 20 AÑOS DEL HORROR,.
En primer plano-foto
Ruanda. 20 años del horror
Entre abril y junio de 1994, Ruanda vivió una 'orgía' de sangre y machetes. En apenas cien días, 800.000 personas la mayoría, de etnia tutsi fueron asesinadas por el régimen dictatorial hutu. Veinte años después, víctimas y verdugos de aquella masacre dan la cara. Y 'XLSemanal' les da voz.Preguntarle a alguien en Ruanda si es hutu o tutsi es una grosería. Las identidades hutu y tutsi tienen miles de años en el país africano, pero hoy son tabú. Un tabú tan grande que quien hace bandera de su grupo étnico termina en la cárcel. Porque esta división provocó en 1994 una lucha genocida que, según las cifras más benévolas, dejó 800.000 muertos.
Antes del hombre blanco
No pocos antropólogos sostienen que la humanidad echó a andar en la región que ocupa Ruanda, un país montañoso en la región de los Grandes Lagos. Los pigmeos eran sus habitantes originarios y pronto recibieron la visita de otros dos pueblos: los hutus, agricultores llegados de la zona del Congo, y los tutsis, ganaderos de Etiopía. Estos últimos, propietarios de las vacas, se enriquecieron y, a pesar de ser minoría (14 por ciento frente a un 85 por ciento de hutus), se erigieron en una élite que controlaba el país de forma feudal, con los hutus como vasallos. Se forjaron dos castas que convivieron de forma más o menos pacífica hasta la época colonial.
Y llegan los colonos europeos
En 1897, Alemania llega a la región y más tarde Bélgica toma el control del territorio. Basándose en las teorías raciales de la época, diferencia étnicamente a los dos grupos y hace figurar esa condición en los documentos de identidad. Los belgas se alían, claro, con los tutsis, que tienen el poder. La sumisión hutu dura hasta 1959, cuando se sublevan, toman el control y declaran la independencia de Ruanda. Cientos de miles de tutsis huyen, millares son asesinados y los que se quedan sufren persecuciones. Para muchos, aquí comienza el verdadero genocidio.
Uganda entra en juego
La mayoría de aquellos tutsis huidos se refugian en Uganda y se integran en su ejército, donde se adiestran y preparan durante décadas. Allí fundan el Frente Patriótico Ruandés (FPR) y en 1990, encabezados por un joven Paul Kagame, regresan a Ruanda desafiando al Gobierno hutu.Aterrorizado, el Gobierno -liderado por Juvénal Habyarimana- comienza una agresiva campaña de propaganda con una macabra idea: o asesinamos a los tutsis o acaban con nosotros. Habyarimana recibe la ayuda de Francia, que le entrega armas y lo ayuda a entrenar a las milicias que después llevarán a cabo el genocidio: las terribles Interahamwe. Francia no quiere que el FPR procedente de Uganda -anglófona- se haga con la Ruanda hutu y francófona. Por eso frena al FPR hasta que en 1993 se acuerda negociar la paz. El proceso dura un año y es una farsa que se salta por los aires el 6 de abril de 1994, cuando el avión de Habyarimana es derribado en un atentado. Los dos bandos se culpan mutuamente. Y arranca el horror.
El mundo contempla impasible la matanza
Encabezados por las milicias y envenenados por la propaganda, miles de hutus salen a la caza de tutsis para vengarse. Ruanda se cubre de cadáveres. Cada hora, 333 personas mueren -la mayoría, a machetazos-, pero la ONU mira hacia otro lado y se niega a enviar tropas. La violencia se instala en el país, con miles de mujeres violadas, niños asesinados y hombres mutilados. Es uno de los episodios más terribles del siglo XX. Y el mundo lo mira impasible. En julio de 1994, el FPR se impone y la guerra termina. Dos millones de hutus huyen a los campos de refugiados del Congo, causando una nueva catástrofe humanitaria. Liderada por Kagame, la nueva Ruanda establece un plan de reconciliación basado en gacacas, juicios populares en los que los vecinos resuelven sus diferencias con penas fijadas por la ley. También se castigan las venganzas y se abolen las identidades hutu y tutsi. La convivencia pacífica regresa en lo que parece un éxito del proceso de reconciliación. Lo es, pero detrás está la mano dura, terriblemente opresora, del actual Gobierno de Paul Kagame.
¿Cómo está ruanda hoy?
En la actual Ruanda no existe libertad política ni de expresión. Es una dictadura disfrazada de democracia en la que disentir se paga con la cárcel. Los tutsis controlan el Gobierno, el Ejército y las empresas; y los hutus padecen en silencio la opresión de los que hace solo 20 años fueron las víctimas. No hay cifras oficiales, pero desde el fin de la guerra miles de hutus han sido asesinados y encarcelados. Un asunto sobre el que la comunidad internacional sigue sin querer saber nada. La historia de violencia de Ruanda sigue. Y no parece que vaya a terminar.
