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DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES -JUEVES - VIERNES - Jacinto Rodríguez Baza, músico , fotos,.
Jacinto Rodríguez Baza, músico,.

Jacinto Rodríguez Baza en un ensayo con la Big Band,.
«De niño me levantaba y ya estaba dando porrazos a la batería», la historia del músico afincado en León que considera que «la música es curativa»,.
(Desayuno)
Jacinto Rodríguez Baza, originario de Mayorga, lleva desde la niñez a la jubilación tocando el acordeón o el clarinete, entre otros instrumentos, con bandas y grupos de la provincia de León,.
(Cena )
«Músico en general porque es que yo nací con la música», así se presenta Jacinto Rodríguez Baza ante Leonoticias minutos antes de que comience su ensayo de los jueves con la Big Band en las dependencias de la Escuela Municipal de Música Valverde de la Virgen. Este instrumentista, jubilado en lo profesional que no en lo artístico, explica como en su casa en Mayorga ensayaban los músicos de esta localidad vallisoletana fronteriza con León porque su padre tocaba la batería: «Claro, no se podía mover la batería de un sitio para otro. Entonces soy músico de toda la vida, desde nacimiento».
Al tener la batería en casa, este es el primer instrumento que conoce y aprende Jacinto: «Yo me levantaba de la cama y ya estaba dando porrazos a la batería». Aprende solfeo -lenguaje musical- y con 14 años comienza su primera etapa en León: «Mi padre me mandó aquí y estuve estudiando en una escuela de música que pertenecía al ayuntamiento que se llamaba Educación y Descanso, que la llevaba Odón Alonso -González-, padre del que fue director de la Filarmónica de Madrid».
Batería, acordeón y piano
En este centro hizo todos los cursos de solfeo, mientras aprendía acordeón también, que luego certificó en el Conservatorio de León para volver a Mayorga con 18 años y entrar a formar parte de la orquesta de su padre: «Ellos tenían un acordeonista que era de Carrizo de la Ribera. La verdad es que tocábamos mucho. Porque empezábamos a mediados de abril y estábamos hasta septiembre, después de pasadas las fiestas -de Mayorga-, de pueblo en pueblo».
Una experiencia que Jacinto Baza resume así: «En verano, sí, muy bien; pero en invierno había que buscarse un curro aparte». En este punto es donde comienza su segunda etapa en León, en La Virgen del Camino, donde explica que estuvo con varios grupos: «Hawaii, después eran los Cometas; con Generación 2000 y después con los hermanos Quiñones 12 años, que son muy famosos aquí en León». Explica este músico con mucho sentido del humor que hacían bodas: «Como decía yo, casamos a más novios que el cura de San Marcelo. Aquí mismo había un restaurante», señala desde la Escuela Municipal de Música de Valverde la Virgen, «y en infinidad de bodas tocábamos ahí. Era un no parar, todos los fines de semana, más las fiestas de los pueblos y toda esa faceta se acaba…, « comenta Jacinto sobre una etapa que decide acabar «porque ya no quería salir más por pueblos y demás».
Etapa como clarinetista
Aquí entra en juego un instrumento más, el teclado que su padre compró; y todos los cursos de piano validados en el Conservatorio de Valladolid. Su primer acercamiento llegó con una monja en Mayorga -Sor Prudencia- y el piano de su convento, para, años de aprendizaje después dedicarse a la música de cámara: «Me acompañó un violinista que era de León, no me acuerdo cómo se llamaba aquel hombre». Otra etapa más que se acaba y arranca otra con la compra de un clarinete: « Un instrumento complicado, muy complicado. Y me encanta. Primero me da clase en la CHF -Escuela Municipal de Música de León- un asturiano, y después un profesor que era de Valencia de Don Juan», villa coyantina que le reconoció a Jacinto Rodríguez Baza sus 12 años como clarinetista en la banda de música.
«Estoy con el profesor de Valencia de Don Juan unos tres cursos antes de que se fuera de profesor de clarinete en el Conservatorio Profesional de Astorga», explica Jacinto, que continúa su periplo musical en La Virgen del Camino, en la CHF -Escuela Municipal de Música de León y una Big Band: «Somos aprendices todos, unos tocan más, otros tocan menos, pero gracias al profesor que hay -Mario- que es un fenómeno, pues aprendes muchísimo. Nos hace sufrir mucho pero si queremos aprender es esto».
«La música es curativa»,.
Quizá sea el último instrumento que se atreva a tocar o quizá no. Le echa para atrás el precio: «Los instrumentos son muy caros», pero admite que «por querer tocar, pues mira, el saxo a mí siempre me ha gustado, siempre. Es menos complicado que éste -el clarinete-. Porque mientras en este hacemos tres escalas y media, casi cuatro, en el saxofón hay gente que hace más de más de dos». Admite que el saxofón
puede estar «más limitado» que un clarinete con un registro «amplísimo» y que, compara con el piano en un aspecto: «Si el piano lo dejas de tocar un día, te abandona una semana. Si le dejas una semana, te abandona un mes. Y a éste le pasa lo mismo», explica sobre un clarinete al que añade otro problema: «La embocadura se te va. Y es muy difícil volver a cogerla».
La emoción que transmite la música adquiere aún más valor en personas como Jacinto, para los que es un ingrediente indispensable en su vida: «La música es un idioma mundial, nos entendemos todos los que leamos una partitura o aquellos con un oído estupendo», explica con su clarinete en la mano mientras el resto de la Big Band va llegando al ensayo. Y va más allá: «La música es curativa. He venido a ensayar con dolor de cabeza y se me ha quitado. Dirás que es una tontería pero no, es verdad. Es algo que te abstrae, que te tiene la cabeza ocupada. Si no hubiera sido por la música, después de diez años jubilado hubiera sido un martirio estar todos los días dando vueltas por la calle», y lanza una recomendación a las personas jubiladas: «Si tienes ilusión, pues aprende un instrumento. Es satisfacción total. ¿Por qué? Porque estás haciendo algo que te gusta, que te distrae y que disfrutas», siempre y cuando, sea algo que no se haga pesado.
«Para mí la música es todo. Y yo he dicho y diré que mientras mi cabeza funcione, la música no la voy a dejar. Nunca», toda una declaración de intenciones de Jacinto, que además realiza sus propios espectáculos en solitario: «Monto piezas y toco: llevo mi teclado, llevo un pequeño amplificador y demás. Por ahí 'disparo' las orquestaciones que he bajado de internet y lo que es la melodía, lo que hace el cantante, por ejemplo, pues lo hace éste -el clarinete-, que es un instrumento que suena muy bonito, la verdad es esa. Y con él yo me siento totalmente satisfecho».