domingo, 13 de abril de 2014

DESAYUNO DE DOMINGO CON CHEMA MARTINEZ,./ UNA MALA SALUD DE HIERRO,./ COCINA DE DOMINGO,. ATUN CON ESPINACAS Y SALSA ESPECIADA,.

TÍTULO: DESAYUNO DE DOMINGO CON CHEMA MARTINEZ,.

  1. C.M. De noche, menos: de 24 a 26, pero mi corazón es muy grande y tengo una vida muy ... Así tiene más tiempo para pensar. El que debería correr un poco es Artur Mas, para que se relajara más y pensara menos. XL.


    Desayuno de domingo con...

    Chema Martínez: "Artur Mas debería correr para relajarse más y pensar menos"



    Tras 22 años como corredor profesional y tres medallas en los Campeonatos de Europa, ahora animo a todos a correr en Barcelona el 4 de mayo en la prueba solidaria Wings for Life.



    XLSemanal. Retirado de la alta competición, ahora apoya esta carrera que se disputa en 35 países a la vez...
    Chema Martínez. Sí, porque la recaudación se destina a la investigación de lesiones de médula.
    XL. Parece una broma: hay línea de salida, pero no de meta. ¿Quién gana?
    C.M. Nos dan 30 minutos de ventaja, luego sale el coche a 15 kilómetros por hora y va eliminando a todos los que adelanta. El último que quede gana.
    XL. Está bien porque, si corre a una media de 26 kilómetros por hora, va a llegar a Cádiz sin que lo pillen...
    C.M. Mi idea es llegar a Sitges, porque he quedado allí para tomar el aperitivo.
    XL. ¡Si usted no come de nada!
    C.M. Cuando me porto bien y necesito estímulo, tomo tortilla de patata.
    XL. ¿Y cuando se porta mal?
    C.M. Mantengo mis hábitos: tres kilos de fruta diarios, ensaladas...
    XL. ¿A qué sabe un tocinillo de cielo?
    C.M. Ni idea, y no creo que lo pruebe nunca. Cuando sacan bandejas de jamón, las dejo pasar sin probarlas. Tampoco tomo chocolate, azúcar ni alcohol... Soy de los que aguantan.
    XL. ¡Pues no sabe lo que se pierde!
    C.M. He aprendido a vivir así. Pero abuso del café: es mi comida mental.
    XL. ¿Cuántos kilómetros habrá corrido?
    C.M. Más de 150.000. Correr es una droga para mí, la mejor que existe.
    XL. Pues casi todos los atletas de élite acaban escacharrados...
    C.M. Sí, es cierto, correr deja secuelas.
    XL. ¿Usted hace jogging, footing o va de marathon man?
    C.M. Running, que hay que estar a la moda. Me gusta más runner que atleta.
    XL. En reposo tiene 32 pulsaciones...
    C.M. De noche, menos: de 24 a 26, pero mi corazón es muy grande y tengo una vida muy saludable.
    XL. Ha publicado No lo pienses, corre. ¿Mejor pensar poco?
    C.M. ¡Mucho mejor! Yo, cuando corro, no pienso en nada. Ahora hay muchos políticos que le dan a esto.
    XL. A Rajoy le gusta andar, no correr.
    C.M. ¡Por el bien del país! Así tiene más tiempo para pensar. El que debería correr un poco es Artur Mas, para que se relajara más y pensara menos.
    XL. Aznar corría en cuanto podía...
    C.M. Fue el pionero. Empezó suave, pero luego se convirtió en un obseso. Toda España pudo ver su tableta.
    XL. ¿Y Zapatero?
    C.M. ¡Otro enganchado total! Lo veo correr por Las Rozas. También corre Rubalcaba, que fue atleta de joven.

    Su desayuno: «Dos cafés americanos, uno detrás de otro, sin azúcar y sin leche. Tardo 40 minutos en tomármelos, sentado y relajado. Me gusta entrenar con el estómago vacío».


    TÍTULO:  UNA MALA SALUD DE HIERRO,.


    1. Como todos los años, en abril celebraremos el Día del Libro. Cantaremos sus loas y, como si se tratase de un moribundo, nos doleremos de ...-foto

