TITULO:
El Objetivo La Sexta - SALVADOS LA SEXTA - La noche encendida
- Diada sin horizonte,.
La noche encendida,.
'La noche encendida'
no será solo un programa de charlas, espectáculo, música, comedia,
sorpresas e invitados, presentado por Pedro Ruiz, por La 2,foto,. etc,.
Diada sin horizonte,.
foto / La Diada empezó mal para los intereses de los
independentistas, ya que Oriol Junqueras y Jordi Sànchez fueron
recibidos este sábado al grito de «botiflers» y «traidores» en el Fossar
de las Moreras, un enclave de culto para el soberanismo con un
monumento que homenajea a los caídos de 1714. Y acabó aún peor con un
discurso de la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, en el que cargó
con todo contra la vía de diálogo del Govern y con protestas violentas
ante la Jefatura de la Policía Nacional en Barcelona. Lo que el propio
movimiento secesionista calificaba como 'revuelta de las sonrisas' hace
tiempo que pasó a mejor vida.
La Diada de 2021 será recordada como la del
desánimo, la discordia y la que consiguió sacar a menos gente a la
calle desde 2012, año de inicio del 'procés' y cuando la ANC cogió el
mando del soberanismo en lo que se refiere a las movilizaciones. El
independentismo escenificó este sábado que está dividido, enfrentado y
sin rumbo unitario. Tiene la mayoría social y parlamentaria. Pero a día
de hoy no sabe qué hacer con ella, más allá de gobernar la autonomía e
ir tirando sin una estrategia común para hacer la independencia, que los
tres partidos con representación parlamentaria y que dan apoyo al
Govern, Esquerra, Junts y la CUP, ponen como objetivo de manera
retórica.
Decenas de miles de personas, unas 108.000 a
juicio de la Guardia Urbana y unas 400.000 según las organizaciones
convocantes, participaron en la manifestación organizada con motivo de
la Diada de Cataluña. Se trata, según la ANC, entidad convocante junto a
Òmnium Cultural, de la mayor protesta en la Unión Europea celebrada en
tiempos de pandemia. Fue una protesta nutrida. Pero las cifras están muy
lejos de los mejores registros del nacionalismo en la Diada. Hace dos
años, en un contexto de normalidad, se manifestaron 600.000 personas. En
2018, salieron a la calle cerca de un millón de ciudadanos, siempre de
acuerdo a los datos aportados por la Guardia Urbana de Barcelona.
Asistió buena parte del Govern, con Pere
Aragonès a la cabeza, así como los principales dirigentes de los
partidos independentistas. Por primera vez desde su encarcelamiento,
asistieron también los nueve líderes del 1-O condenados por el Supremo e
indultados por el Gobierno. Los políticos, eso sí, no ocuparon lugares
destacados en la cabecera de la marcha, que llevaba una pancarta con el
lema: «Luchemos y ganemos la independencia».
Vista general de la manifestación secesionista celebrada este sábado en Barcelona.
Algunos
de los excarcelados escucharon gritos de «botiflers» y «traidores». No
debe de ser agradable estar casi cuatro años en prisión por desafiar al
Estado y recibir una pitada y gritos de traidor nada más salir del
penal. La marcha transcurrió sin incidentes, hasta que la cabecera se
cruzó con una protesta de unos 50 independentistas ultrarradicales,
convocados por un grupo llamado Donec Perficiam, una escisión de la ANC,
que se hizo con la cabecera de la manifestación durante parte del
recorrido, al grito de «traidores» para todos los demás.
División sobre la división
Las organizaciones convocantes
hicieron un balance triunfalista, pues durante las últimas semanas
temieron un pinchazo absoluto. Pero consideraron que habían salvado los
muebles de la participación y hasta sacaron pecho. «Hemos llenado, que
se jodan en España», dijo el presidente de la Asociación de Municipios
por la Independencia, obviando que hace tiempo que en el resto de España
el resultado de la Diada ha dejado de tener la trascendencia política
que tuvo durante los años del 'procés'.
