lunes, 20 de julio de 2026

La Hora Musa - Biffy Clyro - Preferimos el riesgo, aunque perdamos al 80% del público ,. Martes - 28 - Julio ,. / Cachitos de hierro y cromo - Amor y satén en la noche de John Legend ,. Martes - 28 - Julio ,./ Locos por las motos - MotoGP - Aprilia se come a Ducati: Bezzecchi en otra liga, Acosta lidera y pinchazo de Marc Márquez ,.

 

TITULO: La Hora Musa  -   Biffy Clyro - Preferimos el riesgo, aunque perdamos al 80% del público ,. Martes -  28 - Julio,.

 'La Hora Musa', presentado por Maika Makovski ,a las 22:55 horas, en La 2 martes -   28 - Julio ,   foto,.

 Biffy Clyro - Preferimos el riesgo, aunque perdamos al 80% del público ,.

El trío escocés Biffy Clyro actúa la próxima semana en Barcelona y Madrid.-


 
Simon Neil, líder de Biffy Clyro, en el Mad Cool Festival de Madrid en 2016.

Hay un tatuaje que une a Biffy Clyro. Literalmente. Una serie de líneas sinuosas se enredan por los hombros del batería, Ben Johnston, se precipitan por la espalda de su hermano, el bajista James, y terminan su viaje en el muslo izquierdo de Simon Neil, cantante de la banda. “Cuando tres se convierten en uno”, escribió el grupo rock escocés junto con la imagen en las redes sociales del último dibujo pintado sobre sus cuerpos. Se trataba, al fin y al cabo, de lanzar un mensaje, al mundo y a sí mismos. Tras años de ascensos, y algún momento horribilis, Biffy Clyro estaba de vuelta, más unido que nunca.

¿Por qué Biffy Clyro?

Periodistas, fans, amigos. Demasiadas veces le han preguntado a Biffy Clyro por qué su grupo se llama así. Aburridos ante el aluvión de interrogantes, los escoces optaron por inventar historias cada vez distintas. Aquí van algunas:

_Era un jugador del equipo de fútbol de su ciudad, el Ayr United F. C.

_Era otro futbolista, finlandés, y, ojo, del siglo XVII.

_En una noche de borrachera, uno de los miembros del grupo explicó mal, mezclando los nombres, que tenía un bolígrafo del músico Cliff Richards.

_Sería el acrónimo de "Big Imagination For Feeling Young 'Cos Life Yearns Real Optimism".

_Mezcla el apodo del espía en el que estaban inspiradas las novelas de James Bond y el nombre de una ciudad galesa donde el grupo solía veranear.

_Así se llamaba un escocés que construyó su propio cohete y fue el primer hombre de la historia en viajar al espacio.

Y así pretende demostrarlo al público español, en sus actuaciones del próximo 25 de enero en Barcelona y, al día siguiente, en Madrid. Allí llevará su directo enfurecido y su último disco, Ellipsis, todo un punto de inflexión. Grabado en Los Ángeles, en los estudios The Sound Factory por donde pasaron The Black Keys o Morrisey, se trata del séptimo álbum de un grupo que concibe los proyectos por trilogías: es decir, un nuevo inicio, tanto que los tres aparecen desnudos en posición fetal en la carátula. Y un producto peculiar, que junta uno de sus temas más heavy, Wolves of Winter, canciones country o boogie-woogie y hasta una balada pop, Rearrange, que “podría sonar como Justin Bieber”, como admitía Neil, poco antes de un concierto en noviembre en Glasgow —al que EL PAÍS fue invitado por Warner Music—.

La comparación dejará alucinados a muchos seguidores de los gritos y el furor de Biffy Clyro. Sin embargo, no es de extrañar. “Jamás querría presentar un álbum que fuera reemplazable por otro. Me gustaría que dijeran: ‘Si te ha encantado el segundo, odiarás el quinto’. Queremos que nuestros fans no sepan nunca qué vamos a hacer. Entiendo a las bandas que cogen el camino fácil y repiten el mismo disco. Pero para nosotros ser raros es más importante. Preferiríamos asumir un riesgo y perder al 80% de nuestro público”, asevera Neil. Y los tres miembros del grupo insisten una y otra vez en este concepto. Los hechos también van en esa dirección: pueden lanzar de repente un álbum de 20 canciones, como Opposites, desaparecer para un año sabático o prometer que, cuando tengan 60, seguirán saliendo desnudos al escenario.

Al revés que en El gatopardo, Biffy Clyro lo cambia todo en sus canciones para que todo cambie de verdad. Y con su caza del peligro, los escoceses quieren diplomarse en la universidad de la música. Ya han vendido millones de discos, tocado en grandes festivales y superado crisis internas. Se inspiran en Nirvana o Foo Fighters y han sido teloneros de grupos como Muse, Rolling Stones, Queens of the Stone Age o The Who. Pero aspiran a dejar su propia gran huella en el rock.

