Carmen Maura ha criticado duramente en Liarla Pardo la gestión política que se ha realizado de la pandemia de coronavirus en España. La actriz ha afirmado que le ha defraudado "enormemente" que no se pusieran de acuerdo: "Me parece un poco fuerte que estén todo el día discutiendo" y ha afirmado que "les metía en un ERTE de menos sueldo" hasta que se pusieran de acuerdo.

"¿Por qué coño tenemos que tener tantísimos políticos? No creo que piensen en nosotros", ha lamentado Maura, que ha tachado de "peligroso el bochinche de los que mandan", y ha añadido: "Hay tantos que pueden recibir el nombre de 'bochinhe'. Me parece un poco fuerte que estén todo el día discutiendo".

 

TITULO:  ESPAÑOLES POR EL MUNDO - De Bolivia a España,. 

De Bolivia a España,.

'Lo que necesitas es amor' trajo a Pamela,.

De Bolivia a España. En el 99 la televisión reunió a esta joven, entonces una niña sin apenas recursos, con su madre. Ahora se dedica a ayudar a otras personas, foto .

 Lo que necesitas es amor' trajo a Pamela | Hoy

A las mujeres inmigrantes siempre les cuento que cuesta, pero no es imposible. Insisto mucho con las niñas, que ahora tienen todas las oportunidades que les brinda España, y les digo: puedes ser lo que quieras ser». Yigliola Pamela Justiniano es técnico de Igualdad en la Diputación de Badajoz y voluntaria en numerosas organizaciones. Esta joven siente que debe ayudar y su vida es el mejor ejemplo. Con seis años vivía en una habitación de un piso compartido en Bolivia, tenía que ayudar a su abuela a trabajar y luego iba a la escuela. Su madre emigró a España para mandarles dinero. En 1999 la vida de esta niña, su hermana pequeña y la abuela de ambas cambió por completo cuando el programa de televisión 'Lo que necesitas es amor' les regaló el viaje a España. Aquí no todo ha sido fácil, ha tenido que trabajar duro, muchos años como interna, pero ahora tiene su carrera y una pasión, ayudar a otros.

En los años 90 triunfó en España un programa de televisión que se llamaba 'Lo que necesitas es amor'. En el mismo había declaraciones amorosas, las familias hacían las paces y también se vivían reencuentros. Uno de ellos fue muy emotivo. Pepi, una vecina de Berlanga, llevó a su amiga Claudia con la excusa de ver cómo se grababa su programa favorito, pero el presentador (el más popular fue Jesús Puente, pero entonces era Pedro Rollán) la sacó del público por sorpresa.

Claudia contó que había emigrado desde Bolivia para darle una vida mejor a sus hijas, a las que no veía desde hacía dos años. Entonces en la pantalla pusieron un vídeo de sus pequeñas. «Están cerca», dijo el presentador. «Claro, las llevo en mi corazón», contestó su madre emocionada. «Claro que sí, en tu corazón, pero también están aquí». La puerta se abrió, las menores corrieron a abrazarla y muchos espectadores no pudieron evitar las lágrimas.

Han pasado 21 años de este momento y Pamela, que ahora tiene 30 y nacionalidad española, nunca olvidó lo que supone que te ayuden. En Bolivia tenían muy pocos recursos. «Recuerdo que dormía debajo de una mesa porque acompañaba a mi abuela a trabajar a un comercio y luego me iba al colegio». Pero no lo rememora con pena. «Es lo que vives, es lo que ves. Al recordarlo ahora entra un poco de tristeza, pero en ese momento era una niña feliz, muy inquieta».

Pamela sí se acuerda de echar mucho de menos a su madre. «Olía un vestido que se había dejado allí». Claudia se fue a trabajar, primero a Corea del Sur y luego a España. Les mandaba el dinero escondido en peluches o en zapatillas «porque, si no, lo robaban». «Gracias a eso pudimos tener una casa propia y empecé a ir a buenos colegios».

Mientras, Claudia se asentó en Berlanga e hizo buenos amigos. Pepi y su marido Juan decidieron pedir ayuda para ella a la televisión. «Cuando llamaron a Bolivia para decirnos que nos regalaban un viaje a España, mi abuela les colgó, no se lo creyó», se ríe al recordarlo Pamela.

