domingo, 1 de marzo de 2015

REVISTA XL SEMANAL, PORTADA,. Robert O'Neill: "En la vida real, la gente no muere tan rápido como en las películas"/ SILENCIO POR FAVOR, Medicina e investigación. Con Jesús Prieto,.

TÍTULO: REVISTA XL SEMANAL, PORTADA,"En la vida real, la gente no muere tan rápido como en las películas",.

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Robert O'Neill: "En la vida real, la gente no muere tan rápido como en las películas"

Él fue quien apretó el gatillo. Un disparo. Dos. Tres. Y Bin Laden cayó abatido. Robert O'Neill, uno de los militares más condecorados de EE.UU., hizo pública su historia hace cuatro meses. Ahora está en el punto de mira de los islamistas... y del Pentágono, que lo acusa de romper el pacto de silencio.
No duró más que una décima de segundo, pero el momento en que vio a Bin Laden ha quedado grabado a fuego en su mente. «Puedo verlo cada vez que cierro los ojos afirma Rob O'Neill. Me chocó lo alto que era, y más delgado de lo que pensaba. Se había recortado la barba. El pelo lo llevaba casi al cepillo y cubierto por una gorra blanca». A través de sus gafas de visión nocturna, ONeill vio que el líder de Al Qaeda tenía las manos sobre los hombros de su esposa más joven, Amal, y la empujaba hacia delante. Bin Laden no tenía intención de rendirse.
ONeill le disparó dos veces en la frente; la segunda, mientras se desplomaba. Una vez que cayó abatido en el suelo, el jefe de equipo de los Navy Seals le descerrajó un tercer balazo en la cabeza. Tenía que cerciorarse de que estaba muerto. ONeill, uno de los militares más condecorados de todas las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, con más de cincuenta distinciones honoríficas, me recibe en California. Sentado en el patio de un hotel, el exmiembro de los Seals acerca su rostro al mío. «Así de cerca estuve de él, asegura. A menos de medio metro». 
Nuestro hombre, de 38 años, agrega: «Lo que te interesa es que la bala entre por la parte posterior del cráneo, para sajarle la médula espinal. Si sospechas que lleva puesto un cinturón bomba, le disparas a la cara. En la vida real, la gente no muere tan rápido como en las películas. Si disparas al pecho, el fulano siempre puede tener tiempo para activar el cinturón». ONeill hace una pausa y se disculpa. «Perdóneme por comer estas cosas. Por la mañana siempre desayuno un emparedado de beicon», explica, antes de pegar un nuevo bocado.
Tras licenciarse de la Marina en 2012, O'Neill ha creado una fundación sin ánimo de lucro, llamada Your Grateful Nation, para ayudar a los veteranos del Ejército a adaptarse de nuevo a la vida civil. Constantemente está viajando por los Estados Unidos para pronunciar discursos de ánimo y motivación.El pasado noviembre, O'Neill decidió hacer pública su participación decisiva en el operativo contra Bin Laden. Inmediatamente, su confesión fue reprobada por varios oficiales de la Armada y provocó las quejas de algunos integrantes de los Navy Seals. Aseguraban que había quebrantado el código de silencio del cuerpo. Un código de silencio que en los últimos tiempos ha sido ignorado por otros. La piel de O'Neill es tan blanca que resulta casi translúcida. Un pelo rojizo y ralo asoma bajo una gorra de lana con visera, y sus cejas casi blancas enmarcan sus ojos azules. Al igual que otros miembros de las fuerzas especiales estadounidenses, hace gala de una increíble seguridad y autoridad en todos sus gestos y movimientos. 
Sus brazos están cubiertos de tatuajes. El izquierdo lo ha decorado con las palabras que el presidente George Bush pronunció la noche del 11 de septiembre de 2001: «Nuestra libertad esta mañana ha sufrido el ataque de un cobarde emboscado, pero vamos a defender nuestra libertad». O'Neill se la hizo tatuar para celebrar la muerte de Bin Laden. El brazo derecho muestra otras señales: las cicatrices de una reciente operación médica: «Tenía el tendón al límite desde hacia años por hacer rápel, por tirarme en paracaídas y demás y terminó por desgarrarse».
Ya han pasado casi cuatro años desde su encuentro con Bin Laden en el segundo piso de un refugio fortificado en Abbottabad (Pakistán). O'Neill no es religioso, pero no tiene duda de que el destino lo situó en ese lugar. Por entonces ya llevaba 15 años en el cuerpo de élite de los Navy Seals y había participado en casi 400 operativos de combate. Aunque fue adiestrado como francotirador, durante su primera misión en Afganistán fue transferido a una unidad de asalto. «Los especialistas de asalto iban a irrumpir en la casa, y me dije que quería estar en primera línea, lo más cerca posible indica. Para hacerle frente al enemigo en persona, cara a cara. La operación era la respuesta al 11 de septiembre, y para mí era un asunto personal». ONeill estaba seguro de que esa noche iba a morir; sospechaban que Bin Laden había instalado explosivos por toda la casa. Durante los noventa minutos que duró el vuelo en helicóptero desde Jalalabad, contó hasta mil, y de mil a cero, una y otra vez, para mantener una concentración absoluta.
«Algunos chicos oían música; otros dormían, ya sé que cuesta creerlo... Cuando ya estábamos cerca de nuestro destino, me puse a pensar en lo que iba a pasar. Esa noche íbamos a morir todos, pero valía la pena hacerlo por nuestra causa, en vez de hacerlo 50 años después, con el remordimiento de no haber participado en el operativo». «Era lo que queríamos hacer. Queríamos hacerlo por las personas que nada tenían que ver con la guerra y que un soleado martes por la mañana se lanzaron al vacío para no morir abrasados por el fuego».
El grupo de asalto Seal Team 6 estaba formado por 23 hombres. O'Neill fue el décimo en entrar en el edificio. Cuando lo hizo, dos de los guardaespaldas y una de las esposas de Bin Laden ya habían sido abatidos. «Los que iban por delante nos abrían las puertas. Yo me mantenía algo por detrás, a la espera de que me llegara el turno de actuar». La coordinación de movimientos era automática. «Si uno de mis compañeros señalaba en una dirección, yo tenía que hacer lo mismo. Si torcía en otra dirección, yo tenía que hacer otro tanto. Es lo que llamamos 'estar siempre moviendo la cabeza de lado a lado'».
Mientras el operativo subía al piso de arriba, ONeill era el séptimo en las escaleras. El soldado en vanguardia hizo salir a Khalid, uno de los hijos de Bin Laden, llamándolo por su nombre, y acabó con él a tiros. O'Neill recuerda lo que la analista de la CIA conocida como Maya dice sobre Khalid en la película La noche más oscura: «Nos explicó que, si al subir por las escaleras nos encontrábamos ante Khalid, sería indicio de que estábamos ante la última línea de defensa». Cinco de los soldados de élite se dispersaron a toda velocidad para entrar en las distintas habitaciones del primer piso, y O'Neill se quedó por detrás de su compañero en primera línea. Ambos subieron al tercer piso, y su colega entrevió a Bin Laden tras unas cortinas y le disparó, pero sin acertarle.
Al atravesar las cortinas, dos mujeres se le echaron encima. Su compañero al momento las agarró y apretó su cuerpo contra los de ellas, para absorber al máximo la onda expansiva en caso de que detonaran un cinturón bomba. O'Neill se situó por delante, giró a la derecha y se encontró ante Bin Laden.Tras regresar a Jalalabad, ONeill se encontró con Maya y la acompañó hasta el cadáver de Bin Laden, recién desembarcado del helicóptero. «Este es el tipo al que buscabais, ¿no?», preguntó. Maya asintió con la cabeza y dijo: «Me temo que acabo de quedarme sin empleo».O'Neill se licenció. En parte porque sentía que había cumplido con su deber tras eliminar a Bin Laden, pero también porque sentía que estaba perdiendo facultades. «Si nos disparaban, ya no sentía el subidón de adrenalina. No me ponía nervioso, y me preocupaba meter la pata por tomármelo todo con demasiada calma».
Nunca pensó que algún día acabaría por revelar su identidad. Lo suyo había sido trabajar en la sombra. Pero cambió de idea el día que se encontró con los familiares de las víctimas del 11 de septiembre en una ceremonia en Nueva York, donde hizo entrega de la camiseta que llevaba puesta durante el asalto al refugio de Bin Laden. «Todos los que estaban en la sala rompieron a llorar. No podían reprimir las lágrimas. Era la primera vez que contaba mi historia en público. Y pensé: 'Si puedo ayudar a estas personas, también puedo ayudar a otras'».
Hoy es conocido en todos los Estados Unidos. Y sabe que, por eso, él y su familia corren un alto riesgo. Como sucede con tantos antiguos miembros de los Navy Seals que se pasaron diez años o más en la guerra (en doce escenarios bélicos distintos, en su caso), su matrimonio terminó por irse a pique. O'Neill se niega a hablar de sus hijos o a decir dónde viven. «Me paso la vida metido en aviones admite resignado. Estoy de viaje cinco o seis días por semana. Hay algunos lugares en los que tengo una muda de ropa y un techo bajo el que dormir, pero siempre estoy de paso. Y prefiero no hablar de mi familia. Pago el alquiler de una casa, eso sí, pero para mí no es un hogar».
A todas partes lo acompaña una discreta escolta de seguridad. «Si un día vienen a por mí, no lo van a tener fácil. Tengo con qué defenderme y estoy alerta. Si me matan, me matan. No es que quiera provocarlos, pero tampoco les tengo miedo. Siempre ando con la antena puesta». Pero O'Neill también tiene que andarse con ojo con el Pentágono, que ha dejado claro su rechazo a que los miembros de los Navy Seals hablen sobre la muerte de Bin Laden. Matt Bissonnette, el integrante de los Seals que estaba detrás de O'Neill cuando Bin Laden fue abatido, ganó millones de dólares con su libro No easy day, pero ha tenido que devolver el dinero después de que el Pentágono lo demandara por no haber sometido la obra a la censura militar. 
Bissonnette, quien publicó el libro con el seudónimo de Mark Owen, decía haber disparado el tiro mortal a Bin Laden después de que su compañero que iba por delante le hubiera herido. O'Neill desmiente de plano esta versión, sin aspavientos, pero con firmeza: «Digamos que lo achaco al hecho de que los recuerdos de un combate siempre son confusos. Pero tengo muy claro lo que vi. Cuando entré en la habitación, no había nadie a mi lado. No sé qué era lo que estaba pasando a mis espaldas. Pero yo fui el que le disparé y lo maté». El año pasado, O'Neill fue acusado de revelar información clasificada, pero lo cierto es que los investigadores de la Marina aún no se han puesto en contacto con él. «Si el hecho de que un grupo de Navy Seals monte en un helicóptero, vaya a una casa, suba al piso de arriba y dispare a unos enemigos es información clasificada, yo ya no sé qué decir», apunta con sarcasmo.
Y subraya cómo, en cambio, los políticos como Robert Gates y Leon Panetta jefe del Pentágono y director de la CIA, respectivamente, en el momento del asalto a la casa de Bin Laden sí que tienen licencia para escribir sus memorias sin que nadie les diga nada. «Por lo que parece, quienes nos jugamos la piel de verdad lo tenemos bastante peor». O'Neill no siente remordimientos por haber matado a seres humanos. «Me resultó fácil. Nunca había matado a nadie antes de ir a Irak, y siempre me hacía la misma pregunta: '¿Cómo voy a reaccionar el día que mate a una persona?'. Estás muy bien adiestrado y preparado, y casi quieres que pase, porque deseas darle caña al enemigo, pero sigues sin saber cómo vas a sentirte cuando llegue el momento. Yo tengo la suerte de que nunca maté a una persona que me pareciese inocente. Los únicos a los que maté estaban tratando de matar a mis amigos, a mis hermanos, a mis compañeros, a mí mismo. Por eso, nunca he tenido mala conciencia. Nunca maté a alguien por accidente. Nunca vi que un niño resultara herido, y supongo que eso es básico para mi equilibrio mental».
O'Neill no conoció personalmente a Chris Kyle, el miembro de los Navy Seals inmortalizado en la película El francotirador, dirigida por Clint Eastwood y todo un bombazo de taquilla en los Estados Unidos. Pero justo antes de que Kyle fuera asesinado a tiros en 2013, por obra de un veterano del Ejército mentalmente desequilibrado, O'Neill recibió un ejemplar de la autobiografía de Kyle. En la dedicatoria escribió: «Un magnífico disparo».