En la vida, en cambio, no han modificado casi nada. Aún residen en su Ayrshire natal, en la Escocia profunda, donde el tiempo se paró “hace décadas”. Ver a los granjeros salir cada día a partirse la espalda en los campos refuerza su convicción de esmerarse en su trabajo. “De joven, piensas que vas a dejar tu casa lo antes posible y no mirar nunca atrás. Cuando creces, te das cuenta de lo importante que es”, explica Neil. Por eso, juran, siguen siendo aquellos chavales que se conocen desde los siete años, tocaban de adolescentes ante “cuatro sesentones y un perro” y tienen las mismas novias y amigos.

“En cierto sentido, nos hemos mantenido infantiles y naífs”, defiende James Johnston. Por eso, quizás, Neil suelta una oda sentimental al poder de la música: “Claro que puede cambiar el mundo. En estos días donde la gente se vuelve más separada, puede unir y abrir las mentes. Va a sonar ridículo pero no me enteré de la violencia en Los Ángeles hasta escuchar a Black Cats. Y Rage Against the Machine te dan ganas de salir a cambiar las cosas”.

Dramas personales

En su propio camino, Biffy Clyro superó luchas dramáticas. Como cuando, la noche antes de grabar su sexto álbum, Ben desapareció. Se marchó a un bar, bebió una cerveza y su memoria fue engullida por un agujero negro. Aunque los otros dos recuerdan perfectamente cómo reapareció a la mañana siguiente: perdido y con la cara ensangrentada. Los tres amigos se sentaron, y pensaron si rendirse. Finalmente, su pasión musical y su amistad le ganaron la batalla al alcoholismo de Johnston.

“La vida puede ser un viaje duro. La gente muere, hay enfermedades, momentos buenos y pésimos. En esas situaciones, cuenta más nuestra relación que la banda. Hemos aprendido a mantener aunque sea un pelín de nosotros fuera del grupo”, enfatiza Neil. Él mismo pasó por cinco semanas de crisis artística y mental, donde el “terror” le impedía salir de casa, así como escribir canciones que le parecieran dignas. Hasta que un día compuso tres temas y se los envió a los Johnston. “Son jodidamente increíbles”, contestaron. Y así empezó Ellipsis.

TITULO: Cachitos de hierro y cromo - Amor y satén en la noche de John Legend,. Martes -  28 - Julio ,.    

   El martes -  28 - Julio      a las 22:30 horas por La 2, foto,.

Amor y satén en la noche de John Legend,.

 Amor y satén en la noche de John Legend | Noticias de Cataluña | EL PAÍS

 John Legend en uno de sus conciertos.

El cantante norteamericano habló del tema, en su caso el amor, en el Sant Jordi,.

Corre una leyenda urbana según la cual hay recintos que suenan mejor que otros, de manera que en los malos no se pueden realizar conciertos con garantías. Según esta leyenda, el Sant Jordi no es un sitio muy propicio para buenas sonorizaciones, menos aún si su formato se restringe al de un teatro, avanzándose el escenario y cegando buena parte de las gradas, como ocurrió con John Legend. Pero cuando salió a escena, desde el primer acorde de la guitarra, se pudo percibir que el sonido era perfecto, que todos los instrumentos se escuchaban a su nivel y que la voz, hermosa, nítida, potente y modulada del artista, no había de pelearse con la banda, a todo esto apoyada por tres metales y con dos percusionistas. Dígase ya, no hay malos locales, hay malos equipos, malos técnicos, malos músicos o malos artistas. Y sino malos, sí al menos no tan buenos como otros. Quien pagó por ver a Legend obtuvo no menos de lo deseado. De comienzo a fin.

¿Y qué se espera de John Legend? Pues muchísimo amor, como dirían Led Zeppelin. El norteamericano lo formula en clave de música negra, un rhythm anb blues satinado, amable y de raíz espiritual cuyos extremos más profundos se hunden en los coros religiosos donde de chaval comenzó a cantar. I know better, primera canción de su concierto, dejó clara esta identidad, esta procedencia, este patrón musical que le mantiene cosido a los medios tiempos y a las baladas y que sólo puntualmente le permite, sin jamás despeinarse, arrancarse rítmicamente, tal y como lo hizo en la segunda, Penthouse floor y cuarta pieza, Love me now. El público se puso en pie, agitó las manos y ya no abandonó al artista hasta que éste acabó, dos horas más tarde, la presentación de Darkness and Light, disco al que pertenecen las citadas composiciones.

