lunes, 25 de mayo de 2026

Cartas Olvidadas - A QUEMARROPA O LIGAR - María Valverde: «He estado muchos más años en paro de lo que la gente pueda pensar» ,. / Cartas en el Cajon - La derecha se amarga incluso cuando gana ,. / REVISTA TENIS - Tsitsipas, la estrella que se fue y no volvió ,.

   TITULOCartas Olvidadas -  A QUEMARROPA O LIGAR - María Valverde: «He estado muchos más años en paro de lo que la gente pueda pensar»,.

 María Valverde: «He estado muchos más años en paro de lo que la gente pueda pensar»,.

Ganó un Goya a los 16, viajó por el mundo con su marido Gustavo Dudamel y ahora crea sus propios proyectos desde España,.

María Valverde protagoniza 'Todo lo que no vemos', presentada en el pasado BCN Film Fest.
 
fotos - María Valverde protagoniza 'Todo lo que no vemos', presentada en el pasado BCN Film Fest.

Rodó con 15 años 'La flaqueza del bolchevique', que le brindó el Goya como actriz revelación. María Valverde protagonizó taquillazos como 'Tres metros sobre el cielo' y trabajó a las órdenes de Ridley Scott en 'Exodus'. Se casó con el director de orquesta Gustavo Dudamel, con quien ha recorrido el mundo. Ausente de las pantallas desde hace cinco años, la actriz de Carabanchel ha dirigido un documental, 'El canto de las manos', en el que Dudamel monta un 'Fidelio' de Beethoven con el Coro de Manos Blancas, compuesto por personas sordas en Venezuela, y protagoniza 'Todo lo que no vemos', una road movie en la que huye del maltrato junto a Bruna Cusí. El filme, dirigido por Alberto Arvelo, se presentó en el pasado BCN Film Fest, donde tuvo lugar esta entrevista.

–El origen de la película es una noticia que lee durante la pandemia, cuando los casos de violencia machista aumentaron por culpa del confinamiento en los hogares.

–La idea surgió en una cena de cuatro amigos en Los Ángeles durante un eclipse lunar. Soñando con el cine que queríamos hacer juntos y cómo lo imaginábamos. Esa noche, Alberto Arvelo contó cómo había aumentado la violencia machista durante el confinamiento, sobre todo en zonas rurales. ¿Cómo podíamos reivindicar el dolor de esas víctimas en un viaje de la oscuridad hacia la luz? Queríamos dar voz a esas mujeres.

–Es un tema que le revuelve por dentro.

–Realmente sentía la necesidad de contar una historia de mujeres. Lo necesitaba como actriz a un nivel vital porque llevaba muchos años sin trabajar. Creamos este proyecto a medida para todos, tanto para Alberto, como para mí y para Gustavo (Dudamel) como compositor. Una manera de honrar la amistad y el cine que nos gusta.

Bruna Cusí y María Valverde en 'Todo lo que no vemos'.
 
Bruna Cusí y María Valverde en 'Todo lo que no vemos'.

–Si hay una película que ilustre qué es la sororidad y la necesidad de redes de apoyo es ésta.

–Sí. Sobre todo lo importante que es que alguien te pueda ver y ayudar. La generosidad, el cariño y la comprensión de ayudar a quien lo está pasando mal. Entre dos mujeres encuentran un espacio de seguridad.

–Ese viaje en el rodaje, de España a Portugal en una 'road movie', también le habrá transformado como mujer.

–Era un proyecto difícil, muy complejo. Bruna y yo estábamos en un espacio seguro, el equipo creó una red de cariño y cuidado. Éramos 17 personas. Supimos vernos como actrices, encontrar la medida exacta de la vulnerabilidad de los personajes.

–¿Qué siente al verse en pantalla con la música de su marido?

–Me da mucho orgullo después de haberle visto disfrutar tanto al componer. Ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo a la música, estuvo durante el rodaje, veía las escenas mientras se iba montando la película... Gustavo salió de su área de confort para sentir también la vulnerabilidad como compositor. Es amigo, hermano de vida de Alberto, y tienen fe mutua. La música ayuda mucho en esta travesía.

–Después de tantos años junto a Gustavo Dudamel, ¿ha cambiado su concepción sobre el arte?

