jueves, 23 de abril de 2026

El paisano - Viernes - 24 - Abril - Gelves ,. / HOSPITAL - Salud - Svetlana Mojsov ,. / VACACIONES - EUROPA DE PELICULA - La gran novedad de Fitur 2026: experiencias que marcan la decisión de viajar ,. / VUELTA AL COLE - Marea Azul en el colegio Juan Güell ,. / EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles - 22 , 29 - Abril - España - Tragedia en los ferrocarriles - Accidente de tren en Adamuz: Cuando las vibraciones hacen temblar el vaso de café,. / EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes - 24 - Abril - Isabel Coixet - Una carrera de 54 años ,.

TITULO: El paisano - Viernes - 24 - Abril  - Gelves ,.

Viernes - 24 - Abril   a las 22:10 horas en La 1 , foto,.

 Gelves,.

 Los Repobladores" descubre en Gelves y Ardales dos historias de talento internacional que ha elegido el medio rural andaluz de www.canalsur.es

En Gelves, el programa se acerca a la trayectoria de Yukiko, artesana de origen japonés reconocida por su trabajo en cerámica. Su interés por este oficio comenzó en su ciudad natal, en la provincia de Yamanashi, donde inició una carrera marcada por la búsqueda de técnicas y procesos que más tarde la llevarían a descubrir la tradición ceramista española. Tras un viaje a Sevilla en 1993, decidió instalarse definitivamente en nuestro país y establecer su taller en este municipio sevillano a orillas del Guadalquivir.

Junto a su marido, Guillermo Gil, y el también artesano Ángel Medina, desarrolla piezas que han recibido importantes reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Artesanía. Su obra ha llegado a instituciones culturales de referencia como los museos Thyssen o Guggenheim. Desde su taller en Gelves, Yukiko continúa dando forma a un proyecto creativo que combina tradición, innovación y proyección internacional.

 

TITULO: HOSPITAL - Salud - Svetlana Mojsov ,.

 Svetlana Mojsov,.

La científica sin la que no existiría Ozempic (y no querían reconocerlo),.

Mojsov, nacida en Skopie, capital de la actual Macedonia del Norte, posa en el Centro de Recursos de Proteómica de la Universidad Rockefeller, en Nueva York, a donde llegó en 1972. Stephanie Diani

«Me quedé en 'shock' al no ver mi nombre en las patentes», dice la bioquímica, cuya investigación fue clave para revolucionar el tratamiento de la diabetes y la obesidad. Sus colegas varones se atribuyeron todo el mérito y ahora Mojsov nos cuenta su lucha de 40 años en pos de la justicia.

En cuanto la rata dejó de moverse por efecto de la anestesia, el técnico de laboratorio le extirpó el páncreas. No había tiempo que perder: el órgano apenas sobreviviría una hora fuera del cuerpo del animal. Con sumo cuidado, el técnico colocó el páncreas en una pequeña cámara y, con precisión, lo empapó en un cóctel químico preparado por Svetlana Mojsov.

Era el año 1986 y se hallaban en el laboratorio de Gordon Weir, eminencia mundial en el estudio de las hormonas, en el Centro de Diabetes Joslin, en Boston. Mojsov, nacida en la antigua Yugoslavia, tenía 39 años. Llevaba investigando en Estados Unidos desde hacía 14 y, por fin, tenía a su alcance el gran avance que estaba persiguiendo.

 
foto - Mojsov recibió en 2024 el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, junto con otros cuatro científicos. Habener era uno de ellos, pero no acudió a la ceremonia en Oviedo. A su izquierda, Daniel Drucker.

«Recuerdo la emoción al conocer los resultados», dice hoy Mojsov en su oficina de la Universidad Rockefeller, en Nueva York. El compuesto que ella había creado con el péptido GLP-1 permitió que el páncreas de la rata hiciera lo que la diabetes le impedía hacer: liberar insulina cuando aumentaba el nivel de azúcar en sangre.

