domingo, 29 de septiembre de 2013

REVISTA XL SEMANAL, PORTADA DANI MARTIN, DAVID VILLA,./ EL BLOC DEL CARTERO, LAS REFLEXIONES DE PIQUÉ,

TÍTULO;  REVISTA XL SEMANAL, PORTADA DANI MARTIN, DAVID VILLA,
 

Se conocieron hace año y medio en un concierto en Barcelona. David Villa celebraba una Liga de Campeones, y Dani Martín abría cartel para ...
 
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Dani Martín y David Villa. El arte de empezar de cero

  - XL Semanal
Antes de los 23, estos dos chicos de barrio ya se comían el mundo. Ahora, pasada la treintena, Dani Martín y David Villa quieren empezar de cero. El músico lanza su primer disco en tres años y el futbolista ha cambiado el Barça por el Atlético de Madrid. 'XLSemanal' fichó a ambos amigos para charlar de sus pasiones, del éxito y de lo más importante para ellos: la familia.
Se conocieron hace año y medio en un concierto en Barcelona. David Villa celebraba una Liga de Campeones, y Dani Martín abría cartel para Shakira. «¡Difícil olvidarlo!», admiten. No son amigos, por lo tanto, desde hace mucho tiempo, pero compartir pasiones y visiones del mundo coinciden puede ser tan determinante como la acumulación de los minutos.
Ahora, la llegada del máximo artillero de la selección al Atlético de Madrid ha reforzado el vínculo entre el delantero asturiano y el músico, ilustre y orgulloso colchonero. Para celebrarlo, y aprovechando el lanzamiento de Dani Martín, el segundo disco en solitario del cantante de El Canto del Loco, XLSemanal ejerció de seleccionador convocando a Martín y a Villa para un partido.
XL. Déjenme adivinar, ¿se conocieron en un estadio de fútbol?
Dani Martín. Pues sí, pero el que actuaba era yo (se ríen).
David Villa. Sí, sí, en el Estadio Olímpico de Barcelona el 29 de mayo de 2011. Habíamos ganado la Champions en Wembley, andábamos de fiesta, y Dani abría el cartel con Shakira.
XL. Yo pensaba que eran amigos desde hacía más tiempo...
Dani Martín. La verdad es que tenemos amigos comunes, como Fernando Torres o el periodista Juanma Castaño, que siempre me decía: «Tío, tienes que conocer a David. Es muy como tú. Seguro que conectáis a la primera».
David Villa. Sí, Juanma siempre me hablaba de ti y me contaba que solías ir a comer a su casa. Pero el primero fue Fernando Torres, uno de los grandes amigos que he hecho en el fútbol. Porque vosotros os conocéis de hace mucho ya, ¿no?
Dani Martín. Sí, desde 2003. Ambos andábamos empezando. Fernando es un tipo cabal, con el protagonismo puesto en su familia... Eso me parece fundamental para mantener los pies en el suelo. Porque tu familia son tus cimientos. Son las personas que te conocen de verdad y no las proyecciones que de ti hace la gente.
David Villa. Totalmente. En 14 años de profesional he visto a unos cuantos colegas que se han perdido por una cosa o por otra; pues te diré que ninguno de ellos tuvo cerca o presente a su familia. Aquí, un día eres un héroe, todos se te acercan, y al siguiente te quedas solo. Nadie te conoce mejor y nadie te ayuda más que tu familia. Lo tengo clarísimo. Siempre lo he tenido por bandera.
Dani Martín. Yo soy Manolo y Carmen, mis padres, dos personas trabajadoras que me ayudaron a no dejarme deslumbrar. El cariño y la comunicación son fundamentales en esta vida.
XL. Parece que ambos han sido siempre de lo más formalitos. ¿No tuvieron siquiera un puntito de loca adolescencia?
Dani Martín. Claro, y lo pasé muy bien, pero nunca me han ido los excesos. Esa idea tan extendida del roquero que se droga no tiene nada que ver con la realidad. Y, además, ¿qué son los excesos? Hacer aeropuertos con dinero público en lugares sin sentido; ¡eso es un exceso! Afecta a la salud de todos, porque ahora dicen que hay que reducir la sanidad...
David Villa. Yo, locuras, pocas. Mi vida siempre ha estado centrada en el deporte.
XL. Hablando de deporte, ¿no habrá tenido usted algo que ver con la llegada de Villa al Atlético de Madrid?
Dani Martín. ¿Yo? [serio]. No, no.
