La noche encendida,.
'La noche encendida' no será solo un programa de charlas, espectáculo, música, comedia, sorpresas e invitados, presentado por Pedro Ruiz, por La 2,foto,. etc.
PSOE y Unidas Podemos ponen en marcha el primer gobierno de coalición en la historia reciente de España,.
- Pedro Sánchez y Pablo Iglesias entierran su desconfianza para emprender una coalición "progresista", aunque en minoría
- El "pacto del abrazo" de noviembre fructifica con una alianza de izquierdas ya ensayada en gobiernos autonómicos
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se abrazan en el primer día del debate de investidura, el 4 de enero. fotos,.
Desde este 7 de enero de 2020, con la investidura de Pedro Sánchez como presidente,
España tiene por primera vez en su reciente historia democrática un
gobierno de coalición. Será además un gobierno de coalición de
izquierda, o "progresista", como lo han bautizado sus creadores, PSOE y
Unidas Podemos, que para ser alumbrado ha necesitado de una repetición
electoral, la superación de la desconfianza mutua de sus artífices y la
construcción de un complejo acuerdo de gobernabilidad con otras
formaciones soberanistas y regionalistas.
Así, el Gobierno que Pedro Sánchez rechazó en julio y abocó al fracaso de su investidura y con el que dijo que "no dormiría tranquilo por las noches" antes del bis electoral de noviembre, sale ahora adelante, con él de presidente y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, como uno de sus vicepresidentes, si bien es verdad que la alianza de socialistas y morados viene armada con menos escaños (155 frente a 165 tras las elecciones de abril) y menos votos en las urnas (9,85 millones frente 11,2) de los que ambos tenían cinco meses atrás.
Desde este 2020, al margen de la longevidad del nuevo Ejecutivo, España se une a la lista de otros países del entorno europeo con tradición de gobiernos con ministros de dos o más partidos -en ocasiones de ideología opuesta, y ya sea en mayoría o en minoría, como será el caso español- en Alemania, Italia, Francia, Reino Unido, Holanda o los países de Escandinavia y Europa central; algo que también era moneda común en el nivel autonómico y municipal pero que no se había logrado implantar en el gobierno del país.
La perspectiva insoportable de unas terceras elecciones y de cargar con la responsabilidad de más bloqueo político y un eventual ascenso de la derecha ha acabado por unir a quienes antes se habían dicho incompatibles y por persuadir a un Sánchez que pretendía gobernar en solitario y que descartó asimismo la vía de la 'gran coalición' o la abstención con la colaboración del PP.
El Ejecutivo de PSOE y Unidas Podemos, que estará representado de manera cuidadosamente proporcional por ministros de ambas formaciones, está sin embargo lejos de tener garantizada la gobernabilidad. Con 155 escaños en el Congreso, no cuenta tampoco con la mayoría en el Senado, que el PSOE perdió en la repetición electoral de noviembre, pero lo que antes parecía imposible ahora era más que conveniente para sus protagonistas.
"Lo que en abril se había convertido en una oportunidad histórica, hoy es una necesidad histórica", dijo Pablo Iglesias desde la Moncloa durante una comparecencia conjunta con Sánchez el pasado 12 de noviembre. El fracaso de tres meses de negociaciones tras el 28A, la frustración y las acusaciones mutuas entre julio y noviembre se disolvieron en un abrazo en menos de 48 horas tras el 10N y el líder de Unidas Podemos se felicitó de nuevo en su intervención en el debate de investidura de enero por la consecución de una “coalición histórica” que apuntala a ambos partidos. “Para nosotros es un honor caminar junto a vosotros. Sí se puede; adelante, presidente”, le dijo Iglesias al líder socialista.
"Bien está lo que bien acaba", zanjó en su intervención en el debate de investidura un Sánchez que se reconocía "francamente ilusionado" con su socio y dio por olvidados los enfrentamientos del pasado. "Dentro de cuatro años, miraremos atrás y demostraremos que somos una izquierda que pudo y supo gobernar", le dijo a un Iglesias con el que volvió a fundirse en abrazo fraterno.
Así, el Gobierno que Pedro Sánchez rechazó en julio y abocó al fracaso de su investidura y con el que dijo que "no dormiría tranquilo por las noches" antes del bis electoral de noviembre, sale ahora adelante, con él de presidente y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, como uno de sus vicepresidentes, si bien es verdad que la alianza de socialistas y morados viene armada con menos escaños (155 frente a 165 tras las elecciones de abril) y menos votos en las urnas (9,85 millones frente 11,2) de los que ambos tenían cinco meses atrás.
