jueves, 22 de octubre de 2026

LA LOTERIA DEL VIERNES - ¿Dónde está Wally? - Loteria dia de los Santos - Domingo -1 - Noviembre - Empresa Economía - El euríbor supera de nuevo el 3% y encarece las hipotecas variables en más de 1.000 euros al año ,. / POLICIAS EN LA CALLE - Lo único que queremos es que el Gobierno nos escuche ,. / EL DIVAN DE OLGA VIZA - Malas lenguas - Moncloa cree que la vuelta de Puigdemont es un aval a su gestión y beneficia a Illa ,.

 

TITULO:LA LOTERIA DEL VIERNES - ¿Dónde está Wally? - Loteria dia de los Santos -   Domingo -1 - Noviembre  - Empresa Economía -   El euríbor supera de nuevo el 3% y encarece las hipotecas variables en más de 1.000 euros al año ,.

 LA LOTERIA DEL VIERNES - ¿Dónde está Wally? - Loteria dia de los Santos - Domingo -1 - Noviembre - Empresa Economía -   El euríbor supera de nuevo el 3% y encarece las hipotecas variables en más de 1.000 euros al año  , fotos,.

El euríbor supera de nuevo el 3% y encarece las hipotecas variables en más de 1.000 euros al año,.

El encarecimiento de la energía reaviva la presión inflacionista y lleva al mercado a anticipar que el BCE mantendrá los tipos altos durante más tiempo,.

Carteles de publicidad de hipotecas

El euríbor supera de nuevo la barrera del 3% y devuelve la presión a un mercado hipotecario ya de por sí tensionado por los precios. El índice a doce meses cerrará septiembre en el 3,243% de media -dato provisional- frente al 2,954% de agosto y el 2,172% de hace un año. El último día del mes llegó incluso al 3,362%, niveles que no se registraban desde el verano de 2024.

 

Este incremento tiene un impacto directo para quienes tienen un préstamo a tipo variable. Una hipoteca de 150.000 euros a 25 años, con un diferencial del 1% sobre el euríbor, pasaría de pagar unos 725 euros mensuales a alrededor de 809 euros si la revisión anual toma como referencia los niveles actuales, según los cálculos de Roams. Son unos 84 euros más cada mes y algo más de 1.000 euros al año. Las previsiones menos conservadoras apuntan a un impacto algo superior, un incremento de 102 euros al mes o 1.230 euros al año, según las estimaciones de Kelisto. 

 

El golpe es menor para quienes revisan cada seis meses, porque parte de la subida que ya se incorporó en la anterior actualización. No obstante, según el supuesto de este comparador, una cuota de unos 756 euros pasaría a superar los 811 euros: casi 55 euros más al mes y unos 329 euros adicionales durante el semestre . Pero lo importante a ojos de los expertos es no sólo la subida del índice, sino la velocidad a la que se ha producido. 

 Décimo Loteria Nacional 1/11/2014

Las previsiones menos conservadoras apuntan a un impacto de 1.230 euros al año,.

El repunte de septiembre llega después de que el Banco Central Europeo (BCE) elevase los tipos de interés 25 puntos básicos y en un contexto en el que la alta inflación por los precios energéticos por la guerra en Irán ha hecho saltar por los aires el escenario que hasta hace unos meses apuntaba hacia una progresiva relajación monetaria. «Con la facilidad de depósito en el 2,50% y el euríbor a doce meses alrededor del 3,3%, el mercado está incorporando ya un endurecimiento monetario considerable durante los próximos doce meses», señala Pablo Vega, experto en finanzas de Roams.

Esta expectativa explica parta de la rapidez con la que se ha provocado este movimiento, ya que el mercado no espera a que cada decisión por parte de la institución que dirige Christine Lagarde ajuste los precios, sino que incorpora por adelantado la posibilidad de que el banco central tenga que mantener los tipos elevados durante más tiempo. La próxima referencia será la cita del BCE del 29 de octubre. En la última reunión Lagarde evitó anticipar nuevos movimientos, de modo que los próximos datos de inflación y actividad tendrán un papel central en las expectativas del mercado.

