lunes, 28 de septiembre de 2026

Metrópolis - Bienal de la ONCE 2026 ,. / DIAS DE TOROS - Un rumor: la última de Morante en Sevilla ,. / Retratos con alma - Todas las fotos del último adiós a Harald V: lágrimas, abrazos, emoción y el homenaje de las casas reales europeas,.

 

TITULO: Metrópolis - Bienal de la ONCE 2026 ,.     

  El lunes - 5 - Octubre los lunes a partir de las 00:30, en La2, foto,.

 Metrópolis - Bienal de la ONCE 2026

CentroCentro celebra el vigésimo aniversario de la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE con una edición que reafirma el compromiso con la inclusión, la accesibilidad y el reconocimiento del talento sin etiquetas. Bajo el lema "Ilusión o realidad: una cuestión de percepción", la exposición, comisariada por Antonella Montinaro, reúne a más de treinta artistas con y sin discapacidad en un recorrido que abarca fotografía, escultura, instalaciones, obra textil, dibujo y creación audiovisual.

Comisariada por Antonella Montinaro, la exposición mantiene el objetivo fundacional de impulsar la presencia de artistas con discapacidad en los circuitos del arte contemporáneo. Concebida desde la accesibilidad universal, propone una experiencia sensorial donde tocar, escuchar y experimentar forman parte del discurso artístico. La Bienal reafirma así el poder del arte para derribar estereotipos, celebrar la diversidad y recordar que todos somos igual de diferentes.

TITULO:  DIAS DE TOROS  - Un rumor: la última de Morante en Sevilla,.

 

 Un rumor: la última de Morante en Sevilla,.

 

 

Sonado fiasco de una corrida impropia de Garcigrande. Inédito con el capote, Morante firma una espléndida docena de muletazos con un toro reservón y corta por lo sano con un sobrero descompuesto,.

El diestro Morante de La Puebla con su primer toro en la corrida de la Feria de San Miguel,

Después de rematar y desmontar el estribo del burladero de capotes apenas salido, el primero de Garcigrande, castaño lombardo, rellenito, bien hecho, devino en toro extraordinariamente abanto. Remiso, distraído y frío, no quiso ni catar el capote de Morante, volvió contrario y se soltó a punto de huirse. Muy pegado en un primer puyazo de doble ración, pero encelado en el peto, cobró todavía un segundo de castigo.

Fue toro tardo y reservón, las fuerzas justas, de trato por solo una mano, la diestra. Por ella dibujó a gusto Morante lo que iba a contar como el brillo mayor de una corrida por todo decepcionante. La gracia de los ayudados por alto en la apertura sin desplazar al toro sino trayéndoselo a la cadera, y la suerte, trivial, pareció entonces otra cosa distinta. La tanda, de cuatro, tuvo por remate un natural y el de pecho echándose el toro fuera. Hubo dos tandas más de rico acento, por la misma mano las dos, trabajosas por lo parado del toro, la primera rematada con un cambio y un desplante primario; la segunda, abierta con trincherilla, fue, como las previas, de cuatro a compás y a pulso. Eso fue casi todo.

Ni uno por la izquierda por donde no hizo otra cosa el toro que probar. Tras una pausa de meditación, Morante abrochó con toreo de pitón a pitón, tan caro de ver ahora, y una estocada atravesada. La banda de Tejera, que tan poco le quiere, se quedó mudita. A Morante lo sacaron a saludar. Y saludó desde la boca del burladero, tributo a formas de otra época. Para el cuarto toro le habían reservado los músicos el Suspiros de España, tan de ceremonial. Pero no hubo caso.

Ni el cuarto, que volvió el caballo en un puyazo tomado por libre mientras Morante y su gente reclamaban su devolución por reparado de la vista, y el palco cedió en medio de una creciente protesta, ni menos todavía el cuarto bis, sobrero lustroso y descarado que se frenó a los capotes, pero, descompuesto, cobró lo que no está escrito en dos puyazos a la defensiva, esperó y perdió las manos en banderillas y le duró vivo a Morante minuto y medio. «¡Mátalo!». Y a la primera.

La primera y la última porque, como reguero de pólvora, corrió el rumor de que sin dar un cuarto al pregonero Morante tenía decidido que el cuarto toro de la corrida fuera el de su despedida de Sevilla. Se había comentado que para la ocasión iba a estrenar un terno inspirado en otro que Gallito estrenó en Lima hace más de un siglo. Un modelo fuera de catálogo. Nada. Un rabioso bermellón y oro que parecía de estreno. El toro del adiós o hasta la próximo fue pitado con fuerza en el arrastre. Lo había sido con menos motivo un tercero demasiado terciado que galopó de partida y hasta metió la cara, pero se vino abajo clamorosamente y, afligido, terminó reculando. Borja Jiménez no le dio la menor opción.