Tan solo los francotiradores, cuenta O'Neill, llevan la cuenta de sus víctimas mortales (160, en el caso de Kyle). «Disparas a un fulano, ves que le has abierto la cabeza y tienes claro que lo has matado. Pero yo nunca llevé la cuenta, y no conozco a nadie que lo haga. La situación es distinta cuando disparas al enemigo a corta distancia. Después, te acuerdas vagamente de que te cargaste a aquel tipo y a aquel otro fulano. Pero yo era miembro de un grupo de asalto, y lo que hacíamos era llevar un recuento conjunto. Después de un operativo hacíamos una estimación: 'Nos cargamos a 19 tíos en las tres casas en las que entramos'. Y, bueno, la noche siguiente ya estábamos metidos en otra operación parecida».
Además de participar en el operativo contra Bin Laden, O'Neill fue uno de los integrantes de la misión de rescate llevada a cabo frente a la costa de Somalia descrita en la película Capitán Phillips, así como de la fracasada operación en Afganistán que inspiró Lone survivor, otra película de Hollywood. O'Neill asegura que no sufre secuelas psicológicas tras los años pasados en los Navy Seals: «He visto muchos combates y puedo asegurarle que no sufro estrés postraumático. Pero conozco a otros que han visto morir a amigos suyos y que, claramente, no han conseguido superarlo. Aunque un soldado tiene que asumir que es un soldado, que va a ver cosas desagradables y que más tarde va a volver a casa y que tendrá que aprender a manejarse con los recuerdos de ese tipo. Cuando regresaba a casa después de una misión de combate, dormía mal porque aún estaba en tensión. Mi familia me dice que he cambiado. Pero yo no lo veo, porque tengo que vivir conmigo mismo todos los días».
O'Neill, pese a ser jefe de grupo, asegura que él solo fue uno más de los 23 miembros del grupo de los Navy Seals que llevó a cabo la misión contra Bin Laden. Que no merece más reconocimiento que cualquiera de sus compañeros, o que los pilotos de helicóptero que los infiltraron y los sacaron de Pakistán, o que los agentes de la CIA como Maya responsables de la localización de Bin Laden. «Nunca quise ser el centro de atención. Estamos hablando de un conjunto de personas mucho más amplio y que consiguió hacer algo extraordinario. Sencillamente tuve la suerte de poder aportar mi pequeño grano de arena». A pesar de sus palabras, me quedo con la sensación de que O'Neill en el futuro utilizará el papel que la historia le reservó para objetivos que van más allá de ayudar a otros veteranos de guerra o de pronunciar discursos de motivación a los distribuidores de una empresa cervecera, como hace unas semanas, o a los directivos de un fondo de inversión.
O'Neill se expresa con lucidez sobre la amenaza planteada por el Estado Islámico y defiende la conveniencia de contar con aliados suníes, de desplegar pequeños contingentes militares estadounidenses y europeos en el terreno, de establecer un amplio programa educativo en el mundo musulmán. «No basta con la fuerza militar por sí sola. Es una solución que no funciona, como ya se ha visto». A pesar de su admiración por Bush, tiene elogios también para Barack Obama. «El presidente tomó la decisión correcta en el caso de Bin Laden. Esa decisión repercutió de forma directa en mi trabajo». Tampoco escurre el bulto cuando le apunto la posibilidad de que en el futuro haga carrera en la política. «La política siempre me ha interesado, pero lo que no me gusta es la negatividad que se da en el mundo de los políticos. Por el momento, me reservo esa posibilidad y, bueno, la puerta siempre está abierta».

La caza de Bin Laden. Una muerte muy cuestionada
El 2 de mayo de 2011, un grupo de Seals acabó con la vida de Bin Laden. Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, y expertos en derecho internacional acusaron a la Casa Blanca de saltarse todas las leyes al ejecutar a un hombre condenado por la justicia estadounidense. Además, se hizo en territorio extranjero, aunque algunas informaciones aseguran que se contaba con el permiso del Gobierno pakistaní, extremo que este siempre ha negado. En los Estados Unidos, en todo caso, tras el anuncio de su muerte, miles de personas salieron a celebrar la muerte del líder de Al Qaeda por todo el país, con concentraciones espontáneas en lugares como la zona cero de Nueva York y el Pentágono, los dos objetivos del 11-S.
Navy Seals, los pistoleros del presidente de EE.UU.
Nacidos a petición de JFK tras el fracaso de Bahía de Cochinos, los Seals (Sea, Air and Land) fueron creados en 1962 y tuvieron su bautismo de fuego en Vietnam. Desde entonces han intervenido por medio mundo como un grupo de Rambos que toman el planeta como una zona de guerra por la que campar a sus anchas. Elevados a la categoría de símbolo patriótico, ingresar en el cuerpo está al alcance de muy pocos. En el año y medio de instrucción, los reclutas son llevados a la extenuación. La primera criba, a los 6 meses, solo la supera el 10 por ciento. El punto crítico es la Semana del Infierno: 5 días de hambre, frío constante y privación del sueño. Su rutina incluye correr 25 kilómetros, nadar 3 en mar abierto, buceo de combate, tácticas de guerrilla, rápel, tiro, demolición...

