jueves, 27 de agosto de 2026

España a ras de cielo - Quim Salarich ,. - PLANETA CALLEJA - Domingo - 23 , 30 - Agosto ,. / Centenarios - Zubin Mehta se despide del público madrileño a lo ‘Grande’ con Schubert ,. / Aquí la tierra - La música de La Raya une al Alentejo y Extremadura en el Museo Etnográfico de Olivenza ,. / Tramoyista - El circo rompe con la infancia: “Esto es mucho más que sorpresa e ilusión ,.

 

TITULO: España a ras de cielo - Quim Salarich ,. - PLANETA CALLEJA -Domingo  - 23 , 30 - Agosto ,.

 

España a ras de cielo  ,.

 

España a ras de cielo es un programa de televisión emitido por TVE y se estrenó el 17 de septiembre de 2013. Desde el primer programa, está presentado por Francis Lorenzo Martes a las 22h30,.
 El programa permite conocer lugar de España desconocidos y ya conocidos desde otro punto de vista., etc,.


PLANETA CALLEJA - DOMINGO - 23 , 30 - Agosto ,.
 

   Planeta Calleja es un programa de televisión de España que se emite cada domingo a las 21:30, en Cuatro de Mediaset España,. Jesús Calleja enfrentará a rostros conocidos a vivir experiencias únicas e irrepetibles fuera de su contexto habitual y en los lugares más remotos y fascinantes ., etc.

 

 Quim Salarich ,.

 

 

foto - Quim Salarich sobrevive con nota en el eslalon que hace de oro al suizo Loic Meillard,.

El abanderado del equipo español en los Juegos Olímpicos terminó 19º una competición en la que más de la mitad de los esquiadores fueron descalificados en la primera manga

Actúan las tinieblas y el sol en la misma mañana en el cambiante Stelvio, donde el eslalon castiga el brillo de Lucas Pinehiro, icono pansexual de los Juegos, y premia la solidez aburrida de Loic Meillard, el suizo que tras la plata en la combinada por equipos y el bronce en el gigante se cuelga el oro. Es el tercero para el país helvético en el esquí alpino, donde al dios caído Marco Odermatt le suceden rápido Franjo von Allmen (descenso y superG) y Meillard. Francia descubre sobresaltada que todos los días no es Navidad (su campeón olímpico en Pekín, Noël Clement, hizo un buen caballito en la segunda manga y ahí se quedó), y España se convence de que quizás no vuelva a nacer un Paquito Fernández Ochoa, pero que Quim Salarich (19º: finalmente, a los 31 años y en sus terceros Juegos, el esquiador de La Molina termina un eslalon olímpico) puede pelear muy dignamente con los mejores. Saliendo con el dorsal 33, el abanderado del equipo español en el desfile inaugural terminó 21º en el primer recorrido, y en el segundo no llegó a perder ni un segundo (98 centésimas exactamente) con los dos mejores: Meillard y el medallista de plata, el austriaco Fabio Gstrein. Los hombres españoles se acercan un poco al listón tan alto fijado por las esquiadoras alpinas, Blanca Fernández Ochoa, María José Rienda, Carolina Ruiz,.

Todos los que superaron la primera parte, menos de la mitad de los que la disputaron, adquirieron el derecho a sentirse supervivientes, casi héroes. Así se portó el Stelvio sobre Bormio.

Allí donde Alberto Tomba bailaba, los mortales caen. Nieva en el Stelvio a las 10 de la mañana y una nube envuelve la ladera baja. Sobre la capa dura de las nevadas de otros días la nieve fresca ha creado una película que se mezcla. En la bruma, la luz es plana, no se ve el terreno, solo los palos flexibles que a veces se tragan, azul, rojo, azul, rojo. El esquiador pierde la sensación de control, de saber por qué terreno se desliza. El agarre de los esquís, explica el director deportivo español, Olmo Hernán, es inestable, cambiante. “Ello dificulta muchísimo el equilibrio porque los deportistas pierden mucha confianza”, dice, y no valen los dedos de la mano y de los pies de dos personas para contar cuántos de los mejores esquiadores del mundo se han caído o se han saltado una puerta en la primera manga del eslalon. “No recuerdo ninguna Copa del Mundo con tantos DNF (did not finish, no terminó)”.