Pensó entonces que aquello abriría el camino a un revolucionario tratamiento para la diabetes. Cuatro décadas después se descubrió que, en realidad, era mucho más importante de lo que pensaba. Su creación es hoy el componente clave de fármacos como Ozempic, Wegovy, Mounjaro y Zepbound, utilizados por decenas de millones de personas en todo el mundo, mayoritariamente occidentales, para bajar de peso. Una popularidad que, creen sus fabricantes, se duplicará o triplicará en pocos años, ya que, además de ayudar a perder casi una cuarta parte del peso corporal, tratan o previenen la diabetes tipo 2, la enfermedad renal y la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

Mojsov creó en 1986 la fórmula para hacer efectivo el GLP 1, hoy la base del Ozempic, pero quien solicitó la patente del fármaco para la diabetes en 1992 se 'olvidó' de incluirla

Pero hay más. La ciencia investiga si también pueden ser eficaces contra la demencia, el síndrome de ovario poliquístico, afecciones de la piel como la psoriasis, inflamación crónica... Incluso si podrían tratar adicciones al tabaco, al alcohol o al juego. La propia Mojsov, a sus 78 años, trabaja en ver cómo la inteligencia artificial puede ayudar a descubrir nuevos usos para el GLP-1. Y todo comenzó en Boston aquel día de 1986.

Aun así, durante las décadas siguientes, su participación en aquel hallazgo fue desapareciendo poco a poco de los registros. Tres hombres –dos de ellos colaboradores suyos– ganarían los galardones más prestigiosos de la ciencia biomédica por su trabajo sobre el GLP-1, dejándola relegada a una mera nota al pie cada vez más difuminada. Esta es la historia de cómo ocurrió semejante injusticia y el modo en que Svetlana Mojsov consiguió repararla.

Un traidor... dos pisos más abajo

En 1972, una joven de 25 años recién graduada en la Universidad de Belgrado llegaba al aeropuerto JFK de Nueva York. De corta estatura y delgada, Mojsov soñaba con dejar su huella en la ciencia desde su nuevo destino en la Universidad Rockefeller, una institución dedicada a la investigación biomédica en el opulento Upper East Side de Manhattan.

La obesidad no era entonces una preocupación en Estados Unidos, pero Mojsov y sus compañeros de doctorado se enteraron de que el hospital del campus realizaba estudios metabólicos en pacientes con sobrepeso severo. Para Mojsov, criada con modestas porciones de platos como pastel de espinacas o 'goulash', era evidente que los estadounidenses comían de forma poco saludable y en exceso. «Recuerdo el pastrami y las hamburguesas gigantes con queso. Nunca había visto esos tamaños de carne con patatas. Todo lo que había en los platos era enorme».

Su mentor, el Nobel de Química Bruce Merrifield, le aconsejó anotar toda su investigación en unos cuadernos y gracias a ellos, Svetlana logró entrar en la patente

El consenso entonces era que la obesidad era un problema de falta de fuerza de voluntad, hasta que un científico llamado Doug Coleman descubrió en 1973, un año antes de que Mojsov llegara a Estados Unidos, que existía un «factor de saciedad» en la sangre que los obesos no conseguían producir. Ese fue el primer paso.

Mojsov, mientras tanto, comenzó a investigar la diabetes en la Rockefeller como parte del equipo de Robert Bruce Merrifield, futuro ganador del Nobel. Completó el doctorado en Bioquímica en 1978 y siguió trabajando en la materia hasta que, en 1983, se mudó a Boston con su esposo, Michel, un inmunólogo en el Hospital General de Massachusetts. El complejo, con su prestigioso centro de diabetes, es el epicentro de la Facultad de Medicina de Harvard, caracterizado por una jerárquica rigidez dominada por los médicos formados en la propia Harvard.

La función inicial de Mojsov consistía en crear proteínas para otros científicos, pero rápidamente alcanzó el estatus de investigadora sénior, clave para obtener financiación y, con ella, independencia. «Siempre tuve claro que tendría mi propio proyecto».

Pronto llegó a sus oídos el nombre de Joel Habener, un endocrinólogo que trabajaba dos pisos más abajo. Un año antes, él y su equipo habían identificado en el páncreas de los peces el GLP-1, una hormona implicada en la regulación del azúcar en sangre similar al glucagón, el culpable de acelerar los niveles de azúcar en sangre al liberar glucosa almacenada en el hígado.

