lunes, 30 de noviembre de 2020

El Telediario La 1 - El eje árabe anti Irán gira en torno a Israel ,. / EL MAGO DEL TIEMPO - El Ayuntamiento busca una solución para evitar las inundaciones en El Reblinco ,. / Volando voy - Jesús Calleja - Esteban Hernández,.

   TITULO: El Telediario La 1 -  El eje árabe anti Irán gira en torno a Israel,.

 

El eje árabe anti Irán gira en torno a Israel,.

Las nuevas relaciones israelíes con Baréin y Emiratos y el acercamiento a Riad mueven el tablero en Oriente Próximo, foto,.

El eje árabe anti Irán gira en torno a Israel

La amenaza compartida de Irán y un aliado común como Estados Unidos han ayudado a que salga a la luz un nuevo eje en Oriente Próximo que rompe con décadas de consenso árabe sobre Israel. Emiratos Árabes Unidos (EAU), Baréin y Sudán han normalizado sus relaciones con el Estado hebreo sin que éste haya tenido que reconocer un Estado palestino. El príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman (MBS), se reunió con Benyamin Netanyahu en Neom, a orillas del Mar Rojo, en un encuentro secreto que ninguna de las partes hizo nada por ocultar.

El relevo en la Casa Blanca y la llegada de Joe Biden, que ha manifestado su deseo de devolver a Estados Unidos al acuerdo nuclear firmado con Irán en 2015 y del que Trump se salió en 2018, siembran el nerviosismo entre quienes han sido firmes aliados del presidente republicano y se preparan para el nuevo escenario. Faltan dos meses y la cuenta atrás ha comenzado con el asesinato del padre del programa nuclear iraní en Teherán, un crimen del que Irán culpa a Israel y tendrá una respuesta.

«Los acuerdos se basan en la seguridad nacional y en el sentimiento que compartimos respecto a Irán. Al mismo tiempo tienen un gran potencial económico en campos como el comercio, el turismo, el transporte, las comunicaciones, la tecnología, la energía, las finanzas, la salud o el cambio climático», indica un informe del Institute for National Security Studies (INSS), uno de los centros de estudios estratégicos de referencia en Israel, al referirse a los llamados Acuerdos Abraham, nombrados así en honor al padre de las religiones monoteístas.

Marruecos u Omán podrían adherirse pronto a esos pactos, pero quien realmente marcaría un antes y un después sería Arabia Saudí, con quien los israelíes mantienen contactos no oficiales desde hace años, pero que de momento se resiste a una normalización.

Así se posicionan los actores regionales implicado en este eje anti Irán

Emiratos Árabes Unidos

Venta de los F35

Venta de los F35. El príncipe Mohamed Bin Zayed, la figura más importante del pequeño país del Golfo, fue el primero en mover ficha y anunciar de manera pública la normalización con Israel. Los emiratíes justificaron este paso en la promesa de Netanyahu de frenar de manera temporal la anexión de Cisjordania. La primera consecuencia tras la firma de los llamados Acuerdos Abraham, en los que también tomó parte Baréin, fue la luz verde por parte de Estados Unidos a la venta de los aviones de combate F35. Washington siempre ha cumplido su compromiso de garantizar la superioridad militar cualitativa de Israel, pero el acuerdo de normalización podría incluir una promesa similar a EAU.

Emiratos es la segunda economía más importante de la región y dispone de las séptimas reservas mundiales de petróleo. A los israelíes se les abre una nueva posibilidad de mercado. En el mundo del turismo, pese al coronavirus, esta ventana ya se ha abierto con los primeros vuelos comerciales entre Tel Aviv y Dubai. Los medios locales elevan a más de 300 las conexiones programadas entre los dos países en diciembre, lo que supondrá la llegada de 50.000 israelíes al Golfo.

Israel

Preparados para un ataque de EE UU a la república islámica

El portal Axios informó de que el Ejército se prepara desde hace semanas para un posible ataque de Estados Unidos a Irán antes de la salida de Trump de la Casa Blanca. Esta posibilidad suena con fuerza tras desvelar 'The New York Times' que Trump puso la opción del ataque sobre la mesa para frenar los progresos nucleares de Irán. El asesinato el viernes del científico Mohsen Fakhrizadeh en Teherán añade un nuevo factor desestabilizador ante la más que probable represalia iraní.

