domingo, 18 de mayo de 2014

DESAYUNO DE DOMINGO CON Policarpo Sánchez:/ La Rusa en portada,./ LA COCINA DEL DOMINGO, LOMO DE CERDO CON HONGOS AL JEREZ,.

  1. TÍTULO: DESAYUNO DE DOMINGO CON Policarpo Sánchez:

    "Me duele que Cataluña se quede con lo que no es suyo,.

    P.S. Es que me duele que Cataluña se quede con lo que no es suyo, me duele que no cumpla la ley, me duele que haga oídos sordos a las ...-foto,.
    Desayuno de domingo con...

    Policarpo Sánchez: "Me duele que Cataluña se quede con lo que no es suyo,.

    Llevo años luchando para que la Generalitat devuelva lo que se llevó de forma ilegal del Archivo de Salamanca, como sentenció el Constitucional. Ahora peleo en el Tribunal Superior de Cataluña.
    XLSemanal. ¿Es historiador?
    Policarpo Sánchez. No, soy licenciado en Derecho, pero los últimos 17 años de mi vida los he pasado prácticamente entre legajos.
    XL. Un inciso, ¿conoce a otro Policarpo?
    P.S. Al boxeador Poli Díaz y a mi padre.
    XL. Bien, ¡a lo nuestro! Dicen que es el más celoso guardián del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca.
    P.S. Es que me duele que Cataluña se quede con lo que no es suyo, me duele que no cumpla la ley, me duele que haga oídos sordos a las sentencias del Tribunal Constitucional...
    XL. ¡Está usted lleno de dolores! ¿Se ha hecho adicto al paracetamol?
    P.S. Hay quien me pregunta cómo aguanto, sí. Le diré y es la primera vez que lo cuento que contra el dolor de vientre tomo una mezcla de agua, bicarbonato, sal y azúcar. ¡Y funciona!
    XL. Pero la ley permite que los documentos que se incautaron durante la Guerra Civil se devuelvan a su lugar de origen.
    P.S. Pero el Gobierno de Cataluña se ha llevado más de lo que se les incautó y esa es la parte que yo reclamo. No reclamo la parte contemplada en la ley.
    XL. ¿Cómo es posible que se les haya dado lo que no les corresponde?
    P.S. La ley dice que se pueden reclamar aquellos documentos incautados en Cataluña a personas empadronadas en Cataluña, no a los refugiados que pasaron por allí por motivos de la guerra. Hay documentos del PSOE de Asturias, por ejemplo, incautados a asturianos que pasaron por Barcelona para ir a Francia. No eran catalanes, eran refugiados.
    XL. ¿Y se está dedicando a estudiar el empadronamiento de todos aquellos a los que les fue incautada documentación?
    P.S. Sí, porque no se revisó documento por documento lo que se llevaban. Los sacaron al peso, como quien se lleva cajas de manzanas. Fue una chapuza.
    XL. ¿Quién falló?
    P.S. Los controles no fueron rigurosos. Las culpas están muy repartidas.
    XL. ¿Cuántos años ha dedicado a esta reclamación?
    P.S. Desde 2008. He hecho muchos amigos, pero ha habido momentos en que he estado tentado de tirar la toalla, cuando me veía solo contra la Administración.
    XL. ¿Es usted rico por su casa?
    P.S. No, y he contado con muy pocos medios. Vivo de otros trabajos de investigación que me encargan.

    Su desayuno: «Me gusta el desayuno mediterráneo, aunque lo descubrí en Murcia: un buen zumo de naranja; pan con tomate, sal y un chorrito de aceite; y un café con leche».


    Ya hablé de mi amigo porteño que a punto estuvo de hacerse tirotear en una gasolinera disfrazado del Zorro. Para entonces, quebrado su ..
     
    Ya hablé de mi amigo porteño que a punto estuvo de hacerse tirotear en una gasolinera disfrazado del Zorro. Para entonces, quebrado su negocio, la tristeza y el trago lo habían convertido en un hombre errático que una vez buscó refugio en mi casa de madrugada, completamente desnudo: después de acostarse bebido en su propia cama, impelido por las ganas de orinar, confundió la puerta del cuarto de baño con la de la calle, y se encontró en el rellano sin ropa, sin llave y obligado a trotar tapándose los testículos unas cuantas cuadras de Buenos Aires a la hora en que se vacían los bares. Pocas veces he contemplado una inmersión más vertiginosa en la melancolía. Cuando el pelo se le incendió mientras asaba carne en una parrilla, él apenas se manoteó la llama como si espantara una mosca, como si en realidad la posibilidad de arder en un asado dominical formara parte de la lógica de su existencia y tampoco hubiera que protestar al destino por ello.
    No puede entenderse el abandono de mi amigo sin conocer las circunstancias de su ruptura sentimental. Mientras el negocio de pelucas heredado mantuvo una prosperidad capaz de resistir incluso su gestión, mi amigo conservó una novia de muchos años con la que fantaseaba retratos familiares en Navidad poblados de niños rubios. Su novia era una de las bellezas oficiales del barrio de Once, y tenía un origen ruso, razón por la cual le había sido asignado el certero apodo de la Rusa, que en Buenos Aires recae prácticamente sobre cualquiera cuyos ancestros no sean españoles o italianos. Tanos, gallegos, rusos y turcos, he aquí las categorías étnicas con las que se apañan los porteños para etiquetar los orígenes que se dispersaron como en una polinización humana después de desembarcar en La Boca.
    La Rusa se hizo esquiva en la constancia sentimental a medida que el negocio y mi amigo perdían al mismo tiempo empuje. Cada vez se ausentaba más de los planes en pandilla, cada vez con más frecuencia se le moría la misma abuela, por lo que todos empezamos a sospecharle una relación paralela con la que pudiera estar poniendo a salvo su porvenir. Todos, menos mi amigo, que todavía se imaginaba repartiendo flotadores a su camada en la piscina de una casa de Nordelta mientras la Rusa lo miraba enamorada y embarazada del decimocuarto vástago idéntico a su padre, todo con un fondo musical de arpas. Pobre. Cualquiera que haya pasado por ello sabe que nada hay más humillante que ser el último que se entera de una infidelidad sufrida.
    Mi amigo era consciente de que tenía que insuflar a su relación votos de amor renovados. Por eso se puso a dieta, se cambió el corte de pelo, trató de vestir más moderno y confeccionó una lista de restaurantes románticos en los que volver a enamorarse. Mientras él tramaba todo esto, la revista Caras, un trasunto de ¡Hola!, dio en portada la noticia de que uno de los solteros de oro argentinos, propietario de una cadena de supermercados y personaje mundano en los veranos de Punta del Este, por fin iba a contraer matrimonio. Presentaba, en la cubierta de un barco y paseando de la mano por una playa, a su futura esposa, que por supuesto era la Rusa. Al menos, pensé, dejará de morírsele la abuela todas las semanas.
    Mi amigo no era un gran consumidor de prensa escrita. Por eso no sabía nada cuando esa mañana nos juntamos para jugar al frontón, como hacíamos a menudo como parte de su plan de adelgazamiento, y no habló sino de lo receptiva que veía a la Rusa con sus intenciones de convertirse en un hombre mejor, en un buen marido. Después del frontón, cuando caminamos por la calle hacia un restaurante, sin saber yo cómo decírselo, procuré sin éxito que reparara en los ejemplares de Caras colgados de los quioscos. La conmoción lo alcanzó cuando almorzábamos ante un televisor encendido. De la boda del soltero de oro ya se hablaba en los programas de chimento (cotilleo): «Che, David, la novia de este boludo mirá cómo se parece a la Rusa...». Ese día me quedé sin pareja de frontón.