–Se ha consolidado algo que yo ya venía sintiendo e intuyendo. Creo que he tenido la oportunidad de conocer la misión que tiene la música a través del sistema de orquestas en Venezuela. El documental que hice y con el que sigo viajando me ha hecho entender la música y el arte por extensión desde otra perspectiva. Desde la verdadera misión que tiene: transformar vidas. El acceso al arte, a la música, al cine, a las artes plásticas, debería ser un derecho fundamental para todo el mundo. No como un privilegio o un mero entretenimiento. Gracias a Gustavo he tenido la oportunidad de conocer a artistas y de experimentar cosas que desde otro lugar no habría tenido. Lo veo como una parte natural de mi camino, una inquietud de seguir aprendiendo. Las cosas pasan por algo.

Gustavo Dudamel y María Valverde en una gala en Los Ángeles en 2017.
 
Gustavo Dudamel y María Valverde en una gala en Los Ángeles en 2017.

–¿Ganar un Goya a los 16 años es bueno o malo?

–No lo sé... En mi caso fue muy bueno. Uno tiene que trabajar lo que ha conseguido y no es fácil para una chica de 16 años crecer con algo tan importante al inicio. ¿Cómo sostienes eso? Ayuda mucho el entorno familiar, en mi caso fue muy importante. Tras 'La flaqueza del bolchevique' y el Goya convertí mi afición en mi profesión. El proceso mismo de la vida me hizo seguir siendo actriz, porque podría haberse quedado en algo esporádico.

–Un actor no planifica su carrera, se deja arrastrar.

–Muchas veces no puedes planificar. La vida está llena de imprevistos. En mi caso, hay muy pocas cosas escritas.

–Si un actor no está presente todo el rato, estrenando cada temporada, corre el riesgo de que se olviden de él. ¿Ha tenido miedo de que le suceda eso?

–Yo he estado muchos años en paro, muchos, más de lo que la gente pueda pensar.

–En paro, así de claro.

–Sí, en paro y no decidido. Uno tiene que trabajarse mucho las subidas y las bajadas, porque son muy parecidas. Importan porque al final cuestionan quién eres tú como artista y como ser humano. No es fácil. Para mí no lo fue. Al final, uno tiene que ser dueño de sí mismo y ser consecuente con sus decisiones. Haberme ido a la dirección fue una necesidad vital de demostrarme que soy más que actriz. Que puedo generar mis propios proyectos y luchar por mis sueños. No esperar a que me llamen o se acuerden de que estoy. Lo he aprendido viendo al Coro de Manos Blancas, hay que salirse de tu zona de confort, luchar por tus sueños y encontrar tu camino. Llevaba sin trabajar como actriz desde 'Distancia de rescate' (2021). Hasta que decidí hacer esta película con mis amigos. Tienes que tratar de luchar por lo que tú quieres, no por lo que la sociedad te marque.

–A aquella chica de Carabanchel le han pasado muchas cosas en la vida, no le ha ido mal.

–Muchas. He visto mucho y he conocido a mucha gente, me siento muy orgullosa. Carabanchel, España, sigue siendo mi casa. Después de estar muchos años dando vueltas, España es mi base. Sigo viajando, pero sé dónde están mis raíces.

María Valverde ganó el Goya a actriz revelación en 2004 con 'La flaqueza del bolchevique'.
 
María Valverde ganó el Goya a actriz revelación en 2004 con 'La flaqueza del bolchevique'.  

–¿Cómo le van a sentar los 40?

– Estoy deseando cumplirlos. Los 30 han sido duros, intensos, de mucho aprendizaje. Hermosos. Pero tengo muchas ganas de llegar a los 40. Hacerse mayor es un lujo.

TITULO: Cartas en el Cajon - La derecha se amarga incluso cuando gana,.

 La derecha se amarga incluso cuando gana,.

Ni PP ni Vox pueden estar individualmente satisfechos con estos resultados pero, acaso por ello, la derecha en su conjunto sí debería estarlo,.

Juan Ramón Rallo: La derecha se amarga incluso cuando gana

foto - Juanma Moreno,.

La izquierda ha salvado, aparentemente, los muebles en Andalucía porque, por un lado, el pronosticado colapso del PSOE no ha tenido lugar (sí, es su peor registro histórico en esta región, pero bastante menos malo de lo que casi todos esperaban) y, por otro, Adelante  ,.