Los éxitos diplomáticos de Netanyahu no le están reportando demasiado a nivel doméstico. El primer ministro con más tiempo en el cargo de la historia de Israel se enfrenta a un juicio por corrupción, a la crisis económica provocada por el coronavirus, al malestar de los colonos por frenar la anexión de Cisjordania y a protestas semanales en las que miles de ciudadanos piden su dimisión. El líder conservador ha culminado su sueño de dejar el conflicto palestino en segundo plano para fortalecer la relación árabe israelí.

Durante los cuatro años de Trump, Netanyahu ha logrado que Estados Unidos reconozca a Jerusalén como capital del Estado, el traslado de la Embajada de Tel Aviv a la ciudad santa o el reconocimiento de la soberanía israelí sobre el Golán. Ahora se prepara para la llegada de Joe Biden con la petición de que no vuelva al acuerdo nuclear con Irán.

El relevo en la Casa Blanca devuelve a primera línea de la política estadounidense a quienes trabajaron con Barack Obama, un presidente que tuvo una pésima relación personal con Netanyahu.

Arabia Saudí

Nervios ante la salida de Trump y el relevo

Mohamed Bin Salman ha seguido la estrategia de acercamiento a Israel de Mohamed Bin Zayed ya que esto le puede servir de escudo tras la salida de Trump. El joven príncipe quiere hacer historia por la modernización y apertura del reino, pero la guerra en Yemen, el asesinato y descuartizamiento de Jamal Khashoggi, la pelea continua con Qatar o la detención de sistemática de activistas de derechos humanos no resultan del agrado de la administración demócrata.

En Riad tomaron buena nota de la entrevista que el ahora elegido por Biden como nuevo secretario de Estado, Antony Blinken, concedió a la cadena CBS el pasado mes de mayo. En ella adelantó que, en caso de victoria en las urnas, «revisaremos la relación con el Gobierno de Arabia Saudí, al que el presidente Trump básicamente ha dado un cheque en blanco para seguir un conjunto de políticas desastrosas, incluida la guerra en Yemen, pero también el asesinato de Jamal Khashoggi y la represión doméstica».

Este cambio en la sintonía entre Estados Unidos y los países del área se extenderá también a Egipto, donde parece que la política del «dictador favorito» de Trump, Abdel Fatah al-Sisi, no goza del favor de Blinken. El futuro hombre fuerte de la política exterior estadounidense criticó a comienzos de semana la detención de varios activistas de derechos humanos en El Cairo.

 TITULO: EL MAGO DEL TIEMPO -  El Ayuntamiento busca una solución para evitar las inundaciones en El Reblinco ,.

 

El Ayuntamiento busca una solución para evitar las inundaciones en El Reblinco,.

Estudia anular el antiguo colector que vertía en la ría por el que entra el agua que anega la zona en los días de mareas altas,.

El pasado 17 de octubre, coincidiendo con la marea más alta del año, el agua cubrió parte de la Travesía del Cristal. / OMAR ANTUÑA
 
El pasado 17 de octubre, coincidiendo con la marea más alta del año, el agua cubrió parte de la Travesía del Cristal. / foto,.

El pasado mes de octubre se vivió la última inundación de El Reblinco. En esta ocasión no estuvo acompañada de lluvia, sino que la causa fue la marea más alta del año, con 4,91 metros. El cierre del paso desde la avenida de Lugo a la ría por la Travesía del Cristal por inundaciones se repite varias veces al año y el Ayuntamiento estudia ahora soluciones a un problema relacionado con el antiguo saneamiento.

Entre las alternativas que barajan los técnicos municipales está anular la tubería de salida de aguas a la ría que pasa por esta calle, ya que actualmente este colector no es necesario al estar construida la nueva red que lleva las aguas residuales a través del colector general a la margen derecha de la ría, a la depuradora de Maqua.

Este antiguo colector de la Travesía del Cristal servía para verter a la ría, pero ahora en caso de mareas altas hace precisamente la labor contraria, permite la entrada de agua de la ría por la tubería hasta que se desborda y anega la zona del puente de El Reblinco.

Con anterioridad a la finalización del nuevo saneamiento que ha permitido eliminar todos los vertidos a la ría, existía una estación de bombeo en la confluencia del Cristal con Conde de Guadalhorce que evitaba los excesos de agua, pero ésta dejó de funcionar cuando comenzó su actividad el interceptor general.

