lunes, 21 de abril de 2014

Raúl Arévalo y Javier Cámara, en «El Hormiguero,./ LA ROMERÍA DE PIEDRA ESCRITA CAMPANARIO,.

TÍTULO;  Raúl Arévalo y Javier Cámara, en «El Hormiguero,.

 Presentado por Pablo Motos. Talk show producido por 7. Sus contenidos giran alrededor del humor, las entrevistas y los experimentos de divulgación científica. Invitados:-foto,. Javier Cámara y Raúl Arévalo, actores.

Antena 3 emite el lunes, en prime time, una nueva edición de El Hormiguero 3.0. El espacio presentado por Pablo Motos y producido por 7 y acción recibe la visita de Javier Cámara y Raúl Arévalo.
Los actores visitan El hormiguero 3.0 para presentarle a Pablo Motos su nueva película, La vida inesperada, que llega a los cines el próximo 25 de abril y que fue presentada en el último Festival de Cine de Málaga.
El largometraje, con guion de Elvira Lindo y dirección de Jorge Torregrossa, cuenta la historia de Juanito (Cámara), un actor que llegó hace doce años a Nueva York con todas las ganas de triunfar pero que, de momento, no ha conseguido hacerse un hueco. La visita de su primo (Arévalo), al que aparentemente las cosas le van bastante bien, le llevará a replantearse su futuro y su propia vida.

TÍTULO:  LA ROMERÍA DE PIEDRA ESCRITA

CAMPANARIO,.


