lunes, 25 de noviembre de 2013

Nadie le hace sombra a la jequesa de Catar,./ Fernández pone a prueba a su posible heredero político


  1. A nadie ha sorprendido que las obra más cara vendida en una subasta, 106 millones de euros por un tríptico de Francis Bacon en el que ...
     
    Nadie le hace sombra a la jequesa de Catar

    SOCIEDAD

    Nadie le hace sombra a la jequesa de Catar

    La princesa árabe se afianza como la más poderosa en el comercio del arte tras comprar el cuadro de Bacon por 106 millones-foto

    A nadie ha sorprendido que las obra más cara vendida en una subasta, 106 millones de euros por un tríptico de Francis Bacon en el que retrata a su amigo Lucian Freud, haya ido a parar a la colección de la jequesa catarí Mayassa Bint Hamad al Thani. Su nombre se ha convertido en un fijo cuando se habla de récords. Fue ella quien ordenó adquirir 'Los jugadores de cartas' de Paul Cézanne por 185 millones, la que estableció la marca para Mark Rothko con 51 millones por 'Centro blanco', y la que adquirió por 14,7 una pieza de Damien Hirst, un botiquín de medicinas presentado prácticamente tal cual.
    Ni siquiera los oligarcas rusos ni los nuevos ricos de China son capaces de seguir el ritmo de la jequesa. Nadie le hace sombra ni a ella ni a su talonario. Si una institución 'sagradas' como el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York tiene unos 26,5 millones para adquisiciones cada ejercicio, y Metropolitan 28,5, esta mujer de treinta años, casada y con tres hijos, ha llegado a disponer de unos 750.
    Entre sus tareas está modernizar Catar, un país del Golfo Pérsico dedicado a las perlas hasta que descubrieron sus reservas de gas y petróleo en los años ochenta, que convirtieron a la familia real catarí, cabeza de una monarquía absolutista, en multimillonaria.
    La princesa Mayasa Bint Hamad al Thani, hija número 14 del anterior emir del país, Hamad bin Khalifa Al-Thani y hermana del actual monarca , se preparó en los mejores universidades occidentales para ejercer ese papel.
    Se licenció en Ciencias Políticas y Literatura en Duke University, una de las mejores de Estados Unidos, y prosiguió sus estudios, junto a su marido, en la neoyorquina Columbia. También pasó por la Sorbona, por lo que habla inglés y francés. Y algo de español, ya que pasó un tiempo aprendiendo el idioma con una familia en Burgos.
    Alterna los trajes occidentales con la vestimenta tradicional árabe, incluido el niqab que le cubre la cabeza. Para defender esa obligación religiosa, aduce que el pañuelo y el vestido hasta los pies hace «libre» a la mujer islámica, pues por debajo puede llevar «incluso un pijama».
    Sus cargos oficiales son los de presidenta de los Museos de Catar y del Instituto del Cine de Doha. Desde esos puestos pretende llevar a cabo la proyección modernizadora de su país, que ha apostado por el arte y el fútbol -será sede del Mundial en 2022 y patrocina al Barcelona- como reclamos para situar a su país como un centro de atractivo internacional.
    Falta de precisión
    Con su cuenta corriente como bandera, incluso los más poderosos le siguen por donde ella les manda. Para inaugurar una exposición de Takeshi Murakami en Doha, el año pasado, reunió a doscientas personas de primerísimo nivel entre las que se encontraban el coleccionista griego Dakis Joannou y el galerista número uno del mundo, Larry Gagosian, quien por cierto sólo pudo llegar a los 75 millones en la puja por el 'bacon' de récord. Para patrocinar la muestra de Hirst en la Tate Modern, también en 2012, la jequesa aportó 2,4 millones en concepto de patrocinio. Actualmente tiene una muestra en Doha.
    Al igual que su vecina Abu Dabi, que acogerá filiales del Louvre y del Guggenheim, Catar se prepara para el futuro uniendo arte y turismo, ya que piensan que en unas décadas la dependencia mundial y las reservas de petróleo y gas serán menores.
    Pero si Abu Dabi tiene ya bien definido su plan en cuanto al arte moderno, a los cataríes les falta esa precisión. ¿Qué va a hacer la jequesa con sus warhol, sus rothkos, sus koons, sus Lichtenstein, con el impresionante cuadro de Cézanne? No hay manera de saberlo. Sólo sospechas de que en el futuro habrá un museo de arte occidental. De momento nadie sabe si compra para ella, para la familia o para las instituciones de su país, aunque en aquella parte del mundo todos estos niveles parecen estar unidos por vínculos visibles o invisibles.
    En Catar ya existe un museo de arte árabe y en 2016 se abrirá otro de carácter nacional, que enseñará a los súbditos de ese reino su historia y tradiciones. Mayassa está bien asesorada por unos profesionales que trabajaron antes en Christie's, pero no hay una línea clara que defina su colección, excepto que quiere lo más caro. Y le sobre el dinero para conseguirlo. 