Su llegada a Madrid la impactó. «Ver esos edificios, esas carreteras, esos coches. Era un cambio muy brusco». Les alojaron en un hotel de lujo. «Con buffet libre. Yo era la primera vez que veía ostras y langostinos y le dije a mi abuela: ¿hemos venido a España a comer bichos?», rememora entre carcajadas. En cuanto al programa, pasó nervios y mucha emoción. Al llegar a Berlanga, la acogida fue muy buena. Los vecinos las visitaban con curiosidad e incluso les llevaron regalos. «Me encantaron los Reyes porque yo nunca había tenido juguetes».

Pero no todo fue tan fácil. Pronto se topó con racismo y le costó lograr la nacionalidad. «Y eso que antes era más fácil. Pero llevo 21 años en España y todavía hay gente que no me considera de aquí».

Pamela tuvo que dejar sus estudios para cuidar de su abuela, que se puso enferma, y luego continuó trabajando al cuidado de personas y en distintas casas. Encontró gente buena pero también trato denigrante. «Lo que sufren muchas mujeres inmigrantes». Denuncia, por ejemplo, que le pagaron horas extra con latas de comida o que a su abuela, ya muy enferma, la amenazaron con echarla si iba al hospital.

«Un día dije: no quiero esto para mí». Se matriculó en el ciclo de Técnica de Igualdad de Género del instituto Bárbara de Braganza. Fueron dos años. «Iba a clase, trabajaba y estudiaba por las noches. Recuerdo que cuidaba a un hombre de 180 kilos y, cuando lo limpiaba y acostaba, me iba al baño, encendía la luz y estudiaba los apuntes». Su trabajo de fin de ciclo fue sobre las mujeres migrantes y la doble discriminación que sufren. «Hay que hacer proyectos distintos para ellas porque ya tienen interiorizado que vienen a limpiar y cuidar y te sientes pequeñita y todo es grande. Vamos a apoyarlas».

Tras mucho esfuerzo, Pamela recuerda como un día especial cuando fue a Diputación a firmar su contrato. «Fui con la ropa sucia de venir de limpiar, y cuando firmé, me puse a llorar». Está muy agradecida con la institución provincial por apostar por los que se han preparado en formación profesional.

Le apasiona su trabajo, pero sigue ocupada a todas horas porque es voluntaria en numerosas asociaciones. En la pandemia, por ejemplo, repartía comida con Cruz Roja. Comenzó con el voluntariado tras viaja a Bolivia y ver, ya de mayor, la situación allí.

Al futuro le pide que su madre tenga un poco de suerte. Claudia acaba de abrir una tienda, 'El rinconcito de Clau', en San Roque y la crisis sanitaria se lo ha puesto muy difícil. 

 

TITULO:  Donde viajan dos - Lisboa ,. 

Donde viajan dos': El Langui y Jesús Vidal programa en TVE

Fermín Solís: «Recuerdo con cariño un viaje a Lisboa en el Lusitania Express con mi novia que me acarreó problemas con su familia»,.

Perezoso para viajar, este año se ha movido mucho porque se ha estrenado con éxito la adaptación cinematográfica de su novela 'Buñuel en el laberinto de las tortugas' y ha participado en varios festivales con su grupo de música DelRey,.

Lisboa. Solís y su mujer Marisa junto a la catedral de Lisboa./
 
Lisboa. Solís y su mujer Marisa junto a la catedral de Lisboa.

-¿Cuál ha sido su viaje favorito? ¿Cuándo lo hizo?

-Antes de nada me gustaría decir que soy muy perezoso para viajar. Una vez que me embarco en el viaje me gusta y lo disfruto, pero para ponerme a ello soy un desastre. No tengo un viaje favorito, tengo recuerdos bonitos de muchos viajes, pero no uno favorito porque sí. Por decir uno, diría que recuerdo con mucho cariño un viaje a Lisboa, hace muchísimos años, en el Lusitania Express con mi novia, lo que le acarreó algunos problemas con su familia porque éramos bastante jóvenes.

-¿Volvería allí o es de los que siempre buscan destinos nuevos?

-Prefiero sitios nuevos, nada sería igual que en aquel momento.

-¿A quién le recomendaría este viaje?

-A todo el mundo, pero como digo, todo ha cambiado. La Lisboa de hoy no tiene nada que ver con aquella y ni siquiera existe el Lusitania Express, ese tren decrépito y romántico a la vez.

-¿A dónde le gustaría ir?

-Me atraen mucho los países nórdicos, también Tokio e Irlanda, pero ni me planteo ir de momento. Hay gente que tiene necesidad de viajar, y yo nunca la tuve, he viajado bastante pero también he dicho que no a invitaciones para dar talleres o charlas sobre mi trabajo a lugares como Milán, Perú o Argel. Cuando lo cuento me miran como diciendo ¿estás loco? De eso hace tiempo, hoy ya no soy tan perezoso, hoy mismo me acabo de enterar de que, para promocionar la película y el libro de Buñuel, tengo que hacer un viaje a Armenia este otoño y estoy encantado.