En las gradas había de todo, pero la tendencia era la de público con aspiraciones, acicalados para la ocasión, clase media con segunda residencia, aunque sea una tienda de campaña en un camping, eso sí, mono. Ejemplo: una pareja, ella muchísimo más joven que él, cuya diferencia de edad no era notable por la tersura de la piel, sino porque la muchacha no se despegó de su móvil en todo el concierto. Asida al aparato, cuya funda incorporaba un pom-pom rosa a modo de rabo de conejito, enviaba mensajes mientras veía un 20% del concierto a través de la pantalla, fotografiando y grabando como si no se fiara de su memoria. Él, pese a ser más viejo, sí. Y los dos rieron en el momento de la noche, cuando Legend invitó a bailar en Slow dance a una chica que resultó tórrida y lo hizo bajando su centro de gravedad hasta acercar sus posaderas al suelo mientras colocaba su cabeza a la altura del centro de pensamiento masculino. Y, con un Legend sorprendido aunque no superado, lo hizo por delante y detrás del cantante de Oakland, que no pudo por menos que soltarse un botón de la camisa.

Coincidió este cálido momento con uno de los mejores tramos del concierto, cuando sonó la versión de la estupenda Wake Up Everybody de Harold Melvin, el Superfly de Curtis Mayfield o el Save Room del propio Legend, una canción que, a diferencia de muchas otras del artista, no se disuelve en sus formas sino que pellizca con intención redondeando la melodía. Porque a la postre, lo único que se le puede recriminar a este excelente cantante, se marcó un buen God only Knows de Beach Boys a capella, es que tiende a la flacidez con un torrente de baladas indiferenciadas. Eso sí, una de ellas, All of Me, penúltima del repertorio en el Sant Jordi, le hizo famoso. Hay que ver.

TITULO:  Locos por las motos - MotoGP  -  Aprilia se come a Ducati: Bezzecchi en otra liga, Acosta lidera y pinchazo de Marc Márquez ,.

 

Aprilia se come a Ducati: Bezzecchi en otra liga, Acosta lidera y pinchazo de Marc Márquez,.

Pedro Acosta acaba segundo y es el primer líder del Mundial. Raúl Fernández completa el podio y Jorge Martín acaba cuarto. Caída de Álex Márquez,.


Bezzecchi lidera la carrera seguido por Raúl Fernández

Buriram deja en el aire la confirmación de un cambio de ciclo cercano. Cuatro Aprilia entre las cinco primeras motos, con la KTM de Pedro Acosta colándose en el cajón. En Tailandia se rompió la racha de 88 podios consecutivos de Ducati y el pit-lane se cuestionó si la incontestable supremacía de la Desmosedici encontraba en el prototipo de Noale su kriptonita particular. Con un ritmo claramente inferior, Marc Márquez tuvo que abandonar por un pinchazo cuando sufría para meterse en el podio y veía el liderato imposible, lo que se unió a la caída de su hermano en el mismo giro. Bagnaia, piloto de fábrica, acabó noveno y la mejor Ducati fue la de Di Giannantonio, que finalizó sexto.

El claro ejemplo de esa superioridad la encarna Marco Bezzecchi, dominador en todos los entrenamientos del fin de semana y ganador destacado de la carrera, solo privado también del triunfo en la esprint por una caída cuando lideraba la prueba. El italiano se mostraba cauto: «La moto ha mejorado, han hecho un gran trabajo y nos han dado elementos a probar que nos han ido muy bien. A mí este circuito también me gusta. Ha sido un gran conjunto de cosas. Es solo la primera carrera, pero nos hemos divertido». Pero sus escuderos también copaban los primeros puestos con Raúl Fernández, tercero, en el podio, seguido por Jorge Martín, que pidió una RS-GP26 ganadora y parece que Massimo Rivola, Team Principal de Aprilia, se la ha concedido, y Ai Ogura.

«Es demasiado pronto para hablar de un cambio de ciclo porque solo hemos hecho un par de test y una carrera. En un Mundial con tantas carreras puede haber muchos factores que determinen las pruebas. Y Marc, como otros pilotos, siempre está ahí. Habrá que afrontar el campeonato carrera a carrera», apuntaba 'Bezz' tratando de frenar la euforia. «Nuestro potencial está aquí y tenemos que mantener esta línea», añadía Raúl Férnandez, que pilota para el Trackhouse, satélite de Aprilia y que logró ser tercero a pesar de correr con el hombro lesionado: «Ya sabíamos que era una carrera complicada en la que teníamos que gestionar tres cosas, la gasolina, con problemas para llegar al final con potencia, el centro de la goma y esta mañana ha sido el hombro. En las últimas siete vueltas no podía, vibraba la goma trasera. He intentado sobrevivir y he conseguido un podio en Tailandia con un problema físico».