Vídeo.
Balance general de la manifestación. /
e. p.
El
discurso más esperado era el de la presidenta de la ANC, Elisenda
Paluzie, que representa las esencias del independentismo unilateralista,
y, como era de esperar, arremetió contra el Govern. «Hace falta
liderazgo institucional», afirmó. Al presidente de la Generalitat, Pere
Aragonès, le pidió que deje mirar al Estado esperando «concesiones»,
porque estas no llegan nunca. Y Citando a su antecesora, Carme
Forcadell, y su célebre «president, posi (ponga) las urnes», remató:
«President, haga la independencia».
Sin encerrona para Aragonès
Pero la política catalana está en
ahora en otro estadio. Aragonès temía una encerrona, pero salió con
pocos rasguños del 11-S, aunque tiene que tener en cuenta que su vía
dialogada tiene un fuerte rechazo en el secesionismo. La Diada ya no
tiene la capacidad de alterar la agenda política, como la tenía durante
los mandatos de Artur Mas y Carles Puigdemont.
Existe una división entre la calle y las
instituciones, y a su vez también entre los propios partidos
secesionistas. La línea divisoria está entre los que defienden la vía
del diálogo con Madrid y apuestan por la mesa con el Gobierno y los que
reclaman la vía unilateral, sin que se sepa ni concreten a día de hoy
qué quiere decir. ERC y Junts discrepan también en relación al Congreso.
Los republicanos defienden el apoyo al Gobierno y los junteros, no.
Esta división marcó la manifestación y también todos los actos de la
Diada.
Esquerra, como hizo Aragonès en su discurso
institucional, había pedido a la ciudadanía que saliera a la calle para
reforzar y fortalecer la posición de la Generalitat en el diálogo con
Pedro Sánchez, mientras que Junts mantiene sus recelos con la mesa. Por
su parte, la CUP presionó al presidente de la Generalitat para que
convoque el Pacto Nacional para el Derecho de la Autodeterminación. Pero
Aragonès se resiste, consciente de que a las puertas de la mesa de
diálogo no existe consenso. El presidente de la Generalitat escuchó
algún silbido en la ofrenda floral a Rafael Casanova. Igual que Oriol
Junqueras.
TITULO: La
hora de los Fósforos - La Cope - CARLOS HERRERA - El señor de los
bosques - ¿Por qué cada vez hay menos insectos? ,.
La hora de los Fósforos - La Cope - CARLOS HERRERA - El señor de los
bosques - ¿Por qué cada vez hay menos insectos? ,. ,
fotos.
¿Por qué cada vez hay menos insectos?,.
El parabrisas del coche llega cada vez más limpio a destino. ¿Y las cucarachas? ¿También desaparecen?,.
Es
un comentario generalizado; el parabrisas del coche llega a destino
demasiado limpio tras un largo viaje. Ya no queda salpicado de insectos
desintegrados contra el cristal, pequeños puntos negros de mosquitos o
los manchones amarillos de alguna abeja o avispa mortalmente
sorprendida. Antes era hasta necesario hacer un parón a mitad de viaje
para usar cepillo, agua y jabón por la falta de
visibilidad. Pero de
unos años a esta parte no sucede, o eso parece. De ahí es fácil concluir
que es porque cada vez hay menos insectos. Y de hecho es así, cada vez
faltan más, hasta el 40% de las especies están en declive, aunque
cualquier cifra que se dé es difícilmente comprobable, aproximada
siempre, «porque no hay un registro en condiciones, tenemos 3.000
estaciones para recoger la temperatura ambiental, pero nada parecido con
los insectos», se queja Jorge M. Lobo, entomólogo del Museo Nacional de
Ciencias Naturales, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC).