-¿Cuál es el sitio que más le ha impresionado?

-Me gustó mucho un pueblecito que se llama Combarro, en Pontevedra.

-¿Cuántos viajes suele hacer al año?

-Este último año no tiene nada que ver con el resto de mi vida. El estreno de la película 'Buñuel en el laberinto de las tortugas', que adapta mi novela gráfica, y el éxito que estamos teniendo con el grupo donde toco, DelRey, me ha hecho viajar mucho más de la cuenta a festivales de cine y de música tanto de España como de Portugal. Uno de los objetivos de nuestro grupo es tocar en Brasil, país natal de nuestro cantante, Breno.

«Me hubiera gustado quedarme a vivir en Angouleme, donde se celebra el salón del cómic más importante de Europa»

-¿Cuál es el lugar más raro que ha visitado?

-Más que lugar raro, han sido sensaciones, salones de cómic a los que me invitaban antes, en la época previa a la crisis, donde había mucho derroche de todo, hoteles con camas gigantes...

-¿Qué tipo de viajero es? ¿De los que planifica o de los que va a la aventura?

-Antes de tener niños siempre iba a la aventura, sin nada buscado, me recuerdo caminando por la calle con una maleta o la mochila buscando algún sitio donde dormir, o durmiendo en alguna estación. Ahora sí lo planifico todo, aunque siempre dejo margen a la aventura y la sorpresa. Una sorpresa me llevé una vez que visité Évora y sin saber que estaba allí me topé con una exposición con obras originales de Hugo Pratt, autor de 'Corto Maltés'. No daba crédito a mis ojos, me encanta Hugo Pratt y ver sus dibujos y acuarelas allí en vivo me emocionó un montón.

-¿Y suele mirar comentarios sobre hoteles, restaurantes o destinos antes de reservar?

-No demasiado, la verdad.

-¿Qué tipo de viaje prefiere: los activos o los de relax?

-Más los activos, los de relax me acaban aburriendo al segundo día. Si voy a un sitio nuevo tengo que verlo todo y patear la ciudad.

PERFIL

Fermín Solís (Madroñera, 1972) es ilustrador y guionista, ha publicado varios libros y colabora en numerosas revistas de cómics. Sus trabajos, en los que conviven historias cotidianas con pequeñas dosis de surrealismo, búsquedas y coincidencias, le han valido numerosos reconocimientos, como ser finalista al Premio Nacional de Cómic. Es también Extremeño de HOY.

-¿Mar, montaña o ciudad?

-Ciudad siempre.

-¿Low cost o lujo?

-Pues depende, no me lo planteo demasiado, depende del momento en que me pille. He estado en los dos extremos y de los dos siempre hay cosas buenas.

-¿Qué lugar visitó y quiso quedarse a vivir en él?

-Quizás Angouleme, un pueblecito francés donde se celebra el salón del cómic más importante de Europa. Aparte de que es un pueblo precioso es el paraíso para los que amamos este arte.

-¿Qué viaje le ha defraudado y no recomendaría nunca?

-Yo creo que ninguno, todos me han aportado algo positivo.

-¿Es la gastronomía una parte importante de su viaje?

-No soy un hombre al que se le conquiste por el estómago, como suele decirse. Puedo comer cualquier cosa, no soy exquisito.

-¿Qué plato recuerda de su viaje favorito?

-Cuando llegamos a Lisboa, en aquel primer viaje 'prohibido' comimos una carne con almejas que nos encantó. Una combinación un poco rara.

«He dicho que no a invitaciones para dar talleres o charlas sobre mi trabajo en lugares como Milán, Perú o Argel»

-¿Es de los que se atreve a probar de todo?

-Bueno, no soy mucho de comer verduras, ni purés ni cosas así, pero si se refiere a si probaría un gusano frito, pues sí.

-¿Le gusta hacer fotos de sus viajes? ¿Es de los que les gusta compartirlos en las redes sociales?

-No mucho, la verdad, ni hacer muchas fotos ni compartirlas en redes. Lo hago más cuando son viajes con la banda porque hay que promocionar y dar publicidad al grupo, o si es un viaje de trabajo a un congreso de ilustración... por el mismo motivo, pero no soy de los que están siempre con la cámara.

-¿Qué es lo que no falta nunca en su maleta?