TÍTULO: SILENCIO POR FAVOR, Medicina e investigación. Con Jesús Prieto,.

Medicina e investigación. Con Jesús Prieto

Nació en Oviedo en 1944. Director científico en la Clínica Universidad de Navarra. Acaba de recibir el Premio Nacional de Investigación Gregorio Marañón. Es el máximo galardón en investigación médica que concede España.
XLSemanal. Enhorabuena...
Jesús Prieto. Gracias. Me honra el reconocimiento, pero no lo considero como algo personal: nos pertenece a todos los que, desde la Clínica Universidad de Navarra, llevamos años trabajando en la investigación traslacional, a la que yo he dedicado mis últimos 35 años.
XL. Defina 'traslacional'...
J.P. Consiste en llevar los problemas del paciente del hospital al laboratorio, para encontrar soluciones, y luego trasladar nuevos tratamientos al enfermo. Es una investigación de ida y vuelta: de la cama del hospital al laboratorio, y viceversa. Aunque este último paso es el más difícil.
XL. ¿En qué sentido?
J.P. A menudo exige entrar en el engranaje de la industria farmacéutica y motivar a una serie de inversores para que inviertan a largo plazo en campos de riesgo, como son estas inversiones.
XL. Somos cortoplacistas...
J.P. Sí, y es necesario cambiar. Tanto el Papa Benedicto XVI como Francisco I lo han dicho: la finalidad de la economía no puede ser solo la ganancia. Debe estar al servicio del hombre.
XL. ¿Cómo se logra eso?
J.P. Es una revolución pendiente: la orientación de la economía al servicio. Es verdad que la economía debe contemplar la coyuntura, pero también la estructura: la inversión en investigación, en talento. No tenemos petróleo en España, pero sí unos cerebros fantásticos. ¡Y se nos están yendo fuera!
XL. Siempre se dice: apostar por la investigación.
J.P. Y por reforzar la solidez de la institución universitaria. Los grandes países Estados Unidos, Alemania, Japón, Inglaterra... lo son porque tienen grandes universidades. Y ellas deben crear ciencia, no limitarse a transmitirla a los alumnos.
XL. Usted lo ha hecho: ejerciendo como médico, profesor e investigador.
J.P. Yo llegué a la medicina porque a los 11 años planté una habichuela en un tiesto. Al poco tiempo salió una hoja y, después, unas flores blancas. ¡Me produjo tal estupor que me incliné hacia las ciencias! Y siempre combinando la enseñanza con la investigación y la asistencia.
XL. Y se hizo médico...
J.P. Sí. Hace ya tiempo traté a una paciente joven con tetraplejia provocada por una porfiria aguda intermitente. Es una enfermedad que se debe a un defecto de un gen. Por eso, me interesé por la terapia génica. Hoy, 20 años después, hemos tratado a esa misma enferma con esta modalidad terapéutica.
XL. ¿Qué es la terapia génica?
J.P. Consiste en introducir un gen en la célula. Así, en lugar de administrar el producto terapéutico por vía intravenosa o intramuscular, logramos que la propia célula sintetice ese producto. Aún estamos empezando y no sabemos ni cuánto dura su efecto, aunque en los monos ya hemos visto que hasta nueve años. Pero es muy prometedora y permitirá tratar a un coste mucho más bajo.
XL. ¿Para qué casos sirve?
J.P. Para tratar males monogénicos, como la hemofilia; pero también afecciones adquiridas, como la cirrosis, que hoy solo admite un tratamiento: el trasplante hepático. También es muy prometedora para el tratamiento del cáncer...
XL. ¿Permitirá ganar la batalla al cáncer?
J.P. No puedo afirmar que el cáncer vaya a desaparecer en un tiempo razonable, pero se están produciendo avances muy prometedores. La combinación de distintos tratamientos como la inmunoterapia combinada con quimioterapia o terapias dianizadas harán que en los próximos años venzamos más tumores que hoy. Daniel Méndez
Pregunta a bocajarro
¿Es usted religioso?
Soy católico practicante. Y la ciencia me ha acercado más a Dios. Desde luego la evolución de las especies existe, pero al estudiar la complejidad de los mecanismos de la vida me cuesta creer que todo responda a una evolución ciega y azarosa de la materia.

A FONDO, Alumnos con TDAH. ¿Cómo encajarlos en el sistema?./ ENTREVISTA, Yanis Varoufakis: "No sé si podré hacer este trabajo"

TÍTULO: A FONDO, Alumnos con TDAH. ¿Cómo encajarlos en el sistema?

A fondo

Alumnos con TDAH. ¿Cómo encajarlos en el sistema?