Mojsov quedó fascinada por las diferentes maneras en que el cuerpo procesa el azúcar en sangre y se dedicó tanto a sintetizar químicamente el GLP-1 como a rastrear su origen. La noticia de sus actividades llegó hasta Habener, que envió a un tal Daniel Drucker, investigador postdoctoral de su laboratorio, a trabajar con Mojsov. La bioquímica pronto desconfió de Drucker. Parecía agradable: un médico joven, enérgico y apuesto, pero al escuchar su propuesta de unir fuerzas aquello le sonó a mera transacción. «No lograba entenderlo –confiesa Mojsov–. Parecía arrogante, pero me interesaba lo que hacía».

El propio Habener pasaba por el laboratorio de Mojsov cada pocas semanas en busca del GLP-1 que ella sintetizaba para sus experimentos. Drucker y él comenzaron a usar sus ingredientes y técnicas para rastrear diferentes formas de GLP-1 en tejido de rata.

En septiembre de 1986, Habener y Mojsov publicaron un artículo donde detallaban el hallazgo del GLP-1 en el intestino, cuya forma activa Mojsov había identificado.

Los endocrinos consideran ese artículo como un hito en el descubrimiento de los fármacos basados en GLP-1. El momento fue crucial. Se publicó el mismo mes en que Jens Juul Holst, de la Universidad de Copenhague, presentó los mismos hallazgos en Roma. La rivalidad transatlántica se intensificó a medida que ambos equipos buscaban un premio mucho mayor: ser los primeros en demostrar que el GLP-1 era eficaz contra la diabetes.

Poco después, la doctora Mojsov se asoció con Gordon Weir y realizaron el trascendental experimento con el páncreas de rata, mencionado al principio de este reportaje, con el que demostró que el GLP-1 controlaba los niveles de insulina.

El artículo que detallaba sus hallazgos se publicó en 1987 en 'The Journal of Clinical Investigation'. Mojsov figuraba como primera autora, Weir como segundo y Habener como último.

Estudios paralelos

Mientras tanto, Drucker trabajaba en experimentos diferentes, pero en busca del mismo resultado. Habener le había encargado descifrar cómo funciona el GLP-1. Mojsov no se dio cuenta entonces, pero el proyecto competía con su propia investigación. Drucker publicó un artículo en mayo de 1987, tres meses después del de Mojsov y Weir, pero incluso así todo parecía cordial.

En mayo de 1993, durante el primer simposio internacional sobre GLP-1, Mojsov empezó a sospechar. Se encontró con Habener por el Centro de Conferencias Vilvorde, al norte de Copenhague, y le preguntó por qué el Hospital General de Massachusetts no había solicitado la protección de patente para el GLP-1. Habener se dio la vuelta e hizo mutis por el foro.

Tan sospechosa actitud encendió las alarmas de Mojsov. Descubrió poco después que el Hospital General de Massachusetts había registrado patentes por el GLP-1 un año antes. Habener figuraba como su único inventor. Es más, se había atrevido a solicitar una patente aparte ese mismo año, apoyándose en parte de la investigación de Mojsov. «Me quedé impactada –dice–. No se me había ocurrido buscar las patentes, pero siempre di por hecho que figuraría en ellas».

Un abogado revisó los cuadernos de Mojsov y escribieron al hospital de Massachusetts para que admitiera el error. Tras doce meses sin respuesta enviaron otra. «Me sorprendió mucho, y a mis abogados también, que el hospital nos ignorara».

Había mucho en juego. El titular de la patente recibiría un jugoso porcentaje de regalías por cualquier medicamento GLP-1, sin mencionar la fama asociada con la invención de un fármaco novedoso y potente. Para entonces, el gigante farmacéutico danés Novo Nordisk ya había pagado a Habener por los derechos de licencia de GLP-1 para tratar la diabetes.

«Me aconsejaron andar con cuidado –cuenta Mojsov–. Debía demostrar mi contribución, pero sin desacreditar a Habener. Decían que mi reivindicación podía poner las patentes en peligro, socavando así los esfuerzos de Novo Nordisk para fabricar un medicamento».