-Israel Duzingimana, 50 años: "Vi cómo quemaban a tutsis y no hice nada"
Israel participó en las matanzas de tutsis del municipio de Nyabisindu, donde era concejal. Disparó y lanzó granadas contra un grupo de 300 tutsis. «Me arrepiento de lo que hice. También presencié torturas y vi cómo quemaban casas de tutsis con las familias dentro. Y no hice nada por impedirlo». Israel es uno de los miles de políticos que participaron en el genocidio, y dice que fue obligado por el Gobierno. En un juicio tribal recibió una condena de 21 años, pero se ha beneficiado del plan de reconciliación.
-Deodonne Iyarwema, 33 años: "Me encuentro con los asesinos a diario, pero ya pidieron perdón"
En abril de 1994, al comienzo del genocidio, 5000 personas fueron encerradas en la iglesia de Ntarama, en Kigali, la capital. Solo siete salieron vivas. Una de ellas es Deodonne, que entonces tenía 13 años. «Estábamos todos dentro. Los milicianos tiraron la puerta abajo y empezaron a disparar y a lanzar granadas. Yo me tumbé en el suelo». Deodonne sobrevivió porque se ocultó bajo los cadáveres. Hoy vive cerca de la iglesia y sus vecinos son algunos de los asesinos. «Me los encuentro a diario, pero ya fueron juzgados y pidieron perdón. Hay que seguir adelante»
-Juliette Mukakabanda, 49 años : "A mis hijos y mi marido los mataron con lanzas"
Esta mujer es una de las supervivientes de la matanza en la escuela de Murambi, donde 27.000 personas fueron asesinadas. Lo diferente de esta historia es que Juliette es hutu. Su pecado era estar casada con un tutsi y tener hijos 'impuros', lo que le valió ser encerrada en la escuela con su familia. «Estuvimos dos semanas sin comer, rodeados de milicianos». La madrugada del 21 de abril, los que aún sobrevivían al hambre sufrieron la entrada de las Interahamwe. «Dispararon a todo recuerda Juliette. Yo tenía a mi bebé a la espalda. Mi marido y mis otros dos hijos fueron asesinados con lanzas». Juliette sobrevivió porque un miliciano la reconoció como hutu. Hoy trabaja en la propia escuela, convertida en memorial, a pocos metros de los restos de su familia, que se exhiben en nombre de la memoria junto con otros miles de cuerpos.
-Joseph Buhigiro, 61 años: "Salvé la vida porque me hice el muerto"
Joseph es uno de los dos supervivientes de la matanza de la iglesia de Nyamata. Dos mil personas fueron encerradas en el templo para asesinarlas. Joseph llegó con su familia, pero solo él escapó vivo. «Primero dispararon y luego cosieron a machetazos a los supervivientes. Me salvé porque me quedé inmóvil debajo de muchos cuerpos. Parecía muerto. Y eso que tenía que subir la cabeza para respirar porque la sangre del suelo levantaba un palmo». Joseph logró huir de la iglesia y salir del país por la selva.
-Cassius Alexis, 35 años: "Pasaba el día inmóvil en el pantano oyendo los gritos de los asesinados"
Este hombre posa en el lugar en el que permaneció escondido durante un mes. Cuando las milicias llegaron, huyó de casa y fue perseguido por hombres armados hasta que llegó al pantano. «El resto de la familia salió corriendo en otra dirección y nunca los volví a ver». El pantano está infestado de serpientes y sanguijuelas. «Por las noches salíamos a buscar comida. Por el día permanecía inmóvil en el pantano. Los milicianos mataban a cada tutsi que encontraban. Yo oía los gritos y rezaba porque no me encontrasen».
-Bealta Kabagwira, 42 años: "Solo salía por las noches para buscar comida"
Bealta es miembro de la Asociación de Viudas del Genocidio. La mayoría de ellas fueron violadas por hombres con VIH para causar un nuevo genocidio. Bealta, que estaba embarazada, logró sobrevivir en Kigali. Cuando todo estalló, se resguardó en casa de una vecina hutu; cuando esta la echó, se metió en un canal de riego, donde estuvo dos semanas. «Cuando no pude más, me refugié en las letrinas de un edificio abandonado. Estuve dos meses y solo salía por las noches para buscar comida». Una noche, su grupo fue asesinado por salir a buscar comida. Ella se salvó porque se quedó dentro. El último mes lo pasó sola y sin salir. Hasta que la rescató el FPR.
-Edison Zigirikamiro, 60 años: "Me dijeron: 'O nos ayudas a cazar tutsis o te matamos'"
El tipo que sostiene la foto es hutu y participó en las matanzas. Asegura que lo hizo obligado. «Regresaba a casa y vi cómo estaban asesinando a mis vecinos tutsis. Un miliciano con un machete se me acercó y me dijo: '¿Qué miras? O nos ayudas o te matamos'». Edison se unió a un grupo de milicianos. La fotografía que sostiene recoge el momento en que las tropas francesas llegan a su pueblo y los tutsis salen de sus escondites. Minutos después los franceses se fueron y los hutus mataron a unos 20.000 tutsis. «Fue una traición de los franceses», dice.
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