-Una guitarra pequeña de viaje, los auriculares y un libro.

-Y en la vuelta ¿es de los que siempre necesita más espacio por las cosas que ha comprado? ¿Suele traer souvenirs de recuerdo?

-Solo libros.

-¿Qué es lo que llevará seguro en su próximo viaje?

-La guitarra, porque el próximo es con el grupo.

 

TITULO : Escala humana -  Vitaminas para los barrios ,.18- Noviembre Miercoles  .
 

 El miercoles -18- Noviembre  a las 21:00 por La 2, foto,.

 Escala humana - Vitaminas para los barrios - RTVE.es

Escala humana - Vitaminas para los barrios,.

El espacio público es un espejo que refleja la imagen de la sociedad que lo habita. Los proyectos arquitectónicos y urbanísticos que piensan en la salud del planeta y en las personas en particular, aportan un valor añadido cada vez más importante. En este capítulo conoceremos algunos ejemplos.

 

TÍTULO: LA MAQUINA DE ESCRIBIR - Esta noche, 'En primera línea  -He apostado por abrir mi negocio en vez de quedarme en casa con 400 euros,.

LA MAQUINA DE ESCRIBIR - Esta noche, 'En primera línea - He apostado por abrir mi negocio en vez de quedarme en casa con 400 euros ,. , fotos,.

 Este miércoles -18- Noviembre  a las 22.45, Antena 3,.

 

He apostado por abrir mi negocio en vez de quedarme en casa con 400 euros,.

En plena pandemia y con restricciones en el sector de la hostelería, Ghita Reddad cumple un mes con su bar en Plasencia,.

Ghita Reddad, al frente de su bar Xarel-lo, que cumple su primer mes en Plasencia. / DAVID PALMA
 
Ghita Reddad, al frente de su bar Xarel-lo, que cumple su primer mes en Plasencia.
Resultat d'imatges de la maquina escribir

Posiblemente porque «he pasado muy malos momentos», de esos en los que el dinero con el que se cuenta «no da ni para hacer la compra», Ghita Reddad ha dado un paso al frente. «Claro que me han dicho que si estoy loca, pero yo he preferido apostar por mi negocio antes que quedarme en casa con 400 euros y no poder pagar ni apenas el alquiler».

Con la ayuda de un amigo ha iniciado una aventura profesional que, reconoce, «supone cumplir mi sueño, que era estar al frente de mi propio bar».

Y, por el momento, a pesar de la pandemia, a pesar de las restricciones impuestas al sector de la hostelería, esta marroquí de 46 años que lleva 31 en Plasencia ha logrado cumplir su primer mes al frente del Xarel-lo, «el nombre de una de las uvas catalanas con la que se hace el cava y que he elegido para mi bar porque me gusta». Y también para dejar claro desde el principio que su apuesta está en la especialización y, «sobre todo, en la exclusividad», afirma. Desde su punto de vista, para mantener hoy un negocio, «este tiene que ser diferente a lo que hay, tienes que ofrecer algo nuevo y de calidad y yo apuesto por cavas, vinos y productos gourmet que no los hay en ningún otro bar de la ciudad», explica.

Está satisfecha con la acogida que ha tenido su apuesta hostelera, con la que ha hecho realidad el sueño que le rondaba desde hacía tiempo y para el que cuenta con experiencia. «Trabajé durante 15 años en una empresa dedicada a la distribución de productos para la hostelería», detalla. Sin embargo, hace cuatro, «dejé ese trabajo por motivos personales» y desde entonces, hasta ahora, «he estado dando tumbos, limpiando casas y cuidando niños unas veces, trabajando de camarera otras y en paro otras más».

El confinamiento la pilló en su país. «Había ido a una boda y decidí quedarme allí los meses de encierro». Y su sueño tomó forma. «Tuve tiempo para pensar, para rectificar errores y, con el cariño de mi familia, recuperar las fuerzas y creer en mí», dice. Y, por eso, cuando llegó tomó la decisión. «No me podía quedar en Marruecos, mi hija está aquí, estudia en Madrid y tengo y quiero pagar sus estudios de Arquitectura», afirma esta madre divorciada que no tiene duda alguna de que, «a pesar de todo lo que estamos viviendo, este era el momento de hacer realidad mi sueño, porque este proyecto soy yo y estoy muy contenta con la decisión que he tomado».

Cuando Ghita llegó aquí para pasar un verano con una tía a propuesta de su madre, «como solución para que olvidara un amor de adolescente», no podía imaginar que su vida seguiría ligada a Plasencia 31 años después.