A 1.432 metros de altitud, por el portillón de salida, partieron 95; solo 44 (un 46%, menos de la mitad) cruzaron la meta 203 metros más abajo, después de zigzaguear, una banana para romper el ritmo, un triple para mover las caderas, un doble, alrededor de 72 puertas. Se queda a mitad el vibrante brasileño Lucas Pinheiro, el ganador fantástico del gigante en la misma ladera, unos metros más arriba, y también más favoritos: el francés Paco Rassat o el trentino Alex Vinatzer, hijo de escalador dolomítico, el hombre del terreno. Aunque a veces pierde el apoyo, le vibra un poco el pie exterior y sufre algún problema de agarre, como todos, sobrevive, o más, tan bien lo hace, prudente --pasa el 21º, con los más importantes, a la segunda manga--, el catalán Quim Salarich, que no teme a la niebla (es de Vic, la tierra de la boira), ni se pierde en sus tinieblas, y después de Adur Etxezarreta, 17º en el descenso de Pekín 22, es el segundo español que lo consigue desde los tiempos en los que Paquito Fernández Ochoa, el oro de Sapporo en el 72, dominaba el mundo.

Más de tres horas después, sobre la nieve brilla el sol, despedida la nube. Los 72 palos tienen otra disposición, plantados, por sorteo, por el técnico francés Romain Velez, que conoce las características de los suyos, de Noël, los trazados que mejor le van, pero lamenta, ¡ay, Stelvio, que buen eres para los descensos verticales y diabólicos, qué complicado para el eslalon, no es lo tuyo! El lamento se hace llanto cuando Noël, su esperanza, cabalga sobre un bastón nada más comenzar, en la parte más técnica, y las lágrimas encuentran eco en el campamento noruego cuando el último que sale, su Atle Lie McGrath, el primero en la primera manga, también se traga una puerta nada más comenzar. Lo tenía todo para ganar: salía con más de medio segundo de ventaja sobre Meillard, sabía esquiar (este invierno ha ganado dos Copas del Mundo, y hace un año fue subcampeón del mundo: tiene 25 años, es la juventud que llega). El error le golpeó como a nadie. Agarró los bastones y los lanzó lejos, por encima de la red que delimita el recorrido, y luego se tumbó sobre la nieve, solo, alejado de todos. Un sueño desvanecido en dos segundos.

TITULO: Centenarios - Zubin Mehta se despide del público madrileño a lo ‘Grande’ con Schubert ,.

 

Zubin Mehta se despide del público madrileño a lo ‘Grande’ con Schubert,.

El maestro indio dirige, con severas limitaciones físicas, dos conciertos por su 90º cumpleaños al frente de la West-Eastern Divan Orchestra, la formación de Daniel Barenboim

 
fotos - La violinista María Dueñas junto a Zubin Mehta y los integrantes de la West-Eastern Divan Orchestra durante el concierto de Bruch, el 14 de febrero en el Auditorio Nacional de Madrid, cedida por Ibermusica,.

“Mi romance con España empezó en 1964, cuando tuve el gran placer de hacer música con la Orquesta Nacional de España en la milagrosa Alhambra de Granada”. Así comienza el legendario director indio Zubin Mehta (Bombay, 89 años) el capítulo añadido a sus memorias, publicadas en alemán y traducidas al español con el título La partitura de mi vida (Rivera Editores). En aquella ocasión inició también su amistad con la reina Sofía —entonces princesa—, quien una noche lo llevó a ver bailar a los gitanos en las cuevas del Sacromonte.

Pocos días después de aquel primer éxito en España, Mehta conoció en Bucarest a un joven diplomático llamado Alfonso Aijón que, seis años más tarde, fundaría Ibermúsica, la promotora privada de música clásica más antigua e influyente del país. “Los frutos de esta relación, a la vez amistosa y profesional, se reflejan en los 127 conciertos en los que fue protagonista”, recuerda Aijón en el programa de mano de los dos extensos conciertos ofrecidos por el director con motivo de su 90º cumpleaños, que celebrará a finales de abril.

Una velada —el sábado 14 de febrero— y una matiné, el domingo 15, al frente de la West-Eastern Divan Orchestra, el conjunto creado en 1999 por Daniel Barenboim que reúne a jóvenes músicos israelíes, palestinos y de otros países árabes. El legendario director y pianista argentino, que ha reducido notablemente sus actuaciones desde que hizo público que padece párkinson, asistió también a ambos conciertos, sentado en el patio de butacas del Auditorio Nacional de Música junto a la reina Sofía.

Los dos extensos programas —con oberturas y sinfonías de Wagner, Beethoven, Chaikovski y Schubert, además de un concierto de Bruch— se escucharán hoy lunes en el Auditori de Barcelona y el miércoles 18 en el Palau de la Música Catalana. Posteriormente, la gira continuará con actuaciones únicas los días 19, 21 y 22 en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, el Auditorium Giovanni Agnelli de Turín y el Musikverein de Viena, respectivamente.

Las severas limitaciones físicas de Mehta han condicionado el resultado musical de ambos conciertos. Si a comienzos de 2024, durante su última visita a España al frente de la Filarmónica de Múnich, aquel dinámico director que todos recordamos al frente del Concierto de Año Nuevo o de Los Tres Tenores se había transformado ya en un simpático y frágil anciano que accedía al escenario con parsimonia, apoyado en un bastón, la situación dos años después es aún más delicada.

