viernes, 27 de diciembre de 2013

DESAYUNO DEL VIERNES, Aimar, Aprendí de Arguiñano,.,./ LA CENA DEL VIERNES, LA CRUEL VIUDA DE PINOCHET,./ PIZZI, ENTRENADOR DEL VALENCIA,.

  1. «Aprendí de Arguiñano»

    Muchos niños sueñan con estrellas. Pero este lo hace con las de Michelin. Aimar San Miguel es el benjamín de 9 años, cumplidos en ...

    SOCIEDAD 
    desayuno del viernes -foto--Aimar posa en la cocina de un bar de su pueblo, Ortuella.

    «Aprendí de Arguiñano»

    A los 3 años prefería ver al maestro del perejil que los dibujos animados. Con 9, el ortuellano Aimar San Miguel ha revolucionado 'Master Chef Junior' con su desparpajo

    Muchos niños sueñan con estrellas. Pero este lo hace con las de Michelin. Aimar San Miguel es el benjamín de 9 años, cumplidos en noviembre, que triunfa por su desparpajo y su mano en los fogones del concurso 'Master Chef Junior' de TVE. El pequeño cocinero de Ortuella (Vizcaya) se ha ganado al jurado y a sus compañeros con un buen puñado de creatividad culinaria, una pizca de carisma, otra de facilidad de palabra y un buen chorretón de imaginación gamberra. Recién superado el ecuador de este 'show-talent' para críos, Aimar se ha atrevido a coronar una tarta con un oso de cresta punky tocando la guitarra. A sus escuetos zumos, los llama 'chupitos'. No vaya a creerse el tribunal que no le dio tiempo de exprimir todas las naranjas.
    Hijo único, futbolista en el equipo de su pueblo -anima casi a partes iguales al Athletic y al Barça-, es aficionado a la gastronomía «desde los 3 años. Ya entonces prefería ver cocinar a Karlos Arguiñano que los dibujos animados». A los 6, preparaba sus propias pizzas y las ponía a hornear. Pese a su corta edad, ya ha elaborado comida hasta para una docena de comensales. Todos familiares, claro.
     
     
    -¿No se te resiste ningún plato?
    -Pues la verdad es que no.
    -¿Ni siquiera los zumos?
    -(Ríe) Estaba en el último minuto y no me daba tiempo. Los zumos se me dan bien, pero en un minuto no hago mucho, solo un chupito, lo que vísteis.
    Habla con pasión, pero Aimar dice que es tímido y travieso a partes iguales. Le gusta cocinar de todo, pero quizás su especialidad sea el arroz. Casualidad, uno de sus platos preferidos: «Me queda muy bien, ni duro ni pasado». El talento le viene de sus padres, que no son cocineros. «Da gusto tenerle al lado porque quiere aprender. Si le gusta la cocina, tenemos que darle facilidades. La cocina es tremendamente educativa, instructiva e imaginativa», dice Juan Carlos, carpintero y padre de este trasto.
    -¿Aimar, para quién te gustaría cocinar algún día?
    -Siempre lo he dicho: para Karlos Arguiñano porque aprendí de él.
    -¿Eres de guardar recetas?
    -No mucho. La mayoría de las veces me gusta improvisar. A partir de un sofrito, por ejemplo, puedes hacer muchas cosas.
    -¿Cuál ha sido tu mejor momento en la cocina?
    -Cocinando con mi padre o con mi madre.
    «Me reconocen bastante»
    Los gustos del pequeño chef son sencillos e idénticos a los de cualquier chaval. Nada hace pensar que este alumno de cuarto de Primaria pueda preparar, con total naturalidad, una tartaleta de verdura y frutas o una merluza en salsa como las que ha cocinado en antena. Guisa cosas verdes y con espinas, sí, pero se relame con las chuches. Y los regalos de Navidad no difieren en nada de los que ha recibido cualquier crío de su edad: una pistola que lanza flechas de plástico y un juego de Lego.
    En el patio del cole es otra cosa. A Aimar le frustra no poder conversar sobre su pasión con los compañeros de clase. «Es que no puedo hablar nada de cocina con ellos. No saben nada. La cocina no les llama la atención, solo les importa jugar y jugar». Habla sin ironía ni pedantería, como es él.
    -¿Ya te reconocen por la calle?
    -Sí, la verdad es que bastante. Me han pedido unas cuantas fotos.
    -¿Y cómo lo llevas?
    -Bien. No se me hace extraño porque mis padres ya me habían dicho que podía pasar.
    Juan Carlos ha tenido mucho cuidado en advertir a su hijo de que las cosas cambiarían. «Es lo que hemos intentado hablar con él. Que supiera que iba a ser un cambio positivo en el sentido de que la gente le va parar por la calle o va a querer hacerse una foto con él porque les gusta, les ha caído bien y porque quieren guardar un recuerdo. Le intentamos enseñar que es positivo, que uno tiene que ser educado y tomárselo con calma y, sobre todo, que es algo pasajero. Que con el tiempo las cosas volverán a la normalidad, porque uno tiene que seguir siendo quien es. De momento, lo está llevando muy bien».
    Aimar tiene un don para tratar con la gente. Y esta cualidad le ha hecho despuntar en un casting que pasaron 16 menores de entre 3.000.
    -¿Por qué crees que te eligieron?
    -Igual porque no era tan callado. Algunas personas son un poco calladas y tímidas. Yo digo muchas cosas. Si me viene algo a la mente lo suelto así, directamente.
    -Y eso que los vascos tienen fama de serios y callados.
    -Pero yo no.
    -Durante el casting dijiste que si te cogían ibas a hacer paella para todo el pueblo. ¿Sabes que en Ortuella hay más de 8.000 vecinos?
    -Bueno, he exagerado un poco.
    Solo quedan dos programas para saber si el pequeño es coronado como Master Chef, o si el título se lo arrebata alguno de sus competidores. El lunes 30 se emitirá la tercera de las cuatro entregas del concurso, esta vez con Disneyland París como telón de fondo. Aimar es la guinda de ese pastel.
     