Desde este 2020, al margen de la longevidad del nuevo Ejecutivo, España se une a la lista de otros países del entorno europeo con tradición de gobiernos con ministros de dos o más partidos -en ocasiones de ideología opuesta, y ya sea en mayoría o en minoría, como será el caso español- en Alemania, Italia, Francia, Reino Unido, Holanda o los países de Escandinavia y Europa central; algo que también era moneda común en el nivel autonómico y municipal pero que no se había logrado implantar en el gobierno del país.
La perspectiva insoportable de unas terceras elecciones y de cargar con la responsabilidad de más bloqueo político y un eventual ascenso de la derecha ha acabado por unir a quienes antes se habían dicho incompatibles y por persuadir a un Sánchez que pretendía gobernar en solitario y que descartó asimismo la vía de la 'gran coalición' o la abstención con la colaboración del PP.
"Una necesidad histórica"
Necesidad obliga, y este gobierno en coalición es hijo del tiempo actual, en el que desde 2011 ningún partido ha alcanzado por sí mismo la mayoría absoluta, y en el que el escenario se ha fragmentado como nunca antes, con 19 partidos diferentes en el Congreso y un bipartidismo dividido en formaciones alternativas que han ido minando el poder tradicional de socialistas y conservadores. De hecho, desde la mayoría absoluta de Mariano Rajoy ningún partido ha obtenido más de 137 escaños en las elecciones generales.El Ejecutivo de PSOE y Unidas Podemos, que estará representado de manera cuidadosamente proporcional por ministros de ambas formaciones, está sin embargo lejos de tener garantizada la gobernabilidad. Con 155 escaños en el Congreso, no cuenta tampoco con la mayoría en el Senado, que el PSOE perdió en la repetición electoral de noviembre, pero lo que antes parecía imposible ahora era más que conveniente para sus protagonistas.
"Lo que en abril se había convertido en una oportunidad histórica, hoy es una necesidad histórica", dijo Pablo Iglesias desde la Moncloa durante una comparecencia conjunta con Sánchez el pasado 12 de noviembre. El fracaso de tres meses de negociaciones tras el 28A, la frustración y las acusaciones mutuas entre julio y noviembre se disolvieron en un abrazo en menos de 48 horas tras el 10N y el líder de Unidas Podemos se felicitó de nuevo en su intervención en el debate de investidura de enero por la consecución de una “coalición histórica” que apuntala a ambos partidos. “Para nosotros es un honor caminar junto a vosotros. Sí se puede; adelante, presidente”, le dijo Iglesias al líder socialista.
"Bien está lo que bien acaba", zanjó en su intervención en el debate de investidura un Sánchez que se reconocía "francamente ilusionado" con su socio y dio por olvidados los enfrentamientos del pasado. "Dentro de cuatro años, miraremos atrás y demostraremos que somos una izquierda que pudo y supo gobernar", le dijo a un Iglesias con el que volvió a fundirse en abrazo fraterno.
Intentos fallidos de coalición del PSOE
Ahora que ambos partidos han pactado, queda atrás una historia de gobiernos en solitario y de líderes reacios a la unión temporal de intereses. Es cierto que en 1993, Felipe González llegó a ofrecer una coalición al entonces presidente de la Generalitat y dirigente de CiU Jordi Pujol y a Xabier Arzalluz (PNV), que rechazaron la oferta para llegar a acuerdos desde fuera del Ejecutivo.Y aunque no trascendió en su momento, el líder de la ya desaparecida Unió Democrática de Catalunya (UDC), Josep Antoni Duran Lleida reveló en una entrevista en 2011 que José Luis Rodríguez Zapatero le había ofrecido ser ministro en su gobierno.
De hecho, la relación de los partidos de izquierda en España tendió siempre a ser problemática en los tiempos de PSOE e IU, desde el antagonismo de Felipe González y Julio Anguita y el fallido pacto entre Joaquín Almunia y Francisco Frutos en el año 2000, del que el PP de José María Aznar salió victorioso con mayoría absoluta, a los conocidos y agrios enfrentamientos en el Congreso entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias estando ambos en la oposición.
Fue la llegada de Podemos y Ciudadanos en el tablero político la que cambió las reglas del juego al irrumpir con fuerte representación tras las elecciones generales de diciembre de 2015. Ciudadanos pudo haber entrado en coalición con Sánchez en 2016, pero no sumaron apoyos suficientes en aquel infructuoso y precursor "pacto del abrazo". Luego Albert Rivera prefirió apoyar desde fuera al gobierno de Mariano Rajoy y fue solo a partir del ciclo electoral de 2019 cuando el partido naranja accedió a entrar en los gobiernos, a nivel autonómico (Andalucía, Madrid, Murcia y Castilla y León) y municipal. Tras su negativa a pactar tras el 28A con el PSOE un gobierno que habría sumado 180 escaños y su posterior hundimiento electoral, Rivera perdió su oportunidad y pagó como precio su propia carrera política.
