Magnate, filántropo y máximo
recaudador de fondos para los demócratas, Katzenberg es uno de los
hombres más poderosos de Hollywood... Y de Washington. Hace 20 años
fundó un estudio que es hoy el mayor gigante de animación del planeta.
Ahora, con una nueva virguería animada bajo el brazo, el hombre que
ayudará a Hillary Clinton a conquistar la Casa Blanca nos revela las
claves de su poder.
Tiene un don. y lo sabe. Jeffrey Katzenberg lleva desde los
15 años codeándose con gente poderosa a la que no tiene ningún reparo en
pedirles lo que haga falta. Sobre todo, dinero. Gracias a este peculiar
talento y a alguno otro se ha convertido en el mayor recaudador de
fondos para el Partido Demócrata y en una de las personas más
influyentes de Hollywood.
Hijo de un hombre de negocios y de una
artista, Katzenberg con una fortuna de 800 millones de dólares, según
Forbes ha hecho de su vida una síntesis de ambos. Siendo un adolescente,
empezó a trabajar para el congresista John Lindsay, al que ayudó a ser
alcalde de Nueva York. A los 22 se cameló al jefe de Paramount, donde
lanzó al mundo la saga cinematográfica de Star Trek.
En
los ochenta, ya como ejecutivo de Disney, devolvió al agónico gigante de
la animación el esplendor perdido con títulos como La bella y la bestia
o El rey león. Y en 1994, tras recibir una patada en el trasero como
toda recompensa por los servicios prestados, demandó a Disney; se metió
250 millones en el bolsillo; y se alió con Steven Spielberg y David
Geffen magnates del cine y de la música para fundar DreamWorks SKG, el
estudio que, con Pixar, revolucionó la animación en los noventa.
Aprovechando
el vigésimo cumpleaños de la compañía y el estreno de Cómo entrenar a
tu dragón 2 [1 de agosto], este neoyorquino de origen judío comparte
algunos secretos con XLSemanal.
XLSemanal.
Preside un gigante del cine, recauda más que nadie para el Partido
Demócrata, ejerce de filántropo para todo tipo de causas... ¡Es usted un
hombre poderoso!
Jeffrey Katzenberg. Yo no me veo como tal.
XL. Pero lo es, de eso no hay duda...
J.K.
Digamos que poseo ciertas habilidades que me han permitido conseguir
cosas en la vida. Para mí, la clave del éxito y la felicidad es tener la
suerte de saber cuáles son tus dones y ser capaz de desarrollarlos.
XL. ¡Me tiene en ascuas! ¿Qué habilidades son esas?
J.K. No sé de dónde me viene, pero por encima de todo poseo el don de pedirle a la gente que haga cosas.
XL. ¿Que aflojen el bolsillo, por ejemplo?
J.K. Exactamente.
Dar dinero es algo que, así, de primeras, nadie quiere hacer, créame.
Puedes preguntarle a Steven, a David o a cualquiera de mis socios:
consigo que los demás hagan cosas. Y me dicen 'sí' con más frecuencia de
la que me dicen 'no'. A la mayor parte de la gente le cuesta mucho
pedir dinero a los demás. Yo no tengo el más mínimo problema.
XL. Pero habrá tenido que practicar, ¿no?
J.K.
No sé. Quizá esté en mis genes [se ríe]. Es un don de un valor
incalculable. Me permite ayudar a los demás. Mi esposa también posee ese
don. Tenemos mucha suerte por devolver a la sociedad lo que nos ha
dado.
XL. «Los ricos deben cuidar de los que no tienen mucho». Esta frase es suya.
J.K. Quizá
suene un poco a socialismo, pero, ojo, yo no soy un socialista. Soy,
claramente, un capitalista. Aunque creo en el socialismo de que los que
tienen mucho deben preocuparse por los que no tienen tanto.
XL. Hombre, más que socialismo, eso se llama caridad. O, si me apura, solidaridad...
J.K.
Puede ser. Lo que creo es que todos tenemos la gran responsabilidad de
cuidar los unos de los otros. En este mundo hay pobreza e injusticias y
algunos tenemos más posibilidades que otros de hacer algo al respecto.