La batalla se prolongó hasta que, en 2006, sin previo aviso, accedieron a modificar cinco patentes para incluir a Mojsov como coinventora. Ella recordó entonces un consejo que le había dado Bruce Merrifield, su mentor y, para entonces, Nobel de Química, para que anotara toda su investigación en unos cuadernos. «Fue de gran ayuda haber anotado las fechas. Gracias a eso conseguí la patente». Pero había un truco... «Al principio insistí en que debíamos repartir los derechos a partes iguales, pero mi abogado me dijo que llegara a un acuerdo». Al final se le concedió un tercio de las regalías. El resto sería para Habener. La lucha, sin embargo, estaba lejos de terminar.

Cuarta en discordia,.

Habener, Drucker y el danés Jens Juul Holst han admitido que Mojsov hizo una contribución importante al descubrimiento del GLP-1. A ninguno se le conoce el mínimo esfuerzo, sin embargo, para que el mundo conozca el alcance de su participación.

En 2021, los tres hombres compartieron el Premio Internacional Gairdner, considerado un precursor del Nobel, por su trabajo sobre el GLP-1. Una semana después, la prestigiosa revista académica 'Cell' publicó un artículo plagado de imprecisiones.

Hablaba de Habener como el único inventor del GLP-1; Mojsov aparecía como miembro júnior de su laboratorio y no se mencionaba que fuera coinventora en varias patentes. Mojsov escribió una queja al editor, señalando todos los errores. Recibió una disculpa y todo fue corregido. Una pequeña pero crucial victoria para ella.

El impacto del GLP-1 coloca a sus descubridores en la senda de ganar un Nobel de Medicina. El premio, sin embargo, solo puede dividirse entre un máximo de tres personas. Así que, a menos que Mojsov fuera capaz de demostrar su mérito, perdería una oportunidad única en la vida.

Gracias a las correcciones que Mojsov hizo para 'Cell', la comunidad científica reconoció por fin la verdadera dimensión del trabajo de Mojsov. La primera consecuencia fue la concesión del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2024 ex aequo a Drucker, Habener, Holst y Mojsov, junto con un cuarto investigador, Jeffrey M. Friedman, por establecer las bases endocrinas de la diabetes y la obesidad y permitir el desarrollo de fármacos eficaces.

Gracias a las correcciones que Mojsov hizo para 'Cell', la comunidad científica reconoció por fin la verdadera dimensión del trabajo de Mojsov. La primera consecuencia fue la concesión del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2024 ex aequo a Drucker, Habener, Holst y Mojsov, junto con un cuarto investigador, Jeffrey M. Friedman, por establecer las bases endocrinas de la diabetes y la obesidad y permitir el desarrollo de fármacos eficaces.

Tres meses después, Mojsov recibió un reconocimiento mucho más apreciado por la comunidad científica. Junto con Habener y Lotte Bjerre Knudsen, investigadora de Novo Nordisk, recibió el Premio Lasker-DeBakey de Investigación Médica Clínica, el máximo galardón de Estados Unidos en investigación biomédica. Un reconocimiento que sugiere que, si el Comité Nobel reconoce finalmente a los científicos que abrieron el camino hacia la 'era Ozempic', es muy probable que Mojsov esté entre las galardonadas.

Habener inició entonces un acercamiento y la llamó para felicitarla. La «breve y cordial conversación» era la primera que mantenían en más de 30 años. En la entrega del Lasker-DeBakey, sin embargo, a la que Mojsov acudió con su esposo, su hijo y su hija, la bioquímica nacida en Skopie (Macedonia del Norte) se puso en pie y, de forma breve, explicó el honor que suponía para ella aquel galardón, destacó la importancia de la colaboración en la ciencia y de Habener, tres asientos a su derecha, no dijo ni una palabra. Al sentarse, su hijo le susurró al oído: «Lo lograste, mamá».

TITULO: VACACIONES - EUROPA DE PELICULA -  La gran novedad de Fitur 2026: experiencias que marcan la decisión de viajar ,.

La gran novedad de Fitur 2026: experiencias que marcan la decisión de viajar,.

Fitur Experience es la nueva área que propone analizar cómo destinos y empresas pueden conectar mejor con la nueva forma de viajar,.