 Campanario, situado en una pequeña loma con inclinación a un valle, rodeado de una rasa campiña, tiene una extensión de 282 Km. cuadrados. En pleno corazón de la comarca de la Serena, limita por el norte con Orellana la Vieja y Acedera; por el este con Castuera y Esparragosa de Lares; por el sur con la Guarda y al oeste con Magacela y la Coronada. El río Guadiana es el más importante que pasa por su término, seguido del Zújar, Guadalefra y Ortigas. La mayor parte del territorio está desarbolado, ocupado casi exclusivamente por pastizales y matorral, como la jara, tomillo, cantueso, aulaga, etc.; los árboles predominantes son la encina y el olivo. Pueblo agrícola y ganadero, con cerca de 7.000 habitantes y otros tantos repartidos por toda la geografía nacional. El pueblo más nombrado en América, solamente superado por Guadalupe en la toponimia espiritual o religiosa, debido a los campanarienses que marcharon a estas tierras.
     Su historia enlaza con lo romano, como así lo atestiguan las ruinas y objetos encontrados al sur de la población.
     La gastronomía bastante buena y peculiar, con los preparados de lagarto, erizos, galápagos, caldereta, puchas, regañías, hornazos, la célebre morcilla de hígado, que solo se hace en este pueblo y los excelentes quesos de sus abundantes ovejas merinas; sin olvidamos de sus vinos pitarreros, cuyo clarete es recomendados en las publicaciones de Extremadura.
     En otra época, pueblo de chalanes que han recorrido media España vendiendo bestias, esparto, tripas y pimienta.
     Tras esta breve, pero necesaria semblanza de mi pueblo, paso a contarles el verdadero motivo de este escrito: la Romería de Piedra Escrita, declarada fiesta de interés turístico, que se celebra cada lunes de Pascua en la finca de los Barrancos, donde se encuentra el santuario de la Virgen de Piedra Escrita, también llamada ! "La Barranquera", que ha sido declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento. Envuelto por el olor a tomillo y cantueso, entre el río Guadalefra y el arroyo Cestero, bajo el tranquilo ramoneo de los rebaños de ovejas merinas y el continuo tintineo de sus cencerros y campanillos, a él vienen a postrarse con fervor y fe no solo los hijos de Campanario, sino de toda la Serena, de la que es Patrona.
     La devoción a la Virgen de Piedra Escrita se remonta a finales del siglo XIII, principios del XIV, cuando las tierras de la Serena acababan de ser reconquistadas a los almohades y anexionadas a la Corona de Castilla. Cuenta la leyenda que un pastor encontró la imagen primitiva en el lugar donde se asienta el Santuario, en un hueco del terreno, entre pizarras y cubierta con una lápida romana de granito. Posiblemente, en la huida de la persecución sarracena, los cristianos la depositaron en aquel lugar, para evitar que cayera en manos infieles y fuese profanada. En el mismo sitio del hallazgo, el pueblo construyó una pequeña capilla en la que se entronizó la imagen. El santuario primitivo erigido en el siglo XIV, cuando ya existía Campanario, sería, como ya describe el Visitador Villafuerte, "como la vecina ermita de San Clemente, un edificio de mampuesto y barro con una sola portada, que el cuerpo estaba cubierto con siete combos de encina tosca y barro y teja encima con un arco toral con los nervios de piedra de cantería sobre el que se cargaban unos cruceros de ladrillo y piedra y sobre ellos una bóveda".: hasta las obras de ampliación realizadas en el último tercio del siglo XVI, durando varios años.
     Entre 1.595 y 1.751 se construyó el retablo mayor, la sacristía, se renovó la antigua techumbre, sustituyéndose por tablazón de pino con algunas labores de adorno y se edificaron los soportales en los que se utilizaron típicas columnas de piedra de granito, supuestamente de la época visigoda. En el año 1.753 se construyó el actual Camarín de la Virgen.
     Al lado de la portada del mediodía se encuentra la lápida romana que dio nombre a la Virgen. La inscripción es, sin duda, hispano romana, dedicada a Lucio Galeno Silvano, hijo de Lucio y vencedor y a Valeriano, también vencedor. Se supone que se trata de emperador Valeriano y de sus hijo Galeno que reinaron juntos desde el año 254 al 260.
     De la imagen primitiva de Nuestra Señora de Piedra Escrita podemos decir que data aproximadamente del siglo XI. Confirma esta opinión, que coincide con la de D. Antonio Manzano Garías, las fotografías de la imagen, anteriores a la última restauración (hubo varias), en las que se aprecia que es el tipo exacto de las primitivas imágenes españolas anteriores al arte gótico del siglo XIII y probablemente cuando el arte románico llega a España con los monjes cluniacenses, merced al intercambio intelectual y artístico establecido entre Cluny y España en tiempos de Alfonso VI. Documentalmente se sabe que la imagen fue pintada de color dorado (consistiendo en estofarla de colores con fondo de oro) en el año 1.583.
     La base del sillón debió sufrir alguna modificación para acomodarla a una peana de alabastro labrada expresamente y que aún se conserva. Este pedestal lleva en el frente unas letras mayúsculas renacentistas con las inscripción "Nuestra Señora de Piedra Escrita", y en el costado la fecha 1.582.
     En 1.753 la virgen es trasladada al camarín, prescindiéndose de la peana que fue reemplazada por el pedestal de nubes y ángeles que ahora tiene. El último retoque tuvo lugar en 1.893, a causa de grietas y desconchados que habían aparecido en los rostros de la Virgen y el Niño. Ambos rostros fueron sustituidos por los que vemos hoy, de líneas más delicadas, pero desprovistos de las características de época y de la ingenuidad primitiva. Se doró y estofó de nuevo toda la imagen, y el Niño, primitivamente en las rodillas de la madre, se trasladó al brazo izquierdo de la misma.
