sábado, 14 de febrero de 2015

REVISTA MUJER HOY, EN PORTADA, DE CERCA, PENELOPE CRUZ ACTRIZ,./ VIDAS PRIVADAS, DEBATE,.PROTAGONISTA, 7 DIAS CITAS, MARIELA MICHELENA-- PSICOANALISTA Y ESCRITORA,.

El regreso de Penélope CruzTÍTULO: REVISTA MUJER HOY, EN PORTADA, DE CERCA, PENELOPE CRUZ ACTRIZ,.

El regreso más esperado,.

-foto-Penélope Cruz, el regreso más esperado,.

Como actriz, pero también como productora, vuelve a la gran pantalla de la mano de Julio Medem. Y lo hace despertando aún más expectación que con sus anteriores papeles. Quizá porque no ha perdido ni una pizca de su autenticidad y frescura, dos de las razones que la han convertido en embajadora de Lancôme.
No se nos ocurre nada que no haya que envidiarle a Penélope Cruz. Es la musa de grandes directores como Woody Allen, Ridley Scott, Fernando Trueba, Pedro Almodóvar o Sergio Castellito. Ha trabajado con lo más granado de la profesión (Marion Cotillard, Michael Fassbender, Matthew McConaughey, Ben Kingsley, Brad Pitt...). En su nómina de mejores amigos hay nombres del 'star system', como Johnny Depp (se casó en su casa de las Bahamas), Bono y Sean Penn. Sofia Loren le ha dado consejos maternales, charla de literatura con el escritor Cormac McCarthy y ha compartido luchas y desvelos con Salma Hayek. Entra y sale de Hollywood sin comprometerse con una ciudad casi caníbal, Los Ángeles, donde el negocio del cine es un monstruo que todo lo devora. "Tenía comprado el billete de vuelta cuando fui a rodar una película por primera vez, recuerda a menudo".
Pero es que, además, se ha casado con el amor de su vida, que resultó ser un amigo de los de siempre. De hecho, si Penélope no hubiera tenido solo 14 años cuando Bigas Luna rodó 'Las edades de Lulú', Javier Bardem y ella se habrían conocido dos años antes. Lo hicieron, por mediación del mismo director, cuando rodaron 'Jamón, Jamón'. Desde entonces han coincidido en varias películas, como 'Vicky Cristina Barcelona' o 'El consejero'. Pero ahora procuran adaptar sus agendas para viajar juntos cuando ruedan sin perder de vista a sus retoños.
Porque lo que más feliz le hace en la vida a Penélope son sus dos hijos: Leonardo (casi cuatro años) y Luna (18 meses), a los que protege de la fama con uñas y dientes. Además, en su columna de haber tiene un Oscar, el único que ha recibido una española. Lo guarda en su casa de Madrid, que es la ciudad que adora, donde se siente ella misma.
Pero hay otro detalle que sumar a la lista de razones por las que esta mujer adquiere cualidades legendarias: es embajadora de Lancôme para las nuevas campañas de la 'maison' francesa (la base de maquillaje Miracle Air du Teint, la máscara de pestañas Grandiôse y la barra de labios LAbsolue Rouge), pero sobre todo, para Trésor, el perfume del que es imagen desde hace cuatro años, un papel crucial en la memoria colectiva de la belleza, que antes que ella interpretaron Isabella Rossellini, Inés Sastre y Kate Winslet. "Es mi perfume desde los 13 años y tengo tantísimos recuerdos asociados a este aroma...," asegura. Hay, además, otro motivo por el que le resulta fácil encarnar al modelo de mujer Lancôme: "Coincidimos en que la belleza no es algo que deba limitarte, más bien al contrario, la belleza es liberadora", afirma.
Aunque, en lo que a cuidados se refiere, se lo toma muy en serio. Jamás se acuesta sin desmaquillarse y asegura que es de hidratación diaria y constante. "Cuando no trabajo, mi maquillaje se limita a algo de colorete, máscara y una barra de labios en un tono ligero. Pero si me toca estreno o un evento importante, elijo entre una mirada intensa o unos labios potentes", explica. De hecho, tras ponerse en manos de tantos maquilladores, confiesa que, por fin, ha aprendido a pintarse los ojos. "Son lo más complicado de maquillar. Y la puerta al alma de las personas".
Ella ha convertido los suyos en el eje de actuaciones memorables: de la Raimunda de Volver, a la María Elena de 'Vicky Cristina Barcelona', pasando por la Macarena de 'La niña de tus ojos'. Pero también la delatan. "Se ve enseguida si estoy alegre o disgustada con mirarme –señala–. Me resulta muy difícil esconder mis emociones. Pero ya no intento disimularlas como hacía antes. Cuanto más mayor te haces, menos te importa pretender ser algo que no eres", añade.
En su adolescencia, la estética también articulaba su existencia a través del salón de belleza de su madre en Alcobendas (Madrid). Un lugar que moldeó su personalidad y le permitió comprender el espíritu femenino. Aunque en más de una ocasión ha dicho que fue ver 'Átame', de Pedro Almodóvar, lo que la decidió a lanzarse a la aventura. El destino quiso que juntos crearan un universo de mujeres fuertes y carismáticas en una unión que dura 18 años y que con 'Silencio', la recién anunciada película de Almodóvar, rubricará su quinta colaboración.
"Me encanta actuar. Y cada vez se trata menos del resultado y más del proceso en sí; de la investigación, de la magia y de la falta de control que implica. Estás siempre aprendiendo y es lo que más me gusta". También le ha cogido el gusto a dirigir. Lo hizo mientras estaba embarazada de su hija Luna y lo ha vuelto a hacer ahora. Ha rodado dos cortometrajes para Agent Provocateur en los que la música, la coreografía y el humor han sido esenciales.
"La música es, en mi opinion, la mejor forma de arte que existe", apunta. El baile está en su ADN, como demostró en 'Nine', la película de Rob Marshall, en la que también cantaba. Y el humor... Bueno, una mujer que acaba de rodar la última locura de Sacha Baron Cohen, 'Grimsby', y recibe mensajes surrealistas de Woody Allen en su móvil tiene razones para reír. "Son tan espontáneos y absurdos que me encanta guardarlos", dice.
Pero en el cine ha dado un paso más. Se ha convertido en productora de 'Ma ma', la película que acaba de rodar con Julio Medem y que estrenará próximamente. "Me he involucrado en todos los aspectos de la película porque creo en ella. Es uno de los mejores personajes que he tenido en mis manos. Interpreto a una paciente de cáncer que lo pasa muy mal, pero la historia está llena de luz y amor". Los dos elementos por los que rige su propia existencia.