Fitur 2026 amplía su dimensión tecnológica
 
foto - Fitur 2026 amplía su dimensión tecnológica ,.

Viajar es algo más que llegar a un destino, hacerse una foto en su monumento más representativo y comer en restaurante de moda. Viajar es empaparse de la tierra que se visita, de su cultura y de sus tradiciones, pero también es vivir una experiencia única, de esas que quedan grabadas en la memoria y en la retina. Por ello, la gran novedad de esta nueva edición de la Feria Internacional de Turismo es Fitur Experience, un nuevo espacio de referencia que debuta en 2026 con la intención de quedarse para futuras ediciones.

Esta nueva sección está dedicada íntegramente al turismo de experiencias y su primera edición se celebrará el jueves 22, en el Pabellón 12, es decir, dentro del denominado Pabellón del Conocimiento, y estará orientada tanto a profesionales del turismo como a destinos que buscan adaptarse a las nuevas formas de viajar.

En concreto, Fitur Experience es la respuesta de Ifema Madrid al crecimiento del viaje experiencial, una tendencia que ya marca la agenda del turismo global. Las actividades, vivencias y propuestas locales se consolidaron como un factor decisivo en la elección de un destino, por encima incluso del alojamiento o el transporte. En ese contexto, esta nueva área propone analizar cómo los destinos y las empresas logran conectar sus experiencias con los viajeros.

Viator es el socio B2B del nuevo espacio. La plataforma, especializada en experiencias turísticas y perteneciente al ecosistema de Tripadvisor, acompañará el desarrollo de jornadas profesionales centradas en la profesionalización de productos experienciales y en el uso de la digitalización como herramienta de comercialización. La plataforma reúne más de 300.000 actividades en más de 1.500 destinos y trabaja con operadores locales previamente evaluados, ofreciendo desde visitas guiadas tradicionales hasta propuestas personalizadas y de nicho.

Con todo ello, Fitur Experience apunta a ser el espacio de referencia de proveedores de experiencias, destinos turísticos, operadores, gestores de empresas turísticas, hotelería, restauración, canales de distribución, marketing turístico, consultoría estratégica, medioambiente y expertos del sector. El eje central será comprender cómo la tecnología permite que las experiencias lleguen al viajero adecuado en el momento oportuno, facilitando la reserva y mejorando la conversión. Además, se abordará el rol del turismo de experiencias en un modelo de desarrollo más equilibrado, con impacto positivo en la economía local, la preservación del patrimonio cultural y natural, y la diversificación de la oferta turística, en línea con los principios de sustentabilidad que hoy en día atraviesan a la industria.

Durante los días de apertura al público general, este espacio será el escenario de actividades destacadas como la XVI Quedada de Viajeros con Minube, junto con una selección de experiencias diseñadas por los propios expositores, que permitirán a los asistentes descubrir de primera mano propuestas innovadoras y vivenciales.

La creación de Fitur Experience se suma al ecosistema de áreas especializadas que impulsa Ifema Madrid, como Fitur Cruises, Fitur LGBT+, Fitur Lingua, Fitur Sports, Fitur TechY o Fitur 4all. Todas ellas reflejan la estrategia de la feria de acompañar la transformación del turismo hacia un modelo más diverso, innovador y sostenible.

TITULO:  VUELTA AL COLE - Marea Azul en el colegio Juan Güell,.

 Marea Azul en el colegio Juan Güell,.

 Marea Azul en el colegio Juan Güell

fotos / El centro celebra una semana de concienciación sobre el autismo bajo el lema de la inclusión y el respeto,.

La pasada semana, del 7 al 10 de abril, el colegio Juan Güell se volcó en la celebración del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo (2 de abril). Bajo el lema de la inclusión y el respeto, desarrolló una agenda repleta de actividades para «visibilizar la neurodiversidad y aprender juntos a construir una escuela para todos».

Así se anuncia desde el centro, detallando las actividades concretas. Desde creatividad y Marcha por la Inclusión con ARATEA, «referente en nuestra comarca por su apoyo a personas con TEA y sus familias», hasta talleres artísticos.

