domingo, 3 de agosto de 2014

DESAYUNO DE DOMINGO CON ROSENDO CANTANTE,./ DE MOMIAS Y ZOMBIS,. / LA COCINA DOMINGO, MACARRONES CON GORGONZOLA Y JAMON,.

TÍTULO: DESAYUNO DE DOMINGO CON ROSENDO CANTANTE,.

"Seguro que ana botella no sabe que tengo una calle con mi nombre",.

R. Seguro que Ana Botella no sabe que tengo una calle con mi nombre. Yo no lo diría muy alto, por si acaso [se ríe]. XL. Por cierto, ¿no le dan ...foto

Desayuno de domingo con...

Rosendo: "Seguro que Ana Botella no sabe que tengo una calle con mi nombre"

A mis 60 años sigo siendo el 'rockero' de siempre que protesta porque no le gusta lo que ve. Estoy de gira con el disco 'Vergüenza torera' y, el 27 de septiembre, presento en la plaza de las Ventas la antología 'Una vida de rock'. 
XLSemanal. A los siete años ya quería ser músico. Eso es tenerlo claro...
Rosendo. No fue premeditado. Empecé a cantar en el coro del colegio con los curas... y hasta hoy.
XL. Sin embargo, empezó una ingeniería... ¿Qué pasó por su cabeza?
R. Mi hermano mayor estudiaba una y lo seguí, pero duré poco.
XL. Dicen que de mayor uno se calma un poco, pero con usted la teoría falla...
R. Está claro [risas]. Sigo igual de incisivo porque la situación me supera. Incluso ha aumentado mi mala leche.
XL. Ha estado tres años en el dique seco, hasta sacar nuevo disco.
R. Es que ya no tengo la necesidad imperiosa de sacar un disco al año.
XL. En Vergüenza torera canta:«Qué desilusión, qué mierda de país». ¿Es para tanto?
R. No, pero estoy bastante mosqueado. Lo digo en un tono irónico y de queja, porque a mí España me gusta mucho.
XL. ¿A quién recomienda tener vergüenza torera?
R. A los políticos de este país, que no tienen ninguna. Estamos retrocediendo en derechos y libertades 20 o 30 años.
XL. ¿Le anima algo la irrupción en política de Pablo Iglesias?
R. En principio parece un revulsivo, pero aún no lo tengo claro. Nos va a tener que convencer.
XL. También reniega de Madrid porque dice que ya no es lo que era...
R. Echo de menos cuando era un chaval y se podía bajar a jugar a la calle. Ahora, Madrid me produce angustia.
XL. No se queje muy alto porque, como ha ocurrido en Sevilla, le pueden quitar la calle que le dedicaron.
R. Seguro que Ana Botella no sabe que tengo una calle con mi nombre. Yo no lo diría muy alto, por si acaso [se ríe].
XL. Por cierto, ¿no le dan mucho calor esos pelos tan largos y sueltos?
R. Sí, pero no me los voy a cortar porque me vería raro de otra manera.
XL. Solo ha tenido una novia, que hoy es su mujer. ¿Eso cómo se consigue?
R. No lo sé, son cosas que pasan. Supongo que eligiendo bien [se ríe].
XL. Con 60 años, muy pocos artistas siguen en la brecha. ¿Va a ser cierto que los viejos rockeros nunca mueren?
R. ¡Qué va! Los rockeros se mueren y algunos, hasta jóvenes. Lo que tengo es aguante... y que no sé hacer otra cosa.
XL. ¡Pero si le han ofrecido participar hasta en tertulias políticas...!
R. Paso. Sería muy ridículo. En esa situación se lo pasaría bien todo el mundo menos yo.

Su desayuno: «Normalmente tomo un zumo de naranja, un café con leche y una magdalena. Pero, cuando puedo, bajo al parque y, en un bar, me tomo un café con leche y unas porras».

TÍTULO: DE MOMIAS Y ZOMBIS,.
 