David Villa. ¿Sabías que, con 18 años, cuando estaba en el Sporting, Jesús Gil quiso ficharme? No se concretó, pero siempre admiré a este club.
XL. Eso muy original no suena...
David Villa. Ya [se ríe], siempre decimos lo mismo: admiración, un sueño cumplido, esas cosas. Pero lo juro, no es por quedar bien. Es un club que da buen rollo, desprende cariño. Y estos últimos años es un ejemplo para el resto ahora que todo el mundo dice que solo existen Madrid y Barça.
Dani Martín. David, por su forma de ser tan de verdad, tan humana y cercana al pueblo, encaja en la esencia del club.
XL. Usted jugó de local en el Calderón mucho antes que Villa...
Dani Martín. Sí, sí. Llenamos el Calderón en 2005. Pero lo cambiaría por meterle un gol al Madrid en el Bernabéu.
David Villa. Yo marqué con el Barça. A ver si este año...
Dani Martín. Tiene que ser la leche. Yo estuve en la final de Copa, con mi padre, y acabamos llorando.
XL. ¿Creen que actuarán algún día en La Peineta?
Dani Martín. A mí me da igual La Peineta. No entro en los temas políticos y las operaciones de la entidad. A mí me transmite el equipo, el escudo... Si el Atleti cambia de campo, todo seguirá igual: iremos los mismos y llenaremos el campo con la misma energía. El Calderón ha sido mi segunda casa desde los 11 años, pero cambiar es positivo.
XL. En realidad pensaba más en el fracaso de la candidatura de Madrid 2020...
David Villa. Como deportista, es una pena, claro, pero si el estadio se acaba o no, yo no sé.
Dani Martín. A mí me da pena por la ciudadanía, por el pueblo, porque España merece algo así, una caricia en el corazón. Estamos demostrando que estamos unidos, que nos preocupa lo que le pasa al de al lado y que enseguida nos unimos e intentamos que las cosas salgan adelante.
XL. ¿Figuran ustedes entre los 'indignados'?
Dani Martín. Yo no tengo derecho a indignarme. Tengo derecho a ayudar y a poner todo de mi parte para que sonriamos más. Es el ingrediente que más necesita este país.
XL. Hombre, sonreír y algo más, ¿no?
Dani Martín. Pero hay que trabajar con alegría, que los españoles siempre hemos tenido un gran sentido del humor y parece que se ha perdido un poco.
XL. En Cero, el single de su nuevo disco, habla de recomenzar mirando al frente. ¿Es una propuesta para salir de la crisis?
Dani Martín. Hombre, nos vendría bien a todos centrarnos en buscar alternativas. Lamentarse cuando llegas a un punto final no sirve de nada, hay que volver a empezar. Ese es el mensaje. Puede ser una relación de pareja, la situación de nuestro país, muchas cosas; pero no pretendo hacer política. Hablo de lo que me pasa como personita del mundo.
XL. Su disco anterior [Pequeño, 2010] fue emocionalmente intenso. ¿Le ha costado centrarse en el siguiente?
Dani Martín. Pequeño fue un disco que sentí en un momento muy concreto, por la pérdida de mi hermana de un día para otro [murió de un infarto cerebral con 35 años]. Me salieron esas canciones y esa fue mi verdad. No me puse a escribir hasta que me salió otra vez la verdad de algo que contar.
XL. ¿Ha llegado a un punto final en algún aspecto últimamente?
Dani Martín. Sí, en algunas relaciones siempre hay finales de etapa... A veces, cuando lo tenemos todo, nos relajamos y nos instalamos en un lugar de confort. Hay que luchar y esforzarse para que las cosas se mantengan vivas, ilusionarse cada día. Soy autocrítico y me gusta analizar si hago bien las cosas. Quien vive presumiendo de lo que hizo en el pasado lo tiene mal.
XL. ¿Se refiere a Mourinho?
Dani Martín. ¡Eh! No, no, yo hablo de mí, que por llenar el Calderón o las Ventas no me puedo dormir en los laureles.
XL. ¿Qué aturde más: el éxito o los halagos?
David Villa. Van de la mano, pero yo intento hacerlo cada día tan bien o mejor que el anterior.
Dani Martín. Como decía Serrat: el color de la alfombra que te ponen a la entrada de la discográfica depende de las ventas de tu último disco. La verdad es la mejor ancla para tener los pies en el suelo. Ser de verdad, sin poses, sin superficialidad.