Para los que tienen una hipoteca fija, el euríbor no altera su cuota, mientras dure el periodo pactado, pero tampoco están completamente al margen del nuevo escenario quienes estén buscando financiación o tengan que renegociar su préstamo. «Si esta situación se mantiene, el euríbor podría seguir elevado durante los próximos meses y las condiciones de financiación hipotecaria podrían endurecerse», advierte Víctor López, portavoz del comparador y bróker hipotecario de Rastreator.

Las hipotecas mixtas ocupan una posición intermedia. El tramo fijo inicial protege al cliente mientras está vigente, pero después el préstamo queda expuesto al euríbor según las condiciones acordadas.

Cuánto durará la subida

Las previsiones sobre el euríbor de cara a los próximos meses están sujetas, además, por la evolución de los precios energéticos y por la situación geopolítica. Miquel Riera, analista hipotecario de HelpMyCash, maneja escenarios muy diferentes en función de cómo evolucionen esas variables y especialmente el impacto sobre el petróleo y, a través de él, sobre la inflación. «Aquellos que tengan una hipoteca variable con revisión en los próximos meses deben calcular si podrán pagar la cuota con un euríbor a más del 3% o incluso del 3,5%», advierte Riera.

La firma contempla un escenario en el que una relajación de las tensiones energéticas permita al euríbor corregir hacia el 2,8% a finales de año. En el escenario contrario, con nuevas presiones inflacionistas y más subidas de tipos, calcula que el índice podría terminar 2026 alrededor del 3,5% o incluso por encima,.

TITULO: POLICIAS EN LA CALLE  - Lo único que queremos es que el Gobierno nos escuche ,. 

 Lo único que queremos es que el Gobierno nos escuche ,. 

   

 foto - Incendio en el Ayuntamiento de Limoges.

La llamada a manifestarse contra la subida del precio del combustible, la carestía de la vida y la precarización de los servicios públicos en Francia que comenzó como un movimiento en redes sociales desembocó ayer en una jornada de protestas multitudinarias y con numerosos y graves episodios de violencia urbana que atravesaron el país. Entre 800.000 personas, según los sindicatos, y 550.000, calculó el Ministerio del Interior, secundaron los actos convocados en París y otras localidades galas.

La participación final superó con claridad las previsiones del Gobierno de Sébastien Lecornu, que esperaba como mucho 150.000 manifestantes, pero que respondió a las protestas con un contundente «no nos dejaremos intimidar». Desde septiembre del año pasado no se había visto a tanta gente en una jornada de protestas en la sociedad gala. La indignación del movimiento estudiantil de las últimas semanas se notó en las calles. Fue un día caótico, con numerosos disturbios, pero también con marchas multitudinarias. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó el domingo de 1.800 detenidos y 150 policías y gendarmes heridos.

Dos ambientes distintos se respiraron en la capital y en otras ciudades. Por un lado, marchas festivas y pacíficas, y realmente masiva en el caso de París, donde hubo más de 110.000 personas en la calle, según las autoridades. Por el otro, grupos de jóvenes manifestantes encapuchados que arremetieron contra el mobiliario urbano, quemaron vehículos, rompieron escaparates, saquearon tiendas y causaron destrozos en edificios institucionales.

Las llamas provocadas por los agitadores causaron daños materiales en bares, comercios e incluso en el Ayuntamiento de Limoges (centro), donde el fuego calcinó por completo la monumental sede consistorial. Los famosos 'black blocs' -grupos de encapuchados, a menudo con ideas afines a la izquierda radical- demostraron de nuevo su impacto en el orden público. «Algunos delincuentes oportunistas también han saqueado tiendas» en varias localidades, lamentó el ministro del Interior. «Quienes han destrozado, atacado tanto prefecturas como comercios, saqueado incluso nuestros ayuntamientos serán perseguidos y castigados», advirtió el presidente francés, Emmanuel Macron, en la red social X. «Debe solicitarse la prisión preventiva» para los autores de estas «violencias urbanas de una gravedad inaudita», pidió el ministro de Justicia, Gérald Darmanin.