Con la llegada del verano se hace más patente la presencia de momias. No hay más que abrir una revista o sintonizar uno de esos magacines ...foto

Con la llegada del verano se hace más patente la presencia de momias. No hay más que abrir una revista o sintonizar uno de esos magacines televisivos para encontrarse con un ramillete de parientas de Tutankamón. Hablo de esas famosas y famosuelas que piensan y estas son sus propias palabras «que la edad de uno no está en el DNI, sino en su espíritu». Y precisamente para que la edad no las delate, décadas atrás, con las velitas aún humeantes sobre la tarta de su trigésimo cumpleaños, ya empezaron a tomar medidas drásticas. Verbigracia, operarse primero del pecho y/o la nariz, luego de las cartucheras, de ahí pasan a los párpados y el cuello, cuando no a un lifting completo antes de cumplir los cuarenta. Dicho en román paladino, un recauchutaje integral hasta quedar todas idénticas, clónicas. Lo que más sorprende de estas momias es que ellas se ven siempre divinas.
Menos mal, me apresuro a añadir, porque con mi minúscula autoestima, por ejemplo, si un día llego a verme como ellas en un espejo les juro por lo más sagrado que no vuelvo a pisar la calle. Me gustaría puntualizar, sin embargo, que no estoy en contra de la cirugía estética. Al contrario, le estoy enormemente agradecida. Hasta los dieciséis años yo tenía una de esas narices que hubieran hecho las delicias de Quevedo (ya saben aquello de «Érase un hombre a una nariz pegado, una nariz superlativa», etcétera). Por suerte, mi madre decidió aprovechar unas vacaciones de Semana Santa para hacerme un cambio de look completo. No solo me operó la nariz, sino que, como en esos programas de antes y después, me llevó a un buen peluquero, me cambió el vestuario y la estética hasta conseguir que el gusano (léase, servidora de todos ustedes) se convirtiera en crisálida o ninfa.
Nada que reprochar, por tanto, a los profesionales que se dedican a mejorar el aspecto de quien lo necesita. Pero sí me gustaría llamar la atención sobre esas personas cada vez más jóvenes, por cierto que cogen carrerilla con los retoques y les da por los yaques... Ya que me he hecho los ojos y me han quedado muy bien, voy a hacerme también los pómulos; y ya que estoy tan guapa, vamos ahora con los labios y la barbilla. Y ya que, ya que... y quedan alicatadas hasta el techo. Entre todas las momias devotas de los yaques, a mí las que más gracia me hacen son las zombis. Pongamos por caso el de una de las reinas del cuché que llevamos cuarenta años viendo, semana sí y semana también, en las revistas de cuore tan tuneada y photoshopeada que parece que no se ha enterado de que hace años que su reino ya no es de este mundo. Y hasta tal punto ha llegado a creerse su propio tuneo, que trata de competir con sus propias hijas (jaleada por unos cuantos periodistas que siempre me pregunto si se creerán lo que dicen o esa es su forma de carcajearse por lo bajini).
No deja de ser curioso también que, cuando a una zombi de estas características se le pregunta por sus secretos de belleza, bata sus pestañas (postizas, obviamente) y proclame que consiste en dormir muchísimo y en beber tres o cuatro litros de agua diarios. Yo no sé si ese será el secreto de la eterna juventud pero, modestamente, prefiero el de mi padre. Él decía que las mujeres que le resultaban interesantes no eran las más jóvenes, ni siquiera las más guapas, sino las que no se tomaban demasiado en serio. Cuando le pregunté en qué consistía eso, para ver si podía aprender el truco, me explicó que las guapas que van de guapas automáticamente dejan de serlo. ¿Significa entonces que hay que apostar por la naturalidad absoluta, prescindir de todo artificio e incluso de algunos retoques? Yo, desde luego, no pienso dejar de hacer todas las trampas que pueda al calendario, incluso con algo de cirugía, si veo que es preciso. Lo único que le pido a mi padre, que está allá arriba, es que si alguna vez ve que llevo camino de convertirme en zombi o en momia me lo haga saber de algún modo. Conociéndolo, estoy segura de que lo hará. Aunque sea en una sesión de güija, papá, por favor, prométemelo. 