Son carne de cañón para el fracaso escolar. Y no son pocos: según las estadísticas, en cada clase con 30 alumnos, dos padecen TDAH. La nueva ley de educación recoge y reconoce por primera vez sus necesidades educativas especiales. Todo un reto para nuestro maltrecho sistema educativo. Y una gran oportunidad. Hablamos con chavales diagnosticados, padres, profesores y especialistas para buscar soluciones.
Mi cabeza es como si tuviera mil pies".Con esta frase describió cómo se sentía, hace ya mucho tiempo, un pequeño de apenas siete años a su psicopedagoga. Tras el correspondiente análisis, el diagnóstico de la doctora Isabel Orjales Villar fue claro: tenía un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Aquel pequeño se llamaba y se llama José Antonio Madrid y tiene en la actualidad 23 años. «Efectivamente, parecía que mi cabeza tuviera mil pies. ¡Era un terremoto!», afirma hoy. «Ahora está en su sitio. Eso sí, mi esfuerzo me ha costado... y me sigue costando. Cuando tienes TDAH, nunca puedes bajar la guardia». José Antonio está orgulloso. Estudia tercer curso de Magisterio Infantil y quiere especializarse en Educación Especial. Las estadísticas contribuyen a explicar su satisfacción: este trastorno neurológico es el responsable de un 20 o un 25 por ciento de los casos de fracaso escolar en España.
Entre aquella lejana visita a la psicopedagoga y la actualidad, José Antonio ha atravesado toda una vida escolar en la que ha vivido situaciones de todo tipo. Desde profesores que no sabían de qué les estaban hablando cuando mencionaban estas siglas hasta otros los menos, dice él que han estado dispuestos a hacer un esfuerzo extra por llevar su aprendizaje a buen término. Todavía hoy mienta a estos 'ángeles' con nombres y apellidos. Y también rememora otros momentos duros. Con compañeros que lo miraban raro o lo criticaban si sentían que el profesor que se implicaba más de lo habitual le estaba dando un trato de favor. «Hoy, me los encuentro en la universidad y nos saludamos tranquilamente. Eso son cosas de críos». Con una tasa de incidencia que ronda el 5 por ciento (algunos estudios lo elevan hasta el 10 o incluso el 20 por ciento), en cada clase de 30 estudiantes nos encontraríamos con uno o dos casos de media. No se trata pues de un problema menor... Aunque sí muy desconocido todavía. Un paso adelante se ha producido con la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), más conocida como ley Wert. Su aplicación progresiva empezó el pasado mes de septiembre, con algunos cursos de primaria. En junio se podrán ver sus primeros resultados.
«Este reconocimiento legal de las necesidades educativas especiales de los menores con TDAH ha sido una de las reivindicaciones de nuestra federación», explica Fulgencio Madrid, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (Feaadah) y padre de José Antonio Madrid. «Pero el desarrollo de esta ley sigue correspondiendo a cada comunidad autónoma, y aquí todavía seguimos viendo muchas diferencias entre regiones». En algunos casos, como en Murcia o Navarra, sostiene, se están haciendo las cosas bien, pero falta mucho camino por recorrer. Fulgencio echa de menos unos protocolos claros que conecten a los familiares con el sistema de salud y el sistema educativo. Y echa de menos mayor flexibilidad: «La ley dice que los chavales deben tener unos conocimientos para obtener su título. Pero ¿qué importa que lo manifiesten de un modo u otro? Si a un chaval le cuesta más escribir a mano, ¿por qué no dejarle hacer un examen con ordenador? O si vemos que por escrito no demuestra todos los conocimientos que realmente ha adquirido con mucho más esfuerzo que sus compañeros, ¿por qué no permitirle que haga una prueba oral?».
Antonio Nieva Martínez es orientador educativo del colegio Sagrado Corazón de Chamartín (Madrid), un centro concertado que se distingue por ofrecer una educación inclusiva para alumnos con necesidades especiales. «Nosotros tenemos una serie de pautas estipuladas, refrendadas por los especialistas, que aplican los profesores y los tutores a los alumnos». Por ejemplo: además de proporcionarles más tiempo en los exámenes, es importante presentarles el texto de las preguntas de una manera visualmente estructurada para ayudarlos en la lectura y la comprensión. «Además, a última hora del día, el tutor o profesor hace un seguimiento para ver si ha anotado las tareas del día y si lleva todo lo necesario para hacer los ejercicios en casa... En ocasiones, les asignamos un compañero que los ayuda en estas tareas de acompañamiento». Sobre la ley Wert, concluye: «Es muy útil porque sabemos que hay que aplicar a estos alumnos unas medidas de adaptación que son obligatorias. Pero al mismo tiempo pone toda la responsabilidad en el profesor y en el tutor. Hay una imposición por ley para atenderlos, y eso es positivo; pero al mismo tiempo no se dan los medios necesarios. Faltan recursos».
Falta de atención, dificultad para seguir las instrucciones hasta el final o para organizarse, distracción y facilidad para perder las cosas u olvidar las tareas diarias. Dificultad para permanecer sentado y para estar quieto mueve o retuerce las manos o los pies, corre, habla en exceso y responde antes de que se haya terminado de formular la pregunta, interrumpe... Con estas palabras define los posibles síntomas del TDAH el Manual estadístico y de diagnóstico de los trastornos mentales (abreviado como DSM-5, porque va por su quinta edición, es algo así como la biblia para los profesionales de la salud mental), que reconoce tres tipos distintos de TDAH: el tipo predominantemente inatento, el tipo predominantemente inactivo impulsivo y el combinado.«Hay tres características muy singulares resume la doctora Carmen Moreno, que trabaja en la Unidad de Adolescentes del Departamento de Psiquiatría del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, aunque no tienen por qué darse las tres en cada paciente. Una es la hiperactividad, parece que tienen el motor puesto. Otra es que son muy impulsivos y les cuesta inhibir determinadas respuestas: acaban diciendo lo primero que se les pasa por la cabeza. Y, por último, les cuesta sostener la atención en el tiempo».
Esta especialista, que asegura que una detección precoz es fundamental «para no acabar colgándole a un pequeño de 11 años la etiqueta de niño con trastorno de conducta», pone el acento en las consecuencias que tiene para la autoestima. «Imagínate a una persona con estas características en clase: aunque no tenga mala intención, acaba siendo disruptivo. Molesta a sus compañeros y puede terminar granjeándose su enemistad. A menudo presenta muchas dificultades en el ámbito social, en clase, pero también en el patio, en actividades menos académicas». ¿Solución? «Los colegios necesitan darse cuenta de que es una situación relativamente frecuente y de que puede haber muchas mejorías si se hacen pequeñas adaptaciones».
Steve Jobs, Tom Cruise, Michael Phelps o Richard Branson fundador de la aerolínea Virgin son algunos de los rostros conocidos afectados por este trastorno. O el psiquiatra Luis Rojas Marcos, quien, aunque sin diagnóstico, también atravesó su periodo escolar en Sevilla con TDAH. Ha recordado en alguna ocasión cómo empezó a suspender a los 9 o 10 años. Hasta que a los 14 suspendió todo. «Te preguntas: 'Qué me pasa, por qué soy así'. Pero el tema de la impulsividad y la falta de atención no se conocía: se te veía como a un niño que no quería funcionar».Hoy sabemos que no es eso. Su trastorno tiene un nombre, unas causas neurológicas y unas pautas de comportamiento en casa y en el aula. Uno de los mayores especialistas en el tema, el neurólogo norteamericano Russell Barkley, es tajante: «No se puede negar la intervención porque sea cara. Más caro es no hacer nada. El fracaso escolar resulta enormemente costoso para la sociedad. Se recaudarán menos impuestos relacionados con estos futuros trabajadores, que tendrán peores trabajos, peores sueldos y serán más gravosos para la sanidad».

José Ramón Gamo. Logopeda y máster especialista en neuropsicología infantil. Director pedagógico de CADE, un centro especializado en TDAH, donde también se imparten talleres para profesores, familiares y afectados.
"El TDAH es la única patología en la que los pacientes son criticados y penalizados por sus síntomas"
XL. Usted tiene TDAH.
J.R.G. Tengo TDAH y dislexia. Antes, estas cosas no se atendían.
XL. Hemos avanzado...
J.R.G. Sí, pero estos niños y sus familias siguen dependiendo más de la voluntad de cada maestro que de la propia escuela o la Administración.
XL. Los profesores ya saben más...
J.R.G. Hace 18 años, predicábamos en el desierto. Hoy, el profesorado busca qué cosas puede implementar en el aula para ayudar a estos chavales. Pero sigue sin haber unas medidas establecidas.
XL. ¿Cuáles podrían ser esas recetas?
J.R.G. Antes, permíteme decir que nuestro sistema educativo actual es una aberración desde el punto de vista neurológico. Se aplica un método que nace en la Revolución Francesa, donde los maestros vuelcan datos, y los niños están con una posición pasiva. Es lo que llamamos una 'educación bulímica'.
XL. ¿Bulímica?
J.R.G. Hacemos que los niños traguen datos que luego vomitan en los exámenes. En una clase de primaria, el profesor pasa el 50 por ciento del tiempo volcando datos; en secundaria, el 60; y en bachillerato, el 90. ¡Es este método el que provoca el trastorno!
XL. ¿La escuela provoca el trastorno?
J.R.G. Sin duda. La mayoría de los niños con TDAH no tienen trastornos de aprendizaje con métodos diferentes, como el cooperativo, o cuando usa mucho la tecnología y contenidos audiovisuales.
XL. ¿Y qué pueden hacer los profesores?
J.R.G. Exámenes secuenciados. Leer con estos chavales las preguntas del examen, cotejar si se han enterado bien. Muchas veces no terminan de leer el enunciado y ya se ponen a responder. Se le da al niño un folio por pregunta con un control de tiempo. Cuando termina ese tiempo, se le retira y el maestro le pregunta si quiere repasar.
XL. ¿Por qué funciona?
J.R.G. Porque tienen un problema de autosupervisión. Cosas que tú harías mentalmente, como repasar en tu cabeza tu acción, ellos no lo hacen: necesitan acompañamiento. Con este examen secuenciado se obtiene una nota entre 1,3 y 2,2 puntos por encima de su nota en un examen ordinario.
XL. Evitaríamos mucho fracaso escolar.
J.R.G. Este es el grupo de población que más tiempo invierte en estudiar y que menos recompensa obtiene. Muchas veces están abocados al fracaso solamente por el hecho de usar un método de evaluación que se limita a darles una hora para contestar 10 preguntas.
XL. ¿Más recetas?
J.R.G. No limitar el tiempo en los exámenes. La dificultad que tienen en la planificación de la tarea los lleva a que dejen la mitad sin contestar, aunque sepan la respuesta. Otra medida: cotejar lo que saben oralmente. Hacemos el examen escrito por comodidad, pero hay otras opciones.
XL. ¿Cómo es el cerebro de un TDAH?
J.R.G. Cada uno de nosotros tiene tres cerebros. Uno es el de la supervivencia, el emocional, el que responde sin pensar. El que te hace pegar un volantazo si vas a tener un accidente.
XL. ¿Y los otros?
J.R.G. Luego tenemos el cognitivo. Es un cerebro pensante, más racional. Y, además, el ejecutivo, que es lo que te permite dialogar contigo mismo antes de actuar. Las funciones de este último cerebro son las que están afectadas en un niño con TDAH.
XL. ¿Por ejemplo?
J.R.G. Imagínate que mi sistema emocional me indica que me pica la pierna. Mi sistema cognitivo elabora una respuesta y dice «ráscate». Pero imagínate que tienes una urticaria: tú no puedes controlar si te pica o no, pero sí si te rascas, el sistema de regulación es una función ejecutiva.
XL. Que se ve afectada por el TDAH.
J.R.G. Sí, estas funciones ejecutivas son las que forman la capacidad de perseverancia y voluntad; de planificación o de autoevaluarme. Y el sistema de concentración.
XL. Y se meten en líos.
J.R.G. El TDAH es la única patología donde el paciente es penalizado, criticado y castigado por la expresión de sus síntomas. ¡Es una barbaridad!