Mehta aparece ahora en silla de ruedas y necesita la ayuda de una o dos personas para ser elevado a una silla situada sobre el podio, además del apoyo constante del concertino del Diván, el violinista Mohamed Hiber.

La pérdida de agudeza visual constituye otro hándicap para el anciano maestro, que parece no distinguir con precisión a los músicos situados a cierta distancia, aunque conserva la prodigiosa memoria que siempre le permitió dirigir extensos programas sin partitura. Al principio le cuesta entrar en cada obra, si bien acaba contagiándose de la energía de la orquesta y concluye con mayor frescura que en los compases iniciales.

Se comprobó en el concierto del sábado con una obertura de Rienzi, de Richard Wagner, pesada y extremadamente lenta, carente de empaque en el crescendo dramático de la batalla y que solo remontó levemente en la reexposición triunfal del tema de la plegaria.

Prosiguió el Concierto para violín núm. 1, de Max Bruch, con María Dueñas como solista. La excelente violinista granadina cumplió su sueño de tocar bajo la dirección de Mehta, aunque al director indio le cuesta ya proporcionar al solista esa “alfombra mágica para flotar sobre ella” que en 1968 reconoció la violonchelista Jacqueline Du Pré.

Lo consiguió en el lírico adagio, uno de los mejores momentos de la velada, pero no en el movimiento inicial, donde la expansión rapsódica de la violinista chocó con la pesantez del tutti en el clímax. Y tampoco en el finale, de aire húngaro, donde la incomodidad de la solista se tradujo en varios pasajes técnicamente inseguros.

Platea Magazine - Zubin Mehta y María Dueñas con la West-Eastern Divan Orchestra, de la mano de Ibermúsica

Dueñas tomó la palabra para celebrar la presencia en Madrid no solo de Mehta, sino también de Barenboim, “dos de los pilares más importantes de la música clásica”, y agradeció a la reina Sofía “su inquebrantable apoyo a la música clásica”. A continuación se resarció con dos exquisitas propinas: su habitual versión sin piano del Vals triste, de Franz von Vecsey, y Song of Veslemøy, de la Mosaique Suite de Johan Halvorsen, que conecta con su participación en la película Measures for a Funeral, de Sofia Bohdanowicz.

La Cuarta sinfonía de Piotr Ilich Chaikovski, en la segunda parte del programa, fue una decepción. Poco queda ya de aquel Chaikovski atlético de Mehta, tan controlado como teatral, de sus años en Los Ángeles.

A la superficialidad de lo escuchado en Madrid se sumaron numerosas imprecisiones en las entradas y evidentes dificultades para dominar los decisivos stringendo, esa indicación que exige intensificar la velocidad y la tensión expresiva.

El scherzo mejoró gracias a la implicación del concertino Mohamed Hiber, que coordinó con eficacia la efervescencia de los pizzicatos y la buena disposición de los vientos en la gestión de la música callejera.

El allegro con fuoco final encontró con esfuerzo la algarabía popular, ante la dificultad de hacer sonar la orquesta fortississimo (fff), aunque Mehta logró tensar el discurso en los minutos conclusivos.

La matiné del domingo fue muy diferente. A pesar de que el maestro indio nunca ha sido un beethoveniano —llevó al disco su único ciclo sinfónico entre 2021 y 2022 en Florencia (Dynamic)—, sus interpretaciones fueron convincentes, con ese aire otoñal que da tiempo a la música y no fuerza ningún momento climático.

En la obertura Leonora núm. 3 faltó misterio al principio y explosividad al final, pero se benefició de una orquesta muy habituada a tocar Beethoven, a la que añadió un fraseo generoso y una calidez tímbrica marca de la casa.

Gira del 90º aniversario de Zubin Mehta - Ópera Actual

En el caso de la Octava sinfonía, Mehta volvió a imponer su sabiduría musical en una versión a la que faltó dinámica, dialéctica y tensión, pero que volvió a beneficiarse de la predisposición de la orquesta y de la vena lírica del director, especialmente en el minueto.

Donde mejor funcionó el domingo esa serena sabiduría de Mehta fue con Franz Schubert, del que siempre ha sido un gran intérprete. De la Sinfonía núm. 9 “La Grande” del compositor vienés ha dirigido varias versiones excelentes, como la registrada en vivo con la Filarmónica de Viena en el Festival de Salzburgo de 1985 (Orfeo).

El maestro indio adoptó una nueva disposición para la orquesta, con el viento madera y las trompas delante de la cuerda y alrededor del podio, que ya utilizó en 2024 con la Filarmónica de Belgrado.