TÍTULO: LA COCINA DOMINGO, MACARRONES CON GORGONZOLA Y JAMON,.
 
Ingredientes: 400 g de macarrones, 150 g de jamón ibérico cortado en dados, 150 g de queso gorgonzola, 400 g de nata líquida, 100 g de ...foto,.

La cocina fácil... de Martin Berasategui

Macarrones con gorgonzola y jamón

Una contundente y deliciosa receta, para los amantes de la pasta
Ingredientes: 400 g de macarrones, 150 g de jamón ibérico cortado en dados, 150 g de queso gorgonzola, 400 g de nata líquida, 100 g de emmental rallado, media pastilla de caldo de ave, agua, sal y 1 cucharada sopera de cebollino picado.
Elaboración:
-De la crema de gorgonzola: se vierte la nata en una cazuela y se echa media pastilla de caldo bien desmenuzada con las manos. Se calienta a fuego bajo hasta que la nata haya dado un hervor, la preparación esté homogénea y los trocitos de pastilla se hayan deshecho. Se retira la cazuela del fuego y se añade el queso gorgonzola. Se mezcla con una espátula sin remover mucho hasta que quede una crema muy untuosa y se reserva hasta el momento de montar el plato.
-De los macarrones: se precalienta el horno a 180 ºC. Se cuece la pasta en una cazuela amplia con abundante agua con sal durante unos 10 minutos (o el plazo de tiempo que marque el paquete de pasta, según se prefiera más blanda o más al dente), removiendo de tanto en tanto para que la pasta no se pegue al fondo de la cazuela. Pasado el tiempo, se echa la pasta en un escurridor para eliminar el agua de la cocción y se coloca nuevamente en la cazuela bien esparcida. Se vierte encima la crema de gorgonzola y se añade también el jamón ibérico picado en dados de unos cinco milímetros de lado.
Acabado y presentación: se mezclan bien los macarrones con la crema de gorgonzola y el jamón hasta que los ingredientes estén bien integrados. Se vierte la preparación en un recipiente apto para el horno y se espolvorea por encima con el queso emmental rallado. Se hornea la pasta durante 8 minutos y se finaliza dejándola otros 2 minutos gratinando. Cuando coja un color muy dorado, se saca del horno, se espolvorea con cebollino y se sirve.
Mis trucos
Dos consejos a la hora de hacer la crema de queso: el gorgonzola debe añadirse a la nata cuando esta esté caliente, pero no hirviendo; y, una vez añadido el queso, este debe removerse lo menos posible para evitar que se formen filamentos.
Reinos de humo, por Carlos Maribona
Escabeches para el verano
El verano invita a comer platos ligeros. Entre ellos los escabeches, técnica culinaria tan antigua en sus orígenes como moderna en su concepto que nace de la necesidad de conservar alimentos. Consiste en cocinar carnes de caza, pescados y otros productos con vinagre, hojas de laurel, cebolla y diversas especias como el clavo. Los escabeches se pueden guardar largo tiempo y permiten elaborar platos frescos y aromáticos, muy adecuados para estos días de calor. Aunque, como escribe Néstor Luján, proceden de una preparación árabe que ya aparece reflejada en Las mil y una noches, fue en España donde se transformaron en una receta universal. Hasta el punto de que la enciclopedia Larousse gastronomique, tan afrancesada, admite que se trata de una importante aportación de la cocina española.
Los mejores escabeches tradicionales suelen encontrarse en las regiones más alejadas del mar, sobre todo en las dos Castillas, donde los de pescado y los de caza tienen una gran raigambre. Entre los muchos restaurantes castellanos para comerlos, una dirección imprescindible es Lera-El Mesón del Labrador, en Castroverde de Campos (Zamora). Cecilio Lera y su hijo Luis Alberto bordan especialmente los de caza menor, sin olvidar los de níscalos de botón, los de jurel o los de bonito. Es tiempo de disfrutarlos.

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