-¿Cómo lo hacen en Finlandia?
Llevan años practicando la educación inclusiva y ocupa siempre los primeros puestos en 'PISA'. 
EJuho Honkasilta es especialista en TDAH
"En nuestro país, los niños pueden recurrir a tres niveles de apoyo en todo momento"
XL. ¿Cómo responde Finlandia a las necesidades de los menores con TDAH?
J.H. Tenemos un sistema de atención en tres niveles. Cada estudiante puede optar a esos distintos niveles de apoyo en todo momento. Así garantizamos un apoyo individual en la escuela.
XL. ¿Cuáles son esos tres niveles?
J.H. El primero es un apoyo general. Es parte natural del proceso educativo diario y es el profesor quien se ocupa de él.
XL. ¿Y los otros dos?
J.H. Lo llamamos 'apoyo intensificado' (nivel 2) y 'apoyo especial' (nivel 3). Los ponen en marcha equipos multidisciplinares y es a largo plazo. El nivel 2 recae en el profesor en el aula junto con un educador especial que da clases individuales o en pequeños grupos. Cuando se activa el nivel 3, se realiza un plan individualizado, que puede incluir una educación especial en casa. El objetivo es mantener al mayor número posible de niños en los niveles 1 y 2, sin llegar al 3, que puede aislarlos.
XL. Temen que se los estigmatice.
J.H. En ocasiones, los padres han llamado la atención sobre ello, pero el nivel 3 es poco habitual. Ahora, el TDAH puede acarrear estigmatización. Para evitarlo, hay que escuchar a los niños y tener en consideración sus opiniones en la práctica pedagógica.
XL. ¿Por ejemplo?
J.H. Quizá el profesor está poniendo todo su empeño en proveer una educación especial, pero el estudiante se siente excluido. Al mismo tiempo, la propia etiqueta de chaval con TDAH ya causa estigma. A menudo no quieren que sus compañeros lo sepan, para no ser los diferentes. El sistema finlandés está luchando contra estos fenómenos negativos.
XL. Las clases duran 45 minutos... 
J.H. Eso y los frecuentes descansos suponen una ventaja no solo para los niños con TDAH, sino para todos.
XL. En Finlandia no hay que esperar el diagnóstico clínico para que la escuela actúe. 
J.H. Los procesos de diagnóstico pueden ser muy largos, y lo importante es que el estudiante reciba un apoyo cuando surge la necesidad. El sistema finlandés es preventivo. Y algo que lo hace muy especial es el uso tan extendido del nivel 2. La apuesta por la inclusión, por que estudien en clases normales con sus compañeros, es muy importante.
XL. ¿Qué ventajas ven en el sistema educativo finlandés?
J.H. El nivel de sus profesores: todos deben poseer un título de máster. Y es una profesión respetada. También tenemos un sistema flexible que se adapta a los distintos ritmos de aprendizaje de sus estudiantes. Y un apoyo multidisciplinar en las escuelas: de salud, psicológico, profesores de educación especial...
XL. ¿Y sus desventajas?
J.H. No todos los municipios ni todos los centros tienen los mismos recursos.
Diario de una madre
Tiene dos hijos con TDAH. No quiere dar su nombre, pero durante años llevó un pequeño diario donde apuntaba su batalla diaria por sacar adelante los estudios de sus hijos. Publicamos un extracto.
-2005-2006
La primera visita al neurólogo: Sara, con 5 años, todavía no sabe leer: ha terminado educación infantil y su profesora nos dice que algo no marcha. Visitamos un neurólogo, y llevamos también a Álvaro, de 7 años, siempre despistado. Diagnóstico: normalidad, pero recomienda estudio psicológico. Así comenzó nuestro peregrinaje de especialista en especialista, hasta lograr un diagnóstico de TDAH, que no llegó hasta el año 2011.
-2006-2007
La maestra inflexible: Sara empieza primaria. No lleva ni un mes y su profesora ya ha decidido que va a repetir, que debía haber repetido ya, pero como no ha sido así se encargará ella misma. La maestra nos muestra, embobada, los trabajos de niños con sobresaliente, no se da cuenta de que a ella la nota se la va a dar el éxito que obtenga con un niño con TDAH. Álvaro, de 8 años, hace cuentas a diario. Son larguísimas y le salen mal. Por un día que le salen todas bien, su profesora sentencia: «Muy sucio».
-2007-2008
«¡Mal, no Atiendes!»: Sara siempre cuida la presentación. Tiene un buen sentido de la proporción y el color. Su letra es fina, madura y agradable. Hace los deberes con mimo, usa colores, pero comete un error tras otro. La profesora tacha con rotulador grueso cada página. «¡Mal, no atiendes!». Sara no dice nada. Se me parte el corazón. Álvaro es brillante exponiendo oralmente, pero eso no le sirve de nada porque no le computa en la nota. En los exámenes escritos falla estrepitosamente.
-2008-2009
Diagnóstico: son vagos: Sara no usa los dedos para las cuentas. Es buenísima en cálculo, pero los problemas... Lee por encima el texto y al instante decide que suma esto y resta lo otro y multiplica lo de más allá. Álvaro y Sara no siguen el ritmo de la clase, se dejan los libros en el cole y los cuadernos con las tareas hechas en casa. Nunca saben qué deberes tienen. Ni cuándo hay un examen. Ortografía, horrible. Pero son buenos y trabajadores. Valoración de los profesores: vagos.
-2009-2010
Notas catastróficas: Suspensos y suspensos. Pero no me cuadra. Mis hijos no son tontos. Y no hacen otra cosa más que estudiar. Se despistan, hay que estar pendientes. Monitorizarlos. Su abuelo, que fue profe, ayuda a Álvaro con el álgebra, pero suspende igual. «¡Si sabes muchas mates!», le dice el abuelo, que no entiende qué pasa. A veces creo que Álvaro no es capaz de materializar sus conocimientos, como si la espesa motricidad de su escritura lo llevara a alguna especie de «espesor intelectual».
-2011-2012
Tanto esfuerzo...: Sara es una niña alegre, pero ha perdido la esperanza. No quiere ir al psicólogo. Está harta. Va a los exámenes con ilusión y, cuando trae su montaña de suspensos, te dice: «¿Ves, mamá?». Pero a continuación se pone a trabajar. Es fuerte. Álvaro también parece optimista. Pero es una máscara. Es ya adolescente y su padre y yo lo seguimos de cerca. Sabemos que debe ser capaz de hacer solo el recorrido, pero le falta motivación; nunca ha visto que el esfuerzo reporte triunfos.
-2013-2014
Cambio de tercio...: Los cambiamos de centro. Aquí, las cosas son distintas. Pueden hacer exámenes orales, más tiempo para las respuestas y, sobre todo, valoran el trabajo diario, los progresos, y no solo el examen. A pesar de todas las dificultades y de la baja autoestima de mis hijos, empiezan a mejorar. Pero siempre a costa de un sobreesfuerzo constante y agotador para los niños y para nosotros, sus padres.
-2014-2015
Guardar el talento: Álvaro tiene 18 y Sara, 16. Están saliendo adelante. Aprueban. Y lo que es mejor, salen con amigos... Antes no tenían. Su padre y yo seguimos estudiando con ellos. Hay quien nos lo critica. «Si no pasa nada, cada uno es como es, ¡tu hijo será artista!», dicen. Vale, pero entonces que nadie ridiculice sus despistes o tache sus trabajos, que ensalcen su imaginación y que puedan demostrar lo que saben, más allá de un examen. Y así lleguen a ser artistas... O lo que se propongan.