Se trata de una decisión fundamentada no tanto en criterios historicistas como acústicos, pues equilibra los vientos y la cuerda sin necesidad de alterar el número habitual de instrumentistas. Además, la cercanía de los vientos ayuda a Mehta a dirigirlos mejor, a lo que se suma una cuerda bien coordinada por su concertino.

Las ventajas de esa disposición se percibieron desde los primeros compases de la obra, con un balance idealmente expresivo entre el viento madera y la cuerda en las variaciones que siguen al tema inicial expuesto por la trompa.

La transición del andante al allegro ma non troppo fluyó con naturalidad y amplitud. No fue una versión demasiado lenta, como demostró el tempo adoptado en el segundo movimiento, ni tampoco vehemente, como evidenció el dramático clímax de ese movimiento.

El scherzo sonó más dulce que bullicioso, pero ello permitió que el tempo más pausado adoptado en el trio respirara con cierto aire pastoral. Y el allegro vivace que cierra la sinfonía fue embriagador sin necesidad de desatar un torbellino de energía salvaje. Al final, el público madrileño ovacionó a Mehta, sentado en su silla de ruedas, y el maestro se despidió a lo “Grande” con Schubert.

Ibermúsica, 25-26. Series Barbieri y Arriaga

Obras de Richard Wagner, Max Bruch, Piotr Ilich Chaikovski, Ludwig van Beethoven y Franz Schubert. María Dueñas (violín).

Orquesta West-Eastern Divan. Zubin Mehta (director). Auditorio Nacional de Madrid, 14-15 de febrero.

TITULO: Aquí la tierra -   La música de La Raya une al Alentejo y Extremadura en el Museo Etnográfico de Olivenza ,.

 

La música de La Raya une al Alentejo y Extremadura en el Museo Etnográfico de Olivenza,.

António Bexiga y José Tomás Sousa protagonizan una improvisación con viola campaniça durante la grabación del documental 'RAIA. Un canto entre Fronteras',.

Un momento de la grabación.

La música tradicional volvió a convertirse en punto de encuentro entre Alentejo y Extremadura durante la grabación, en la Sala de Música del Museo Etnográfico Extremeño 'González Santana' de Olivenza, de una entrevista para el documental 'RAIA. Un canto entre Fronteras'.

El músico y compositor alentejano António Bexiga y José Tomás Sousa, integrante de Acetre Folk, compartieron un momento de improvisación musical con el acompañamiento de la viola campaniça, instrumento tradicional especialmente vinculado a la cultura musical del Alentejo. Durante el encuentro interpretaron un fragmento de 'Saias da Laranja', poniendo de manifiesto la riqueza de las tradiciones musicales que históricamente han conectado a ambos lados de la frontera.

El proyecto audiovisual 'RAIA. Un canto entre Fronteras' está dedicado precisamente a explorar las relaciones culturales y musicales existentes entre Alentejo y Extremadura, dos territorios unidos por una frontera que, lejos de separar sus manifestaciones culturales, ha favorecido durante generaciones el intercambio de músicas, costumbres y formas de expresión popular.

La presencia de António Bexiga y José Tomás Sousa en Olivenza refleja esa conexión cultural y ofrece, a través de la música, una muestra del patrimonio compartido de la Raya. La improvisación, registrada durante la entrevista para el documental, permite además apreciar el diálogo entre diferentes tradiciones musicales ibéricas.

El Museo Etnográfico Extremeño 'González Santana', ubicado en Olivenza, se convierte así en escenario de un proyecto que reivindica la música tradicional como vehículo de memoria, identidad y encuentro entre comunidades a ambos lados de la frontera.

TITULO: Tramoyista -  El circo rompe con la infancia: “Esto es mucho más que sorpresa e ilusión ,. 

 

  El circo rompe con la infancia: “Esto es mucho más que sorpresa e ilusión ,. 

 

El festival madrileño Riesgo impulsa espectáculos que desafían el encasillamiento familiar de la disciplina y reclaman su lugar en la escena contemporánea como un lenguaje artístico propio,.

 
foto - La compañía canadiense People Watching, en un momento del espectáculo 'Play Dead', el fin de semana pasado en el festival de circo Riesgo de los Teatros del Canal de Madrid.

De vez en cuando se escucha alguna exhalación. También alguna tímida risa. Pero el ambiente dista mucho del jolgorio gritón que suele asociarse a los espectáculos de circo. En la Sala Roja de los Teatros del Canal de Madrid mandan la oscuridad y el silencio. No se encuentra a más de un par de niños entre el público. Sobre las tablas, seis jóvenes intérpretes juegan con sus cuerpos: los doblan, los zarandean, los golpean con delicadeza, los abrazan con violencia. Parece que no hay músculo o hueso en esas masas que se resista al movimiento controlado. Cada dedo del pie, cada ceja. Es una constante demostración de destreza, pero envuelta en una narrativa reposada ,.

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