Las mareas vivas son la principal causa de la inundación de esta zona de la ciudad en la mayor parte de las ocasiones, pero en otras también se anega esta carretera cuando coincide una pleamar con la caída de lluvia.

La Policía Local corta el tráfico bajo el puente en los días que se producen las mareas vivas en previsión de posibles averías de vehículos que traten de pasar por la zona y se queden averiados, como ha sucedido en más de una ocasión, por el agua que llena la calle y que se acumula especialmente debajo del puente. Es una medida que no gusta a los usuarios de este vial y especialmente a los vecinos de la zona que ven cerrado el paso a sus casas, por lo que vienen reclamando desde hace años una solución a estas inundaciones.

Nuevo asfalto

El pasado mes de julio el Ayuntamiento asfaltó la Travesía del Cristal y el tramo de la Travesía de la Industria que la une con Las Arobias junto con una decena más de viales, invirtiendo alrededor de 225.000 euros. Las inundaciones que se repiten a lo largo del año bajo el puente de El Reblinco hacen temer que en poco tiempo se vuelva a la situación previa al verano, con socavones de grandes dimensiones que en el caso de la calle que lleva hasta Las Arobias incluso provocaron averías en vehículos que circulaban por ella. Tras el asfaltado de esta zona en verano, esta calle ha pasado a ser de una única dirección.

 

  TITULO:  Volando voy - Jesús Calleja -  Esteban Hernández ,.

 
 Este domingo -29- Noviembre , a las 21.30, Cuatro emite una nueva entrega de 'Volando voy',foto .
 
  Esteban Hernández ,.


Esteban Hernández: "El auge de China es una muestra clara de los errores de Occidente",.


 

Esteban Hernández (1965, Madrid). Escritor, abogado, periodista y analista político. En su nuevo libro Así empieza todo (Ariel) examina los cambios en la sociedad y las transformaciones geopolíticas.