Pero estoy muy lejos de ser un socialista que quiera cambiar el sistema.
XL. De hecho, es usted alguien muy cercano al presidente Obama, hay quien dice que demasiado...
J.K. ¿Demasiado?
XL. He leído que, durante la primera Presidencia de Obama, usted visitó la Casa Blanca 50 veces...
J.K. Eso
no es cierto. He estado una vez en la Casa Blanca. La gente tiene
facilidad para inventarse historias sobre los demás. Conocí a Obama
siendo él senador; ya era seguidor suyo y lo he apoyado desde entonces.
Empecé en la política con 15 años y he sido activo desde entonces.
Conozco bien cómo funciona y creo que es importante participar de forma
activa. Lo he hecho siempre que he podido y lo sigo haciendo.
XL. O sea, que no le hace pases privados a Obama de los estrenos de DreamWorks...
J.K. [Se ríe]. No, no. Él las ve como todo el mundo, cuando se estrenan en los cines, con sus hijas.
XL. Y, ahora, ¿es Hillary Clinton su candidata?
J.K. Sí, totalmente.
XL. Usted apoyó a Obama en oposición a Hillary Clinton en 2008. ¿No le guardaba rencor?
J.K. No, en absoluto.
XL. Pero ella sabe que no la apoyaría si Obama pudiera seguir...
J.K. A
ver, para ella, en su día, fue una decepción que yo me volcara en
Obama. No hay nada secreto, todo fue muy público. Ella compitió contra
él y al final perdió. Por suerte para todos, dejaron atrás la rivalidad y
acabaron trabajando juntos, lo cual demostró la inteligencia de ambos.
XL. ¿Y la apoya porque no hay más opción o cree de verdad que es la mejor candidata?
J.K. Es
la mejor candidata. Y es mucho mejor que en 2008. Estos años de
experiencia en primera línea de la política han hecho que crezca en ese
aspecto. Ha mejorado como líder, es más sabia. Como secretaria de Estado
demostró un fuerte sentido de la responsabilidad, determinación,
valores. Siento que ha llegado su hora y eso no lo sentía hace seis
años. Hillary es inteligente, se preocupa por los demás; será una gran
elección para nuestro país. Y para el mundo.
XL. Aún no ha dicho que se presenta. Igual usted ya sabe si...
J.K. [Se
ríe]. Es una decisión que no necesita hacer pública hasta enero.
Aspirar a la Casa Blanca es una maratón y no es recomendable empezar a
correr antes de tiempo. El tiempo en política desgasta mucho. ¡Mire cómo
acaban los presidentes! Clinton tenía 40 y pico años cuando empezó y al
salir parecía que tenía 60; Bush, igual; y Obama, pues lo mismo [se
ríe]. Ese sí que es un trabajo duro.
XL. Pero, dígame, ¿se va a presentar Hillary Clinton?
J.K. Yo creo que sí. Eso espero.
XL. ¿Y a usted nunca se le pasó por la cabeza presentarse?
J.K. ¿A mí? [Se ríe]. No, soy más útil haciendo otras cosas.
XL. Usted, demócrata de toda la vida, empezó trabajando a los 15 años para un republicano...
J.K.
Así es, John Lindsay, pero he de decir que acabó pasándose a los
demócratas. Era demasiado liberal para ser republicano [se ríe]. Fue mi
primer trabajo. Acabé la secundaria, pero no fui a la universidad.
XL. ¿Y cómo pasó de la política al cine?
J.K.
Trabajé con Lindsay siete años, hasta 1972. En ese tiempo conocí a un
productor muy influyente en la industria que me contrató como asistente.
Él me presentó a Barry Diller, el presidente de Paramount, que me
contrató.
XL. Más tarde revitalizó a una Disney perdida en
una crisis profunda creativa y de taquilla. ¿Lo despidieron porque su
jefe temía que usted acabara quitándole el puesto?
J.K. [Se
ríe]. Mira, han pasado 20 años y ¡a quién le importa! Diferencias,
personalidades, lucha de egos, competición... Shakespeare escribió
grandes dramas sobre estas cuestiones. Quizá pudiera darte una respuesta
adecuada.