Jorge Martín fue cuarto y confirmó, tanto su regreso a la élite tras un año plagado de caídas, lesiones y pasos por quirófano, como la supremacía de la Aprilia: «La moto ha mejorado mucho pero los pilotos hemos dado un paso adelante. Se adapta a diferentes estilos, que es lo que hacíamos en Ducati. Nuestro rival tiene más motos en pista y eso seguro que en otros circuitos se nota, pero el Mundial es muy largo», explicó el madrileño, que por fin estaba feliz tras amenazar el año pasado con romper su contrato con la casa de Noale: «He superado mis expectativas, que era acabar. Mi objetivo era aprender, pero he podido pelear y me lo he pasado bien. Las sensaciones son cada vez mejores con la moto. La frenada es donde más sufría el año pasado y he mejorado mucho. He podido sentirme el Jorge que he sido siempre y he podido completar una carrera peleando con los mejores».

Marc Márquez lo encajó con naturalidad mientras la celebración en Aprilia llenaba de ruido el box de Aprilia y Trackhouse y se esparcía por el pit-lane. «Esto es competición y eso significa mejorar año tras año y carera tras carrera. Líder va una KTM, segunda una Aprilia… Ahora nos tocará a nosotros ir construyendo, estar más cerca y ver si en las próximas carreras podemos ponerles las cosas difíciles», apuntaba el '93', que se siente optimista: «La idea era gestionarme físicamente, gestionar neumáticos y cuando quedaran diez vueltas dar todo. Hoy la suerte no ha estado de nuestra parte. Me siento afortunado de no haber salido volando. Ha sido como si pillara un bordillo. Lo importante es que poco a poco me iba sintiendo mejor. Me veía en el podio. El tercer puesto era realista, resumen, cero puntos».

Tailandia también inscribe un nombre propio en la historia del motociclismo español, el de Pedro Acosta, segundo tras remontar desde la parrilla y primer líder del Mundial. Si el sábado fue el piloto más joven en ganar una esprint, su podio en la carrera larga confirma la mejoría de la RC16 y le convierte en 12º piloto español en liderar la categoría reina. «¿El liderato? Ojalá dure mucho tiempo, pero hay que estar preparado para cuando sea más difícil», aseguraba. Hastiado por los problemas que sufrió la pasada temporada, vuelve a sonreír: «Estamos contentos con lo que hemos conseguido. Recordando lo que nos costaba lograr puntos el año pasado y hacer ahora un doble podio en la primera carrera… También ahora me planteo las carreras de otra manera, el año pasado era hacer tres vueltas rápidas y sobrevivir». El Tiburón de Mazarrón tuvo palabras para la fábrica de Mattighofen: «KTM ha hecho todo lo posible para darme una moto un poquito mejor que la del año pasado. Han trabajado en los puntos clave, aunque nos faltan algunas cosas como rapidez a una vuelta o la salida».

Las motos japonesas siguen evidenciando carencias. La mejor fue la Honda de Marini (10º). Yamaha estuvo a partir del 14º puesto, corte marcado por el excampeón del mundo Fabio Quartararo. Joan Mir, que rodaba quinto a falta de cuatro vueltas tuvo que abandonar por un problema técnico en su RC213V: «Hemos estado muy cerquita de cuadrar un fin de semana sólido en un circuito que no era favorable, pero cuando ha llegado el momento de recoger los puntos no hemos podido traer la moto hasta la línea de cuadros. Se me ha gastado mucho la goma por el centro y luego la moto ha dejado de funcionar bien. Una lástima, porque este fin de semana hemos estado muy bien, pero a cuatro vueltas de final, con lo que cuesta, pues duele».

Dos banderas rojas en Moto2

La categoría intermedia fue para Manu González, que se convierte de esta manera en el primer líder del Mundial en Moto2. El madrileño superó a Izan Guevara en una accidentada carrera que llegó a pararse hasta en dos ocasiones. El tercer puesto del podio fue para Dani Holgado, más rápido en la pelea que Iván Ortolá. Afortunadamente, la grave caída en la que se vieron implicados Agius, Salac y David Alonso quedó en susto. El peor parado fue el hispano-colombiano, pero resultó ileso y pudo ser evacuado consciente.

David Almansa fue el triunfador en Moto3. El piloto del IntactGP se estrenó tras 46 carreras en el Mundial y lo hizo con una KTM, ganando sobre la línea de meta, con foto-finish incluida, a Máximo Quiles. El cajón lo completó Valentín Perrone, la gran esperanza argentina en el Mundial, que este año ya compite en la categoría tras haber debutado el año pasado disputando en dos carreras.

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