TÍTULO:VIDAS PRIVADAS, DEBATE,. PROTAGONISTA, 7 DIAS CITAS, MARIELA MICHELENA-- PSICOANALISTA Y ESCRITORA,.
Mariela Michelena, psicoanalista y escritora
" Por amo, las mujeres somos capaces de inmolarnos ",.

¿Cuánto estamos dispuestas a perder por amor? En 'Mujeres que lo da todo a cambio de nada', la psicoanalista lanza un órdago: en esta vida ...foto,.
 Cuánto estamos dispuestas a perder por amor? En 'Mujeres que lo da todo a cambio de nada', la psicoanalista lanza un órdago: en esta vida nadie se lo merece todo.
Mariela Michelena ríe. De manera estruendosa, contagiosa e inteligente, ríe. Es una intelectual de peso y tiene una posición de didacta en la Asociación Psicoanalítica de Madrid (la que defiende la ortodoxia freudiana en nuestro país), pero no se le nota. Es decir, no se le nota 'a priori'. Llega a la entrevista con unos zapatos planos y los tacones en el bolso.
Es coqueta y mientras la maquillan disecciona con pasión la serie 'Scandal'y el último libro de Muñoz Molina. Así es ella, ecléctica, apasionada y venezolana... Capaz de hablar del romance entre Heidegger y Hanah Arendt como si fuera un bolero y de utilizar el humor para explicar sin culpabilizar (y sin ofrecer remedios mágicos) por qué hay tantas mujeres que lo dan todo a cambio de nada: es decir, las 'malqueridas'. Esas 'víctimas que todo lo pueden', enfangadas en relaciones desiguales o que se sacrifican en la pira del amor para luego ser abandonadas como si no valiesen nada. De ellas sabe mucho Mariela Michelena... y con ellas lleva años manteniendo una relación cómplice y epistolar que le ha servido de 'material vital' para su último libro.
Mujerhoy. ¿Qué hacen las mujeres malqueridas por amor?
Mariela Michelena. Lo que haga falta. Una mujer por amor es capaz de inmolarse, de olvidarse de sí misma; es capaz de dar, de entregar, de sufrir en silencio, de perdonar cosas imperdonables, de tolerar situaciones intolerables...
MH. Muchas de estas mujeres, además de entregarse en cuerpo y alma, se endeudan económicamente. ¿Qué papel juega el dinero en estas relaciones malsanas?
MM. El dinero siempre juega un papel muy importante en cualquier relación. Primero porque es algo central en la supervivencia, pero también porque es algo de lo que no se habla, porque no se considera elegante ni femenino... Pero cada vez hay más mujeres que llevan el peso de la economía familiar. Y si estamos dispuestas a darlo todo por amor... ¿por qué no vamos también a dar dinero y endeudarnos por ese pobre ser que lo está pasando tan mal y solo necesita un coche nuevo para su empresa? Al pobre le ha ido mal en la vida y tú lo comprendes y tú lo perdonas y tú lo rescatas porque le han engañado, o ha tenido muy mala suerte. Recibo muchas cartas de mujeres que pasan años pagando las deudas de un hombre al que ya ni siquiera ven.
MH. Y cómo les tiene que doler...
MM. Claro, porque bastante difícil es olvidar a un ex que te ha malquerido para que además tengas que recordarlo cada mes porque te quitan algo tuyo. Muchos de estos hombres se presentan como desvalidos, que no digo que no lo sean... y a una mujer no hay nada que le guste más que un hombre desvalido. Si esa vena maternal supone hacerse cargo de los gastos, o incluso endeudarse o hipotecarse para proteger al 'pobrecito', esa mujer estará dispuesta a darlo todo.
MH. El propio lenguaje, esa dicotomía del todo y la nada, ¿no resulta ya en sí mismo algo patológico?
MM. Por supuesto, ese lenguaje es bastante engañoso, porque en realidad, lo damos todo porque estamos pidiendo todo a cambio.
MH. ¿Y en qué consiste ese todo? ¿Qué queremos realmente?