XL. ¿Y cómo se lo tomó entonces?
J.K. Bueno,
no me hizo mucha gracia; demandé a Disney, de hecho. Yo esperaba
quedarme allí para siempre. Fue un golpe tremendo, pero se convirtió en
el mejor regalo de mi vida. Enseguida me repuse y fundamos DreamWorks.
XL. En 1994, cuando eso ocurrió, la industria no andaba muy boyante. ¿Cuánta gente le dijo que no lo hiciera?
J.K. ¿Cuánta
gente? ¡Todo el mundo nos decía que estábamos locos! No les hicimos
caso, por supuesto [se ríe]. Yo he asumido riesgos toda mi carrera, no
estoy en esto por dinero. Siempre ha sido un juego. Soy jugador, como mi
padre.
XL. Su padre fue corredor de Bolsa y su madre, artista. Es usted una síntesis de ambos, ¿no?
J.K. Pues
sí. ¡Y me encanta! Poseo una curiosidad infinita e instinto para los
negocios. Soy creativo, metódico, buen administrador y se me da bien
liderar. Me funcionan bien ambos lados del cerebro, supongo [se ríe].
XL. ¿Cómo entiende usted el liderazgo?
J.K. Yo
trato de inspirar y proponer nuevos desafíos a los demás. Y, como jefe,
procuro exceder sus expectativas, hacer todo un poco mejor de lo que
esperan. Hablamos mucho, intercambiamos ideas, escucho a todos mis
colaboradores...
XL. ¿La gente le dice lo que opina?
J.K.
No siempre, supongo. Pero trato de crear un ambiente que favorezca la
sinceridad. La franqueza debería ser un valor apreciado en las empresas.
Debes sacar el máximo partido a tus empleados y si no los conoces...
XL. Tiene usted 63 años y lidera una empresa donde la media de edad no supera los 30...
J.K. Sí, es de 29 años, de hecho.
XL. Lo lleva usted de maravilla, por lo que veo.
J.K. Me mantiene joven [se ríe]. La pasión determina tu edad y en ese aspecto no envidio nada al resto de la plantilla.
XL. ¿Un momento clave en la historia de DreamWorks?
J.K. Shrek,
sin duda, en 2001. Esa película nos salvó. Fue la estrella polar que
nos indicó el camino. Encontramos un tono diferente, la irreverencia;
nos salió algo sofisticado, pero para todos los públicos. Y fue un éxito
tremendo.
XL. ¿Qué tamaño tiene ahora la compañía?
J.K. Tiene un valor de 2500 millones de dólares y 25.000 empleados. Es la mayor empresa de animación del mundo.
XL. ¿Y qué relación tiene hoy con Spielberg y Geffen?
J.K.
David se retiró hace años. Y Steven sigue siendo muy accesible como
consigliere y amigo. Nos ha sido de gran ayuda para hacer Cómo entrenar a
tu dragón 2.
XL. ¿Cómo se conocieron?
J.K.
Yo estaba en Paramount cuando Steven hizo Indiana Jones. Y a David
antes, también por Paramount. No hay una gran historia detrás [se ríe].
Crecimos juntos en el negocio.
XL. Cómo entrenar a tu dragón 2 ha costado alrededor de 150 millones de dólares. ¿No es una barbaridad?
J.K.
Bueno, podría ser más barata, pero no sería tan buena. Son tres o
cuatro años de trabajo, hay mucha gente implicada, los mejores en su
campo; innovamos, creamos nuevo software, ponemos todo lo necesario para
hacer la mejor película posible. Y, al final, la factura es la que es.
XL. Cada película es más cara que la anterior...
J.K.
No siempre, pero ya te dije: este es un negocio de riesgo. Jack Warner,
Sam Goldwyn... los grandes capos de Hollywood siempre tuvieron espíritu
de jugadores. Como nosotros.
XL. ¿No les afecta la crisis?
J.K. Por
supuesto. Pero la austeridad, en nuestro caso, no es la solución. Si a
la gente le cuesta más ir al cine, hay que ofrecerle algo mucho más
atractivo para que se anime. Por eso es necesario esforzarse más, gastar
más; la audiencia espera más por su dinero y tenemos que superar esas
expectativas.