     TÍTULO:LA CENA DEL VIERNES, LA CRUEL VIUDA DE PINOCHET,.
    1. La cruel viuda de Pinochet
      La biografía de-foto Lucía Hiriart, la esposa del fallecido dictador chileno Augusto Pinochet, bien podría ser la historia de las dramáticas ...
      LA CENA DEL VIERNES,-foto

      SOCIEDAD

      La cruel viuda de Pinochet

      Una biografía describe a Lucía Hiriart como una mujer frívola, que empujó a su marido a dirigir el golpe de estado en Chile para darse la gran vida

      La biografía de Lucía Hiriart, la esposa del fallecido dictador chileno Augusto Pinochet, bien podría ser la historia de las dramáticas consecuencias que van desencadenándose en un país por causa de las frustraciones acumuladas durante muchos años por una sola mujer. Al menos eso es lo que deja traslucir el libro 'Doña Lucía. La biografía no autorizada', escrito por la periodista chilena Alejandra Matus.
      La investigación, basada en unas 60 entrevistas -ninguna con la protagonista ni con sus hijos, que rechazaron participar-, muestra la trayectoria desconocida de una mujer que aparentaba ser la mejor ama de casa, la esposa devota y la madre abnegada. Nada de eso hay en la vida real de doña Lucía. Más aún, si el prejuicio indicaba que la «mejor amiga» de Pinochet -como él la describió- fue una dama criada por padres severos y derechistas, la sorpresa todavía es mayor. «Lucía desplegó la amargura y las frustraciones acumuladas en su matrimonio, en un régimen que no le puso cortapisas a sus deseos», explica Matus a este periódico.
      Con 90 años, la viuda vive hoy recluida en su residencia de Santiago. Solo unos de sus cinco hijos la visita. La anciana está lúcida pero sola, con apenas tres asistentes, mascullando la rabia de haber sobrevivido para constatar que no es ni la sombra de lo que fue. Hasta los dirigentes más conservadores -que ella cree que tanto le deben a su marido- se afanan por limpiar de su pasado todo rastro pinochetista.
      Lucía fue seducida por un joven Pinochet cuando la muchacha tenía apenas 16 años y venía de ser elegida 'Reina de la Belleza' en el liceo de San Bernardo. El exdictador era un teniente de familia humilde. No era buen partido para la mayor de los hijos de Osvaldo Hiriart, un abogado muy respetado que militaba en el Partido Radical -hoy dentro de la coalición de la socialista Michelle Bachelet-. El hombre fue senador y ministro del Interior.
      «El padre era un profundo demócrata», revela Matus. El golpe que derrocó al presidente Salvador Allende y dio inicio al régimen que duró 17 años fue una decepción más para él. «Si bien no renegó en público de su hija, dejó de hablarle, a ella y a su yerno, y se enclaustró en su casa». Lucía fue implacable con sus parientes. Permitió que primos y tíos -uno de ellos, un médico comunista- fueran perseguidos y torturados. Varios terminaron en el exilio.
      Los tres primeros hijos de los Pinochet llegaron uno tras otro y para cuando se quiso dar cuenta, Lucía no era feliz. Había perdido sus curvas -la maternidad le sentó fatal- y Pinochet, con sus cambios de destino, pasaba muy poco tiempo en casa. La pesadilla crecía día a día para ella. «Milico de mierda». «Destinación de mierda que te tocó». O «¿Cómo se me fue a ocurrir casarme con un milico?», eran sus desahogos.