Su libro se subtitula La guerra oculta del siglo XXI. ¿Estamos en guerra?
Estamos en un proceso de transformación en el que hay un cambio enorme. Y en esa transformación hay un aspecto que pasa más o menos desapercibido, en el que no se pone tanto el acento: cómo la parte financiera de la economía se está comiendo a la parte productiva, que es aquella de la que casi todo el mundo en esta sociedad vive. Y eso a su vez genera transformaciones geográficas, transformaciones globales, transformaciones en el interior de los estados -se ve claramente en Estados Unidos y también en España-, transformaciones políticas y por supuesto culturales. Pero todo esto tiene su punto de partida de ese cambio productivo que sacude radicalmente a las sociedades, y eso hace también que se incrementen las tensiones en muchos sentidos, por ejemplo, entre Estados Unidos y China, o a causa de la polarización política.
China se ha convertido en el gran productor mundial, en la segunda economía del planeta. Usted sostiene que el auge de China es en gran medida producto de los errores de Europa y de Occidente, ¿verdad?
Sí, con una doble consecuencia. La primera, el deterioro interno, algo que hemos visto claramente durante la pandemia. Cuando necesitábamos algo no estaba aquí, se producía en China y nos peleábamos por conseguir los pocos recursos que estaban disponibles. Pero también en términos geopolíticos. China se ha convertido en una gran potencia, la segunda del mundo. Y lo ha hecho con todo aquello que nosotros le hemos proporcionado: capital, tecnología, recursos, acceso a nuestros mercados. Es una muestra clara de los errores de Occidente.
¿Occidente está aún a tiempo de dar marcha atrás y de enmendar sus errores?
Sí, está a tiempo. Estados Unidos sigue siendo la primera potencia del mundo, con diferencia sobre el resto. Las fortalezas de Occidente son muchas, con lo cual no habría excesivo riesgo en ese sentido, salvo que - y el 'salvo que' es importante- continuemos actuando de una manera que perjudica a los intereses de occidente y de los occidentales.
¿Y en concreto que tendría que hacer Occidente? ¿Traer de vuelta las fábricas, apostar por las nuevas tecnologías?
Un conjunto de cosas. No es únicamente regresar a las manufacturas o apoyarse en la tecnología, la pelea se juega en todos los terrenos. Pero lo que creo que es esencial es que el sistema económico se sanee, porque no sólo es crecimiento, también es cohesión y estabilidad interior. Si tienes un sistema débil, polarizado o desigual, donde la vida cotidiana se hace mucho más difícil para la mayoría de la gente, termina siendo un régimen débil y por lo tanto, con una capacidad de competir mucho menor. El cambio en la economía es factible y tiene que ver con la capacidad de estabilizar las sociedades y de generar un nivel de vida decente para sus ciudadanos. Ese es el punto esencial. Todo lo que no pase por eso es tensión, debilidad y malas consecuencias para el futuro.
¿Y en qué posición está en ese sentido España?
España tiene grandes debilidades, no solamente por la presión política, que es evidente, y no solamente por la presión geográfica, cuya capacidad de desestructurar el estado a través de las peleas internas, políticas y de periferias hemos visto en los últimos años que es grande. Pero además somos un país que debe mucho dinero, que tiene escasos recursos disponibles y cuyo un modelo de crecimiento se ha basado en el turismo y el mercado inmobiliario, que es justo lo que ahora se está viendo afectado, con lo cual nuestra posición es especialmente débil. Pero eso no significa que sea insalvable, significa que tenemos que tomar conciencia de la situación e intentar desarrollarnos en otros muchos sentidos en los cuales hay posibilidades.
Vaticina que estos tiempos convulsos van a traer en los próximos años rebeliones y un crecimiento de los movimientos antisistema...
Sí. En el libro hago a referencia a la salida de la I Guerra Mundial y al periodo de entreguerras: una mala solución política a los problemas de fondo produjo un incremento de las tensiones con las consecuencias que ya todos conocemos. Y éste es un momento similar. Si no somos capaces de dar soluciones políticas y económicas a los males de fondo, la tensión política se va a incrementar indudablemente. Si examinamos ese periodo entreguerras, vemos que cada país dio solución a los problemas de una manera distinta. En Alemania fueron los nazis, en la URSS el peso del comunismo se estabilizó y se convirtió en un régimen que a la salida de la guerra puso las bases para ser una potencia, y en Estados Unidos llegó Roosevelt. Son tres formas distintas de solucionar el mismo problema. Y ese es el momento que ahora vive Occidente. Estamos viviendo ya cambios en la política, los vimos en la salida de la crisis de 2008. Y si esta crisis tiene una mala salida, y todo apunta a que así será, los cambios políticos van a ser más importantes.
¿Y esos cambios políticos pueden concretarse en regímenes más autoritarios, más totalitarios?