Ese es el motivo por el que debemos tener
precaución con los datos, advierte: «Aunque todos los estudios
realizados en los últimos años en países con larga tradición de
investigar insectos, como Gran Bretaña, EE UU, Alemania... coinciden en
apuntar a un declive. Y podemos estar hablando de una situación
alarmante». Según el 'Atlas de los Insectos' presentado por Transición
Verde y Amigos de la Tierra el año pasado, estos seres representan el
90% de todas las especies animales del mundo. Solo en España hay entre
60.000 y 70.000 especies diferentes –de aves hay 200–. Y son importantes
porque polinizan tres cuartas partes de los cultivos del planeta,
aunque sean también los insectos los que amenazan cosechas y almacenes
de alimentos. Para frenar esto se emplean pesticidas que junto a la
destrucción de hábitats por la agricultura y la ganadería intensiva y el
cambio climático están provocando una catástrofe.
«Y no hace falta que una especie se extinga
–aclara Lobo–. Basta con que hoy haya 1.500 ejemplares, mañana sean 800
y pasado 400. Eso te conduce a la extinción. Y luego están las
dificultades de saber a ciencia cierta si un insecto se ha extinguido
realmente... ¿Cuántas veces tienes que ir al monte a buscar un bicho
para que sepas que ya no está y encima luego va y aparece?». Explica el
'efecto escalador', que se produce cuando las zonas que habita
determinado insecto se vuelven más cálidas y este sube hacia el norte o
hacia arriba, las montañas, buscando el fresco. «El proceso de
desaparición no es blanco y negro, pero un tercio de las especies en
España llevan el sello de la extinción».
El 40% de las especies de insectos están disminuyendo y un
tercio está en peligro de extinción. Su tasa de extinción es ocho veces
más rápida que la de los mamíferos, aves y reptiles. La población total
de insectos se está reduciendo a un ritmo del 2,5% anual, según las
mejores perspectivas, lo que sugiere que estas especies podrían
desaparecer en un siglo.
Los
más afectados por los pesticidas están siendo precisamente insectos muy
necesarios por su acción polinizadora, como los himenópteros (abejas,
abejorros, avispas...). Y no solo por los plaguicidas, también por la
agricultura y la ganadería intensivas. Un ejemplo son los escarabajos
peloteros, que están muriendo afectados por un medicamento
antiparasitario que se da al ganado, la ivermectina, que luego expulsan
en las heces que estos insectos recogen. «Y, evidentemente, todo
agravado por el cambio climático –prosigue Lobo–, que mueve poblaciones
por ese efecto escalador a otras zonas en las que igual hay más
pesticidas. Además, cantidad de hábitats están desapareciendo porque
seguimos construyendo. Soy muy pesimista, pediría que hubiera más
Estado, regulación para impedir ese tipo de agricultura y ganadería.
Volvamos a trabajar como lo hacían nuestros abuelos».
–¿Están en peligro de extinción todo tipo de insectos, también mosquitos y cucarachas?
–
Depende mucho de la especie. Con mosquitos y cucarachas –de las que
existen 2.000 y solo conocemos dos docenas– sucede que cada vez tenemos
más aguas residuales, tuberías, alcantarillas... el medio perfecto para
que críen esos insectos que no consideramos 'útiles'. Aunque son el
alimento de muchos pájaros. Y no hay que olvidar que las larvas de las
moscas son las que se comen los cadáveres.
– Las cucarachas parecen cada vez
más grandes. ¿Será por el incremento de temperatura que trae el cambio
climático? ¿Por eso los insectos son más grandes en las selvas
tropicales?
– No, pasa que en esas zonas hay muchos más insectos y más variados;los hay más grandes y también mucho más pequeños.
José Luis Viejo Montesinos, entomólogo y
profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, explica que la percepción
de que las cucarachas sean cada vez más grandes puede que sea producto
de un vistazo rápido al asunto: «No estoy seguro de que crezcan en
tamaño al tener más calor;de hecho, el calor acelera el ciclo biológico y
puede conllevar ejemplares más pequeños. Y puede que esas que ves y que
crees que son más grandes que las del año pasado sean otra especie
llegada del norte de África. Lo que pasa con el calor es que pueden
tener dos ciclos reproductivos en vez de uno, y que haya más».