TÍTULO: ENTREVISTA,Yanis Varoufakis: "No sé si podré hacer este trabajo"

Entrevista

-foto-Yanis Varoufakis: "No sé si podré hacer este trabajo"

No lleva corbata, ni escolta ni se muerde la lengua. El ministro de Finanzas griego es un político diferente y no solo en su país. También en Europa. Sus detractores lo tachan de bravucón. Sus fieles, de soplo de aire fresco. Del éxito de su gestión depende el futuro de Grecia e incluso la moneda única europea. Hablamos con él.
Han ido de capital en capital, buscando apoyos, pidiendo aplazamientos. El nuevo primer ministro griego, Alexis Tsipras, y su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, saben lo que es estar con el agua al cuello. Grecia vive con la amenaza de quedarse sin dinero. Sin embargo, esa presión apenas se le nota a Yanis Varoufakis durante esta conversación en un hotel en Berlín, a la que acude sin corbata, sin ayudantes, sin guardaespaldas.
XLSemanal. En medio de la vorágine diplomática, ¿encuentra tiempo para reflexionar sobre su nuevo trabajo?
Yanis Varoufakis. Me gustaría tenerlo. Somos un Gobierno sin experiencia, y no nos han dado tiempo para empezar con el trabajo de los ministerios. Estamos trabajando a punta de pistola. El hecho de ir corriendo de reunión en reunión tras noches sin dormir prueba lo mucho que la crisis ha afectado al alma europea.
XL. ¿La política funciona como usted se esperaba?
Y.V. Por desgracia para Europa: sí. Pero nunca tuve expectativas muy altas... Me estoy dejando la piel en el ring porque me horroriza el estado en el que se encuentra la democracia europea. Si en Europa tenemos un déficit, es de democracia. Estamos transformando las instituciones que deciden sobre la vida de la gente en zonas sin democracia. Y de eso se aprovechan ciertos poderes oscuros.
XL. Ahora es ministro de Finanzas y puede hacer que las Bolsas tiemblen con solo una palabra. ¿Cómo se siente?
Y.V. Es un poder que preferiría no tener. No me mueve el poder. Puede sonar hipócrita, pero lo digo en serio. Y lo mismo se aplica a muchos miembros de nuestro Gobierno. Preferirían estar en la oposición. Se estaba bien en nuestro rinconcito a la izquierda [ríe].
XL. ¿Entonces por qué está usted en esto?
Y.V. Llevaba cinco años criticando esa política que asegura que no hay alternativa a nuestro rumbo actual. Y, un buen día, un hombre llamado Alexis Tsipras me preguntó: «Si llegamos al poder, ¿te gustaría poner en práctica tus ideas?». En momentos como ese tienes que ser consecuente con tus palabras. No es cuestión de si quieres o no quieres. Lo haces porque tienes que hacerlo.
XL. Es científico y profesor. ¿Qué le hace estar seguro de que es capaz de dominar el trabajo político?
Y.V. Nada en absoluto. No sé si podré hacer este trabajo. Quiero dar lo mejor de mí, pero no le diré que voy a tener éxito. Sería un necio o un mentiroso si lo hiciera, y no soy ninguna de las dos cosas. Lo que puedo hacer es trabajar día a día. Y veremos.
XL. Parece cambiar de opinión con frecuencia: primero amaga con que podrían ayudarlos los rusos, luego ya no...
Y.V. Eso no es cierto. Siempre he sido muy claro. «Primero quiere una quita, luego no quiere», eso dicen por ahí. Pero no. No. Llevo años diciendo lo mismo: cuando no se puede saldar una deuda, hay que recurrir a una quita. Se le puede llamar como se quiera, tanto el alemán como el griego son idiomas con gran inventiva. Pero lo importante es que la deuda griega no se puede pagar en un futuro cercano. A la quita que se produjo en 2012 ya la llamamos de otra manera. Grecia estaba en bancarrota, pero los europeos no quisieron admitirlo. Las pérdidas de los bancos debidas a la quita recayeron sobre el contribuyente griego y, al final, fueron transferidas a Bruselas, Berlín y Fráncfort. Aquello fue muy cínico. Lo que nos prestaron los europeos no fue por solidaridad, el dinero fue a parar a los bancos. Eso es lo que queremos cambiar.

XL. ¿Qué espera lograr de Angela Merkel y su ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble?
Y.V. Angela Merkel es la política más astuta de Europa con diferencia, no cabe duda. Y Wolfgang Schäuble quizá sea el único político europeo con sustancia intelectual. Es un europeo convencido y un firme federalista.
XL. Pero una vez le atribuyó usted a Merkel un «pensamiento mágico». Fue hace dos años...
Y.V. Eso es mucho tiempo en la política europea. Creo que la cosa iba de cómo salir de la crisis. El Gobierno de Barack Obama había impulsado una política financiera expansiva y la Reserva Federal de los Estados Unidos hacía otro tanto con la política monetaria. Los británicos habían hecho recortes, pero su Banco Central inyectaba dinero en el sistema. Sin embargo, los europeos solo querían ahorrar. Eso nunca ha funcionado. Lo demuestra el pasado y la teoría económica. Creer en eso es lo que yo llamo 'pensamiento mágico'.
XL. Así que, según usted, solo hay que poner fin a la austeridad y todo irá sobre ruedas. Si tan sencillo es, ¿por qué en Europa nadie ha llegado a esa misma conclusión?
Y.V. Tenemos que mejorar nuestra coordinación. Muchos políticos europeos no tienen valor para salirse del camino marcado.
XL. Hombre, los países persiguen sus propios intereses... 
Y.V. Y logran el efecto contrario. Quizá consigan alcanzar un equilibrio de intereses, pero se trata de un equilibrio terrible que conduce a una depresión como la de los años treinta del siglo pasado. O a una deflación como la que tenemos ahora. En Europa tenemos un nivel de endeudamiento muy alto, pero en el mercado financiero de Fráncfort hay miles de millones de euros parados, sin usar. De esta situación solo se puede salir con un New Deal como el de los Estados Unidos en los años treinta: el Estado invirtió ese dinero improductivo y, cuando la gente vio que se construían casas, se hacían carreteras, que los trabajadores tenían dinero, empezaron a invertir dinero ellos también.
XL. Usted mismo se vio afectado por la crisis, se marchó de Grecia hace dos años y se fue a Texas a dar clases en la universidad.
Y.V. Ya no podía seguir con mi trabajo, se habían producido muchos recortes en la facultad. Cuando me hice cargo del Ministerio de Finanzas, algunos me dijeron: «Tienes suerte... Si las cosas no funcionan aquí, siempre puedes volverte a Texas». Pero no, no es eso lo que quiero. Dejé mi puesto en Austin. De hecho, mientras hablamos ahora, mi mujer está desmontando nuestra casa allí.
XL. También se dice que recibió amenazas de muerte.
Y.V. Eso fue en 2011.
XL. ¿Y por qué fue?
Y.V. En aquella época ayudaba a periodistas a destapar escándalos bancarios. Una noche sonó el teléfono y una voz me preguntó si mi hijo [en rigor, su hijastro, Nicolas, hijo de su actual mujer] había llegado ya a casa. Luego, me describió el camino por el que había venido. Y dijo: «Si quiere que su hijo siga volviendo a casa, deje de investigar los negocios de los bancos». Ese fue otro de los motivos que me llevó a Texas.
XL. ¿Quién se encontraba detrás de aquellas amenazas? 
Y.V. No tengo ni idea. Tampoco tenía miedo por mí. Pero si el objetivo es un hijo, tienes la obligación de hacer algo.
XL. En Grecia, los bancos forman parte de una élite de superricos que se han beneficiado de la crisis.
Y.V. Sí, pero los aplastaremos.
XL. ¿Cómo? 
Y.V. Todavía no lo sé. Pero los tumbaremos. Para ello necesitamos la ayuda de los alemanes. Somos el primer Gobierno que se propone acabar de verdad con los cárteles de nuestro país.
XL. Pero si Grecia ni siquiera ha sido capaz de crear un sistema impositivo que funcione.
Y.V. El Gobierno anterior se limitó a fingir que quería hacer reformas. Basta con fijarse en su legislación fiscal, que concedía una especie de inmunidad fiscal a las personas a las que había que gravar. Es como preguntarle a un pavo si quiere que lo sacrifiquen por Navidad.
XL. ¿Y cómo quiere cambiar esa situación?
Y.V. Ahora contamos con una buena base de datos y sabemos cuánto dinero ha salido de Grecia y se ha transferido a cuentas en Europa y en otras partes del mundo. Al menos es lo que me dice la gente de mi ministerio. Podría saberlo con mayor exactitud si no tuviera que estar todo el tiempo de una punta a otra de Europa suplicando un poco de aire para respirar. Tenemos casos de personas que durante el año pasado se llevaron al extranjero 1500 millones de euros, pero que no han pagado más de 5000 euros anuales de impuestos en los últimos 20 años. ¿Cómo es posible? Hay que usar esos datos.
XL. ¿Se refiere a la lista que Christine Lagarde, la presidenta del Fondo Monetario Internacional, envió a Atenas con los nombres de 2059 griegos con cuentas en Suiza?
Y.V. La lista Lagarde solo afecta a un banco. Nosotros tenemos una lista de todos los bancos y de todas las transferencias. Mis empleados dicen que, hasta ahora, se les impedía perseguir esos casos desde las altas instancias.
XL. Parece usted el modelo del antipolítico. Vuela en clase turista, monta en moto. ¿Todo este simbolismo no lo desvía de los verdaderos problemas?
Y.V. No tiene nada que ver con simbolismos. Hace días, en Roma, había coches de la Policía abriéndonos paso. Esas cosas me ponen enfermo. ¡No teníamos prisa, no llegábamos tarde! Todavía quedaba una hora para la reunión. No soy tan especial como para que corten el tráfico. Quiero seguir viviendo mi vida. Quiero seguir montando en moto e ir a casa andando. ¿Tengo que ser desgraciado solo porque ahora soy ministro? Hay gente que me dice: «¿Por qué te vistes así?». ¡Si siempre me he vestido así! ¿Por qué debo cambiar?
XL. En sus primeros días como ministro se le veía casi siempre con una cazadora de cuero. Ya no la lleva.
Y.V. Si estuviéramos en Grecia, la llevaría. En mi país, nunca llevo corbata. Ni siquiera me la puse en la Cámara de los Lores británica. ¿Tengo que llevar corbata por ser ministro? Si obligas a alguien a vestirse de romano, empieza a pensar de otra manera. Y yo no quiero pensar de otra manera.
XL. Hace poco escribió en su blog que no quería convertirse en político. ¿Por qué?
Y.V. Aprecio el debate y la dialéctica socrática. En una discusión, unos aprenden de otros. Pero mire los debates del Parlamento o la televisión. Tratan de aniquilar y destruir al otro. Si acabo convirtiéndome en alguien así, deberían fusilarme.