XL. Para eso se necesita poderío económico...
J.K.
Lo que se necesita es ofrecer algo nuevo y atractivo. Son las ideas
nuevas las que han cambiado la historia del cine. Y ha vivido muchos
cambios, incluso revoluciones, a lo largo de su historia. Si queremos
seguir viviendo de esto, hay que evolucionar. Intentarlo al menos.
Nosotros no siempre hemos tenido éxito, nunca hemos fracasado tanto como
para arriesgar la supervivencia de la compañía, pero hemos estrenado
películas que nos han hecho perder mucho dinero. Yo estoy orgulloso de
todas, pero así es el negocio. Hay que arriesgar. Y puedes perderlo
todo, por supuesto.
XL. Lleva 40 años en esto y siempre ha sabido reinventarse. ¿Hay que hacerlo más y más rápido cada vez?
J.K. Totalmente.
Estilos, tendencias, gustos, modas; actualmente, todo es más cambiante
que nunca. Si no innovas te hundes. Sé lo que me digo.
20 años de factoría de sueños
-'El príncipe de Egipto' (1998):
Al principio de los tiempos, el estudio apostó por la animación
tradicional con esta adaptación de El libro del Éxodo. Con 220 millones
de dólares recaudados y un Óscar a la mejor canción, fue lo que se dice
empezar con buen pie.
-'Shrek' (2001): «Nuestro santo grial»:
Así la define Katzenberg. Con esta fábula del revés, DreamWorks abrazó
la era digital y se liberó creativamente. La idea dio para tres secuelas
y un spin off (El gato con botas). Recaudación total: 3550 millones.
-'Madagascar' (2005): Nuevo
filón. La saga de los animales del zoo de Nueva York lleva ya cuatro
películas, una serie de televisión y en noviembre se estrena un spin off
de sus famosos pingüinos. Y lleva ya ganados 2000 millones de dólares
en taquilla.
-'Kung Fu Panda (2008)': Las dos
entregas del panda doblado por Flo llevan recaudados 1300 millones y en
2015 se estrena la tercera. De hecho, el logo de la filial china
-'Cómo entrenar a tu dragón 2' (2014):
Esta historia de dragones y vikingos, que indaga en la familia, la
amistad, la pérdida y los prejuicios, es otra joya cuya primera entrega
recaudó 500 millones de dólares en 2010. La segunda parte se estrena el
próximo 1 de agosto.
-'Turbo' (2013): Un caracol
de jardín que sueña con convertirse en piloto de fórmula Indy. Es la
prueba definitiva de que en animación todo está permitido y que, además,
funciona. Tanto que acabó convertida en una serie para Netflix.'Cómo
entrenar a tu dragón 2' (2014)'turbo' (2013),.
TÍTULO: A FONDO, NIGERIA, ¿ Que hay detras de las 230 niñas secuestradas?,.

Nigeria desaparecerá en 2015", foto
Según algunos expertos la
participación activa de EE.UU. en el destino de las niñas secuestradas
en Nigeria está dictada por los intereses de Washington en la región
africana, en particular, su fin es apoderarse de sus recursos naturales,
concluyen.
230 niñas de la escuela de la ciudad de Chibok, en la
provincia de Bourne, fueron secuestradas el 14 de abril. Desde
entonces, en Nigeria se realizan protestas casi diariamente: la gente
exige de su Gobierno acciones decisivas.
Entre tanto, "la
hipócrita comunidad internacional inició la propaganda de sus propios
presidentes", señala Liubov Lulkó en un artículo publicado en el portal
'Pravda.ru'. Varias celebridades y personas famosas occidentales como
Michelle Obama, Carla Bruni y Angelina Jolie, entre otras, se unieron a
la campaña que tiene como objetivo que las más de 200 escolares
nigerianas secuestradas el mes pasado por el grupo terrorista Boko Haram
sean liberadas.
"¿Pero dónde estaban ellos cuando morían los
niños sirios? ¿No es un preludio para enviar a las tropas
estadounidenses al país más rico en hidrocarburos de África?", pregunta
la periodista.
