viernes, 27 de marzo de 2015

UN PAIS PARA COMERSELO, Y TU MÁS, Y YO MÁS,./ LIBRO - TEMPLANZA - MARIA DUEÑAS - ESCRITORA,.

TÍTULO: UN PAIS PARA COMERSELO, Y TU MÁS, Y YO MÁS,.

No importan los problemas, sino si te suceden más a ti o a mí,./ foto,.

Políticos momentos antes de un acalorado debate televisivo. Voy del y tú más al y yo más sin que nada ni nadie me libre de un vaivén endiablado y neurótico que me estresa y desestabiliza. La realidad cronificada, televisada y radiada me dibuja un país girando en torno a personajes que se acusan, los unos a los otros, de ser más corruptos, más inútiles, más ladrones, más mentirosos...
Por otro lado, la realidad de mi entorno me trae un eco de enfermedades que parecen dar sentido a la existencia. Mis mayores se cuentan y me cuentan sus achaques como si nada más hubiera y solo el dolor justificara sus existencias. Y si otro mayor se atreve a quejarse, el y yo más se convierte en santo y seña: yo me mareo más, me canso más, me apago más...
Vivo sin vivir en mí porque habito en el cuerpo de los otros, cuerpos que se quejan en un concurso de méritos donde el gran premio se le otorgará al más desgraciado. Esos otros que han hecho del y yo más el centro de sus vidas: que a nadie se le ocurra sugerir una molestia porque caerá sobre él la ira del convaleciente perpetuo... Y yo más, yo mucho más que tú... Y si me evado del entorno y salto de lo privado a lo público, me golpea un espectáculo de acusaciones deícticas: y tú más, tú mucho más que yo...
¿Serán el y tú más, el y yo más planteamientos inherentes a la condición de político y de persona mayor? ¿Es imposible escapar a la acusación si te dedicas a la cosa pública? ¿Marca carácter la edad, cruzas el umbral de los 70 y empiezas a despeñarte, ineluctablemente, por un precipicio de enfermedades, reales o exageradas , que se convierten en tu razón de ser y de existir?
Hace años, tuve un jefe que cada vez que se sentía culpable, me soltaba un y tú más cuando entraba en su despacho. Antes de que abriera la boca, ya me estaba acusando. Pronto aprendí que sus y tú más escondían sus carencias y sus errores. En las comunidades terapéuticas de toxicómanos, una norma establecida es que los y tú más están prohibidos porque solo conducen a creer que tus problemas se arreglan señalando los de los otros.
El y tú más y el y yo más son pretextos que enquistan los conflictos, sea la corrupción, sea la enfermedad. Y lo grave es que, como casi siempre, esas actitudes en la política se extienden a toda la sociedad. Desde el patio del colegio, «yo seré una cani, pero ¿y tú qué?», hasta los platós de televisión, «si me lo dijera Marcel Proust, pero lo dice Pérez-Reverte. ¿Qué ha escrito? ¿Qué programa ha hecho?... ¡Basta ya! Parece el discurso del abuelo cebolleta.» (Jorge Javier), pasando por las discusiones de pareja, que, en lugar de abordar los problemas con madurez y globalmente, se enfrentan a ellos con la acusación entre los dientes: «Yo no bajé la tapa del wáter, pero tú dejaste el ordenador encendido».
Y en esas andamos: yo te acuso de Badajoz, tú me acusas de Paracuellos; yo te acuso de la Gürtel, tú me acusas de los ERE; yo te acuso de Rato, tú me acusas de Monedero... Y así todo.
Lo importante es el argumento, no quien argumenta. Pero eso sería demasiado, eso implicaría razonar a fondo y preferimos los razonamientos sencillos y falaces: me acusas de corrupto, pero tú eres corrupto con lo que la corrupción no importa porque todos la practicamos. A veces, los partidos presentan a un filósofo o a un poeta como candidatos, el y tú más deja de centrar los debates y todos nos sentimos reconfortados durante un tiempo hasta que el fragor del combate político los acaba enfangando en el y tú más.
La desazón de esas acusaciones entre políticos se completa con la experiencia en las salas de espera de los ambulatorios, de Hacienda o de Tráfico, donde el y yo más y sus variantes «pues anda que a mí» y «si yo te contara» completan un panorama donde el debate profundo y el análisis prudente han sido derrotados por la comparación: lo que importa no es lo que sucede, sino si me pasa más a mí o te pasa más a ti.

TÍTULO: LIBRO - TEMPLANZA - MARIA DUEÑAS - ESCRITORA,.

Resultado de imagen de LIBRO - TEMPLAnZA - sinopsisCuando los actos necesarios para la vida, tales como el comer, el beber o el ejercicio de la sexualidad, entre otros, se ven desbordados por el instinto del placer y se convierten en vicios llamados gula, alcoholismo y lujuria, que dañan al espíritu e incluso al cuerpo al que falsamente satisfacen, la templanza es el único dique capaz de contener tal desmesura.
Carlos Díaz muestra en esta obra cómo la destemplanza domina actualmente los planos físico, material, espiritual, social, emocional y afectivo en la vida del ser humano, llevándolo al extremo de perder el equilibrio y cometer los mayores atentados contra la vida y la dignidad de las personas.

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