La jornada de protestas recordó a la revuelta de finales de 2018 protagonizada por los 'chalecos amarillos' debido a las ocupaciones de rotondas y algunos cortes de carretera que se produjeron por la mañana. También evocó lo ocurrido entonces por los numerosos disturbios. A diferencia de la revuelta de hace ocho años, la mayoría de los manifestantes no eran ayer vecinos de localidades pequeñas y medianas, sino jóvenes. De hecho, las marchas resultaron una continuación de los piquetes y huelgas estudiantiles de las últimas semanas, cuando ya hubo una gran cantidad de disturbios. Los manifestantes contaron con el apoyo de algunos de los principales sindicatos, así como de la gran mayoría de las formaciones de izquierdas, desde el Partido Socialista hasta la Francia Insumisa (afín a Sumar o Podemos).

«La violencia no tiene ninguna cabida en nuestra República», denunció el presidente francés, Emmanuel Macron. « Nadie impondrá su agenda política a través de la violencia», insistió el primer ministro, Sébastien Lecornu, en X, donde mantuvo un cruce de reproches con Jean-Luc Mélenchon. El candidato a las elecciones presidenciales de 2027 por parte de los insumisos defendió que «nuestro combate no tiene nada que ver con los saqueos» y acusó a las fuerzas de seguridad en París de «haber abierto las puertas del caos». En cualquier caso, la líder ultraderechista Marine Le Pen denunció que «la extrema izquierda tomó de nuevo como rehén las reivindicaciones sociales legítimas».

Grupos de encapuchados

La mañana estuvo marcada en la capital por momentos de tensión en la Plaza de la República. Allí hubo coches, contenedores y mobiliario urbano en llamas. Los antidisturbios respondieron con el lanzamiento de gases lacrimógenos e intentaron evitar la concentración de personas. Las autoridades habían cerrado 25 paradas de metro en París y prohibido que la marcha convocada en esta ciudad se dirigiera hacia la Plaza de la Concordia, cerca del Palacio del Elíseo y la Asamblea Nacional. Eso no impidió que al final de la tarde hubiera enfrentamientos entre decenas de manifestantes y agentes en esa céntrica zona.

Más allá de París, se produjeron disturbios de igual intensidad o incluso más graves en otras grandes ciudades. Un grupo de encapuchados incendió un local de la Oficina de Turismo en Lyon. Otros jóvenes vestidos de negro atacaron la entrada de una comisaría de Policía y causaron destrozos dentro del ayuntamiento de Marsella. E incidentes parecidos se registraron en la sede de la Alcaldía de Lille, así como en la residencia del equivalente del delegado del Gobierno en Burdeos.

«Me temo que los disturbios serán lo único que atraiga la atención de los medios», lamentaba Jeremy Boucher, de 27 años e ingeniero hidroeléctrico, desde una de las manifestaciones en París, la más multitudinaria. «Los estudiantes de Secundaria empezaron estas protestas y ahora se han sumado a ellas los adultos. Hay un hartazgo general por el abandono de los servicios públicos y unas políticas económicas que solo benefician a los ricos y dejan de lado a la gente modesta», añadía desde una marcha que transcurrió bajo un ambiente tranquilo y festivo desde la Plaza de la República hasta la de Clichy, en el noroeste de la capital.

Los jóvenes eran mayoritarios en los bulevares parisinos, donde los manifestantes gritaban «¡Macron, dimisión!», «¡Tomemos la Bastilla!» y «¡Seamos todos antifascistas!», entre otras proclamas. Había un ambiente parecido al de las protestas estudiantiles convocadas en las últimas semanas, con la diferencia de una mayor presencia esta vez de adultos. Algunos manifestantes se habían puesto un chaleco amarillo, símbolo de la revuelta de 2018.