El experimento del parabrisas
Igualmente es una percepción un
parabrisas con menos cadáveres de insectos. Viejo Montesinos acaba de
realizar un experimento para saber cuántos de estos animales atropella
un coche en carretera, «sin comparar con lo que sucedía hace 30 años
porque esto no se ha hecho antes. Pero se pierden millones de ese modo,
aunque como hay tantos, en realidad esa causa de mortalidad es casi
imperceptible».
Pusieron una cajita en el techo de un coche
con una puertecilla en la parte delantera que se abría con el viento
cuando alcanzaba 20 kilómetros por hora y con una rejilla detrás.
«Hacíamos 10 kilómetros y recogíamos e identificábamos los que se habían
metido dentro. Así muchas veces en la misma y en diferentes carreteras.
Y luego se saca la cuenta». El número de atropellos de insectos depende
de su abundancia: en la autovía capturamos la mitad de insectos que
fuera de ella. Obviamente, en tramos con mayor cantidad, los
atropellados son más (45.000 por km y hora) y en zonas con menor
cantidad se reducen a entre 4.000 y 13.000».
Un experimento para saber los insectos que mueren atropellados
descubrió que las abejas son capaces de evitar una carretera cuando el
tráfico llega a ser muy intenso
las muy inteligentes abejas
Pero
lo más curioso sucedió al estudiar separadamente los himenópteros
(abejas, abejorros, avispas...) y dípteros (moscas, mosquitos...). «En
vías más anchas y con más tráfico, los primeros sitúan en el borde de
las carreteras el límite de su territorio, algo que no pasa con los
dípteros. Empezamos a ver entonces que cuando el tráfico está en niveles
bajos, los atropellos de insectos son escasos, y según aumenta van
creciendo. Pero cuando se supera el umbral de los 6.000 vehículos por
hora, y aquí viene la sorpresa, los himenópteros muertos se reducen
hasta llegar a cero mientras que los dípteros atropellados siguen
aumentando con el tráfico». A su juicio, hay zonas arrasadas por el
tráfico, mientras que en carreteras menos transitadas mueren más
insectos porque suele haber más cultivos alrededor y menos coches.
El entomólogo señala cómo las cunetas están
siendo castigadas; «pasan máquinas por los bordes de la carretera para
facilitar la visibilidad o que no haya incendios, y se cargan vegetación
e insectos. Y nos estamos pasando con la sal para evitar el hielo,
veneno para estos seres. Sumado a los pesticidas... Estamos matando un
mundo que ni siquiera conocemos y su desaparición podría tener efectos
inesperados».
«Las aves insectívoras, como los vencejos, se verán muy afectadas»
Gloria Molina es bióloga y una
de las mayores expertas y defensoras de los vencejos en nuestro país
(trikotonatur.com y vencejoswiftradio.com). Explica que el uso
indiscriminado de pesticidas y la agricultura intensiva, junto con los
efectos del cambio climático, «son parte de un problema grave que afecta
a casi todas las especies de insectos. Eso se traduce en una pérdida de
biodiversidad muy peligrosa y los ecosistemas se verán gravemente
dañados». Recuerda que los insectos están «íntimamente relacionados» con
los procesos de polinización y las cadenas alimentarias, «sobre todo la
de aves insectívoras, que se verían afectadas casi en un punto sin
retorno. Y las insectívoras estrictas, como el vencejo, la golondrina o
el avión común, perderían toda posibilidad de alimentarse porque no
encontrarían el 'plancton aéreo' necesario para nutrirse, los
suficientes insectos voladores para mantener esa gran carga de energía
que precisan para mantenerse en vuelo constante durante casi toda su
vida».
TITULO:
RADIO - TELEVISION - EL TRANVÍA DEL TIEMPO - EL BOTIJO
-Malos sitios para tomar el aire ,.
RADIO
- TELEVISION - EL TRANVÍA DEL TIEMPO - EL BOTIJO - Malos sitios para tomar el aire ,. ,
fotos.
Malos sitios para tomar el aire,.