    TÍTULO: LA COCINA DEL DOMINGO, LOMO DE CERDO CON HONGOS AL JEREZ,.


    1. Ingredientes: 400 g de lomo de cerdo adobado, 125 g de hongos frescos, ... 1 cucharada sopera de vinagre de Jerez, 1 cucharilla de café de...
       

      Lomo de cerdo con hongos al Jerez

      Ingredientes: 400 g de lomo de cerdo adobado, 125 g de hongos frescos, 150 g de nata, 500 g de caldo de carne, 10 g de mantequilla, 1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada sopera de vinagre de Jerez, 1 cucharilla de café de perejil picado, unos germinados y sal.
      Elaboración: se coloca el caldo de carne en un cazo no demasiado grande y se deja que cueza hasta que quede reducido a un peso de unos 50 g. Se reserva. Se corta el lomo de cerdo en cuatro filetes de unos 100 g cada uno y se sazonan muy ligeramente o no se les echa sal siquiera, porque el caldo reducido en el que los vamos a hacer ya resulta bastante sabroso. Se filetean los hongos no excesivamente finos, en trozos de unos 5 mm de ancho. Se marcan los filetes de lomo de cerdo adobado en una cazuela baja antiadherente 1 minuto por cada lado a fuego fuerte con la cucharada sopera de aceite de oliva. Se retiran y se reservan. En la misma cazuela que hemos marcado la carne, sin limpiarla siquiera, se agrega la mantequilla y se saltean los hongos durante 2 minutos. Sin sacar los hongos de la cazuela, se desglasa el contenido con el jugo de carne reducido. Se agrega la nata, se le da unas vueltas para que todos los ingredientes se integren bien y se añaden los filetes de lomo que tenemos reservados.
      Acabado y presentación: se cuece todo junto durante 3 minutos a fuego medio hasta que espese la salsa y alcance la textura deseada. Se añade el vinagre de Jerez, se le da unas vueltas a la salsa y se deja que el conjunto dé un ligero hervor. Se retira del fuego, se espolvorea con abundante perejil picado y se sirve inmediatamente. Para que el plato quede más lucido y vistoso, podemos coronar el guiso de lomo de cerdo con unos germinados.
      Mis trucos
      A la hora de escoger los hongos, hay que procurar que estén bien secos, firmes y enteros y que, al cogerlos, tengan un buen peso para su tamaño. Los mejores suelen ser los de tamaño medio, que están más perfumados.
      Reinos de humo, por Carlos Maribona
      Pasión por el queso
      Una de las virtudes de los franceses es su pasión por el queso. Ya decía el gastrónomo Brillat-Savarin que una comida sin quesos es como una hermosa mujer a la que le faltara un ojo. Por eso no se entiende bien que en España, con una riqueza quesera extraordinaria por variedad y por calidad, este derivado lácteo apenas tenga presencia en los restaurantes y quede relegado, como mucho, a un postre «para acabar el vino».
      al vez provenga esta mala costumbre de la escasa consideración que tenía en el Siglo de Oro, cuando se consideraba comida de villanos y campesinos. Recuerden el «pedazo de queso duro como para descalabrar a un gigante» que llevaba Sancho Panza en su zurrón. Nada que ver con los excelentes quesos de hoy en día, encabezados por el manchego. Los aficionados envidiamos esas tablas de fromages que anteceden al postre en cualquier restaurante de Francia.
      Cierto es que, al comerse menos, los quesos encuentran aquí más difícil acomodo, pero también es verdad que el trato que se les da en muchos sitios deja mucho que desear. Por fortuna, crece el número de establecimientos que los seleccionan, los cuidan e incluso los incluyen en el menú degustación. Por lo general son restaurantes de categoría, como el Santceloni madrileño, con la mejor mesa de quesos de España.

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