Cumplida media corrida con su imprevista propina, el espectáculo estaba bajo mínimos. Morante, protagonista, pero el chasco era de época, es decir, de los que tardarán en olvidarse. Con la moral a prueba de bomba, Daniel Luque hizo muchas de las cosas que sabe hacer con el segundo garcigrande, lo pasó y repasó en un palmo de terreno, a su antojo, con la autoridad que lo distingue, pero, justo de poder, el toro acabó metiendo la cara entre las manos y pidiendo la cuenta. Los dos quites que después de varas firmaron Luque, por tijerillas, y Borja por chicuelinas, le quitaron, y nunca mejor dicho, la docena de viajes que, fuera de las rayas, tal vez tuviera el toro en la reserva.

Y casi al calco después, con un hermoso quinto burraco, que antes del caballo, se lanzó en las cinco verónicas de recibo cosidas con tres chicuelinas y abrochadas con un lánguida larga traída por delante. De nuevo quites largos, un exceso. Luque, por una suerte de propia invención, soltando el capote a una mano, y Borja, por delantales rematados no con una media sino dos y casi tres. Una faena de serios propósitos - ayudados encadenados en tablas de partida- pero frustrada por la elección de terrenos y el propio fondo del toro, que se fue apagando sin disimulo. Luque cerró columpiándose entre pitones, pero sin despertar sospechas ni asustar a nadie. Mató de un sopapo fantástico. El sexto se echó dos veces o tres y la gente perdió la paciencia.

TITULO:  Retratos con alma -  Todas las fotos del último adiós a Harald V: lágrimas, abrazos, emoción y el homenaje de las casas reales europeas   ,. 

 

La periodista Isabel Gemio regresa a la televisión para presentar 'Retratos con alma', el nuevo programa producido por RTVE en colaboración,.  

 

 Lunes -  5 - Octubre   a las 22:40 horas en La 1 / fotos,.

Todas las fotos del último adiós a Harald V: lágrimas, abrazos, emoción y el homenaje de las casas reales europeas,.

Un día que quedará marcado en la memoria colectiva,.


Las lágrimas se han convertido en la aventura que ha recorrido cada uno de los rostros de quienes han estado presentes en el último adiós al monarca noruego. Un momento de especial emoción en el que los lazos compartidos se han convertido en el abrazo continuo de esta despedida —en la que una comitiva compuesta por todos los miembros de las casas reinantes de Europa— ha seguido a los restos mortales de quien ha reinado sobre el país nórdico los últimos treinta y cinco años. Una jornada en la que, tras la salida al balcón de los nuevos miembros de la Familia Real, el Palacio Real de Oslo se ha convertido en escenario de una histórica recepción, en la que Haakon VIII —sin la presencia de la reina Mette-Marit— ha recibido a los mandatarios más destacados del mundo que se han desplazado hasta la capital nórdica para decir adiós a quien había conseguido extender sus redes de afecto entre todas y cada una de las dinastías reinantes de Europa, dejando imágenes para la posteridad.

La reina Mette-Marit ha protagonizado el primer de sus gestos más románticos tras su ascenso al trono
 
La reina Mette-Marit ha protagonizado el primer de sus gestos más románticos tras su ascenso al trono,.

El comienzo del traslado de Harald V

Una despedida que comenzó ayer en el Palacio Real de Oslo, con los miembros de la nueva Familia Real mostrando sus respetos al difunto Harald V y dando así inicio a una histórica ceremonia, tan solemne como simbólica, en la que destacó la profunda emoción de cada uno de los mandatarios y representantes de las distintas casas reales que se desplazaron hasta el lugar. Tras este primer momento, el cuerpo del Rey salió por última vez del Palacio Real para dirigirse hasta la Catedral de Oslo, donde se dieron cita representantes de las dinastías reinantes para ofrecer su último adiós al monarca fallecido.

El comienzo del traslado de Harald V

Los miembros de la realeza se dan cita en Oslo

Una salida que, precisamente, estuvo encabezada por los miembros de su propia familia, protagonistas de una jornada marcada en todo momento por la solemnidad y por el enorme peso histórico de lo que estaba sucediendo. El silencio y el respeto acompañaron cada uno de los pasos dados durante un recorrido que ponía punto final a más de tres décadas de reinado y que abría, inevitablemente, una nueva página para la monarquía noruega.

Los miembros de la realeza se dan cita en Oslo

La presencia de Don Felipe y Doña Letizia

Entre los rostros que ayer quisieron acompañar a la Familia Real Noruega en este momento histórico también destacaron los del rey Felipe VI y la reina Letizia, quienes se desplazaron hasta Oslo para despedir personalmente a Harald V. Su presencia puso de manifiesto, una vez más, la estrecha relación que une a la Corona española con la noruega, compartiendo con el resto de las casas reales europeas una jornada marcada por el respeto, la solemnidad y la emoción. Ambos participaron en los actos de despedida del monarca, arropando a la nueva Familia Real en el inicio de una etapa que supone un antes y un después para la monarquía del país nórdico.