      «Lo insultaba mucho durante los años más amargos de su matrimonio y lo volvió a hacer cuando lo sintió vencido, débil y dependiente tras su arresto en Londres», cuenta Matus. «En una entrevista, Augusto -el hijo- relató que su madre maltrataba a su padre y que en una ocasión, en medio de una pelea, le lanzó agua caliente», relata la periodista.
      Lucía odiaba cocinar y lo hacía muy mal. Tampoco se le daba la limpieza ni tenía vocación por la crianza. Pasó mucho tiempo deprimida. Se quedaba en cama hasta mediodía. «Era muy enfermiza, un poco histérica. Siempre estaba con jaqueca o ataque de nervios y tenía que recostarse», recuerda la hija de un militar vecino de los Pinochet que algunas veces iba a entretener a los niños.
      Infidelidades del dictador
      «La casa estaba siempre sucia y en la tina del baño se acumulaban los pañales de género sin lavar, en remojo, inundando la casa con un olor nauseabundo al que Lucía se había vuelto inmune», puede leerse en el libro. Por esa época, su hijo Augusto, un adolescente, se arrojó desde el segundo piso, cuenta la autora, y sufrió fracturas múltiples. La madre culpó a los vecinos -el muchacho estaba enamorado de una de las niñas de al lado- y por un tiempo no les dirigió la palabra.
      Matus se negó a quedarse en la imagen pública más conocida de Lucía, que la reconoce como una mujer mandona y frívola: estaba obsesionada por la moda, los zapatos y los sombreros. Quiso siempre vivir como una reina y cultivar la vida palaciega con joyas y modelos exclusivos. Pero tuvo que convencer a su marido de dejar de ser leal al presidente Allende para poder darse la vida que siempre quiso y que él, hasta ese momento, no pudo ni supo darle.
      Solo con esa trágica compensación Lucía pudo dar rienda suelta a su ambición contenida y olvidar -o al menos creerlo así- las muchas infidelidades de su esposo. La peor y más conocida, que casi supuso el fin del matrimonio, ocurrió cuando solo tenían tres hijos y Pinochet fue trasladado a Ecuador. Allí se enamoró de una mujer liberal, separada y artista. Lucía se volvió a Santiago, parecía que no había vuelta atrás. Pero la pareja se recompuso y tuvieron otros dos vástagos.
      De niña soñaba con viajar, pero apenas conocía los destinos a los que trasladaban a su esposo. Tuvo que llegar el golpe para que ella, con 50 años, comenzara a darse la gran vida. Matus asegura que sin su esposa, Pinochet hubiera tenido muchos más incentivos para permanecer leal a Allende, como lo fueron Carlos Prats y otros generales luego asesinados. Lucía, con más conocimiento que el dictador del arte de la política, lo instó a estar del lado de los vencedores. Lo que la ha permitido pasar a la historia.

      TÍTULO: PIZZI, ENTRENADOR DEL VALENCIA,.

       
      Llegará a la capital del Turia en las próximas horas

      El Valencia hace oficial el fichaje de PizziEl Valencia hace oficial el fichaje de Pizzi-foto


      El Valencia ha hecho oficial el fichaje de Juan Antonio Pizzi por una temporada y media. El nuevo entrenador del conjunto de Mestalla llega acompañado de un preparador físico, Alejandro Richino, y de un ayudante de campo, Manuel Suárez.
      Se espera que Pizzi aterrice en Valencia enlas próximas horas (aún no hay confirmación oficial del horario) y que el domingo dirija ya el entrenamiento del Valencia, primero tras el periodo vacacional concedido a la plantilla valencianista.

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