Veintiuna
de las treinta ciudades con más polución del mundo están en la India,
un país que hasta el año pasado no tomó medidas para mejorar la
situación,.
Hay
lugares en el mundo donde salir a tomar el aire adquiere tintes
heroicos. En realidad, siempre que respiramos (una acción de la que, en
los últimos tiempos, nos hemos vuelto penosamente conscientes), lo que
entra en nuestro cuerpo no es solo aire: va aliñado con
un montón de partículas contaminantes que provocan que ese fluido que nos da la vida nos dé también un poquito de muerte.
En algunas ciudades, la proporción entre los gases y los sólidos en
suspensión se desequilibra tanto que, en los días peores, el aire se
vuelve tóxico y obliga a adoptar precauciones.
De eso saben mucho en Ghaziabad, una ciudad
india de más de dos millones de habitantes que ostenta el dudoso honor
de padecer la mayor polución del mundo, según el último informe global
realizado por la firma suiza IQAir. En Ghaziabad se suman unos cuantos
factores que llevan a la proliferación de esas partículas pequeñas,
inferiores a 2,5 micras (el diámetro de un cabello humano es de 50 o
60), que
son capaces de introducirse en nuestros alveolos pulmonares,
alcanzar nuestro torrente
sanguíneo y dañar gravemente nuestra salud.
Para empezar, esta ciudad satélite de la capital, Nueva Delhi, es el
segundo conglomerado urbano que más está creciendo en todo el mundo,
solo por detrás de la china Beihai.
Su desarrollo acelerado se sustenta en un ritmo febril de
construcción y en una actividad industrial sin descanso, dos actividades
que disparan la contaminación. Al tráfico, ya de por sí
congestionado hasta lo demencial y con motocarros que queman un cóctel
venenoso de
queroseno y diésel, se añaden las grandes autopistas que
atraviesan el casco urbano con destino a la capital. Y, por supuesto,
comparte los problemas generalizados de todo el país, como el uso de
combustibles fósiles para cocinar, que se extiende al 60% de la
población india.
En los momentos de mayor polución, las
autoridades de Ghaziabad alertan de los efectos en los ojos, la piel,
incluso el hígado, y recomiendan que niños y ancianos se queden en casa
tanto como sea posible, que se protejan con mascarillas durante los
paseos, que no salgan con el estómago vacío y que, a la vuelta, se laven
los ojos con agua fría. Hay personas que sufren vómitos y migrañas, a
veces hay que suspender las clases en los colegios y, en los últimos
meses, una parte de la ciudad se queja de que el agua que se les
suministra es de color amarillo.
Hasta el año pasado, la India no contó con planes oficiales para
reducir la polución, ya que la atención de los gobernantes se centraba
en el crecimiento económico, a pesar de que un estudio de la Universidad
de Chicago ha atribuido a esta causa una reducción de cuatro años en la
esperanza de vida de los ciudadanos del país. Ahora, el Gobierno se ha marcado el objetivo de reducir las partículas en un 20 o un 30% para 2024.
El informe de IQAir ofrece una panorámica
desoladora de esta parte del mundo. Las treinta ciudades con mayor
polución son asiáticas y veintiuna de ellas se encuentran en la India,
si bien el país que sale peor parado en su conjunto es el vecino
Bangladesh. Entre las capitales, la más contaminada es Delhi.
Europa en general, y nuestro país en particular, arrojan datos
mucho menos inquietantes: los peores resultados son los de Bosnia, que
ocupa el puesto catorce en la tabla global, mientras que España se sitúa
en el 82. El lado positivo es que, aunque ninguna ciudad india
cumple las directrices marcadas por la Organización Mundial de la Salud
(OMS), todas ellas experimentaron el año pasado un leve descenso en la
densidad de partículas inferiores a 2,5 micras. Esto tiene implicaciones
directas en la vida de los seres humanos: «Según el contador del coste
de la polución de Greenpeace, se estima que siete millones de muertes
anuales están relacionadas con ella. Se deben sobre todo a enfermedades
coronarias, ataques cardiacos, enfermedad pulmonar obstructiva crónica,
cáncer de pulmón... Si vives en un sitio que cumple las recomendaciones
de la OMS, puedes esperar una incidencia más baja de estos problemas»,
explica a este periódico Glory Dolphin Hammes, de IQAir.