Privadísimo
-De familia de clase media, estudió en un exclusivo colegio privado.
-Su padre, ingeniero, estuvo en prisión por pelear en el bando comunista en la guerra civil de 1946-1949.
-Su madre fue feminista del Sindicato de Mujeres de Grecia.
-Vivió en el Reino Unido hasta el tercer mandato de Thatcher. No lo soportó más y se fue a Australia en 1988.
-Rechazó la nacionalidad británica al marcharse a Sídney. Obtuvo la australiana, que mantiene con la griega.
-En su blog habla de su vida privada. Tiene miles de fans en Twitter.
-Casado con la artista griega Danae Stratou, tiene una hija Xenia de una relación anterior. Ella vive en Australia. 
-Habla cada día con Xenia por Skype. Es un pilar de su vida.
-Su último libro, El minotauro global, se ha agotado en España. Escribe su nombre con una sola 'n' por motivos estéticos.
Toda una vida... de 'casual sport' 
«Hay gente que me dice: '¿Por qué te vistes así?'. ¡Si siempre me he vestido así! ¿Por qué debo cambiar? ¿Por ser ministro?». Arriba, con su actual mujer, la artista Danae Stratou. Abajo: en sus tiempos de profesor universitario en Sídney.
LOS INTOCABLES DE GRECIA
El mayor puerto de yates del país, la marina de Flisvos, es propiedad de Spiros Latsis, el hombre más rico de Grecia. Aquí tiene anclado su yate, de 122 metros de eslora, donde se han paseado desde el príncipe Carlos hasta George Bush. Discreto, es difícil cuantificar su riqueza. En 2008 ocupaba el puesto 68 de la lista Forbes, con 11.000 millones de dólares. La crisis le causó graves pérdidas, pero el Eurobank que forma parte de su imperio financiero sobrevivió gracias al rescate bancario de la UE. El tambaleante banco recibió una inyección de más de 4000 millones de euros... solo en 2012.
-EL VERDADERO PODER EN GRECIA: Latsis y un puñado de multimillonarios son quienes ostentan el poder real en Grecia. Algunos primeros ministros han llegado a someter a la aprobación de estos oligarcas sus gabinetes. Según el banco suizo UBS, 559 multimillonarios acumulan una fortuna equivalente a la mitad de todo el PIB griego. Una cuarta parte se la reparten los 11 más ricos. Mientras el país sufre recortes, estos millonarios han aumentado su riqueza de 14.000 millones de euros a casi 17.000 entre 2013 y 2014.
-EL CLAN DE LOS ARMADORES: Los armadores controlan un 15 por ciento del transporte marítimo mundial, y sus ganancias ascienden a 17.000 millones de euros al año. Pero no pagan apenas impuestos. La exención fiscal sobre sus ganancias está incluso garantizada por la Constitución. Además, según denuncia la revista alemana Stern, al Estado se le escapan miles de millones al año por culpa del petróleo introducido en el país de forma ilegal, y al margen de impuestos, y que luego se vende como combustible en las gasolineras del país a precio de mercado. Clan Vardinoayannis
-¿EL SECRETO? CREARSE LEYES A MEDIDA: El clan Vardinoyannis, con una fortuna de 600 millones de euros, se ha hecho tan poderoso que ha barrido del mercado griego a la multinacional Shell. Desde este año, ya no hay ni una sola gasolinera de Shell en Grecia. Una serie de sucesivas leyes, de carácter cuestionable, había ido haciendo que el negocio le resultara cada vez menos rentable a la multinacional. Finalmente, ante una disposición que obligaba a la empresa a mantener almacenadas enormes cantidades de petróleo como «reserva nacional de seguridad», Shell tiró la toalla.
-PERIODISTAS AMENAZADOS: Por ejemplo: 20 cámaras vigilan la casa de Kostas Vaxevanis, el periodista de investigación más reputado, desde que cuatro hombres asaltaron su casa. En el caso se vio implicado un agente de los servicios secretos.
-LOS PAPELES DE WIKILEAKS: Los magnates griegos no se han reunido ni una vez para ofrecer consejo y ayudar para sacar al país de la crisis. En uno de los cables de los Estados Unidos publicados por Wikileaks se hablaba de una red: «Un pequeño grupo de magnates está estrechamente vinculado con la política mediante el parentesco, las bodas o el adulterio. Sus relaciones son más complejas que las de los dioses y semidioses de la mitología griega».

DESAYUNO--CENA--DOMINGO--MANUEL ESTEVEZ,./ VIAJANDO CON CHESTER, EL DEDO ACUSADOR,./ LA COCINA DOMINGO , VAINAS CON TOMATE Y HUEVO ESCALFADOS,.

TÍTULO: DESAYUNO--CENA--DOMINGO--MANUEL ESTEVEZ,.

DESAYUNO--CENA--DOMINGO--

 Manuel Estévez: "En el cole, todos me dicen que a ver si les enseño algo a las cocineras del comedor",.


Acabo de cumplir 12 años y soy de Valencia. He ganado 'MasterChefjúnior 2'. Una parte de los 12.000 euros del premio me la voy a gastar en cursos de cocina.
XLSemanal. Vas a ayudar a tus padres, dices, reformando la cocina de tu casa «para trabajar en condiciones».
Manuel Estévez. Es que es muy pequeña para estar los tres juntos y hay que tirar una pared. Pero me han dicho que no hace falta que los ayude, que me gaste el dinero en lo que más quiera.
XL. Querías estudiar Arquitectura, pero ahora ya no lo tienes tan claro.
M.E. Sí, puedo hacer las dos cosas. Primero construyo el edificio, luego pongo el restaurante y al final le echo un vistazo a ver cómo va. La cocina me gusta mucho, pero es muy dura.
XL. ¿A qué se dedican tus padres?
M.E. Mi madre es informática en el hospital de La Plana, de Castellón, y mi padre, profesor de Telecomunicaciones en la universidad, tiene una miniempresa y trabaja también con los militares. A los dos les encanta cocinar.
XL. Siendo valenciano, ¿cómo se te da mal el arroz?
M.E. No se me da mal: me puse nervioso porque no controlaba bien los fuegos del plató. En casa lo hago mejor, aunque el especialista en paellas es mi padre.
XL. Te chiflan los caracoles, la anguila, las mollejas, pero odias los garbanzos. ¿Eres un poco extraterrestre...?
M.E. Nooo. En el cole nos inflan a garbanzos y alubias; las ponen tan malas que las he aborrecido. Todos me dicen que a ver si les enseño algo a las cocineras. Espero que no los oyeran...
XL. ¿Te has convertido en el líder? 
M.E. Sí, ¡jolín! Los padres de mis amigos me piden recetas, y todos los de la ESO, autógrafos. En la calle, me paran y se hacen fotos conmigo. Ahora acaba de entrar aquí una familia, porque me han reconocido a través del cristal.
XL. Y, encima, sacas buenas notas.
M.E. Es que, si no, no hubiera podido entrar en MasterChef; porque, como nos perdimos un poco de cole al principio, solo entraban los que pudieran recuperarlo sin dificultad.
XL. El programa se terminó de grabar en octubre, ¿desde entonces has guardado el secreto de tu triunfo?
M.E. Sí, el peligro era mi hermano pequeño, que lo cuenta todo. ¡Pero, fíjate, tampoco él lo ha contado!
XL. Por cierto, ¿quién te corta el pelo?
M.E. Fernando, mi peluquero de Valencia; y ha puesto una foto mía enorme en la puerta que pone: «Soy el peluquero de Manuel» [ríe].
XL. ¿Ligas más con las niñas desde que has ganado el concurso?
M.E. ¡Hombre, no! Es que aún soy pequeño. Eso, para más adelante.