 Lo de Mazón no deja de resultar una anécdota dentro de una categoría que sostiene cual dogma infalible que la izquierda vence sistemáticamente. Siempre acaba saliéndose con la suya. Siempre tiene la razón aunque carezca de ella. Siempre consigue humillar al rival o que el rival se humille de oficio. El ya president en funciones de la Generalitat valenciana ha comprobado en sus propias carnes que el socialcomunismo acaba ganando en las calles por las malas lo que perdió por las buenas en las urnas. Hace dos décadas sucedió con el chapapote que arrojó sobre Galicia no Aznar sino el Prestige, con una Guerra de Irak en la que jamás participamos, con ese 11-M cuyas bombas colocaron terroristas islamistas y no el marido de Ana Botella y la historia se vuelve a repetir con una Dana cuya responsabilidad hay que atribuir a Dios o al destino. Las burdas y para nada interpretables patrañas históricas han quedado inscritas en el imaginario colectivo con el mismo carácter indeleble con que el cincelador graba en el granito una inscripción funeraria o una efeméride. No me cansaré de recalcar que Mazón fue un irresponsable al irse a comer tres horas largas a la mismita hora en la que Utiel y Requena ya estaban inundadas pero tampoco de denunciar que los grandes culpables de que la crecida del agua matase ese martes negro a 230 personas son la entonces ministra, Teresa Ribera, la presidenta de la AEMET, María José Rallo, y el número 1 de la Confederación del Júcar, ese Miguel Polo de siniestro rictus. La AEMET pronosticó que lo peor de la Dana abandonaría Valencia rumbo a Cuenca a las seis de la tarde y sobrevino a las seis y media y el indeseable del tercero no informó en tiempo y forma a la Generalitat del desbordamiento de un barranco del Poyo causante directo de la muerte de 198 valencianos. La malencarada Ribera acapara el copyright de esta negligencia criminal porque entonces era la superior jerárquica de este macabro dúo y, por si fuera poco, ni comió ni dejó comer. Me explico: ni ejecutó el reencauzamiento del Poyo previsto ni permitió desbrozar su recorrido por motivos ecológicos. Ambas decisiones devinieron en letales. Pero ni es sólo Valencia ni únicamente Mazón. A Zapatero le salió gratis total la mayor ruina de la historia de España desde que hay registros, Sánchez abocó a la parca a 23.000 españoles por no adelantar una semana el confinamiento por el Covid y ahí sigue más chulo que un ocho con un seis en uno que haría insostenible la continuidad de un presidente popular: las personas más próximas a él, mujer y hermanito incluidos, están imputadas, procesadas o encarceladas. Ningún mandamás de derechas hubiera resistido semejante número de baldones en su expediente, entre otras razones, porque uno solo de ellos es sinónimo de dimisión o destitución en una democracia de calidad. Y, para más inri, cada vez que la violencia se cuela entre las rendijas de la política los victimarios siempre son de izquierdas mientras que la derecha democrática pone recurrentemente las víctimas. Aconteció en la Segunda República, con la mal llamada Revolución de 1934 y tras el robo de las elecciones de febrero de 1936; pasó de nuevo en la Transición con el PP liderando el ranking de políticos asesinados por ETA y ocurre cada vez que Vox se manifiesta o monta una carpa informativa. La derecha tiene la obligación práctica y moral de ponerse las pilas para cambiar el falsario relato zurdo. De lo contrario, gobernar constituirá más una excepción que la regla. Más colmillo y menos pedir perdón.

TITULO:  REVISTA TENIS -Tsitsipas, la estrella que se fue y no volvió ,. 

 Tsitsipas, la estrella que se fue y no volvió ,. 

El griego, rival de Mérida, ha caído al puesto 80 y su tenis sigue desinflándose, mientras arrecia la crítica. “El juego le supera y no se da cuenta”, dice Courier,.

 
foto - Tsitsipas sirve durante el partido del sábado contra Bublik,.

A falta de resultados, a Stefanos Tsitsipas siempre le quedará el amor. No es menor el consuelo. “Me encanta verla apoyándome cuando estoy pasándolo mal en la pista. Ella [su pareja actual, extenista universitaria e influencer] entiende la psicología de este deporte”, comentaba estos días en la Caja Mágica, precisamente el escenario donde hace seis años se destapó a lo grande. Aquella noche, 2019, un griego de 20 primaveras tumbó a Rafael Nadal con aires desafiantes, descaro,.

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