MM. Ser queridas y, sobre todo, reconocidas, que se nos agradezca lo que hemos hecho, lo que valemos, lo que damos... el que al final hayamos dado todo a cambio de nada es el resultado, pero no la intención, lo que pasa es que hay algo de la omnipotencia femenina, del orden de lo maternal, que se pone por encima del bien y del mal y piensa: "Si tú no me das, no pasa nada; yo soy más generosa que todo eso". Pero no es solo masoquismo, también hay un deseo de poder decir: "Sin mí, no hubiera podido sacar esa carrera"; "Por mí, tiene ese negocio"; "Sin mí, no sería nadie". Cada quien tiene que descubrir cuál es el texto de su agenda oculta.
MH. He detectado que en sus libros usa muchas metáforas, conceptos como agenda oculta, el gato, la capita... que sus lectoras se apropian y utilizan en las cartas que le mandan.
MM. Cuando la lectora me habla en esos términos ya sé que estamos en la misma frecuencia de onda. Es como si me dijeran: "Sí, lo entendí". Y en realidad son conceptos complejos y misteriosos. Por ejemplo, la agenda oculta, es la historia infantil, el inconsciente; la pasión por la piedra es lo que en psicoanálisis se llama la compulsión a la repetición, que tiene que ver con la pulsión de muerte; el gato hace referencia al cuento de la ratita presumida, ese personaje que hace un 'casting' para buscar novio y de todos los animales que se presentan a su puerta ella elige al único que, sin ninguna duda, se la va a comer...
MH. ¿Qué diferencia hay entre endiosar o admirar?
MM. Uno puede admirar a alguien de igual a igual. Admirar es reconocer las cualidades del otro, y a mí me parece que eso tiene que formar parte de una relación de pareja. Pero endiosar al otro es no tomarlo en cuenta, inventarte a un personaje que sale de tu chistera y que poco tiene que ver con la realidad. El otro es alguien que pasaba por allí a quien tú has hecho merecedor de tus bondades, de tu sacrificio, de tu entrega, de tu sufrimiento, de tu hipoteca... Pero eso lo has decidido tú sola y poco tiene que ver con esa persona real.
MH. Y esos hombres, ¿cómo ven a las mujeres 'malqueridas'?
MM. Generalmente las usan, se aprovechan de ellas y piensan 'por qué no'. Ellos sienten que todo se lo merecen, porque... ¿cómo no se lo va a merecer todo Dios? [Risas]. Y esas mujeres les han hecho creer que son Dios.
MH. ¿Y no hay una cierta incomodidad por parte de él?
MM. No, porque hace falta un cómplice y estos hombres se hacen cómplices incluso en contra de su voluntad, porque los malcrían, los endiosan, porque no les piden nada. Las mujeres no sabemos pedir porque pedir no es elegante... O, al menos, para una madre todopoderosa no lo es.
MH. ¿Y qué papel juega la cultura en todo esto?
MM. Es evidente que en estos momentos se han cambiado los parámetros en la elección de pareja y eso influye en nuestra manera de vivir el amor y de sufrirlo. Los seres humanos somos algo de biología y mucho de historia personal, y esa historia no puede estar desinsertada de la cultura. Si antes se privilegiaba una relación a largo plazo, la construcción de una familia y el compromiso, en este momento, lo que la cultura impone son los valores de libertad y la posibilidad de elección. Si no te gusta el producto, cámbialo. Esto hace que los vínculos sean frágiles, ligeros y livianos para todos, también para los hombres. Porque ellos no son los únicos que tienen relaciones intrascendentes... Pero a nosotras nos suena un día el reloj biológico y ya no nos valen ese tipo de vínculos. Todo eso es cultural, pero los motivos que nos hacen sufrir por amor, por qué repetimos gato, siguen siendo personales e intransferibles.
MH. ¿Por qué es tan difícil la reciprocidad?
MM. Para empezar porque, desde nuestra vena maternal y nuestra capita de superheroína omnipotente, no la pedimos.
MH. Al final del libro habla de la necesidad de encontrar 'un roto para un descosido'.