    1. -foto-Cristina se niega a hacer ajustes de gasto, a aumentar tarifas de transporte o de servicios públicos. Tampoco quiere volver a deber dinero.
      Fernández pone a prueba a su posible heredero político 
      Consciente de que ya no podrá ser reelegida, la presidenta argentina, Cristina Fernández, ha comenzado a probar en el terreno el desempeño de dirigentes que podrían ser sus sucesores. La designación del nuevo jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, representa una primera jugada en ese sentido. El funcionario juró el cargo la semana pasada y le dio enseguida un tono de primer ministro. Habrá que ver si el nombramiento es una bendición o todo lo contrario. El secretario general de la Confederación General del Trabajo, el ahora opositor Hugo Moyano, se inclina por lo segundo. Irónico, el sindicalista opinó que a Capitanich le dieron «el mejor camarote del Titanic».
      Lo cierto es que si Capitanich logra contener la tormenta que se avecina en el horizonte económico, crecerán sus posibilidades de ser candidato a la presidencia por el oficialismo en el 2015. Si el experimento no resulta, entonces la presidenta debería promover a otro postulante. Por lo pronto, el flamante jefe de Gabinete, junto al nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof, debe atender de manera urgente el problema de la fuga de divisas. Las reservas monetarias -uno de los pilares del kirchnerismo- cayeron un 26% en el último año. Al cierre del 2012 rondaban los 31.900 millones de euros y hoy se sitúan en los 23.300 millones.
      A pesar de que la economía crece y el desempleo se mantiene por debajo de 7%, el desequilibrio externo en lo energético, la fuerte demanda de dólares para pagar importaciones, los vencimientos de la deuda externa y la falta de acceso al mercado para colocar bonos a tasas razonables están empujando a Argentina contra las cuerdas. Cristina se niega a hacer ajustes de gasto, a aumentar tarifas de transporte o de servicios públicos. Tampoco quiere volver a deber dinero. Luego del cese de pagos del 2001, Argentina cancela sus deudas puntualmente sin apelar al mercado de deuda que le aplica todavía altas tasas de interés.
      La falta de dólares, sin embargo, podría torcer esa ortodoxia, sobre todo si lo que se persigue es mantener la economía estable para llegar a las elecciones del 2015 con oportunidades de colocar en la Casa Rosada a un sucesor fiel. Kicillof adelantó que «no habrá cambios bruscos» tales como una devaluación, pero seguramente habrá ajustes de tarifas y gestiones a fin de recomponer las reservas. Otro frente que preocupa es la inflación. Según el Instituto de Estadísticas del país, la tasa alcanzó el 10,5% el último año, pero otros indicadores la ubican en el 25%.
      Los suplentes
      Si el dúo compuesto por Capitanich y Kicillof no aporta una salida, Cristina deberá mirar hacia el banco de suplentes. Ninguno la convence mucho. Está el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, o el de Entre Ríos, Sergio Uribarri. También el ministro de Transporte, Florencio Randazzo, se postuló por si hace falta. Son apenas dos años hasta el 2015 y menos para iniciar una campaña. Los antecedentes de la mandataria para designar delfines no han sido auspiciosos hasta ahora. Ella sola eligió a Amado Boudou para que la acompañe en la fórmula del 2011 con la que fue reelegida. Pero al poco tiempo de empezar la nueva gestión, el vicepresidente fue blanco de denuncias de corrupción y hoy es uno de los funcionarios con peor imagen de su Gobierno.
      Tampoco fue buena, juzgan algunos allegados, la entronización de Martín Insaurralde para competir con el candidato Sergio Massa en las legislativas de la provincia de Buenos Aires. Finalizadas las elecciones en las que Massa se alzó como el referente más votado de la oposición, Insaurralde se fotografió con él, un gesto interpretado como una traición. Más tarde viajó con su novia -una modelo de la farándula- a Miami, ajeno a la convalecencia de Cristina, que fue operada en octubre de un hematoma en la cabeza.

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