Sí, ese es el camino de salida habitual. Cuando un régimen tiene problemas internos, suele recurrir a un plus de fuerza para estabilizarlo. Es una constante de la historia, no es solamente algo del periodo de entreguerras o del momento actual, es algo que suele ocurrir. Pero insisto: no es algo inevitable, y por eso ponía también el ejemplo de Roosevelt, también se puede ir en sentido contrario. Pero es el camino lógico y habitual. Mire por ejemplo el giro que ha ido haciendo la derecha en EEUU en estos años: Reagan, Bush padre, Bush hijo y Trump. En 40 años los cambios dentro del Partido Republicano son sustanciales, no es lo mismo Reagan que Trump. Ese es el cambio que la sociedad está viviendo, y cabe preguntarse por ejemplo cómo será el próximo Trump.
Cito textualmente su libro: "El futuro próximo va a ser culturalmente conservador y es necesario que así sea". ¿A qué se refiere?
Me refiero a que el péndulo ha girado hacia otro lado. Si se examina cómo era la vida a mediados del siglo pasado, en los años 50, 60 o 70, encuentras una sociedad bastante conformista, que sigue las normas sociales, donde la libertad no es un valor que se aprecie especialmente.... Y hemos pasado a un momento muy diferente, en el que todos aquellos elementos que daban estabilidad y cohesión, que permitían que las vidas tuvieran una línea continua, una línea de avance, desaparecen. Ahora los trabajos son quebradizos, van y vienen; las posiciones económicas son eventuales para la mayoría de la gente, hoy puedes tener un buen trabajo, mañana uno malo y pasado ninguno... En este contexto, en el que además se nos incita a ser nosotros mismos y a alcanzar nuestras posibilidades desvinculados de los demás, perdemos algo. Y esa pérdida tiene que ver con la estabilidad y con la capacidad de construir nuestro destino, de ser capaces de tomar decisiones y hacer planes a medio y a largo plazo. En ese aspecto, hay elementos conservadores, elementos tradicionalmente entendidos como conservadores, que son indispensables, y que tienen que ver con la continuidad y con esa estabilidad que ha desaparecido. Y esta es una aspiración social, es algo que la gente demanda porque está un poco harta de vaivenes, de inseguridades y de no saber qué pasará mañana. En ese aspecto, lo conservador va a ser un elemento importante.
Supongo que todo eso que ha mencionado es responsable de que el pesimismo y el desánimo se hayan apoderado en general de los ciudadanos occidentales, ¿no?
Sí. Es un momento muy llamativo. Por un lado nosotros tenemos la tecnología, toda esta idea de que el futuro va a ser tecnológicamente brillante, que nos va a cambiar muchas cosas a mejor, en la salud, en la comodidad.... Ahí hay un cierto sentido de progreso, de que el futuro va a traer grandes cambios, y eso habitualmente generaba un sentido optimista en las sociedades. Ahora es todo lo contrario. A pesar de la tecnología, percibimos que las cosas van mal y que es probable que se pongan peores, casi nadie cree que el futuro vaya a ser mejor que el presente. Antes, en otras épocas, era todo lo contrario, y hoy en día también los chinos lo creen así. Pero nosotros no: vivimos en la contradicción entre la percepción de los tiempos que vemos como negativos y el horizonte optimista y transformador del mundo tecnológico. Nos movemos en ese margen estrecho.
¿Y qué responsabilidad tienen en todo esto nuestros dirigentes políticos?
Nuestros responsables políticos, y no solamente los españoles, tienen un margen de actuación más estrecho del que parece, su capacidad de acción está bastante limitada. Ahora mismo lo que prima en el mundo occidental es la economía, los elementos económicos son los que están un paso por encima de la política. Esto es así, y en ese marco se encuentran los políticos cuando quieren actuar. Pero, por otro lado, su responsabilidad es grande, porque frente a esas constricciones, en lugar de tener planes de futuro, de tener una visión amplia de la sociedad y de los retos que afronta, piensan en su supervivencia, en el poder, piensan constantemente a corto plazo. Si la política, que es el margen de acción que tenemos los ciudadanos para transformar las cosas, no responde, no va en la dirección adecuada y no hace su tarea, las cosas se complican mucho más. La responsabilidad de los políticos es importante, entendiendo que su margen de acción es limitado.
¿El capitalismo debería repensarse y replantearse?
El CEO de Repsol decía que hace unos días que este capitalismo no funciona, exactamente lo mismo que han dicho durante años los CEOs de algunas grandes empresas. Yo recuerdo, por ejemplo, a la patronal británica diciendo eso, recuerdo a muchos CEOs estadounidenses diciendo eso. Y es verdad que ahora mismo este tipo de sistema está produciendo un tipo de actuación que genera que las empresas -incluso las más grandes- lo tengan muy difícil en el medio plazo y estén actuando a corto plazo, genera puestos de trabajo más inestables y peor pagados. En las fusiones bancarias, y en otras que se producirán, ya veremos la cantidad de gente que se va a la calle, como ha ocurrido en otros sectores, el periodístico incluido. Estamos en un proceso en el que se está permanentemente trabajando no para construir algo sino para extraerlo, lo que se quiere es conseguir beneficios a corto plazo a pesar de todo lo demás en lugar de apoyándose en todo lo demás. Vemos cómo la esfera financiera capta una enorme cantidad de recursos que no revierte en nada productivo, no revierten en construir más negocios o en desarrollar las sociedades a través del crecimiento económico, sino en generar beneficios en una esfera totalmente aislada de la mayor parte de los ciudadanos. Todo eso produce enormes tensiones que tienen que ser solventadas regularmente. Ocurrió en 2008 y ahora se vuelven a poner en el mercado enormes cantidades de dinero para paliar los efectos del coronavirus. Tenemos que acudir regularmente al rescate de una economía que no funciona. Quizá sea el momento de cambiar la economía, de hacer que funcione y no tener que ir a rescatarla permanentemente.
