viernes, 29 de noviembre de 2013

TIENDA DE PESCADOS, LA GAMBITA DE HUELVA, CASTUERA,./ LAS LUCES DE NAVIDAD,. DE VUELTA AL TERRITORIO COMANCHE, ARTURO PEREZ REVERTE,.

  1. TÍTULO; TIENDA DE PESCADOS, LA GAMBITA DE HUELVA,  CASTUERA,.
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    • GAMBONES
    • LANGOSTINOS
    • CARABINEROS
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  13. .VERDURAS,.
  14.  ACELGAS
  15. ESPINAGAS
  16. ALCACHOFAS
  17. COLIFOR
  18. BRÓCOLI
  19. GUISANTES
  20. ARROZ TRES DELICIAS
  21. MENESTRA
  22. ENSALADILLA
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 PRECOCIONADOS

ALBONDIGAS DE CHOCO Y GAMBAS. AROS DE CEBOLLA EN CERVEZA, CROQUETAS CASERAS, FLAMENQUINES, RABAS, HUEVOS MOLL, PAVÍAS DE MERLUZA, GAMBAS REBOZADAS, MUSLITOS DE MAR, PECHUGA DE POLLO RELLENA, PIMIENTOS DE PIQUILLO RELLENOS DE BACALAO,.

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CALLE ZURBARAN, 80- CASTUERA, ( FRENTE A SUPERMERCADO AL LADO,)


TÍTULO: LAS LUCES DE NAVIDAD,. DE VUELTA AL TERRITORIO COMANCHE, ARTURO PEREZ REVERTE,.

  DE VUELTA AL TERRITORIO COMANCHE,.

 Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) regresa a territorio comanche. El francotirador paciente (Alfaguara) le permite retomar «las armas y ...

 LAS LUCES DE NAVIDAD,.-foto.

De vuelta al territorio comanche
CULTURA

De vuelta al territorio comanche

-foto-Pérez-Reverte fabula sobre grafiti, arte tramposo y venganzas en su nueva novela

Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) regresa a territorio comanche. 'El francotirador paciente' (Alfaguara) le permite retomar «las armas y los trucos del reportero de guerra» para novelar en el mundo del grafiti. Los grafiteros -«nunca artistas urbanos»- le han adoptado como «un tipo legal» y el escritor y académico se la ha jugado con ellos. Ha cogido «una lata» (aerosol) y les ha acompañado «a hacer metros en unas chapas» (pintar un vagón) arriesgándose a ser pillado in fraganti en cualquier túnel, pero «no he dejado mi tag» (firma). Ni les juzga ni les condena o aprueba. Cuenta «cómo es su mundo, su épica y su ética», y los anhelos de unos seres singulares «que se tienen por escritores, y los son: muchos con más lectores que yo». Un colectivo en el que hay «vándalos, terroristas urbanos y algunos que dan el paso a la legalidad como artistas integrados».
En su registro más genuino, a caballo entre el 'thriller' y el gran reportaje sobre un mundo en crisis, regala al lector una novela trepidante sobre la venganza y las vergüenzas del mundo del arte, mostrando la cara más sucia y tramposa del mercado. «Mis lectores me hacen libre y no me debo a nadie», dice feliz «por ser realmente independiente» y no tener que morderse la lengua «por nada ni con nadie». Así, además del «papanatismo y las estafas orquestadas del arte actual» denuncia «el desmantelamiento cultural que sufre España; una canallada no tiene perdón de Dios» y afea «el vivo desinterés de Rajoy por la cultura».
«Hemos visto al presidente del Gobierno en el fútbol, con los ciclistas, haciéndose fotos con Fernando Alonso y con los campeones de las motos. Tiene tiempo para eso, que da votos, pero en dos años y medio noy hay ni una foto de Rajoy en un cine, un teatro, en la ópera o en la Real Academia, donde está invitado», apunta. «Eso nos demuestra el talante del Gobierno con la cultura, da la medida del nulo interés de Rajoy y me hace temer lo peor», lamenta advirtiendo que es «un escritor, no un intelectual, palabra que me produce urticaria. Por fortuna tengo la vida resuelta; puedo decir lo que pienso y no callar, como hacen tantos por miedo a perder lectores o favores». «Nos lo podemos permitir muy pocos y callarse sería un vileza», dice citando a Javier Marías y Mario Vargas Llosa: «Solo me debo a mis lectores, que son quienes me hacen libre; mi único miedo es traicionarles con una novela que no está a la altura de lo que esperan».
«Francotirador»
Admite que tiene «más de francotirador que de impaciente» al defender una novela escrita con «con tanta pasión como emoción, con mis temas y personajes de siempre». Le ha tenido un año metido de lleno en el submundo del grafiti, término que gracias a este académico irreverente, que reniega de alguna reciente norma ortográfica, estará en la próxima edición del DRAE.
La novela se disparó en su cabeza en Verona, ante el balcón de Julieta. Se arma sobre el personaje de Sniper, huidizo grafitero enfrentado a una doble amenaza. Alejandra Varela, especialista en arte urbano, recibe el encargo de tentarle con cantos de sirena y atraparlo en la red del arte comercial, el dinero y las galerías. Al tiempo, alguien quiere matarle para pasarle factura por un accidente que costó la vida a otro grafitero, antiguo colega en las andanzas por Madrid, Lisboa, Verona o Nápoles de Sniper, que convierte el punto de la i en su firma en una mira telescópica.
Ha construido al personaje «con retazos de Banksy, Salman Rushdie y Roberto Saviano», el escritor italiano amenazado por la Camorra. «Mezclo al Banksy cabrón que usa el grafiti como el que arroja bombas, el Saviano fugitivo y el Rushdie condenado por los ayatolás». Comparte con sus amigos grafiteros la antipatía y la falta de respeto -«palabra clave en el mundillo»- hacia el legendario Banksy. «No es bueno. Es mediocre. Los grafiteros lo detestan tanto como respetan a Gobo, con quien está enfrentado». «No es uno de los suyos y le ven como alguien que ha vendido su culo para estar en la pomada y utilizar el grafiti como herramienta de promoción», añade.
«Si es legal no es grafiti» es el mantra de estos creadores urbanos que condenan e insultan «al vendido que se integra como artista en el sistema que quiere fagocitarlos». Un mercado donde prolifera el timo y la patraña. «Hay un arte moderno brillante, de calidad extrema, que merece ser conocido y pagado; pero hay mucho más falsarios, cantamañanas y sinvergüenzas, como Damien Hirst y los hermanos Chapman».
«Cualquier galerista conchabado con el crítico adecuado puede convertir en supermillonario a un jeta, a un incompetente o a un mediocre. Estamos hartos de verlo y es injusto para los artistas de verdad», lamenta. «El mercado es vil y hay sinvergüenzas que justifican el sistema desde dentro, amparando y santificando golferías de las que son cómplices, cuando hay más arte auténtico y sincero en las calles que en muchas galerías», denuncia.

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