PSOE y Podemos ya gobernaban juntos, pero no en Moncloa
En cambio, PSOE y Podemos ya tenían experiencia de gobierno juntos en varias comunidades autónomas: en Castilla-La Mancha, aunque duró poco y ahora el PSOE tiene mayoría absoluta; en la Comunidad Valenciana, junto a Compromís, pacto reeditado esta legislatura; en La Rioja; en Baleares, donde también se ha consolidado junto a Més; y hasta en fórmulas cuatripartitas, en Aragón, en Navarra y en Canarias, donde una unión de izquierdas ha desbancado a Coalición Canaria tras casi 30 años en el poder.Lo que antes era prácticamente una excepción (el PSOE de Susana Díaz se abrazó a IU para gobernar la Junta en 2013), es ahora lo normal, y en la actualidad 14 de las 17 comunidades autónomas están regidas por gobiernos compartidos.
Ahora será la primera vez que un pacto de estas características se eleve al Gobierno de España, después de dos meses de complicadas negociaciones para enhebrar los apoyos necesarios.
Sánchez, a Iglesias: "Demostraremos que somos una izquierda que pudo y supo gobernar"
La pregunta elemental y que el tiempo responderá es si el
gobierno de coalición tendrá tiempo para ser más que un hito efímero en
la cronología de la actual democracia, o si será demolido por la misma
inestabilidad y fragmentación de las que procede.
TITULO:
La hora de los Fósforos - La Cope - CARLOS HERRERA - Siempre positivo ,.
La hora de los Fósforos - La Cope - CARLOS HERRERA - Siempre positivo ,. , fotos,.
Siempre positivo,.
En un futuro próximo, la migración de las poblaciones rurales a los núcleos urbanos no se limitará a las personas: también lechugas y tomates ...
En un futuro próximo, la migración de las
poblaciones rurales a los núcleos urbanos no se limitará a las personas:
también lechugas y tomates harán las maletas para irse a vivir a la
ciudad. Una empresa sueco-estadounidense con nombre de novela distópica,
Plantagon, ha puesto la semilla de la que puede ser la última reforma
agraria del planeta: la agricultura vertical.
Sus promotores han sembrado una idea que rompe
de raíz la actual cadena alimentaria: en vez de transportar la comida
desde el campo a la ciudad, los vegetales se cultivarían en invernaderos
metropolitanos construidos en altura. Así, en 2013 comenzará a
levantarse una «huerta» de doce pisos en Linköping (Suecia), una suerte
de pirámide truncada con 54 metros de altura. El edificio estaría listo
como vivero un año más tarde. Plantagon no sólo venderá sus productos,
sino que alquilará espacios para oficinas. En una de ellas se instalaría
el Centro de Excelencia para la Agricultura Urbana.
Ingresos adicionales
Los defensores de este modelo vaticinan que dentro de 50 años la mitad de los alimentos se producirán en huertos verticales
«Es mucho más costoso, por supuesto, construir
un invernadero vertical que uno convencional», reconoce el presidente
ejecutivo de Plantagon, Hans Hassle. Sin embargo, asegura que las
fuentes de ingresos adicionales ayudarán a compensar el exceso en la
inversión. También el gasto en energía será menor, ya que la instalación
utilizará el calor de una central eléctrica próxima y el biogás
producido por la conversión de su propia basura orgánica.
Los defensores de la agricultura vertical
incluyen entre sus beneficios la reducción de vehículos de transporte y
la consiguiente merma en consumo de combustibles y emisión de gases
contaminantes, la limitación en el empleo de pesticidas, la recuperación
de ecosistemas naturales y el acceso inmediato a alimentos frescos.
Dickson Despommier, profesor de Microbiología
en la Universidad de Columbia, desarrolló el concepto de la agricultura
vertical junto a un grupo de estudiantes en 1999. El teórico estima que
este modelo ganará adeptos a medida que el cambio climático aumente el
costo de la agricultura convencional y los avances tecnológicos abaraten
la agricultura de invernadero. Despommier vaticina que en apenas medio
siglo el mundo podría estar produciendo en granjas verticales la mitad
de sus alimentos.
Algunas de estas «oficinas para verduras» ya
están en marcha en diferentes lugares, aunque la mayoría apenas son
proyectos piloto respaldados por organizaciones ecologistas o grupos de
investigación. Así, en el galpón que antaño ocupara una empaquetadora de
carne en Chicago hoy se cultivan hortalizas sobre balsas flotantes,
alimentadas por los residuos de los acuarios cercanos.