«Los más pequeños del colegio -todo el ciclo de Educación Infantil, incluyendo el aula de 2 años y el Aula Abierta- participaron en charlas y talleres de creaciones plásticas. A través del juego y el arte, exploraron formas de expresión adaptadas a todas las capacidades», explican.

Pero el momento más emocionante tuvo lugar, a su juicio, en el gimnasio del colegio, donde todo el alumnado y profesorado, «vestidos con camisetas azules, realizamos una marcha colectiva al son de la música. En el centro de la pista, se elaboró un gran lazo azul como símbolo de unidad y apoyo a los niños y niñas con autismo».

El cierre de la semana corrió a cargo de AUNEX (Asociación Autismo Norte de Extremadura), llegados desde Plasencia para trabajar con el alumnado de 2º y 3º de Primaria.

A través de talleres los profesionales de AUNEX ayudaron al alumnado a ponerse en el lugar de sus compañeros con TEA.

«Fue una mañana de reflexión donde se resolvieron dudas y se practicaron estrategias de comunicación y empatía, fundamentales para fortalecer la convivencia en nuestras aulas», añaden.

Un compromiso de todos

Para terminar, desde el colegio quieren agradecer a las asociaciones ARATEA y AUNEX su «labor pedagógica y su energía», así como a todo el profesorado por su implicación y a las familias por colaborar «trayendo las camisetas azules que tiñeron nuestro patio de esperanza». En el CEIP Juan Güell seguimos trabajando para que cada alumno y alumna, con sus características únicas, se sienta siempre en casa«, afirman.

 

TITULO: EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles - 22 , 29  - Abril  -   España - Tragedia en los ferrocarriles -  Accidente de tren en Adamuz: Cuando las vibraciones hacen temblar el vaso de café  ,.

En la tuya o en la mía  - Miercoles      - 22 , 29  - Abril ,.

 En la tuya o en la mía', presentado por Bertín Osborne, acerca a los espectadores el lado más desconocido de personajes relevantes de diversos ámbitos. Durante aproximadamente una hora, los telespectadores tienen la oportunidad de conocer mejor al invitado y también al propio Bertín Osborne, en La 1 a las 22:30, el miercoles -15  - Abril   , etc.

 EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles  - 22 , 29 - Abril   -    España - Tragedia en los ferrocarriles -   Accidente de tren en Adamuz: Cuando las vibraciones hacen temblar el vaso de café,.

Accidente de tren en Adamuz: Cuando las vibraciones hacen temblar el vaso de café,.

Diferencias de milímetros en las vías, que a simple vista no se observan, pueden provocar fuertes traqueteos,.

Ni en ayunas ni por la noche: el mejor momento del día para tomar café
 
foto - Ni en ayunas ni por la noche: el mejor momento del día para tomar café,.

Las vibraciones o traqueteos que a veces se perciben en un tren son un fenómeno físico normal, pero también pueden intensificarse por condiciones de la vía o de mantenimiento. En su forma más básica, ese sonido y movimiento se producen porque las ruedas del tren ruedan sobre superficies que no son perfectamente lisas.

Aunque las vías modernas de alta velocidad están muy bien alineadas, siguen teniendo juntas de riel, pequeñas irregularidades y tolerancias de fabricación y montaje que generan oscilaciones mecánicas cada vez que una rueda pasa por ellas.

Cuando un tren se desplaza, la rueda está en contacto con dos elementos principales: la propia vía y las juntas entre sus tramos. Cada una de esas transiciones, incluso diferencias milimétricas entre segmentos, crean un impacto repetitivo que se transmite por la estructura del tren. Es equivalente al sonido que se percibe cuando un coche circula a cierta velocidad sobre juntas de asfalto o una carretera con vibraciones longitudinales regulares. A velocidades altas, esa frecuencia de impacto puede amplificarse, y los viajeros perciben un traqueteo rítmico que es en parte sonido y en parte sensación física dentro del vagón.

Además, ese traqueteo normal puede agravarse cuando las vías tienen desgaste o irregularidades más acusadas, algo que es difícil de notar para quienes no las inspeccionan, pero sí para los trenes a alta velocidad. Según un vídeo publicado en redes sociales por María Urbaneja, en la misma línea en la que ocurrió el accidente de Adamuz y unos días antes, se detectaban estas «vibraciones» y «sensación de movimiento» en ciertos tramos de la vía.