      Una mala salud de hierro


      Como todos los años, en abril celebraremos el Día del Libro. Cantaremos sus loas y, como si se tratase de un moribundo, nos doleremos de su próxima e inexorable desaparición. Yo no estoy tan segura de que vaya a ser así, por lo que me interesaron, y mucho, los comentarios aparecidos en The New York Times a propósito de una novela llamada The circle (El círculo), de Dave Eggers. Por lo visto, esta pesadilla futurista se ha convertido en un gran fenómeno editorial, no tanto por la calidad de su prosa como por el tema que aborda. En ella se habla de una empresa llamada justamente así, El Círculo, cuyos malvados jefes constantemente obligan a sus empleados a socializar, a conectarse con multitud de desconocidos enviándoles mensajes, fotos y vídeos de su vida íntima que los receptores reciben y marcan con un «me gusta» o «no me gusta». En el mundo descrito en El círculo, la valía de cada uno se mide por el número de entradas, de thumbs up (pulgares arriba), que reciba de sus amigos virtuales. La privacidad deja de existir y las personas se vuelven transparentes al colgar diariamente en la Red no solo sus gustos u opiniones, sino también, y sobre todo, sus momentos más privados y bochornosos. Peor aún, acaban convertidos en depredadores de la intimidad ajena, en voyeurs e irredentos chivatos para alimentar a ese monstruo, a ese tsunami digital que no solo ha conseguido borrar la frontera entre lo privado y lo público, sino también la que separa el bien del mal. ¿Les suena vagamente familiar? Libros futuristas como The circle, más que novelas de ciencia ficción, a veces parecen folletines costumbristas.
      El mundo digital ofrece enormes e innumerables ventajas, pero es evidente que no es más que un instrumento. Solo un arma que, según se use, puede ser beneficiosa o letal. Se habla mucho de los peligros que supone ese colosal Gran hermano que ha convertido nuestras vidas en escaparate, en espectáculo, en picota. Se habla menos, sin embargo, de otro peligro más sutil. El hecho de que el criterio imperante, el que marca tendencia, se rija solo por un «me gusta» o «no me gusta» logra que nuestra percepción de la realidad sea chata e infantil. La vida, las personas y nosotros mismos somos mucho más complejos y la riqueza está siempre en los detalles, en los matices, en las contradicciones. Precisamente ahí es donde la lectura de un libro le da sopas con honda a la epidérmica lectura en Internet y, no digamos, a los juicios atontolinados de pulgares arriba o abajo. Recientes estudios publicados en diversas revistas científicas demuestran que leer un libro es el mejor modo de mirar dentro de uno mismo y, a la vez, un viaje iniciático al interior de otro u otros seres humanos. Para entender a qué se refieren con esto, basta con recordar el modo apasionado y casi abducido en el que leíamos cuando éramos niños, cómo lográbamos sumergirnos en la vida de los personajes, convertirnos en ellos. Señala el crítico de The New York Times la diferencia entre leer un libro y leer en Internet con el siguiente ejemplo.
      El año pasado, un famoso periodista tuiteó los últimos días de la vida de su madre minuto a minuto y con ello consiguió más de un millón de seguidores en Internet. Sin embargo, pasados unos meses, por el carácter inevitablemente efímero de los trending topics, sus reflexiones han pasado al olvido. ¿Acaso no tenían valor literario, no eran a la vez bellas y conmovedoras? Lo eran, pero el medio en el que aparecieron las condenó a ser epidérmicas y caducas, algo que no hubiera ocurrido de ser publicadas en un libro. Por eso, porque la letra impresa sigue teniendo algo de mágico y a la vez de atávico, le auguro larga vida a ese, hasta ahora, imbatible invento perfecto que llamamos libro. Por eso, y porque si miro a mi alrededor, en un tren, en el metro o en un avión, o también porque si me asomo a la indiscreta pero muy reveladora ventana de Internet compruebo que nunca en la historia ha habido tantas personas leyendo libros. No es una apreciación subjetiva ni un desiderátum, es simple estadística: digan lo que digan los agoreros y los cenizos, se lee más que nunca. Pulgares arriba pues al libro, que festeja por estas fechas su milenario cumpleaños gozando, para alegría de todos, de una magnífica mala salud de hierro. 

        TÍTULO: COCINA DE DOMINGO,. ATUN CON ESPINACAS Y SALSA ESPECIADA,.



      Ingredientes: 2 solomillos de atún de unos 250 g, 500 g de hojas de espinaca, 50 g de mantequilla y 1 diente de ajo. Para la salsa especiada: ...

      Atún con espinacas y salsa especiada



      Ingredientes: 2 solomillos de atún de unos 250 g, 500 g de hojas de espinaca, 50 g de mantequilla y 1 diente de ajo. Para la salsa especiada: 200 g de kétchup, 50 g de salsa de soja, 5 g de jengibre rallado, 10 gotas de tabasco, 1 cucharada sopera de cilantro picado (1 g) y 1 cucharada sopera de brotes de cebolleta joven picada (5 g).
      Elaboración: se pela el diente de ajo, se pincha con un tenedor y se frota bien con él el fondo de la cazuela. Se agrega la mantequilla y, seguidamente, las espinacas. Se cuece a fuego vivo durante un minuto y se reserva. Si la espinaca suelta mucha agua, será necesario escurrirla antes de emplatar. En paralelo, se coloca en el fuego una sartén antiadherente y se marca el atún por sus dos caras, aproximadamente unminuto y medio por cada lado. Es mejor no sazonar ni la espinaca ni el atún, debido a que la salsa de kétchup y lasoja ya contienen un alto porcentaje de sal. Aunque si vemos que no tiene el punto de sazón correcto, podemos rectificarlo. Para la salsa especiada: 2 se mezclan en un bol el kétchup, la salsa de soja y el tabasco. Se añaden el jengibre rallado, el cilantro picado y la cebolleta joven picada y se remueve todo bien hasta obtener una salsa homogénea.
      Acabado y presentación: se coloca en la base del plato una cama de espinaca, sobre esta se pone el atún y se salsea el conjunto con la salsa de kétchup especiado por encima. Se puede acabar adornando el plato con unos brotes de canónigos o berros.


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