Estos visionarios aún se encuentran en la fase
de desarrollo de diferentes diseños de construcción y de técnicas para
mejorar la eficiencia del cultivo en interiores, por lo que todavía no
ha surgido un modelo de negocio demostradamente rentable. Pero la idea
también tiene detractores, quienes señalan que el empleo de costosos
invernaderos anula las ventajas de estar más cerca del consumidor. Por
ejemplo, R. Ford Denison, profesor adjunto de Ecología Agrícola de la
Universidad de Minnesota, cree que «movilizar alimentos de la granja a
la tienda es una fracción ínfima del consumo total de la energía en la
agricultura», por lo cual el ahorro sería mínimo.
Quizá el próximo paso sea cosechar zanahorias y
puerros en el espacio, como ya sugirió Douglas Trumbull en su estupenda
película «Naves misteriosas», con Bruce Dern como solitario hortelano
sideral.
TITULO: RADIO - TELEVISION - EL TRANVÍA DEL TIEMPO - EL BOTIJO - Torrencio y yo,.
RADIO - TELEVISION - EL TRANVÍA DEL TIEMPO - EL BOTIJO - Torrencio y yo ,. , fotos.
Torrencio y yo,.
Un pequeño paso para Neil, una gran gesta para la humanidad. Armstrong siempre rehuyó de los focos de la fama, esos que le han ...
Un pequeño paso para Neil, una gran gesta para la humanidad. Armstrong
siempre rehuyó de los focos de la fama, esos que le han alumbrado
durante más de cuarenta décadas por haber protagonizado uno de los
grandes sueños del ser humano: llegar a la Luna. El 20 de julio de 1969
el Apolo XI cumplía con éxito la misión lunar: «Houston, aquí la base
Tranquilidad, el Eagle ha alunizado», comunicaba Armstrong a sus
compañeros de la NASA y a los más de 500 millones de personas, que desde
sus casas seguían la aventura espacial mientras se frotaban los ojos
ante lo que estaban presenciando en sus televisores en blanco y negro.
El 16 de julio Armstrong partía rumbo a la Luna junto a Buzz Aldrin y
Michael Collins. La NASA le había designado comandante de la nave y el
responsable de poner el primer pie en tierra. A las 2.56 de la madrugaba
del día 21, Armstrong dejaba la primera huella del hombre en el mar de
la Tranquilidad, para inmediatamente lanzar al mundo la célebre frase:
«Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad».
«Mientras existan libros de Historia, Neil Armstrong figurará en ellos,
recordado por dar el primer paso de la humanidad en un mundo más allá
del nuestro», declaró el director de la NASA, Charles Bolden. Pero la
hazaña del astronauta de Ohio ha calado más allá de los libros, pues
despertó en toda una generación, que aquella madrugada permaneció pegada
al televisor, la fascinación por el espacio y la ciencia. «Yo jugaba a
ser Neil Armstrong», confesaba ayer Javier Ventura, portavoz de la
Agencia Espacial Europea en España (ESA). La conquista lunar también
marcó la vida de Felipe Gómez, investigador del Centro de Astrobiología
(CA) y que ahora trabaja en Pasadena, en la misión del Curiosity en
Marte: «Para mí, desde pequeño, fue un héroe de leyenda».
«Fue especial y memorable, pero también muy breve, porque había trabajo
que hacer», rememoraba Armstrong durante una de sus últimas entrevistas.
Las manifestaciones del astronauta de Ohio sobre aquel momento mítico
para la Humanidad siempre estuvieron exentas de cualquier adorno de
heroicidad. Le incomodaba la fama. Y su familia así lo ratificó el
sábado en el comunicado que anunciaba su muerte. «Era un héroe
estadounidense a regañadientes, porque siempre creyó que solo estaba
haciendo su trabajo». Apasionado de la aviación, trabajó desde pequeño
para cumplir su sueño. A los 16 años Armstrong ya había logrado la
licencia de piloto, a los 25 se licenció en Ingeniería Aeronáutica en
Indiana y siete años más tarde entraba en el cuerpo de astronautas de la
Nasa. De ahí a la Luna solo le separaban unos cuantos pasos.
Inspiración
Los homenajes y las palabras de recuerdo hacía el hombre de la Luna se
sucedieron a lo largo de todo el día. El presidente estadounidense
Barack Obama, apesadumbrado por la muerte del astronauta, no escatimó en
elogios: «Armstrong ha sido uno de los mayores héroes de Estados Unidos
de todos los tiempos».
El que fuera su compañero de paseo por tierras lunares, Buzz Aldrin, se
mostró muy apenado por la muerte de su amigo. «Sé que millones de
personas comparten conmigo el luto por el fallecimiento de un verdadero
héroe y el mejor piloto que jamás haya conocido». Algo más escueto se
pronunció Michael Collins (el único astronauta que permaneció en el
interior de la nave): «Era el mejor y le echaré de menos terriblemente».
«La próxima vez que salgáis en una noche clara y veáis cómo os sonríe
la Luna, pensad en Neil y guiñad un ojo -pidió la familia-».