«Hay un hartazgo general por el abandono de los servicios públicos y unas políticas económicas que solo benefician a los ricos y dejan de lado a la gente modesta»

Jeremy Boucher

Vecino de París de 27 años

«Es la primera vez que participo en una manifestación, pero estoy muy cabreada con la situación actual. Solo quiero que mis hijas puedan encontrar un trabajo digno», aseguraba Aneta, de 58 años. Esta francesa de origen polaco explicaba que había acudido a la marcha por la situación de su hija. No ha podido continuar con sus estudios universitarios por culpa del polémico sistema de selección Parcoursup.

Impulsada en septiembre en TikTok como una respuesta a la inflación, la subida del precio de la gasolina y las políticas económicas del Ejecutivo -que prepara unos recortes de 43.000 millones de euros para reducir el elevado déficit público-, la jornada de protestas de ayer y su deriva en escenas de revuelta urbana mostraron un malestar más amplio. La calle sigue sin dar un respiro al Gobierno de Lecornu y Macron. Es una situación complicada para el macronismo, que difícilmente puede salir reforzado de este escenario de contestación social cuando faltan seis meses para las próximas elecciones presidenciales.

Segundo joven que pierde una mano por una granada policial

Un manifestante de 17 años perdió el sábado una mano durante las protestas en Saint-Étienne. Al parecer, recogió del suelo una granada aturdidora lanzada por la Policía para alejarla y le explotó mientras la tenía agarrada. Es el segundo caso. El pasado 5 de octubre, un adolescente sufrió la amputación de una de sus manos a causa de otra granada de las fuerzas de seguridad durante las movilizaciones estudiantiles convocadas en la ciudad de Lens. Tras ese incidente, el Gobierno de Sébastien Lecornu prohibió el uso de este tipo de armas, pero anuló luego esa orden de cara a las manifestaciones de ayer. 

 

TITULO:  EL DIVAN DE OLGA VIZA - Malas lenguas - Moncloa cree que la vuelta de Puigdemont es un aval a su gestión y beneficia a Illa ,.    

 Malas lenguas ,.

 Malas lenguas es un programa de actualidad diario que apuesta por el rigor periodístico y el espíritu crítico. Jesús Cintora está al frente de este formato,.

Moncloa cree que la vuelta de Puigdemont es un aval a su gestión y beneficia a Illa,.

Sánchez reivindica el papel de la amnistía en la «normalización» en Cataluña, pero no se hará la foto con el líder de Junts cuando vuelva a España,.

Pedro Sánchez y Carles Puigdemont en el Palacio de la Generalitat en 2016.

Casi como un quiebro del destino. La legislatura que arrancó con la amnistía culmina con su aplicación efectiva. Solo 24 horas después de que Pedro Sánchez apretara el botón del adelanto electoral por el rechazo de Junts al decreto sobre vivienda, el Tribunal Supremo levantaba la orden de detención de Carles Puigdemont, allanando su regreso a España. Un retorno que supone el aval judicial a la amnistía y lleva aparejado su despliegue político paralelo. En Moncloa siempre han defendido la amnistía como «el hito de 2026» y este hito se ha alcanzado al filo del mandato.

Para garantizar el apoyo de la formación independentista a su investidura, Pedro Sánchez adoptó una de las decisiones más arriesgadas de su carrera política y la que más impacto electoral -perjudicial- ha tenido para el PSOE en algunos territorios. La capacidad de contorsión retórica de los portavoces oficiales fue total, respecto a la constitucionalidad de la norma que habían negado previamente, una vez se estableció como condición indispensable para prestar sus votos al candidato socialista.

Desde que se aprobara en el Congreso de los Diputados, el Gobierno ha defendido la medida y su potencial apaciguador en la sociedad catalana. Ahora que culmina también su periplo judicial, la sensación es de satisfacción, según las fuentes gubernamentales consultadas. En Moncloa creen que la vuelta de Puigdemont a España supone un aval a su política de «normalización» en Cataluña, aunque no se adoptara por esta cuestión, sino por la necesidad del respaldo parlamentario de los posconvergentes.