David Villa. Mira, piensa en el mundial. Ahora somos los mejores y todo eso, pero si en Brasil no lo hacemos tan bien, o mejor, no llegaremos muy lejos. No puedes estar pendiente de lo que digan los demás.
XL. ¿Creen que se sobredimensiona lo que hacen los famosos?
David Villa. En el fútbol, sobre todo del Barça, el Madrid y la selección, hay cosas que tienen una repercusión tremenda.
Dani Martín. Tampoco se puede generalizar. A mí, los medios siempre me han tratado con respeto. Cuando murió mi hermana, por ejemplo, me respetaron totalmente.
XL. Pero la prensa del corazón sí que comenta sus amores, incluso se dijo que ibas a ser papá...
Dani Martín. ¡Bah!, aunque suene a tópico, no me preocupan esas cosas; hay algunas que no puedes evitar, pero yo me preocupo de mi familia y de mantener el sentido común y la coherencia.
David Villa. Hemos llevado una vida paralela en ese sentido. Muchos periodistas me dicen que les aburre entrevistarme, que no cuento nada [se ríen].
XL. ¿Como cotilleos del vestuario o sobre su relación con Messi?
David Villa. Por ejemplo [sonríe]. Como futbolista quiero que se hable de mí por lo que hago en el campo.
XL. Hacer música para que la escuchen millones de personas, ¿no es dejar que los demás accedan a algo muy personal?
Dani Martín. Es cierto, pero tú eliges lo que cuentas. Escribir, para mí, es terapéutico. Me sirve de desahogo, es una gran válvula de escape. Yo hablo de mis emociones, mi sensibilidad, las cosas que yo llevo dentro. Soy así. Si me abro, si estoy al lado de alguien o soy amigo de una persona, lo soy siendo yo mismo. Prefiero eso a grabar algo completamente impersonal.
XL. ¿El deporte también es una válvula de escape?
Dani Martín. Totalmente. Cuando se murió mi hermana, me puse a correr y a hacer medias maratones como un loco. Aunque me pasé un poco. Ahora corro más tranquilo, tampoco hay que tomárselo en plan profesional. Pero me ayudó mucho.
David Villa. La mayoría de los futbolistas te lo dirán, cuando peor te van las cosas, cuando algo te martiriza, más te apetece entrenar. Desconectas y, además, te ayuda a mejorar.
XL. Ambos son jóvenes [36 años, Martín; 31, Villa], pero ¿no les da la impresión de que han vivido ya media vida?
Dani Martín. A mí, no. Me pase lo que me pase, mi padre ha vivido mucho más que yo. Me sigo considerando un aprendiz.
David Villa. Yo sí siento que he vivido muchas cosas. Con 20 años me fui de casa, tuve que madurar muy rápido y me siento orgulloso de eso. Mi mujer y yo nos casamos muy jóvenes y creamos nuestra propia familia [dos hijas y un hijo] dentro de un mundo complicado.
Privadísimo. David Villa.
-Hijo de un minero, nació en Tuilla, Asturias. Cumple 32 años en diciembre.
-Con cuatro años sufrió una fractura de fémur y a punto estuvo de quedarse cojo. La gente de su pueblo cuenta que, aun así, no dejó de darle al balón.
-Se casó en 2003 con su novia desde la adolescencia, Patricia González. Son padres de dos niñas y un niño.
-En 2010 grabó junto con Ana Torroja una versión de Insurrección, de El Último de la Fila, para la campaña Voces X1fin: juntos por Mali.
-El grupo asturiano Los Berrones le dedicó la canción Villa maravilla.
-Como profesional, desde 2001, ha jugado en Sporting de Gijón, Zaragoza, Valencia, Barcelona y acaba de fichar por el Atlético de Madrid.Es el máximo goleador en la historia de la selección (56).
Privadísimo. Dani Martín
-Nació en Madrid el 19 de febrero de 1977.
-Dejó de estudiar tras tripitir 1.º de BUP para conducir una furgoneta de la empresa familiar de servicios logísticos.
-La madre de Alejo Stivel le dio sus primeras clases de teatro.
-Estudió en la Escuela Cristina Rota con Penélope Cruz, Alberto San Juan, Nathalie Poza...
-En su libro Soñar no es de locos: mi pequeño recorrido, le cuenta su vida al periodista Javier Menéndez Flores.
-Camarón, Perales, AC/DC, Kortatu, Hombres G, el hip hop, Serrat o Sabina figuran entre sus gustos musicales.