     En 1.853 se levantó el cerco que actualmente rodea a la ermita, se cambió la techumbre del cuerpo de esta por la actual y el pavimento de antiguo ladrillo se sustituyó por el baldosín hidráulico.
     Debido a los destrozos causados a la imagen durante la Guerra Civil, es necesario reproducir una nueva imagen. En 1.940, se encarga al artista Rivera, en Sevilla, creándola de talla como era la anterior, de madera de cedro y en perfecta imitación.
     En 1.955, el día 25 de Septiembre, en presencia del Nuncio de Su Santidad el Papa Pío XII, Hirdebrando Antoniutti; el Obispo de la Diócesis, Don José Mª Alcalá y Alenda y autoridades provinciales, fue coronada canónicamente como Patrona de la Serena. Con este motivo se realizó su corona, de gran valor, que fue pagada por suscripción pública, donándose piezas de oro y plata.
     En Campanario el culto a la Virgen es extraordinario y la fe en ella infinita, baste como muestras las rogativas del año 1.750, con ocasión de una gran sequía, y en la que después de traerla al pueblo no dejó de llover en mucho tiempo. Todos los años, el día 27 de abril, la Barranquera es trasladada desde su santuario al pueblo, donde llega en el crepúsculo de la tarde, bajo los acordes de la Marcha Real interpretada por la banda de música y los cánticos devotos de los hijos de Campanario, acompañados del resplandor de los fuegos artificiales.
La Romería
     Terminada la Navidad, el pueblo de Campanario se dispone nuevamente, como todos los años, a preparar su romería de Piedra Escrita, fiesta mayor y más celebrada en Campanario y a la que acude de toda la comarca de la Serena y mucha gente de distintos puntos de España e incluso del extranjero, conocedora de la fiesta por los innumerables emigrantes campananenses que la dieron a conocer allá donde estuvieron. Aproximadamente unas 15.000 personas se agolpan cada año junto a la Barranquera en este día; da igual la edad o el comportamiento religioso que se tenga el resto del año, porque traspasan la frontera de los credos para meterse en el mapa de lo social. Romería que se celebra, probablemente desde el siglo XIII, aunque documentalmente se tenga noticia de ello en el siglo XVI, siendo su principal atractivo, no único por supuesto, el concurso de carrozas. Aproximadamente dos meses antes de su celebración, los jóvenes de la localidad se afanan en la preparación de las mismas para el desfile del Lunes de Pascua, que en un número aproximado de quince o veinte optarán a los premios, superiores a los dos millones y medio de pesetas.
     Las carrozas se construyen en remolques agrícolas, a base de madera y cartón, sobre los que pegan innumerables flores de papel de seda de colores. Los motivos son diversos, sorprendiendo cada año. Priman aquellos que han sido actualidad, sin olvidarse de los costumbristas, mitológicos, tronos.... Los jóvenes que las realizan, entre quince y veinticinco, las adornan a su vez, vestidos con indumentaria relativa al tema y entonando canciones que ellos mismos componen, alusivas al motivo de la carroza, cubriendo las calles de color y belleza. También se unen al desfile jinetes y soberbias caballerías enjaezadas con las mejores galas, entre ellas las famosas "caídas", mantas cuidadosamente tejidas y bordadas que aportan un espectacular colorido al desfile, en plena sintonía con el traje regional de Campanario. Por supuesto también tiene su premio.
     El desfile comienza en el Parque, discurre a lo largo de la Avda. de la Constitución para llegar a la Plaza de España, donde dan dos vueltas para que el jurado, que se sitúa en el balcón del Ayuntamiento las valore y puntúe. Cuando este termina, todos se apresuran a marchar a los Barrancos, dejando las calles del pueblo vacías, formando una alegre caravana de coches, tractores y remolques que los jóvenes de Campanario adornaron y pusieron a punto para la ocasión. Una vez allí, visitan a su Patrona nada más llegar, oran ante ella, besan su manto y medalla y llevan en procesión alrededor de la ermita, mediante la subasta de los brazos de las andas, cantando con fervor canciones de "toda la vida". Al entrar la Virgen en sus santuario, la despiden con pañuelos blancos. Una vez finalizados los actos religiosos, los romeros pasean, conversan, se invitan y divierten, confirmando su importancia lúdica y festiva, convertida en arraigada tradición, que conlleva la reunión de la familia y amigos.
     Gastronómicamente la Romería de Piedra Escrita no tiene parangón: se comienza "picando" la chacina, acompañada de un buen vino de pitarra (clarete a ser posible), morcilla de hígado, patatera, jamón y el buen queso de oveja. Tras la Misa, Procesión y entrega de premios a las carrozas y caballerías, los estómagos están preparados y la comida es a base de lomo en adobo, chuletas de cordero, que tenemos en cantidad y calidad, la tortilla de patatas y cebolla, y, por fin, la caldereta de cordero, con el caldero más usado que se tenga y la leña de encina.

     El Lunes de Pascua en Campanario no hay nadie forastero, es de destacarla hospitalidad de todos los campanarienses en su empeño de invitar a comer y "echar un trago".
     No quisiera terminar sin expresar, aunque sea a título póstumo, mi agradecimiento a D. Antonio Manzano Garías y D. Pedro Morillo-Velarde, por haberse preocupado tanto por todo lo relacionado con Campanario y que sus aportaciones documentales muchos datos se hubiesen perdido.

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