Así como los indultos sí estaban en la agenda catalana desde un inicio, la amnistía nunca formó parte de la hoja de ruta del PSOE, hasta que se formalizó como transacción sine qua non para la investidura. Durante todo el proceso de recursos, el Ejecutivo ha ido respirando aliviado a medida que otras instancias judiciales superiores, sobre todo la justicia europea, iban avalando un perdón que el Tribunal Supremo se ha resistido hasta el último momento a aplicar. «Era cuestión de tiempo», señala una fuente.

El impacto político de la vuelta de Puigdemont es innegable y tiene un efecto desigual. Hay un parte del socialismo y federaciones como la extremaña, la andaluza o la castellanomanchega que son más permeables al discurso del agravio y que han sufrido con la desigualdad de una norma redactada al dictado de sus beneficiarios. Electoralmente ha sido un mazazo para lugares en los que el PSOE tenía una posición hegemónica que ha perdido. Sin embargo, esto no sucede en Cataluña, convertida en el pulmón electoral del partido en la actualidad.

A nivel catalán, al PSC y al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, le beneficia que Puigdemont regrese para desactivar el sentimiento victimista de los posconvergentes y para poder «avanzar». En la formación le restan capacidad reactiva a su vuelta, a nivel de movilización social, porque consideran que la Cataluña de 2026 tiene poco que ver con la que dejó el líder independentista en 2017 cuando se fugó. En este sentido, creen que son más las ventajas para Illa que los potenciales riesgos electorales.

Públicamente, Sánchez reivindicó la amnistía como una decisión que «no hacíamos pensando en un partido político, sino en los catalanes». Negó cualquier tipo de arrepentimiento -pese a no haber suscitado el compromiso de Junts con la legislatura- y lo defendió como una respuesta «a un problema político que teníamos que resolver desde la política». «Lo importante es el mensaje, el mensaje de la convivencia entre catalanes. Estamos defendiendo la cohesión de España que se puso en riesgo en el año 2017 por la impericia de quienes gobernaban este país», señaló el presidente, para calificar de «trascendente» el paso judicial que se ha dado este martes y que llega después de 10 años.

No habrá foto

«Tenemos que respetar la resolución del Tribunal Constitucional y celebrar que con ello también ayudamos a la sociedad catalana», insistió. Mientras se reivindica el poder antiinflamatorio de la amnistía, Sánchez reniega de la foto con Puigdemont. El presidente del Gobierno confirmó, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, que no habrá reunión con el líder posconvergente como se había comprometido en numerosas ocasiones anteriormente. En la carrera hacia las urnas, la imagen de ambos no es oportuna.

El jefe del Ejecutivo adujo el «tiempo electoral» y que «los candidatos estamos defendiendo nuestras opciones políticas» para asegurar que «no contempla» reunirse con ningún candidato político de un partido u otro y que mantendrá la interlocución que su cargo le «habilita a tener» por razones estrictamente institucionales. «Nada más allá de eso», dijo, para justificar su rechazo a una cita que en Moncloa se defendió en otro tiempo como el broche para cerrar un pacto importante con Junts. Un pacto que no se ha producido y siempre se pensó que sería el de unos nuevos presupuestos que garantizaran la viabilidad de la legislatura. Ahora que esta está ya sentenciada, Sánchez no hará ningún gesto, nada que pueda desmovilizar a un solo votante socialista y, entre sus bases, Puigdemont generar demasiados anticuerpos. Tienen un efecto corrosivo para sus expectativas en las urnas.

Mientras se reniega del líder de Junts, el presidente evita cargar con dureza contra su partido, responsable de haber hecho caer los dos decretos de vivienda que han desembocado en la convocatoria electoral. «Cayeron los decretos y las caretas», dijo, como tímido reproche. Sánchez también trató de desvincular la aprobación de la amnistía de un apoyo que no ha sido tal durante estos tres años de mandato y se limitó a encuadrar el boicot sistemático de los posconvergentes en el Congreso a diferencias ideológicas. Sin embargo, otros portavoces socialistas sí son más vehementes contra Junts, a quien integran en las «derechas buitres» que «han dado la espalda a la ciudadanía en el Parlamento».

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