TÍTULO;   EL BLOC DEL CARTERO, LAS REFLEXIONES DE PIQUÉ,.


En el momento de redactar este suelto, Josep Piqué se recupera satisfactoriamente de un pequeño contratiempo vascular que le ha costado un sobresalto a él y a los suyos. Confiemos en su rápida mejoría. Horas antes del percance tuve el gusto de presentar en Madrid su interesante ensayo sociopolítico titulado Cambio de era, editado por Deusto. Es un libro plagado de geoestrategia redactado para los que no somos geoestrategas, para los que observamos el mundo sin tener los ojos repletos de códigos secretos. Es un libro directo y claro, atiborrado de sentido común y de reflexiones inteligibles y deductivas. Resulta interesante conocer esas deducciones de Piqué acerca de la evolución de esta España que él ha conocido como ministro, como empresario y como activista de la serenidad, bien escaso de nuestro tiempo. Piqué sostiene que España debe su primer paso a la prosperidad al Plan de Estabilización de 1959; y manifiesta que la arquitectura de la Transición metió en el canasto a las generaciones que entonces volaban en el activismo político y social. Sin embargo, sostiene que aquellos que hoy lucen menos de cincuenta años han quedado descolgados de la emoción de una Constitución que se les ha hecho indiferente. Reformarla en algún aspecto no debería suponer drama alguno, como de hecho ha ocurrido en otros lugares que, a diferencia de España, tienen cartas magnas longevas, sí, pero ampliamente reformadas, sin que ello haya supuesto drama alguno. Viene a decir el exministro que, de alguna forma, habría que volver a empezar. Pero va mucho más allá.
Occidente -es decir, nosotros- se está suicidando demográficamente. Tanto que ningún país europeo estará en un hipotético G8 así que pase una generación. Con la excepción de los Estados Unidos, que parte de otros marcadores, Occidente está a las puertas de una cierta decadencia: a mediados de siglo habrá más personas de más de sesenta años que tantas otras de menos de dieciséis. Ello supone un coste desmesurado para sostener los parámetros de bienestar a los que estamos acostumbrados, sean pensiones, salud o trabajo. Japón, aunque suponga salir de nuestro marco inmediato, ya consume muchos más pañales para el servicio a personas mayores que a recién nacidos. Y eso no ocurre en países emergentes que, en cualquier momento, se van a situar a la cabeza de la producción mundial. ¿Qué haremos entonces? La tecnología y los crecimientos demográficos han supuesto, paradójicamente, un impulso definitivo para países largamente condenados al suministro secundario: creíamos que se iban a morir de hambre, pero, sin embargo, Brasil, la India, México y no digamos China están a las puertas de una recolocación sorprendente en el concierto mundial. Otros países no invitados en principio a la fiesta van a convertirse en las nuevas capitales económicas mundiales. Atiendan a la ciudad de Singapur y a los países del entorno del Estrecho de Malaca, el que separa Indonesia y Malasia, por donde transita el negocio marítimo que cruza del Pacífico al Índico, y viceversa. Ese es el nuevo epicentro del terremoto productivo mundial. Sostiene Piqué que el viejo eurocentrismo de los mapamundis que dibujan un mundo centrado por el Meridiano de Greenwich deberá ser sustituido por otro cuyo eje se haya desplazado sensiblemente hacia el sur y hacia el este. La geografía siempre está y la historia siempre vuelve.
¿Y España? Harina de costales muy particulares. Nuestro país adolece gravemente, en este peculiar y enervante momento, de autoestima colectiva. Recuperarla será tarea ciclópea y obligará a una monumental campaña de trabajo colectivo. Por si fuera poco, se ve agravado ese trabajo por un más que preocupante defecto de cohesión nacional y una acelerada displicencia y desafección por nuestro sistema representativo. Piqué sugiere en este libro eléctrico y seductor las reformas imprescindibles, políticas, administrativas y sociales, que

harían posible salvar los muebles en un futuro a medio plazo. Conviene leerlo detenidamente.


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