Este año ha brindado una oportunidad sin
precedentes a los científicos que estudian la polución, ya que los
periodos de confinamiento por el coronavirus han permitido eliminar de
la ecuación buena parte de la actividad humana.
Ya en enero y febrero, la NASA constató la drástica mejora del
aire sobre China, un fenómeno que se ha ido reproduciendo en otros
países a medida que el mundo se veía obligado a enclaustrarse.
«La enseñanza que podemos sacar es que, aunque el cambio de costumbres
nos parezca imposible, tendrán que implementarse a paso rápido las
recomendaciones de los expertos y las exigencias de organizaciones
proambientales», concluye Daniella Rodríguez Urrego, de la Universidad
de La Laguna, coautora de un estudio que ha comparado los niveles
previos de polución de cincuenta ciudades con los registrados durante la
cuarentena, en plena «parálisis de la automoción y la industria».
Un cambio colectivo
La
reducción media en la presencia de partículas pequeñas fue del 12%, pero
en Delhi alcanzó el 40% y en Dacca, la capital bangladesí, fue del 24%.
Bogotá, una de las capitales con más tráfico del mundo, marcó un récord
global, con un descenso del 57%. «El comportamiento humano tiene un
impacto directo en la polución.
Eso supone que podemos revertir rápidamente la mala calidad del
aire si, de manera colectiva, decidimos sumarnos a algunos cambios
como conducir menos o volar menos», apunta Glory Dolphin Hammes. «La
polución es consecuencia ya sea de nuestras costumbres individuales, ya
sea de intereses políticos o personales de los gobiernos, ya sea de las
empresas transnacionales empeñadas únicamente en su economía», asiente
Rodríguez Urrego.
Ambas expertas señalan síntomas
significativos de la mejora experimentada durante el confinamiento, que
liberó a algunas ciudades de su habitual tulipa de esmog. Desde algunos
puntos de Bogotá fue posible contemplar los nevados del Tolima y el Ruiz
y, en Delhi, emergieron de su envoltorio gris las montañas que rodean
la ciudad. «A todos nos ha sorprendido el despertar de los sentidos al
sonido de la naturaleza y a la claridad del día.
No es que antes la naturaleza estuviese dormida: es que no la estábamos oyendo ni valorando,
la contaminación acústica y ambiental nos han adormecido», lamenta
Daniella Rodríguez Urrego, que añade una advertencia: «Si no aprendemos a
valorar ese aire puro, en unos pocos años nos veremos obligados a usar
mascarillas como parte de nuestro atuendo diario, no ya por el virus,
sino por el incremento de la contaminación».
El ránking
Ghaziabad (India).
Es la ciudad del mundo con más
polución, según los datos del año pasado compilados por IQAir. El
registro medio fue de 110 microgramos de partículas por metro cúbico,
una cifra que multiplica por once el límite de 10 marcado por la OMS,
aunque hubo meses en los que el promedio se situó por encima de 235.
Jotán (China).
Ocupa el segundo puesto del
ránking, con una media similar a la de Ghaziabad, pero su caso es muy
particular: está situada en el desierto de Taklamakán y la presencia de
partículas en el aire se debe, en buena medida, a las violentas
tormentas de arena que la azotan.
Gujranwala (Pakistán).
Es uno de los principales
centros industriales del país asiático, con registros que algunos meses
superan los 200 microgramos por metro cúbico.
Faisalabad (Pakistán).
Otro de los motores
industriales del país, al que se ha llegado a designar como 'el
Mánchester de Pakistán'.
Delhi (India).
Con una media anual de cien
microgramos por metro cúbico y picos mensuales que superan los
doscientos, es la capital nacional con mayor polución del mundo.