¿Las tensiones geopolíticas y económicas se han agudizado a causa de la pandemia?
Sí, porque ha puesto de manifiesto, aunque sea de modo temporal, la debilidad de nuestro sistema. Antes por ejemplo señalaba la falta de material sanitario al inicio de la pandemia. Pero también ha puesto de manifiesto las debilidades de muchas grandes empresas, que han tenido que recurrir al apoyo de los bancos centrales. Lo vemos en todos los aspectos. Pensemos por ejemplo en todas las ayudas en España: los créditos ICO, el ingreso mínimo vital... Todo eso no se puede tramitar eficientemente porque no hay personal, porque el Estado en general no tiene personal. Y en un momento de crisis esas deficiencias se notan enormemente. Ha pasado también con los médicos y las enfermeras. Cuando tienes estructuras muy débiles que están pendientes de un hilo, cuando llega algo grave como una inundación se notan todas las carencias, y eso es lo que ha ocurrido en Occidente en general y en España en particular: todo aquello que no funcionaba ha quedado al descubierto de manera clarísima.
¿La derrota de Donald Trump qué cambia?
Cambia mucho y poco. Cambia poco en el sentido de que Estados Unidos va a seguir más o menos en la línea de 'América primero', en su tensión con China, en el giro proteccionista que ha tenido... Por ahí es complicado que cambien demasiadas cosas, lo normal es que más o menos todo sea igual. El cambio vendrá, por ejemplo, en la capacidad de establecer complicidades exteriores, pongamos por caso con la Unión Europea. Trump había forzado a la UE a pensar en la posibilidad de una autonomía estratégica porque su separación de la misma era radical. Si Biden ahora, como se prevé, tiene otra actitud, es probable que la UE se vincule más a Estados Unidos.
¿Es posible que China en los próximos años adelante a Estados Unidos y se convierta en la primera potencia mundial?
Es posible, pero poco probable. China tiene grandes fortalezas, pero son menores que las que tiene Estados Unidos. Y el que las tuviera, tendría que ser más producto de los errores de Estados Unidos que de los aciertos chinos.
¿Vivimos una especie de guerra fría, de nueva guerra fría?
Sí. Lo malo es que la guerra fría no es solamente entre grandes potencias. Desde luego Estados Unidos y China están en guerra fría, con unas consecuencias además bastante importantes para la UE porque esa guerra fría se está jugando, y se va a jugar más aún, en el territorio de la Unión Europea. Pero la guerra fría va más allá, hay confrontaciones entre los intereses de las ciudades globales y de las ciudades intermedias y el mundo rural, hay guerra fría también entre la lógica de la economía productiva y la financiera, habrá también tensiones regionales en términos geográficos... No es sólo guerra fría entre Estados Unidos y China, eso es sólo un momento, quizás el más espectacular, de las tensiones que estamos viviendo en nuestros sistemas.
Es muy crítico con el papel de Alemania dentro de la Unión Europea...
Alemania ha gestionado muy bien su papel en términos nacionales. Lo que pasa es que no ha sido el líder de una Unión Europea que de verdad quisiera ser una unión y que necesitaría ser una unión. Ahora mismo la gran duda es qué va a ocurrir cuando Merkel se vaya. Todos los equilibrios dependen del liderazgo de una persona, y no de una estructura institucional asentada. Si la UE quiere ser de verdad una unión el país líder, el país con más peso -que es fundamentalmente Alemania- tiene que tener una visión global y tiene que saber conjugar los intereses de las distintas regiones que conforman la unión y tiene que saber impulsar a la UE hacia una unión más sólida. Hasta ahora Alemania no lo ha hecho. Eso no quiere decir que no lo haga en el futuro, pero hasta ahora no lo ha hecho.
En algún momento llega a comparar a la Unión Europea con la URSS por su peso burocrático y las dificultades que tiene en gestionar el día a día...
Creo que no es una cuestión exclusiva de la UE, sino algo que podemos aplicar a occidente. Y cuando digo que es burocrático me refiero a la incapacidad de percibir los problemas reales, de vivir en una realidad aislada de la cotidiana. Gran parte de los problemas de occidente vienen de esto: de un alejamiento radical de las instancias que toman decisiones de los aspectos que rodean esas decisiones. Las ideas que se manejan para tratar de solucionar esos problemas están completamente anquilosadas. Cuando se vive en un entorno en el que se ve a la misma gente, se cuentan las mismas cosas y se piensa en los mismos términos es muy complicado dar solución a los problemas reales. Creo que en el ámbito intelectual, en el ámbito cultural y en el ámbito económico-intelectual ni tienen las ideas ni la perspectiva ni la intuición para ser capaces de dar soluciones reales a los problemas actuales. En ese sentido es en el que comparo a occidente con la URSS. Y al final la caída de la URSS tuvo que ver mucho con ese anquilosamiento general.

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