Su desayuno: «Tomo de todo: un vaso de leche, un zumo de naranja, un par de tostadas con miel y azúcar, algo de fiambre y algún trozo de bollo o tarta».

La cena un filete de pescado con ensalada de tomate y lechuga, pan, beber agua, postre una naranaja,.

 TÍTULO: VIAJANDO CON CHESTER, EL DEDO ACUSADOR,.

Resultado de imagen de viajando con chesterfoto,.

Quizá la mayor bendición de vivir en un mundo mediático es la visibilidad que procura a causas, dramas e injusticias que de otro modo pasarían por completo inadvertidas. Gracias a los medios sabemos, por ejemplo, del sufrimiento de los afectados de hepatitis C, de la interminable historia de la violencia de género y de otras monstruosidades como la ablación de clítoris o el tráfico de órganos. Sin embargo, resulta que hasta el horror tiene fecha de caducidad en un mundo tan acelerado como el nuestro. Esta es la única explicación que se me ocurre para lo que está sucediendo con las víctimas de la talidomida.
Como ustedes saben, entre finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, el laboratorio alemán Grünental comercializó un fármaco, supuestamente destinado a combatir las náuseas en el embarazo, que produjo terribles malformaciones a los niños. Nada más conocerse los efectos del producto en cuestión, las familias de estos niños, unos sin piernas, otros sin brazos, algunos afectados en todas sus extremidades, pleitearon y ganaron para ellos multimillonarias querellas contra Grünental. Así ocurrió en el mundo entero, salvo en España, donde después de litigar durante años y años se les concedió a las víctimas una indemnización de 204 millones de euros para ser repartida entre todos los afectados. Increíblemente, sin embargo, en octubre de 2014, un tribunal de la Audiencia Nacional (me pregunto cómo duermen estos caballeros por las noches) anuló la tan largamente esperada indemnización aduciendo que la demanda contra Grünental había prescrito.
¿Han visto ustedes, desde entonces, a la opinión pública o a los protestadores habituales rasgarse las vestiduras y mesarse los cabellos ante tamaña injusticia? La cuestión ha merecido apenas unas líneas en los periódicos y un par de minutos en la televisión, nada más. AVITE, Asociación de Víctimas de la Talidomida, decidió entonces convocar algunas movilizaciones, pero parece como si su tragedia también hubiera prescrito. Hace unas semanas, por ejemplo, doscientas víctimas, en compañía de otros afectados venidos de diversos países de Europa, se concentraron para reclamar justicia ante las puertas del Palacio de la Moncloa, coincidiendo con el Consejo de Ministros. Convencidos de que el Gobierno está riéndose de ellos, optaron por llevar una guillotina para representar los brazos, piernas, pies y manos que Grünental les amputó antes de nacer. También un féretro para enseñar a la sociedad cómo se está acabando con las víctimas de tamaña monstruosidad tras cincuenta y nueve largos años sin ayuda. «¿Qué parte de nuestros cuerpos tienen todavía que cortarnos para que el Gobierno nos haga caso?», preguntaba uno de los afectados. Mientras otro, venido de Alemania expresamente para apoyar a sus compañeros españoles, recordó que se trata de un caso único y muy diferente a lo ocurrido en el resto del mundo, donde no solo no hubo que esperar sesenta años, sino que la justicia resolvió, obviamente, a favor de los afectados y no de una poderosa farmacéutica. «Que nos detengan si quieren -comentaba irónicamente una de las manifestantes a las puertas de la Moncloa-. Si la Policía nos tiene que poner las esposas, sencillamente no podrá porque no tenemos brazos».
Tampoco tienen voz, lamentablemente. En este mundo hiperinformado y a la vez caprichoso y arbitrario en el que vivimos, la sordera acaba siendo selectiva. Hay tragedias que tienen eco y otras que no; hay víctimas con las que todos se solidarizan y otras a las que se prefiere olvidar. ¿Por qué? ¿Será porque muchas de las amputadas víctimas de la talidomida no tienen dedos acusadores que levantar contra la injusticia? En ese caso creo que deberíamos ser nosotros, que por fortuna sí los tenemos, quienes los alcemos para que no se olvide nunca esta tragedia. 

TÍTULO:  LA COCINA DOMINGO , VAINAS CON TOMATE Y HUEVO ESCALFADOS,.

foto,.

Ingredientes: 800 gramos de vainas, 400 gramos de tomate frito, 2 cebolletas, 3 dientes de ajo, 30 gramos de aceite de oliva virgen extra, 2 huevos, sal y pimienta.
Elaboración: se lavan y se limpian las vainas: le quitamos los hilos interiores y la punta de arriba y la de abajo. Se pela y se pica la cebolleta. Se pelan y se filetean los ajos. Echamos las vainas en agua ya hirviendo con sal y las cocemos durante unos 10 minutos, aproximadamente, con la olla siempre destapada para que la vaina no se oscurezca y se mantenga bien verde. Durante 8 si queremos que nos queden un poquito al dente.
En una cazuela se sudan las cebolletas y el ajo con los 30 gramos de aceite de oliva durante unos 7 minutos. Las sudamos tapando la cazuela para que el propio vapor del sofrito impida que las cebolletas y el ajo cojan color. No se debe echar más aceite del necesario, para que no quede grasiento.Se añade entonces el tomate frito, se mezcla bien con las cebolletas y los ajos y se cuece este conjunto otros 5 minutos. Se escurren después las vainas y se colocan en la cazuela con la salsa de tomate, añadiéndole un poco del agua de la cocción de las vainas; 2 o 3 cucharadas. Se mezcla bien todo y se deja otros 2 minutos al fuego, permitiendo que las vainas se estofen en el sofrito. Si la salsa queda muy espesa, se puede aligerar con un poco más de agua de la cocción de las vainas. Después se rectifican la sal y la pimienta.
Acabado y presentación: se escalfan unos huevos y se disponen sobre las vainas guisadas con tomate. La forma más sencilla de hacerlo es cascando dos huevos sobre las vainas, se tapa y, cuando haya cuajado, se sirve directamente.
Mis trucos
Al comprar las vainas, deben estar brillantes y tener un verde vivo, que estén tersas y que, al romperse, crujan (si se doblan fácilmente es una mala señal). También es importante que las semillas se noten poco.
Reinos de humo, por Benjamín Lana
Lo mejor del mundo
En Madrid Fusión compiten seis cocineros, sin clasificaciones previas, y en lo que se hace una besamel eligen 'la mejor croqueta de jamón del mundo'. En mi pueblo se celebraba cada fiesta de san Pantaleón el mundial de carreras de burros y era un campeonato igual de competitivo. Máximo seis. Quiero creer que en croquetas y pollinos hay un poco de sorna, y me gusta la gente que reivindica el humor y lo lúdico. Pero detrás anida también esa tendencia perversa y castrante, cada vez más presente en la vida y la gastronomía, de enseñar y aprender el mundo con la relación ordinal y el ranking como única herramienta. En los casos en que es necesario para el negocio llegamos hasta 'los cincuenta mejores'. Pero casi siempre nos sobra con los diez, ese número perfecto para los pitagóricos, que ahora representa el ideal de clics por visita en las páginas de Internet. El camino occidental hacia la simplificación y empobrecimiento de todo tipo de conocimiento parece no tener fin.
Hemos pasado del momento Guinness, que consistía en discurrir la cosa más estrambótica y ridícula con tal de figurar en el libro como el mejor del mundo, al momento lista, con el agravante de que ahora en lugar de sonreír nos lo tomamos en serio. El mundo no es una serie de fenómenos y seres que se apilan de mayor a menor. Las relaciones entre las cosas y las personas son mucho más ricas, sorprendentes y complejas. No metamos todo en una celda de Excel. Reivindiquemos el placer del autodescubrimiento y la sorpresa, lo nutritivo del viaje. ¡Vivan los segundos! ¡Y el postre! Próximo domingo: Carlos Maribona,.