Lágrimas de cocodrilo de Occidente
Al
final, EE.UU. y el Reino Unido enviaron a Nigeria a decenas de personas
entre diplomáticos, asesores militares y agentes de Policía y de las
agencias de inteligencia para rescatar a las rehenes, difunden los
medios occidentales. Estos 'expertos' negociarán con Boko Haram, una
formación islamista que perpetra asesinatos y robos en masa.
"Tener
gestos humanitarios, y, digamos, derramar lágrimas de cocodrilo se hace
de manera muy selectiva en Occidente. Es una campaña de publicidad muy
repugnante que se desarrolla en el fondo de una política global agresiva
en todos los continentes. Es difícil imaginar que Obama estire solo una
mano a los niños sirios, mientras con la otra da armas a bandidos que
constantemente atraviesan la frontera con Siria", opina Vladímir Anojin,
vicepresidente de la Academia Rusa de Problemas Geopolíticos.
"Y
Nigeria es algo neutral. 'Voy a mostrar mi humanidad solo en algún
lugar. Allí donde están mis intereses, está mi democracia'. Es la
explicación psicológica de todo esto", añadió el politólogo.
Nigeria, ¿otro Sudán?
La
semana pasada el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, se rindió y
aceptó la ayuda por parte de los estadounidenses y los británicos para
liberar a las niñas. Esto provocó un acalorado debate en los medios y
blogs nigerianos, que dicen que con este gesto el presidente muestra su
impotencia total y que así da soberanía a los extranjeros. La gente no
ve en las acciones de Washington y Londres una buena voluntad, hace otra
lectura: el uso del movimiento Boko Haram para lograr sus objetivos a
través del Mando África de las Fuerzas Armadas de EE.UU. (Africom), al
que se oponía el predecesor de Jonathan, escribe el periódico
'Vanguard'.
Sobre los verdaderos intereses de EE.UU. en Nigeria
escribe también 'Global Research' en el artículo 'La intervención
humanitaria en Nigeria: ¿Boko Haram es otra operación secreta de la
CIA?'. Este artículo se basa en las revelaciones de WikiLeaks. Aquí se
dice que EE.UU. a través de su embajada en Nigeria realiza subversiones
del Gobierno. En particular, lo hace con ayuda del espionaje financiero
de los altos funcionarios nigerianos, apoyando y financiando a grupos
subversivos e insurgentes, patrocinando a la oposición y con propaganda
masiva en contra del Gobierno, a través de chantajes obliga a los altos
mandos nigerianos a actuar a favor de los intereses de Washington.
El
objetivo final de tal política, concluye el artículo, es eliminar a
Nigeria como potencial rival estratégico de EE.UU. en el continente
africano, su desmembración en 2015 como se hizo en Sudán con el fin de
apoderarse de sus recursos naturales.
'Global Research' también
analiza el papel especial del Africom, cuyo objetivo es capturar las
áreas estratégicas clave de África y ponerlas bajo el control de EE.UU.
para bloquear el acceso de China a las instalaciones de energía vital y
las reservas minerales de la región. Para ello, escribe el autor, es
necesario debilitar a los países africanos fuertes con confrontaciones
internas y hacerlos sentir tan vulnerables que busquen la protección de
EE.UU. o pidan una intervención internacional. El artículo predice el
colapso de Nigeria en dos partes en 2015, al igual que pasó con Sudán.
En 2011, Sudán del Sur proclamó su independencia de Sudán tras un
referendo.
"Creo que esta lucha (para la redistribución de los
mercados de petróleo y gas) necesariamente se dará no solo en Nigeria en
particular, sino en todo el continente. No por casualidad los
estadounidenses crearon un comando afroamericano hace unos años, y allí
(en África) el conflicto de intereses, principalmente se centra entre
China, la India y Estados Unidos. Y encima, persiste la inestabilidad
interna, por lo que todavía todo está por delante", pronostica Pável
Zolotariev, director adjunto del Instituto de EE.UU. y Canadá de la
Academia de Ciencias de Rusia.