Para entenderlo mejor, hay que comprender que el tren avanza sobre unas vías con zonas ligeramente elevadas y hundidas, aunque no lo veamos a simple vista. Una rueda al pasar por cada cambio de riel genera una excitación mecánica: un pequeño salto o impacto. Ese impacto se transmite a la estructura que sostiene las ruedas. Hacia el cuerpo del vagón, actúa como una caja de resonancia, amplificando ciertas frecuencias. Es por eso que el traqueteo no es un único golpe, sino que se trata de una serie de vibraciones rítmicas que se repiten mientras las ruedas siguen pasando por esas zonas de transición.

A esto se suma que un tren de alta velocidad suele ir a cientos de kilómetros por hora. A esa velocidad, las pequeñas desviaciones del plano perfecto de la vía, como protuberancias, uniones con tolerancias o microcurvaturas, se traducen en vibraciones mucho más notables que a baja velocidad.

En vídeos como el que se ha compartido en redes, el traqueteo parece más acusado de lo habitual. Una explicación física posible (además de la normal interacción rueda-carril) es que en esa zona concreta la vía estaba sometida a una ligera degradación o irregularidad acumulada que provoca un mayor nivel de vibración al paso de un tren. No hay indicios oficiales de que eso fuera la causa directa del accidente de Adamuz.

Desgaste por el uso,.

Estas vibraciones de vía pueden tener varias fuentes. Una de ellas es el desgaste en la superficie del riel: con el paso continuo de trenes, los rieles pueden adquirir pequeñas ondulaciones o irregularidades superficiales, que se traducen en impactos regulares. Otra está vinculada a las juntas de riel: incluso en vías soldadas hay secciones donde se encuentran segmentos nuevos o renovados, y esa unión puede presentar ligeras diferencias. Finalmente, también tenemos la desalineación leve: aunque las vías de alta velocidad se construyen con tolerancias muy estrictas, vibraciones térmicas, asentamientos del terreno o tráfico intenso pueden producir microdesviaciones que, en un tren de alta velocidad, se perciben como traqueteo.

Desde dentro de la cabina o en los vagones, esas vibraciones se sienten como un vibrar sostenido y subarmónico, más intenso si el tren pasa por un tramo concreto con irregularidades.

El contacto acero-acero entre rueda y carril hace que parte de esa energía se convierta en sonido, y parte en movimiento vertical u horizontal, transmitido a los asientos y la estructura. Los sistemas modernos de suspensión y amortiguación reducen buena parte de esa sensación, pero no la eliminan por completo, especialmente si la vía presenta puntos que padecen un desgaste mayor que la media.

 

TITULO : EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes  - 24 - Abril -   Isabel Coixet - Una carrera de 54 años   ,.

MI CASA ES LA TUYA - VIERNES - 24- Abril   ,.

MI CASA ES LA TUYA -', presentado por Bertín Osborne,.

acerca a los espectadores el lado más desconocido de personajes relevantes de diversos ámbitos. Durante aproximadamente una hora, los telespectadores tienen la oportunidad de conocer mejor al invitado y también al propio Bertín Osborne, en Telecinco  a las 22:00, el viernes  - 24 - Abril  ,etc.

  EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes -   24 - Abril - Isabel Coixet - Una carrera de 54 años ,. 

 Isabel Coixet - Una carrera de 54 años ,. 

 Isabel Coixet: Todo el mundo es un museo - XLSemanal - El Correo

 

 Isabel Coixet - foto ,. 

 

Hay una pregunta que nadie le hizo a Shizo Kanakuri cuando volvió a Estocolmo en 1967 para terminar la maratón que había dejado a medias en 1912. La pregunta no era cómo había vivido durante esos 54 años. La pregunta era si había vivido. Si aquello que hizo entre el kilómetro 27 de una carrera olímpica y el momento en que un periodista sueco lo encontró en su casa de Tamana enseñando Geografía a adolescentes con cara de no haber roto un plato en su vida, si aquello podía llamarse vida o era otra cosa. Una pausa muy larga. Un paréntesis con vocación de párrafo.