La reina Letizia ha hecho uso del histórico collar de Isabel II 
 
Casa de S.M. El Rey

La despedida más triste de la reina Sonia

Tras la comitiva integrada por las distintas dinastías, el cortejo ha llegado a la Catedral de Oslo, donde se depositaron los restos para dar inicio a una solemne misa en la que la emoción, las lágrimas y las sonrisas que evocaron la vida del monarca fueron las grandes protagonistas, dejando uno de los momentos más conmovedores del día. Fue allí donde cada rey, reina, príncipe, princesa y mandatario tomaron asiento, aunque la reina Sonia centró todas las miradas en una de las imágenes más desgarradoras de la jornada al depositar una rosa sobre el ataúd que custodiaba al amor de su vida. Un broche final a un romance de 58 años que ha sostenido el compromiso de toda una vida dedicada al servicio de la Corona.

El discurso de la princesa Victoria

Fue en la misma Catedral de Oslo donde destacó la presencia de numerosos miembros de las familias reales europeas que se desplazaron hasta el país nórdico para poner de relieve los lazos históricos y personales que unen a las distintas dinastías. Sin embargo, fue la princesa Victoria de Suecia la encargada de poner el broche de oro a la ocasión con un emocionante discurso con el que rindió homenaje a su padrino. El rey Harald fue padrino de Victoria desde su bautizo, en 1977, y mantuvo con ella una relación muy cercana y afectuosa a lo largo de los años, por lo que esta despedida estuvo inevitablemente marcada por la emoción y por los recuerdos compartidos.

Victoria de Suecia fue la única de la realeza que leyó durante el funeral del rey Harald, al que le había dedicado días antes una emotiva carta pública

Astrid, la hermana invencible

Otro de los rostros que adquirió un especial protagonismo ayer fue el de la princesa Astrid de Noruega, hermana del difunto Harald V, quien vivió la jornada con una emoción especialmente difícil de ocultar. Siempre muy vinculada a la Corona y a su familia, Astrid estuvo presente en este histórico adiós acompañando a los suyos y rindiendo homenaje a quien, además de su hermano, había sido durante décadas el Rey de Noruega. Su presencia adquirió así un significado especialmente simbólico, al representar la memoria de una generación de la Familia Real que ayer despedía a uno de sus pilares mientras asistía, al mismo tiempo, al nacimiento de una nueva etapa para la monarquía noruega.

Astrid de Noruega

El permiso especial de Marius Borg

Marius Borg se convirtió también en otro de los protagonistas de la jornada, al volver a demostrar el lugar que ocupa dentro de la Familia Real de Noruega. A pesar de no contar con títulos que lo representen ni con un linaje dinástico, ayer fue sentado entre reyes y reinas después de haber conseguido un permiso especial por parte del Tribunal de Oslo para poder asistir a la despedida. Una situación especialmente llamativa teniendo en cuenta que cumple prisión preventiva en el Palacio de Skaugum, tras haber sido declarado de 34 delitos, entre ellos dos violaciones, amenazas, posesión de armas y sustancias ilícitas. Sin embargo, todo ese reflejo quedó ayer en un segundo plano ante la necesidad de despedir a quien había sido, en definitiva, su abuelo político y una figura fundamental dentro de la familia.

Marius Borg Hoiby dejó su arresto domiciliario para asistir al funeral del rey Harald V de Noruega.

El saludo desde el balcón del Palacio Real

Una vez finalizada la ceremonia que rendía tributo al monarca, Noruega se preparó para uno de los momentos más destacados de la jornada, como es la primera aparición en el balcón de la nueva Familia Real de Noruega. Haakon y Mette-Marit debutaron así como reyes del país nórdico, protagonizando una escena cargada de simbolismo en la que la emoción no tardó en hacerse presente.

El saludo desde el balcón del Palacio Real

El futuro de la Corona

En este mismo enclave también estuvieron la princesa Ingrid Alexandra —heredera al trono del país— y el príncipe Sverre Magnus, quienes no quisieron dejar solos a sus padres en un momento tan especial y trascendental para la historia de la monarquía noruega. Juntos compartieron una imagen que reflejaba el inicio de una nueva etapa, aunque con la inevitable ausencia de quien hasta ayer había sostenido la Corona del territorio noruego durante más de treinta y cinco años.

El futuro de la Corona

La reina Sonia más emocionada que nunca

Una reina que, completamente rota, se dejó llevar por la emoción ante los vítores, los aplausos y cada uno de los sentimientos que los presentes en los jardines del Palacio Real de Oslo transmitieron mientras daban la bienvenida al nuevo Rey y, al mismo tiempo, despedían a quien durante décadas había ,.

 La reina Sonia más emocionada que nunca

representado a Noruega. Una única imagen que dejó para la posteridad momentos tan simbólicos como destacados y que quedará enmarcada para siempre como el comienzo de un nuevo reinado. Una nueva historia que ahora tiene a Haakon y Mette-Marit como protagonistas y que arranca inevitablemente mirando hacia atrás, con el recuerdo de Harald V todavía muy presente.


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