MM. Porque eso es hacer pareja... que una persona se sepa rota, incompleta e incapaz, y que sea capaz de enamorarse de otra persona que también se sabe rota, incompleta e incapaz. Y que ese descosido acepte a su vez la rotura del otro.
MH. En 2009 publicó 'Anoche soñé que tenía pechos', un conmovedor libro autobiográfico sobre el cáncer de mama. Lleva seis años sana: ¿ha dejado de tener miedo?
MM. Yo tuve mucho miedo a morirme, pero ahora ya no. Lo viví a pelo, en el sentido de que no busqué ayuda psicológica y no me privé de sentir el miedo en toda su dimensión, de imaginarme mi vida sin mí.... Pero lo que me ha hecho fuerte no ha sido el cáncer, sino la vida. A día de hoy, todavía hay imágenes que me hacen llorar, pero que no tienen que ver con la muerte sino con el roto, es decir, con la imagen de mí misma mutilada. [Mariela se emociona]. Hay cosas de las que todavía no puedo hablar sin llorar, pero eso es también la vida.
MH. ¿Cómo le afectó haber desvelado su vida personal cuando parte de la eficacia del psicoanálisis consiste en la distancia que se establece ante el paciente?
MM. Eso fue delicado, y estuve hasta el último momento valorando si publicarlo con seudónimo. Pero para mí fue como una reafirmación de la vida: "He sobrevivido y lo voy a contar porque me lo merezco y porque yo lo valgo". Y sí, me puse yo por delante de mis pacientes y de mi profesión, porque antes de ser psicoanalista soy mujer y antes de ser mujer soy persona. Ese fue el esquema de valores que adopté. Tengo un paciente oncólogo que solo lo supo después de que me quitara la peluca y no se lo podía creer. También ha habido pacientes que han leído el libro y me han buscado como terapeuta, porque piensan que solo quien ha pasado por una experiencia similar les puede ayudar, pero la mayoría no se ha enterado.
MH. En Venezuela hubo incluso un montaje teatral.
MM. Es de las cosas más bellas que me ha devuelto la enfermedad. Suele visitar su país a menudo, ¿cómo está Venezuela? Venezuela está muy mal, mucho más enferma de lo que yo estuve. Es un país rico paupérrimo, donde no hay nada y todo el mundo está armado. Desde que llegas te cae el peso de la militarización por una parte y, por otra, el miedo a una violencia gratuita y desproporcionada. Se sabe que hay leche en un supermercado y se empieza a tuitear la dirección. Yo eso lo viví: se hacen colas y, de repente, llegan motoristas armados a robar las bolsas de la compra. El espectáculo de los anaqueles vacíos es aterrador. Y el problema ya no es el desabastecimiento, sino los atracos a la puerta de las tiendas. A mí me tocó vivir uno por jabón y otro por leche... Así que cuando voy llevo jabón, champú, ibuprofeno, las pastillas para la tensión de mi madre... las cosas más elementales, que no es que sean caras, es que no existen. Ya no reconozco a mi país, solo a mi madre.
MH. Muchas veces habla de las mujeres 'malqueridas' en primera persona. ¿Alguna vez Mariela Michelena ha sido una mujer malquerida?
MM. [Risas]. Pero por supuesto que sí, por quién me tomas. Pero ya no, yo aprendí. He vivido mucho y muy intensamente. Empecé a hablar de las mujeres malqueridas porque me llamaba mucho la atención en la consulta la cantidad de mujeres que sufrían desaforadamente por un pelele. Pero yo nunca sufrí por un pelele, que conste, el mío era un dios verdadero. [Risas]

Jugar con las cartas marcadas...
"La vida es como una larga partida de cartas. El azar reparte caprichosamente a cada cual las suyas. No podemos elegirlas, lo que sí podemos es decidir cómo jugarlas", así comienza el último libro de Mariela Michelena, 'Mujeres que lo dan todo a cambio de nada' (Ed. La Esfera), una reflexión que se apoya en las cartas de sus lectoras.

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