Lo que sabemos es esto: el 14 de julio de 1912, con treinta grados y el sol de Estocolmo pegando como si el norte fuera el trópico, Shizo Kanakuri se desmayó en la localidad de Sollentuna, en el kilómetro 27 de la maratón olímpica. Cuando despertó, empezó a andar campo a través hasta llegar a una granja donde una familia le abrió la puerta. Le dieron agua. Lo dejaron dormir. Y, por la mañana, Kanakuri hizo algo que los manuales de deportología no contemplan: se fue sin avisar. Recogió sus cosas, tomó un tren, se metió en un hotel, esperó el barco y volvió a Japón. Sin decirle nada a nadie. Sin firmar ningún formulario de abandono.

El fracaso hoy se ha convertido en contenido. Caerse, levantarse, contarlo con música emotiva de fondo: eso es casi obligatorio ya. Kanakuri pertenecía a otro tiempo

Durante 54 años, para Suecia, Shizo Kanakuri fue un desaparecido, y cuando llegó a Japón de alguna manera siguió siéndolo. No volvió a correr, tuvo seis hijos, se hizo profesor de Geografía y envejeció con la tranquilidad de quien ha resuelto no dar más explicaciones sobre sí mismo.

Me pregunto qué pensaba Kanakuri cuando daba clase. Si alguna vez señalaba Estocolmo en el mapa con el dedo y sentía algo. Un pinchazo. Una risa. Vergüenza. O nada. Me pregunto si sus hijos sabían que su padre era, técnicamente, un hombre desaparecido en Suecia. Si a la hora de la cena alguien preguntaba alguna vez y él cambiaba de tema con la habilidad silenciosa de los japoneses de su generación.

La vergüenza fue el motor de todo. Kanakuri no avisó de su abandono porque no podía soportar que lo vieran abandonar. Era el primer atleta japonés en una maratón olímpica. Llevaba el peso de un país entero sobre unas zapatillas de tela tradicional que no estaban hechas para el asfalto sueco. Había tardado 18 días en llegar, atravesando medio mundo en barco y en el Transiberiano, entrenando en cada parada del tren como si el movimiento fuera lo único que lo mantenía entero. Llegó agotado antes de empezar. Y cuando su cuerpo cedió, cuando la insolación le dobló las rodillas en aquel pueblo con nombre impronunciable, lo que sintió no fue dolor físico, sino algo mucho más difícil de curar: la certeza de haber fallado en público.

Así que se escondió. No en Sollentuna. Se escondió en su propia vida.

Hay algo profundamente humano en eso, y también algo que nos resulta completamente ajeno. Vivimos en una época que ha convertido el fracaso en contenido. Caerse, levantarse, contar cómo te caíste con música emotiva de fondo: eso es ahora un arco narrativo deseable, casi obligatorio. Kanakuri pertenecía a otro tiempo y a otra cultura. Para él, la única respuesta posible al fracaso era desaparecer de la escena del crimen y construirse una vida paralela tan sólida, tan llena de sentido, que la derrota quedara enterrada debajo de capas de geografía y de hijos y vida doméstica.

Y funcionó. Funcionó durante 54 años.

Lo que no pudo prever Kanakuri es que el silencio también alimenta la leyenda. Que en Suecia, mientras él enseñaba los afluentes del río Shinano, los suecos se preguntaban qué había sido de aquel japonés que desapareció en Sollentuna como si la tierra se lo hubiera tragado.

En 1962, un periodista lo encontró. Y en 1967, con 76 años, Kanakuri volvió a Estocolmo para terminar lo que había empezado. Corrió los últimos metros. Cruzó la meta. El tiempo oficial: 54 años, 8 meses, 6 días, 5 horas, 32 minutos y 20 segundos.

Cuando le preguntaron cómo se sentía, dijo: «Fue un viaje muy largo. Por el camino, me casé, tuve seis hijos y diez nietos».

Shizo Kanakuri murió en 1983. Tenía 92 años. Había corrido la maratón más larga de la historia y también, sin que nadie lo supiera, la más interior. La que transcurre en silencio, lejos de cualquier estadio, mientras uno simplemente sigue adelante​​​​​​​​​​​​​​​​.​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

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